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Julio 21: San Daniel y las profecías de la usurpación del Papado y la supresión de la Misa

julio 21, 2018
San Daniel fue arrojado a los leones y no lo devoraron

San Daniel fue arrojado a los leones y no lo devoraron

Cuando el rey Nabucodonosor invadió a Jerusalén se lo llevó prisionero a Babilonia junto con otros jóvenes. Al darse cuenta de las cualidades de este adolescente, Nabucodonosor lo hace instruir en todas las ciencias políticas y sociales de su país.

Daniel salva a Susana, pintura de Sebbastiano Ricci

Daniel salva a la casta Susana, pintura de Sebbastiano Ricci

Siendo este profeta todavía muy joven, unos jueces quisieron hacer pecar a una mujer casada y como ella no aceptó las infames pretensiones de ellos, la calumniaron inventando que la habían visto pecar con un joven. La gente creyó la calumnia y la llevaban para matarla a pedradas, cuando apareció Daniel. Llamó a los dos jueces y los interrogó uno por uno, por separado, y les preguntó:

“¿Dónde estaba Susana cuando ella cometió la falta?” Uno respondió: “Debajo de una acacia”. Y el otro dijo: “Debajo de una encina.” Entonces Daniel les dijo: “Ustedes estaban acostumbrados a hacer pecar a mujeres sin fe y sin valor, pero ahora se encontraron a una mujer que cree y es valiente. Su hermosura los sedujo y creyeron poder hacer que ella ofendiera a Dios, pero no lo lograron. Ahora tendrán el pago de su delito”. Y el pueblo condenó a muerte a estos dos impuros calumniadores y alabó a Dios por la sabiduría que le había concedido a Daniel.

Los enemigos de la religión acusaron a Daniel porque tres veces cada día se arrodillaba en la azotea de su casa a adorar y rezar a Dios. En castigo fue echado al foso donde había leones sin comer. Pero Dios hizo el milagro de que los leones no lo atacaran, y esto hizo que el rey creyera en el verdadero Dios.

El joven se abstenía de tomar bebidas embriagantes y de consumir alimentos prohibidos por la Ley de Moisés, y Dios le concedió una inmensa sabiduría, con la cual logró escalar los más altos puestos de gobierno hasta llegar a ser primer ministro bajo los gobiernos de Nabucodonosor, Baltasar, Darío y Ciro. A su gran sabiduría, a su habilidad para gobernar y a su santidad debe él que a pesar de los cambios de gobierno lograra conservar su cargo durante el reinado de cuatro reyes.

  Daniel recibió de Dios la gracia de revelar sueños y visiones. Soñó Nabucodonosor que estaba viendo una estatua inmensa con cabeza de oro, pecho de plata, piernas de hierro y pies de barro y que una piedrecita se desprendía del monte e iba creciendo hasta llegar y chocar con la estatua y volverla polvo. Y Daniel le explicó que este sueño significaba que vendrían varios reinos en el mundo, uno muy rico, como de oro, otro menos rico, como de plata, y un tercero muy fuerte como de hierro y otro más débil como de barro, y que la verdadera religión, que al principio sería muy pequeña, iría creciendo hasta lograr dominar todos los reinos. Esto se ha cumplido con la religión de Cristo que empezó siendo tan pequeñita y ahora está extendida por todo el mundo y es más extensa que cualquier reino de la tierra.

Dios anunció que al rey Nabucodonosor por haber cometido maldades y ser orgulloso, lo iba a volver loco. Nabucodonosor le pidió a Daniel que le rogara a Dios que le cambiara el castigo por alguna obra buena, y el Señor le dijo que para librarse de los castigos tenía que dar limosnas a los pobres.

Daniel fue un profeta tan estimado que pudo corregir a los mismos jefes de gobierno de su tiempo y sus correcciones fueron recibidas con buena voluntad. Ante el pueblo apareció siempre como un hombre iluminado por Dios y de una conducta ejemplar y como un creyente de una profunda piedad y devoción.

La profecías de los últimos tiempos fueron fijadas por el Arcángel Gabriel al profeta San Daniel para los últimos tiempos

San Pablo supo que debía desengañar a las almas seducidas y extraviadas y les dijo:

“Os ruego hermanos míos, que ninguno de vosotros se deje engañar de ninguna manera como si el día del Señor estuviera a punto de llegar. Ya que el hijo de Dios no descenderá por segunda vez antes de que hayamos visto aparecer al hombre de pecado, al hijo de perdición, que se declara como el adversario, elevándose sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta sentarse en el santuario de Dios, exhibiéndose ahí como si él fuera Dios…” 1

He aquí un hecho preciso, enunciado por el Espíritu Santo y enunciado claramente por San Pablo con el fin de disipar los temores a los que abandonaban algunos espíritus y para ayudar a los cristianos fieles a mantenerse en guardia contra los falsos sistemas en las predicciones inciertas y aventuradas.

Pero lo que se desprende del pasaje que acabamos de citar, lo cierto e innegable, es que antes del fin del mundo aparecerá sobre la tierra un hombre terriblemente perverso, investido de un poder de cierto modo sobrehumano que, atacando a Jesucristo, emprenderá contra Él una guerra impía e insensata. Por el temor que inspirará ese hombre, y sobre todo por su doblez y su capacidad seductora, conseguirá conquistar la casi totalidad del universo, erigirá altares para sí mismo y  forzará a todos los pueblos a adorarlo.

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‘Predicación y hechos del Anticristo’ (Luca Signorelli)

‘Predicación y hechos del Anticristo’

En esta pintura encontramos al adversario de Cristo.  Este aparece representado con rasgos similares a Cristo (aunque con dos mechones a modo de cuernos), pues no en vano es un falso Mesías e intenta imitar a Jesucristo para burlarse de él.

Pero además el Anticristo no está solo. Tras él, susurrándole al oído lo que debe decir, se encuentra Satanás, con su aspecto habitual. Ambas figuras se asemejan a un marionetista y su muñeco, pues los brazos del Anticristo parecen extensiones de las extremidades del Diablo.

A los pies de ambos, elevados sobre un pedestal, se acumulan riquezas y tesoros dejadas por sus adoradores. Son los pecadores, que se han dejado arrastrar por el Mal.

En la parte superior izquierda del fresco aparece un arcángel derrotando a Lucifer y arrojándolo a tierra sobre un grupo de sus seguidores. También pueden verse otros de los actos del Anticristo, como la resurrección de un fallecido (otra burla a los actos de Cristo). 

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Este hombre misterio excepcional por su maldad, ¿será de nuestra raza? ¿Serán humanos los rasgos de su rostro? ¿Correrá sangre como la nuestra en las venas de ese corifeo del error y de la corrupción? O bien, como han afirmado algunos ¿será una encarnación de Satán, un demonio salido del infierno travestido de forma humana? O, como han sostenido otros doctores, ¿no será este ser impío sino un mito, un personaje alegórico, en que las Sagradas Escrituras, y los Padres han querido englobar a todos los tiranos y perseguidores en una visión de conjunto;  poner de relieve la imagen colectiva de todos los impíos y de todos los herejes que han combatido contra Dios y Su Iglesia desde el origen de los tiempos?

Estas interpretaciones dispares no pueden conciliarse con el texto positivo y conciso de los libros sagrados. La casi totalidad de los doctores y de los padres, San Agustín, San Jerónimo, Santo Tomás, afirman claramente que ese terrorífico malhechor, ese celoso de la impiedad y de la depravación será un ser humano.  El sabio Bellarmino demuestra que no es posible dar otro significado a las palabras de san Pablo y a las de Daniel capítulo XI, versículo 36, y 37. 2. San Pablo habla de ese gran adversario de forma sustantiva llamándole hombre: “El hombre de pecado, el hijo de la perdición”. Daniel nos enseña que atacará todo lo que es respetable y sagrado, que se levantará con audacia contra el Dios de los dioses y estimará en nada al Dios de sus padres: “Is Deum patrum suorum non reputabit”. (Éste no considerará en nada al Dios de sus padres) El Apóstol añade que Jesucristo lo matará… Todos estos rasgos y características evidentemente no pueden aplicarse a un ser ideal y abstracto; no corresponden más que a un individuo de carne y hueso, a un personaje real y determinado.

San Daniel predijo hace 25 siglos:

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces” (S. Daniel 12:1) 

¿Por qué será esa angustia “cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces…?” 

A esa angustia el mismo San Daniel la denomina «Mysterium Iniquitatis», y consiste en las siguientes manifestaciones claves:

1. La herida del Pastor, llamado por San Daniel el Jefe del Ejército (el Papado)

2. La Dispersión del Rebaño (la horfandad de los fieles, sin pastor visible)

3. La suspensión del Sacrificio Perpetuo (la suspensión de la Santa Misa)

4. La Abominación de la Desolación en el Lugar Santo (la usurpación de la Sede Romana por el Anticristo)

La profecías de los últimos tiempos fueron explicadas por el Arcángel Gabriel al profeta San Daniel para los últimos tiempos:

 “Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.”

 “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.”

Asís

Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército (La Iglesia) junto con el sacrificio perpetuo (la Misa); y echó por tierra la Verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.

La profecías hablan de la batalla final contra la Iglesia:

Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.

Y se engrandeció hasta el ejército del cielo (La Iglesia Católica); y parte del ejército y de las estrellas (los fieles y los clérigos) echó por tierra, y las pisoteó.

Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos (El Papado), y por él fue quitado el continuo sacrificio (La Santa Misa), y el lugar de su santuario fue echado por tierra (la sede usurpada). 

Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército (La Iglesia) junto con el sacrificio perpetuo (la Misa); y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó. 

Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia (sino del Averno); y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos (fieles de la Santa Iglesia).

Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes (Contra Cristo), pero será quebrantado, aunque no por mano humana.

 ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?

Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. 

La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días.

Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?

El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.

Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. 

Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. 

Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.

Todos lo estamos viendo.

Unidad en la Verdad

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Se enfrenta al mundo prior del Valle de los Caídos para evitar exhumación de José Antonio y de Franco

julio 21, 2018

Foro Católico: El singular prior benedictino se niega a reconocer la autoridad del (neo)cardenal de Madrid, Carlos Osoro. Las únicas autoridades que quizá reconozca son el abad de Solesmes, monasterio situado al oeste de París, o del mismo Bergoglio. Aunque no cuenta con el apoyo de todos los 20 monjes del Valle, sigue firme y se atrinchera contra la presión del cardenal Osoro, quien cuenta con el aval de su casi mellizo Jorge Mario Bergoglio (alias Francisco), quien sin embargo teme inmiscuirse en un escándalo político-religioso. 

