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Revelación de hebrea española acerca de historia secreta del Opus Judei

marzo 28, 2017

La siguiente explicación es enviada por una colaboradora de origen hebreo y práctica cabalista que durante años se mostró como católica, pero que finalmente decidió hacer uso de su identidad secreta para puntualizar y clarificar algunas de las prácticas de los cabalistas infiltrados en la Iglesia Católica por siglos, y ahora en la Neo Iglesia Conciliar. 

En esta ocasión nos revela algo de lo que se había difundido sobre el marrano José María Escriv(b)a de Balaguer y Albás, fundador del Opus Dei, y lo hace desde la óptica hebrea. 

Foro Católico:

Cuando hablas de los Opus como cabalistas, hay que especificar algo. No son solo un grupo de personas que practican la kabbalah hebraica disfrazados de devotos católicos, sino algo más.

De la historia del Opus Dei hay mucho que explicar, y mucho que está oculto. José María fue un hombre muy consciente de su origen y de su sangre. Y quiso hacer algo por los criptohebreos españoles, diseminados y sin relación entre ellos. Quiso que estuviesen juntos y unidos. No era difícil saber quiénes eran, simplemente había que buscar en las familias de poder político y económico de España. Por eso los opus no son, como se dice erróneamente, un “movimiento católico para ricos”. Es un movimiento para unir a las familias criptohebreas e impedir que se asimimilasen al mezclarse con familias ricas no hebreas. En un principio para España, pero en poco tiempo Escrivá hizo una expansión internacional.

José María creó el concepto de numerarios y supernumerarios, de personas solteras que vivían en comunidad y trabajaban, generalmente en profesiones de élite para infiltrarse en el poder político y económico. Es una especie de mutualidad de previsión social que se asegura que a los criptohebreos miembros nunca les falte de nada y no se tengan que mezclar con no hebreos para unificar fortunas.

Sobre que hablen mal de la masonería, o que tengan esa esencia ultraconservadora y extremadamente devota, digamos que es muy necesario aparentar ser lo extremo contrario para despistar. En la Iglesia Nueva el Opus Dei no cae nada bien, y se le identifica con la Antigua Iglesia. Pero el dinero del Opus ha financiado la puesta en funcionamiento de la Iglesia Nueva surgida en 1965. El dinero opusdeísta es muy necesario y además es un fuente de financiación asegurada y fiel. Y va destinado, curiosamente, hacia los movimientos, grupos y círculos católicos que más mal hablan de los opus.

Francisco y el Opus parecería que tuviesen que estar enemistados, por su “pertenencia a las dos alas opuestas de la Iglesia”. Pero a todo el mundo sorprende la buena relación. Pero es pura lógica. Francisco sabe que el Opus está a su servicio, y los opus saben que están para ayudar en todo a los papas post-conciliares.

Asunto Corbi: Sursum Corda nos responde y publica nuestra respuesta

marzo 27, 2017

En días pasados Raúl Miguel, como responsable del blog Sursum Corda, nos hizo el favor de publicar en su blog la respuesta de FC a la tristemente famosa carta de Gustavo Daniel Corbi, en la cual calumnia a los obispos católicos Ngo Dihn Thuc, Moisés Carmona y Mark A. Pivarunas.

Pierre_Martin_Ngo_Dinh_Thuc_Thuc_Carmona_Zamora

(De izquierda a derecha): monseñores Moisés Carmona, Ngo Dinh Thuc y Adolfo Zamora, octubre 17 de 1981, Toulon, Francia.

Igualmente Raúl Miguel nos envió una respuesta en la cual señala los siguientes puntos importantes en respuesta a nuestros comentarios:

  1. Que él mismo ha defendido durante largo tiempo la validez de las consagraciones de monseñor Thuc, “incluso eN los casos que Foro Católico rechaza”. Lo cual no es exacto ya que Foro Católico hemos negado las consagraciones INEXISTENTES atribuidas a Monseñor Thuc, pero inventadas por insidiosos como los seguidores del eje López Gastón-Urbina Aznar – Squetino  Schattenhofer, quienes proceden de un “obispo de la Iglesia Universal” de apellido Mamistra Olivares, según sus propios registros, y quien se dice descediente de Christian Datessen. (ver: http://fundacionsanvicenteferrer.blogspot.mx/2014/10/sucesion-apostolica-de-monsenor-juan.html) Y DE LA CUAL NO EXISTE NINGUNA PRUEBA DOCUMENTAL (NI FOTOGRAFÍAS NI TESTIMONIOS IN SITU, NI NADA, solamente la afirmación gratuita del tal Datessen)
  2.  Sin embargo, Raúl Miguel considera que el texto de Corbi es “un buen argumento” aunque al momento no ha logrado sustentar una sola de sus cinco acusaciones, y afirma que lo posteó con la intención de “realizar un estudio serio y desapasionado sobre el asunto”, pero hasta que descubrió nuestra respuesta él no había colocado ninguna otra refutación. Refutación que se puede hacer desde el primer momento con obviedades como las fotos de las consagraciones publicadas por los testigos canónicos (doctores Eberhard Heller y Kurt Hiller), documentos que eliminan el principal “argumento” de Gustavo Daniel Corbi, quien afirma que las consagraciones son: “dudosamente válidas por la notoria FALTA  DE  PRUEBA   documental  y   testimonial  que   reqthucletteruiere la Iglesia”.
  3. Por último, Raúl Miguel expresa su preocupación porque consideremos que la breve demora en publicar nuestra respuesta en su blog dé lugar a que lo consideremos deshonestidad intelectual. Lo cual no consideramos.

Sin embargo, lo que sí nos preocupa realmente es que una persona que ha estudiado durante años, nos consta, el citado tema, otorgue algún valor a la notoria falsedad de los argumentos escritos hace 19 años por Gustavo Daniel Corbi y tarde tanto en responder él mismo a dichas acusaciones, dando espacio a que otros le den un valor indebido a una calumnia de tal naturaleza.

MENSAJE DE RAÚL MIGUEL A FORO CATÓLICO

Estimados hermanos en Cristo, administradores de Foro Católico,

Recién hoy a la madrugada pude leer esta entrada que ustedes publicaron el 21 de marzo. De haberme topado con ella antes, hubiera escrito antes, y naturalmente, re-publicado este post en mi blog.

Ustedes saben como yo he defendido en varias ocasiones la validez del linaje Thuc, incluso en los casos que ustedes rechazan. Algunas de esas personas, que alentaron aquella disputa (por la que les he pedido las disculpas correspondientes y que ustedes tuvieron a bien el publicar en FC) son las que hoy están comentando en nuestros blogs otra vez, en estas entradas, que comulgan con los errores dimonianos, adhieren a la tesis rabínica de Guerard Des Lauriers (auspiciados en Argentina por Lázaro Romero) o que asisen a las “misas” de la lógia de Écône y sus subsidiarias en La Reja, por ejemplo.

Saben ustedes que yo publiqué en Sursum Corda, incluso, el texto de la Iglesia Conciliar en el que se reconoce que el obispo Thuc consagró a los obispos sedevacantistas.

El texto del profesor Corbi fue, para mi un buen argumento del lado contrario y por eso, creo que debía ser publicado. Mi intención es realizar un estudio serio y desapasionado sobre el asunto y colocar, en Sursum Corda todo el material que esté disponible, y eso incluye, desde luego, el texto que ustedes han dado a conocer en el cual se responde a los argumentos del prof. Corbi.

Sólo espero que la demora en publicar el documento que ustedes presentan no sea tomado POR USTEDES como un acto de deshonestidad intelectual, razón por la cual les ruego que la próxima vez, me envíen a mi casilla de correo (que creo, ustedes tienen) un aviso para estar al tanto de este tema, que me parece fundamental para la Iglesia en el tiempo actual que vivimos.

Sin otro particular, y recordándolos en mis oraciones, me despido de ustedes, 

Siempre vuestro en Jesucristo,

Raúl Miguel.
Administrador de Sursum Corda

25 de Marzo Anunciación de la Bienaventurada Virgen María y Encarnación del Verbo

marzo 25, 2017

gabrielamaria

Tomado del Año Cristiano del P. Juan Croisset, S.J. 

Anunciación de la Bienaventurada Virgen María y Encarnación del Verbo

El misterio de la Encarnación que se cumplió en el mismo instante en que el Ángel le anuncia á la santísima Virgen, y esta Señora dio su consentimiento debe considerarse como el principio de todos nuestros misterios como el fundamento de nuestra Religión, como la base de nuestra fe, como la obra maestra del Omnipotente, como el origen de nuestra dicha, y como el misterio por excelencia de la bondad y amor de Dios para con los hombres; autorizado por el Espíritu Santo, admirado de los Ángeles, «predicado á los gentiles, creído en el mundo, y sublimado á la gloria: Magnum pietatis sacramentum, quod manifestatum est in carne… creditum est in mundo, assumptum estin gloria. (I ad Timoth. III). Y porque la felicísima embajada que el arcángel san Gabriel llevó á la santísima Virgen del misterio de la Encarnación es en lodo rigor la señal más sensible, y la primera época de nuestra Religión, por eso explica la Iglesia con el título de la Anunciación todos los misterios que se comprenden en ella.

