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Neo teólogo (casi, casi) acusa a Bergoglio de hereje y creador de herejes

noviembre 24, 2017

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Foro Católico: Fray Thomas G. Weinandy,  ex director Ejecutivo de la Secretaría de Doctrina y Práxis de la Conferencia Espiscopal de los Estados Unidos entre 2005 y 2013, le envió al antipapa Jorge Bergoglio una carta y lo señala como el culpable del caos doctrinal en la Neo Iglesia: “Hay confusión en la Iglesia y usted es una causa”.

En el escrito, Weinandy “filialmente” acusa a Bergoglio -sin usar esas palabras- de prácticamente ser hereje, así como cómplice y promotor de obispos herejes.

Lo acusa de que nombró obispos herejes, de los cuales dice “tienen puntos de vista contrarios a la fe cristiana” y finalmente lo acusa de generar en los fieles una pérdida de confianza en su (anti)papado.

Luego de que saliera a la luz esta carta, la USCCB (Conferencia Episcopal de Estados Unidos) le exigió a Weinandy que renunciara a su cargo de asesor de los obispos estadounidenses.

Weinandy de 71 años, es considerado experto en teología y fue nombrado por el propio Bergoglio como miembro la Comisión Teológica Internacional, organismo asesor de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano.

La carta completa transcrita de catholicworldreport.com (Traducción de Foro Católico)

Santidad:

Escribo esta carta con amor por la Iglesia y sincero respeto hacia su ministerio. Usted es el Vicario de Cristo en la tierra, el pastor de su grey, el sucesor de San Pedro y, por lo tanto, la roca sobre la que Cristo construyó su Iglesia. Todos los católicos, clero y laicos por igual, deben dirigirse a usted con lealtad filial y obediencia fundamentadas en la verdad. La Iglesia se dirige a usted con espíritu de fe, con la esperanza que usted la guíe en el amor.

Sin embargo, Santidad, su pontificado parece estar marcado por una confusión crónica. La luz de la fe, la esperanza y el amor no está ausente, pero demasiado a menudo está oscurecida por la ambigüedad de sus palabras y acciones. Esto hace que entre los fieles haya una inquietud cada vez mayor, y esto dificulta su capacidad para amar en paz y alegría. Permítame exponer algunos ejemplos.

El primero atañe a la disputa en relación al Capítulo ocho de “Amoris Laetitia”. No necesito compartir mis propias preocupaciones acerca de su contenido. Otros, no sólo teólogos, sino también cardenales y obispos, ya lo han hecho. La preocupación principal es su manera de enseñar. En “Amoris Laetitia”, sus enseñanzas  parecen ser intencionadamente ambiguas, invitando tanto a una interpretación tradicional de la enseñanza católica sobre el matrimonio y el divorcio, como a otra que conlleva un cambio en la enseñanza. Como usted mismo, con gran sabiduría, observa, los pastores deben acompañar y animar a las personas que se encuentran en matrimonios irregulares; pero la ambigüedad persiste con respecto al significado real de ese “acompañamiento”. Enseñar con una tal falta de claridad puede, inevitablemente, llevar a pecar contra el Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad. El Espíritu Santo es entregado a la Iglesia y, sobre todo, a usted, para disipar el error, no para fomentarlo. Además, sólo donde hay Verdad puede haber verdadero amor, porque la Verdad es la luz que libera a las mujeres y a los hombres de la ceguera del pecado, un oscuridad que mata la vida del alma. Sin embargo, usted parece censurar e incluso mofarse de quienes interpretan el Capítulo ocho de “Amoris Laetitia” según la tradición de la Iglesia, tachándolos de fariseos apedreadores representantes de un rigorismo inmisericorde. Esta clase de calumnia es ajena a la naturaleza del ministerio petrino. Parece que algunos de sus consejeros se dedican, lamentablemente, a este tipo de acciones. Dicho comportamiento da la impresión que sus puntos de vista no puedan sobrevivir a un escrutinio teológico, por lo que deben ser sostenidos mediante argumentos “ad hominem”.

Segundo. Demasiado a menudo sus formas parecen menospreciar la importancia de la doctrina de la Iglesia. Una y otra vez usted retrata la doctrina como algo muerto, algo útil sólo para ratones de biblioteca, que está lejos de las preocupaciones pastorales de la vida diaria. Quienes le critican han sido acusados – y son palabras suyas – de hacer de la doctrina una ideología. Pero es precisamente la doctrina cristiana – incluyendo las sutiles distinciones relacionadas con creencias fundamentales como la naturaleza Trinitaria de Dios, la naturaleza y finalidad de la Iglesia; la Encarnación; la Redención; los sacramentos – la que libera al hombre de las ideologías mundanas y le garantiza que está predicando y enseñando el Evangelio verdadero, dador de vida. Quienes infravaloran la doctrina de la Iglesia se separan de Jesús, autor de la Verdad. Y lo único que les queda, entonces, es una ideología; una ideología que se conforma al mundo del pecado y la muerte.

Tercero. Los fieles católicos están desconcertados por su elección de algunos obispos, hombres que no sólo están abiertos a quienes tienen puntos de vista contrarios a la fe cristiana, sino que también los apoyan e incluso los defienden. Lo que escandaliza a los creyentes, e incluso a algunos hermanos obispos, no es sólo el hecho que usted nombre a estos hombres como pastores de la Iglesia, sino que permanezca callado ante su enseñanza y práctica pastoral, debilitando, así, el celo de muchos hombres y mujeres que han defendido la auténtica enseñanza católica durante mucho tiempo, a veces arriesgando su propia reputación y bienestar. El resultado: muchos fieles, ejemplo del “sensus fidelium”, están perdiendo la confianza en su pastor supremo.

Cuarto. La Iglesia es un cuerpo, el Cuerpo Místico de Cristo, y el Señor le ha encargado a usted promover y fortalecer su unidad. Pero sus acciones y palabras parecen dedicarse, demasiado a menudo, a hacer lo opuesto. Alentar una forma de “sinodalidad” que permite y fomenta varias opciones doctrinales y morales dentro de la Iglesia sólo puede llevar a una mayor confusión teológica y pastoral. Dicha sinodalidad es insensata y, en práctica, contraria a la unidad colegial de los obispos.

Santo Padre, todo esto me lleva a la última preocupación. Usted a menudo ha hablado acerca de la necesidad de que haya transparencia dentro de la Iglesia, exhortando frecuentemente, sobre todo en los dos últimos sínodos, a que todos, especialmente los obispos, hablen francamente y sin miedo a lo que pudiera pensar el Papa. Pero, ¿se ha dado usted cuenta que la mayoría de los obispos del mundo están sorprendentemente silenciosos? ¿Por qué? Los obispos aprenden rápido. Y lo que muchos han aprendido de su pontificado es que usted no está abierto a las críticas, sino que le molesta ser objeto de ellas. Muchos obispos están silenciosos porque desean serle leales y, por consiguiente, no expresan – por lo menos públicamente; otra cuestión es si lo hacen privadamente – la preocupación que les causa su pontificado. Muchos temen que si hablan francamente, serán marginados. O algo peor.

A menudo me he preguntado: “¿Por qué Jesús deja que todo esto ocurra?”. La única respuesta que consigo darme es que Jesús quiere manifestar cuán débil es la fe de muchas personas que están dentro de la Iglesia, incluso de muchos, demasiados, obispos. Irónicamente, su pontificado le ha dado a quienes tienen un punto de vista pastoral y teológico perjudicial la licencia y la confianza para salir a la luz y exponer su maldad, que antes estaba oculta. Reconociendo esta maldad, la Iglesia humildemente necesitará renovarse de nuevo y, así, seguir creciendo en santidad.

Santo Padre, rezo constantemente por usted. Y lo seguiré haciendo. Que el Espíritu Santo le guíe hacia la luz de la verdad y de la vida de amor, para que pueda dispersar la maldad que, en estos momentos, está ocultando la belleza de la Iglesia de Jesús.