(Transcrito de ElDiario.es/ Jesús Bastante)

“En la fiesta del Triunfo de la Santa Cruz, el 17 de julio de 1958, veinte monjes llegados de Silos emprendían el inicio de la vida de la nueva comunidad benedictina en el Valle de los Caídos”. Así relata la web de la orden que dirige el conjunto monumental franquista su 60 aniversario. Los frailes lo han celebrado con dos decisiones: la primera, consagrar Cuelgamuros a la Virgen en un solemne acto que tuvo lugar este martes; la segunda, atrincherarse en contra de  la exhumación de los restos del dictador Franco que el Gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado de modo inminente.

El prior del Valle, Santiago Cantera, está poniendo numerosas trabas a la decisión de sacar el cuerpo del golpista después de haber complicado también la exhumación de los hermanos Lapeña ordenada por un juez. De hecho, tras varios meses, tuvo que intervenir la Conferencia Episcopal para que cediera y permitiera entrar a los técnicos de Patrimonio Nacional a la basílica. El religioso también se hizo conocido por  plantar a la Comisión del Senado que pidió su comparencia: Cantera les dijo a los senadores que, si querían verle, que subieran a Cuelgamuros. 

Este religioso  que opina que las medidas de memoria histórica son “venganzas del pasado” es, hoy por hoy, la máxima autoridad religiosa en el Valle de los Caídos. Como tal, es el último responsable de permitir o prohibir el traslado de los restos del dictador. La abadía es un lugar de culto y el competente sobre ella es el líder de los monjes de la orden benedictina que la custodia. Al ser una congregación religiosa, no están bajo el organigrama de la diócesis de Madrid, de modo que si el prior  quiere impedir que entren los técnicos a llevarse el cuerpo embalsamado de Franco, lo puede hacer al tratarse de un lugar de culto, pese a que esté en un conjunto que pertenece a Patrimonio Nacional. 

Según ha podido saber eldiario.es, el prior ya ha comunicado a las autoridades civiles y religiosas su negativa a las exhumaciones de Franco y de José Antonio, a quien el Gobierno quiere trasladar a un lugar no preferente de la basílica. Ahora mismo ambos ocupan la parte central de la iglesia, frente al altar mayor. Santiago Cantera cree que la Iglesia puede y debe oponerse, y lo hará. Para ello ya tiene en sus manos un acta notarial, firmada por los siete nietos del dictador, en la que éstos prohíben expresamente cualquier traslado de los restos de su familiar. Como se había planteado, el destino de Franco podría estar junto a su mujer, Carmen Polo, en el cementerio de Mingorrubio, junto al Palacio de El Pardo. Mediante este documento, los nietos de Franco se niegan a ello y facultan al prior a ejercer todas las acciones tendentes a evitarlo como así tiene la intención de hacer.

Con esa escritura, Santiago Cantera podrá negarse oficialmente a cualquier trabajo encaminado al traslado de los restos de Franco, argumentando un posible delito de profanación, tal y como adelantaba este lunes a eldiario.es el director de la Hospedería del Valle de los Caídos, Álex Navajas, también partidario de usar esta figura para impedir el traslado.

La postura inamovible de Cantera choca con la actitud planteada hasta el momento por la Conferencia Episcopal, personificada en el cardenal de Madrid, Carlos Osoro, bajo cuyo territorio eclesiástico se erige la Abadía (Madrid), pero cuya administración depende de la orden benedictina, no de los obispos españoles de la Conferencia Episcopal. Osoro, que ya había establecido contactos informales con miembros del Ejecutivo,  no se niega a la exhumación, y aboga por una solución pactada y sin ruidos mediáticos porque los obispos no quieren que la figura de Franco vuelva a vincularse a la de la Iglesia. En este punto, Osoro cuenta con el aval del Papa Francisco, aunque la Santa Sede ha dejado claro en círculos privados que no intervendrá en una cuestión que, entiende, compete única y exclusivamente a las autoridades españolas.

Así las cosas, ¿quién tiene potestad sobre el prior Cantera? ¿Quién puede obligarle a acatar la postura de los obispos españoles y la diócesis de Madrid? En principio, la Congregación de Solesmes, monasterio benedictino situado al oeste de París, y cuyo actual abad es el francés Philippe Dupont, es la competente sobre el monasterio del Valle de los Caídos. El religioso sería la máxima autoridad sobre Santiago Cantera en caso de que continúe sin reconocer la autoridad, al menos moral, del cardenal Osoro, que intenta convencer al prior de una salida negociada.

Fuentes consultadas por eldiario.es sostienen que Dupont no intervendrá. De modo que, la siguiente autoridad en la línea de mando es el propio Papa, cuyo entorno ya ha señalado que se mantendrá al margen de un tema considerado político. Así, salvo que hubiera una presión inesperada desde el Vaticano, Solesmes o un cambio de actitud radical de Cantera, el Gobierno tendrá muy difícil encontrar una salida rápida y acordada para sacar a Franco del Valle. El prior no tiene intención de facilitar el camino y la Conferencia Episcopal sigue trabajando en ello. eldiario.es ha preguntado al prior por estas trabas, pero no ha obtenido ninguna respuesta.

Muchos benedictinos han vivido los últimos meses – especialmente, tras la polémica por los restos de los hermanos Lapeña-, con cierta angustia, al entender que “nuestra labor en la abadía es orar por la reconciliación, no ser elementos políticos que fomenten la crispación”, tal y como apuntó, hace dos semanas, un miembro de la comunidad que pidió no ser identificado. El prior, en su negativa de exhumar a Franco y en su enfrentamiento con el Gobierno por defender los intereses de la familia del dictador, no cuenta con el apoyo de la mayoría de la veintena de religiosos que viven en Cuelgamuros. De hecho, el tibio apoyo a Santiago Cantera entre los suyos se pudo palpar en su elección. No pudo ser elegido abad, sino prior (un cargo inferior) porque no recabó los votos necesarios cuando hubo que sustituir al abad Anselmo Álvarez, que continúa viviendo en el la Abadía pero que dejó sus funciones como líder de la orden del Valle. 

Vaticano, julio 18 de 1870; proclama Pío IX dogmas de infalibilidad y primacía del Papa

julio 18, 2018

Concilio Universal y Ecuménico Vaticano I, encabezado por el Papa Pío IX

El ambiente preconciliar, antes descrito, hacía prever que el Concilio, junto a la adhesión de las personas de fe, provocaría oposiciones. Algunos grupos masónicos llegaron incluso a promover un anti-concilio en la ciudad de Nápoles. Numerosos obispos, mons. Pie, de Poitiers; mons. Dechamps, de Malinas; mons. Martin, de Paderborn; mons. Manning, de Westminster, etc., publicaron libros o pastorales comentando el acontecimiento y pidiendo la oración de los fieles.

En febrero de 1869 la revista «La Civiltá Cattolica», dirigida por los jesuitas de Roma, publica un artículo en el que auspiciaba un Concilio de breve duración, que confirmase el Syllabus y definiese por aclamación la infalibilidad pontificia. El artículo dio lugar a una prolongada manifestación de opiniones, que se centró en torno a la cuestión de si convenía o no definir la infalibilidad.

Es decir, casi la unanimidad de los católicos -y especialmente de los miembros del episcopado- reconocía la verdad de la infalibilidad pontificia, pero había división en torno a si convenía o no definirla solemnemente en ese momento concreto: mientras muchos eran decididos partidarios de la definición por las razones apuntadas más arriba -subrayar la autoridad doctrinal de la Iglesia en un momento de crisis intelectual-, algunos, temiendo sobre todo que esa definición pudiera ser mal interpretada por los ambientes no católicos, preferían en cambio que el Concilio no tratara la cuestión.

La controversia tuvo lugar, sobre todo, en Francia y Alemania. En Francia, se distinguieron tres corrientes: los oportunistas (favorables a la definición), entre los que se distinguieron el benedictino Guéranger, Veuillot, el periódico “L’Univers” y el belga Dechamps; los antioportunistas, entre los que se contaban mons. Dupanloup, obispo de Orleáns; Montalambert y el P. Gratry, y los herederos de las tendencias galicanas que, como mons. Maret, aceptaban la infalibilidad, pero con distingos y limitaciones.

En Alemania, el multidenunciado hereje Döllinger, enemigo secreto del papado y crítico de la cuestión del Papa Honorio, atacó fuertemente la infalibilidad pontificia y la primacía jurisdiccional del Papado publicando, con el pseudónimo de Janus, una serie de artículos que luego recogió en el libro “Der Papst und Konzil”. Las reacciones que siguieron fueron duras.

Ante esa situación los obispos asumieron una posición conciliadora y llegaron a publicar una carta colectiva en la que, afirmando la infalibilidad pontificia, expresaban la opinión de que, por el momento, no parecía oportuna su definición.

En España la prensa liberal mantuvo, a juicio de Martín Tejedor, una actitud «discretamente deferente», pese a las protestas de ciertos periódicos confesionales católicos. Por lo demás, la opinión común era infalibilista, y en el país se manifestó en seguida un intenso interés por el Concilio.

También diversos gobiernos tomaron postura. El hereje Döllinger influyó en el príncipe de Honhenlohe, presidente del Consejo bávaro, que envió un mensaje a diversos países solicitando una conferencia internacional, que tomara medidas para protestar contra las eventuales decisiones religioso-políticas que pudiera adoptar el Concilio.

Esta propuesta no fue acogida, y de hecho los gobiernos no pusieron dificultad a la preparación del Concilio y a la posterior marcha a Roma de los obispos. España -a través de las decisiones de Martos y Prim-, Portugal y Bélgica se mantuvieron al margen. En Italia Menabrea y Minghetti prometieron dejar libertad de acción al Concilio y, aunque las gobiernos anticlericales posteriores cambiaron de actitud, no alcanzaron a obstruir los trabajos. La Alemania de Bismarck y Francia, pese a que lo deseaban, se negaron a intervenir. En cuanto a Austria, estaba claro que actuaría sólo si pensaba que se iban a lesionar los derechos estatales. En suma, todo hacía prever que el Concilio iba a poder desarrollarse libre de presiones políticas, como efectivamente sucedió.

Inicio del Concilio

El Concilio fue inaugurado el 8 dic. 1869. De los 1.050 Padres convocados, estaban presentes alrededor de 700. Predominaban los europeos -en total sumaban unos 500- y entre ellos los italianos, franceses, austro-húngaros y españoles; había también buen número de norteamericanos y canadienses -cerca de 50-; hispanoamericanos -unos 30- y misioneros de Asia, África y Oceanía. Las sesiones tuvieron lugar en la capilla de S. Proceso y S. Martiniano, en la Basílica de S. Pedro. Hubo 86 congregaciones generales y 4 sesiones públicas (dos destinadas a la inauguración y a la profesión de fe, y otras dos a la aprobación de las dos Constituciones que emanó el Concilio).

