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Detienen por pederastia a seis “curas tradis” que abusaron de niños scouts en Francia

enero 18, 2019

 

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Pederastas en congregación adscrita a la Vati-Comisión Ecclesia Dei

Foro Católico: los herejes “tradicionalistas” de la Vaticueva son tan pervertidos como los modernistas. Lo demuestran los hechos.

(Transcrito de J. B./Agencias)

Duro golpe para los sectores tradicionalistas, los mismos que vinculan los abusos sexuales a la apertura postconciliar. Seis sacerdotes pertenecientes al Instituto de la Santa Cruz de Riaumont, congregación francesa que celebra bajo el rito extraordinario y que, por ello, se encuentra adscrita a la Comisión Ecclesia Dei, han sido detenidos, acusados de abusos sexuales a menores.

Los curas, que vivían en la localidad de Liévin, al norte de Francia, organizaban actividades de scouts y educación con menores vulnerables, han sido detenidos en el marco de una investigación por maltrato de menores y abusos sexuales.

La investigación ya ha contado con la declaración de un centenar de antiguos alumnos del Instituto, que han declarado ante la Policía Judicial de Lille y de la Oficina Central de la Represión de la Violencia contra las Personas.

“La Voix du Nord” explicó que la operación policial comenzó el martes con el arresto de tres religiosos, que quedaron bajo custodia en Lille, y de un cuarto cerca de Toulouse (sur). Tres de ellos tienen entre 50 y 60 años y el otro una treintena.

Los hechos de los que se les acusan se remontan a los años 2000 y hasta 2014. En 2017, varios antiguos alumnos del organismo religioso denunciaron haber sufrido malos tratos físicos y psicológicos, pero también abusos sexuales.

El Instituto de la Santa Cruz de Riaumont es una congregación religiosa de espiritualidad scout. Fundado por el R.P. Revet, sus estatutos fueron aprobados en 1971, aunque no fue hasta 1991 cuando Juan Pablo II los erigió como congregación de derecho pontificio.

Entre sus finalidades, se encuentran “promover la gloria de Dios y la santificación de sus miembros por la práctica de los Consejos Evangélicos según la espiritualidad benedictina”. Los religiosos pertenecen en calidad de oblatos a la Orden de San Benito.

Su campo de trabajo es la educación de la juventud, de manera singular a la niñez en peligr por motivos de precariedad social, problemas familiares o de otra índole. El instituto celebra según la forma extraordinaria, encontrándose adscrito a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

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José Selgas y Carrasco: el Génesis Moderno, el principio y el fin

enero 13, 2019

Selgas

En el momento mismo en que estábamos a punto de reconocer la eternidad de la materia, en virtud de ciertas agudísimas investigaciones por medio de las que, varias ciencias confabuladas “ad hoc”, han revelado con el mayor sigilo a diversos sabios de los que hoy pueblan la tierra, que el origen del mundo se pierde en la obscuridad de tiempos remotísimos, y que, por lo tanto, mientras no se tenga científicamente a la vista su partida de bautismo, no se puede asegurar quién fue su padre, quedando la sospecha científica o la opinión “racional” de que él mismo se diera la vida a sí propio, un sabio, alemán por más señas, dando la media vuelta a la derecha correspondiente a esa media vuelta a la izquierda, ha descubierto el fin del mundo.

No teniendo ya Voltaire nada de qué burlarse, tuvo la ocurrencia de mofarse de la ciencia moderna, asegurando que era un imbécil el que en presencia del reloj negara el relojero; de manera que el ídolo de nuestra sabia impiedad declaró imbécil a esta ciencia que, descendiendo al fondo de las cosas, ha caído por su propio peso en el abismo de que al mundo no lo hizo nadie.

Y en verdad, ¿qué sabía Moisés, dice Selgas con ironía,  para asegurarnos bajo la fe de su palabra, sin ningún género de demostración científica, que Dios ha sido el autor del universo?  El génesis moderno ya es otra cosa.

Cansada la materia de su eterno reposo, salió un día del fondo de la nada; quiso ver, y de sí misma sacó la luz; quiso ser algo, y por la fuerza de su propia voluntad se convirtió en creadora de todas las cosas. Una vez dueña de sí misma, se derramó por el espacio en innumerables mundos.

Aquello era coser y cantar.

La tierra se desprendió de aquella masa omnipotente como una hija que se separa de su madre, y por una coquetería propia de su sexo, comenzó a dar vueltas alrededor del sol, como diciéndole: “mírame”.

Entonces comenzó, digámoslo técnicamente, su “toilette”.  Primero se envolvió en un manto de nubes; después se sumergió en aquel anchuroso baño conocido con el nombre de diluvio, y salió de él ceñida la frente con el arco iris; se empinó en las soberbias montañas, las montañas formaron los valles, por los valles corrieron los ríos, los ríos cubrieron sus caprichosas márgenes de hierbas menudas, de plantas airosas, de árboles gallardos. Los mares se tendieron a los pies de esta divinidad, hija de sí misma, como leones domesticados.

El agua no acertaba a estarse quieta, y, por hacer algo, “confeccionó”, allá en sus profundas soledades, millones de peces y millares de monstruos.  El aire no quiso ser menos, y como es tan listo que se pierde de vista, con la rapidez de un soplo se cubrió de insectos y de aves.  La tierra vio esto y se sonrió como quien dice: “Ahora veréis”; y sin más cumplimientos, convirtió el polvo en gusano, y el gusano en cuadrúpedo.  Quiso perfeccionar la especie, y con movible ligereza saltó el mono entre sus manos.

La tierra debió soltar la carcajada ante aquella monería, y con esa curiosidad propia de las mujeres, quiso saber lo que había dentro del mono, y, ¡qué admirable casualidad! , salió el hombre hecho y derecho, el hombre en cuerpo y alma.

Como si a este nuevo ser se le hubiera transmitido todo su poder y toda su inteligencia, desde aquel momento la materia se convirtió en completamente imbécil, sin que desde entonces a acá haya sido posible sacarla de su estúpido embrutecimiento.  Afortunadamente tuvo la precaución de dejarle a cada planta el secreto de la semilla, y a cada especie la manera oculta de reproducirse, como si presintiera que su sabiduría había de agorarse para siempre.  He aquí en mundo, tal y como ha salido de las manos de eso que se llama ciencia moderna.

Aquí tenemos la estupenda maravilla de un efecto sin causa, y el raro prodigio de un hijo que no ha tenido padre, o más bien, un efecto que es a la vez su misma causa, y un hijo que es a la vez su propio padre.  Aquí está el reloj que no ha necesitado relojero, o mejor dicho, el reloj que se ha hecho a sí mismo. Tal es el génesis. Veamos ahora el día del juicio: el fin debe corresponder al principio, y según las últimas noticias que nos ha comunicado la ciencia, debemos confesar que, en efecto, corresponde.

Un sabio alemán se ha quemado las cejas, ¡parece mentira! , para averiguar que el centro de la tierra sufre un enfriamiento constante; que, en virtud de ese enfriamiento, disminuye su volumen, y asegura que llegará un día en que quedarán sin base los continentes que se elevan sobre los mares, y entonces las cuatro partes del mundo, Europa, Asia, África y América, se hundirán como la decoración de un teatro, y arrastradas por su propio peso, quedarán sumergidas en el seno del mar. El mundo se convertirá en un lago, y la tierra será un océano sin orillas.