Sinceramente en Cristo,

Thomas G. Weinandy, O.F.M., Cap.

31 de julio de 2017

Festividad de San Ignacio de Loyola

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¿A dónde nos lleva la ruta del dinero?… ¿Quién gobierna al mundo?. Breves respuestas

noviembre 23, 2017


 

A 54 años… ¿Desde qué punto de la Plaza Dealey le dispararon a JFK?

noviembre 22, 2017

Foro Católico: La trayectoria recta demuestra que a JFK le dispararon desde la alcantarilla. Por eso nadie vio al asesino… aunque el olor a pólvora era intenso…

La simple trayectoria demuestra que a Kennedy le dispararon desde la alcantarilla. Por eso nadie vio al asesino aunque el olor a pólvora era intenso...

En el cuadro 313 se aprecia la trayectoria de la bala, impactada en la parte fronal de la cabeza de Kennedy.

En el cuadro 313 (TERCER DISPARO) se aprecia la trayectoria del tercer impacto  en la parte frontal de la cabeza de Kennedy. Incluso el proyectil deja una estela rojiza con trayectoria ascendente al rebotar en el cráneo del presidente. 

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El proyectil entró por la parte frontal y le partió la cabeza en dos a JFK …
La entrada no pudo ser por la parte posterior como alegaba la Comisión Warren.

La entrada no pudo ser por la parte posterior como alegaba la Comisión Warren.

El disparo letal dejó una estela de vapor en la fotografía... de la parte inferior derecha a la parte superior izquierda.

El disparo letal dejó una estela de vapor ASCENDENTE FRONTAL en la fotografía… de la parte inferior derecha a la parte superior izquierda.

Pero, ¿de dónde vino el disparo…?

“decenas de testigos habían oído disparos, visto salir humo y haber olido a pólvora”

Respaldando la teoría de que un disparo se habría producido a partir de un colector de aguas pluviales en la Plaza Dealey, ese día en Dallas, Garrison declaró en televisión que la bala que mató a Kennedy fue “disparada por un hombre, de pie, en una alcantarilla”.

Por lo tanto, Garrison añadió un hombre XVI al equipo que, según él llevó a cabo el asesinato y el quinto lugar de la que ha dicho que los disparos fueron realizados. (Jim Garrison Dealey Plaza Shooting Scenario, Playboy oct. 1967, pág. 215-216).

(Ver un video de la explicación científica)

Otro aquí en castellano

(Y hasta una dramatización del atentado desde la alcantarilla)

Los testigos que estaban del lado norte, afirman que escucharon disparos y recibieron el impacto de fuerte olor a pólvora.

Los testigos que estaban del lado norte de la Plaza Dealey,  afirman que escucharon disparos y recibieron el impacto de un fuerte olor a pólvora.

¿Por qué el policía se detiene a inspeccionar la alcantarilla justo unos segundos después del disparo?.

¿Por qué el policía se detiene a inspeccionar la alcantarilla de la Plaza Dealey justo unos segundos después del disparo?.

Entrada a la famosa alcantarilla de la Plaza Dealey.

Entrada a la famosa alcantarilla de la Plaza Dealey.

El interior de la alcantarilla bajo Plaza Dealey.

El interior de la alcantarilla bajo Plaza Dealey.

La alcantarilla y la visión que ofrecía a un tirador.

La alcantarilla y la visión que ofrecía a un tirador.
1. El investigador J. Brazil se introduce en la famosa alcantarilla.

1. El investigador J. Brazil se introduce en la famosa alcantarilla.

 

Desde la alcantarilla, Brazil muestra la vista que  tenía un tirador.

2. Desde la alcantarilla, Brazil muestra la vista que tenía un tirador.

Al final muestra la salida, la ruta de escape a cientos de metros del sitio del atentado.

3. Brazil al final muestra la salida, la ruta más segura de escape, a cientos de metros del sitio del atentado.

Desde la alcantarilla, un tirador oculto a tan sólo unos metros de Kennedy ers la única posibilidad real.

Desde la alcantarilla, un tirador oculto a tan sólo unos metros de Kennedy ers la única posibilidad real. Fotografía tomado hace unos meses por Google Earth.
Fotografía actual de la vieja alcantarilla.

Fotografía actual de la vieja alcantarilla (fuente Google Earth).

Desbloquean a Caviezel; interpretará a San Lucas en “San Pablo, apóstol de Cristo”

noviembre 20, 2017

(Transcrito de ReL)

Interpretó a Cristo en La Pasión dirigida por Mel Gibson, puso voz a san Juan Pablo II en un documental y ahora Jim Caviezel interpretará a San Lucas, evangelista y autor de los Hechos de los Apóstoles, en una película centrada en la figura de San Pablo, del que fue discípulo.

El rodaje ya está en marcha del que se trata del primer gran largometraje en inglés centrado exclusivamente en el apóstol de los gentiles. Esta superproducción se está llevando en estos momentos en Malta y se están empezando a conocer los primeros detalles del filme producido por Affirm Films, la rama religiosa de Sony Pictures, y que ya ha realizado otras exitosas películas como Risen (Resucitado).

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Jim Caviezel como el médico San Lucas.

Será estrenada en 2018

Pablo, Apóstol de Cristo será previsiblemente estrenada en 2018 en las salas de cine de todo el mundo y con la garantía de estar siendo dirigida por Andrew Hyatt, autor también del guión, que ya rodó la película Full of Grace (Llena de gracia), centrada en la figura de la Virgen María.

Tal y como desvela la revista Variety, en cuanto al resto del reparto, además del católico y militante provida Caviezel como San Lucas, el papel protagonista de San Pablo será interpretado por James Faulkner, protagonista de varios episodios en Juego de Tronos y que interpretó al Papa Sixto en una serie en la BBC. En el pasado, interpretó pequeños papeles en películas bíblicas como en la Pedro y Pablo (1981), que fue protagonizada por Anthony Hopkins y en Ben Hur (2010).

Los últimos días de San Pablo

Otros de los actores que participan en esta producción ya han participado en papeles similares. Así, por ejemplo, Priscila es interpretada por Joanne Whalley, que hizo de Claudia, esposa de Pilato, en la exitosa serie de la Biblia y de la esposa de Noé en The Ark.

Por su parte, Aquila es interpretado por John Lynch, que hizo del arcángel Gabriel en La Natividad y de Nicodemo en Matar a Jesús.

Los productores han informado que en el filme “Pablo, que pasa de ser el más infame perseguidor de los cristianos, a apóstol influyente de Cristo, pasa sus últimos días esperando la ejecución del emperador Nerón en Roma. Pablo está vigilado por Mauricio, ambicioso prefecto de la prisión de Mamertina, que trata de entender cómo puede plantear una amenaza. A medida que se le acaban los días, Pablo trababa febrilmente desde la cárcel para predicar el Evangelio de Jesucristo y dar ánimo a sus discípulos para que se mantengan firmes en la fe ante una persecución en Roma como no se había visto jamás”.

“Su vida personifica el perdón”

De este modo, Rich Peluso, vicepresidente de Affirm Films, indicó que “junto a Jesús, nadie jugó un papel más central en el crecimiento de la iglesia primitiva que el apóstol Pablo”. Y añadió que este santo “escribió una vasta franja del Nuevo Testamento y viajó más de 10.000 kilómetros a pie para predicar el Evangelio de Jesucristo”.

Los responsables de la producción también han querido resaltar un aspecto importante de la película. “Su vida (la de Pablo) personifica el perdón, concepto que hoy parece casi imposible, pero desesperadamente necesario”, a gregan.

