Circo y teatro: Cuando Bergoglio “interrumpe” una neo misa para enviar saluditos a fieles de Jalisco
China comunista -la que pactó con Bergoglio- prohíbe a padres de familia enseñar religión a sus hijos en encierro
(Transcrito de ReL)
¿La URSS en 1920? No, ha pasado un siglo, estamos en 2020, en plena pandemia de coronavirus, en un mundo de i-Phones rastreables y comunicaciones globales instantáneas. Pero aún se repiten las viejas tácticas de un siglo antes: la carta que el colegio comunista envía a los padres prohibiéndoles transmitir la religión a sus hijos, amenazando con sanciones a quien lo haga y animando a unos padres a delatar a otros o a cualquiera (abuelos, catequistas, amigos) que acerque la fe a los menores de edad. Los padres han de firmar la carta, para constatar que se dan por enterados.
Una de estas cartas ha llegado al equipo de la agencia misionera AsiaNews en China. Se trata de la carta que han enviado a las familias de la Escuela Media n° 6 de Xilinhaote (también llamada Xilinhot), una ciudad de 250.000 habitantes en la región china de Mongolia Inferior.
Con fecha de 25 de marzo de 2020, en lo más duro de la pandemia del coronavirus, las autoridades de la región de Mongolia Inferior aún tienen tiempo y ganas de asegurarse que nadie acerca ninguna religión a los niños, no sea que recen para que sus abuelos no enfermen o para que acabe la pandemia.
La carta usa expresiones clave que hay que saber entender bien, por ejemplo:
– “los estudiantes están tenidos a recibir voluntariamente las ideologías patrióticas, colectivas y comunistas” (significa que serán adoctrinados en ideología comunista obligatoria en las clases, lo quieran o no)
– “formarse un punto de vista científico sobre el mundo y sobre la vida” (el “punto de vista científico” al que se refieren es lo que las autoridades del Partido consideren científico, incluyendo la ideología comunista, que se considera científica)
– “durante la permanencia en la escuela, los estudiantes no pueden ni participar a las actividades religiosos, legales o no, ni usar signos religiosos” (no se refiere sólo a horas de clase o de patio, sino también al tiempo en casa o fin de semana; es ilegal llevar los hijos o nietos la iglesia, mezquita o templo el fin de semana, incluso en los templos legalizados)
– “Los padres u otros no deben obligar a los estudiantes a profesar una religión ni participar en actividades religiosas” (es decir, está prohibido a padres o abuelos enseñar a rezar a sus hijos, llevarlos a misa, hacerles guardar ayunos o poner velas a iconos, etc…)
– “la escuela tiene el deber de educar a los estudiantes que participan en actividades religiosas” (es decir, profesores, funcionarios y hasta compañeros han de detectar a los niños religiosos, denunciarlos y re-educarlos para que dejen de ser religiosos, y denunciar a los padres o abuelos para que sean castigados)
– “aquellos que no cambian actitud serán entregados a las oficinas competentes para hacer cumplir las medidas” (amenaza de expulsiones, multas, perder el trabajo, o incluso cárcel o campo de re-educación)
– “Los padres y la escuela deben permanecer en estrecha colaboración, respetar y poner en práctica estas normas, luchar contra la infiltración y la intervención de la religión en la educación” (padres, maestros y trabajadores han de colaborar y buscar y denunciar a las personas religiosas)
En los últimos años, en toda China se da un mayor interés entre los jóvenes por la religión, incluyendo el cristianismo. Como respuesta, las autoridades en todo el país han publicado unos “Nuevos reglamentos” sobre actividades religiosas que impiden cualquier catequesis o educación en la fe a los menores de 18 años y su entrada en lugares de culto, asimilándola así a actividades moralmente sucias y peligrosas. Siendo un país enorme, en algunas regiones estas prohibiciones se cumplen más a rajatabla y en otras las autoridades locales le dedican menos interés.
En Mongolia Interior, desde 1990 a 2010 las autoridades dejaron actuar a la comunidad cristiana de la región, que fue creciendo. Se consolidó una iglesia católica clandestina en la diócesis de Suiyuan, con unos 30.000 fieles, 35 sacerdotes y 90 religiosas. Celebraban su fe en casas y locales pequeños y no llamaban la atención. A partir de 2012 las autoridades empezaron una nueva etapa de vigilancia anti-religiosa, deteniendo sacerdotes y acosando a catequistas. En verano de 2019 las autoridades se esforzaron en limitar al máximo a los peregrinos católicos que acudían al santuario de la Montaña Mozi, bloqueando los caminos y disuadiendo a los viajeros.
Mongolia Interior es una enorme región china, fronteriza con Mongolia, con 24 millones de habitantes, de los que el 80% son chinos han, y sólo un 17% son de etnia mongola. Sin embargo, en número absolutos, hay más mongoles aquí (4 millones) que en la Mongolia independiente, donde solo viven 2,8 millones de personas.
Carta a los padres en la Escuela Media nº6 de Xilinhaote el 25 de marzo de 2020
En mérito a la participación de los estudiantes de la Escuela media n° 6 Xilinhaote
Carta a los padres: Al fin de garantizar la línea educativa socialista, mantener el orden en la educación en la escuela, les informamos, en conformidad a la Constitución de la República popular china, a la Ley sobre la educación de la República popular china en mérito al Partido, las diferentes etnias, la religión y las políticas educativas, tomando también en consideración la realidad de la escuela, que:
La escuela socialista utiliza el marxismo, el pensamiento de Mao, las teorías de Deng Xiaoping, el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo para una nueva era para educar a los estudiantes, transmitir los conocimientos científico-culturales, formar a los nuevos socialistas que tienen grandes aspiraciones, integridad moral, que están culturizados y con un fuerte sentido de disciplina, prohibiendo todo tipo de actividad religiosa.
Ninguna organización religiosa e individual puede contribuir o instituir las estructuras religiosas dentro de la escuela; está severamente prohibido obligar o inducir a los estudiantes a participar en actividades religiosas.
En el caso de que se verificaran estos hechos, los docentes, los estudiantes y otras organizaciones sociales, individuales están obligados a reportarlos a las autoridades locales y a las oficinas competentes, que tomarán las medidas necesarias en base a las leyes y normas vigentes.
Los estudiantes son los constructores y los continuadores del socialismo, por lo cual, están tenidos a recibir voluntariamente las ideologías patrióticas, colectivas y comunistas, formarse un punto de vista científico sobre el mundo y sobre la vida. Por lo tanto, durante la permanencia en la escuela, los estudiantes no pueden ni participar a las actividades religiosas, legales o no, ni usar signos religiosos.
Los padres u otros no deben obligar a los estudiantes a profesar una religión ni participar en actividades religiosas.
La escuela tiene el deber de educar a los estudiantes que participan en actividades religiosas. Aquellos que no cambian actitud serán entregados a las oficinas competentes para hacer cumplir las medidas.
Los padres y la escuela deben permanecer en estrecha colaboración, respetar y poner en práctica estas normas, luchar contra la infiltración y la intervención de la religión en la educación, garantizando un sano crecimiento de los estudiantes adolescentes.
Firma de los padres
Firma de los estudiantes
Xilinhaote, 25.3.2020
Bula Cum ex apostolatus officio, la clave para entender la realidad de la Iglesia en el fin de los tiempos
La Bula Cum ex apostolatus officio (Por nuestro oficio apostólico) del Papa Pablo IV es uno de los documentos magisteriales del papado menos conocido en la historia de la Iglesia. Incluso tras sus primeros siete años, el mismísimo San Pío V se vio en la necesidad de confirmar este documento en absolutamente todas sus palabras con sus breve Inter multiplices dado que de inmediato, los destinatarios de este texto profético, se vieron desenmascarados e intentaron eliminarlo de las constituciones y del derecho canónico.
No obstante que fue publicado hace 461 años y es fuente de los cánones 184.4 del Código de 1917, es un misterio el por qué la gran mayoría de los docentes en los seminarios católicos verdaderos lo desconocían hasta principios del siglo XXI. Desde hace menos de 20 años le surgieron a esta pieza fundamental del magisterio sobre el papado algunos detractores, particularmente entre los lefebvrianos y otras subespecies de herejes “tradicionalistas” quienes lejos de ser coherentes con sus supuesto apego a la Sagrada Tradición Apostólica, intentaron por todos los medios ocultar este documento sacro, lo cual es una prueba fehaciente de su hipocresía y fariseísmo.
El efecto principal de esta sabia enseñanza de los papas es dejar firme el principio divino de que UN HEREJE NO ES VÁLIDAMENTE ELECTO PARA NINGÚN OFICIO ECLESIÁSTICO, ESPECIALMENTE PARA EL PAPADO.
De esto se clarifica providencialmente que tanto Angelo Roncalli (hereje modernista y pro masón manifiesto) electo como Juan XXIII, y sus cinco sucesores, iniciaron la dinastía de antipapas que pretende destruir a la Iglesia Católica entregándola aceleradamente a sus enemigos, tal y como lo planearon desde la famosa instrucción masónica permanente de la Alta Vendita, delatada por órdenes del Papa Pío IX en 1859, justo 300 años después de la promulgación de la Cum ex apostolatus officio.
Con la simple lectura y estudio de la Bula de Pablo IV y San Pío V, es suficiente para entender los hechos que esclarecen la realidad de la Nueva Iglesia Conciliar, como la anti Iglesia Católica:
- Se advierte de la enseñanza de falsos pastores que con sus errores que socavarán los cimientos de la Roma Católica.
- Recuerda que el profeta Daniel advirtió que el error se encumbraría hasta lo más alto de la Iglesia Militante con la usurpación del Papado.
- Define que la enseñanza de previsiones contra esos falsos pastores es de Derecho Divino y nadie la puede alterar, a perpetuidad.
- Establece que dichas previsiones y sentencias alcanzan a todos los herejes, sin importar que alguno de ellos haya incluso sido electo al papado, lo cual en cualquier caso resultaría absolutamente inválido.
- Sentencia con la excomunión latae sententiae (ipso facto) a cualquier católico que incurra en herejía pertinaz o cisma, incluso y especialmente a eclesiásticos y príncipes seglares. Sean cardenales o de la dignidad que sean. Y también a quienes favorezcan a esos herejes o cismáticos.
- La Bula y sus sentencias no dejan duda de que cualquier dignatario del clero queda privado de cualquier oficio eclesiástico por herejía o cisma, aunque sea en secreto y que ninguno de sus nombramientos o asignaciones adquieren validez, bajo absolutamente ninguna circunstancia, negando así la errónea hipótesis de Casiciacum, promovida sin fundamento por supuestos clérigos descendientes del linaje de Monseñor Des Lauriers, quienes afirman el sofisma de que un hereje puede ser papa formaliter, aunque sea un antipapa materialiter y visceversa.
- Ordena igualmente que los fieles católicos deben rechazar y alejarse de la obediencia formal o informal de tales ministros herejes apóstatas y cismáticos.

Tú eres Pedro
Bula Cum ex apostolatus officio
PAULO IV (Año 1559)
SOBRE AUTORIDADES HERÉTICAS Y LA NULIDAD DEL PAPADO DE UN HEREJE
EXORDIO- El Papa tiene el deber de impedir el magisterio del error.
Dado que por nuestro oficio apostólico, divinamente confiado a Nos aunque sin mérito alguno de nuestra parte, Nos compete un cuidado sin límite del rebaño del Señor; y que por consecuencia, a manera del Pastor que vela, en beneficio de la fiel custodia de su grey y de su saludable conducción, estamos obligados a una asidua vigilancia y a procurar con particular atención que sean excluidos del rebaño de Cristo aquellos que en estos tiempos, ya sea por el predominio de sus pecados o por confiar con excesiva licencia en su propia capacidad, se levantan contra la disciplina de la verdadera Fe de un modo realmente perverso, y trastornan con recursos malévolos y totalmente inadecuados la inteligencia de las Sagradas Escrituras, con el propósito de escindir la unidad de la Iglesia Católica y la túnica inconsútil del Señor, y para que no prosigan con la enseñanza del error, los que desprecian ser discípulos de la Verdad.
I. Más alto está el desviado de la Fe. más grave es el peligro.
Considerando la gravedad particular de esta situación y sus peligros al punto que el mismo Romano Pontífice, que como Vicario de Dios y de Nuestro Señor tiene la plena potestad en la tierra, y a todos juzga y no puede ser juzgado por nadie, si fuese encontrado desviado de la Fe, podría ser acusado. y dado que donde surge un peligro mayor, allí más decidida debe ser la providencia para impedir que falsos profetas y otros personajes que detentan jurisdicciones seculares no tiendan lamentables lazos a las almas simples y arrastren consigo hasta la perdición innumerables pueblos confiados a su cuidado y a su gobierno en las cosas espirituales o en las temporales; y para que no acontezca algún día que; cuando al fin veamos en el Lugar Santo la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel; no sea que parezcamos perros mudos, ni mercenarios, o dañados los malos vinicultores; con la ayuda de Dios para Nuestro empeño pastoral, anhelamos capturar las zorras que tientan desolar la Viña del Señor y rechazar los lobos lejos del rebaño.