Y entonces, ¿qué le sucederá al hombre? El sabio nos asegura que las razas humanas tendrán que reducirse a vivir en los pocos puntos que escapen a la inundación, y que estas razas, salvadas del naufragio en una tabla de tierra, se modificarán y se transformarán físicamente en otras especies a causa de las nuevas condiciones que se habrán creado en la vida orgánica por el cambio de la atmósfera. No nos dice este profeta científico qué forma, poco más o menos, tendrá que adoptar la especie humana para poder acomodarse a las condiciones de esta nueva atmósfera ; y esta omisión, que nos deja a obscuras acerca de un punto tan importante, nos autoriza a buscar esa nueva forma de la especie humana, aunque tengamos que buscarla a obscuras.

Por de pronto se nos ocurre que,  aumentándose la extensión de agua en razón de la disminución de la tierra, el hombre tendrá que dividir las condiciones de su organismo para poder  vivir con cierta comodidad entre uno y otro elemento, y adoptará, por consiguiente, la forma que mejor le venga de cualquiera de las especies de anfibios que nos son conocidos. Podrá cada uno, como en una ropería, elegir el vestido que más le acomode, y haciendo cada cual de su capa un sayo, la especie humana, empezando por la rana y acabando por el hipopótamo, vivirá, digámoslo así, con un pie en el agua y otro pie en la tierra.

Nada más lógico que este fin, si se tiene en cuenta este principio: el hombre, que procede del mono, no encontrará gran inconveniente en convertirse en caimán; y si las cosas aprietan, y el agua estrecha las distancias, del mismo modo que desde el gusano llegó a hombre, bien podrá convertirse de hombre en cetáceo. Ahora es el rey de la tierra, y entonces será rey de los mares. Tendremos un recurso triple para sobrevivir a la catástrofe, reuniendo a la vez, para poder vivir en el agua y en la tierra, las condiciones del pez que nada, del ave que vuela y del bruto que corre. Una vez que falte la tierra necesaria al linaje humano, el hombre podrá transformarse en palmípedo, y de esa manera podrá vivir en el agua, en el aire y en la tierra.

Entonces sí que hablará la ciencia por boca de ganso; entonces sí que graznará la ciencia. Es verdad que el sabio alemán asegura que el centro de la tierra necesita todavía quinientos millones de siglos para acabar de enfriarse; pero téngase en cuenta que el progreso, acortando las distancias, ha disminuido el tiempo; y que así como en cuarenta días se le da una vuelta al mundo, así en cuarenta años se pueden correr millones de siglos. Por otra parte, no debe extrañarse que haya quien, adivinando este cataclismo, se adelante a recibirlo previamente, transformado de hombre en ganso.

Pero, francamente: partiendo del mono, no hay dificultad en convenir que el hombre pueda llegar a ser pato. Y he aquí una sabiduría que nos lleva como de la mano, desde la brutalidad de nuestro origen a la barbarie de nuestro fin. A todos aquellos a quienes oigáis decir: “El porvenir es nuestro”, creedlos, porque sin duda ninguna están más cerca de ser gansos que de ser hombres. Se han adelantado a su tiempo quinientos millones de siglos, y han empezado a embrutecerse por medio de la ciencia moderna, para guiar a  “humanidad”, a través del tiempo, a su próxima transformación.

Tal es el principio y tal es el fin. !Oh progreso!  !Oh ciencia!  !Oh civilización!

Valle de los Caídos: Obispones en favor de la exhumación de José Antonio y Franco

enero 12, 2019

 

Argüello: “todas las partes tienen derecho, pero seguramente ninguna lo tiene del todo

(Transcrito de RD/Jesús Bastante

La Conferencia Episcopal no se opondrá a la exhumación de Franco, aunque admite que el Gobierno ha actuado “de manera imprudente”. Así lo manifestó anoche el portavoz de la CEE, Luis Argüello, en una entrevista en La Noche en 24h, en la que recordó a la familia del dictador que “tienen que aceptar que las cosas puedan ser de otra manera”.

Del mismo modo, Argüello ha reconocido que la cripta de La Almudena “no es el lugar más adecuado” para inhumar sus restos. “La familia tiene un derecho, pero deben entender que tiene una significación que va más allá de lo familiar”.

“El asunto es lo suficientemente complejo, porque todas las partes tienen derecho, pero seguramente ninguna lo tiene del todo“, subrayó el portavoz episcopal, quien indicó que “el Gobierno tiene derecho a plantear que las cosas puedan ser de otra manera, pero también reconoce el papel de la familia”.

En cuanto a ésta, añadió, “la familia tiene que entender que el general Franco tiene una significación que va más allá de lo familiar, tiene algo que decir pero también aceptar que seguramente las cosas tiene que ser de otra manera”.

Sobre el Valle de los Caídos, Argüello apuntó que “es un lugar consagrado, pero es del patrimonio público”, y recordó que “Franco no fue un caído de la Guerra”.

“Como se ha producido un conflicto, parece que serán los jueces los que decidan al final”, insistió. “Todos tendrán que acatar la decisión judicial, también el prior del Valle“.