Auge de las producciones religiosas

Durante los últimos años se están multiplicando las producciones cinematográficas, algunas verdaderamente con muchos medios económicos, de temática bíblica y religiosa para un público que cada vez demanda más este tipo de contenido pues si no hubieran sido rentables no se habrían seguido rodando películas como esta de Pablo.

Caviezel, uno de los actores más conocidos de este reparto, vuelve por fin a representar un papel bíblico en el cine desde que interpretara a Cristo en La Pasión de 2004. Pero además, su nombre suena con mucha fuerza en el mundo de cine para repetir como Jesucristo en la secuela de la película que ya está preparando Mel Gibson.

Caviezel vuelve a interpretar a un personaje bíblico

Jim Caviezel tiene claras sus intenciones de cara a La Resurrección: “Quiero trabajar con Gibson de nuevo. Esta vez será una película sobre la resurrección. Si La Pasión de Cristo inspiró a tanta gente a hacer el bien, ¿por qué no lo intentamos de nuevo? Siento que hay un propósito en mi vida otra vez”.

Mel Gibson y Jim Caviezel, durante el rodaje de La Pasión

Sobre su interpretación de Cristo, Caviezel confiesa que “fue el esfuerzo más difícil” que ha llevado a cabo puesto que “no hay nada más glorioso y al mismo tiempo más humillante” que este papel.  En su opinión, no hay “nada” que hubiera podido enseñarle de mejor forma la “humildad”.

El alto precio que pagó por su papel de Cristo

Como él mismo ha contado en varias ocasiones, interpretar a Cristo no le salió gratis, al igual que a Mel Gibson dirigir la película. “Interpretar ese papel con Mel destruyó mi carrera, pero no me arrepiento de haber aceptado. Es más, esa oportunidad reforzó mi fe”.

“Cada vez más gente en Holywood me cerraba las puertas, dejándome afuera. Así, poco a poco, me encontré al margen del cine. Estaba consciente de que esto habría podido suceder y no me arrepiento de la decisión que tomé. Como católico y como actor”, aseguraba durante una entrevista.

Neocura pide que se deje de usar la palabra Navidad porque se secularizó

noviembre 19, 2017
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O´Donell afirma que es la única solución ante la secularización.

(Transcrito de RT)

“Hemos perdido la Navidad como hemos perdido la Pascua, y deberíamos abandonar esa palabra por completo”, ha afirmado Desmond O’Donnell, sacerdote católico del condado de Fermanagh, Irlanda del Norte (Reino Unido), que también es psicólogo y escritor, recoge el portal Irish Independent.

“Tenemos que dejarla ir [a la palabra], ya ha sido apropiada y solo tenemos que reconocer y aceptar este hecho”, sostuvo el cura. “Solo intento rescatar la realidad de la Navidad para los creyentes a través del abandono de la [palabra] ‘Navidad’ y su reemplazo por alguna otra”, agregó. “La realidad es que ‘Navidad’ no significa más ‘Navidad’“, prosiguió.

Desmond O’Donnell sostuvo que su propia “experiencia religiosa” de la “verdadera Navidad” es “muy profunda y real, como el aire que respiro”. Asimismo, afirmó que las personas no religiosas “también merecen y necesitan su celebración, es una dinámica humana esencial y todos la necesitamos en la dureza de la vida”, apuntó.

El cura ha dicho que si no abandonan la palabra ‘Navidad’, esto significaría que “la secularización y la vida moderna seguirán ‘lavando’ la Iglesia”; que “empezaría a colapsar institucionalmente”, como ―a su juicio― sucedió en Malta, Polonia y Uruguay. “Es lo mismo que mirar una película otra y otra vez”, lamentó.

La Iglesia sobrevive a la brutalidad, pero no a contemporizar: gran lección de Europa del Este

noviembre 17, 2017
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La Guardia Roja detuvo a los jerarcas cristianos y los aniquiló.

Foro Católico: El comunismo anticristiano es una Bestia salvaje que pretende aniquilar a la Iglesia de la faz de la Tierra. La historia de los cardenales y primados Europa del Este demuestra que la negociación con esas fuerzas de Lucifer es un juego perverso.

(Transcrito en RD/Traducción del inglés del Catholic Herald por Helena Faccia Serrano)

En la Europa de la Guerra Fría, varios cardenales de la Iglesia supieron lo que es pasar largos años en una cárcel comunista. Es uno de tantos hechos que no deben pasar inadvertidos en estas semanas de conmemoración del primer centenario de la Revolución Rusa, inicio de la pesadilla que para muchos lugares del mundo aún no ha concluido.

Jonathan Luxmoore, autor del estudio en dos volúmenes The God of the Gulag [El Dios del Gulag], sobre los mártires de la era comunista, evoca en el Catholic Herald lo que podemos aprender de aquellos hombres que hicieron valer el significado más auténtico de la púrpura que vestían:
 
Al llegar el 7 de noviembre el centenario de la Revolución Rusa, las comunidades católicas de Europa del Este han recordado las tremendas adversidades que desencadenó contra ellas. Pero con los cristianos aún sufriendo en todo el mundo, es también una oportunidad de reflexionar qué estrategias de supervivencia funcionan mejor contra la persecución.
 
El régimen comunista se impuso gradualmente, lo que dificultó una reacción definitiva. Y aunque su objetivo último no cambió nunca, sus métodos si lo hicieron, como también el tipo de testimonio cristiano necesario para resistir a las presiones.

Marx, Lenin y Stalin: un hilo directo 

En 1917 el programa de eliminación de la Iglesia no era nuevo. Algo similar ya había ocurrido con la sangrienta persecución del clero católico réfractaire [refractario] durante la Revolución francesa, como también con los mangiapreti, o «comecuras», de Garibaldi y la Comuna de París de 1871.
 
Marx y Engels habían alabado la Comuna como la primera dictadura del proletariado, porque había puesto de nuevo la revolución en el centro tras la supresión de los levantamientos de 1848. También había acabado con el «poder clerical» de la Iglesia, a la que situó en el frente contrario respecto al «pueblo».

Según Marx, los comuneros fueron derrotados porque no habían conservado la necesaria crueldad.
 
Lenin, la mente revolucionaria de Rusia, concordó que la Comuna había sido obstaculizada por un idealismo ingenuo. Y compartía plenamente su desprecio por la Iglesia, con sus «profundas raíces» en la dominación capitalista. «Cada idea religiosa, cada idea de Dios, incluso flirtear con la idea de Dios, es una vileza indecible», declaró Lenin al escritor Máximo Gorki.

Éste era el tipo de enemigo al que se enfrentaban las pequeñas y vulnerables comunidades católicas de Rusia. Y sin embargo, incluso cuando los escuadrones de la muerte bolcheviques arrasaban el país, ejecutando sumariamente a los sacerdotes y apropiándose de los bienes de la Iglesia, persistía la esperanza que este fervor inicial diera paso a una etapa más tranquila.
 
La revolución había acabado con los privilegios tradicionales de la Iglesia Ortodoxa rusa, creando oportunidades para otras confesiones. Incluso en el Vaticano, algunos vieron en esto signos de una «evolución positiva».
 
Pero las esperanzas de un futuro más justo se disiparon rápidamente.

Del “Ahorca públicamente” al “Ejecuta inocentes”

Sin legitimidad política, el régimen de Lenin tuvo que encontrar modos para someter a la población. Un año después de la revolución, mientras un cuerpo policial paramilitar formado por cuarenta mil hombres, la Cheka, operaba desde la Lubyanka de Moscú y los tribunales populares sentenciaban según los «dictados de la conciencia revolucionaria», un «decreto sobre el terror rojo»  establecía el asesinato de todo aquel que fuera sospechoso de oponerse al régimen.
 
«Hay que dar ejemplo», escribía Lenin en un telegrama a un comité local. «Ahorca (quiero decir, ahorca públicamente, para que la gente lo vea) por lo menos cien kulaks conocidos, bastardos ricos y sanguijuelas… Hazlo para que así la gente en muchas millas a la redonda vea, comprenda y tiemble».
 