Habiendo llegado en fin el dichoso momento destinado desde la eternidad para hacerse la reconciliación de los hombres con Dios, aquel mismo arcángel Gabriel, que cuatrocientos años antes había declarado al profeta Daniel el nacimiento y la muerte del Mesías, y aquel mismo también, que seis meses antes había anunciado á Zacarías el nacimiento del que había de ser el Precursor, fue enviado á una tierna doncella, llamada María, de la tribu de Judá y de sangre real, porque era descendiente de la casa de David.

Aquel Señor, que la había escogido para Madre del Mesías, la había prevenido en el primer instante de su concepción de todos los dones celestiales, y de una plenitud de gracia tan asombrosa, que era el pasmo del cielo; y como dicen los Padres, excedía en méritos y en santidad á las más perfectas criaturas.

Aunque por una desconocida virtud, hasta entonces sin ejemplo, había consagrado á Dios con voto su virginidad; con todo eso quiso la divina Sabiduría que se desposase con un varón justo llamado José, de la misma casa de David, para que fuese guarda de su honor, testigo y protector de su pureza, tutor y padre putativo del hijo que había de nacer solo de ella.

Vivía esta doncellita en Nazaret, pequeña ciudad de Galilea. Aquí fue donde el arcángel san Gabriel se la apareció á tiempo (dice san Bernardo) que, retirada de la vista y comercio de las criaturas, se dedicaba enteramente á su Dios en contemplación muy elevada. Lleno de respeto y veneración el celestial paraninfo á vista dé la que consideraba ya como reina y soberana suya, la saludó de esta manera: “Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres”: salutación que comprendía el más pomposo y más magnífico elogio que podía darse á una pura criatura; porque la aseguraba que estaba llena de todos los dones del Espíritu Santo; que poseía todas las virtudes en supremo grado; que estaba colmada de bendiciones, y que era ella la criatura más agradable á los ojos de Dios que había en el cielo y en la tierra.

La repentina vista de un Ángel en figura de hombre causó al principio alguna turbación á la purísima doncella. Llenóse su virginal rostro de un vergonzoso rubor, y su corazón de sobresaltó; lo que advertido por el Ángel, la aseguró diciéndola: “No temas, María; porque has hallado gracia en los ojos de Dios. Este Señor quiere que seas madre de un hijo; pero sin detrimento de tu virginal pureza: Concebírosle en tus entrañas, darásle á luz, y le llamarás Jesús. Será á todas luces grande; y las maravillas que obrará le harán reconocer por hijo del Altísimo, y por hijo tuyo, por descendiente de David, puesto que tú eres de su sangre real. Pero no ascenderá al trono por el derecho de la sucesión; porque su soberanía se le deberá por otros títulos muy diferentes. Como hijo de David dominará sobre los pueblos de todo el universo, aunque su corona no será como la de los reyes de la tierra. Fundará una nueva monarquía. En la Iglesia de Dios vivo, en esta misteriosa casa de Jacob, reinará sin sucesor, puesto que el imperio de este gran Monarca no reconocerá más límites en su extensión que los de todo el universo, ni más términos en su duración que los de la eternidad misma.”

Fáciles son de concebir los primeros movimientos de aquel corazón humildísimo, de aquella Virgen la más humilde de todas las criaturas. No podía comprender que Dios hubiese puesto los ojos en ella para cumplimiento de tan alto y tan asombroso misterio. Por otra parte la asustaba mucho el título de madre, apreciando tanto el puro estado de virgen. Esto la obligó á preguntar, cómo podía serlo que el Ángel la decía, no habiendo conocido hasta entonces á hombre alguno, y estando resuelta á no conocerle jamás. Pregunta, dice san Agustín, que no haría la purísima doncella, si no hubiera hecho voto de perpetua castidad : Quodprofecto non diceret, nisi Virginem se ante vovisset. (Lib. de Virginit.).

Para sosegarla y para satisfacerla el Ángel le declaró que solo Dios seria padre del hijo de quien ella había de ser madre; que concebiría por obra del Espíritu Santo, el cual siendo la virtud del Altísimo, formaría milagrosamente el fruto que había de nacer de sús entrañas, haciendo más pura su virginidad; y, en fin, que el hijo que había de dar á luz se llamaría, y sería verdaderamente hijo de Dios, en quien residiría corporalmente toda la plenitud de la divinidad, todos los tesoros de la santidad y de la sabiduría divina. Y en testimonio de esta verdad, añadió el Ángel, pongo en tu noticia la maravilla que Dios acaba de obrar en favor de tu prima Isabel, la cual en su avanzada edad no podía ya esperar tener hijos naturalmente, y con todo eso está en cinta de seis meses, porque nada es imposible al Todopoderoso; y el que pudo dar un hijo á una anciana y á una estéril, también podrá hacer madre á una doncella sin que deje de ser virgen.

Mientras hablaba el Ángel se sintió María interiormente iluminada de una clarísima luz sobrenatural, con la cual comprendió toda la economía y todos los milagros de aquel inefable misterio, y aniquilándose delante de Dios: He aquí, dijo, la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Al decir esto desapareció el Ángel, y en aquel felicísimo momento formó el Espíritu Santo en las entrañas de la Virgen un hermosísimo cuerpo de su misma purísima sangre, y criando al propio tiempo la más perfecta alma que crió jamás, unió el cuerpo y el alma sustancialmente á la persona del Verbo: Ét Verbum caro factum est (Joan, I), y el Verbo por medio de esta sustancial unión se hizo carne. En el mismo punto todos los Ángeles adoraron á aquel Hombre-Dios; en el mismo punto se convirtió en templo del Verbo encarnado el vientre de la más pura entre todas las vírgenes, y en el mismo punto se cumplieron todas las profecías que anunciaban la venida del Mesías: Hodie Davidicurn est impletum oraculum, dice san Gregorio de Neocesarea (Hom. 1): entonces se verificó el oráculo de David: Gaudebunt campi, et exuultabunt ormia ligna silvarum a facie Domini, quomnia venit: saltará de gozo toda la naturaleza, porque el Hombre-Dios se dejó ver en el mundo. Hodie qui est, gignitur, dice san Juan Crisóstomo (De Divin. Gen.): en este día fue concebido en tiempo el que es ante todos los siglos; y aunque esencialmente inmutable, comenzó á ser lo que no era, haciéndose hombre; pero sin perder lo que antes era siendo Dios: Qui est, fit id quod non erat. Nec cuín Deitatis jactura factus est homo. En este día, dice el sabio y piadoso Gerson, fueron oídos los ardientes deseos de tantos santos patriarcas que suspiraban por la venida del Mesías: Hodie completa sunt omnia desideria. Esta es la principal fiesta de la Santísima Trinidad, no habiendo otro día en que hubiese obrado iguales maravillas: Hodie primum est et principale totius Trinitatis festum. ¡Cuántos misterios se incluyen en uno solo, y cuántos prodigios en este solo misterio! En Jesucristo un Hombre Dios; en María una Virgen Madre de Dios, y en nosotros, á cuyo beneficio se hirieron todas estas maravillas, unos hijos adoptivos de Dios.

Sí, carísimos hermanos, dice san Agustín: Talis fuit ista susceptío, quae Deum hommem faceret, et hominem Deum (Serm. de Annun. Mar): tal fue el efecto de la Encarnación, que en virtud de ella, y en la persona de Cristo, el hombre se elevó á ser Dios, y Dios se abatió hasta la forma de hombre. Un Dios verdadero hombre, y un hombre verdadero Dios. Las dos naturalezas divina y humana unidas en una misma persona; pero haciéndose esta unión sin confusión de naturalezas. El Verbo se hizo carne; y por esta unión real y sustancial del Verbo con la humanidad, hizo propias suyas todas las miserias naturales del hombre; comenzando también el hombre a ser participante de todas las grandezas de Dios. Misterio inefable, á cuya ejecución se debe rendir todo entendimiento criado; porque, como dice san Juan Crisóstomo, no hay que preguntar con qué virtud ni de qué manera pudo la naturaleza humana ser sublimada por el Verbo eterno a unión tan noble, á estrechez tan inexplicable: Neque hic quaeritur quomodo hoc factum sit aut fieripotuerit. (Divio. Gener.). Pues el orden de la naturaleza cede á todo lo que quiere Dios: Ubi enim Deus vult, ibi natura ordo cedit. Quiso Dios hacerse hombre; pudo hacerlo, lo hizo y salvó a los hombres: Voluit, potuit, descendit, salvavit. ¡Oh qué inagotable fondo de piadosas reflexiones y de afectos de admiración, de amor y de reconocimiento se comprende en este inefable misterio!