2. Confirmación de toda providencia anterior contra todos los desviados.
Después de madura deliberación con los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, hermanos nuestros, con el consejo y el unánime asentimiento de todos ellos, con Nuestra Autoridad Apostólica, aprobamos y renovamos todas y cada una de las sentencias, censuras y castigos de excomunión, suspensión, interdicción y privación, u otras, de cualquier modo adoptadas y promulgadas contra los herejes y cismáticos, por los Pontífices Romanos, nuestros Predecesores, o en nombre de ellos, incluso las disposiciones informales, o de los Sacros Concilios admitidos por la Iglesia, o decretos y estatutos de los Santos Padres, o Cánones Sagrados, o por Constituciones y Resoluciones Apostólicas. Y queremos y decretamos que dichas sentencias, censuras y castigos, SEAN OBSERVADAS PERPETUAMENTE Y SEAN RESTITUIDAS A SU PRÍSTINA VIGENCIA si estuvieran en desuso, y deben permanecer con todo su vigor. Y queremos y decretamos que todos aquellos que hasta ahora hubiesen sido encontrados, o hubiesen confesado, o fuesen convictos de haberse desviado de la Fe Católica, o de haber incurrido en alguna herejía o cisma, o de haberlos suscitado o cometido; o bien LOS QUE EN EL FUTURO SE APARTAREN DE LA FE (lo que Dios se digne impedir según su clemencia y su bondad para con todos), o incurrieran en herejía, o cisma, o los suscitaren o cometieran; o bien los que hubieren de ser sorprendidos de haber caído, incurrido, suscitado o cometido, o lo confiesen, o lo admitan, de cualquier grado, condición y preminencia, incluso Obispos, Arzobispos, Patriarcas, Primados, o de CUALQUIER AUTORIDAD O DIGNIDAD cualquier otra dignidad eclesiástica superior; o bien Cardenales, o Legados perpetuos o temporales de la Sede Apostólica, con cualquier destino; o los que sobresalgan por cualquier autoridad o dignidad temporal, de conde, barón, marqués, duque, rey, emperador, en fin queremos y decretamos que cualquiera de ellos incurra en las antedichas sentencias, censuras y castigos.
3. Privación ipso facto de todo oficio eclesiástico por herejía o cisma.
Considerando que los que no se abstienen de obrar mal por amor de la virtud deben ser reprimidos por temor de los castigos, y que Obispos, Arzobispos, Patriarcas, Primados, o de cualquier otra dignidad eclesiástica superior; o bien Cardenales, Legados, condes, barones, marqueses, duques, reyes, emperadores, que deben enseñar a los demás y servirles de buen ejemplo, a fin de que perseveren en la Fe Católica, con su prevaricación pecan más gravemente que los otros, pues que no sólo se pierden ellos, sino que también arrastran consigo hasta la perdición los pueblos que les fueran confiados; por la misma deliberación y asentimiento de los Cardenales, con esta Nuestra Constitución, válida a perpetuidad, contra tan gran crimen -que no puede haber otro mayor ni más pernicioso en la Iglesia de Dios– en la plenitud de Nuestra Potestad Apostólica, sancionamos, establecemos, decretamos y definimos, que por las sentencias, censuras y castigos mencionados (que permanecen en su vigor y eficacia y que producen su efecto), todos y cada uno de los Obispos, Arzobispos, Patriarcas, Primados, O DE CUALQUIER OTRA DIGNIDAD ECLESIÁSTICA SUPERIOR; o bien Cardenales, Legados, condes, barones, marqueses, duques, reyes, emperadores, que hasta ahora (tal como se aclara precedentemente) hubiesen sido sorprendidos, o hubiesen confesado, o fuesen convictos de haberse desviado (de la Fe católica), o de haber caído en herejía, o de haber incurrido en cisma, o de haberlos suscitado o cometido; o también los que en el FUTURO se apartaran de la Fe católica, o cayeran en herejía, o incurrieran en cisma, o los provocaren, o los cometieren, o los que hubiesen de ser sorprendidos o confesaran o admitieren haberse desviado de la Fe Católica, o haber caído en herejía, o haber incurrido en cisma, o haberlos provocado o cometido, dado que en esto resultan mucho más culpables que los demás, fuera de las sentencias, censuras y castigos, enumerados, (que permanecen en su vigor y eficacia y que producen sus efectos), todos y cada uno de los Obispos, Arzobispos, Patriarcas, Primados, o de cualquier otra DIGNIDAD ECLESIÁSTICA SUPERIOR; o bien Cardenales, Legados, condes, barones, marqueses, duques, reyes, emperadores, quedarán privados también por esa misma causa, sin necesidad de ninguna instrucción de derecho o de hecho, de sus jerarquías, y de sus iglesias catedrales, incluso metropolitanas, patriarcales y primadas; del título de Cardenal, y de la dignidad de cualquier clase de Legación, y además de toda voz activa y pasiva, de toda autoridad, de los monasterios, beneficios y funciones eclesiásticas, con cualquier Orden que fuere, que hayan obtenido por cualquier concesión y dispensación Apostólica, ya sea como titulares, o como encargados o administradores, y en las cuales, sea directamente o de alguna otra manera hubieran tenido algún derecho, o las hubieren adquirido de cualquier otro modo; quedarán así mismo privados de cualquier beneficio, renta o producido, reservados o asignados a ellos. Y del mismo modo serán privados completamente, y en cada caso, de sus condados, baronías, marquesado, ducado, reino e imperio, y en forma perpetua, y de modo absoluto. Y por otro lado siendo del todo contrarios e incapacitados para tales funciones, serán tenidos además como relapsos y exonerados en todo y para todo, incluso si antes hubiesen abjurado públicamente en juicio tales herejías. Y no podrán ser restituidos, repuestos, reintegrados o rehabilitados, en ningún momento, a la prístina dignidad que tuvieron, a sus Iglesias Catedrales, metropolitanas, patriarcales, primadas; al cardenalato, o a cualquier otra dignidad, mayor o menor, o a su voz activa o pasiva, a su autoridad, monasterio, beneficio, o condado, baronía, marquesado, ducado, reino o imperio, antes bien habrán de quedar al arbitrio de aquella potestad que tenga la debida intención de castigarlos, a menos que teniendo en cuenta en ellos aquellos signos de verdadero arrepentimiento y aquellos frutos de una congruente penitencia, por benignidad de la misma Sede Apostólica o por clemencia hubieren de ser relegados en algún monasterio, o en algún otro lugar dotado de un carácter disciplinario para hacer allí perpetua penitencia con el pan del dolor y el agua de la compunción. Y así serán tenidos por todos, de cualquier dignidad, grado, orden, o condición que sea, e incluso, arzobispo, patriarca, primado, cardenal, o de cualquier autoridad temporal, conde, barón, marqués, duque, rey o emperador, o de cualquier otra jerarquía, y así serán tratados y estimados, y además evitados como relapsos y exonerados, de tal modo que habrán de estar excluidos de todo consuelo humanitario.
4. Pronta solución de las vacancias de los oficios eclesiásticos.
Quienes pretenden tener un derecho de patronazgo, o de nombrar personas idóneas para las Sedes Eclesiásticas vacantes por estas cesantías, a fin de que tales cargos, después de haber sido librados de la servidumbre de los heréticos, no estén expuestos a los inconvenientes de una larga vacancia mas sean otorgados a personas capaces de dirigir los pueblos por las vías de la justicia, están obligados a presentar al Romano Pontífice los nombres de tales personas idóneas, dentro del tiempo fijado por derecho, de otra manera, transcurrido el tiempo previsto, la disponibilidad de tales Sedes retorna al Pontífice Romano.
5. Excomunión ipso facto para los que favorezcan a herejes o cismáticos.
Incurren en excomunión ipso facto todos los que conscientemente osen acoger, defender o favorecer a los desviados o les den crédito, o divulguen sus doctrinas; sean considerados infames, y no sean admitidos a funciones públicas o privadas, ni en los Consejos o Sínodos, ni en los Concilios Generales o Provinciales, ni en el Cónclave de Cardenales, o en cualquiera reunión de fieles o en cualquier otra elección. Serán también intestables y no podrán participar de ninguna sucesión hereditaria, y nadie estará además obligado a responderles acerca de ningún asunto. Si tuviese alguno la condición de juez, sus sentencias carecerán de toda validez, y no se podrá someter a ninguna otra causa a su audiencia; o si fuera abogado, su patrocinio será tenido por nulo, y si fuese escribano sus papeles carecerán por completo de eficacia y vigor. Además los clérigos serán privados también por la misma razón, de todas y cada una de sus iglesias, incluso catedrales, metropolitanas, patriarcales y primadas; de sus dignidades, monasterios, beneficios y oficios eclesiásticos incluso como ya se dijo, cualquiera sea el grado y el modo de su obtención. Tanto Clérigos como laicos, incluso los que obtuvieren normalmente y que estuvieren investidos de las dignidades mencionadas, serán privados sin más trámite de sus reinos, ducados, dominios, feudos y de todos los bienes temporales que poseyeran, Sus reinos, ducados, dominios, feudos y bienes serán propiedad pública, y como bienes públicos habrán de producir un efecto de derecho, en propiedad de aquellos que los ocupen por primera vez, siempre que estos estuvieren bajo nuestra obediencia, O de nuestros sucesores los Romanos Pontífices, elegidos canónicamente), en la sinceridad de la Fe y en unión con la Santa Iglesia Romana.
6. Nulidad de todas las promociones o elevaciones de desviados en la Fe.
Agregamos que si en algún tiempo aconteciese que un Obispo, incluso en función de Arzobispo, o de Patriarca, o Primado; o un Cardenal, incluso en función de Legado, o electo PONTÍFICE ROMANO que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía. o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, ES NULA, INVÁLIDA Y SIN NINGÚN EFECTO; y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos. Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes, y no será posible considerar que se ha otorgado o se otorga alguna facultad de administrar en las cosas temporales o espirituales a los que son promovidos, en tales circunstancias, a la dignidad de obispo, arzobispo, patriarca o primado, o a los que han asumido la función de Cardenales, o de Pontífice Romano, sino que por el contrario todos y cada uno de los pronunciamientos, hechos, actos y resoluciones y sus consecuentes efectos carecen de fuerza, y no otorgan ninguna validez, y ningún derecho a nadie.
7. Los fieles no deben obedecer sino evitar a los desviados en la Fe.
Y en consecuencia, los que así hubiesen sido promovidos y hubiesen asumido sus funciones, por esa misma razón y sin necesidad de hacer ninguna declaración ulterior, están privados de toda dignidad, lugar, honor, título, autoridad, función y poder; y séales lícito en consecuencia a todas y cada una de las personas subordinadas a los así promovidos y asumidos, si no se hubiesen apartado antes de la Fe, ni hubiesen sido heréticos, ni hubiesen incurrido en cisma, o lo hubiesen suscitado o cometido, tanto a los clérigos seculares y regulare, lo mismo que a los laicos; y a los Cardenales, incluso a los que hubiesen participado en la elección de ese Pontífice Romano, que con anterioridad se apartó de la Fe, y era o herético o cismático, o que hubieren consentido con él otros pormenores y le hubiesen prestado obediencia, y se hubiesen arrodillado ante él; a los jefes, prefectos, capitanes, oficiales, incluso de nuestra materna Urbe y de todo el Estado Pontificio; asimismo a los que por acatamiento o juramento, o caución se hubiesen obligado y comprometido con los que en esas condiciones fueron promovidos o asumieron sus funciones, (séales lícito) sustraerse en cualquier momento e impunemente a la obediencia y devoción de quienes fueron así promovidos o entraron en funciones, y evitarlos como si fuesen hechiceros, paganos, publicanos o heresiarcas, lo que no obsta que estas mismas personas hayan de prestar sin embargo estricta fidelidad y obediencia a los futuros obispos, arzobispos, patriarcas, primados, cardenales o al Romano Pontífice, canónicamente electo. Y además para mayor confusión de esos mismos así promovidos y asumidos, si pretendieren prolongar su gobierno y administración, contra los mismos así promovidos y asumidos (séales lícito) requerir el auxilio del brazo secular, y no por eso los que se sustraen de ese modo a la fidelidad y obediencia para con los promovidos y titulares, ya dichos, estarán sometidos al rigor de algún castigo o censura, como sí lo exigen por el contrario los que cortan la túnica del Señor.