Antes de iniciarse las deliberaciones, con objeto de evitar pérdida de tiempo en debates sobre procedimientos y dar rapidez a las sesiones de trabajo, el Papa había promulgado, con la carta apostólica Multiplices inter (2 dic. 1869), un reglamento. La organización conciliar no variaba mucho respecto a la etapa preparatoria. La Congregación directora fue sustituida por una Comisión de Postulados, a la que iban a parar las observaciones de los padres. Las cinco comisiones del periodo anterior se redujeron a cuatro diputaciones.

Sólo el Papa, a través de las comisiones, podía presentar proyectos de esquemas o decretos a la Asamblea, y ésta, después de deliberar, los rectificaba, aprobaba o rechazaba. Todos los padres tenían derecho a hablar en las sesiones generales. Los textos definitivos se aceptaban en sesión solemne y eran promulgados por el Pontífice.

El Pontífice, para dar satisfacción a sus peticiones, autorizó oficiosamente reuniones por grupos fuera de la Asamblea. Algunas de las personas que no aceptaron las decisiones conciliares atacaron después al Concilio diciendo que en él no hubo libertad. Esas afirmaciones no son ciertas: el reglamento no mermaba la libertad de estudios y discusión y fue además aplicado liberalmente. Los padres hablaron sin trabas. Los presidentes dejaron que se desarrollaran los debates sin clausurarlos por anticipado más que una sola vez. Las Diputaciones se mostraron propicias a recoger las enmiendas presentadas en la Asamblea. La misma libertad reinó en el terreno de las reuniones. Respecto a la libertad de voto, nunca fue lesionada. En suma, puede concluirse, con Aubert e Icard, que en el C. V. I «hubo libertad de palabra y libertad moral».

Había ido dirigiéndose cada vez más la atención hacia el tema capital de la infalibilidad pontificia. En el aula y los ambientes conciliares se iban reflejando las diferencias ya antes reseñadas. Un amplio grupo al que se denominó la «mayoría», ya que, con mucha diferencia, era el más numeroso, era, desde el principio, infalibilista, es decir, partidario de la oportunidad de definir dogmáticamente la infalibilidad. En él se alineaban la mayor parte de los prelados españoles, italianos, irlandeses e hispanoamericanos y muchos de los holandeses, suizos, belgas, franceses, orientales y de otros países. Nombres destacados eran Dechamps, de Malinas; Ullathorne, de Birmingham; Plantier, de Nimes; Mermillod, de Lausana; Pie, de Poitiers; Senestrey, de Regensburg; Martin, de Paderborn, y Manning, de Westminster.

La aportación de los españoles Caixal y Estradé, Payá y Rico, Moreno Maissonave, García Gil, Ramírez, San Antonio Mª Claret, Blanco, Monserrat, Lluch, Rodrigo Yusto, Jordá, Monescillo, Sanz y Forés, Conde y Corbal, Cuesta y Maroto, no careció de relieve. Los partidarios de no proceder a una definición, es decir, la «minoría», como fue designada, estaba integrada, principalmente, por obispos alemanes, austrohúngaros y franceses. Algunos, como Schwarzenberg, de Praga; Rauscher, de Viena, o Hefele, de Rottenburg, invocaban argumentos históricos para justificar su posición.

Otros como Simor, primado de Hungría; Strossmayer, de Croacia; Ketteler, de Maguncia, y Darboy, de París, eran antiinfalibilistas por temor a un supuesto centralismo vaticano; Dupanloup, Kenrick y otros católicos liberales temían que una declaración poco matizada sobre la infalibilidad enfrentase a la Iglesia con la sociedad moderna.

En cuanto a los orientales, se manifestaban recelosos ante todo lo que pudiera suponer una amenaza de «latinización». Algunos, entre los que destacaban Fessler, de St. PSlten; Spalding, de Baltimore, y Bonnechose, de Rouen, se movían en una posición intermedia y defendían iniciativas conciliadoras.

El 21 enero fue entregado a los padres el esquema «De Ecclesia Christi», que había sido redactado por Perrone, Petasci, Schrader, Franzelin, Corcoran, Adragna y Cardoni. Abarcaba tres partes: 10 capítulos dedicados a la naturaleza y propiedades de la Iglesia, otro relativo al Romano Pontífice y cuatro más referentes al poder temporal del Papa y a las relaciones entre la Iglesia y el poder civil. La Asamblea debatió sobre los 10 capítulos iniciales, y encargó una refundición a Kleutgen. En ese primer proyecto de esquema, aunque se hablaba del Romano Pontífice no se trataba de su infalibilidad. Senestrey, Dechamps, Manning, Martin y otros varios padres, partidarios de la definición de la infalibilidad pontificia, redactaron un documento en ese sentido que obtuvo el apoyo de 450 firmas. Los antioportunistas presentaron diversos documentos, apoyados por 136 padres y una amplia campaña de prensa. Spalding, Fessler, Pie, Icard y otros se preocuparon por buscar fórmulas intermedias. El 9 feb. la Comisión de Postulados acogió la petición de la mayoría y decidió que se añadiera al esquema sobre la Iglesia un capítulo dedicado a la infalibilidad pontificia.

Segundo periodo

Del 22 de febrero al 18 de marzo se suspendieron las sesiones generales para dar lugar a algunos trabajos en el aula y para dar tiempo a las Diputaciones para que pudieran estudiar y recoger las observaciones hechas. Esa interrupción sirvió para que después los trabajos fueran más densos. A ello contribuyeron las obras de adaptación hechas en la capilla, que mejoraron sus condiciones acústicas, y unos retoques hechos en el reglamento con el propósito de dar mayor agilidad a las sesiones e impedir los desbordamientos oratorios. De todas las modificaciones introducidas, dos son las más importantes: 1) la potestad otorgada al presidente para clausurar la discusión, si 10 padres o más lo solicitaban; 2) la aceptación del principio de que bastaba la mayoría de votos para que una constitución fuese aprobada. Suscitaron algunas críticas pero se revelaron útiles; por lo demás, la potestad de clausurar la discusión fue usada una sola vez.

Este periodo, que se extiende hasta la suspensión definitiva del Concilio, el 18 julio -lo que implica una duración de cuatro meses-, estuvo ocupado con el estudio de los dos documentos que aprobó el Concilio: la Constitución sobre la Fe católica y la Constitución sobre la infalibilidad y el primado del Romano Pontífice.

La Primacía y la Infalibilidad Papales proclamadas como dogma de Fe

Los decretos

Las dos decisiones más trascendentales del 18 de julio de 1870 (capítulo tres, en la terminación) rezan así:

“Así, pues, si alguno dijere que el Romano Pontífice tiene sólo deber de inspección y dirección, pero no plena y suprema potestad de jurisdicción sobre la Iglesia universal, no sólo en las materias que pertenecen a la fe y a las costumbres, sino también en las de régimen y disciplina de la Iglesia difundida por todo el orbe, o que tiene la parte principal, pero no toda la plenitud de esta suprema potestad; o que esta potestad suya no es ordinaria e inmediata, tanto sobre todas y cada una de las Iglesias, como sobre todos y cada uno de los pastores y de los fieles, sea anatema.”

  El capítulo cuatro concluye:

“Así, pues, Nos, siguiendo la tradición recogida fielmente desde el principio de la fe cristiana, para gloria de Dios Salvador nuestro, para exaltación de la fe católica y salvación de los pueblos cristianos, con aprobación del sagrado Concilio, enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra -esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por la Iglesia universal –, por la asistencia divina que le fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y, por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas no por el consentimiento de la Iglesia. Y si alguno tuviere la osadía, lo que Dios no permita, de contradecir a esta nuestra definición, sea anatema.”

En la sesión pública del 18 de julio, 535 eclesiásticos estaban presentes y todos votaron placet salvo el obispo Riccio de Cajazzo y el obispo Fitzgerald de Little Rock. El papa entonces anunció la definición y proclamó la confirmación de los decretos. En la misma sesión los dos obispos oponentes presentaron su sumisión.

Conclusión del Concilio

En julio de 1870 estalló la guerra franco-prusiana, que, mezclada con el problema de la unidad italiana, iba a tener importantes consecuencias para el Concilio. Pío IX hubiera deseado que las sesiones de la Asamblea Vaticana prosiguieran, pero la conflagración suponía un peligro para la ciudad de Roma, acentuado por el hecho de que Napoleón III, con la esperanza de obtener la ayuda de Italia frente a Prusia, retiró las tropas que defendían la ciudad. Más tarde, la derrota francesa en Sedán precipitó los acontecimientos. El ejército italiano se dirigió sobre Roma, y el 20 septiembre el general Cadorna ocupó la Ciudad Eterna. El 9 octubre los Estados Pontificios fueron anexionados al Reino de Italia por plebiscito. Pío IX aplazó el Concilio sine die y rechazó una propuesta de trasladarlo a Malinas.

En la bula Postquam Dei munerefechada el 20 de octubre, Pío IX declaró que a consecuencia de la “sacrílega invasión” de la ciudad de Roma las condiciones suponían la falta de la necesaria libertad, seguridad y tranquilidad para las deliberaciones del concilio. Por esta razón, como también por el hecho de que el estado de asuntos producidos por las grandes convulsiones en Europa requerían la presencia de los obispos en sus diócesis, ordenó la suspensión del concilio. Por su parte, el gobierno italiano tomó nota de la afirmación de que el nuevo régimen en Roma perjudicaba la libertad del concilio.

Las definiciones conciliares fueron acogidas por los fieles no sólo con obediencia sino, salvo raras excepciones, con gran alegría. Los prelados que durante los debates conciliares se habían manifestado contrarios a la proclamación solemne de la infalibilidad la acogieron igualmente. Cuatro cardenales que no habían participado en la sesión pública final (Rauschen, Schwarzenberg, Mathieu y Hohenlohe) redactaron en seguida una profesión de fe, que entregaron personalmente al Papa.

Dupanloup, apenas llegado a su diócesis, redactó una pastoral comunicando a sus fieles la proclamación del dogma y envió una carta de adhesión a Pío IX. De modo análogo actuaron los demás prelados franceses. El último en adherirse a la definición conciliar fue Gratry que, en su lecho de muerte, y ya en 1871, emitió una confesión de fe en carta dirigida al arzobispo de París.