Pero si el asombroso abatimiento del Verbo, dicen los Padres, es asunto grande de admiración al mundo, la sublime elevación de María á la dignidad augusta de Madre de Dios no incluye ni descubre inferiores maravillas. Una virgen que concibe en tiempo á aquel mismo Hijo que Dios engendró ante todos los siglos en la eternidad. María hecha madre de Dios en sentido propio, natural y riguroso; y por esta divina maternidad, María con autoridad sobre Dios, y Dios con subordinación á María, Utrinque miraculutn; dos grandes prodigios: un Dios con todas las obligaciones de un hijo para con su madre, y María en posesión, respecto de Dios, de todos los derechos de una madre para con su hijo, y de todos los bienes, por decirlo así, de este mismo hijo. Después de esto no hay que admirarnos diga san Agustín que entre todas las puras criaturas ninguna es igual á María. Taceat, et contremiscat omnes crealura, exclama el célebre san Pedro Damiano, et vixaudeat aspicere ad tantae dignnitis immensitatem (Serm. de Nativ. Virg.). Calle, poseída de un respetuoso temor, toda pura criatura á vista de una inmensa dignidad que no puede comprender. Ni hay que tener miedo, añade el sabio cancelario de París, de exceder ó de decir demasiado cuando se ensalzan las grandezas de María; porque enriquecida con los bienes de su Hijo, y solo inferior á Dios, es superior á los elogios de los Ángeles y de los hombres: Quidquid humanis potest dici verbis, minus esi á laude Virginis. (Serm. de Concep.).

No debe causarnos admiración esta unánime conspiración de los santos Padres en publicar las inefables prerogativas de la Madre de Dios en el día de su Anunciación gloriosa; porque la divina maternidad de que tomó posesión en este día incluye en sí todos los elogios. Hoc solum de beata Virgine praedicare, dice san Anselmo, quod Dei Mater est, excedit omnem altitudinem quae post Deum dici et cogitar i potest: solo con decir que María es madre de Dios, se dice lo mas que después de Dios se puede decir ni se puede pensar. Este es el origen y como el título radical de todos los privilegios que goza. De aquí dimanó aquella concepción sin mancha, aquella virginidad sin ejemplo, aquella plenitud de gracia sin medida, aquella elevación, aquella universalidad de virtudes sin limitación: de aquí los magníficos, los dulces títulos de Reina del cielo y de la tierra, de Madre de misericordia, de amparo de los pecadores. Tributad a María, escribe san Bernardo á los canónigos de Lyon, tributad á, María las alabanzas que de justicia se la deben. Decid que para sí, y para todos, halló la fuente de la gracia; publicad que es la mediadora de la salvación y la restauradora de los siglos; porque esto es lo que la Iglesia canta, y todos los Padres publican: Magnifica gratiae inventricem, mediatricem salutis, restauratricem saeculorum: haec mihi de illa cantat Ecclesia. (Epist. 174).

Luego que fue madre de Dios, dice san Lorenzo Justiniano, comenzó á ser escala del paraíso, puerta del cielo, abogada del mundo, y mediadora entre Dios y los hombres: Paradisi scala, caeli janua, interventrix mundi, Dei atque hominum verissima mediatrix. (Serm. de Annunt.).

Hay apóstoles, hay patriarcas, hay profetas, hay mártires, hay confesores, hay vírgenes. Todos estos son sin duda poderosos intercesores con Dios, y yo cuento en la realidad mucho con su poderosa intercesión; pero, Virgen santa, exclama el devotísimo Anselmo, lo que todos estos pueden juntos contigo, tú sola lo puedes sin ellos: Quod possunt omnes isti tecum, tu sola potes sine illis ómnibus. (Oratío. 45 ad Virg. Mar.). ¿Y por qué puedes tú sola tanto, y más que todos juntos?¿Quare hoc potes? Porque eres madre de nuestro Salvador, Esposa del mismo Dios, Reina del cielo y de la tierra, y soberana, Emperatriz de todo el universo. Mientras tú no hablas en mi favor, ninguno se atreve á abogar por mí: Pero luego que tú te declaras por mi causa, tendré tantos abogados como cortesanos celestiales.

¡Cuántas veces (dice el famoso abad de Celles) debieron a la clemencia de la Madre la gracia de su conversión aquellos á quienes la justicia del Hijo estaba ya para condenar al fuego eterno! Pues ¿qué confianza no debemos tener en aquella Señora que, por el mismo hecho de ser Madre de Dios, fue declarada tesorera general de sus gracias, depositando, por decirlo así, en sus manos nuestra salvación?

Este fue el dictamen general de todos los Padres en orden á la Madre de Dios; esta ha sido en todos tiempos la fe de la Iglesia. Solamente los herejes jamás han podido tolerar que se le rinda el religioso culto que se la debe. No ha tenido enemigo el Hijo que no lo haya sido de la Madre. Habiendo sido ella la que pisó la cabeza del dragón, no es de admirar haya sido siempre tan aborrecida de él; y siendo el misterio de la Encarnación el fundamento de la fe, no hay blasfemia que no haya vomitado el infierno contra este divino misterio.

Los Arríanos negaban la divinidad del Verbo; los Nestorianos la unión sustancial del Verbo con la carne, admitiendo en Cristo dos personas; los Euitiquianos reconocían en Él una sola naturaleza; los Monotelitas una sola voluntad, y los Marcionitas un cuerpo fantástico. Todos estos rasgos emponzoñados iban de rebote á borrar en María el augusto título de verdadera Madre de Dios. Fulminó rayos la Iglesia en sus concilios contra estos impíos errores, y anatematizó á los herejes; entre los cuales ninguno se declaró con mayor furor contra la divina maternidad de la Virgen que el impío Nestorio. Arrebatado del espíritu de orgullo este indigno patriarca de Constantinopla, se atrevió descaradamente á disputar á María el augusto título de Madre de Dios; mas para dorar de alguna manera, ó para endulzar la blasfemia de su error, concedió á la Señora los más especiosos dictados que pudo discurrir, á excepción del de Teotocos, ó Madre de Dios, que es como el fundamento y la basa de todos los demás. Reconociendo la Iglesia que negar esta indisputable excelencia á la Virgen era echar por tierra el misterio de la Encarnación, tomó la defensa de este esencialísimo punto con todo el ardor y con todo el empeño que correspondía á su celo. Convocó el célebre Concilio Efesino el año 431, en que Nestorio fue excomulgado y degradado, y sus errores condenados; quedando definido como uno de los principales artículos de fe que María es verdadera Madre de Dios en sentido natural y riguroso, sin que este dogma, tan antiguo como la Iglesia misma pudiese padecer interpretación maligna, declarándose que el término Teotocos sería tan consagrado y tan característico contra la herejía de Nestorio, como lo era ya el de Consustancial contra los errores de Arrio. No se puede imaginar el aplauso y regocijo con que fue recibida esta definición de la Iglesia universal en gloria de la santísima Virgen, y es razón no omitir aquí las demostraciones que se hicieron en Éfeso el día que se publicó.

Llegado, pues, el que se había señalado para pronunciar definitivamente sobre la divina maternidad de María, todo el pueblo dejó las casas, ocupó las calles, llenó las plazas públicas, y concurrió a cercar la iglesia dedicada á Dios en honra de la Virgen, donde estaban congregados los Padres del Concilio. Luego que se publicó la decisión, llegándose a entender que María quedaba mantenida en la justa posesión del título de Madre de Dios, resonaron en toda la ciudad festivas aclamaciones y gritos extraordinarios de una devotísima alegría; siendo tan vivas y tan universales estas demostraciones del gozo, que al salir los Padres de la iglesia para retirarse á sus casas, todo el pueblo los condujo como en triunfo, colmándolos de bendiciones. Quemábanse pastillas y otros aromáticos perfumes en las calles por donde habían de pasar; brillaban en el aire festivas luminarias y variedad hermosa de fuegos artificiales, sin que faltase circunstancia alguna á la pompa del regocijo común, ni al esplendor de la gloriosa victoria que María acababa de conseguir de sus enemigos, que no lo eran menos de su santísimo Hijo. Tanta verdad es, como dice san Buenaventura, que la devota ternura, el religioso culto de la Madre de Dios, en todos tiempos fueron comunes á todos los verdaderos cristianos. Nació con la Iglesia la devoción á María, y siempre fue reputada como señal visible de predestinación: Qui acquirunt gratiam Mariæ, agnoscentur á civibus paradisi; et qui habuerit hunc caracterem, annotabitur in libro vitæ (Bonav. In psalm. 91.) Ni es esta, añade san Bernardo, una confianza presuntuosa, que fomente la relajación; es un religioso culto; es una piadosa esperanza, fundada en la protección de la Madre de Dios, pero sostenida de una vida regular y timorata y cristiana. El desgraciado fin del impío Neslorio fue funesto anuncio del que deben esperar todos los que se declaran enemigos de la santísima Virgen.