Los únicos valores morales y lealtades espirituales admitidos eran, aclaró Lenin, los que servían a la revolución. Incluso si había algún religioso que declaraba apoyarla, lo único que haría era corromper la causa desde dentro.

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Nikolai Krylenko, presidente del Tribunal Supremo Soviético: «La ejecución de los inocentes impresionará aún más a las masas»

«No sólo debemos ejecutar a los culpables», dijo Nikolai Krylenko, presidente del Tribunal Supremo Soviético: «La ejecución de los inocentes impresionará aún más a las masas».

La persecución anticlerical 

Como el régimen inicialmente concentró toda su furia en la Iglesia Ortodoxa, los católicos se libraron de lo peor. Pero a principio de los años 20 los sacerdotes católicos fueron condenados a cadena perpetua por el régimen soviético y se cerraron todas las iglesias católicas de Moscú y San Petersburgo.
 
En marzo de 1923, el líder de la Iglesia católica en Rusia, el arzobispo Jan Cieplak, y su vicario general, monseñor Konstantin Budkievicz, fueron declarados culpables, con otros veintiún sacerdotes, de haber creado una «organización contrarrevolucionaria». Cieplak y Budkievicz fueron condenados a muerte por fusilamiento, mientras los otros sacerdotes fueron condenados a cadena perpetua.

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Arzobispo de Moscú, Jan Cieplak

Cinco días más tarde, el sábado de Pascua, a pesar de los llamamientos internacionales, Budkievicz fue ejecutado en la cárcel de Lubyanka. La sentencia de Cieplak fue conmutada por diez años de cárcel alegando que «el castigo que realmente merece podría ser interpretado por elementos reaccionarios de la población católica como dirigida contra el propio credo».

Permaneció en prisión hasta abril de 1924, cuando repentinamente le subieron a un tren en dirección a Riga, expulsándolo.
 
A finales de los años 30 ya estaba claro que nada podía salvar a las iglesias de la Unión Soviética.

Cifras de muertos 

Stalin había continuado el llamamiento de Lenin a la «audacia revolucionaria», llevándola más allá de lo que el propio Lenin había previsto. La campaña contra los kulaks, o los agricultores ricos, había costado seis millones y medio de vidas, mientras la terrible «carestía del terror», sobre todo en Ucrania, se había cobrado ocho millones más. La Gran Purga de Stalin de 1937-1938 añadió otros siete millones de víctimas a las cifras anteriores.

Mientras 45.000 iglesias ortodoxas yacían en ruinas, unos 110.000 miembros del clero ortodoxo fueron fusilados, ahorcados, quemados vivos, ahogados en los canales o crucificados en las puertas de las iglesias.
 
En lo que respecta a los católicos rusos, 422 sacerdotes murieron, junto a 962 monjes, religiosas y laicos; todos, menos dos, de los 1.240 lugares de culto fueron cerrados o transformados en tiendas, almacenes, granjas y baños públicos.
 
¿Por qué toda esta hostilidad hacia la Iglesia? ¿Hasta qué punto había comprendido el desafío que representaba el comunismo?

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Cardenal Jozsef-Mindszenty de Hungría, nunca quiso contemporizar con la Bestia Roja.

Las lecciones de la Europa comunista 

Los líderes religiosos de Europa del Este tuvieron que enfrentarse a estas preguntas cuando, en los años 40, el régimen comunista se impuso, a punta de bayoneta, con el victorioso Ejército Rojo. Las respuestas fueron distintas.
 
Mientras que las comunidades greco-católicas que unían la liturgia ortodoxa con la lealtad a Roma fueron salvajemente suprimidas en Ucrania y Rumania, cardenales católicos de otros lugares –Stefan Wyszyński en Polonia, Josef Beran en Checoslovaquia, József Mindszenty en Hungría, Alojzije Stepinac en Yugoslavia– intentaron unir a los católicos en defensa de la Iglesia, basándose en su visión de la situación local.

Con el tiempo fueron destituidos, demostrando que las posiciones de la Iglesia, ya fueran estas colaborativas o de confrontación, influían poco en la hostilidad comunista.

Pero la capacidad de liderazgo tuvo su papel. Mientras Mindszenty y Stepinac rechazaron rotundamente el programa comunista, Wyszyński estuvo dispuesto a aceptarlo, creyendo que los comunistas, como otros, estaban abiertos a la persuasión, y que una flexibilidad inteligente era mejor para salvar a la Iglesia que un rigor intransigente.

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Alojzije Stepinac, cardenal de Yugoslavia.

Wyszyński estaba dispuesto a tomarle la palabra al régimen, estudiar sus decisiones y acordarse con él, evitando así ser arrastrado a la oposición militante o a reacciones excesivas con condenas retóricas.
 
Esto no evitó que Wyszyński fuera encarcelado en 1953, cuando el régimen de Bolesław Bierut impuso medidas drásticas. Pero incluso en el punto más álgido del régimen de Stalin, la Iglesia polaca tenía demasiado apoyo para que el gobierno se arriesgara a una confrontación con ella.
 
Escribiendo en los años 1970, Mindszenty defendió su postura de confrontación declarando que había intuido el peligro al ver que otros líderes religiosos se habían creído la propaganda según la cual el comunismo estaba siendo más tolerante.

El modelo era claro, argumentó Mindszenty. Los regímenes estaban determinados a aplastar la fe y lo harían aunque los cristianos demostraran ser complacientes, como había demostrado el destino de la Iglesia Ortodoxa rusa. En el «conflicto decisivo» entre cristianismo  y comunismo, nadie podía hacerse ilusiones de neutralidad y apaciguamiento.
 
«Estaba convencido de que habíamos sido llamados a dar testimonio», concluyó Mindszenty: «Los estudios históricos me habían enseñado que pactar con este enemigo significaba casi siempre ponerse en sus manos».
 
Irónicamente, ésta era la conclusión opuesta a la que había llegado Wyszyński después de haber estudiado también el ejemplo de la Iglesia Ortodoxa rusa. Sabía que la Iglesia tendría sus mártires, y que el silencio y la timidez lo único que conseguirían era reforzar a sus enemigos; pero también intuía que, más pronto o más tarde, el régimen se superaría a sí mismo y tendría que reconocer que, incluso bajo el comunismo, una Iglesia fuerte sería una realidad permanente.
 
Efectivamente, tres años después Wyszyński recuperó su cargo cuando el sucesor de Bierut, Władysław Gomulka, necesitó el apoyo de la Iglesia para una «vía polaca al socialismo» reformista. Aunque aún quedaban décadas de conflicto por delante, la Iglesia polaca prosperó.
 
Cómo resistir a los enemigos que siempre habrá

¿Qué lecciones se pueden sacar de todo esto? Una viene del adagio atribuido a Thomas Jefferson: el precio de la libertad es la eterna vigilancia. La Iglesia debería estar siempre atenta a los peligros que la amenazan y tener las respuestas preparadas con antelación.
 
Otra lección es la necesidad de la no violencia. Una diplomacia tranquila puede conseguir una victoria a corto plazo, pero no se puede confiar en ello. Y cuando las cosas empeoran, la mejor respuesta siempre es la protesta ruidosa, pero pacífica.
 
Algunas de las condiciones morales planteadas por la Iglesia para justificar una resistencia armada contra «tiranías evidentes y prolongadas» se podrían haber aplicado facilmente al régimen comunista. Pero el recurso a la violencia -desde los grupos partisanos de la posguerra, a la Revolución húngara de 1956-, había reforzado más que debilitado a los regímenes. La resistencia pacífica, como rápidamente comprendió el Papa Juan Pablo II, era la mejor opción.
 
Otra conclusión que podemos sacar es que la Iglesia debe ser siempre independiente del estado: no una separación agresiva o negativa, sino una separación en la que mantenga su autonomía y organización interna.
 