8. Validez de los documentos antiguos y derogación sólo de los contrarios.
No tienen ningún efecto para estas disposiciones las Constituciones y Ordenanzas Apostólicas, así como los privilegios y letras apostólicas, dirigidas a obispos, arzobispos, patriarcas, primados y cardenales, ni cualquier otra resolución, de cualquier tenor y forma, y con cualquier cláusula, ni los decretos, también los de motu propio y de ciencia cierta del Romano Pontífice, o concedidos en razón de la plenitud de la potestad apostólica, o promulgados en consistorios, o de cualquier otra manera; ni tampoco los aprobados en reiteradas ocasiones, o renovados e incluidos en un cuerpo de derecho, o como capítulos de cónclave, o confirmados por juramento, o por confirmación apostólica, o por cualquier otro modo de confirmación, incluso los jurados por Nosotros mismos. Considerando pues esas resoluciones de modo expreso y teniéndolas como insertadas, palabra por palabra, incluso aquellas que hubieran de perdurar por otras disposiciones, y en fin todas la demás que se opongan, por esta vez y de un modo absolutamente especial, derogamos expresamente sus cláusulas dispositivas.
9. Decreto de publicación solemne
A fin de que lleguen noticias ciertas de las presentes letras a quienes interesa, queremos que ellas, o una copia (refrendada por un notario público, con el sello de alguna persona dotada de dignidad eclesiástica) sean publicadas y fijadas en la Basílica del Príncipe de los Apóstoles, y en las puertas de la Cancillería apostólica, y en el extremo de la Plaza de Flora por alguno de nuestros oficiales; y que es suficiente la orden de fijar en esos sitios la copia mencionada, y que dicha fijación o publicación, o la orden de exhibir la copia antedicha, debe ser tenida con carácter de solemne y legítima, y que no se requiere ni se debe esperar otra publicación.
10. Ilicitud de las acciones contrarias y sanción divina.
Por lo tanto, a hombre alguno sea lícito infringir esta página de Nuestra Aprobación, Innovación, Sanción, Estatuto, Derogación, Voluntades, Decretos, o por temeraria osadía, contradecirlos. Pero si alguien pretendiese intentarlo, sepa que habrá de incurrir en la indignación de Dios Omnipotente y en la de sus santos Apóstoles Pedro y Pablo.
Festividad de Corpus Christi; reflexiones de Juan Croisset

Tomad y comed: Este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros. Sí, Señor; del mismo Jesucristo hemos recibido la fe de la realidad de su cuerpo y su sangre en la Eucaristía. Una tradición constante la ha pasado hasta nosotros. Todos los Evangelistas y San Pablo nos la han expuesto. Nadie ha pensado ponerla en duda en los once primeros siglos.
El demonio, habiendo empleado inútilmente todos sus artificios para destruir la fe de los principales misterios de la Religión; la fe de la divinidad de Jesucristo, de la Unidad de su persona, de la multiplicidad de su naturaleza, de la necesidad de su gracia, de la augusta cualidad de la Madre de Dios; en fin, viendo la malignidad del infierno frustrados todos sus tiros y arruinadas todas sus baterías, vomitó sus blasfemias contra la Divina Eucaristía y la realidad del cuerpo de Jesucristo, que era la sola verdad cristiana que no había sido aún atacada.
Es menester ser bien ciego, bien ingrato y aún más impío, para rehusar creer este misterio del amor inmenso de un Dios, estando tan expreso y tan claro e invenciblemente establecido, pero en fin las herejías nunca se levantan sino contra las verdades de fe, mejor zanjadas y más expresas.
La Eucaristía es la prenda más preciosa y más brillante del amor de Dios a los hombres; es un manantial de gracia y de salud: no hay, pues, que admirarse que el demonio haga tantos esfuerzos para combatirla y arruinarla. Este es mi cuerpo, que será entregado no solo a la muerte, sino también a las sacrílegas profanaciones de los malos cristianos y a las furiosas persecuciones de los herejes. Tomad y comed, no os contentasteis, Salvador mío, con nuestras adoraciones de este divino Sacramento: queréis además que os hagamos nuestra comida y alimento; queréis que el conocimiento de nuestras necesidades nos mueva más que el de nuestra dignidad y de nuestra miseria; y que el amor venza al temor que nos detiene y nos espanta. Si es un error del entendimiento, que no merece perdón, el negar la realidad del cuerpo y sangre de Jesucristo en la Eucaristía, también es un error criminal y grosero, por decirlo así, de la voluntad, el alejarse de esta sagrada mesa, y excusarse con pretextos frívolos de asistir a este divino banquete. No se diga que es el respeto lo que nos aleja de la Eucaristía.
Excusa artificiosa que no puede engañar sino a los simples. No se diga tampoco, como los convidados al banquete del Padre de familias: Villam emi: uxorem duxi: (“”He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses. Otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.” (San Lucas 14, 18-20) Mi corazón está disgustado de este divino alimento; yo no hallo gusto sino en los manjares que me presenta el mundo: sus gustos excitan y avivan demasiado mi apetito para no preferirlos a este pan vivo. Soy indigno, dice otro, de este manjar celestial, que pide una pureza que yo no tengo, y una devoción que me es desconocida.
El entendimiento haya esta disculpa para favorecer las malignas inclinaciones del corazón. Por lo más libertino que sea, no se ignora que para asistir a este sagrado banquete se debe llevar el vestido de boda; pero no se quiere tomar el trabajo de revestirse de esta ropa, que es la inocencia. Sería menester dejar esa costumbre criminal, hacer esa restitución, perdonar esa injuria, y, en fin, sería menester vivir en la inocencia, pero acomoda más vivir en pecado; y veis aquí la verdadera razón que hace se desapruebe y aún se condene la frecuente comunión.
Pero comulgando tan de tarde en tarde, ¿se comulga con más inocencia? Muy enferma está el alma cuando no haya gusto, y más enferma cuando hay a disgusto en el cuerpo y sangre de Jesucristo. No se debe jamás comulgar indignamente; esto sería comerse su condenación; pero se debe quitar, se debe alejar lo que sirve de obstáculo a una santa comunión.
(Transcrito de ReL)
El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) trabaja en España desde hace 14 años por esta libertad y realiza un seguimiento con voluntarios de las agresiones contra este valor, contra comunidades religiosas y contra centros de culto. Acaba de publicar su Informe 2019, con los datos de agresiones de ese año. El informe, basado sobre todo en informaciones de prensa, recoge:
– 55 ataques a lugares de culto (46 contra católicos, 1 contra evangélicos y 5 contra cristianos de todas las confesiones, 2 contra musulmanes y 1 contra judíos)
– 3 casos de violencia física contra creyentes (los 3 católicos)
– 15 casos de vejaciones a creyentes: 13 contra católicos, 1 contra cristianos de todas las confesiones y 1 contra musulmanes.
– 29 escarnios a la religión: 26 contra cristianos (22 contra católicos), 1 contra judíos, 1 contra musulmanes y 1 contra creyentes de todas las confesiones
– 73 casos de laicismo beligerante (marginación de la religión del ámbito público): 45 contra católicos, 5 contra musulmanes y 23 contra todas las religiones.
Según el informe, los ataques contra centros de culto en 2019 serían dos más que en 2018 (55 frente a 53; y en 2017 fueron 44), y la violencia contra creyentes pasaría de 1 incidente en 2018 a 3 en 2019. Se han reducido un 12% los casos de vejaciones, escarnio o laicismo beligerante.
El informe OLRC no clasifica el origen ideológico de las agresiones. En enero de 2020, con datos del informe Gatestone, en ReligionEnLibertad hicimos la siguiente clasificación respecto a 2019:
– 8 casos de lo que parece mero vandalismo gamberro
– 7 profanaciones de hostias consagradas: en Montilla, Casas de Fernando Alonso, Guadalajara, Málaga, Sanchinarro (Madrid), Jaén y Vigo
– 5 incendios o intentos de incendio: Tauste, Lérida, Olivenza, Córdoba, Almería
– 4 ataques contra belenes: en Orense, Torrelavega, Tárrega y Callosa de Segura
– 4 profanaciones (de estatuas, vestimentas, etc…) en interiores
– 9 inmuebles pintados con mensajes profranquistas
– 6 ataques con claros elementos antifranquistas
– 5 casos de pintadas sólo feministas
– 4 casos de pintadas con símbolos exclusivamente anarquistas
– 4 casos de pintadas anarco-feministas (combinaban sus símbolos)
– 3 casos de pintadas con signos satánicos
– 2 casos de pintadas “republicanas”
– sólo 2 casos claros de alusiones a pederastia
El informe OLRC se queda corto: varios incidentes sin incluir
El informe OLRC, que tiene la ventaja de publicarse cada año con categorías que se pueden comparar año a año, tiene algunas limitaciones, sin embargo. Por ejemplo, parece ignorar bastantes casos -incluso algunos graves- recogidos en prensa y también parece ignorar el Informe Gatestone de Libertad Religiosa (que ReligionEnLibertad detalló aquí en enero).
Algunos ejemplos de agresiones que se dieron en 2019, citado por el Informe Gatestone y que este informe OLRC no ha recogido:
– Zamora, octubre 28: La Iglesia de San Esteban, del siglo XI, aparece con pintadas de “¡República!”. Lo recogió La Opinión de Zamora.
– Lérida, noviembre 8: Dos días intentan quemar el interior de la iglesia de Sant Joan, primero quemando ramos de flores; después quemando los tejidos del altar. Lo recogió el diario Segre.
– Almería, agosto 31: Pintadas de “pederastas” en la Iglesia de Santiago Apóstol de Almería (el informe lo toma de una cuenta de Twitter)
– Cambrils, julio 25: En la iglesia de Sant Pere, un hombre hizo pintadas de “dimoni”, “porc” y “no hi ha espiritualitat que vingui sense dualitat que valgui”. La policía detuvo al autor cuando iba caminando con un spray hacia la Iglesia, dice el Diari de Tarragona.
– Málaga, mayo 24: Desconocidos entran en la parroquia de San Pablo y llenan de pintura negra la imagen del Cristo del Santo Traslado. Lo recoge Diario Sur.
– Almería, abril 21: Pintada con la frase “putos kuras” y el logotipo anarquista en la fachada de la Hermandad de la Santa Cena. Lo recoge La Voz de Almería.
– Marzo 6: Incendiarios arrojan un cóctel molotov contra una ventana de la parroquia de San Miguel, en Córdoba. Por suerte, no llegó a explotar ni causar casi daños. Lo publicó ABC Sevilla.
– Pasaia (San Sebastián), enero 22: Alguien arrojó al mar el Cristo del Buen Viaje, que normalmente estaba en una hornacina en la calle. La diócesis de San Sebastián difundió la crónica del Diario Vasco.
– Callosa de Segura (Alicante), 1 de enero. Encuentran destrozado el belén que desde 1962 colocan excursionistas cada Navidad en el Alto del Águila, en la montaña. Lo recoge el Diario Información.
Pío IX y el Milagro de Oriente: Miles conservaron la Fe en secreto durante 250 años sin sacerdotes, misa o confesión

La oración, el Catecismo oral y una profecía los mantuvieron fieles.
(Tomado de Settimo Cielo de Sandro Magister; traducción de Helena Faccia Serrano)
En 1865 unos misioneros abrieron la primera iglesia católica en Japón después de 240 años de persecución. Acudieron unos japoneses, cristianos escondidos, que habían mantenido la fe en secreto durante dos siglos y medio, sin sacerdotes, sin Eucaristía, sin confesarse y sin Biblias.
Se descubrió que quedaban unos 50.000 cristianos escondidos. Sin embargo, la mitad de ellos vivían en regiones que habían mezclado tanto su fe con tradiciones paganas que ya no eran ni monoteístas, y se negaron a aceptar a los sacerdotes católicos. No se integraron a la iglesia universal. Pero otra mitad, localizada en otras regiones, se integró enseguida. La mitad que se mantuvo católica era de regiones que habían transmitido 3 cosas que los otros perdieron: una catequesis sobre la confesión, una oración memorizada de contrición y arrepentimiento (que recitaban en casa cada vez que se veían forzados a participar en actos paganos o de apostasía) y una profecía de 1660 llamada “del catequista Sebastián”, que avisaba que en 7 generaciones llegarían barcos con confesores“y os podréis confesar incluso cada semana”. Esta profecía daba esperanza a los cristianos ocultos. También enseñaba como reconocer a esos “confesores”, por 3 datos.