Créese comunmente que en este concilio Efesino, en que presidió san Cirilo en nombre de san Celestino, papa, compuso juntamente con los demás Padres aquella devota oración á la Madre de Bies, que después adoptó la santa Iglesia: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora, y en la ahora de nuestra muerte, Amen Jesus. (Barón, ad ann. 131).

En todos tiempos fue muy célebre en la misma Iglesia la fiesta de la Anunciación, Cuando vivía san Agustín estaba ya señalado para ella el día 25 de marzo, en el cual, dice este Padre, se cree por antigua y venerable tradición que fue concebido y murió nuestro divino Redentor.

El décimo concilio Toledano, celebrado en el año 456, llama a la solemnidad de este día la fiesta de la Madre de Dios por excelencia, la gran fiesta de la Virgen. Porque, ¿qué otra fiesta mayor de la Madre de Dios, -dicen los Padres – que la Encarnación del Verbo? Por ser incompatible el luto que arrastra la Iglesia en tiempo de pasión y de penitencia, en el que por lo regular cae la Anunciación, con la alegría y la solemnidad que convenía á este misterio, los Padres del referido Concilio trasladaron la fiesta al tiempo de Adviento, en que el oficio diviso es casi todo de la Anunciación y de la Encarnación del Verbo, La santa iglesia de Toledo la fijó el día 18 de diciembre, y la de Milán el domingo que precede inmediatamente a la fiesta de Navidad, Pero habiéndola restituido la Iglesia romana a su propio día hacia el noveno siglo, casi todas las demás iglesias se conformaron con ella; bien que no por eso dejó de celebrar la mayor parte de ellas una fiesta particular en honra dé la santísima Virgen el día 18 de diciembre con título de la Expectación.

Hasta en Inglaterra, no obstante el funesto cisma, se observa hoy la fiesta de la Anunciación, siendo una de las de precepto: se celebra ayuno, vigilia, oficio público, y una colecta particular, y comenzándose á contar el año eclesiástico por este día.

Son muchas las Órdenes religiosas que se honran con el distintivo de la Anunciación de María. Los Servitas ó los siervos de la Virgen, cuyo instituto tuvo principio en Florencia por los años de 1232, y que en el espacio de cinco siglos ha dado muchos Santos al cielo y grandes hombres á la Iglesia-, se llama de la Anunciada, o de la Anunciación; no habiendo título más oportuno para una Orden singularmente dedicado á servir y honrar á la Virgen, que el que está significando aquel feliz momento en que comenzó á ser Madre de Dios.

En Francia y en Italia hay religiosas con el mismo nombre, que se llaman las Celestes, ó las monjas azules, porque andan vestidas de este color. Y el total olvido del mundo, junto con el profundo silencio, retiro y soledad que profesan, contribuye mucho á fomentar en ellas aquel espíritu interior que reina en esta santa Orden, haciéndola muy digna del título de la Anunciada ó de la Anunciación, con que se honra.

El año de 1460 el cardenal Juan de Torquemada fundó en Roma en la iglesia de la Minerva una piadosa congregación ó cofradía con el título de la Anunciación, para casar doncellas pobres, y para dar dotes á las que quieren ser religiosas; habiendo crecido tanto las rentas de esta archicofradía, así por la liberalidad de los Papas, como por muchos legados pios que la han dejado, que cada año da estado a cuatrocientas doncellas, yendo el mismo Papa en persona, con todo el aparato que se estila cuando sale de ceremonia, á distribuir las cédulas de dotes el día 25 de marzo.

En el año de 1639 la ilustre madre Juana Chezard de Matel fundó en Aviñon, con aprobación de la Sede apostólica, la Congregación Religiosa del Verbo Encarnado, cuyo principal fin es honrar continuamente con tierna devoción y caridad ardiente á este divino Verbo hecho carne en las entrañas de la más pura y más santa entre todas las vírgenes; disponiéndole castas esposas por medio de la piadosa y admirable educación que según su instituto dan á las doncellitas tiernas á quienes llama Dios por el camino de la religión; pudiéndose asegurar que el fervor y el religioso porte con que edifican á todos sostienen con esplendor el augusto título que las distingue, y las merecen el renombre de verdaderas hijas del divino Verbo encarnado.

Amadeo VIII, duque de Saboya, mudó en el año de 1438 el orden militar del Lago de amor, en el de la Anunciada, mandando que en lugar de la imagen de san Mauricio trajesen los caballeros la de la santísima Virgen, y en vez de los lagos unos cordoncillos con las palabras de la salutación angélica; lo que muestra bien no haber en el mundo cristiano Estado alguno que no profese singular veneración a este misterio que, siendo el primero de todos, fue principio v origen de nuestra dicha.

El mismo espíritu de devoción y de reconocimiento movió al papa Urbano II, en el año de 1095, á ordenar en el concilio de Clermont, donde presidió en persona, que todos los clérigos rezasen el oficio parvo de Nuestra Señora, introducido ya entre los monjes por san Pedro Damiano; y que tres veces al día, por la mañana, á medio día y por la noche se tocase á las oraciones, que vulgarmente se llama á las Ave Marías (Angelus), y en otro tiempo se decía tocar al perdón, por las grandes indulgencias que concedieron á cuantos las rezasen tres veces al día los papas Juan XXII, Calixto III, Paulo V, Alejandro VII, y Clemente X.

MARTILOGIO ROMANO.

  • La Anunciación de la santísima virgen María, madre de Dios.
  • En Roma, san Quirino, mártir, el cual en tiempo del emperador Claudio, después de haber sido despojado de sus bienes y encerrado en una asquerosa cárcel, y atormentado cruelmente á fuerza de azotes, fue degollado y echado en el Tíber. Después, habiéndolo hallado los cristianos en la isla Licaonia, lo enterraron en el cementerio de Ponciano.
  •  Allí mismo, doscientos sesenta y dos mártires.
  • En Sirmio, la pasion de san Ireneo, obispo y mártir, el cual, en tiempo del emperador Maximiano, siendo presidente Probo, primermente fue molestado con muy crueles martirios, después atormentado también por espcio de muchos días en la cárcel, y por último, cortándole la cabeza, acabo su vida.
  • En Nicomedia, Santa Dula, esclava de un soldado, la cual, habiendo perdido la vida por conservar la castidad, mereció la coron del martirio.
  • En Jerusalen, la conmemoración del santo Ladrón (san Dimás), quien, confesndo á Jesucristo en la cruz, mereció oír de su boca: Hoy serás conmigo en el paraíso.
  • En Laodicea, san Pelayo, obispo, el cual, habiendo padecido, en tiempo de Valente, destierro y otros trabajos por defender la fe católica, murió en el Señor. 
  • En Pistoya, los santos confesores Baroncio y Desiderio. 
  • En Andro, isla del río Loira, san Ermelando, abad, cuy gloriosa vida hicieron recomendable los grandes milagros que Dios hacía por su intercesión.

La Misa es de la fiesta, y la Oración la siguiente:

Oh Dios, que quisiste que el Verbo tomase carne en las entrañas de la santísima Virgen luego que el Ángel la anunció el misterio; concédenos por sus ruegos, que así como firmemente la creemos y confesamos por verdadera Madre de Dios, así también nos favorezca para contigo con su soberana intercesión. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

La Epístola es del capítulo VII del profeta Isaías:

En aquellos días habló el Señor á Acaz, diciendo: Pide al Señor tu Dios un portento del profundo del infierno, ó arriba en lo excelso. Y Acaz respondió: No le pediré, y no tentaré al Señor. Y dijo: Oíd, pues, casa de David: ¿Por ventura es poco para vosotros el molestar á los hombres, sino que sois molestos también á mi Dios? Por esto el mismo Señor os dará un portento. Mirad, una virgen concebirá, y parirá un hijo y se llamará su nombre Manuel. Comerá manteca y miel, para que sepa reprobar lo malo y elegir lo bueno.

NOTA.

El profeta Isaías era príncipe de la sangre real de la casa de David, como hijo de Amós, que fué hermano de Amasías, rey de Judá. Comenzó á profetizar hacía el fin del reinado de Ozías, cerca de ochocientos años antes del nacimiento de Cristo, y continuó por el reinado de sus sucesores Joatan, Acaz y Ezequías; de suerte que profetizó por espacio de casi un siglo entero. Predijo todos los misterios del Salvador; su milagrosa concepción, su nacimiento de una madre virgen, las maravillas de su vida, la ignominia de su muerte, la gloria de su resurrección ; y todo de un modo tan preciso y tan claro, que con mucha razón decía san Jerónimo le consideraba como evangelista y como apóstol de Jesucristo.

REFLEXIONES.