José Selgas y Carrasco: El análisis y la disección

enero 9, 2019
Selgas
No me cabe duda de que el análisis es un procedimiento de averiguación científica, y que, aplicado, por ejemplo, a la química, conduce al conocimiento de los simples y de los compuestos.
Descomponer una sustancia para averiguar los elementos de que se compone, equivale a contarse los dedos de la mano para saber positivamente que son cinco.
En anatomía, la disección es absolutamente necesaria si hemos de saber la estructura interna de esta cárcel de carne y huesos en que vivimos prisioneros.  En gramática y en retórica, conviene analizar las partes de la oración y los miembros del discurso, para que podamos enterarnos del secreto íntimo de sus mutuas relaciones. Por último, en filosofía, es permitido separar las ideas para ordenarlas, porque el orden es la lógica de las ciencias.
Pero, ¿y el arte? ¿Qué cosa es el arte? Su fin, ¿es la belleza?  Y, ¿qué es la belleza? “El esplendor del orden”. Y la literatura propiamente dicha, ¿qué otra cosa es que una expresión del arte? Ahora bien : ¿cabe justamente en los términos del arte encargado de embellecer lo bueno, el análisis que descompone y la disección que destroza?
Nada más analítico que la corrupción, porque ella es la descomposición completa. Vamos : no he podido convencerme todavía de que se puede embellecer una rosa deshojándola.
De esta terquedad de mi entendimiento nace la antipatía que me inspira el realismo repugnante del arte actual, y las groseras disecciones a que se entrega la corrupción literaria de nuestros tiempos ; y por eso condeno esa literatura analítica que todo lo despoetiza, lo desflora y lo diseca, lo mismo las más bellas ideas que los más nobles sentimientos. Cuando yo analice, desflore y diseque de esa manera le ruego a Vd.  encarecidamente y por todos los Santos del cielo, (le dice a su interlocutor), que me tire un buen tirón de la manga.
No confundamos la descripción con el análisis. El poeta que pinte los campos de Rozas, o cualquiera de los cuadros que ofrecen esas regiones, si lo traza con los colores propios, habrá hecho en dos casos una obra de arte relatando la verdad del paisaje ; pero si los falsifica, no serán sus cuadros más que obras imaginarias. Los tres conceptos del arte son : lo verdadero, lo bueno y lo bello.  Dante no analiza el infierno, lo describe con sus propios colores, y el horror que infunde es el triunfo de su genio.
Creo que divago queriendo explicar el sentido relativo de mis palabras  al condenar el espíritu analítico y demoledor de la filosofía positivista de que se halla informada la literatura que nos infesta, y que, analizando y disecando, ha llegado por arriba a negar a Dios, y por abajo a negar la virtud humana. La verdad, como que no es nuestra, la debemos a todos, y el que la oculta la roba, y el que la mezcla con la mentira la falsifica.
Mas si esto es así en cuanto a las verdades religiosas y morales, hay también un orden de tristísimas verdades que deben ocultarse, y en este punto es en el que la literatura analítica y demoledora de nuestros días encuentra complacencia descubriéndolas.
Me incita Vd. a que tome la defensa de los corazones inocentes, y lo hace Vd. con tal oportunidad, que cabalmente me encuentra con las manos en la masa. Hágase Vd. cuenta que tengo una hija que se halla en ese momento de encantadora confusión en que el análisis de la vida no ha hecho todavía la desconsoladora distinción entre la mujer y la niña, entre la inocencia y la malicia. Imagínese si me inspirará interés la felicidad de esta alma que sonríe bajo la sombra de mi cariño.
Pues bien : ¿cuál dirá Vd. que es el sistema de defensa que he emprendido? Consiste sencillamente en apartar de sus ojos todos esos cuadros de degradación humana que la depravación literaria moderna arroja diariamente como pasto a la curiosidad pública. Me he propuesto que ignore todo lo que no debe saber, como la primera garantía de su inocencia. 
Lo primero que hay que evitar es que el hombre se engañe a sí mismo, porque ese es el más triste de los engaños, y ennoblecido y confortado por los nobles sentimientos, puede hacer frente a los engaños del mundo. Después de todo, la caída del hombre no tuvo otra causa que el ciego empeño de querer saber. 
Yo no conozco más civilización verdadera que la del Evangelio, ni más derecho de conquista que el de la Cruz, ni más conquistador legítimo que el sacerdote.  Calcule Vd. si yo habría de negar mis débiles fuerzas a la heroica empresa de enriquecer el mundo con los tesoros de la fe, única fuente de perfección moral.
En cuanto al desarrollo de los bienes materiales, debo confesarle que soy poco aficionado al estudio de las ciencias económicas. Aquí, en esta vieja Europa, veo levantarse la cuestión pavorosa del capital y el trabajo, de la miseria y del lujo, del pobre y del rico.
Desventurado el pueblo donde penetre esta lucha desesperada, abierta en la sociedad moderna por el ciego utilitarismo de la economía política sin Dios, de la ganancia sin moral, de la riqueza sin caridad y de la pobreza sin virtud.
Yo no puedo abrir cátedra de nada ; cuento únicamente con la ligereza de mi estilo, bajo el que deslizo suavemente mi profundo amor a lo verdadero, a lo bello y a lo bueno ; y si alguna vez logro inculcar en alguien mi propio sentimiento, me doy por satisfecho.
“La única semilla que fructifica en todos los terrenos, es la semilla de los beneficios. Siembra y cogerás, porque es cosecha que nunca se pierde”. Si alguna vez oye decir que no hay Dios, y es posible que lo oiga, procure  averiguar que interés puede tener el que lo dice en que no lo haya.

Desde Roma misma, surge la denuncia contra el “modernismo herético” en la Vaticueva

enero 8, 2019
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Estefano Fontana dice la verdad, pero, el error: considerar a Ratzinger Tauber como tomista. 

(Transcrito de ReL)

El profesor Stefano Fontana , director del Observatorio Internacional Cardenal Van Thuan sobre la Doctrina Social de la Iglesia, publicó recientemente una buena aproximación histórica al pensamiento cristiano durante la Edad Media: La sabiduría medieval. La filosofía cristiana desde San Pablo a Guillermo de Ockham. Con ese motivo, Giuseppe Tires le planteó en el portal del Observatorio algunas interesantes cuestiones en torno a las raíces filosóficas de numerosas desviaciones teológicas y morales de nuestro tiempo.

-Profesor Fontana, hace muchos años que usted se ocupa de doctrina social de la Iglesia, pero desde hace unos años también está muy comprometido en el frente filosófico. Por ejemplo, ha publicado un libro que ha sido muy bien acogido, titulado Filosofía para todos. Una breve historia del pensamiento, de Sócrates a Ratzinger [2016] y ha iniciado unos Módulos de Filosofía Cristiana por videoconferencia, de nuevo con la editorial Fede & Cultura de Verona, en los que ya ha tratado la ontología y la gnoseología.

-Es verdad, en estos últimos años he intensificado mi esfuerzo en el campo de la filosofía.

De hecho, creo que está en marcha desde hace tiempo el proyecto de cambiar la doctrina de la fe de manera indirecta, es decir, cambiando la filosofía con la que se hace teología. Actualmente, este proceso ha alcanzado niveles muy altos en la Iglesia.

»Se trata, en el fondo, del modernismo. Esta herejía condenada por el Papa Pío X en 1907 quería que la Iglesia cambiara desde dentro, que fuera ella misma la que gestionara su cambio. Así, el cambio habría pasado desapercibido y los fieles se habrían encontrado creyendo en otra religión sin saberlo.

»La teología necesita a la filosofía, que le proporciona las categorías conceptuales para poder seguir adelante. No es verdad, como se dice hoy en día, que la doctrina católica puede ir de acuerdo con cualquier filosofía. La fe necesita la razón, pero no cualquier tipo de razón. Si la teología presta atención a filosofías que son incompatibles con la doctrina de la fe católica, poco a poco también la visión de esta se deforma y, sin darse cuenta, empezará a creer en una fe distinta. Si, por ejemplo, confiamos en una filosofía existencialista, todo cambia en la visión de los contenidos de la fe católica.

-Actualmente, en los seminarios y en los estudios teológicos, esto no se tiene en cuenta…

-Lo sé. Hoy, en los seminarios, se teoriza el pluralismo filosófico. Pero el pluralismo filosófico lleva al pluralismo teológico, y este lleva al pluralismo doctrinal cuando es el magisterio quien lo hace. Por otra parte, obispos y Papas fueron, antes, seminaristas y si en los seminarios aprendieron la filosofía de Heidegger y no la de Santo Tomás, cuando son obispos y Papas razonan siguiendo el pensamiento de Heidegger, que es incompatible con la fe católica.

»No estoy indicando un problema marginal, sino central, de la vida de la Iglesia hoy. Ciertamente, no hay un solo filósofo que pueda representar a la filosofía compatible con la fe cristiana, porque esta no se sitúa al mismo nivel que ninguna otra filosofía en concreto; pero esto no significa que haya que aceptar el pluralismo ya que, de hecho, este hace que la fe sea indiferente a la razón. Si la fe puede estar de acuerdo con todo tipo de razón, significa que es indiferente a las razones de la razón. De esta manera, se destruye el nexo íntimo existente entre razón y fe, y pensando que somos católicos, en realidad somos protestantes.

-¿Qué filosofía, entonces, tendría que entrar en diálogo con la fe?

-La filosofía “natural”, el modo de conocer y pensar que corresponde a nuestra naturaleza de seres racionales, es decir, el realismo metafísico, que es la filosofía espontánea de cada niño que, después, la sociedad se encarga de contaminar con la instrucción impartida en los colegios. Las verdades del sentido común son universales, todos los hombres las poseen, tanto es así que nos podemos entender entre diversas culturas. También Jesucristo aplicaba el principio de no contradicción, porque era un principio natural de la inteligencia humana.