Lo explica con detalle esta ponencia del jesuita japonés Shinzo Kawamura, de la Sophia University, la universidad jesuita de Tokio.

“Cuando hayan pasado siete generaciones llegará una nave negra, en la que habrá algunos confesores. Y entonces las personas podrán confesarse, incluso cada semana”.
Cronología en 7 fechas
1587: Prohibición de misioneros extranjeros en Japón. Los cristianos japoneses son unos 220.000.
1614: El cristianismo queda prohibido en todo Japón.
1643: Últimos 4 misioneros extranjeros detenidos y torturados; no llegarán más (la novela y película “Silencio” se inspira en esta época).
1660: Martirio del catequista Sebastián: profetiza que en 7 generaciones llegarán confesores en barco
1853: Vapores blindados norteamericanos fuerzan a Japón a romper su aislamiento.
1865: El padre Petitjean abre una iglesia católica en Nagasaki. Los cristianos escondidos acuden a él. Las autoridades japonesas reprimen a los cristianos con multas y confiscaciones.
1873: Por las presiones de Occidente, se despenaliza el cristianismo y se retiran los carteles públicos que recordaban su prohibición.

El Papa Pío IX, canonizó a veintiséis mártires de Nagasaki.
El Papa Pío IX y Japón. La historia de un Milagro Oriental
por Shinzo Kawamura, S.J., Sophia University, Tokio
12 de octubre de 2017, Roma, Pontificia Universidad Gregoriana
Simposio con ocasión del 75 aniversario de las Relaciones Diplomáticas entre Japón y la Santa Sede
Prólogo
El 8 de enero de 1867, el Papa Pío IX envió un mensaje especial al padre Bernard Petitjean, de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, que en esa época desarrollaba su labor misionera en la ciudad de Nagasaki. La intención del Santo Padre era dar su bendición especial a un acontecimiento que él definió con énfasis el “Milagro de Oriente”.
Lo que él llamó el “Milagro de Oriente” era el acontecimiento que, tres años antes de enviar este mensaje, el 17 de marzo de 1865, se había verificado en una de las iglesias más antiguas de Japón, la “Oura Tenshudo de Nagasaki”, conocida también como la Basílica de los Veintiséis Santos Mártires de Japón (www.26martyrs.com).
Éste fue el descubrimiento de los denominados “cristianos ocultos”. Para todos los católicos del mundo este acontecimiento fue realmente un milagro.
Es decir, una comunidad de cristianos, cuyos antepasados se remontaban al siglo XVII y que sufrieron una cruel persecución debido a la prohibición del cristianismo en Japón, había conseguido sobrevivir durante un periodo de 250 años, incluso sin sacerdotes que se ocuparan de ella.
Estos cristianos ocultos no fueron los únicos en ser descubiertos. Hemos verificado el hecho que los cristianos que el padre Petitjean descubrió pertenecían a la misma fe que los cristianos que habían poblado Japón 400 años antes. En consecuencia, estas personas, tras ser descubiertas, volvieron a la Iglesia Católica.
En otras palabras, este acontecimiento fue un doble milagro: un milagro de descubrimiento y un milagro de resurrección.
En la segunda mitad del siglo XIX, Japón empezó a seguir el camino emprendido por otras naciones de Occidente e intentó transformarse en un estado moderno. El shogunato Tokugawa, en la ciudad de Edo, que en esa época era la autoridad central, había reducido hasta lo más mínimo, durante un periodo de casi 250 años, todo contacto con las potencias extranjeras.
Sin embargo, en 1854, basándose en la Convención Kanagawa que había sido formulada entre los EE.UU. y el shogunato Tokugawa, Japón se dio cuenta que había llegado el momento de terminar este tipo de política cerrada y el país declaró estar abierto de nuevo a los extranjeros.
Sin embargo, a pesar de esta nueva orientación, el shogunato Tokugawa decidió seguir imponiendo sobre el hombre común las prohibiciones que había impuesto hasta la fecha sobre el cristianismo.
Mientras tanto, asentamientos occidentales empezaban a aparecer de manera firme en los mayores puertos de Japón, como Yokohama y Nagasaki, y la gente también empezó a reclamar la libertad de culto y, en consecuencia, se empezaron a construir iglesias católicas dentro de los municipios y asentamientos de la nación.
A pesar de dichas limitaciones, empezó un renacimiento dentro de la Iglesia Católica de Japón, que causó sentimientos de esperanza en el corazón de Su Santidad el Papa Pío IX, que decidió canonizar a los veintiséis mártires de Nagasaki. Estas veintiséis personas habían sufrido el martirio unos 400 años antes y habían sido beatificadas a principios del siglo XVII.
Acto seguido Japón se transformó en el centro de atención del mundo, y la gente empezó a dar señales de interés en la nueva Iglesia Católica de la nación, una Iglesia cuya historia, por así decir, acababa de empezar.
Fue en este ambiente de serenidad y calma que el renacimiento de la Iglesia Católica empezó en Japón. Pero en 1865 este renacimiento tuvo un impulso añadido con el descubrimiento repentino de los cristianos ocultos. Este descubrimiento cautivó a los cristianos de todo el mundo. A esto es a lo que me he referido antes como “Milagro de Oriente”.

PREGUNTAS PROFETIZADAS PARA RECONOCER A UN SACERDOTE CATÓLICO AUTÉNTICO: Primera: “¿Es usted célibe?”. Segunda: ¿Cuál es el nombre de su jefe en Roma?”. Tercera: “¿Venera usted a la Santísima Virgen María?”.
Un grupo de unas quince personas, descendientes de los cristianos ocultos de Nagasaki Urakami, visitaron la Oura Tenshudo, construida poco tiempo antes, e iniciaron un diálogo con el padre Petitjean.
Hablando con él le dijeron: “Pertenecemos a su misma fe. ¿Dónde podemos encontrar la imagen de Santa María?”.
El padre Petitjean se conmovió profundamente y su corazón se llenó de alegría cuando oyó estas palabras.
En cuanto estos cristianos ocultos supieron que habían entrado en Japón sacerdotes católicos, un número cada vez mayor de ellos dejó de ocultarse en lugares como Nagasaki y sus alrededores, y en áreas como Goto, y al cabo de un tiempo su número superó los diez mil. Tras haber verificado que la fe de estos sacerdotes era la misma que profesaban sus antepasados 400 años antes, estos cristianos ocultos volvieron a la Iglesia católica.
Algunas cuestiones fundamentales y tres palabras clave
Con ocasión de este simposio deseo hablar sobre este “Milagro de Oriente”. Deseo plantear algunas cuestiones fundamentales en relación a este tema, y mi intención es responderlas.
Estos cristianos ocultos habían soportado casi 250 años de persecución a causa de las prohibiciones que les había impuesto el shogunato Tokugawa. Sin embargo, siguieron preservando fielmente su fe y cuando juzgaron que había llegado el tiempo adecuado para hacerlo, volvieron a la Iglesia católica. Realmente fue un milagro, pero mi pregunta es la siguiente: ¿qué hizo posible este milagro?
¿Qué hizo posible que estas comunidades cristianas vivieran, durante tantos años, esta vida “oculta”?
¿Por qué nunca rechazaron su fe católica?
Hablando concretamente, ¿qué posibilitó que protegieran y preservaran su fe?
Tres elementos clave
Me gustaría indicar tres palabras clave que considero son las más decisivas en lo que concierne a este “Milagro de Oriente”.
La primera palabra clave es “confraternidad”, o “confraria”. Esto ha sido lo que les permitió descubrir un método sistemático para preservar su fe durante ese largo periodo de tiempo.
La segunda palabra clave puede resumirse en la expresión: “Profecía del catequista Sebastián”. Sebastián era el nombre de un catequista que sufrió el martirio durante el periodo de las persecuciones, casi doscientos años antes. Conservamos una obra suya titulada: “Profecías de la futura resurrección de la Iglesia de Cristo”. Esta obra fue fuente de esperanza para los cristianos ocultos, y fue aceptada y transmitida de generación en generación. Para los cristianos ocultos era un mensaje para el futuro.
La tercera palabra clave se refiere a un opúsculo titulado: “Libro de contrición y oración”. Este pequeño volumen está formado por las memorias o recuerdos de sus antepasados, amorosamente custodiados por los cristianos ocultos, para los que era su fuerza motriz. Servía también para autentificar su conocimiento sobre los sacramentos que habían sido celebrados en el periodo de la cristianización.
Proporciono ahora una explicación elemental de cada una de estas palabras clave, y así haciendo espero obtener una visión de la génesis de este drama, un drama que concierne a los milagros del descubrimiento y el resurgimiento.
Cofradía o confraternidad: comunidad sin sacerdote
La estructura de su fe firme: el modo de pensar revelado en la ‘Confraria’, que permitió que los miembros vivieran una vida cristiana a pesar de estar privados de sacerdotes. La primera cuestión que tenemos que afrontar tiene que ver con la “Confraria”, o comunidades de laicos.
A pesar de no tener sacerdotes ni misioneros, las comunidades de los cristianos ocultos consiguieron sobrevivir durante un periodo de más de 250 años. Durante este periodo, sus comunidades fueron dirigidas sólo por laicos. Éste es un punto que tiene un valor crucial.
Desde los tiempos de San Francisco Javier existían comunidades que eran gobernadas y supervisadas sólo por laicos, como organizaciones territoriales, en distintas regiones del país.
Estas comunidades de cristianos ocultos no eran grupos que se habían formado precipitadamente. No se habían formado a causa de una brusca reacción negativa, como sentimientos de pánico que hubieran surgido de repente entre los cristianos debido a las prohibiciones y persecuciones iniciadas por el shogunato Tokugawa.
Más bien, tenemos que tener en cuenta que estas comunidades ya pre-existían y que se habían formado cincuenta años antes del inicio de las persecuciones.
Se formaron imitando el sistema de confraternidades de Europa, donde en cada región existían comunidades formadas sólo por laicos. Eran organizaciones autónomas, por lo que cuando las persecuciones empezaron en serio y los misioneros fueron obligados a irse, eran capaces de seguir solas debido a los vínculos que existían entre los líderes laicos y los miembros de la comunidad.
En 1550, es decir, justo después de la actividad misionera de San Francisco Javier, había muchas regiones que eran atendidas sólo por cuatro misioneros. Eran misiones que no podían ni siquiera ser consideradas parroquias u organizaciones eclesiales.
Cincuenta años más tarde empezaron a aparecer episcopados y obispados, y durante ese periodo sólo los jesuitas tenían misiones que incluían iglesias y parroquias.
Los jesuitas incluso llegaron a tener hospitales gracias a su concepto occidental de ciencia médica. Las comunidades cristianas que ayudaron a administrar estos hospitales fueron de las primeras comunidades eclesiales de Japón.
La primera comunidad eclesial de Japón estaba constituida por cristianos laicos, que adoptaron como modelo la Confraria da Misericordia portuguesa.
Esta confraternidad se creó en el siglo XIII en Italia. En el siglo XVI, un periodo en el que una gran cantidad de grupos católicos de laicos se difundieron por distintas regiones de Europa, la Confraria da Misericordia, que solía centrarse casi exclusivamente en obras de caridad, tuvo un gran desarrollo en Portugal. Cuando Europa empezó a atreverse a ir cada vez más lejos durante el periodo de las grandes navegaciones, también esta “Confraria” se extendió a distintas regiones de la tierra y, al cabo de un tiempo, penetró también en Japón donde, entre otras actividades, se dedicaba a la gestión de hospitales.
Era un hecho ampliamente conocido que la “Confraria” estaba gestionada sólo por laicos. En principio, los sacerdotes y las personas vinculadas con el clero no estaban directamente implicadas en la gestión.
Incluso más tarde, cuando se crearon comunidades regionales en distintas áreas, siguieron el mismo modelo organizativo.
En cualquier área, además de las visitas periódicas de los misioneros, el mantenimiento y el gobierno de la comunidad estaba en manos de los jefes laicos y los miembros del grupo. Los líderes eran elegidos y el cargo tenía una duración definida. Tenemos razones para creer que las comunidades tenían reglas y normas que había que respetar.
Según las estadísticas del último decenio del siglo XVI, el número total de creyentes cristianos era de 220.000 y los sacerdotes eran apenas cuarenta misioneros jesuitas.
Incluso cuando las más de doscientas comunidades cristianas diseminadas por la nación no tenían sacerdotes, contaban con organizaciones administrativas formadas sólo por laicos, que eran capaces de llevar a cabo las tareas de gobierno y supervisión.
La razón de esto la encontramos en el hecho que estas comunidades se basaban, fundamentalmente, en el concepto de confraternidad.