En Alemania, por sugerencia del arzobispo de Colonia, los prelados, reunidos en Fulda, redactaron una pastoral en la que se defendía la validez de las declaraciones del Concilio; cinco se abstuvieron, pero no tardaron en rectificar su posición. En el Imperio austro-húngaro hubo más dificultades. Dos cosas acabaron, no obstante, de decidir a los reticentes: las diversas intervenciones del card. Rauscher recordando que un Concilio regular no podía equivocarse y la réplica de Fessler -aprobada por el Papa- a algunas interpretaciones extremosas de Manning que disipó algunos equívocos. En 1871 todos los obispos austriacos se habían adherido al Concilio. Los de Hungría se sometieron poco después, salvo Haynald, que lo hizo en octubre y Strossmayer, que prolongó su rebeldía hasta diciembre de 1872.

Döllinger y los veterocatólicos o católicos viejos

Johann Josef Ignaz von Döllinger apostató

Sólo un reducido número de católicos, principalmente alemanes, que dio origen al cisma de los Viejos católicos, persistió en su rebeldía. Con la ayuda del canonista von Schulte, el inquieto Döllinger trató de agrupar a los antivaticanistas. Antiguos discípulos de Günther y miembros de la escuela de Munich fueron sus primeros seguidores. A lo largo de 1870, se sumaron seguidores de Hermes y funcionarios y universitarios de Alemania del Sur y Bohemia. Un congreso celebrado en Munich en mayo de 1871 fijó las líneas básicas del movimiento. Döllinger deseaba una actitud de protesta pero sin crear una comunidad cismática, pero la mayoría de los congresistas decidió erigir parroquias dando así origen al cisma.

El 18 de abril de 1871 el arzobispo Scherr, quien había sido oponente de la infalibilidad en el concilio, hizo que su excomunión fuera proclamada desde la cancillería. Döllinger reconoció el hecho de la excomunión, pero la denunció como injusta y por lo tanto vacía. Se consideró a sí mismo y a sus asociados como católico romano, oponiéndose a la organización de una iglesia separada, pero pronto unió su suerte a la de los antiguos católicos o veterocatólicos.

Al no contar con la adhesión de ningún obispo, acudieron a los obispos jansenistas cismáticos de Utrecht a fin de poder así constituir una nueva jerarquía.

Döllinger se consoló a sí mismo con el pensamiento de que, al menos, había renovado la idea de una unión entre todas las comuniones cristianas. Al final Döllinger entendió mejor cómo apreciar a Lutero ‘ese titán del mundo espiritual’

  Alcance de las definiciones dogmáticas:

Primacía de Jurisdicción. Con el decreto de la Primacía de Jurisdicción, el Papa es reconocido como instituido por Cristo como el pastor primado de la Iglesia Militante, cuyo alcance es universal, permitiéndole actuar en toda diócesis y en todo tiempo; se reconoce con la Iglesia de siempre que el obispo diocesano -ordinario- queda sujeto en poder de jurisdicción, lo cual se acentúa más porque en el Papa, al ocupar el primado, representa la fuente de donde fluyen todos los derechos otorgados al obispo en virtud de su función de Vicario de Cristo sobre la Iglesia.

Infalibilidad. La segunda definición postula la inerrancia de las decisiones doctrinales del Papa y por lo tanto afirma para ellas una fuerza vinculante y una validez perenne sobre todo católico. El contexto del pasaje que define la infalibilidad confirma que los sucesores de Pedro no tienen una comisión nueva para revelar una nueva doctrina, sino que están encargados, bajo la asistencia del Espíritu Santo, de preservar sagrada y fielmente la exposición de la Revelación, o depósito de la Fe, trasmitido desde los santos apóstoles. 

También se introduce la provisión de que la decisión debe proceder ex cathedra, esto es, en el ejercicio de la función del papa como pastor y maestro de toda la Iglesia; debe contener alguna doctrina sobre fe o moral, definiéndose como una doctrina que ha de ser observada por todos.

Si un pronunciamiento pertenece al depósito de la fe, si cae en el terreno de la fe o la moral, si el pronunciamiento se hace con el título y la investidura Papal y se hacen para ser creídos por todos los cristianos, son  pronunciamientos infalibles y de ahí que no puedan ser alterados.

Unidad en la Fe

Consagración del hogar y la familia al Inmaculado Corazón de María

julio 16, 2018

Inmaculado Corazón de María

Consagración del hogar y la familia al Inmaculado Corazón de María:

¡Oh Virgen María!, queremos consagrar hoy nuestro hogar y cuantos lo habitan a vuestro Purísimo Corazón.
Que nuestra casa, como la tuya de Nazaret, llegue a ser un oasis de paz y felicidad por:
– el cumplimiento de la voluntad de Dios,
– la práctica de la caridad,
– y el abandono a la Divina Providencia,

¡Que nos amemos todos como Cristo nos enseñó!. Ayúdanos a vivir siempre cristianamente y envuélvenos en tu ternura.

Te pido por los hijos que Dios nos ha dado (se citan los nombres) para que los libres de todo mal y peligro de alma y cuerpo, y los guardes dentro de Tu Corazón Inmaculado. Dígnate, Madre nuestra, transformar nuestro hogar en un pequeño cielo, consagrados todos a vuestro Corazón Inmaculado. Amén.

¡Corazón Inmaculado de María, sálvanos!

Pare Nuestro, Ave María y Ave María Purísima…

Consagración individual al Inmaculado Corazón de María:

Oh, Virgen mía, Oh, Madre mía,

yo me ofrezco enteramente a tu Inmaculado Corazón
y te consagro mi cuerpo y mi alma,
mis pensamientos y mis acciones.

Quiero ser como tú quieres que sea,
hacer lo que tú quieres que haga.
No temo, pues siempre estás conmigo.
Ayúdame a amar a tu hijo Jesús,
con todo mi corazón y sobre todas las cosas.

Pon mi mano en la tuya para que esté siempre contigo.

Pare Nuestro, Ave María y Ave María Purísima…

Unidad en la Verdad

San Simón Stock y el Escapulario del Carmen

julio 16, 2018

HISTORIA Y PRIVILEGIOS

Historia de la Devoción a
Nuestra Señora
del Monte Carmelo

Según tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe crisitana ; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nube, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII , con los Cruzados, aprobando su regla Innocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.

 

    1. El escudo carmelitano

El Escudo Carmelitano es un emblema verdaderamente bello por su sencillez, celebre por su antigüedad y sagrado significado.

Esta compuesto de fondo blanco en la parte superior y marrón la inferior, representa el vestido que la Stma. Virgen llevó en vida y el hábito de los carmelitas.

Así mismo la parte inferior marrón indica el Monte Carmelo donde vivió la Stma. Virgen durante su vida mortal, la Cruz fue agregada por San Juan de la Cruz en la época de la reforma, representado a Nuestro Señor Jesucristo.

En el centro de color marrón (Monte Carmelo), se encuentra una estrella plateada, que representa a la Stma. Virgen María.

El fondo blanco de la parte superior significa que el profeta Elías contemplo a la Stma. Virgen María en una nubecilla blanca, en el mismo fondo se posan dos estrellas, doradas las cuales representan a dos grandes profetas N.N.P.P. Elias y Eliseo.

En la parte superior del escudo se encuentran doce estrellas las cuales significan la corona de la Stma. Virgen María, simbolizan los doce grandes favores y gracias que concedió a su orden y de manera especial, los doce privilegios y gracias singulares con el que el Señor ensalzó a María.

De la corona que se encuentra en la parte superior del Escudo sale un brazo que sujeta una espada, se le atribuye al Santo Patriarca Elías, termina en un punta en llama de fuego con esta dio muerte a los falsos profetas de Baal en el Torrente de Gison, por la honra de Nuestro Señor Dios Padre.

A la vuelta de la espada hay una inscripción en latín que dice: ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCITUUM, Me abrazo, me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.

2. Promesas  “Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento”. A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas: 

Primera promesa 
Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareciósele circundada de ángeles la Stma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometióle que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas:

“El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno”.

Segunda promesa

Estando orando el Papa Juan XXII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: “Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario”.

Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte sumos pontífices. Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso.

El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el siguiente Decreto:

“Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus interceciones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano”.

  Condiciones para ganar estos privilegios

Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.

Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.

Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmunitarla por otros rezos.

 

3. Indulgencias plenarias.- Quienes llevan el escapulario del Carmen se unen a la familia carmelita y pueden ganar indulgencia plenaria el día en que le imponen el escapulario y los siguientes días:

  • 16 de mayo (San Simón Stock).
  • 16 de julio (Virgen del Carmen).
  • 20 de julio (San Elías Profeta).
  • 1 de octubre (Santa Teresa de Lisieux).
  • 15 de octubre (Santa Teresa de Jesús).
  • 14 de noviembre (Todos los Santos Carmelitas).
  • 14 de diciembre (San Juan de la Cruz).

  B. CONDICIONES.

 

  1. Para la promesa de salvación. Se requiere:

  • Tener impuesto el escapulario. (Basta hacerlo una sola vez).
  • Llevarlo puesto. Puede sustituirse por una medalla. Tanto la medalla como el escapulario deben estar bendecidos.
  • Devoción a María; procurar imitarla; desear ser buenos hijos suyos. El escapulario son dos trocitos de tela que simbolizan una vestimenta. Y quien viste el hábito de María debe vivir como Ella, ejercitando las virtudes cristianas. De modo que el hábito-vestido vaya unido al hábito-virtud.

2. Para el privilegio sabatino. Se precisa, además de lo anterior: Guardar la castidad propia de su estado. (La confesión recupera la situación perdida).

Rezar el oficio parvo de nuestra Señora. Este rezo puede sustituirse por la abstinencia de carne los miércoles y sábados. También se mencionan otras posibles sustituciones: el rezo del oficio divino o del Rosario. Para las indulgencias. Se necesitan los requisitos propios de las indulgencias, más las condiciones del escapulario en la promesa de salvación.
3. La medalla.-San Pío X (Santo Oficio, 16.XII.1910) decretó que el escapulario, después de su imposición, puede sustituirse por una medalla de metal que lleve por un lado una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por el otro una imagen de la Santísima Virgen (suele ser del Carmen).

C. BENDICIÓN E IMPOSICIÓN

Para la bendición y para la imposición del escapulario hay varias fórmulas. Unas aprobadas para las diferentes ramas del Carmelo, otras de carácter más general.

Otra de los Caponnetto: celebran al excomulgado Maurras y al “cripto” lefebvriano Álvaro Calderón Bouchet

julio 16, 2018

Cabildo

Afirma Cabildo ( de Antonio Caponnetto) la defensa del proscrito Maurras:

“Estamos ante Charles Maurras, el más grande pensador político de siglo XX. El sesquicentenario de su natalicio lo festejamos este año de Gracia de 2018.”

En su blog Cabildo, el contemporizador Antonio Caponnetto publicó un artículo el pasado 3 de julio que se denomina: Reivindicación de Maurras… CHARLES MAURRAS:¡PRESENTE! y que aparece firmado por Luis Alfredo Andregnette Capurro.