Habló el Señor á Acaz: Locutus est Dominus ad Achaz. Bien pueden nuestras culpas encender la ira de Dios; pero no podrán apagar su misericordia. Era Acaz un rey impío. Sus maldades habían acarreado á todo su reino grandes y rigurosos azotes. Veíanse desoladas todas sus provincias por sus enemigos, muertos á sus manos más de ciento y veinte mil hombres, y hechos prisioneros más de doscientos mil. Pero tantas calamidades no habían sido bastantes para convertir al Monarca: habíanle abatido, pero no le habían hecho ni más humilde ni menos irreligioso. Reducido ya á las últimas extremidades, le exhorta el Profeta que recurra á Dios, y coloque en él toda su confianza. Resístese el desdichado Rey; y la misericordia de Dios toma ocasión, por decirlo así, de su poca fe para dar á su pueblo nueva muestras de su bondad. Puntualmente en el tiempo en que todo era desolación, y en que parecía haber olvidado y reprobado Dios á su pueblo, entonces te renovó la promesa que ya le tenía hecha de enviarle el Salvador, dándole la señal más singular y más clara que se podía pedir, ni se podía desear. ¡Oh cuánta verdad es que Dios no se olvida de que es padre, por más que le irrite la rebeldía de sus hijos!

¡Cuánta verdad es que se acuerda de su misericordia, aun cuando está más encendida su ira! Concebirá una virgen, y parirá un hijo, que se llamará Manuel, esto es, Dios con nosotros. Prodigio singular é inefable, pronosticado ochocientos años antes que sucediese. Sucedió en fin este prodigio. La respuesta de María al Ángel, la admiración de José cuando advirtió el preñado de su Esposa, todo convence concluyentemente la virginidad de aquella Madre milagrosa. Concibió María, y parió á Dios hecho hombre: se dejó ver en la tierra, y conversó con los hombres. Pide ahora otro mayor milagro en el cielo ó en la tierra para confirmarte en la fe. Y ¿no sería mucho mayor milagro si faltases en la fe después de haber visto este gran prodigio? Son desdichados los infieles; no son menos dignos de compasión los judíos; pero los herejes ¿serán menos rigurosamente castigados? Más los cristianos disolutos é impíos; los que profanan su fe con el desorden de sus costumbres; los que desacreditan su religión con sus obras, ¿serán por ventura menos infelices?

El Evangelio es del capítulo I de san Lucas:

En aquel tiempo: Fue enviado por Dios el ángel Gabriel á una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón, por nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y habiendo entrado el Ángel á su presencia, le dijo: Dios te salve, llena de gracia: el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Lo cual oyéndolo ella, se turbó á sus palabras, y pensaba qué suerte de salutación fuese esta. Y el Ángel le dijo: No temas, María; porque has encontrado gracia delante de Dios: mira, concebirás, y parirás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande, y se llamará el Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios la silla de su padre David: y reinará sobre la casa de Jacob eternamente. Y su reino no tendrá fin. Dijo María al Ángel: ¿Cómo se ha de hacer esto, si yo no he conocido varón? Y respondiendo el Ángel, la dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre tí, y la virtud del Altísimo te hará sombra. Y por esto también lo que ha de nacer de tí, que será santo, se llamará Hijo de Dios. Y mira, Isabel tu parienta también ha concebido en su vejez un hijo, y está ya en el sexto mes, la que se decía estéril: porque para Dios nada será imposible. Dijo, pues María: Hé aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tu palabra.

MEDITACIÓN.

Sobre el misterio de la Encarnación.

Punto primero.— Considera si podía Dios dar mayores pruebas del amor que profesa á los hombres, que haciéndose hombre para acreditar con testimonio más sensible el exceso de su amor.

Hablemos claro. Si Dios hubiera dejado á nuestra elección que le pidiésemos una prueba visible y convincente de lo mucho que nos amaba: ¿nos hubiera pasado por el pensamiento pedirle otra semejante? ¿Hubiéramos soñado en pretender que Dios se hiciese hombre y que haciéndose en todo semejante á los hombres, se echase a cuestas todas nuestras miserias, á excepción del pecado para compadecerse después más de nuestras necesidades? Pues este prodigio, que jamás nos atreveríamos á pedir, ni aun a imaginar; esta maravilla, que el entendimiento humano calificaría de extravagancia, este milagro fue el que obró la sabiduría divina para manifestarnos el exceso con que nos amaba. ¿Estamos bien convencidos de este exceso de su amor? ¿Y cuál es nuestro reconocimiento? ¿Qué interesaba al Señor en nuestra redención? ¿Qué iba á ganar en hacerse semejante á nosotros para que fuésemos participantes de su gloria? ¿Ignoraba por ventura que iba á desperdiciar sus inmensos beneficios en unos hombres ingratos? ¿No sabía bien que por más que le costase, por más amor que nos mostrase, por más ejemplos que nos diese, el mundo siempre había de ser su implacable enemigo, siempre había de estar atestado de impíos y de disolutos? Y con todo eso ninguna cosa fue bastante á disgustarle, á entibiarle en el amor de un pueblo tan indigno de sus favores.

(I Joan, 3): Ved, hombres ingratos, ved el amor que el Padre celestial nos mostró en este adorable misterio, queriendo que nos llamásemos, y que efectivamente fuésemos, hijos suyos, pueblo querido del Hombre-Dios, sus coherederos y sus hermanos. No pudo el Verbo divino tomar carne humana sin contraer con los hombres la afinidad más estrecha. ¡Un Dios que se humilla, por decirlo así, hasta aniquilarse haciéndose niño, sujetándose á todas las miserias naturales de los niños; y esto por amor de los hombres! ¿Creemos esta maravilla? ¿Y nos hace mucha impresión este inefable beneficio?

¡Ah Señor! no, no me admiran ya vuestros abatimientos ni todas las maravillas que obráis en este inefable misterio. Aunque son incomprensibles al entendimiento humano, la misma razón me dicta que vuestros fines, que vuestras ideas son muy superiores á cuanto ella puede alcanzar. Lo que me asombra, lo que realmente trastorna á mi misma razón, es que los hombres crean este misterio, y no os amen. Pero, ¿y no entraré yo también en este número después de estas reflexiones?

Punto segundo.—Considera que si nuestro amor y nuestro reconocimiento á este Hombre-Dios deben ser sumos, ¿cuál deberá ser nuestra confianza, nuestra veneración y nuestra ternura á su santísima Madre? ¿Puede ser elevada á más alta dignidad una pura criatura? ¿Hay cosa criada, hay celestiales inteligencias que no sean inferiores á la Reina de los hombres y de los Ángeles?

Pero en lo que más interesamos todos es en que si su poder iguala á su dignidad, la ternura con que nos mira es igual á su poder. Comenzó á ser madre de misericordia desde que comenzó á ser Madre de Dios; pues ¡con qué caridad vuelve sus piadosos ojos hacia los pecadores! ¡qué liberal es para con todos los que la invocan! ¡Oh mi Dios, y cuánto debe consolarnos esta verdad!

Sabemos que solamente Jesucristo redimió al mundo con su .sangre; pero no podemos ignorar que aquella sangre preciosa que derramó fue formada de la misma sustancia de María; y por consiguiente franqueó, ofreció, entregó por nosotros aquella sangre que sirvió para nuestro rescate. En esto se funda la Iglesia para darla el título de mediadora y reparadora de los hombres. Como María tiene tanto interés, tanta parte en la dicha de los que se salvan, no puede mirar á sangre fría la desgracia de los que se pierden. ¡Cuál debe ser nuestra devoción á aquella Señora, que siendo Madre de Dios, es al mismo tiempo madre nuestra! ¡cuál nuestro religioso culto, cuál nuestra firme confianza en la que es vita, dulcedo, spes nostra! fuente de vida en esta región de muerte; todo nuestro consuelo en este valle de lágrimas; toda nuestra esperanza en este tropel de escollos, en tanta confusión de peligros. Rabie y espume de coraje la herejía; que la iglesia siempre aclamará, siempre saludará á esta Señora con estos augustos timbres, tan llenos de consuelo como de majestad. Y con semejante protectora, con tal madre, ¿será posible que vivamos pobres y necesitados de bienes espirituales? ¿será posible que desmayemos en el camino de la salvación? que tengamos la desgracia de descaminarnos y de perdernos? ¿Á quién se deberá echar la culpa?

Pues en este gran día en que María es declarada por Madre de Dios tributémosla los cultos que merece, arrojémonos á los pies de sus altares, y jurémosla una fidelidad inviolable, renovándola la protesta de la más reverente, de la más perfecta esclavitud.

Esto es lo que hago desde este mismo momento, ó Madre de mi Dios, ó Virgen sacratísima. Cubierto de confusión, y partido el corazón de un vivo dolor, de un amargo arrepentimiento, por haber correspondido tan mal hasta aquí á vuestras excesivas misericordias, vengo lleno de nueva y más animosa confianza á implorar vuestra poderosa protección para con vuestro amantísimo Hijo; y á ofrecerme para siempre por perpetuo esclavo vuestro. Sed, Señora, madre mía, y alcanzadme la gracia que he menester para adquirir las virtudes que caracterizan á los que son vuestros hijos verdaderos.