Expulsión de misioneros… pero quedan líderes laicos
En 1587, Hideyoshi promulgó el Bateren tsuihō-rei, una ley que expulsaba a los misioneros, marcando el inicio de la primera persecución. Era una medida destinada a prohibir la presencia de todos los misioneros jesuitas en el país.
Obviamente, los cristianos japoneses se preocuparon muchísimo por esta situación. Sin embargo, en lo que concierne a la estructura de su sociedad, en cada región se daba por sentado que incluso sin sacerdotes los líderes laicos podrían seguir llevando a cabo sus tareas de gobierno y supervisión. Por consiguiente, el impacto de esta orden de expulsión no tuvo efectos muy severos sobre sus comunidades.
La razón del escaso impacto que tuvo esta orden fue que en cada región los líderes de las comunidades cumplían adecuadamente con su responsabilidad hacia su gente, llevando a cabo las tareas que les habían sido asignadas.
Uno de los resultados de esta ley de expulsión fue el hecho que estas comunidades laicas, que hasta ese momento estaban vinculadas entre sí por su implicación en actividades caritativas en distintas regiones, al cabo de poco tiempo empezaron activamente a prepararse para afrontar la persecución y, en consecuencia, su estructura cambió. Se transformaron en comunidades de apoyo y de ayuda recíproca.
Esto, a su debido tiempo, dio origen a confraternidades, únicas en Japón. En otras palabras, renacieron como comunidades de cristianos ocultos, dispuestas a enfrentarse a la persecución en marcha. Empezando por Nagasaki, en múltiples áreas de la nación iniciaron a crearse estas comunidades de confraternidades, que sobrevivieron.

Los mártires de Nagasaki.
Los líderes laicos continuaron con su vida oculta mientras llevaban a cabo las tareas que les habían sido asignadas. Los jefes laicos celebraban los bautismos y transmitían las enseñanzas de Cristo a los miembros de sus comunidades, utilizando agua, opúsculos, etcétera.
Es decir, estas comunidades de cristianos ocultos, totalmente privadas de sacerdotes, constituyeron un secreto que permaneció oculto a las autoridades, un secreto que duró 250 años. El motivo principal es que durante todo el periodo de la cristianización estas comunidades, cuya estructura seguía el modelo de la “Confraria”, eran grupos profundamente arraigados en suelo japonés.
Una transmisión de esperanza: la Profecía del catequista Sebastián
Un segundo factor relacionado con la resistencia de estas comunidades cristianas fue el hecho que los laicos católicos que estaban vinculados a ellas eran capaces de perseverar y mantener la esperanza que necesitaban para su continúa supervivencia.
Existía una tradición oral titulada “Profecía del catequista Sebastián”, que proporcionaba a estas comunidades cristianas la esperanza de una futura resurrección.
En determinadas zonas, estos cristianos ocultos recibieron y transmitieron esta tradición durante 250 años. El hombre llamado Sebastián era un catequista. Sufrió el martirio en Omura, cerca de Nagasaki, alrededor del siglo XVII, durante los últimos días de la persecución.
Se dice que había sido discípulo de un tal Joao. En 1657 fue capturado por los agentes del magistrado de Nagasaki y fue decapitado tras tres años y tres meses de encarcelamiento.
Se cree que en dicha ocasión dijo una profecía que fue fuente de esperanza para los miembros de las comunidades cristianas.
La parte más relevante de esta profecía es la siguiente: “Cuando hayan pasado siete generaciones llegará una nave negra, en la que habrá algunos confesores. Y entonces las personas podrán confesarse, incluso cada semana”.
En otras palabras, si la gente era capaz de esperar pacientemente durante siete generaciones, las prohibiciones religiosas en acto y las persecuciones cesarían. Esto iría acompañado por una época de paz. Con esta profecía Sebastián quería consolar a los miembros de las comunidades cristianas, hundidos en un estado de total desesperación.
Esta profecía se cumplió al cabo de 250 años. Al examinar la Biblia con detalle, observamos que era costumbre considerar que una generación abarcaba 30 años. Por lo tanto, siete generaciones abarcarían 210 años. En otras palabras, lo que la profecía pretendía revelar es que 210 años después de la muerte de Sebastián, martirizado en 1657, las persecuciones cesarían.
Cuando hacemos el cálculo matemático total, el resultado es el año 1865, año en el que fueron descubiertos por primera vez los cristianos ocultos.
En Nagasaki y las aldeas de sus alrededores, junto al mar abierto, como también en Goto, se descubrió que la profecía de Sebastián existió como transmisión oral. Es una verdad que fue verificada por los historiadores del periodo Meji, cuando llevaron a cabo investigación de campo en esas zonas.
El hecho que Sebastián profetizara que volverían “algunos confesores” es un punto que tiene un valor fundamental.
Al examinar las palabras de la transmisión oral, nos damos cuenta que no declaran sólo que volverán los misioneros, o los sacerdotes. Más bien afirman que volverán los “confesores”.
Personalmente soy de la opinión que esto constituye el punto más importante de este “Milagro de Oriente”. Estos cristianos ocultos no eran sólo clérigos cristianos o ministros de la Iglesia, sino que eran personas obsesionadas con la idea de tener a alguien con la autoridad de perdonar los pecados.
Observamos aquí que la sabiduría de Sebastián es revelada y ocultada al mismo tiempo. En otras palabras, para estos cristianos ocultos era absolutamente crucial que las personas que llegaran a Japón en un futuro fueran sacerdotes católicos o ministros de la Iglesia.

Fue Beatificado por el Papa Pío IX junto con 204 mártires del Japón, encabezados por el dominico Alfonso Navarrete, el 7 de julio de 1867 en la Patriarcal Basílica de San Pedro en Roma.
Tres preguntas para reconocer a los que esperan
Para poder verificar que los confesores que llegaran fueran realmente sacerdotes, Sebastián les dijo a los miembros de la comunidad cristiana que tenían que plantearles tres preguntas, para saber si eran capaces de dar las respuestas justas. Las preguntas eran:
Primera: “¿Es usted célibe?”.
Segunda: ¿Cuál es el nombre de su jefe en Roma?”.
Tercera: “¿Venera usted a la Santísima Virgen María?”.
Estas eran las preguntas que Sebastián aconsejó que plantearan. Cuando los cristianos ocultos salieron al descubierto la primera vez, la pregunta que le plantearon al padre Petitjean fue: “¿Dónde está la estatua de Santa María?“. Esta pregunta, dirigida al padre Petitjean dentro de la Oura Tenshuda, prácticamente ha entrado en la leyenda, pero gracias precisamente a la transmisión oral de la “Profecía del catequista Sebastián” ahora somos capaces, por primera vez en la historia del cristianismo japonés, de captar su significado.
Con anterioridad, los cristianos ocultos de Urakami habían entrado en una iglesia protestante, en Nagasaki. Pero cuando la esposa del pastor los recibió y les ofreció un té inglés, abandonaron rápidamente ese lugar.
Se les había enseñado a averiguar si la fe era o no realmente la misma que la suya; éste era un tema que se incluía en la profecía de Sebastián.
¿Por qué esperaban estos cristianos ocultos la llegada de los confesores? ¿Qué tipo de misterio hay detrás? Se ha especulado que la clave para resolver este enigma fue publicada en 1608. Sin embargo, lo que queda de la publicación son sólo determinados manuscritos, concretamente un panfleto titulado Konchirisanoriyaku y un resumen de éste titulado Orasho. La clave a este misterio tal vez se puedan encontrar en ellos.
Recuerdos de los signos de amor: el papel del Konchirisanoriyaku, que transmite la memoria de los sacramentos
Al hablar acerca de grupos de cristianos ocultos, me di cuenta de que la cuestión principal que dominaba mi mente era la siguiente: en el arco de estos 250 años de su historia, ¿cómo afrontaron cuestiones como la celebración de la Santa Misa y la administración de los sacramentos, si no tenían sacerdotes?
Esta misma pregunta pueda, tal vez, plantearse así: la Santa Misa y la Confesión son dos sacramentos que necesitan un sacerdote. Además de esta cuestión, ¿cómo consiguieron estos cristianos ocultos transmitir su fe católica durante un periodo de 250 años?
Asumiendo que el recuerdo de los sacramentos se haya desvanecido totalmente de la mente de estos cristianos ocultos, entonces, 250 años más tarde, incluso si se encontraban de nuevo con misioneros que habían vuelto a Japón, estos cristianos nunca hubieran sido capaces de verificar si estos misioneros y ellos mismos habían arraigado en la misma fe católica. Ésta es, ciertamente, una posibilidad.
Sin embargo, el hecho es que la investigación histórica revela exactamente lo opuesto. Es decir, que estos cristianos ocultos eran claramente capaces de verificar el hecho que en algún momento del pasado, ellos y los misioneros habían estado indudablemente arraigados en la misma fe católica.
Esto indica una verdad histórica que tiene vínculos estrechos con el Konchirisanoriyaku.
En 1590, año en que empezó la persecución de la fe católica en Japón, los sacerdotes católicos o bien fueron expulsados de Japón o se les negó la entrada en el país, y la comunidad de creyentes, que entonces era de aproximadamente 300.000 fieles, tuvo que enfrentarse repentinamente a una crisis de proporciones gigantes. Lo que resultó ser particularmente problemático fue el hecho que el número de sacerdotes que podía administrar los sacramentos a los creyentes había disminuido considerablemente.
El Concilio de Trento, concluido en 1563, estableció que por lo menos una vez al año todos los fieles tenían que acercarse al sacramento de la penitencia, es decir, de la confesión, porque morir en estado de pecado mortal significaba ir al infierno.
En especial, las personas que estaban enfermas o agonizantes tenían miedo de morir sin recibir el perdón de sus pecados. En respuesta a este miedo que sentían los creyentes cristianos, los misioneros jesuitas de esa época empezaron a introducir medidas dirigidas a aliviar sus penas.
La verdadera contrición, antes de morir
En los casos en que no hubiera sacerdotes disponibles, permitieron a las comunidades de cristianos los siguientes procedimientos excepcionales: si el pecador había experimentado una verdadera contrición, es decir, si se había arrepentido sinceramente de su pecado, entonces la efectiva confesión del pecado podría posponerse hasta el momento en que hubiera un sacerdote disponible.
Esto era algo que grupos como los “contricionistas” habían evidenciado desde la Edad Media y era, además, una interpretación amplia de las siguientes palabras del Concilio de Trento: “La reconciliación entre el individuo y Dios puede obtenerse con una verdadera contrición”.
En otras palabras, significaba que si una persona en su lecho de muerte sentía verdadera contrición del corazón, esta contrición podía servir como sustituta del Sacramento de la Penitencia o Confesión. Sin embargo, ésta era sólo una medida excepcional, un recurso debido a la persecución.
Los misioneros jesuitas eran tal vez conscientes del hecho que esta “verdadera contrición del corazón” y “aplazamiento de la confesión” eran medios que no serían muy bien acogidos en la Iglesia Católica. Por consiguiente, recurrieron a ellos sólo como medida excepcional. En consecuencia, experimentaron un poco de ansiedad cuando las implementaron.
Al final, en 1593, con ocasión del encuentro de los representantes jesuitas en Roma, el misionero jesuita que fue enviado a Roma como representante de Japón llevó una lista de excepciones a la regla general, en vista de las circunstancias especiales por las que atravesaba el país.
Cuando este jesuita misionero que sirvió como representante de Japón llegó a Europa, dirigió algunas preguntas a Gabriel Vázquez, que en esa época era un experto en Teología Ética muy respetado y altamente cualificado. Sus preguntas abordaban estas cuestiones, es decir, el aplazamiento de la confesión y la necesidad vital de adoptar medidas especiales en el caso de Japón. Vázquez, tras escucharle, respondió afirmando que si la contrición por parte del penitente era suficiente, entonces su confesión podía claramente posponerse en el tiempo.
Sobre esta base se publicó e imprimió en Japón un opúsculo titulado Konchirisanoriyaku. La palabra “Konchirisan” calca la palabra portuguesa “contrição”, contrición, pronunciada en la lengua japonesa.
El Konchirisanoriyaku explica el significado decisivo de la “verdadera contrición”. Dice, además, que cuando nos embarcamos en viajes largos, o cuando estamos en situación de guerra, de conflictos, etc., si no hay sacerdotes disponibles entonces tenemos que reconciliarnos predisponiéndonos a llevar a cabo nuestra confesión en un segundo momento.
Para utilizarla en dichas circunstancias, los miembros de las comunidades cristianascompusieron una oración conocida como Orasho, y se estableció la práctica para los creyentes cristianos de recitar esta oración a diario.