Los regímenes totalitarios surgidos desde la Revolución francesa han intentado crear una Iglesia católica alternativa, independiente de Roma; y cuando han fracasado, sus reacciones han sido violentas. Sin embargo, el acoso y la persecución, por muy terribles que fueran, eran menos peligrosos para la fe que acomodarse y la apatía. La Iglesia ha sobrevivido a la brutalidad; pero puede que no sobreviva si compromete sus valores y deja que se corrompa su orden canónico.
 
Por muy progresista y razonable que sea, la Iglesia siempre tendrá enemigos. Por lo tanto, debe ser hábil y juiciosa en su modo de tratarlos, manteniendo siempre una visión a largo plazo que concrete el equilibrio justo entre testimonio y diplomacia, evitando así comprometer la independencia moral y espiritual de la Iglesia a cambio de la protección institucional y las ventajas materiales.
 
El sistema de gobierno establecido por Lenin hace ya un siglo hacía difícil vivir honestamente, y más aún alcanzar el bien.  Que muchos lo consiguieran, por decisión consciente o por fuerza de voluntad, era un importante signo de redención. La valentía y la fuerza de esos pocos compensaron el miedo y la debilidad de la mayoría, expiando sus pecados y errores, y contribuyendo a la liberación y salvación de comunidades enteras.
 

Población bajo el yugo comunista en Europa Oriental en 1985, al empezar el mandato de Gorbachov

Albania 3 millones
Bulgaria 9 millones
Checoslovaquia 15,5 millones
Hungría 10,6 millones
Alemania Oriental 16,7 millones
Polonia 37 millones
Rumanía 22,7 millones
Yugoslavia 23,3 millones
La URSS (incluyendo países bálticos) 272 millones
TOTAL: 409 millones de personas

Gobierno comunista chino obliga a fieles a sustituir imágenes cristianas por retratos del presidente Xi Jinping

noviembre 16, 2017

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Foro Católico: Para quienes afirman que el comunismo ateo desapareció hace 25 años, con estas acciones pueden dar constancia que no fue así… y también que el país con la cuarta parte de la población mundial es, oficialmente, comunista y anticristiano. 

(Transcrito de Alerta Digital)

«Muchos campesinos son ignorantes, creen que Dios es su salvador, pero después del trabajo de los líderes se darán cuenta de sus errores y verán que ya no deben apoyarse en Jesús sino en el Partido Comunista»

Las autoridades de una comunidad del sur de China con una importante implantación de la fe cristiana están obligando a los creyentes de la zona a descolgar de sus casas retratos de Jesucristo, cruces y otros símbolos religiosos para sustituirlos por cuadros con la efigie del presidente Xi Jinping.

Según informa hoy el diario South China Morning Post, miles de cristianos de la comarca de Yugan, situada en la provincia de Jiangxi, han cedido a estas presiones, algunos bajo la amenaza de dejar de recibir ayudas económicas para paliar su pobreza.

Se calcula que un 10% de personas en Yugan viven bajo el umbral de pobreza (ingresos menores a un dólar diario), porcentaje que coincide con el de cristianos en la zona, señala el diario.

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Creyentes en el partido

Las autoridades locales han lanzado una campaña de «transformar creyentes en la religión en creyentes en el Partido» que incluye la entrega de cientos de retratos del presidente Xi y visitas de líderes a comunidades pobres cristianas para convencerles de que cambien sus iconos domésticos.

«Muchos campesinos son ignorantes, creen que Dios es su salvador, pero después del trabajo de los líderes se darán cuenta de sus errores y verán que ya no deben apoyarse en Jesús sino en el Partido Comunista», destacó el presidente de una de las asambleas locales, Qi Yan, citado por South China Morning Post.

El aumento de la concentración de poder en manos de un sólo líder, Xi Jinping, un proceso que no se daba en China desde la muerte de Mao Zedonghace 41 años, va acompañado de casos de culto a la personalidad del actual presidente que recuerdan a los que hubo en torno al Gran Timonel durante la Revolución Cultural (1966-76).

Es precisamente desde el fin de ese movimiento cuando distintas ramas del cristianismo fueron entrando en comunidades rurales y urbanas de algunas partes de China, formando una comunidad religiosa creciente que según algunas estimaciones ya supera a los 90 millones de miembros del Partido Comunista.

Durante el Gobierno de Xi ha habido un aumento de las presiones del régimen contra las creencias religiosas, como la retirada masiva de cruces cristianas en el este del país o numerosas medidas de limitación de la fe islámica en el noroeste, bajo la excusa de la lucha contra el yihadismo.

Noviembre 15. San Alberto Magno, mentor y amigo de Santo Tomás de Aquino

noviembre 15, 2017
San Alberto Magno con su discípulo Santo Tomás de Aquino.

San Alberto Magno con su discípulo Santo Tomás de Aquino.

La historia le llama Magno y Mago. Con ello justiprecia sus méritos y hace a la vez un juego malabar. Es preciso distinguir el ocultismo y el conocimiento de lo oculto. Alberto fue muy grande en muchas cosas, entre ellas en el espíritu de observación. Por él llegó a saber mucho que en su tiempo se desconocía. Conoció las propiedades de los cuerpos y las fuerzas de la naturaleza, fue físico, químico, geógrafo, astrónomo, naturalista. Y teólogo, naturalmente. No supo nada de esto por malas artes. Lo aprendió noblemente. Leyó libros de magia, pero no para aprender sus artes, sino, como él mismo dice, “para no ser tentado por sus procedimientos, que juzgo inválidos e inadmisibles”. Los sensatos y los sabios le llaman Magno. Los insensatos y los ignorantes siguen llamándole todavía Mago. Con este nombre le dedicaron una plaza en París, en el lugar mismo que llenaban sus alumnos cuando no cabían para oírle en las aulas de la Universidad.

Nació el año 1206 en Lauingen, ciudad de la Suevia bávara, asentada a las orillas del Danubio. Su familia era militar; tenía una historia gastada al servicio del emperador y un castillo a dos millas de la ciudad. En él pasó Alberto los primeros años de la infancia. Luego, en la escuela de la catedral, empezó a aprender las letras y afianzó su corazón en la piedad.

Pero la vida del joven necesitaba más horizonte. No le llamaba la milicia. Le atraía la observación de la naturaleza, y por eso se dirigió a Padua, en cuya Universidad a la sazón se aprendían especialmente las artes liberales del Trivium y del Quatrivium. Sin embargo, la ciencia sola no le convenció nunca. Tampoco quería ser sólo santo. Le atraían las dos cosas. Por eso frecuentaba la iglesia de unos frailes de reciente fundación. Se decía que habían roto los moldes del monaquismo tradicional y que acompasaban la institución monástica con las necesidades culturales y apostólicas de la época. El fundador era un español, Domingo de Guzmán, quien quiso que sus religiosos fueran predicadores y doctores.Acababa de morir, dejando la institución en manos de un compatriota de Alberto, Jordán de Sajonia. Dios había dado a Jordán un tacto especial para tratar y convencer a gentes de universidad. Más de mil vistieron el hábito durante su gobierno, salidos de los claustros universitarios de Nápoles, de Bolonia, de Padua, de París, de Oxford y de Colonia. Y no era infrecuente el caso en que, al frente de los estudiantes y capitaneando el grupo, lo vistiera también algún renombrado profesor.