»Existen una gramática, una sintaxis, una lógica natural que son fruto, también ellas, de la creación, y permiten conocer inmediatamente de manera realista y abierta la transcendencia, ya que la noción implícita de Dios está presente desde el inicio en esta filosofía natural y está, de alguna manera, implícita en cualquier otro conocimiento. Por desgracia, el hombre ha creado, sobre todo en la modernidad, filosofías innaturales, artificiales, alejadas de la realidad y, así, la filosofía se ha encerrado en sí misma, enloqueciendo. Porque la soledad y la autorreferencialidad son causa de locura.

-Usted también ha retomado el concepto de “filosofía cristiana”. ¿Puede decirnos de qué se trata?

-La filosofía cristiana es el “filosofar de la fe”, es decir, el ejercicio de la razón natural teniendo en cuenta el marco de la revelación sobrenatural. Esto no comporta la disminución de la autonomía de la razón respecto a la fe, porque es precisamente la fe en la revelación la que confirma a la razón en su autonomía. Hay verdades que la razón, aun pudiendo conocerlas por derecho con sus solas fuerzas, no las habría conocido nunca sin la revelación. Hay verdades filosóficas que la revelación ha transmitido a la razón por vía no filosófica para que se ocupe de ellas directamente. Hay verdades que la razón adquiere, pero que sin el apoyo de la fe pierde de vista.

»La razón, sin la fe, no consigue ser razón hasta el fondo. La fe, entrando en relación con la razón, no le pide que se convierta en fe, sino que sea razón al grado máximo, la sostiene como razón y le pide que no se desespere, como por desgracia sucede siempre que la razón se separa de la fe. Hoy, la razón ya no cree en sí misma, ni siquiera cree que es capaz de conocer qué es la vida y qué es la muerte, qué es un hombre y qué es una mujer… Esto es debido al hecho que ha abandonado su relación con la fe. La naturaleza, sin lo sobrenatural, no consigue ni siquiera ser naturaleza.

-En su último libro sobre filosofía medieval, ¿habla usted de esto?

-Sí. Presento el concepto de filosofía cristiana y expongo su nacimiento y desarrollo en la Edad Media. La filosofía cristiana nace en la Edad Media, pero es una filosofía perenne. Su Magna Carta es el prólogo del Evangelio de San Juan, en el que se habla de Cristo como el Logos de Dios.

»Hubo muchos filósofos de gran relevancia en la Edad Media, que en el libro intento presentar de manera didáctica; sin embargo, es con Santo Tomás de Aquino cuando la filosofía cristiana alcanza una cima especialmente relevante. La filosofía de Santo Tomás es la “prueba” principal de la posibilidad de la filosofía cristiana. Muchos han sostenido que en la Edad Media no fue posible una verdadera filosofía, porque se razonaba “en la fe” y, por consiguiente, sólo era posible la teología. Pero Santo Tomás demuestra que la fe contiene implícita una filosofía, y que la razón no debe salir de la relación con la fe para hacerla explícita. La filosofía de Santo Tomás es una filosofía verdadera y nueva, no sólo un replanteamiento de Aristóteles, de los Comentaristas árabes o del Pseudo Dionisio.

-Por lo que dice tengo que concluir que la filosofía cristiana tiene necesidad, a pesar de todo, de la filosofía griega.

-Joseph Ratzinger-Benedicto XVI defendió que el encuentro entre fe cristiana y filosofía griega fue “providencial”, y yo estoy de acuerdo con él. En mi libro intento ilustrar este proceso de colaboración que se realizó en la Patrística, en la época de los grandes concilios de la antigüedad, en la lucha a las herejías y en la definición del Canon. Después prosiguió en la filosofía erróneamente llamada de los “siglos oscuros”, antes del año 1000, que tiene figuras enormes de filósofos que hoy en día están olvidados, y que se completó con la Escolástica en la edad dorada, es decir, el siglo XIII.

»Sin embargo, es necesario resaltar que no se ha tratado únicamente de una acogida instrumental de las categorías de la filosofía griega, en la que había muchos errores, sino de una purificación a la luz de los contenidos de la fe, capaz de producir una filosofía nueva. La cuestión es esta: la fe no sólo entra en relación con las filosofías, como por ejemplo, la griega, sino que es capaz de producir filosofía. Esto crea la posibilidad de una filosofía cristiana, que hace que la relación entre fe y razón sea sustancial y no accidental, manteniendo, a pesar de todo, el primado de la fe, sin la cual tendríamos sólo una filosofía y no una filosofía cristiana.

-En su opinión, ¿realmente es necesario volver a adueñarse de una filosofía natural?

-El niño nace filósofo realista y, después, la sociedad y la escuela le transforman en un escéptico. Y como la capa de plomo es realmente amenazadora, es difícil salir de ella y acabamos creyendo que somos felices en esa bazofia de nada que nos rodea. El hombre es capaz de acostumbrarse también a esto. Sin embargo, hay distintas realidades que están reaccionando, grupos de cristianos cuya intención es volver a adueñarse de la posibilidad de pensar respirando. Yo sigo a algunos de estos. Son realidades sanas que dan esperanza.

-Cuando usted se reúne con estos grupos e imparte lecciones, también por videoconferencia, ¿por dónde empieza?

-Empiezo por un planteamiento francamente realista. Señalo que el punto de partida es fundamental. Si mi punto de partida es preguntarme qué puedo conocer, me he equivocado en todo. De la duda no se sale. El camino moderno hacia el subjetivismo, doblado sobre sí mismo, ya ha comenzado y se impondrá implacablemente.

»Tengo que partir de la certeza de conocer, y conociendo aprenderé a conocer. Primero conozco y, después, aprendo cómo se conoce. Si, en cambio, pienso que tengo que aprender qué quiere decir conocer para después conocer, acabo no conociendo nada. El problema del método viene después, no antes, como en cambio ha pensado erróneamente la filosofía moderna.

»Hoy se piensa que todo “depende de los puntos de vista”. Lo que hoy se ha convertido en sistemático es la duda, y de ello ya no se sale. Si no se sale de la duda, cada uno está encerrado en su mundo. Lo llaman diálogo pero es monólogo. Un monólogo sin significado objetivo y, por consiguiente, asfixiante para el alma. El significado, de hecho, debe ser objetivo y para ser objeto debe ser originario, independiente de nuestro punto di vista. El realismo metafísico de la filosofía cristiana es esto, es un realismo liberador.

Resisten aún la profanación en el Valle de los Caídos contra la complicidad de la Vaticueva-PSOE

enero 7, 2019

(Transcrito de Jesús Bastante/Ep

La postura del prior Cantera, ¿es la de toda la Iglesia? El máximo responsable del Valle de los Caídos ha negado el acceso del Gobierno a los restos del dictador Francisco Franco, en una respuesta al requerimiento del Ministerio de Justicia que adelantó ayer El País. La prohibición se mantendrá mientras no decida el Tribunal Supremo, según ha podido confirmar este diario.

Una posición “obstruccionista”, según denuncia Moncloa, mientras desde el Arzobispado de Madrid reitera que “no nos oponemos a la exhumación, pero apelando al acuerdo con la familia”. La diócesis, a preguntas de RD, no ha aclarado si avala o no la respuesta de Cantera.