Esta oración conocida como Orasho fue un gran consuelo para los miembros de las comunidades cristianas que, a causa de la persecución, no podían entrar en contacto con sacerdotes católicos.
Por ejemplo, en las ocasiones en las que los funcionarios del shogunato Tokugawa obligaban a los cristianos a pisar el “Fumie”, la imagen de Jesús, como signo de abjuración, había creyentes que lo hacían sin dudarlo. Sin embargo, estos mismos creyentes, de vuelta ya en sus casas, recitaban repetidamente la Orasho para expiar lo que acababan de hacer. Lo hacían con la conciencia que, en un futuro, aparecería un sacerdote al que podrían confesar su pecado. Se dice que esta Orasho era recitada por los cristianos tal vez cientos, o incluso miles, de veces.
Esta regla, que ha permitido a los cristianos ocultos posponer sus confesiones a un futuro sucesivo, a cuando hubiera sacerdotes disponibles, sirvió también para infundir en sus corazones la firme convicción que la Iglesia, al cabo de un tiempo, resurgiría. Era una esperanza que surgía en sus corazones gracias a los recuerdos que habían custodiado celosamente en relación con los sacramentos.
La declaración de Sebastián que he mencionado antes, es decir, su profecía sobre el retorno de los confesores tras siete generaciones, es algo que no hubiéramos sido capaces de comprender sin la transmisión del Konchirisanoriyaku.
Durante un periodo de 210 años estos cristianos habían repetida y clandestinamente salmodiado el Orasho de Konchirisan, pero sus esperanzas con el tiempo se cumplieron y, por fin, pudieron tener un sacerdote.
Soy de la opinión que la razón por la que la fe de estos cristianos de los siglos XVI y XVII fue tan meticulosamente transmitida durante tantos años se debe a que el recuerdo de los sacramentos había sido cuidadosamente preservado en sus corazones. Por esta misma razón esta fe resurgió con prontitud tras un intervalo de 250 años y, una vez que hubo resurgido, no perdieron tiempo en volver a la Iglesia Católica.
Los sacramentos son signos visibles de la obra salvífica de Jesucristo. Son signos que, por así decir, han sido sellados en lo más profundo de nuestros corazones, por lo que estos cristianos ocultos anhelaban que llegaría el día en que la Iglesia Católica, el organismo que administraba estos sacramentos a los creyentes, volviera a resurgir.
En otras palabras, podemos afirmar que se debe en gran parte a la memoria que habían conservado de los sacramentos si estos cristianos ocultos fueron capaces de sobrevivir durante tanto tiempo como una comunidad de fe.
Alternativamente, también podamos tal vez decir que el “milagro” de los cristianos ocultos tuvo sus frutos gracias a los recuerdos que ellos cuidadosamente habían custodiado con respecto a los sacramentos de la Iglesia Católica.
Hay que admitir que toda esta historia es sumamente “católica”: de hecho, habría que preguntarse si dicho milagro hubiera tenido realmente lugar si en Japón, hace 400 años, hubiera habido, en cambio, iglesias protestantes durante el periodo cristiano.
Conclusión
La Profecía de Sebastián y la Orasho de Konchirisanoriyaku se transmitieron en los alrededores de Nagasaki, en áreas abiertas al mar, y en la región de Goto.
Funcionaban como medio para despertar en nosotros una conciencia clara de los vínculos que poseíamos con la fe católica de esos cristianos ocultos.
De ahí que se diga que, tras la Restauración Meiji, el hecho que la Iglesia Católica en esa parte del país reviviera de nuevo sin casi resistencia fuera debido a estas dos transmisiones, muy difundidas en esas zonas, a saber: la Profecía de Sebastian y la Orasho de Konchirisanoriyaku.
Donde no se guardaron esas tradiciones
Hay que observar también que en las regiones de Hirado y Ikitsuki, ambas conocidas por la existencia de cristianos ocultos, estas transmisiones no sobrevivieron. Por consiguiente, aunque la gente en esas regiones encontraron a sacerdotes de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, no tuvieron razones para volver a la Iglesia Católica.
El motivo es que aunque su fe se había arraigado en el catolicismo 400 años antes, durante el Periodo Edo se había vuelto cada vez más indígena, transformándose con el tiempo en una religión popular.
Así fue como tuvo lugar el “Milagro de Oriente” y esto fue posible gracias a la metódica transmisión de la fe, la esperanza y el amor de esos cristianos ocultos.
Más que cualquier otra cosa, lo que hizo posible este milagro fueron ciertos objetos que son de suprema importancia para la Iglesia Católica, a saber: los recuerdos de esos cristianos ocultos. Recuerdos que tienen que ver con los Sacramentos de la Iglesia y que estos cristianos ocultos preservaron meticulosamente. Y con este respaldo deseo concluir mi conferencia.
Tras una publicación de Vox con un vídeo de ataúdes de víctimas por el coronavirus se ha hecho viral un mensaje que dice que “esos ataúdes están vacíos” y “están expuestos para su venta en una nave de Barcelona”.
(Con información de maldita.es/EFE/TVE)
Originalmente, los abonados del partido de Santiago ABASCAL publicaron en su cuenta oficial de Twitter que los ataúdes que fueron fotografiados en el parking del tanatorio de Collserola (Barcelona), no estaban llenos, sino que eran ataúdes vacíos “expuestos para su venta en una nave de Barcelona”.

Dado que varios medios de comunicación publicaron todo lo contrario a lo que aseguraba Vox, y especificaron que son las imágenes auténticas del parking del tanatorio de Collserola (Barcelona) que fueron emitidas en el telediario de las 15 horas del 2 de abril de TVE, donde se explicaba que el tanatorio de Collserola estaba ampliando dos plantas de parking para acoger 1.800 féretros.
En el tanatorio de Collserola han indicado que se trata de “una morgue de personas fallecidas”, que “los féretros están llenos” y “todos son fallecidos por COVID-19”. Sin embargo, no dan un cifra exacta de féretros “dado que son muy cambiantes”, según el tanatorio.
Vox no reconoce su fail, y maquilla su bulo original

Vox cambia su acusación de “no hay cadáveres” a “sí hay cadáveres… pero ocultos”
VOX, desmentido por los medios, en lugar de disculparse cambia descaradamente su forma ataque y ahora afirma que esos féretros sí son de fallecidos por Covid-19 pero que en realidad estaban ocultando a los muertos para maquillar las cifras de letalidad por coronavirus.
También es un bulo el tuit de Vox al que se refieren estos mensajes, en el que el partido aseguraba que eran “las imágenes que el Gobierno quiere ocultar y las televisiones gubernamentales no emiten”.
Como os hemos contado en este artículo, las imágenes aparecieron el el telediario de las 15 horas del 2 de abril de TVE, la televisión pública estatal [min. 11:50]. El tuit de Vox fue publicado más de tres horas después, concretamente a las 18:37 horas. Otros medios, como El Periódico también publicaron imágenes del parking del tanatorio y aseguraban que se trataba de un depósito refrigerado de personas fallecidas, por lo que antes de la publicación del tuit de Vox, había también imágenes que fueron tomadas por EFE, agencia de noticias de titularidad pública participada al 100% por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales).
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Pablo Ormazábal, el rector del seminario de San Sebastián que llama ‘hereje’ al (anti)Papa Francisco
(Transcrito de RD/ José Manuel Vidal)
- Firmó el día 13 de noviembre del año 2019 el manifiesto titulado ‘Contra recentia sacrilega’ y subtitulado ‘Protesta contra los actos sacrílegos del Papa Francisco’
- Entre los firmantes, los jefes de filas del sector más ultra de la jerarquía, capitaneado por el cardenal Müller y por el ex Nuncio Viganó
- Los curas donostiarras están “escandalizados” ante el comportamiento del rector del seminario e indignados con la complicidad de monseñor Munilla
- En su cuenta de Twitter aparecen a menudo sus simpatías políticas hacia la galaxia Vox y todos sus aledaños
- “Que haya cosas de este Pontificado que nos disgusten/horroricen/escandalicen/…no significa que Fco no sea Papa”
- “Todo es posible en el reino de monseñor Munilla”, que, al parecer, está a punto de finiquitar en San Sebastián
¿Es concebible, eclesialmente hablando, que el rector de un seminario mayor, donde se forman los aspirantes a curas, pueda firmar un manifiesto en el que se acusa al Papa reinante de ‘hereje’? Parecería todo un despropósito y un desacato a la autoridad, tanto del firmante como del obispo que lo mantiene en su puesto. Pues no se trata de ciencia-ficción eclesiástica. El actual rector del seminario de la diócesis de San Sebastián, Pablo Ormazabal Albistur (Beasain, 1973), firmó el día 13 de noviembre del año 2019 el manifiesto titulado ‘Contra recentia sacrilega’ y subtitulado ‘Protesta contra los actos sacrílegos del Papa Francisco’. Han pasado seis meses desde entonces y el rector sigue en su cargo y su obispo, Ignacio Munilla, no le ha destituido.
El rector del seminario donostiarra firmó un manifiesto en el que, entre otras muchas cosas, se dice: “Nosotros, los abajo firmantes, clero y estudiosos laicos católicos, protestamos y condenamos los actos sacrílegos y supersticiosos cometidos por el papa Francisco, sucesor de Pedro, en relación con el reciente Sínodo de la Amazonía que ha tenido lugar en Roma”. Y se hace un amplio elenco acusatorio de los supuestos actos sacrílegos: Desde adorar a la Pachamama hasta la profanación de la tumba de San Pedro.
Más aún, suplican a Dios que no condene al Papa y le piden que se arrepienta públicamente y que repare las ofensas. “Con inmenso dolor y profundo amor por la Cátedra de Pedro, rogamos a Dios Omnipotente que perdone a los miembros culpables de su Iglesia en la tierra, librándoles del castigo que merecen por estos terribles pecados. Pedimos respetuosamente al papa Francisco que se arrepienta públicamente y sin ambigüedades de estos pecados objetivamente graves, y de todas las ofensas públicas contra Dios y la verdadera religión, y que haga acto de reparación por tales ofensas”.
Entre los firmantes, los jefes de filas del sector más ultra de la jerarquía, capitaneado por el cardenal Müller y por el ex Nuncio Viganó, junto a conocidos obispos, como monseñor Schneider, teólogos, sacerdotes y laicos de la galaxia rigorista, como el periodista italiano Marco Tosatti.
Los curas donostiarras están “escandalizados” ante el comportamiento del rector del seminario, que, a pesar de haber nacido en Donostia, está incardinado como sacerdote en la diócesis de Alcalá de Henares. Pero más indignados todavía con la complicidad y la dejación de funciones del obispo diocesano, que mantiene a Pablo Ormazabal en su puesto (uno de los más importantes y delicados de cualquier diócesis) en contra del criterio de más del 90% del presbiterado diocesano.
Los curas y los laicos le reprochan, sobre todo, que siga manteniendo como rector del seminario diocesano a un cura “importado” y ultraconservador en tiempos de un Papa abierto, que quiere reformar la Iglesia y hacerla un “hospital de campaña”. Todo lo contrario del padre Ormazabal, amigo de los círculos más ultras de la Iglesia y que, además, se atreve a escenificar públicamente su falta total de sintonía con Francisco.
Sin importarle lo que pueda decir el presbiterio diocesano, aunque sabe que no comulga con sus ideas ultras, aplicadas a la formación de los futuros curas. Pero Ormazabal no se inmuta: “Luego me dirán que soy un conspiranoico bla bla…tengo mis cosas, pero suelo juzgar la realidad en base al principio de causalidad”.
Ordenado sacerdote en 1997, Pablo Ormazabal se formó en la Universidad de Navarra del Opus Dei, formó parte del grupo kerigma vinculado a los Kikos, es partidario de la misa tradicional tridentina y de las asociaciones que la promueven y presume, incluso, de ser amigo de Miguel Ángel Barco, el también sacerdote alcalaíno, que estuvo destinado en Zaragoza, que fue secularizado por el Vaticano y que acusa al cardenal Omella, presidente del episcopado, de urdir todo un plan maquiavélico para echar de la archidiócesis aragonesa a Manuel Ureña, el anterior arzobispo.
En su cuenta de Twitter, que alimenta asiduamente con más de cuatro tuits al día, Ormazabal plasma abiertamente sus filias y sus fobias eclesiásticas. Entre las filias, los católicos tradicionalistas, cercanos a Lefebvre, de los que recoge esta afirmación: “Los católicos que se mantiene fieles a la Tradición, aún si se reducen a unos pocos, con la verdadera Iglesia de Jesúcristo”. En varias ocasiones, tuitea y retuitea la misa ‘Ad Orientem’, es decir la misa en latín y de espalda a los fieles. O recomienda libros como éste: ‘Redescubriendo la santa misa tradicional en latín’
También se hace eco de todos los manifiestos del ex Nuncio Viganó, que ha repudiado al Papa en varias ocasiones y de los cardenales antiFrancisco, como Burke, Müller o Sarah. O se hace eco de las soflamas del cura Santiago Martín, que arremete sin parar con toda lo que huela al Papa Francisco.