En ducho escrito, que exuda lefebvrianismo, se elogia al también proscrito Leonardo Castellani, al hereje de ascendencia hebrea Rubén Calderón Bouchet hijo de Dardo Calderón y Esther Bouchet, y padre del actual cura lefebvriano Álvaro Calderón Robello, cuyos tíos se casaron con dos hebreas y un tío suyo, hermano de su madre, recibió homenajes de un instituto científico israelí otorgados solamente a hebreos.

Como es costumbre entre los lefebvrianos, el escritor apedrea los nombres de los papas León XIII y Pío XI, a quienes acusa de “liberales” y promasones, procomunistas y modernistas.

Para entender las razones de los lefebvrianos de debe recordar que Charles Maurras fue condenado y proscrito por el Papa Pío XI ante sus escandalosas enseñanzas contra la investidura eclesiástica la cual quería someter al Estado.  Sus malas enseñanzas además fueron respaldadas por diversos círculos oscuros como el dueto formado por el cardenal Loius Billot y el superior del Seminario Francés en Roma Henri Le Floch, quienes también fueron condenados y proscritos por el Pontífice Romano.

Marcel Lefebvre era uno de los alumnos más cercanos de Billot y Le Floch, y junto con sus seguidores jamás perdonaron dicha condena al Papa Pío XII, sin mencionar que la dicha condena fue sostenida hasta el final por el Papa Pío XII y que Le Floch nunca abjuró públicamente de sus errores, aunque no se descarta que lo haya hecho en sus últimos momentos.

“Se va de Roma el 20 de julio de 1927, dejando desconcertados a sus seminaristas, en especial, a uno de ellos: Marcel Lefebvre, huésped del Seminario desde 1923, gran admirador del padre Le Floch y de las ideas de Charles Maurras” (Ver nota en 30 Giorni)”;.

“El Cardenal francés Louis Billot, de 81 años de edad,  renunció a su capelo rojo y se retiró a un monasterio, simplemente como como Padre Billot. La presunta causa de su dimisión fue la colocación del Papa de los diarios de L’Action Française en el Index expurgatorio (por lo tanto, su prohibición en todos los hogares católicos). La política de su Santidad “se basa en la convicción de que los astutos editores, de la turbulenta L’Action estaban usando su periódico (dedicado a la causa realista) como el órgano de una escuela de pensamiento cuyas doctrinas son absolutamente irreconciliables con el catolicismo. En abierta oposición, el cardenal Billot dijo que las actividades políticas de los católicos realistas no debían ser censurados por el Papa.” (Ver nota en la anticatólica Time Magazine)

Le Floch

Marcel Lefebvre, (al centro), con el abbe Le Floch (abajo) en 1925

La grosera e injusta acusación del hereje Marcel Lefebvre contra el Papa Pío XI

Por la renuncia obligada de los tradicionalistas Billot y Le Floch, Marcel Lefebvre expresa su indignación en su autobiografía oficial:

(Pío XI) era débil, muy débil, en la práctica de su gobierno, y MÁS BIEN INCLINADO A ALIARSE ALGÚN TANTO CON ESTE MUNDO. Destituyó no solamente al Padre Le Floch, sino también al Cardenal Billot, que era un profesor eminente de la Gregoriana, un profesor extraordinario. Sus libros de teología son magníficos. Lo destituyó por la misma razón, porque el Cardenal Billot era el tipo del hombre rectono hacía compromisos con el error, sostenía la verdad firme y la lucha contra los errores, contra el liberalismo, contra el modernismo, como San Pío X. Era un verdadero discípulo de San Pío X. Y por eso el Cardenal Billot, convertido también en blanco del gobierno francés, fue destituido.

Le Floch-Billot-Maurras

La verdad de Action française

Action française se presentaba como un grupo de “tradicionalistas, católicos y antimasones” que querían sujetar a la Iglesia al interés nacional, a los dictados del estado francés, pero rechazando la misión sobrenatural de la Iglesia y supeditándola a una “útil costumbre cultural del pueblo francés”. Su líder era un descreído declarado, Charles Maurras, quien diariamente fustigaba a la jerarquía eclesiástica francesa por su obediencia al Papado y que promovía un “conservadurismo positivista”, enemigo de la jerarquía y del Papado, del cristianismo en sí.

Con el tiempo, fue influida e infiltrada por la Sinagoga para controlar la creciente corriente antimasónica francesa. Se enfrentó a la Iglesia en Francia, debido a que se desmontó y desenmascaró su contradictoria ideología.

Los maurranianos eran herederos del movimiento “tradicionalista” iniciado décadas antes por el “cardenal de Praga” Jacobo Shwarzenberg Arenberg, enemigo del Primado petrino y líder de los anti infalibilidad papal en el Vaticano Primero

Pero, objetivamente, ¿cuál fue el motivo de la condena pontificia contra el movimiento Action française?.

Maurras folleto

Romantisme et révolution, obra “positivista-atea” de Maurras, condenada por Pío XI

Maurras decía:

“Sólo un poder político tiene los medios de llevar a cabo las reformas sociales. La cuestión mental, la cuestión moral, la cuestión social, todo queda reducido así a una cuestión política” 

  Pero el papa Pío XI les recordará al final que es al revés de su alegato:

“la religión es la que defiende a la política. Y siempre que la política ignora las enseñanzas de la religión, se convierte en mala política”

Lefebvre no lo dice, pero el Papa Pío XI condenó el movimiento liderado por el agnóstico Maurras discípulo del ateo Augusto Comte, por varias razones perfectamente válidas para la Iglesia:

1º El cardenal-obispo de Burdeos denunció a la asociación pagana de Maurras como una agrupación “cuyas enseñanzas eran ateísmo, agnosticismo, anticatolicismo y anticristianismo, amoralismo para el individuo y la sociedad… la restauración del paganismo con todas sus violencias e injusticias”. (1)

2º Cuando el Papa Pío XI confirmó y reforzó dicha publicación, Maurras se confrontó a los Cardenales Mercier y Andrieu, así como las Juventudes Católicas de Francia la cuales fueron atacadas por el movimiento de Maurras con el apoyo de varios sectores pseudo-tradicionales, en el cual militaban los cabalistas Jacques Maritain y Henri Massis, futuros amigazos de Montini.

 3º El tradicionalismo anticristiano de la Action française veía a la Iglesia Católica como una entidad políticamente útil con un valor cultural porque estaba ligada a la historia de Francia y que debería someterse a un estado monárquico.  Sin embrago, menospreció los evangelios. En realidad, fue una promotora de una especie de catolicismo sin su cristiandad, una vil herejía.

4º Su agnosticismo (ateísmo) y sus aberraciones doctrinales obligaron en 1926 a que el papa Pío XI colocara siete de sus escritos y todas las publicaciones periódicas de Action française en la lista (el Index) de textos prohibidos por la Iglesia.

El Papa hace publicar un decreto con dos fechas, 29 de enero de 1914 y 29 de diciembre de 1926, en el que se reproduce y ratifica la condena de san Pío X de la primera de esas fechas y la extiende al diario “Acción Francesa” de 1926, “de tal suerte que este periódico debe ser tenido como prohibido y condenado, y debe ser inscrito en el Índice de libros prohibidos

5º La reacción de Maurras y su movimiento fue categórica en inclinación a la apostasía y el cisma: publicaron el 24 de diciembre de ese 1926 su artículo Non possumus” mediante el cual rompían toda relación con Roma; como respuesta, en febrero 18 de 1927, los cardenales, arzobispos y obispos franceses hicieron pública una declaración condenatoria de Action française. A esta declaración se negó Louis Billot quien defendió hasta la herejía la postura anticristiana de Maurras.

6º  En la condena de los prelados franceses se precisa que la ideología de Action française “profesan una concepción pagana del estado y de la Nación en la que la Iglesia es simplemente un auxiliar subordinado y no un organismo divino e independiente, encargado de dirigir a las almas hacia su fin sobrenatural.”

pio XI

Pío XI

 “EN LOS DISCÍPULOS ASÍ FORMADOS SE ADVIERTE UNA AUSENCIA COMPLETA DE TODA IDEA JUSTA Y ADECUADA ACERCA DE LA AUTORIDAD DEL PAPA Y SU COMPETENCIA, UNA FALTA ABSOLUTA DE TODO ESPÍRITU DE SUMISIÓN Y RESPETO Y UNA DISPOSICIÓN FRANCA A LA REVUELTA Y A LA DESOBEDIENCIA”    

Se “afrancisca” la FSSPX con un nuevo superior general procedente de Argentina: David Pagliarani

julio 15, 2018
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Mensaje claro: David Pagliarani escoltado por los “argentinos” Galarreta (izq.) y Bouchacourt (der.), ambos afines a Bergoglio. 

Foro Católico: Christian Bouchacourt conoce muy bien a Bergoglio, porque fue durante mucho tiempo superior en Argentina y porque tuvo diferentes acuerdos con el entonces arzobispo de Buenos Aires.

Davide Pagliarani, de 47 años, fue electo para dirigir la Fraternidad San Pío X durante los próximos doce años.

Tas una semana de reuniones, la congregación fundada en 1970 por Marcel Lefebvre (1905-1991) se halla reunida en el seminario matriz de Ecône (Sión) hasta el 21 de julio para su cuarto capítulo general. Este miércoles se anunció la elección de Pagliarani, quien sucede a Bernard Fellay tras 24 años como superior general.

Pagliarani fue ordenado en 1996 precisamente por Fellay, y ha tenido destinos en Rímini (Italia) y Singapur, antes de ser nombrado superior general de Italia y posteriormente, en 2012, rector del seminario en La Reja (Argentina), donde sucedió a Christian Bouchacourt, su actual número dos.

Al nuevo caifás lefebvriano lo eligieron, el 11 de julio de 2018, durante el capítulo general de la Fraternidad, los 41 miembros con derecho a voto. Para convertirse en superior es necesario obtener dos terceras partes de los consensos. Pagliarani será superior general por 12 años. Cada uno de los miembros del capítulo le prometió respeto y obediencia.

Meme Fellay

El indiscreto comentario del Vaticanista senior Andrea Tornielli pone de manifiesto que Bergoglio y sus oficiales estaba enterados de todo, de antemano: 

“Mañana, jueves 12 de julio, el capítulo proseguirá con la elección de los dos nuevos asistentes del superior. Salvo sorpresas de última hora, serán el obispo Alfonso de Gallareta (uno de los cuatro obispos ordenados por monseñor Lefebvre sin el mandato del Papa en 1988, acto que provocó el mini cisma y la excomunión, que fue revocada por Benedicto XVI en 2009), y el superior del distrito francés, Christian Bouchacourt.