Jaculatorias.—Ruega por nos, santa Madre de Dios. Dios te salve, vida, dulzura y esperanza nuestra.

PROPÓSITOS.

1. De todas las oraciones que la Iglesia dirige á la santísima Virgen, la más agradable á esta Señora y la más provechosa para nosotros es la salutación angélica, que comúnmente llamamos el Ave María. El autor de esta oración en todo rigor fue el Espíritu Santo; porque solo contiene las palabras que usó el Ángel cuando la anunció el misterio de la Encarnación; las que dijo santa Isabel en el día de la Visitación, y la oración que hizo toda la Iglesia, congregada en Éfeso en el día de la triunfante Asunción de la Virgen. Es esta oración un compendio de las maravillas que Dios obró en su favor, y de las grandes mercedes que esperamos de esta Madre de misericordia. Por eso ha sido siempre muy familiar á todos los Santos; y la Iglesia comienza y acaba con ella el oficio divino. San Atanasio, en el sermón que hizo de la Madre de Dios, dice que todas las jerarquías celestiales repiten sin cesar en el cielo esta salutación angélica. Por lo mismo la llama san Efren el cántico de los Ángeles; y san Juan Damasceno añade, que basta rezarla para llenarse el alma de consuelo. Los herejes no son de este parecer. Siendo la salutación angélica tan gloriosa á la Madre de Dios, tan agradable al Señor, y tan provechosa á los fieles, no podía ser de su gusto. El infierno la mira con horror, y es formidable á los demonios: pues ¿cómo podían dejar de reprobarla los enemigos de la Iglesia? Siempre que rezo el Ave María (dice san Francisco en sus Opúsculos) los Ángeles y los Santos se regocijan en el cielo, y los justos en la tierra; el infierno brama, y los demonios huyen. Así como la cera se derrite con el fuego, así los malignos espíritus se disipan á la invocación del nombre de María. Sea, pues, de hoy en adelante el Ave María la devoción que más frecuentes, no solo todos los días, sino todas las horas, rezándola siempre que oyeres el reloj; y aun las personas fervorosas, acostumbran dar principio á todas las obras que hacen con el Ave María. Al salir de casa, al volver á ella, al principio y al fin de todas sus oraciones, al comenzar algún negocio, al despertar por la mañana, al acostarse por la noche, antes de dormir, después de la señal de la cruz, en fin, dice san Bernardo, dar principio a todas las acciones, y sellarlas todas con el Ave María, es una devoción que nos facilita mil bendiciones del cielo. Enséñala á tus hijos y a tus criados; porque después de las oraciones de precepto, ninguna es más provechosa, ninguna más necesaria que esta. El misterio de la Encarnación que nos recuerda; los auxilios necesarios para vivir una santa vida y para lograr una santa muerte que en ella se piden á Dios por intercesión de aquella que es como la dispensadora de sus gracias, todo acredita la excelencia de esta oración, y todo convence su gran utilidad. Pero ten cuidado de rezarla con aquella atención y con aquel respeto, con aquella devoción que se requieren. Comúnmente se hacen sin fruto las oraciones que se repiten con frecuencia, porque se hace costumbre de rezarlas sin atención y sin gusto. Corrige este defecto, y nunca reces el Ave María sin hacer reflexión á que con ella saludas á la Reina del cielo y de la tierra, y que imploras su protección como refugio de pecadores.

2. En Francia se toca regularmente tres veces á las Ave Marías: al amanecer, á mediodía, y poco antes de la noche; costumbre piadosísima, que también se practica en muchas partes de España, haciendo señal la campana para advertir á los fieles que hagan esta acción de gratitud y de religión. Es una de las devociones más antiguas y más indispensables de la Iglesia. Porque siendo el misterio de la Encarnación el origen de todos los demás y el principio de nuestra salvación, quiere que sus hijos unan sus voces y sus afectos tres veces al día para dar gracias al Padre de las misericordias por este insigne beneficio; y en cada una de ellas se rezan tres Ave Marías, en reverencia de las tres Personas de la Santísima Trinidad, por haber concurrido todas tres con modo particular á este inefable misterio; y se dirigen las oraciones a la santísima Virgen por haberse obrado el misterio en sus purísimas entrañas. Antes de la primera Ave María se dicen estas palabras de la Iglesia: El Ángel del Señor anunció á María que sería Madre de Dios, y concibió por obra del Espíritu Santo, en las cuales se comprende toda la economía del misterio de la Encarnación, en el mismo punto que el Ángel se le anunció á la Virgen. Antes de la segunda Ave María se dicen aquellas palabras de la misma Virgen; Hé aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra; con las cuales dió su consentimiento que en el orden de la divina Providencia era condición precisa para cumplimiento del misterio. Antes de la tercera Ave María se dicen aquellas palabras del Evangelio: Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros; las cuales explican la Encarnación del Verbo Divino. Acaba siempre el ofrecimiento de obras por la mañana con las Ave Marías. Si á mediodía no oyeres la campana, ó en el lugar donde estás no se acostumbrare tocar á las oraciones en aquella hora, fija la santa costumbre de rezarlas ó al principio ó al fin de la comida. Y en fin, si no las oyeres por la noche, rézalas después de puesto el sol. Antiguamente se llamaba, y aun hoy se llama en algunas partes, al toque de las oraciones el perdón, por las muchas indulgencias que están concedidas á los que las rezan. Sabiendo bien los Sumos Pontífices cuan agradable es al Señor esta oración, y qué provechosa á los fieles, han derramado abundantemente los tesoros de la Iglesia en favor de los que tienen costumbre de rezarla con devoción y con respeto. Urbano II, como ya se ha dicho, hallándose en el concilio de Clermont, al qué presidió en persona el año de 1094, mandó que se tocase á las oraciones todos los días. Juan XXII, estando en Aviñon, concedió veinte días de indulgencia á los que las rezasen. Calixto III aumentó el número para aumentar la devoción. Paulo III aun concedió más amplias indulgencias. Alejandro VII concedió indulgencia plenaria á los misioneros de la Compañía de Jesús; y Clemente X, á instancia del rey Cristianísimo, para extender á toda la Iglesia esta gracia, concedió lo primero diez años de indulgencia todas las veces que se rezaren las Ave Marías; lo segundo, indulgencia plenaria á los que por espacio de un mes las rezaren tres veces cada día, confesando y comulgando en cualquiera día que eligieren del mes siguiente y lo tercero, el mismo Papa concedió indulgencia plenaria para la hora de la muerte á los que hubiesen tenido costumbre de practicar esta devoción en vida. ¿Serán necesarios más motivos para observarla en adelante con la mayor exactitud? Pero guárdate bien de hacerlo con indevoción y con tibieza. Nunca reces las oraciones con precipitación; rézalas siempre con atención devota, y por un ridículo respeto humano, por una necia vergüenza, nunca dejes de ser y de parecer cristiano.

Mari Cruz desmintió Garabandal: “Yo nunca vi a la Virgen ni tampoco al ángel”

marzo 24, 2017
Garabandal7

Las “videntes” a menudo estaban mirando la “aparición” en direcciones diferentes.

(Tomado de El País/ Víctor Guijón – Domingo, 17 de junio de 1984)

“Nunca vi a la Virgen en los pinos ni a ningún personaje celestial. Creo que si aquella tarde del 18 de junio Conchita no hubiera estado con nosotras en la finca del maestro, la historia no se habría montado y San Sebastián de Garabandal hubiera seguido por los siglos de los siglos su vida rutinaria y tranquila”.Mari Cruz González, 34 años, casada desde hace 14 y con cuatro hijos, es la única de lasniñas videntes que reside actualmente en España y la primera, hasta el momento, que ha confesado públicamente lo que ya dijera ante la comisión creada por el obispo de Santander al principio de las supuestas apariciones de la Virgen y del arcángel san Miguel: “Yo nunca vi a la Virgen ni tampoco al ángel”.

Mari Cruz González tenía 11 años cuando en el verano de 1961 se produjeron los hechos que transformarían radicalmente la vida de la localidad cántabra de Garabandal. En sus manifestaciones, 23 años más tarde, Mari Cruz señala a Conchita, que actualmente reside en Nueva York y está casada con un ciudadano americano, al igual que Mari Loli y Jacinta, como la inductora de las visiones.

De repente se puso en éxtasis”, recuerda Mari Cruz, “y hasta nos dio miedo aquella especie de comedia, y pensamos que podría haberse puesto mala. Nos metió a las tres en la cabeza que había visto al ángel”. Insiste Mari Cruz González en que sus declaraciones de ahora coinciden con las realizadas en su día ante la comisión episcopal creada al efecto, pese a lo cual, y con la única excepción de Vicente Puchol, obispo de Santander, muerto prematuramente en accidente automovilístico, las reacciones de la Iglesia fueron siempre contemporizadoras ante las supuestas apariciones.