Y por supuesto, enlaza a las publicaciones rigoristas españolas, como Infocatólica e Infovaticana, o la americana ‘LifeSite Catholic’, que se caracterizan por arremeter sin piedad contra todo lo que huela a Francisco y contra los obispos, incluso moderados, que muestren las más mínima simpatía por el Papa reinante, descalificando con bulos, mentiras y medias verdades a los cardenales de Madrid y Barcelona, con auténticas campañas de ‘agip trop’ contra ellos.
Y, por supuesto, también aparecen a menudo sus simpatías políticas hacia la galaxia Vox y todos sus aledaños. Eso sí, como suele ser habitual en estos casos, el rector ‘talibanizado’, después de firmar el documento contra el Papa, se atreve a decir en un tuit: “jamás me verá abanderando un ataque contra el Santo Padre. Porque soy hijo de la Iglesia”.
Aunque a tuit seguido destapa, indirectamente, el tarro de las acusaciones antiFrancisco, mientras asegura que, aunque no le gusta, sigue siendo el Papa. “Que haya cosas de este Pontificado que nos disgusten/horroricen/escandalicen/…no significa que Fco no sea Papa. Parece que para algunos el que no lo fuera les tranquilizaría, pero no es así. Él es el Papa”.
Es decir, el rector del seminario de San Sebastián no es sedevacantista (la corriente que sostiene que la sede de Pedro está vacante, porque Francisco es un papa ilegítimo), pero reconoce que hay cosas del Papa actual que no sólo le disgustan, sino que lo horrorizan y lo escandalizan. Y a los tres verbos reprobatorios siguen puntos suspensivos que no parecen apuntar hacia alabanzas papales.
¿Cómo es posible que un cura así tenga a su cuidado y bajo su autoridad y discernimiento la formación de los futuros sacerdotes?”, se preguntan numerosos curas y fieles donostiarras. La respuesta está en el viento: “Todo es posible en el reino de monseñor Munilla”, que, al parecer, está a punto de finiquitar.
Coronel Pérez de los Cobos, cesado tras dirigir investigación que relaciona Covid-19 con el 8-M
El ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, cesó “por pérdida de confianza” al jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Madrid, coronel Diego Pérez de los Cobos, según dijeon a Europa Press fuentes de este Departamento. La decisión se ha adoptado al perder la confianza en su gestión “en las últimas fechas”, según precisan desde Interior.
‘Cobi’, el coronel peleón: Diego Pérez de los Cobos, el guardia civil que a los 28 años se plantó ante Roldán
Su madre no quería que entrara al cuerpo, pero él pronto supo que era su vocación. Con su destitución esta semana el ministro Grande-Marlaska ha hecho estallar la tercera gran crisis en la historia de la Benemérita.
El exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán dio un respingo en el sofá de su casa este pasado lunes al leer en la prensa el nombre de Diego Pérez de los Cobos. En ese momento le vino a la mente aquel roce que tuvo con él hace ya casi tres décadas, cuando el ahora coronel recién cesado era un teniente de 28 años a punto de casarse con su novia, la hermana de un compañero del cuerpo. Mira que Roldán lo había visto decenas de veces en televisión el año pasado durante el juicio del procés, pero no fue hasta esta semana cuando recordó aquella anécdota.
“Sería el año 91 o 92”, explica el propio Roldán en conversación telefónica con EL ESPAÑOL. “Yo tuve el honor -comenta con ironía y entre risas- de ser el primero al que Pérez de los Cobos le dijo ‘no’. Luego, aquel joven teniente recapacitó y me pasó la información que le requerí [más adelante verán que no fue así]. No tuvo mayor trascendencia ni yo se la di, pero me llevé la impresión de estar ante un hombre íntegro hasta el extremo, tanto como para negarle el nombre de un posible confidente del entorno de ETA a su máximo superior en la Guardia Civil”.
Casi 30 años después, la nueva directora del Instituto Armado, María Gámez, de nuevo ponía en una tesitura similar a Pérez de los Cobos, ya convertido en coronel y a un paso de ascender a general. Gámez quería saber el contenido del informe enviado por la Policía Judicial de la Guardia Civil a la magistrada del Juzgado de Instrucción 51 de Madrid tras la investigación penal abierta por la manifestación del 8M.
“Es una investigación delicada para el Gobierno y tenemos que conocer lo que la Guardia Civil está entregando a la jueza”, le dijo Gámez al coronel, según las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL. Él contestó que la ley prohíbe que la Policía Judicial entregue el contenido de la investigación a cualquiera que no sea el juez.
“Ni yo, que soy el superior de esos agentes que trabajan como Policía Judicial para [la jueza] Rodríguez-Medel, debo saber qué investigan. ¿Cómo puedo informar de algo que desconozco?”, añadió Pérez de los Cobos, de quien dependía el grupo investigador ya que ocupaba la jefatura de la Comandancia de Madrid.
Gámez le dijo entonces que estaba cesado por “no articular los mecanismos adecuados para que el Ministerio esté informado”. La directora del cuerpo -un cargo político- le explicó que la decisión había sido tomada por la “cúpula del Ministerio” del Interior.
De crío, Diego Pérez de los Cobos siempre fue más travieso que su hermano mayor, Francisco. Lo mismo era capaz de tirarle piedras a los pájaros que se ponía a corretear por la Placeta Ortega de Yecla, donde su padre, el pediatra Antonio Pérez de los Cobos Cuadrado, recibía a sus pacientes en la consulta que habilitó en su casa.
“Paco era más casero y estudioso. Diego, más vivaracho y alegre”, recuerda María Dolores Orihuel Gasque sobre el carácter dispar de sus dos hijos. A sus 95 años, a esta madre le invade el “orgullo” por todo lo que han conseguido Francisco Pérez de los Cobos Orihuel -presidente del Tribunal Constitucional de 2013 a 2017- y su hermano Diego -jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid hasta su cese el pasado domingo-.
“Yo no quería que Diego fuera guardia civil. Le decía de broma: ‘Diego, hazte arquitecto que de pequeño hacías casitas’”, explica María Dolores sin poder contener la risa. En aquellos años de adolescencia, a Diego le llamaban ‘Cobito’ y ‘Dieguito’ en su grupo de amigos. Era un diminutivo cariñoso para un joven que era un portento haciéndose largos en la desaparecida piscina de Los Rosales y al que también le encantaba jugar al tenis y hacer largas caminatas por el monte Arabí.
“Antes de acabar Bachillerato, Diego me dijo: ‘Mamá, ya me he decidido. Quiero ser militar’”, explica María Dolores. De esa forma, el pequeño de la casa, en 1981, después de acabar sus estudios en el instituto Azorín de Yecla, hizo la maleta para ingresar en la academia militar de Zaragoza. “Estuvo un año preparándose para superar las pruebas”, recuerda su madre.

Teniente Pérez de los Cobos cuando estaba destinado en el Grupo Antiterrorista Rural en Navarra.
Esta semana, con el cese de Pérez de los Cobos estallaba la tercera gran crisis en la historia reciente de la Guardia Civil. Tras el intento de golpe de estado del 23F a manos de Antonio Tejero (1981), la propia corrupción de Roldán -condenado en 1998 por malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa tras apropiarse de 435 millones de las antiguas pesetas procedentes de los fondos reservados y de otros 1.800 en mordidas-, ahora la polémica llegaba a través de la mano oscura de la política.
Un ministro, Fernando Grande-Marlaska, se interesaba por el contenido de un informe al que la propia jueza protegía con celo. A su vez, Grande-Marlaska desataba una purga sin precedentes en la cúpula de la Guardia Civil.
La amistad con Rubalcaba
Esa decisión que Diego Pérez de los Cobos tomó al finalizar COU de iniciar carrera militar en Zaragoza no fue la única ocasión que pilló en fuera de juego a sus padres, relata un vecino de Yecla muy amigo de la familia. “Cuando le tocó elegir arma [entre Ejército o Guardia Civil] para sorpresa de sus padres eligió irse a la Guardia Civil. Quiso irse al norte de España para estar en primera línea en la lucha contra el terrorismo de ETA”.
Este vecino de Yecla achaca esa decisión al carácter aguerrido que siempre mostró Diego Pérez de los Cobos frente a la tendencia a escribir poesía de su hermano mayor. “Paco era el intelectual de los hermanos y Diego, el impetuoso”, dice.
Durante sus primeros años en el País Vasco, el coronel cesado tomaba muchas medidas de seguridad cada vez que bajaba a tierras murcianas a ver sus padres. Una de ellas era cambiar las placas de matrícula de su coche para dar esquinazo a los etarras que le tenían en la diana. “Su madre le ponía velas a todos los santos porque eran los años del plomo de ETA”.
– María Dolores, ¿qué recuerda de los primeros años en los que su hijo luchó contra ETA?- pregunta un reportero de EL ESPAÑOL a la madre de Diego Pérez de los Cobos.
– Cuando se fue al País Vasco sufrimos mucho su padre y yo.
La carrera de Diego en el Instituto Armado trajo quebraderos de cabeza a sus padres, pero también buenas noticias a nivel familiar. Diego Pérez de los Cobos conoció a su mujer, Graciela, que era hermana de un amigo de una promoción anterior de la Guardia Civil. El noviazgo acabó en el altar y el matrimonio tuvo tres hijos. Paloma, Diego y Graciela.
– ¿Cómo lleva su hijo su cese como jefe de la Comandancia de Madrid?
– Diego está tranquilo, me ha llamado por teléfono y me ha dicho que no me preocupe. Estoy harta de la política. Yo no quiero opinar porque no quiero meterme en política a mi edad. He vivido la Guerra Civil y ahora esto es una segunda guerra peor.
– En todos estos años su hijo ha tenido la oportunidad de trabajar para ministros del PSOE y el PP, como Alfredo Pérez Rubalcaba o Jorge Fernández Díaz. ¿Qué le contaba de ellos?
– Mi hijo le tenía un gran aprecio a Rubalcaba y, a su vez, el ministro se lo tenía a Diego. Mi hijo me contaba que el ministro era una persona excelente, buena y muy inteligente. Cuando murió Rubalcaba, su esposa le dijo a Diego: ‘Mi marido te apreciaba’.
El encontronazo con Roldán
Pero volvamos a aquellos primeros años de la década de los 90 del siglo XX. Aunque Roldán asegura a este periódico que Pérez de los Cobos le dio el nombre de aquella fuente -“un periodista cercano a Herri Batasuna (HB)”, el brazo político de ETA, que pedía 30 millones de pesetas y al que se le negó el acuerdo- la historia es bien distinta.
Mayo de 1992. Pérez de los Cobos, entonces teniente a sus 28 años, trabaja en la lucha antiterrorista como jefe del Grupo de Fuentes Vivas, dedicado a tapar (cubrir para evitar que se les descubra) a fuentes que la Guardia Civil tiene en ETA.
Pérez de los Cobos ha conseguido establecer contacto con una persona “de primerísimo nivel” de la banda terrorista. Con “muy buena información” y con “hilo directo” con la dirección de ETA, explican distintas fuentes que conocen los pormenores de los hechos.
Como se ha hecho siempre, una parte de las negociaciones con los confidentes es la ‘tabla de pagos’: “Tanto dinero si el confidente ofrece un comando de liberados, tanto dinero si es un comando de legales, tanto si es un dirigente”. Aquel soplón le ofrecía a Pérez de los Cobos un comando.
‘Cobito’, tras hablar con su fuente, va a ver a su comandante. Éste le dice que han de valorar la posibilidad de trabajar con aquel confidente con el coronel Ángel López González, quien ya conoce a Diego Pérez de los Cobos porque en la academia militar ha sido su profesor de Información. Una de las enseñanzas que le transmitió fue que “las fuentes son personales e intransferibles”.
“Creo que me van a cesar”
El 4 de mayo de 1992, meses antes de aquel verano glorioso para España con la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona y la Expo de Sevilla, los tres -Pérez de los Cobos, su comandante y el coronel Ángel López- se reúnen en Madrid. El PSOE gobierna España. Roldán, socialista, dirige la Guardia Civil.