El pasado día 10, Justicia envió sendos requerimientos tanto al prior del Valle al nuncio del Papa, Renzo Fratini; al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; al abad de Santo Domingo de Silos -cabeza de la orden benedictina en España-, Lorenzo Maté; y al representante legal de la Congregación de Solesmes, Clemente Serna.

En la misma, se requería el preceptivo permiso para acceder al templo cuando, llegado el momento, se apruebe el traslado de los restos de Franco. Por el momento, sólo ha contestado al prior, apelando a la oposición de a la familia y indicando que no permitirá la entrada hasta que no haya fallo del Tribunal Supremo.

Según han informado fuentes del Gobierno a Europa Press, la semana pasada conoció el rechazo de la Iglesia a facilitar el acceso al Valle de los Caídos para la exhumación y avisa de la mala imagen que esta decisión puede conllevar para la institución.

“La posición obstruccionista del prior Santiago Cantera no impedirá que el proceso siga su curso, pero evidentemente hará que la opinión pública pueda llegar a considerar que la iglesia española avala la negativa del prior y la negativa de la propia familia Franco”, ha señalado la Moncloa.

Desde el Gobierno se achaca la posición de Santiago Cantera a una naturaleza ideológica y recuerda que, el hoy prior del Valle de los Caídos, fue candidato a las elecciones generales de 1993 y a los comicios europeos de 1994 por el partido Falange Española Independiente antes de ingresar en la comunidad benedictina.

“El prior se ha negado en distintas ocasiones a seguir las indicaciones dadas por las autoridades eclesiásticas españolas, según le consta al Gobierno”, asegura el Gobierno sobre la actitud de Cantera.

Con todo, Moncloa reafirma que, pese a los inconvenientes que pueda provocar el rechazo del prior, mantiene su decisión de seguir adelante con el proceso de exhumación, “respetando las garantías a las que tiene derecho la familia Franco por ley”.

“Dentro de las gestiones previstas por el Gobierno, figura el traslado de todas los requerimientos legales a las instancias superiores del prior Santiago Cantera”, afirma. Al final, en todo caso, la decisión correrá a cargo del Tribunal Supremo, quien podría decidir en los próximos meses.

Con odio, El País.es evidencia la historicidad de los Santos Reyes Magos

enero 6, 2019

(Transcrito de El País)

ERAN MAGOS Y venían de Oriente, siguiendo el rumbo de una misteriosa estrella. Llegaron a Belén y ofrecieron al Niño tres regalos: oro, incienso y mirra, y se volvieron muy contentos a su país lejano. (Al llegar a Jerusalén se habían entrevistado con el rey Herodes, pero a la vuelta lo evitaron. Y Herodes, receloso y enfurecido, mandó a sus soldados que mataran en Belén a todos los niños menores de dos años. Pero de allí ya se habían ido Jesús y sus padres, advertidos a tiempo por un ángel, camino de Egipto).

Más sabio y preciso, en el siglo III, Orígenes escribe que eran tres, y Tertuliano afirma que los tres eran reyes, y algo después ya se divulgan sus nombres: Gaspar, Melchor y Baltasar. No tardó mucho en quedar fijado el día de la Epifanía en Belén: un 6 de enero, solsticio de invierno en Egipto. (A 12 días de la Natividad, el 25 de diciembre. Parece que ellos viajaron deprisa, acaso sobre presurosos camellos, del misterioso Oriente hasta Judea).

Illi Magi tres reges dicuntur. “Aquellos tres magos son llamados reyes”, escribe Cesáreo de Arlés en el siglo VI. Por entonces los vemos en un brillante mosaico de San Apolinar Nuevo en Rávena: van los tres con atuendos de magos iraníes (llevan gorro frigio y típicas calzas orientales), están escritos los nombres ya sobre sus figuras y avanzan uno tras otro llevando alegres sus tres regalos al Niño Dios. No tardan luego en reaparecer definitivamente como reyes, con suntuosos vestidos y sendas coronas de oro. Por esa época, el nombre de “mago” suscitaba recelos, y la magia, blanca o negra, era una práctica sospechosa; así que, con el apoyo de una bíblica profecía de Isaías, los magos fueron ascendidos a reyes. La Epifanía acentúa así su simbolismo: los ricos monarcas se humillan ante el Divino Niño y sus padres en el humilde pesebre.

La leyenda, amplificada por interpretaciones doctas de sabios clérigos, tiene su mejor compendio en la Legenda aurea, de Jacobo de la Vorágine, en pleno siglo XIII. Allí se recoge y ordena un aluvión de comentarios que explica sus aspectos simbólicos. Los tres regalos vienen a expresar la triple naturaleza del recién nacido: el oro era para el rey, la mirra para el hombre, el incienso para el dios. Y los tres reyes representan las tres tribus bíblicas de Sem, Cam y Jafet (es decir, Asia, Europa y África). Las glosas alegóricas se reflejan en miles de pinturas e imágenes, pues la iconografía cristiana hace de la escena uno de sus motivos predilectos. Hay nuevos detalles significativos: los reyes son de edades diversas. El primero es un viejo de barba blanca, el segundo es de edad madura y barba negra, y el tercero, un joven barbilampiño. Y otro nuevo que se hace perdurable: de los tres, uno resulta ser negro (tal vez por su estirpe etíope).

A los Magos aún les quedaba un segundo viaje peregrino después de muertos. Se cuenta que tras volver de Belén a sus países, murieron allí y fueron enterrados en la lejana y fabulosa ciudad de Saba. Pasados unos siglos, vino a desenterrar sus huesos una piadosa dama y acreditada descubridora de reliquias, santa Elena, madre del emperador Constantino, y con el apoyo imperial se los llevó a Constantinopla. De allí logró rescatarlos Eustorgio, obispo de Milán, que trasladó a los tres en un sarcófago hasta su diócesis. Algunos siglos más tarde, aprovechándose del saqueo de la ciudad por el emperador alemán Federico Barbarroja hacia 1164, el arzobispo de Colonia Reinaldo de Dassel logró hábilmente apoderarse de los venerables restos regios y los trasladó, en un viaje arriesgado, a su ciudad. A orillas del Rin descansarían al fin, como refulgentes reliquias, adoradas como gran tesoro en un áureo arcón. Y a su mayor gloria comenzó a construirse la gran catedral de Colonia.

Al albergar las entonces famosas reliquias, la iglesia cobró enorme prestigio y se convirtió en centro de múltiples peregrinaciones. Acudían a adorar allí a los antiguos adoradores miles de peregrinos de Italia, Francia, Germania y Escandinavia, fascinados por la magia de sus reliquias santas, albergadas en el corazón de la cristiana Europa. Los viajeros Magos se vieron ensalzados como protectores de viandantes y peregrinos. Y aunque no santificados de modo oficial, con sus nombres se bautizaron muchos. Sus imágenes y fiestas se multiplicaron en incontables ciudades, iglesias y santuarios hasta los últimos confines de Europa. (Incluso en un convento del Monte Athos se veneraban granos de la mirra que ofrecieron al niño en Belén).

La adoración de los Reyes que fuera un motivo pictórico predilecto del medievo alcanzó magnífico esplendor y difusión en manos de los grandes pintores de época renacentista: Masaccio, Fra Angelico, Gozzoli, Botticelli, en Italia; Van der Weyden, Memling, El Bosco y Rubens, en Flandes, y El Greco, Velázquez y otros, en España. Una gran estampa mitológica cristiana: tres reyes de áureos trajes y exóticos séquitos vienen a arrodillarse ante el pintoresco y humilde establo de Belén.