El nombramiento de Pagliarani sorprende porque hasta ahora nunca había destacado como figura de primer orden y también porque el porcentaje de italianos en la Fraternidad San Pío X es muy bajo. Cercano a De Gallareta, fue elegido probablemente gracias a su apoyo. Y, si se confirma la designación del mismo De Gallareta como asistente, el vínculo y la dependencia serán mucho más fuertes y evidentes. Pero quienes conocen a Pagliarani lo describen como «moderado y diplomático», y aseguran que no cortará los contactos con Roma.

 

¿Por qué un católico no debe participar en el “rito extraordinario” de 1962 aunque sea en latín (FSSPX)?

julio 15, 2018

Misa santuario derruido

Bajo pena de excomunión (Bula Quo Primum Tempore del Papa San Pío V), los impresores católicos no deben publicar un Misal diferente al de Trento, cuyo origen se remonta, tal y como se estableció, desde el siglo V.

En la pena de excomunión latae sententiae (automática) incurren incluso los que publican el Misal de Juan XXIII, modificado en 1962, el cual maliciosamente se señala como tridentino, aunque sufrió modificaciones en el Canon.

Está expresamente condenada la publicación de este misal, aunque sea en latín, y es el misal que utilizan los lefebvrianos, y que pomposamente fue “liberado” el año 2007 por el antipapa Joseph Ratzinger Tauber, alias Benedicto XVI, con su “Summorum Pontificum”.

Peor aún es para quienes publican y utilizan el Novus Ordo Missae, confeccionado por seis ministros protestantes, e impuesto como obligatorio en 1969 por el antipapa Giovani Batista Montini Alghisi, alias Pablo VI.

El Canon de la Misa es la parte inalterable que desde tiempos apostólicos ya se recitaba.

La asombrosa uniformidad de la Misa, especialmente en el área del Canon como era observada en los primeros siglos, «quizá se evidencia más sorprendentemente en la convicción expresada por los Padres del 2º siglo, de que Cristo había instruido personalmente a sus Apóstoles en lo tocante a toda esa parte de la Misa, conocida como como la Oración Eucarística en la Iglesia primitiva, y que corresponde a la “Anáfora” en la Iglesia oriental, y al prefacio y canon combinados en la occidental».1

El término ‘Canon‘ significa regla fija.

La Iglesia siempre ha sostenido que la esencia del Canon de la Misa tuvo su origen en tiempos apostólicos, aunque con el transcurso del tiempo le fueron añadidos ornamentos para hacer de él algo más majestuoso, más impresionante, y más devocional. Pero de la sustancia o esencia de las propias palabras de Cristo, ni una jota fue cambiada.

Sacrosanto Concilio de Trento: «Y como es conveniente que las cosas santas se manejen santamente; y de cuanto existe, este sacrificio es el más santo; la Iglesia Católica, para que se ofreciese y recibiese digna y reverentemente, estableció muchos siglos ha el sagrado canon, tan limpio de todo error que nada incluye que no de a entender en sumo grado cierta santidad y piedad, y levante a Dios los ánimos de los que lo ofrecen; porque el canon consta en parte de […] las tradiciones de los Apóstoles, así como de los piadosos estatutos de los santos pontífices».  

Misa catedral Cambrai 1918Misa

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Papa San Pío V.

Bula “Quo primum tempore” (Desde el primer instante)

Del Santo Papa Pío V

-Pío Obispo Siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria

I. Desde el primer instante en que fuimos elevados a la cima del Apostolado, aplicamos con gusto nuestro ánimo y nuestras fuerzas y dirigimos todos nuestros pensamientos hacia aquellas cosas que tendieran a conservar puro el culto de la Iglesia y nos esforzamos  por organizarlas y, con la ayuda de Dios mismo, por realizarlas con toda la dedicación debida.

II. Y como, entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbiera estatuir sobre la edición y reforma de los libros sagrados – el Catecismo, el Misal y el Breviario – después de haber ya, gracias a Dios, editado el Catecismo para instrucción del pueblo y corregido completamente el Breviario para que se rindan a Dios las debidas alabanzas,

Nos parecía necesario entonces pensar cuanto antes sobre lo que faltaba en este campo: editar un Misal que correspondiera al Breviario, como es congruente y adecuado PUES RESULTA DE SUMA CONVENIENCIA QUE EN LA IGLESIA DE DIOS HAYA UN SOLO MODO DE SALMODIAR, UN SOLO RITO PARA CELEBRAR LA MISA.

III. En consecuencia, hemos estimado que tal carga debía ser confiada a sabios escogidos: son ellos, ciertamente, quienes HAN RESTAURADO TAL MISAL A LA PRÍSTINA NORMA Y RITO DE LOS SANTOS PADRES. Dicha tarea la llevaron a cabo después de coleccionar cuidadosamente todos los textos – los antiguos de nuestra Biblioteca Vaticana junto con otros buscados por todas partes, CORREGIDOS Y SIN ALTERACIONES– Y LUEGO DE CONSULTAR ASIMISMO LOS ESCRITOS DE LOS ANTIGUOS Y DE AUTORES RECONOCIDOS QUE NOS DEJARON TESTIMONIOS SOBRE LA VENERABLE INSTITUCIÓN DE LOS RITOS.

IV. REVISADO YA Y CORREGIDO EL MISAL, hemos ordenado tras madura reflexión que fuera impreso cuanto antes en Roma, y, una vez impreso, editado, para que todos recojan el fruto de esta institución y de la tarea emprendida. Y especialmente para que los sacerdotes sepan que oraciones deben emplear en adelante, que ritos o que ceremonias han de mantener en la celebración de las Misas.

V. Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, EN ADELANTE Y POR LA PERPETUIDAD DE LOS TIEMPOS FUTUROS PROHIBIMOS QUE SE CANTE O SE RECITE OTRAS FÓRMULAS QUE AQUELLAS CONFORMES AL MISAL EDITADO POR NOS, y esto en todas las Iglesias Patriarcales, Catedrales, Colegiadas y Parroquiales de las Provincias del orbe cristiano, seculares y regulares de cualquier Orden o Monasterio – tanto de varones como de mujeres e incluso de milicias – y en las Iglesias o Capillas sin cargo de almas, donde se acostumbra o se debe celebrar la Misa Conventual, en voz alta con coro o en voz Baja, según el rito de la Iglesia Romana.

Aún si esas mismas Iglesias, por una dispensa cualquiera, hayan estado amparadas en un indulto de la Sede Apostólica, en una costumbre, en un privilegio (incluso juramentado), en una confirmación Apostólica o en cualquier tipo de permiso.

Salvo que en tales Iglesias, a partir precisamente de una institución inicial aprobada por la Sede Apostólica o a raíz de una costumbre, esta ultima o la propia institución HAYAN SIDO OBSERVADAS ININTERRUMPIDAMENTE EN LA CELEBRACIÓN DE MISAS POR MÁS DE DOSCIENTOS AÑOS. A esas Iglesias, de ninguna manera les suprimimos la celebración instituida o acostumbrada. De todos modos, si les agradara más este Misal que ahora sale a la luz por Nuestro cuidado, les permitimos que puedan celebrar Misas según el mismo sin que obste ningún impedimento, si lo consintiera el Obispo, el Prelado o la totalidad del Capítulo.

VI. En cambio, AL QUITAR A TODAS LAS DEMÁS IGLESIAS ENUMERADAS ANTES EL USO DE SUS MISALES PROPIOS, AL DESECHARLOS TOTAL Y RADICALMENTE, Y AL DECRETAR QUE JAMÁS SE AGREGUE, SUPRIMA O CAMBIE NADA A ESTE MISAL NUESTRO RECIÉN EDITADO, LO ESTATUIMOS Y ORDENAMOS MEDIANTE NUESTRA CONSTITUCIÓN PRESENTE, VALEDERA A PERPETUIDAD, Y BAJO PENA DE NUESTRA INDIGNACIÓN.

Así, en conjunto e individualmente a todos los Patriarcas de tales Iglesias, a sus Administradores y a las demás personas que se destacan por alguna dignidad eclesiástica – aún cuando sean Cardenales de la Santa Iglesia Romana o estén revestidos de cualquier grado o preeminencia – les mandamos y preceptuamos estrictamente, en virtud de la Santa obediencia:

– que canten y lean la Misa según el rito, el modo y la norma que ahora transmitimos mediante este Misal, abandonando por entero en adelante y desechando de plano todos los demás procedimientos y ritos observados hasta hoy por costumbre y con origen en otros Misales de diversa antigüedad; – Y QUE NO SE ATREVAN A AGREGAR O RECITAR EN LA CELEBRACIÓN DE LA MISA CEREMONIAS DISTINTAS A LAS CONTENIDAS EN EL MISAL PRESENTE.

VII- Además, por autoridad Apostólica y a tenor de la presente, DAMOS CONCESIÓN E INDULTO, TAMBIÉN A PERPETUIDAD, DE QUE EN EL FUTURO SIGAN POR COMPLETO ESTE MISAL Y DE QUE PUEDAN, CON VALIDEZ, USARLO LIBRE Y LÍCITAMENTE EN TODAS LAS IGLESIAS SIN NINGÚN ESCRÚPULO DE CONCIENCIA Y SIN INCURRIR EN CASTIGOS, CONDENAS, NI CENSURAS DE NINGUNA ESPECIE.

VIII. Del mismo modo, estatuimos y declaramos:

  • QUE NO HAN DE ESTAR OBLIGADOS A CELEBRAR LA MISA EN FORMA DISTINTA A LA ESTABLECIDA POR NOS NI PRELADOS, NI ADMINISTRADORES, NI CAPELLANES NI LOS DEMÁS SACERDOTES SECULARES DE CUALQUIER DENOMINACIÓN O REGULARES DE CUALQUIER ORDEN;
  • QUE NO PUEDEN SER FORZADOS NI COMPELIDOS POR NADIE A REEMPLAZAR ESTE MISAL;
  • Y QUE LA PRESENTE CARTA JAMÁS PUEDE SER REVOCADA NI MODIFICADA EN NINGÚN TIEMPO, SINO QUE SE YERGUE SIEMPRE FIRME Y VÁLIDA EN SU VIGOR.

No obstan los estatutos o costumbres contrarias precedentes de cualquier clase que fueran: constituciones y ordenanzas Apostólicas, constituciones y ordenanzas generales o especiales emanadas de Concilios Provinciales y Sinodales, ni tampoco el uso de las Iglesias enumeradas antes, cuando, a pesar de estar fortalecido por una prescripción muy antigua e inmemorial, no supera los doscientos años.

IX. En cambio, es voluntad Nuestra y decretamos por idéntica autoridad que, luego de editarse esta constitución y el Misal, los sacerdotes presentes en la Curia Romana están obligados a cantar o recitar la Misa según el mismo al cabo de un mes; por su parte los que viven de este lado de los Alpes, al cabo de tres meses; y los que habitan más allá de esos montes, al cabo de seis meses o desde que lo hallen a la venta.