Alberto cayó en sus redes. Un sueño en el que la Virgen le invitaba a hacerse religioso y el hecho de que Jordán le adivinara las indecisiones que le atormentaban, le indujeron a dar el paso. Con ello no abandonó los estudios de la Universidad. Domingo quería sabios a sus frailes; sólo que a la sabiduría clásica debían añadir el conocimiento profundo de las verdades reveladas. El joven novicio dedicó cinco años a la formación que le daban los nuevos maestros, y el Chronicon de Helsford resume su vida .de estos años diciendo que era “humilde, puro, afable, estudioso y muy entregado a Dios”. La Leyenda de Rodolfo lo describe como “un alumno piadoso, que en breve tiempo llegó a superar de tal modo a sus compañeros y alcanzó con tal facilidad la meta de todos los conocimientos, que sus condiscípulos y sus maestros le llamaban el filósofo”.

Terminados los estudios empiezan la docencia y la carrera de escritor, menesteres en que consumiría su vida, salvo dos paréntesis administrativos, uno al frente de la provincia dominicana de Germania, y otro, ya obispo, al frente de la diócesis de Ratisbona. Su vida docente empezó en Colonia. Después pasó a regentar cátedra en Hildesheim, en Friburgo, en Estrasburgo, de nuevo en Colonia y en París. Simultaneó la labor de cátedra con la de escritor y comentó los libros de Aristóteles, los del Maestro de las Sentencias y la Sagrada Escritura. Pedro de Prusia escribió este elogio de la obra de Alberto: Cunctis luxisti, / scriptis praeclarus fuisti, / mundo luxisti, / quia totum scibile scisti: “Ilustraste a todos; fuiste preclaro por tus escritos; iluminaste al mundo al escribir de todo cuanto se podía saber.”

Para desarrollar su labor docente y escrita le había dotado Dios de un fino espíritu de observación. Estudió las propiedades de los minerales y de las hierbas, montando en su convento lo que hoy llamaríamos un laboratorio de química. Estudió también las costumbres de los animales y las leyes de la naturaleza y del universo. Movilizó un equipo de ayudantes, hizo con ellos excursiones audaces y peligrosas a lugares difíciles, viajó mucho, gastando lo que pudo y más de lo que pudo, todo con el fin de robar sus secretos a la obra de la creación.

A la observación añadió la habilidad, y al laboratorio conventual de química sumó lo que llamaríamos gabinete de física y taller mecánico. Dice la leyenda que construyó una cabeza parlante, destruida a golpes por su discípulo Tomás de Aquino al creerla obra del demonio. La anécdota, que no es histórica, ilustra el espíritu positivo y práctico del Santo, que sí lo es. Por todo ello entre los elementos formadores del carácter alemán, sentimental, artista, práctico y exacto, cuenta Ozanam a los Nibelungos, al Parsifal, a la obra poética de Gualter de Vogelweide y a las obras de San Alberto Magno.

Su labor no terminó con el estudio de las criaturas. Además de naturalista era teólogo y santo. Precisamente para serlo se decidió en Padua a simultanear la Escritura con el Trivium y el Quatriyium y a frecuentar a la vez la Universidad y el convento de dominicos. No es extraño, pues, que, cuando se puso a escribir sus veinte volúmenes en folio, lo hiciera señalándose a sí mismo una meta clara: Et intentionem nostram in scientiis divinis finiemus: “Terminaremos todos hablando de las cosas de Dios”. Y así, a la Summa de creaturis siguieron los Comentarios a las Sentencias, los Comentarios a la Biblia y una serie de opúsculos de muy subida espiritualidad. Nada tenía interés para él si no terminaba en Dios. De estudiante lo vimos ya piadoso y sobrenaturalizador de su vida estudiantil. Tomás de Cantimprano describe así su vida de maestro: “Lo ví con mis ojos durante mucho tiempo, y observé cómo diariamente, terminada la cátedra, decía el Salterio de David y se entregaba con mucha dedicación a contemplar lo divino y a meditar”.

Se dijo más arriba que su paso por la vida no fue sólo el de un maestro y un escritor, fue también el de un gobernante. Metido en la barahúnda de la administración, se distinguió como árbitro, como pacificador, como reformador. Acaeció su muerte el 15 de noviembre de 1280, cuando tenía setenta y cuatro años. Le precedieron unos meses de obnubilación, como si esto fuera privilegio de los genios. También la sufrieron Tomás de Aquino, Newton y Galileo. En realidad la ciencia de aquí era nada para el conocimiento que con la muerte le iba a sobrevenir en la contemplación de Dios.

Quedan aquí señalados algunos de sus muchos merecimientos. Recordaremos otro singular. Alberto descubrió a Tomás de Aquino entre sus muchos alumnos de Colonia. Lo formó con mimo y con amor, porque adivinó las inmensas posibilidades de este napolitano. Luego influyó para que, joven aún, ocupara en París la cátedra más alta de la cristiandad. El Doctor Angélico murió antes que él. Algunos doctores parisinos quisieron proscribir sus doctrinas, y era preciso defenderlas. El Santo, ya viejo, cubre a pie las largas etapas que separan Colonia de París para defender a su discípulo. Su intervención fue eficaz y decisiva. La Iglesia y el mundo, que le deben mucho por lo que fue y por lo que hizo, le son deudores también en gran parte de lo que fue y de lo que hizo Santo Tomás.

EMILIO SAURAS, O. P.
Texto de Mercaba

El Códice Calixtino narra 22 milagros de Santiago Apóstol. (Del cuarto al sexto)

noviembre 14, 2017
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El bienaventurado Santiago el mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo.

Foro Católico: el Código Calixtino es considerado como uno de los libros europeos más antiguos. Bello manuscrito que narra, entre otras verdades, 22 milagros del Apóstol Santiago. En esta ocasión presentamos otras tres narraciones. 

Capítulo IV. De los treinta loreneses y del muerto a quien el Apóstol llevó en una noche desde los puertos de Cize hasta su monasterio

En el presente milagro del bienaventurado Santiago el de Zebedeo apóstol de Galicia, se demuestra que es verdad lo que atestigua la Escritura: Mejor es no hacer votos que después de hacerlos volverse atrás. Pues se cuenta que treinta caballeros en tierras de Lorena hicieron propósito por piadosa devoción de visitar el sepulcro de Santiago en la región de Galicia el año mil ochenta de la encarnación del Señor. Mas como la mente humana cambia a veces cuando se promete mucho, se dieron entre sí palabra de ayuda mutua y pactaron obligación común de guardarse fidelidad. Sin embargo, uno de dicho número no quiso ligarse con tal juramento. Por fin todos ellos habiendo emprendido el viaje proyectado, llegaron sin daño hasta la ciudad de Gascuña llamada Porta Clusa (2). Pero allí uno de ellos cayó enfermo y de ningún modo podía caminar. Sus compañeros en virtud de la fe prometida le llevaron con gran trabajo en los caballos o con sus manos durante quince días hasta los puertos de Cize, cuando este trecho suele hacerse en cinco días por los expeditos.

Finalmente cansados y aburridos, posponiendo la fe pactada, abandonaron al enfermo. Mas solo aquel que no le había dado palabra le dio prueba de lealtad y piedad no abandonándole, y a la noche siguiente veló junto a él en la aldea de San Miguel al pie del puerto mencionado. Por la mañana dijo el enfermo a su compañero que tratase de subir al puerto, si quería aprovechar para sí mismo sano el auxilio de sus fuerzas. Pero él respondió que no le abandonaría nunca hasta la muerte. Así, pues, habiendo subido juntos a la cima, se cerró el día, el alma bienaventurada del enfermo salió de este vano mundo y fue puesta por méritos en el descanso del paraíso, llevada por Santiago. Viendo esto el vivo, muy asustado por la soledad del lugar, la oscuridad de la noche, la presencia del muerto y el horror de la bárbara gente de los vascos impíos que habita cerca de los puertos, tomó gran miedo.