Como se ve, los Magos han tenido una fabulosa pervivencia. A partir de la breve noticia evangélica, fueron cobrando figura y nombre y se hicieron reyes fulgurantes. Hoy perduran sus imágenes más gracias al arte que al culto religioso. Perviven como amables fantasmas en las ilusiones y sueños infantiles de la noche de Reyes. De modo pintoresco, en cabalgatas y disfraces de la fiesta carnavalesca y popular del 5 de enero. 

 

Se confronta el hipócrita Bergoglio con obispos pro-pederastas de USA

enero 5, 2019

Foro Católico: Como ya se ha demostrado en diversas ocasiones, el hipócrita fariseo de Kaifás Bergoglio miraba para otro lado ante varias denuncias de pederastas en Argentina y otros países, bajo el manto protector de Anás Ratzinger. Ahora, como parte del plan, pretenden mitigar las denuncias culpando a otro sector de la Neo Iglesia; los poderosos obispones sodomitas y pederastas de USA. Pero ellos lo enfrentan ya.

(Transcrito de RD/ Jesús Bastante

Dejemos de proyectar en los otros las propias confusiones e insatisfacciones, que constituyen obstáculos para la unidad”. El Papa Francisco ha escrito una de las cartas que, sin lugar a dudas, pasará a la historia de su pontificado, dirigida a los obispos norteamericanos, en la que denuncia la “actitud de encubrimiento” de la Iglesia del país ante los abusos a menores.

“El pueblo fiel de Dios y la misión de la Iglesia han sufrido y sufren mucho a causa de los abusos de poder, conciencia, sexual y de su mala gestión como para que le sumemos el sufrimiento de encontrar un episcopado desunido, centrado en desprestigiarse más que en encontrar caminos de reconciliación“, subraya Bergoglio en su nota, en la que insta a los obispos, en clara clave jesuita (ver, juzgar y actuar), a la unión frente a las “trincheras ideológicas”, a evitar una “pastoral empresarial y marketinera” y optar decididamente por los más pobres, en este caso, las víctimas.

Francisco comienza la carta lamentando que “a pesar de los esfuerzos realizados, por problemas de logística no podré acompañarlos personalmente”, algo que habría deseado, pues “la envergadura de los acontecimientos no resiste cualquier respuesta y actitud”. Por el contrario, subraya el Papa, “exige de nosotros pastores, la capacidad y especialmente la sabiduría de gestar una palabra fruto de la escucha sincera, orante y comunitaria de la Palabra de Dios y del dolor de nuestro pueblo”.

“El que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes”, arranca el Pontífice, quien evidencia que, como ya sucediera en tiempos de Jesús, “el Evangelio no teme develar y evidenciar ciertas tensiones, contradicciones y reacciones“, así como “todas las intrigas y complots que, secretamente unas veces y públicamente otras, se organizaron en torno al mensaje y la persona de Jesús por parte de las autoridades políticas, religiosas y de los mercaderes de la época”.

También hoy, señala Francisco, “estamos invitados como comunidad a velar para que, en esos momentos, nuestras decisiones, opciones, acciones e intenciones no estén viciadas (o lo menos viciadas) por estos conflictos y tensiones internas“. Todo un torpedo a la línea de flotación de un episcopado cuya división se está viendo en los propios ejercicios espirituales, en los que casi un 40% de los obispos (185 de 480) no han acudido a orar, como les pidió el Papa.

“En los últimos tiempos, la Iglesia en los EEUU se ha visto sacudida por múltiples escándalos que tocan en lo más íntimo su credibilidad“, sacude, directo, Francisco. “Tiempos tormentosos en la vida de tantas víctimas que sufrieron en su carne el abuso de poder, de conciencia y sexual por parte de ministros ordenados, consagrados, consagradas y fieles laicos; tiempos tormentosos y de cruz para esas familias y el Pueblo de Dios todo”.

Un drama en el que “la credibilidad de la Iglesia se ha visto fuertemente cuestionada y debilitada por estos pecados y crímenes, pero especialmente por la voluntad de querer disimularlos y esconderlos, lo cual generó una mayor sensación de inseguridad, desconfianza y desprotección en los fieles”.

Y es que, subrayó Bergoglio, “la actitud de encubrimiento, como sabemos, lejos de ayudar a resolver los conflictos, permitió que los mismos se perpetuasen e hirieran más profundamente el entramado de relaciones que hoy estamos llamados a curar y recomponer”.

Los abusos han provocado una “huella y herida honda en el corazón del pueblo fiel”, que se llenó “de perplejidad, desconcierto y confusión”. Una herida “que también se traslada al interior de la comunidad episcopal, generando no precisamente la sana y necesaria confrontación y las tensiones propias de un organismo vivo, sino la división y dispersión“, que vienen del Diablo. Son, apuntó Francisco, “frutos del ‘enemigo de naturaleza humana’ que saca más provecho de la división y dispersión que de las tensiones y desacuerdos lógicos”.

“La lucha contra la cultura del abuso, la herida en la credibilidad, así como el desconcierto, la confusión y el desprestigio en la misión reclaman y nos reclaman una renovada y decidida actitud para resolver el conflicto”, continúa Francisco, quien exige a los obispos norteamericanos “un abordaje particular” que “no se resuelve por decretos voluntaristas o estableciendo simplemente nuevas comisiones o mejorando los organigramas de trabajo como si fuésemos jefes de una agencia de recursos humanos”.

“Dejémoslo claro: muchas de esas cosas son necesarias, pero insuficientes (…) y corren el riesgo de terminar reduciéndolo todo a problemas organizativos”, añade el Papa, quien recuerda la necesidad de “pastores maestros del discernimiento y no simples administradores, ya que las ideas se discuten pero las situaciones vitales se disciernen”.

Este es el verdadero sentir de un católico, sostiene Francisco. Porque “la catolicidad se juega también en la capacidad que tengamos los pastores de aprender a escucharnos, ayudar y ser ayudados, trabajar juntos y recibir las riquezas que las otras iglesias puedan aportar (…); la catolicidad no puede reducirse solamente a una cuestión meramente doctrinal o jurídica, sino que nos recuerda que en esta peregrinación no estamos ni vamos solos: ¿Un miembro sufre? Todos los demás sufren con él”.

Por ello, Francisco reclama al episcopado una “colegial paternidad espiritual, que no banalice las respuestas ni tampoco quede presa de una actitud a la defensiva, sino que busque aprender a escuchar la voz del Señor”. ¿Qué supone esto? “Abandonar como modus operandi el desprestigio y la deslegitimación, la victimización o el reproche en la manera de relacionarse y, por el contrario, dar espacio a la brisa suave que sólo el Evangelio nos puede brindar. (…) Todos los esfuerzos que hagamos para romper el círculo vicioso del reproche, la deslegitimación y el desprestigio, evitando la murmuración y la calumnia en pos de un camino de aceptación orante y vergonzoso de nuestros límites y pecados, y estimulando el diálogo, la confrontación y el discernimiento, todo esto nos dispondrá a encontrar caminos que susciten y promuevan la reconciliación y la credibilidad que nuestro pueblo nos reclama”.

Dejemos de proyectar en los otros las propias confusiones e insatisfacciones, que constituyen obstáculos para la unidad”, reitera Francisco, quien añade que “la credibilidad nace de la confianza, y la confianza nace del servicio sincero y cotidiano, humilde y gratuito hacia todos”. Así es como deben trabajar los obispos USA, con “un servicio que no pretende ser marketinero o estratégico para recuperar el lugar perdido o el reconocimiento vano en el entramado social, sino porque pertenece a la sustancia misma del Evangelio de Jesús”.