La presión ambiental a la que se vieron sometidas las niñas videntes fue un factor determinante para que se prolongaran durante casi tres años las concentraciones para asistir a las supuestas apariciones. “Se nos acosaba para que viéramos al ángel y luego a la Virgen, y aquellos fanáticos no se detuvieron hasta tener redactado incluso un mensaje, como había acontecido siempre en otras apariciones, como en Lourdes o en Fátima”. Mari Cruz confiesa su oposición frontal hacia quienes han hecho de Garabandal centro de peregrinación: “Siempre que tengo ocasión, aunque nunca la busco, así lo hago saber, pero no desean escuchar esa verdad”.

Acuerdo Roma-FSSPX: ¿Habrá diferencia con los protocolos de Sión firmados por Lefebvre en 1988?

marzo 23, 2017
Thuc a Lefebvre

Texto transcrito del sitio Einsicht

Pero Lefebvre prefirió seguir unido a la Vaticueva…

Por todas partes (Logia Lefebviana y Logia Vaticana) se habla de que solamente falta la firma del Acuerdo que dotaría de una “regularización” a la secta lefebvriana.

Peguntas que nos llaman la atención:

¿Habrá diferencias clave entre el acuerdo firmado en 1988 por Marcel Lefebvre y el actual?

¿Se permitirá a los FSSPX seguir diciendo que el Vaticano Segundo es herético?

¿Estarán, como el Opus Dei, directamente bajo la obediencia de Roma?

lefebvre-5-maio-1988-protocolo-assinado-e-abandonado

Marcel Lefebvre firmando los acuerdos con la Neo Iglesia conciliar el 5 de mayo de 1988.

TEXTO DEL ACUERDO DE 1988:

Yo, Marcel Lefebvre, arzobispo-obispo emérito de Tulle, junto con los miembros de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X, que fundé:

1. Nos comprometemos a ser siempre fieles a la Iglesia Católica y al Romano Pontífice, su Pastor Supremo, el vicario de Cristo, el sucesor del bienaventurado Pedro en el primado y la cabeza del cuerpo de los obispos.

2. Declaramos que aceptaremos la doctrina contenida en el número 25 de la constitución dogmática del Concilio Vaticano II, “Lumen Gentium”, respecto al magisterio eclesiástico y la adhesión que al mismo debemos.

3. En cuanto a ciertos puntos enseñados por el Concilio Vaticano II, respecto de las posteriores reformas de la liturgia y las leyes que parecen difíciles de conciliar con la tradición, nos comprometemos a una actitud positiva de estudio y de comunicación con la Sede Apostólica, evitando toda polémica.

4. Declaramos, además, que vamos a reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia y de acuerdo con los ritos en las ediciones típicas del misal y los rituales de los sacramentos, promulgada por los Papas Pablo VI y Juan Pablo II.

5. Por último, nos comprometemos a respetar la disciplina común de la Iglesia y las leyes eclesiásticas, particularmente las contenidas en elCódigo de Derecho Canónico promulgado por el Papa Juan Pablo II, a excepción de la disciplina especial concedida a la Fraternidad por ley particular.


Anexo II. Cuestiones jurídicas

Teniendo en cuenta el hecho de que la Sociedad Sacerdotal San Pío X se ha formado durante 18 años como una sociedad de vida común – y en base a un estudio de las sugerencias de Mons. Lefebvre y las conclusiones de la visita realizada por Su Eminencia el Cardenal Gagnon – el modelo canónico más adecuado es el de una sociedad de vida apostólica.

1. Sociedad de Vida Apostólica.

Es una solución canónicamente posible, con la ventaja de la posibilidad de sumar a los laicos en la sociedad clerical de vida apostólica (por ejemplo, hermanos coadjutores). De acuerdo con el Código de Derecho Canónico promulgado en 1983, los cánones 731-746, esta sociedad tiene plena autonomía, se pueden formar a sus miembros, puede incardinar a los sacerdotes y asegura la vida común de todos sus miembros. En sus propios estatutos, con la flexibilidad y posibilidad creativa, a la luz de los modelos conocidos de estas sociedades de vida apostólica, uno se anticipa a una exención determinada en lo que respecta a los obispos diocesanos (cf. Canon 591) en lo que concierne al culto público, la “cura animarum »y otras actividades de apostolado, teniendo en cuenta los cánones 679-683. En cuanto a la jurisdicción sobre los fieles que buscan a los sacerdotes de la sociedad, se les confiere a los Ordinarios del lugar o por la Sede Apostólica.

2. La Comisión Romana.

Será establecida por la Santa Sede una comisión para coordinar las relaciones entre los diversos dicasterios y los obispos diocesanos, así como para resolver los eventuales problemas y contiendas  y dadas las facultades necesarias para el tratamiento de las cuestiones antes indicadas (por ejemplo, el establecimiento, a petición de los fieles de un lugar de culto en un lugar donde no hay casa de la sociedad, “ad mentem,” Canon 383.2).

3. Condición de las personas vinculadas a la Sociedad.

3.1 Los miembros de la sociedad clerical de vida apostólica (sacerdotes y hermanos coadjutores laicos): Se rigen por los estatutos de la sociedad de derecho pontificio.

3.2 Los hombres y las mujeres oblatos, con o sin los votos privados, y los miembros de la Tercera Orden vinculada a la sociedad: pertenecen a una asociación de fieles vinculados a la sociedad en términos de canon 303, y colaborar con ella.

3.3 Las hermanas (es decir, la congregación fundada por el Arzobispo Lefebvre) que hacen votos públicos: Se constituirá un instituto de verdad de la vida consagrada, con su propia estructura y autonomía, aun cuando se prevé una cierta relación por la unidad de la espiritualidad con la superior de la sociedad. Esta congregación – por lo menos al principio – se encargará a la Comisión romano en lugar de la Congregación para los Religiosos.

3.4 Los miembros de las comunidades que viven en el estado de diversos institutos religiosos (carmelitas, benedictinos, dominicos, etc) y moralmente vinculado a la sociedad: Es justo que se les conceda, caso por caso, un estado en particular la regulación de sus relaciones con su respectivo orden .

3.5 Los sacerdotes que como individuos moralmente vinculados con la hermandad recibirá un estatuto personal, teniendo en cuenta sus aspiraciones, y, al mismo tiempo, las obligaciones resultantes de su incardinación. Otros casos particulares de este tipo serán examinados y resueltos por la Comisión Romana. 

En lo que respecta laicos que buscan la ayuda pastoral de las comunidades de la sociedad: ellos permanecen bajo la jurisdicción de los obispos diocesanos – sobre todo para los ritos litúrgicos de las comunidades de la sociedad – y pueden mirar a estas comunidades para la administración de los sacramentos (para el sacramentos del bautismo, la confirmación y el matrimonio, con la previa y necesaria notificación a su propia parroquia; cánones 878, 896, 1122).

NOTA: No hay razón para considerar la complejidad particular:

1. De la cuestión de la recepción por parte de los laicos de los sacramentos del bautismo, confirmación, matrimonio, en las comunidades de la sociedad. 

2. De la cuestión de las comunidades que practican -sin estar conectado a ellos- el estado de tal o cual instituto religioso. 

Corresponde a la Comisión Romana resolver estos temas.

4. Ordenaciones.

Para ordenaciones, es necesario distinguir dos fases:

4.1 Inmediatamente: Para las ordenaciones previstas en breve, el Arzobispo Lefebvre estaría autorizado para conferir o, si no podía, otro obispo ordenado a por él.

4.2 Una vez establecida, la sociedad de vida apostólica:

4.2.1 Cuando sea posible, en la sentencia dictada por el Superior General, sigue el procedimiento normal: la transferencia de los dimisorias a un obispo que está de acuerdo para ordenar a los miembros de la sociedad.

4.2.2 Debido a la situación particular de la fraternidad (cf. infra): se realizará la ordenación de un obispo de la sociedad que, entre otras tareas, tendría la de continuar con las ordenaciones.

5. Problema de un obispo.

5.1 En el plano doctrinal (eclesiológico), la garantía de la estabilidad y el mantenimiento de la vida y la actividad de la sociedad está asegurada por su construcción como una sociedad de vida apostólica de derecho pontificio y la aprobación de sus estatutos por el Santo Padre.

5.2 Sin embargo, por razones prácticas y psicológicas, la consagración de un miembro de obispo de la sociedad parece útil. Por esta razón, en el contexto de la doctrina y la solución jurídica de la conciliación, vamos a sugerir al Santo Padre que nombre un obispo elegido en la sociedad, propuesto por el Arzobispo Lefebvre. 

Como una consecuencia del principio indicado anteriormente (5,1), este obispo no es general normalmente superior de la sociedad. Pero sería bueno que sea un miembro de la Comisión Romana.