El coronel le dice a Pérez de los Cobos. “El nombre de este tipo, yo lo puedo saber, ¿no?”. En ese momento, el comandante le echa un capote a Diego. “Mi coronel, no se lo he preguntado ni yo”, dice. Ahí se zanja la conversación. Al menos, durante unas horas. Al día siguiente, el coronel Ángel López llama directamente al teniente Pérez de los Cobos y le pide que vaya al despacho del mismísimo director general de la Guardia Civil, Luis Roldán.
Antes de ir, Pérez de los Cobos se pasa por el despacho de su comandante y le anuncia una premonición: “Creo que me van a cesar, porque me van a pedir el nombre y no lo voy a dar“. Pérez de los Cobos teme que se vaya a adoptar esa medida porque era absolutamente inusual que un simple teniente fuera a ver al director. Sabe que le van a presionar y que él no dirá nada.
Cuando Pérez de los Cobos se presenta en el despacho de Roldán, éste se encuentra sentado detrás de su escritorio. Pide a ese joven agente que se presente ante él. Cuando lo hace, lo invita a sentarse. El coronel y Pérez de los Cobos se acomodan en los dos butacones que hay enfrente de Roldán. El momento es tenso.
Roldán le dice a Diego Pérez de los Cobos que ha visto la tabla de precios de las fuentes y que le parece bien pagar a esta nueva los 30 millones de pesetas que pide. Pero necesita una cosa: saber quién es ese chivato.
Pérez de los Cobos empieza a divagar: “Esta persona está muy bien situada en el mundo abertzale, tiene muy buena información…”. Roldán, molesto, le interrumpe: “Teniente, no le estoy preguntando eso. Le estoy pidiendo nombre y apellidos”.
Pérez de los Cobos contesta a Luis Roldán que tiene un compromiso con esa fuente y que no va a revelar su nombre. “No puedo darlo”, responde. Roldán se pone como un basilisco y le espeta: “Tenga en cuenta que está hablando con el director”. Pero el teniente se reafirma en su negativa de dar la identidad de aquel confidente.
En ese instante, con los ánimos caldeados en el despacho de Roldán, el director del cuerpo y el coronel ordenan retirarse a Pérez de los Cobos. Antes de dejar la estancia, el coronel le dice: “Espérame en mi despacho”. Mientras cruza la puerta, Diego Pérez de los Cobos se teme lo peor.
Minutos después, cuando Diego Pérez de los Cobos se ve de nuevo con su coronel en el despacho, éste le dice: “Te mereces dos meses de arresto y un par de hostias. Pero en atención a los servicios prestados sólo vamos a cesarte. Quedas disponible”.
Pospone la boda
Diego Pérez de los Cobos llama de inmediato a su novia. Van a tener que retrasar su enlace matrimonial dado que de nuevo ha de concursar internamente para conseguir destino. “Hay que aplazar la boda, me he quedado sin destino, no sé adónde voy a ir”. Pero pronto el guión de esta historia va a dar un nuevo giro.
Tras el cese del teniente Pérez de los Cobos, uno de sus confidentes llama a la Unidad de Fuentes Vivas preguntando por el seudónimo que éste suele usar. “Es muy, muy urgente”, dice aquel soplón.
Un compañero pide a Pérez de los Cobos que devuelva la llamada pese a que él ya está pendiente de concursar. Pese a su enfado mayúsculo, Diego llama a su fuente. “Vente para acá ahora mismo [al País Vasco] -le dice-. Me acaban de contactar los de ETA. Es un comando“.
Los superiores de Pérez de los Cobos le piden que viaje a tierras vascas. Él les dice: “¡Pero si me habéis cesado!”. Aun así, el teniente sube al norte, donde pasa 20 días. Finalmente, la Guardia Civil logra descabezar aquel comando, cuyos miembros son detenidos.
Nacido en Gandía, yeclano de corazón
Diego Pérez de los Cobos se crió en Yecla (Murcia) pero nació en el hospital de Gandía (Valencia). Vino al mundo el 13 de diciembre de 1963. Cumplirá 57 años a finales de 2020. En los años 60 del siglo pasado, su padre, Antonio, pediatra de profesión, se mudó de Murcia a Yecla junto a su esposa, Lola, natural de la citada población valenciana.
Por aquel entonces en Yecla, que linda con las provincias de Alicante y Albacete, no había ni ambulatorio ni centro hospitalario, sólo tres consultas en unos bajos alquilados en la calle San Pascual.
“Paco nació en Murcia (1962) y Diego en Gandía porque en Yecla no había hospital. Como yo soy de Gandía -explica la madre de ambos- pues nos lo llevamos allí. Pero mis dos hijos se sienten yeclanos”.
Ese sentimiento es fruto de la infancia feliz que ambos pasaron estudiando la educación primaria a caballo de los colegios Las Herratillas y La Paz. Luego, cursaron Bachillerato en el Instituto Azorín. Los dos fueron buenos estudiantes, pero hasta en la preferencia por las asignaturas se plasmaba una vez más la diferente personalidad que atesoraban los hermanos: el mayor era más de letras; el pequeño, de ciencias.
El padre de Diego Pérez de los Cobos inculcó a su hijo pequeño la importancia de ayudar a los demás. En su consulta privada en ocasiones recibía a hijos de agricultores con pocos recursos y no les cobraba. El pediatra también fue presidente de la Asociación Española contra el Cáncer de Yecla y organizó numerosas recaudaciones benéficas.
“Diego siempre estaba muy pendiente de sus amigos. Si no tenías dinero para entrar a la discoteca Jumbo, él te pagaba la entrada”, detalla uno de los amigos íntimos del coronel cesado. Eran tiempos de partidas de ajedrez y escapadas en coche a la sierra.
En esas caminatas y en las clases de gimnasia del instituto, Diego siempre mostraba “su espíritu castrense”. También sacaba a relucir una fuerza que contrastaba con su físico de juventud: “Yo le llamaba ‘Cobito’ porque era muy delgado, aunque era muy fuerte”.
Diego Pérez de los Cobos viaja varias veces al año a Yecla a ver a su madre, Dolores, y aprovecha para quedar con sus amigos de la infancia para disfrutar de los arcabuceros de las Fiestas de la Virgen de la Inmaculada y de las carrozas de San Isidro. Diego no faltó a la cena de la promoción 1980-1981 del Instituto Azorín.
Cesado cuando ha de ascender a general
Este pasado domingo, cuando María Gámez le comunicó su cese a Diego Pérez de los Cobos, el coronel al mando de la comandancia de la Guardia Civil de Madrid ya tenía la mente puesta en un próximo ascenso. Sólo faltaba su nombramiento tras ser sometido a deliberación en Consejo de Ministros.
A principios de 2018, Pérez de los Cobos hizo el curso de habilitación para el desempeño de los cometidos de oficial general en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, ubicada en Madrid. Allí acudió todas las mañanas durante tres meses. Al tener destino en la capital de España, por la tarde atendía el trabajo de su comandancia.
Con su brillante trayectoria y su dilatada carrera, con este curso queda sobradamente habilitado para ascender a general”, dice un alto mando de la Guardia Civil. “Pero con este Gobierno ya uno se puede esperar cualquier cosa. Como su nombramiento ha de pasar por Consejo de Ministros, y ahí dentro tiene a mucha gente que no lo mira con buenos ojos, ya no es descartable nada”.
Las distinas fuentes consultadas explican que en aquel curso coincidió con Manuel Sánchez Corbí, el por entonces coronel al mando de la Unidad Central Operativa (UCO), con quien mantiene una buena relación. Ambos esperan desde entonces que se haga efectivo su nombramiento. Son de la misma promoción.
Año y medio después, en agosto de 2019, Corbí fue cesado por el ministro del Interior, Grande-Marlaska, aunque algunas fuentes atribuyen la decisión última a la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella Gómez. En 2008, Sánchez Corbí había salvado a Marlaska de ser asesinado por ETA.
Sea como fuere, con la destitución de Corbí comenzó la purga entre la cúpula del Instituto Armado. Corbí presentó un recurso a su cese ante la Audiencia Nacional. Se encuentra a la espera de sentencia. Pérez de los Cobos no ha tomado ninguna decisión sobre si va a seguir o no los pasos de su compañero.
“Que haga lo que considere oportuno”, dice otro alto mando de la Guardia Civil que ha mantenido contacto con Diego Pérez de los Cobos en estas últimas horas. “Él ya ha salido con la cabeza alta. Diego considera su cese injusto. Y cuando no haces nada malo, así es. Por una decisión política te alteran la proyección de tu carrera, te la cortan. Lo asumes como asumes una enfermedad. Pero Diego ha de pensar que ha salido reforzado de esta situación”.
Al frente del operativo del 1-0
El nombre del coronel Diego Pérez de los Cobos comenzó a escucharse con mayor frecuencia entre la sociedad española en 2017. La Fiscalía, y luego el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, le pidieron que coordinase el dispositivo para intentar que no se celebrara el referendo soberanista ilegal del 1 de Octubre. Se convirtió, en la mente del nacionalismo, en la cara visible de esa supuesta “represión” del Estado.
La consulta de autodeterminación acabó celebrándose. Sus principales organizadores acabaron detenidos, sentándose en el banquillo de los acusados y encarcelados. A excepción de Carles Puigdemont y los consejeros Lluis Puig y Clara Ponsatí, que siguen huidos de la justicia española.
Durante el juicio al procés soberanista, Diego Pérez de los Cobos compareció como testigo. Dijo que el Gobierno activó “el escenario B” el 1-O, el cual la Policía ejecutó “de forma exquisita” ante el “insuficiente, inadecuado e ineficaz” dispositivo de los Mossos, que más que impedirlo, facilitaron un referendo que se desarrolló con graves episodios de violencia, murallas humanas y niños como “parapetos”. Algunos medios han sugerido esta semana que su cese guarda relación con aquella consulta.
Pérez de los Cobos es diplomado en Estado Mayor. En 1992 fue uno de los seis guardias civiles procesados por la tortura a Kepa Urra, detenido por su supuesta vinculación con el comando Vizcaya de ETA. A Pérez de los Cobos se le acusó de haber tapado la nariz y la boca del detenido. En su caso, resultó absuelto. Tres de los guardias civiles implicados fueron condenados, aunque recibieron un indulto y no entraron en prisión.
Tras unos años como agregado de seguridad en la Embajada española en Quito (Ecuador), desde 2006 y durante cinco años fue asesor de confianza de Alfredo Pérez Rubalcaba en el Ministerio del Interior.
En 2011, todavía con José Luis Rodríguez Zapatero en Moncloa, el coronel fue nombrado director del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, y mantuvo el cargo cuando Mariano Rajoy llegó a la Presidencia. Aunque de él se ha dicho que participó en la liberación de Ortega Lara, Pérez de los Cobos lo niega a todo aquel al que le escucha decirlo.
Marlaska reabre viejas heridas
El cese de Diego Pérez de los Cobos por parte de Interior ha provocado que en la localidad yeclana se reabran viejas heridas de una España en blanco y negro. “La gente está dividida. Para unos vecinos Diego es un orgullo por todo lo que ha conseguido. Pero otros le reprochan el pasado ideológico de su padre”, resume un vecino del pueblo.
Unos se dedican a recordar que el padre de Pérez de los Cobos fue líder de Fuerza Nueva en Yecla y concurrió como número 4 del partido de extrema derecha por la circunscripción de Murcia en las elecciones generales de 1977. Otros se solidarizan con el guardia civil compartiendo una foto suya, luciendo tricornio y condecoraciones, que va acompañada de una frase: ‘Yo también apoyo al coronel Diego Pérez de los Cobos’.
El cese de Diego Pérez de los Cobos se ha convertido para un grupo de vecinos en la oportunidad perfecta para rendir un tributo público a uno de los yeclanos más ilustres. Han iniciado una campaña de firmas para que sea declarado hijo adoptivo del pueblo.
El régimen de honores y distinciones del Ayuntamiento establece que para la apertura del expediente se necesitan 1.000 firmas de vecinos. “En sólo 48 horas llevamos más de 250 rúbricas”, apunta el letrado Felipe Ortuño, al que un grupo de personas que promueven esta iniciativa le han encomendado los trámites administrativos.
Donde Pérez de los Cobos ya tiene el reconocimiento es en su casa. Su hija Paloma escribió una entrada en su perfil de Facebook tras el cese de su padre. Decía de él que era un “ejemplo de valentía”.
“Gracias una vez más por darnos ejemplo de valentía, sentido de Estado y por desempeñar tus funciones con esa dignidad y prudencia que te caracteriza (…) Siempre defendiendo a España y a la Guardia Civil por encima de todo. No puedo estar más orgullosa del padre que tengo y de su impecable trayectoria profesional (…) Ojalá existieran más valientes como tú“.