Una unidad que, añade el Papa, “nos defiende de caer en falsas oposiciones o reduccionismos y de callarnos ante un ambiente propenso al odio y a la marginación, a la desunión y a la violencia entre hermanos”.

Por ello, Francisco insta a “trabajar incansablemente por todo aquello que contribuya a la unidad entre personas y pueblos como símbolo y sacramento de la entrega de Cristo en la cruz por todos los hombres sin ningún tipo de distinción”. “Éste es su mayor servicio, más aún cuando vemos el resurgimiento de nuevos y viejos discursos fratricidas”. Esto es: unidad, unidad y unidad. Un discurso católico. Un discurso para la historia.

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D. José Selgas y Carrasco: Los malos periódicos y la prensa hipócrita

enero 4, 2019
Selgas
Los malos periódicos se dividen en dos clases: la de los descarados y la de los hipócritas. La primera es poco abundante y menos temible. La segunda es numerosa, y por distintos conceptos, la más funesta. He paseado mis ojos por los “descarados” y no he podido hallar otra palabra con que compendiar sus horribles doctrinas que ésta: “Aborrecer”.
Aborrecer a Dios, porque frena mis fieros antojos; aborrecer a la Iglesia, porque me habla de Dios; aborrecer a la autoridad, porque me obliga a obedecer la ley; aborrecer a los ricos, porque no he sabido, o no he podido hacerme del número de ellos. Aborrecer, en una palabra, todo lo que sobrepuje el bajo nivel de mis ruines sentimientos.
!Y con eso se pretende educar al pueblo, ennoblecerle, redimirle, emanciparle!  !Falsos apóstoles, mirad vuestra obra!  !Mirad a los pueblos modernos sin Dios y sin ley, desgarrándose a sí mismos las entrañas!  Y el ariete que ha logrado conmover hasta los cimientos el poderoso edificio, es, en primer lugar, el periódico ruin.
¿Quién es capaz de describir el periódico hipócrita?
Aquí hay una división que señalar: la de los torpes y la de los hábiles. El hipócrita torpe encabeza su número con las Cuarenta Horas, Corte de María y Santos del Calendario. Tiene su sección de anuncios religiosos. Eso es el barniz, la máscara, el sayo del fraile que le cubre. ¿Quieres ver el rostro verdadero y los cuernos de Satanás asomando debajo del negro capuz?
Lee la gacetilla, la correspondencia, el fondo, a caza siempre de poner en ridículo el buen nombre del ministrodel altar; elogios a todas horas para toda disposición legal que tienda a mermar la legítima influencia de la Iglesia sobre la sociedad; abogado incansable del matrimonio civil que la Iglesia condena; rabioso enemigo de las Órdenes Religiosas, que son las niñas de los ojos del Catolicismo.  No hay patraña que no invente, ni escándalo que no propale, ni calumnia que no halle acogida en sus desvergonzadas columnas.
La máscara del periódico hábil suele ser la moderación o justo medio. Suele tener una palabrita que es la clave de todos sus equilibrios en la cuerda floja.  Esta palabra dulce, blanda, acomodaticia, es la gran palabra de hoy, la gran palabra del siglo, la palabra compendio de todo sistema filosófico de ciertas gentes.
Esta palabra no es un nombre, ni un verbo; es una simple conjunción, que ningún gramático hubiese soñado llegase a tener con el tiempo tanta importancia. Esta palabra mágica es el “PERO…”.  Un “pero” soltado a tiempo y con habilidad, es el admirable comodín con que se sale de todos los apuros y se contenta a todo el mundo.
Con un buen “PERO” se unen cosas perpetuamente irreconciliables, como son el espíritu católico y el espíritu mundano, revolucionario; el amor a la Iglesia y el entusiasmo por sus opresores. Se pude decir, como se decía no ha mucho: “El Papa está en su derecho al convocar un Concilio  (Vaticano Primero) , “PERO….”, no conoce que los tiempos no están para eso.
Lo de Víctor Manuel es una villanía, “PERO….”, el “Non possumus” del Papa es una terquedad. La Iglesia ha sido la gran civilizadora del mundo, “PERO”…. , en el siglo actual no debiera oponerse a la corriente de las ideas. La unidad católica es un gran bien, “PERO”….. , no por eso queremos la intolerancia.
¿Quién no ha leído éstas y otras frases por el estilo? ¿Quién no conoce alguno de estos periódicos que se erigen en intermediarios y amigables componedores entre la Iglesia y Satanás, dando lecciones a uno y a otro?
¿Qué es un catolicismo con “PEROS”, sino un catolicismo mutilado, un catolicismo falso? !Maldito “PERO”…. , gran encubridor de traiciones y apostasías….!
Recuerda que el periódico impío, dice Selgas, (hoy diríamos los miles de canales de TV impíos, o las llamadas “redes sociales”, o los cientos de periódicos y libros que se publican cada día y que entran en casi todos los hogares cristianos), es el arma privilegiada de Luzbel en el presente siglo, el gran conductor eléctrico de toda la electricidad infernal que conmueve al mundo. 
Quítense los periódicos impíos, (o los canales de TV impíos), y el mal habrá perdido sus más decididos apóstoles, y la sociedad civil sus más peligros agitadores, y la familia cristiana el ariete que a todas horas la está sacudiendo, y que acabará por cuartearla.
**********
(Y me pregunto : ¿En qué otros medios, tanto impresos como visuales se apacientan hoy día, o enriquecen e instruyen su fe, su entendimiento y sus almas  millones de bautizados en todo el mundo, sino en los mismos que Selgas  denunciaba?.
Satanás no podía haber encontrado mejor predicador, ni mejor maestro, ni mejor catequista que la prensa y la TV.  Inocula  su  veneno gota a gota, día tras día,  semana tras semana, mes tras mes, año tras año, por no decir hora tras hora.  ¿Cómo se explica sino el gigantesco cambio de mentalidad, de pensamiento, de vida, de alma,  de costumbres y de todo, de millones y millones de personas en tan poco tiempo, y prácticamente sin que lo adviertan?)

Marx no era ateo sino satanista y llevó una vida de burdeles y borracheras, además, todas sus hijas se suicidaron

enero 3, 2019

 

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Los vapores infernales suben y llenan la mente,

Hasta que enloquezco y mi corazón es totalmente cambiado.

¿Ves esta espada?

El Príncipe de las Tinieblas me la vendió.

Para mí marca el compás, y da las señales.

Cada vez con más osadía, toco el baile de la muerte.

(Poema satánico de Karl Marx)

El comportamiento de Karl Marx, el pensador que clamó contra la opresión y defendió a las clases obreras más desprotegidas, fue muy poco coherente con las ideas que desarrolló

(Con información de ABC)

Karl Marx es el pensador que, posiblemente, más ha influido en la historia y la política de los dos últimos siglos, imprescindible para configurar el mundo tal y como lo conocemos hoy. Su obra es la responsable del surgimiento de ideologías tan importantes como el comunismo y el socialismo, que dio lugar a regímenes dominantes y longevos como la URSS de Lenin y Stalin, la China de Mao Tse Tung, la Cuba de Fidel Castro, la Camboya de Pol Pot, la Rumanía de Ceausescu o la Yugoslavia de Tito.