X. Y PARA QUE EN TODOS LOS LUGARES DE LA TIERRA SE CONSERVE SIN CORRUPCIÓN Y PURIFICADO DE DEFECTOS Y ERRORES, también por autoridad bien por autoridad Apostólica y a tenor de la presente prohibimos que se tenga la audacia o el atrevimiento de imprimir, ofrecer o recibir en ninguna forma este Misal sin Nuestra licencia o la licencia especial de un Comisario Apostólico que Nos constituiremos al efecto en cada región: él deberá previamente, dar plena fe a cada impresor de que el ejemplar del Misal que servirá como modelo para los otros, ha sido cotejado con el impreso en Roma según la edición original, y concuerda con este y no discrepa absolutamente en nada.

(Nuestra prohibición se dirige) a todos los impresores que habitan en el dominio sometido directa o indirectamente a Nos y a la Santa Iglesia Romana, bajo pena de confiscación de los libros y de una multa de doscientos ducados de oro pagaderos ipso facto a la Cámara Apostólica; y a los demás establecidos en cualquier parte del orbe, BAJO PENA DE EXCOMUNIÓN LATÆ SENTENTIÆ (AUTOMÁTICA) Y DE OTROS CASTIGOS A JUICIO NUESTRO.

XI. Por cierto, como sería difícil transmitir la presente Carta a todos los lugares del orbe Cristiano y ponerla desde un principio en conocimiento de todos, damos precepto: de que sean publicadas y fijadas, según la costumbre, en las puertas de la Basílica del Príncipe de los Apóstoles y de la Chancillería Apostólica y en el extremo del Campo de Flora; y de que a los ejemplares de esta Carta que se muestren o exhiban – incluso a los impresos, suscriptos de propia mano por algún tabelión público y asegurados además con el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica – se les otorgue en toda nación y lugar la misma fe perfectamente indubitable que se otorgaría a la presente.

XII. Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea licito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición.

MÁS SI ALGUIEN SE ATREVIERE A ATACAR ESTO, SABRÁ QUE HA INCURRIDO EN LA INDIGNACIÓN DE DIOS OMNIPOTENTE Y DE LOS BIENAVENTURADOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO.

Dado en Roma, en San Pedro en el año mil quinientos setenta de la Encarnación del Señor, la víspera de los Idus de Julio, en el quinto año de Nuestro Pontificado.

(1) Rev. Joseph Husslein, S.J., The Mass of the Apostles, p. 319

14 de julio, aniversario de la “Quo Primum Tempore” en defensa del Sacrificio Perpetuo

julio 14, 2018

 

La Santa Misa es el mismo sacrificio del Monte Calvario, traído a cada altar católico

  El Papa San Pío V no inventó nada nuevo, su confirmación del Canon de la Santa Misa el 14 de julio de 1570 tiene el perpetuo propósito de conservar intacto el Dogma y la validez sacramental del Sacrificio del Calvario, traído a la Santa Misa por el poder de Cristo conferido a sus vicarios legítimos, los sacerdotes católicos.

  El cambio del Canon atenta gravemente contra la Fe y la validez del Sacramento de la Eucaristía; así lo consideró el Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento y sus padres investigaron intensamente para purificar y preservar del error el Canon de la Santa Misa, y confirmar y purificar hasta la forma prístina de la misma, es decir la misa tal y como fue enseñada por los primeros Padres de la Iglesia.

Antecedentes de la Quo Primum Tempore

  Simultáneamente al Concilio de Trento (1545-1563) el Canon de la Santa Misa ya era atacado abiertamente por la Sinagoga de Satanás y destruido con los nuevos ritos anglicanos y protestantes (por Cranmer, Lutero, Calvino, Zwinglio y otros).

  Así, la Iglesia universal decretó el 3 de marzo de 1547, los CÁNONES DE LOS SACRAMENTOS EN COMÚN

CAN. XIII: Si alguno dijere, que se pueden despreciar u omitir por capricho y sin pecado por los ministros, los ritos recibidos y aprobados por la Iglesia católica, que se acostumbran practicar en la administración solemne de los Sacramentos; O QUE CUALQUIER PASTOR DE LAS IGLESIAS PUEDE MUDARLOS EN OTROS NUEVOS; SEA EXCOMULGADO.  

    Y específicamente sobre el Canon precisó en la sesión del  17 de septiembre de 1562:

CAN. VI. Si alguno dijere, que el Canon de la Misa contiene errores, y que por esta causa se debe abrogar; sea excomulgado.

  El concepto abrogación incluye a cualquier autoridad de igual o mayor jerarquía (no como mal expresa JC Ceriani de la FSSPX). Así que ningún Papa o Concilio de igual jerarquía puede abrogar (cambiar) el Canon de la Santa Misa, nunca. Contrariamente a lo que afirman quienes defienden los cambios realizados por Juan 23º como lícitos y los llevan a la práctica, como sucede con la “Fraternidad Sacerdotal San Pío X”, y sus ad láteres como el “Instituto del Buen Pastor”, la Sociedad “San Juan María Vianney”, los abonados de “Una Voce” del israelita Michael Davies y la “Fraternidad San Pedro”, entre otros.

Y así lo explica claramente San Pío V en la Quo Primum Tempore:

San Pío V y San Ignacio de Loyola

EN ADELANTE Y POR LA PERPETUIDAD DE LOS TIEMPOS FUTUROS PROHIBIMOS QUE SE CANTE O SE RECITE OTRAS FÓRMULAS QUE AQUELLAS CONFORMES AL MISAL EDITADO POR NOS

  Igualmente queda excomulgado quien afirme que la Misa se debe celebrar en lengua vulgar:

CAN. IX. Si alguno dijere, que se debe condenar el rito de la Iglesia Romana, según el que se profieren en voz baja una parte del Canon, y las palabras de la consagración; o que LA MISA DEBE CELEBRARSE SÓLO EN LENGUA VULGAR, o que no se debe mezclar el agua con el vino en el cáliz que se ha de ofrecer, porque esto es contra la institución de Cristo; sea excomulgado. 

  Por último, el Sacrosanto Concilio ordenó que se iniciara la revisión del Santo Misal y se entregara dicho estudio a la persona del Sumo Pontífice para que con su autoridad infalible lo confirmara cual auténtico y lo canonizara a perpetuidad:

  “En la Sesión segunda, celebrada en tiempo de nuestro santísimo Padre Pío IV, cometió el santo Concilio a ciertos Padres escogidos, que examinasen lo que se debía hacer sobre varias censuras, y libros o sospechosos o perniciosos, y diesen cuenta al mismo santo Concilio. Y oyendo ahora que los mismos Padres han dado la última mano a esta obra, sin que el santo Concilio pueda interponer su juicio con distinción y oportunidad, por la variedad y muchedumbre de los libros; MANDA QUE SE PRESENTE AL SANTÍSIMO PONTÍFICE ROMANO CUANTO DICHOS PADRES HAN TRABAJADO, PARA QUE SE DETERMINE Y DIVULGUE POR SU DICTAMEN Y AUTORIDAD. Y LO MISMO MANDA HAGAN RESPECTO DEL CATECISMO LOS PADRES A QUIENES ESTABA ENCOMENDADO, ASÍ COMO RESPECTO DEL MISAL Y BREVIARIO.”

Promulgación de la Bula Quo Primum Tempore

  El Canon de la Misa que permanece hasta el día de hoy en la verdadera Iglesia Católica es el mismo que celebraban los santos Padres de la Iglesia, los Mártires, los Doctores, los Cruzados, los Misioneros, por ese motivo se le llama LA MISA DE SIEMPRE.

   Es la Santa Misa que celebraban los Sumos Pontífices de la Iglesia, quienes velaron siempre por su integridad y pureza, especialmente tras las añadiduras que se fueron introduciendo a lo largo de siglos y países, ya fuera con la intención de “enjoyarla” o por mala fe.

   Por lo anterior, fue necesario RESTAURAR LA SANTA MISA A SU RITO PRÍSTINO (ORIGINAL O PRIMERO) DE LOS PRIMEROS PADRES; tarea santamente asumida por los Papas Pablo IV y San Pío V, con la ayuda de eminentísimos sabios católicos del Concilio de Trento, quienes tras una gran labor de investigación histórica, verificación y revisión teológica, LA PRESENTARON PURIFICADA DE TODO ERROR Y ALTERACIÓN SUFRIDA CON EL TIEMPO.

   Este rito, definido por San Pío V como el PRÍSTINO (PRIMERO U ORIGINAL DE LA MISA) fue proclamado solemnemente en la Bula Quo Primum Tempore CODIFICADO A PERETUIDAD, como el RITO DEL MISAL ROMANO que debería ser celebrado en todo el orbe cristiano, sin cambios en su parte esencial o Canon,  hasta la consumación de los siglos.

Representación de la Última Cena en la cinta La Pasión

¿Qué es la Santa Misa?

   Como enseña la Iglesia en el Concilio de Trento:

LA SANTA MISA ESENCIALMENTE ES LA MUERTE DEL CALVARIO”.

   Durante la Misa, el Sacrificio del Calvario es traído milagrosamente a cada altar en forma REAL aunque INCRUENTA (sin derramamiento de Sangre) .

   En cada Misa la muerte es REAL, porque la muerte en el Calvario fue REAL, y se hace presente místicamente, por milagro, en cada Misa.

   Para no confiarnos a nuestro sólo entender, nos remitimos al Curso Superior de Religión del Pbro. J. Rafael Faría, cuya primera edición data de 1942:

LA MISA ES UN VERDADERO SARIFICIO

   Encierra los elementos de todo sacrificio.- encontramos en la Misa los elementos esenciales al sacrificio:

a) Ofrenda de una cosa sensible: a saber el Cuerpo y la Sangre de Cristo hechos sensibles, bajo las especies sacramentales (pan y vino).

b) Ministro legítimo: el principal es Jesucristo; sólo Él puede decir: “éste es Mi Cuerpo, ésta es Mi Sangre”. El sacerdote es el ministro secundario que hace visiblemente sus veces.

c) Inmolación. Cristo se inmola en la Misa MÍSTICAMENTE, en cuanto se presenta con carácter de víctima.

d) En honor de Dios. Porque la Misa es un acto de latría para rendir al Altísimo homenaje de adoración.

LA MISA Y EL SACRIFICIO DE LA CRUZ

   La Misa no es una simple representación sino que es LA RENOVACIÓN DEL SACRIFICIO DE LA CRUZ. El Concilio de Trento enseña que el Sacrificio de la Misa es esencialmente el mismo que el Sacrificio de la Cruz.