Como ni en sí mismo ni en hombre alguno hallaba auxilio, dirigiendo al Señor su pensamiento, pidió protección a Santiago con suplicante corazón y el Señor, fuente de piedad, que no abandona a los que en él esperan, se dignó visitar por medio de su Apóstol al desamparado. Efectivamente, Santiago como soldado a caballo se le presentó en medio de su angustia. Y le dijo: ¿Qué haces aquí, hermano? Señor, contestó él, ante todo deseo enterrar este compañero, mas no tengo medio de enterrarle en este desierto. Entonces el Apóstol le replicó: Alárgame acá ese muerto y tú monta en el caballo detrás de mí hasta que lleguemos al lugar de la sepultura. Y así se hizo. El apóstol tomó diligente al difunto en sus brazos delante de sí e hizo montar al vivo a caballo a la grupa. ¡Maravilloso poder de Dios, maravillosa clemencia de Cristo, maravilloso auxilio de Santiago! Recorrida aquella noche la distancia de doce días (3) de camino, antes de salir el sol, a menos de una milla de su catedral en el Monte del Gozo (4), bajó del caballo el Apóstol a los que había traído y mandó al vivo que invitase a los canónigos de dicha basílica a dar sepultura al peregrino de Santiago.

Después añadió: Cuando hayas visto cumplidas dignamente las exequias de tu difunto y tras haber pasado una noche en oración completa, según costumbre, vayas de regreso, en la ciudad llamada León te encontrarás con tus compañeros. Y les dirás: Puesto que habéis obrado deslealmente con vuestro compañero abandonándole, el santo Apóstol os anuncia por mí que vuestras oraciones y peregrinación le desagradan profundamente hasta la debida penitencia. Al oír esto entendió al fin que éste era el Apóstol de Cristo y quiso caer a sus pies, mas el soldado de Dios no le fue visible por más tiempo. Cumplido, pues, todo aquello, al regreso encontró a sus compañeros en la mencionada ciudad y les contó exactamente todo lo que le había ocurrido desde su separación de ellos y cuántas y cuán grandes amenazas había hecho el Apóstol para la falta de cumplimiento de la fidelidad al compañero. Oído todo ello, se admiraron más de lo que puede decirse y acabaron el camino de su peregrinación. Esto fue realizado por el Señor y es admirable a nuestro ver. Porque estas son cosas que hizo el Señor; alegrémonos y regocijémonos por ellas. Ciertamente en este milagro se demuestra que todo lo que se ofrece a Dios debe cumplirse con alegría, para que haciendo votos dignos consigamos del Señor su perdón. El cual se digne concedernos Jesús nuestro Señor que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina Dios por los infinitos siglos de los siglos. Así sea.

Capítulo V. Del peregrino colgado a quien el santo Apóstol salvó de la muerte, aunque estuvo pendiente del patíbulo treinta y seis días (5)

Es cosa digna de recuerdo que ciertos alemanes yendo en hábito de peregrinación al sepulcro de Santiago el año mil noventa de la encarnación del Señor, llegaron a la ciudad de Tolosa (6) con abundantes riquezas y allí encontraron hospedaje en casa de cierto rico. Este malvado, simulando bajo piel de oveja la mansedumbre de ésta, los acogió solícitamente y con diversas bebidas que les dió como gracia de su hospitalidad, los hizo embriagarse con engaño. ¡Oh ciega avaricia, oh perversa intención del hombre inclinada al mal! Dominados por fin los peregrinos más que de costumbre por el sueño y la embriaguez, el falso anfitrión, movido por el espíritu de la avaricia, a fin de hacerlos reos de hurto y adquirir sus dineros una vez convictos, metió a escondias una copa de plata en un zurrón de los durmientes. Y después de cantar el gallo salió tras ellos con gente armada el perverso anfitrión gritando: “¡Devolvedme, devolvedme la plata que me habéis robado!” a lo que respondieron ellos: “A quién se la ecnuentres le condenarás según tu voluntad.”

Hecha, pues, averiguación, a dos en cuyo zurró halló la copa, a saber, padre e hijo, los llevó a juicio público y arrebató injustamente sus bienes. El juez, movido a compasión, mandó soltar a uno y llevar al otro a suplicio. ¡Oh entrañas misericordiosas! El padre, queriendo librar a su hijo, se ofrece al castigo. El hijo, por en cambio, dice: “No es justo que un padre sea entregado a la muerte en lugar de su hijo; sino que éste sufra por su padfre el fin impuesto por la pena.” ¡Oh santa porfía de piedad! Al fin el hijo fué colgado por propio deseo para librar a su amado padre y éste, afligido y lloroso, prosigue su camino hacia Compostela. Visitado, pues, el venerable altar del Apóstol, el padre a su regreso, pasados ya treinta y seis días, hizo un desvío para ver el cuerpo de su hijo que colgaba todavía en la horca y exclamó con gemidos lacrimosos y lastimeros ayes: “¡Ay de mí, hijo mío, para que te engendré! ¡Por qué viéndote colgado he soportado el vivir!”.

Pero ¡que magníficas son tus obras, Señor! El hijo colgado, dijo consolándo al padre: “No llores, querídisimo padre, por mi pena, pues no es ninguna, sino más bien alégrate, porque me siento ahora má a gusto que jamás en toda mi vida pasada. Porque el muy bienaventruado Santiago, sosteniéndome con sus propias manos, me ha consulea con con toda clase de dulzuras.” El padre, al oír esto, corrió a la ciudad y llamó al pueblo a contemplar tan gran milagro. Y viniendo la gente y viendo vivo todavía a quien llevaba colgado tanto tiempo, comprendieron que había sido acusado por la insaciable avaricia del hombre rico pero salvado por la misericordia de Dios. Esto fué realizado por el Señor y es admirable a nuestro ver. Luego le bajaron del patíbulocon gran júbilo y al hombre rico, según había merecido, condenado allí mismo por juicio popular, le colgaron enseguida. Por lo cual todos los que se cuentan como cristianos deben procurar con gran cuidado no cometer ni con sus huéspedes ni con prójimo alguno un fraude así o parecido, sino que deben afanarse por demostrar compasión y benigna piedad a los peregrinos, para que así merezcan recibir el premio de la gloria eterna de Aquél que vive y reina como Dios por los infinitos siglos de los siglos. Así sea.

Capítulo VI. Del poitevino a quien el Apóstol dio como ayuda un ángel en figura de asno

Corriendo el año mil cien de la encarnación del Señor, en el principado del conde Guillermo de Poitou (7), bajo el rey de los francos Luis, una peste mortífera invadió lastimosamente al pueblo poivetino, tanto que alguna vez eran llevados a la sepultura padres de familia con todos los suyos. Entonces cierto caballero, aterrado por tal mortandad y deseando evitar este azote, determinó ir a Santiago por tierras de España. Y con su mujer y dos niños, montados en su yegua, llegó hasta la ciudad de Pamplona. Pero allí falleció su mujer y su injusto huésped se quedó inicuamente con los recursos que el caballero y su esposa habían traído consigo. Desolado él por la muerte de ella y despojado en absoluto del dinero y de la yegua con que llevaba a los niños, tomándolos de la mano, continuó la marcha con mucho trabajo. Y yendo sumido en la mayor angustia y preocupación, se encontró en el camino con un hombre de honorable aspecto que llevaba un asno muy fuerte. Este hombre, al contarle aquél cuántas y cuán grandes adversidades le habían acontecido en su desgracia, le dijo compadecido: “En vista de tus grandísimas angustias, te presto este asno mío, que es muy bueno para llevar a tus niños hasta la ciudad de Compostela, de la cual soy vecino, con tal que allí me lo devuelvas”.