Desde su muerte, obviamente, se ha hablado y escrito mucho sobre sus ideas, pero no tanto sobre si estas han sido coherentes con la propia vida de su autor. Resulta chocante pensar que el hombre que se alzó contra los obreros esclavizados e introdujo conceptos como la lucha de clases, la dictadura del proletariado y la importancia del trabajo llevara una vida de burgués y fuera, durante su juventud, un estudiante aficionado a los burdeles, las borracheras y los suspensos. Esa otra parte de su vida la recogen Malcolm Otero y Santi Giménez en «El club de los execrables» (Penguin Random House, 2018), donde cuentan el lado oscuro de otros de los personajes más idolatrados de la humanidad, como Churchill, Chaplin, Picasso, Hitchcock o Einstein.

El de Marx tiene lo suyo. No hay más que ver dónde gastó su estancia en la Universidad de Bonn, muy lejos de las aulas. Se unió al Club de la Taberna de Tréveris, una asociación de bebedores de la que llegó a ser su presidente. Allí malgastó sus primeros meses con unos compañeros de batallas que, encima, le describían como un juerguista violento e infiel, muy poco preocupado por su formación. La situación tocó fondo cuando, en el primer semestre de 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por «desorden nocturno en la vía pública y embriaguez».

La solución de la familia Marx, una familia de clase media acomodada, fue matricularle en Derecho por la Universidad Humboldt de Berlín y tampoco le fue muy bien. Sus estudios en leyes no le interesaron mucho (o nada), pero allí por lo menos comenzó a desarrollar su querencia hacia las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. Finalmente se doctoró en la Universidad de Jena —conocida en el ámbito académico como un centro donde se conseguían títulos con relativa facilidad— con una tesis sobre el materialismo de Demócrito y Epicuro.

«Más que los jóvenes millonarios»

Marx nunca llegó a sentar la cabeza del todo. Durante su estancia en la Universidad de Berlín, donde pasó cuatro años y medio, fue encarcelado por alboroto y embriaguez y, además, fue acusado de llevar armas no permitidas. Llegó incluso a batirse en duelo y en el diploma que se le extendió la institución constaba que había sido denunciado en varias ocasiones por no saldar debidamente sus deudas económicas. En aquella época fue frecuente que su padre le llamase la atención por el mal uso que hacía del dinero que la familia le enviaba para su manutención.

Prueba de ello es la carta que este le manda preguntándole por cómo era posible que, durante el primer año en la capital alemana, se gastara 700 tárelos, tres o cuatro veces más que cualquier otro estudiante de su edad. «Más que los jóvenes millonarios», le decía este. Era casi lo que ganaba un concejal del ayuntamiento de Berlín. «A veces me hago a mí mismo amargos reproches por haberte aflojado demasiado la bolsa y he aquí el resultado: corre el cuarto mes del año judicial y tú ya has gastado 280 táleros. Yo no he ganado todavía esa cantidad durante todo el invierno», añadía su padre en otra carta recogida por Antonio Cruz en « Sociología: una desmitificación» (Clie, 2002).

Después de aquello, Marx se volcó en el periodismo. Se trasladó a la ciudad de Colonia en 1842 y comenzó a escribir para el periódico radical «Gaceta Renana». Allí expresó libremente unas opiniones cada vez más socialistas sobre la política, junto a unos compañeros de trabajo que le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.

Carlos Marx Janne

K. Marx y la aristócrata hebrea Jenny von Westphalen

Matrimonio aristócrata

El pensador alemán ya se había casado con Jenny von Westphalen, una baronesa de la clase dirigente prusiana que rompió su compromiso con un joven alférez aristocrático para estar con él. Otra cosa es que Marx le correspondiera con es debido. Lo primero que hizo este fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus de juergas y afición a las prostitutas. Y ni aún así detuvo sus excesos. La dote de su esposa se esfumó rápidamente. En la misma noche de bodas perdió una buena parte del dinero que le había regalado su suegra.

Obviamente, no se habló de estas cosas cuando, en mayo, un manuscrito del pensador alemán fue vendido por 523.000 dólares en una subasta celebrada en Pekín. Más de 1.250 páginas de notas que el filósofo de Tréveris produjo en Londres, entre septiembre de 1860 y agosto de 1863, como preparación para su obra cumbre, « El Capital», base de la ideología comunista. Fue precisamente durante su estancia en la capital británica, y mientras su propia familia sufría calamidades, cuando se pulió su propia herencia a base de borracheras.

Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso « Manifiesto comunista» en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, claro, pagado por Engels.

Un yerno de «mala» familia

Resulta sorprendente igualmente que el famoso pensador socialista, promotor de la lucha de clases, llegara a escribir otra carta en la que expresaba sus dudas sobre el marido de una de estas hijas. La razón: no tenía claro que fuera de buena familia. Una actitud no muy propia de alguien que pregonaba contra la opresión y defendía a las clases obreras más desprotegidas y desfavorecidas.

Otra dato curioso es que, a pesar de las penurias económicas que arrastró, el autor del «Manifiesto comunista» tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida. Su nombre era Helene Demuth y servía a familias ricas desde los diez años. Después de pasar por varias mansiones llegó a la de la baronesa Westphalen, la suegra de Marx. Cuando la hija de esta se casó con el pensador, les regaló a su sirvienta, que tuvo que seguir al matrimonio hasta París y Londres aunque solo hablaba alemán.

Por su trabajo, Karl Marx no la pagaba ni un solo céntimo, a pesar que se encargaba de las tareas domésticas, de cuidar a sus siete hijos y de administrar los pocos recursos de la familia. Y por si no fuera poco, el filósofo mantuvo con ella una relación extramatrimonial. En 1850 dejó embarazada a su mujer y, aprovechando un viaje de esta a Holanda para conseguir fondos para la causa marxista, también a su criada. Él no lo reconoció, hasta el mundo de que le dijo a su esposa que el padre era su amigo Engels. Hasta le puso el nombre de su colaborador.

A causa de esto, la mujer de Marx no podía ver a Engels. Marx mantuvo la mentira durante un tiempo, pidiéndole a su esposa que no le recriminara nada a su amigo, que no solo le regaló un piso, sino que asumió una paternidad que no le correspondía. Y cuando la señora von Westphalen por fin conoció la verdad, aquello se convirtió en una especie de herida familiar silenciada para los restos. «No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa imperante en la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de las masas. Se borraron, pues, todas las huellas de ese hijo y, sólo la casualidad, preservó de la destrucción una carta que aclaraba el asunto», escribió el filósofo alemán Hans Blumenberg, en «Karl Marx en documentos propios y testimonios gráficos» (Salvat 1984).

Pero ahí no acabaron las andanzas del fundador del comunismo. Además de su afición por los prostíbulos londinenses, cuentan Otero y Giménez que, mientras su mujer estaba convaleciente con varicela, intentó abusar de su sobrina. Todo ello mientras su familia sufría un revés tras otro. De sus siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Y de estas, una murió de cáncer a los 38 años y las otras dos se suicidaron. Una de ellas, Laura, lo hizo junto con a su marido, Paul Lafargue, uno de los introductores del marxismo en España y autor del famoso «El derecho a la pereza». Habían pactado hace años ya que se quitarían la vida cuando su salud no les permitiera mantener su independencia vital y lo cumplieron pasados los 60 años. La otra, Eleanor, se envenenó a los 43 al descubrir que su compañero, el socialista Edward Aveling, se había casado en secreto con una amante.

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