   El Pbro. J. Rafael Faría en su Curso Superior de Religión da respuesta al estado del Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor de las especies consagradas con las siguientes palabras:

“SE PRESENTA EN ESTADO DE MUERTE”

¿Cómo es posible lo anterior?

   Ese Sacrificio, POR SER MÍSTICO, está fuera del tiempo terrenal y al renovarse, en realidad ES EL MISMO SACRIFICIO DEL CALVARIO PERO PRESENTE, EN LA ACTUALIDAD, TRAÍDO MILAGROSAMENTE, A TODOS LOS ALTARES DEL MUDO SIN NECESIDAD DE QUE JESÚS MUERA CADA VEZ QUE SE REALIZA LA CONSAGRACIÓN. ES LA MUERTE DEL CALVARIO RENOVADA MILAGROSAMENTE, NO REINICIADA.

   Además, las sagrada forma se consume y destruye, razón por la cual sería contradictorio hablar de que consumimos a Cristo en carne viva y que luego se destruye, como de hecho sucede con la sagrada especie.

LA INMOLACIÓN MÍSTICA

   El Padre Rafel Faría abunda:

  La inmolación de Cristo en la Misa es mística, pues Él no puede ya padecer ni (volver a) morir en realidad; y consiste:

   a) En que se presenta como víctima inmolada: Porque se nos muestra en estado de profunda humillación, muy distinto de su gloria en el Cielo.

   b) En que APARECE EN ESTADO DE MUERTE: Aunque no sufra en la Eucaristía (una nueva) muerte real, SÍ EVOCA Y REPRODUCE SU INMOLACIÓN DEL CALVARIO. APARECE EN ESTADO DE MUERTE MÍSTICA PORQUE SU CUERPO APARECE MÍSTICAMENTE SEPARADO DE SU SANGRE, ya que en fuerza de las palabras de la Consagración sólo Su Cuerpo está presente en la Hostia y sólo Su Sangre está en el cáliz consagrado.

   En la Misa hay dos consagraciones diferentes; y hay separación entre las dos especies. Y tiene tanta importancia la representación sacramental de la Muerte de Cristo por esta separación mística entre Su Cuerpo y Su Sangre, que la Iglesia nunca permite la Consagración de una sola especie, ni siquiera para darle la comunión a un moribundo.

   c) En que la Víctima se consume: la víctima se consume porque la Santa Comunión pone fin a la existencia sacramental de Cristo, esto es que desaparece su Cuerpo al consumirse las especies.

CÁNONES DEL SACROSANTO SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA PRESCRITOS POR EL SACROSANTO CONCILIO DE TRENTO

CAN. I. Si alguno negare, que en el santísimo sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y substancialmente el cuerpo y la sangre juntamente con el alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y por consecuencia todo Cristo; sino por el contrario dijere, que solamente está en él como en señal o en figura, o virtualmente; sea excomulgado.

CAN. II. Si alguno dijere, que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía queda substancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo; y negare aquella admirable y singular conversión de toda la substancia del pan en el cuerpo, y de toda la substancia del vino en la sangre, permaneciendo solamente las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia católica propísimamente llama Transubstanciación; sea excomulgado.

CAN III. Si alguno negare, que en el venerable sacramento de la Eucaristía se contiene todo Cristo en cada una de las especies, y divididas estas, en cada una de las partículas de cualquiera de las dos especies; sea excomulgado.

CAN. IV. Si alguno dijere, que hecha la consagración no está el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo en el admirable sacramento de la Eucaristía, sino solo en el uso, mientras que se recibe, pero no antes, ni después; y que no permanece el verdadero cuerpo del Señor en las hostias o partículas consagradas que se reservan, o quedan después de la comunión; sea excomulgado.

CAN. V. Si alguno dijere, o que el principal fruto de la sacrosanta Eucaristía es el perdón de los pecados, o que no provienen de ella otros efectos; sea excomulgado.

CAN. VI. Si alguno dijere, que en el santo sacramento de la Eucaristía no se debe adorar a Cristo, hijo unigénito de Dios, con el culto de latría, ni aun con el externo; y que por lo mismo, ni se debe venerar con peculiar y festiva celebridad; ni ser conducido solemnemente en procesiones, según el loable y universal rito y costumbre de la santa Iglesia; o que no se debe exponer públicamente al pueblo para que le adore, y que los que le adoran son idólatras; sea excomulgado.

CAN. VII. Si alguno dijere, que no es lícito reservar la sagrada Eucaristía en el sagrario, sino que inmediatamente después de la consagración se ha de distribuir de necesidad a los que estén presentes; o dijere que no es lícito llevarla honoríficamente a los enfermos; sea excomulgado.

CAN. VIII. Si alguno dijere, que Cristo, dado en la Eucaristía, sólo se recibe espiritualmente, y no también sacramental y realmente; sea excomulgado.

CAN. IX. Si alguno negare, que todos y cada uno de los fieles cristianos de ambos sexos, cuando hayan llegado al completo uso de la razón, están obligados a comulgar todos los años, a lo menos en Pascua florida, según el precepto de nuestra santa madre la Iglesia; sea excomulgado.

CAN. X. Si alguno dijere, que no es lícito al sacerdote que celebra comulgarse a sí mismo; sea excomulgado.

CAN. XI. Si alguno dijere, que sola la fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la santísima Eucaristía; sea excomulgado. Y para que no se reciba indignamente tan grande Sacramento, y por consecuencia cause muerte y condenación; establece y declara el mismo santo Concilio, que los que se sienten gravados con conciencia de pecado mortal, por contritos que se crean, deben para recibirlo, anticipar necesariamente la confesión sacramental, habiendo confesor. Y si alguno presumiere enseñar, predicar o afirmar con pertinacia lo contrario, o también defenderlo en disputas públicas, quede por el mismo caso excomulgado.

Unidad en la Fe

Sodomita maliciosamente se hizo ordenar neo cura para escandalizar

julio 10, 2018

Costalunga

Foro Católico: Como parte de la agenda o plan mundial de destrucción del prestigio de la Iglesia Católica,  un sodomita italiano se hizo ordenar (neo)cura con el fin de ya investido salir del clóset y escandalizar frente a todo el mundo con un falso matrimonio con otro hombre, con quien vivía en pecado hace 10 años, y así dar un golpe más a la imagen de la Iglesia Romana.

(Transcrito de ACI Prensa)

En los últimos días la noticia de un sacerdote italiano que se casó con su novio español, con el que mantenía una relación en secreto desde hace diez años, fue difundida por los medios de comunicación y propició el pronunciamiento del obispo bajo cuya responsabilidad está el presbítero.

El 3 de julio el diario italiano Corriere della Sera informó del “matrimonio” del P. Giuliano Costalunga con un hombre llamado Pablo, en Gran Canaria (España), el pasado mes de abril. Ambos sostenían una relación oculta de diez años.

Desde el año 2007, el sacerdote era párroco en una iglesia de la localidad de Selva di Progno e Giazza en Verona (Italia).

Ante el escándalo que generó este hecho, el Obispo de Verona, Mons. Giuseppe Zenti, señaló que el P. Costalunga “todavía es sacerdote” y que aún no pedido formalmente la dispensa del ministerio. “Si no lo hace en breve, lo haremos de oficio”, afirmó

Sobre el “casamiento” de Costalunga y el escándalo ocasionado, el Prelado dijo que “esto es algo muy triste para nuestra Iglesia”.

“Uno de mis predecesores había impedido su ordenación tal vez porque comprendía que no era lo justo, pero él (Costalunga) fue a hacerse ordenar en Reti”, indicó.

“Seguramente su experiencia personal es dificilísima y tristísima”, expresó el Obispo y explicó que el P. Costalunga formalmente “no ha pedido ser dispensado del ministerio y por lo tanto todavía es sacerdote: si no lo hace en breve, lo haremos de oficio”.

El caso

El diario Avvenire, perteneciente a los obispos italianos, explica que el P. Costalunga, con 48 años de edad, estudió en el Seminario de Verona y fue ordenado diácono en 1994.

Al año siguiente, el entonces Obispo de Verona, Mons. Attilio Nicora, decidió “no proceder a la ordenación presbiteral”, pero Costalunga, haciendo caso omiso a la prohibición, buscó una diócesis que le permitiera el acceso al orden sagrado.

Al respecto, el vaticanista italiano Andrea Tornielli indicó en Vatican Insider que Costalunga llegó a la Diócesis de Rieti “donde fue acogido por el Obispo Giuseppe Molinari que lo ordenó sacerdote”.

Mons. Molinari fue Obispo de Rieti entre 1989 y 1996. Luego fue designado Arzobispo de L’Aquila, donde sirvió hasta su retiro en 2013.

Cuando Mons. Flavio Carraro asumió la Diócesis de Verona, Costalunga pidió volver “aduciendo motivos de salud para acercarse a casa”.

Tornielli explicó que desde hace tres años, ya con Mons. Zenti a cargo de la Diócesis de Verona, el P. Costalunga “ya no tenía la responsabilidad de párroco y siempre explicaba sus largas ausencias por motivos de salud, sin explicar a su obispo las verdaderas razones ligadas a la relación con su compañero”.

El vaticanista italiano indicó que en febrero de 2018, el P. Giuliano Costalunga envió un correo electrónico al Obispado de Verona diciendo que ya no quería ser sacerdote. Su abogado dijo que “la opción de unirse en matrimonio ha sido tomada por el señor Costalunga como ciudadano libre y solo después de haber comunicado formalmente la opción de querer perder el estado clerical”.

El vaticanista recordó que “no se dimite del sacerdocio con un correo electrónico” y “cualquier sacerdote sabe que existe un procedimiento para pedir la dispensa”.

En declaraciones a Avvenire, Mons. Giussepe Zenti explicó que ha sido contactado por el abogado del sacerdote “ya que se trata de ‘aspectos de la vida privada del señor Costalunga’. Por lo tanto es difícil explicarme con declaraciones que habría preferido no hacer”.

Mons. Zenti relató que incardinó en Verona, es decir que hizo a Costalunga formalmente sacerdote de su diócesis, “luego de una seria consulta con sus colaboradores y en señal de confianza para con él”.

Por ello, lamentó, “no puedo esconder toda mi amargura que habría preferido mantener en el silencio de un corazón sangrante de padre. No me queda sino confiarlo a la misericordia de Dios”.

Para Andrea Tornielli, “el caso del P. Giuliano Costalunga reabre la pregunta sobre cómo es posible que un sacerdote viva durante diez años una doble vida, ejercitando su servicio (aunque contaminado), sin que nadie se dé cuenta de nada, sin que su problema emerja y sea afrontado de alguna manera”.

 

 

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