Recibido, pues, el asno y puestos sobre él sus niños, el peregrino llegó hasta el sepulcro de Santiago. Finalmente, cuando en la venerable basílica velaba devotamente por la noche en un rincón apartado, se le apareció el gloriosísimo Apóstol con luminoso vestido, quien le dijo sencillamente: “¿ No me conoces, hermano? ” “En modo alguno”, respondió él. “Yo soy – le replicó – el Apóstol de Cristo, que en tierras de Pamplona te presté mi asno en medio de tu congoja. Ahora, pues, te lo presto de nuevo hasta que regreses a tu casa, y tu malvado huésped pamplonés, por haberte despojado de lo tuyo injustamente, caerá de su asiento y tendrá mala suerte; te lo anuncio, como también que todos los hosteleros injustos establecidos en mi camino, que se quedan inicuamente con los bienes de sus huéspedes vivos o muertos, los cuales deben darse a las iglesias y a los necesitados en sufragio de los difuntos, se condenarán para siempre”. Y así que el peregrino, inclinándose, quiso abrazar los pies del que le hablaba, el reverendísimo Apóstol desapareció de sus ojos humanos.

Luego aquel peregrino, gozoso por la visión del Apóstol y por tanto consuelo, salió al amanecer de la ciudad de Compostela con el asno y sus niños, y al llegar a Pamplona halló que su hostelero había muerto con el cuello roto al caerse del asiento en su casa, como el Apóstol le había predicho. Y habiendo llegado contento a su patria y bajado del asno a los niños a la puerta de su casa, el animal se desvaneció de su vista. Muchos que le oyeron contar esto se admiraron más de lo que pueda decirse y comentaban que, o era un asno verdadero, o un ángel en figura de tal, que el Señor muchas veces envía junto a los que le temen para que les ayude. Esto fue realizado por el Señor, y es admirable a nuestro ver. Así, pues, en este milagro se demuestra claramente que todos los maliciosos hosteleros se condenan a muerte eterna por quedarse injustamente con los bienes darse limosnas a las iglesias y a los pobres de Cristo en sufragio de los muertos. Dígnese alejar toda culpa y toda condenación de todos los creyentes por los méritos de Santiago. Jesucristo nuestro Señor que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina Dios por los infinitos siglos de los siglos. Así sea.

(1) Este Huberto, canónigo de Besanzón, patria chica de Calixto II, “bien pudiera ser un personaje histórico”, al decir de P. David, dado el afán del compilador por legitimar sus relatos, se cree que desde luego lo sería y seguramente de cierta autoridad y relacionado de algún modo con él.

(2) Porta Clusa, en su forma latina, que equivale a “Puerta Cerrada”, pero no localizable con la bibliografía consultada.

(3) Trece jornadas da el capitulo II del Libro V.

(4) El Monte del Gozo (Mons Gaudii) venía a ser el castro de San Marcos,a 5 kms. al Este de Santiago por la carretera de Lugo, desde donde los peregrinos del “camino francés” divisaban por primera vez la ciudad y las torres de su basílica. Según López Ferreiro (Historia, III, 239 ss) en un altozano más cerca de la ciudad estuvo la capilla de Santa Cruz que se llamó Manxoi (del francés Montjoie) y del Cuerpo Santo, fundada tal vez sobre el sepulcro del peregrino.

(5) Esta narración tiene también su equivalente en los milagros de San Gil. Para indicaciones sobre otras versiones del tema son intervención del gallo y la gallina asados que también resucitan, localización en Santo Domingo de la Calzada y un estudio ver Filgueira Valverde, El Libro de Santiago, Madrid 1948.

(6) Tolosa de Francia o Toulouse por donde pasaba la vía Tolosana, ver Libro V Capítulos I y VII.

(7) Guillermo IX, duque de Aquitania o Guyena, y Luis VI el Gordo de Francia que estaba entonces asociado al trono por su padre Felipe I y coronado desde dos años antes.

 

 

Nuevo libro “Peccato originale” denuncia pudredumbre criminal en la Vaticueva; desde Montini hasta Ratzinger

noviembre 13, 2017

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Foro Católico: El autor Gianluigi Nuzzi se guarda de incriminar a Bergoglio en hechos delictivos, pero deja claro que el antipapa no los sanciona.

También denuncia abusos sexuales, la corrupción financiera de Teresa de Calcuta, complicidad con el narcotráfico, asesinatos y otros crímenes más de Ratzinger, Montini, Ganswein, Marcinkus, Calvi y Comastri, entre otros.

(Transcrito de RD/Agencias)

Los presuntos abusos sexuales en el preseminario San Pio X y los bloques de poder en el Vaticano que han obstaculizado las labores de anteriores pontificados, son analizados en un nuevo libro del periodista italiano Gianluigi Nuzzi, juzgado en 2016 por la filtración de documentos.

El libro, titulado “Peccato originale” (Pecado Original), fue presentado hoy y se divide en tres partes: Sangre, Soldi (Dinero) y Sexo.

Incluye pruebas y testimonios del intento de negociación entre la Santa Sede y la fiscalía de Roma en 2011 para poner fin a las investigaciones sobre la desaparición de la joven vaticana Emanuela Orlandi en 1983, de las que, asegura Nuzzi, estaba al corriente el entonces secretario del papa Benedicto XVI, Georg Gänswein.

El escritor de “Via Crucis”, por el que fue juzgado y absuelto por falta de competencia territorial del Vaticano, y “Su Santita”, con las cartas secretas filtradas por el mayordomo de Benedicto XVI, incluye en este libro documentos bancarios que prueban, a su juicio, las ilegalidades cometidas por el Instituto para las Obras de Religión (IOR), el banco vaticano.

Las enormes cuentas corrientes como la de la Madre Teresa de Calcuta, la compra venta de oro, o transferencias a fondos en paraísos fiscales (Cisalpine Fund) emitidos desde el Vaticano en los años de 70 cuando el arzobispo Paul Marcinkus era presidente del IOR y el papa, Pablo VI.

Nuzzi relata su encuentro con Ayda, que fue esposa del boliviano Roberto Suárez Gómez, conocido como “El Rey de la Cocaína” y su hijo, Gary, quienes le cuentan que el presidente del Banco Ambrosiano, Roberto Calvi, era uno de los “socios” del narcotraficante.

Según la teoría que apoya Nuzzi en su libro, la muerte del papa Juan Pablo I elegido el 26 de agosto de 1978 y que falleció 33 días después, fue “un homicidio moral” ya que su muerte natural, se dice en un libro reciente que por un ataque al corazón, fue por el estrés y angustia qué sufrió al intentar manejar las ilegalidades del IOR.

El periodista explicó en declaraciones a EFE que su libro repasa los “bloques de poder” que han ido obstaculizando a los anteriores pontificados y que llevaron a la renuncia de Benedicto XVI y ahora también impiden la revolución de Francisco.

Nuzzi cuenta en su libro la historia que relató el joven polaco Kamil Tadeusz Jarzembowski, sobre “los abusos en su habitación a otro seminarista, más de 140 veces y de los que él era testigo ocular, por parte de un pupilo del rector que era mas grande que él y que después se convirtió en sacerdote”.

Abusos, contra los que nadie hizo nada según el joven polaco, que se cometieron en el preseminario San Pio X, en el Palacio San Carlo, dentro de los muros vaticanos, que aloja a monaguillos y posibles futuros seminaristas, entre 2013 y 2014.

“Además la gravedad es que este silencio se produce en el interior del Vaticano”, aseveró Nuzzi.

Kamil envió cartas denunciando los hechos a varios obispos y al arcipreste de la basílica de San Pedro hasta 2014, el cardenal Angelo Comastri, con la única respuesta, asevera Nuzzi, que reporta en su libro: “este chico está alejado del preseminario y las cartas solo le invitan a la tranquilidad”.

Nuzzi cuenta además que otro antiguo alumno de este seminario pudo también entregar una carta de Kamil al papa Francisco durante una audiencia del pasado mayo en la plaza San Pedro en la que se denunciaban estos hechos.

El periodista anuncia que entregará una copia del libro al promotor de Justicia vaticano (fiscal), Gian Pietro Milano, “para que determine cualquier posibilidad de investigar sobre los casos de pederastia o de Emanuela Orlandi”.

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