6. Los problemas particulares de resolver por Decreto o Declaración.

Levantar el ‘suspensio a divinis “de Mons. Lefebvre y dispensación de las irregularidades en que incurrió a través de las ordenaciones. – La anticipación de una “amnistía” y un acuerdo para las casas de la sociedad y lugares de culto erigido – o usado – hasta ahora sin la autorización de los obispos.

PROHIBICIONES OFICIALES DE LA JERARQUÍA SOBRE GARABANDAL. Acusan a los adictos a Garabandal de pretender desfigurar las resoluciones

marzo 22, 2017

Autor y Editor: Obispado de Santander.

Palacio Episcopal. Santander

Imprenta: Graficas Bedia. Africa, 5. Santander.

Deposito Legal: SA. 80-70

PRESENTACION.

Son numerosas las peticiones de informes que llegan a este Obispado, en relación con supuestos acontecimientos maravillosos acaecidos en San Sebastián de Garabandal.

Desde 1961, año en que se iniciaron las pretendidas apariciones, varios documentos oficiales se han producido a este propósito, tanto por parte de los sucesivos obispos de Santander como por parte de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe. Con el fin de poder presentar en conjunto tales documentos y facilitar con ello las respuestas que se nos piden, este Obispado ha querido reunirlos y ofrecer una visión completa del dictamen auténtico pronunciado por la Iglesia.

Cuando se preparaba esta edición, el Sr. Obispo de Santander ha recibido un ejemplar fotocopiado de la carta que remitía la S. Congregacion para la Doctrina de la Fe al Sr. Arzobispo de Nueva Orleans, respondiendo a preguntas y aclarando dudas que este Prelado proponía a la Santa Sede sobre el lema de las supuestas apariciones. Aunque el destinatario directo de dicha carta no es el Obispo de Santander, el hecho de haberla este recibido de la propia Sagrada Congregación, nos induce a incluir su texto,como apéndice, dentro de la presente colección. Ella contribuye a la correcta interpretación de los restantes documentos, confirma las líneas fundamentales del comunicado del Sr. Obispo de Santander a sus Hermanos en el Episcopado y aporta nueva luz sobre EL CRITERIO DE LA SANTA SEDE, QUE REITERADAMENTE SE HA PRETENDIDO DESFIGURAR.

COMUNICACIÓN DE MONS. CIRARDA, OBISPO DE SANTANDER, A SUS HERMANOS EN EL EPISCOPADO, SOBRE LAS SUPUESTAS APARIClONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN SAN SEBASTIÁN DE GARABANDAL

Razón de esta comunicación.

Son muchos los Excmos. Sres. Obispos que consultan al Obispado de Santander sobre las pretendidas apariciones de la Santísima Virgen María en el pueblo de San Sebastián de Garabandal, de esta diócesis. Alguno ha llegado a escribirme anunciando su llegada a Santander, al frente de una peregrinación de su diócesis para visitar Garabandal.

En reciente visita a Roma, he sabido también que llegan allí igualmente consultas sobre el mismo tema, según me ha sido comunicado en la Secretaria de Estado de Su Santidad y en la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe.

Por otra parte, los adictos a las citadas pretendidas apariciones vienen publicando libros y artículos, en que siguen defendiendo:

a) la veracidad de dichas apariciones;

b) la falta de autoridad del Obispo de Santander para juzgar sobre su verdad o falsedad, porque es cosa que toca a la Santa Serle, dada la pretendida naturaleza profética que dicen dichas apariciones;

c) una supuesta contradicción entre la Santa Sede y la Curia de Santander, como si aquella aprobara, al menos implícitamente con su silencio o con su complacencia, las dichas apariciones.

Fundados en esas razones, los adictos a Garabandal se niegan a sentir con las repetidas declaraciones de los Obispos de Santander. Y lo grave es que algunas de sus publicaciones aparezcan en libros o revistas que cuentan con la aprobación eclesiástica.

En consecuencia, previa consulta a la Santa Sede, ha parecido oportuno dar esta comunicación a todos los Hermanos en el Episcopado, aclarando el verdadero estado de la cuestión, para que no se dejen sorprender por noticias falsas.

Se hace la comunicación con carácter general, porque el tema de las citadas pretendidas apariciones no tiene ningún interés especial en la propia diócesis de Santander, donde sacerdotes y fieles han demostrado en este punta una pronta y filial obediencia a sus Obispos con excepción de un pequeñísimo grupo sociológicamente insignificante, pero las consultas, incluso de Prelados, llegan a Santander desde distintos países de Europa, de América y aún de Asia y de Oceanía.

Primeras decisiones de los Obispos de Santander.

Las supuestas apariciones comenzaron en San Sebastián de Garabandal, el 18 de junio de 1961 (FC: la fecha 18 de junio, es igual a tres veces seis, del sexto mes y según los testimonios la primera visión fue a las 18 horas, otra vez, tres veces seis), y se prolongaron con frecuencia grandísima durante muchos meses.

Regía, por aquel entonces, la diócesis Mons. Doroteo Fernández, como Administrador Apostólico. lnmediatamente atendió al estudio del problema, creando una comisión especial para ello; y tuvo informada a la Santa Serle de la marcha de los acontecimientos dado el volumen y la publicidad que alcanzaron muy prontamente. Lo mismo hizo Mons. Beitia tras su toma de posesión como Obispo de la diócesis en 1962.

Cuatro notas publicaron dichos Prelados entre 1961 y 1965, coincidentes las cuatro en sus elementos fundamentales. De ellas destacan dos proposiciones:

a) que en el supuesto mensaje, que se dice comunicado por la Santsima Virgen, no hay nada contra el dogma y la moral.

b) que ello, no obstante, no constaba que los fenómenos acaecidos en San Sebastián de Garabandal pudieran presentarse ni ser tenidos con fundamento serio como sobrenaturales, pues tenían una explicación natural.

Confirmación de Ottavianni a la conclusión del obispo Mons. Puchol 

Mons. Puchol sucedió a Mons. Beitia en el Obispado de Santander en agosto de 1965. Tras un largo estudio de todo el problema, cerró el expediente sabre las citadas supuestas apariciones de la Santisima Virgen con una nota publicada el 17 de marzo de 1967. Todo el expediente y el texto de la nota fueron enviados a la S. Congregación el 27 de octubre de 1966. El Card. Ottaviani acusó recibo de toda la documentación con carta del 7 de marzo de 1967, en que decía: La S. Congregación examinó atenta y cuidadosamente todos los documentos, y otros venidos de distinta procedencia, Y POR FIN LLEGÓ A LA CONCLUSIÓN DE QUE LA CUESTIÓN HA SIDO YA DISCUTIDA Y DEFINIDA POR S. E., POR LO CUAL NO HAY RAZON PARA QUE ESTA S. CONGREGACIÓN PROCEDA EN ESTE ASUNTO (Carta del 7-111-67). La nota de Mons. Puchol (1) pasaba no consta de la sobrenaturalidad de sus predecesores al consta de la no sobrenaturalidad, pues decía textualmente:

“NO HA EXISTIDO NINGUNA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, NI DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL, NI DE NINGÚN OTRO PERSONAJE CELESTIAL; NO HA HABIDO NINGÚN MENSAJE; TODOS LOS HECHOS ACAECIDOS EN DICHA LOCALIDAD TIENEN EXPLICACIÓN NATURAL.”

Al tomar posesión un servidor de la diócesis de Santander, vacante por fallecimiento de Mons. Puchol, los adictos a las apariciones citadas hicieron pública, incluso en escritos varios, su esperanza de que al cambiar de obispo traería una actitud diferente de la Jerarquía. Por eso, tras estudiar el amplio expediente y vista el sólido fundamento del juicio de mi predecesor, de venerable memoria, reafirmo su posición con una nota publicada por mi Secretaria de Cámara y Gobierno, el 9 de octubre de 1968.

La Santa Sede y Garabandal.

Dicho que los defensores de la veracidad de las apariciones en cuestión apelan a la Santa Sede contra el juicio firme de los obispos de Santander, y aún alegan una discrepancia de Roma con la Curia Santanderina en este punto.

Claro es que tal alegación es falsa. El Obispado de Santander, como queda dicho, tuvo siempre perfectamente informada a la Santa Sede sobre este problema. Un servidor mismo ha estado dos veces en Roma – en enero de 1969 y en febrero de este ano de 1970- tratando del asunto en la Sagrada Congregacion para la Doctrina de la Fe, en la Secretaría de Estado de Su Santidad, y con el propio Santo Padre; y en 1969 se cruzaron cartas entre el Card. Seper y un servidor con fechas de 31 de enero y 10 de marzo.

En consecuencia puedo y debo comunicar lo que sigue:

a) tanto Mons. Puchol como yo mismo rogamos en su día a la S. Congregación que estudiara si procedía reservarse el juicio sabre el problema de las supuestas apariciones de San Sebastián de Garabandal, habida cuenta de la agitación de sus adictos en distintos lugares del mundo, al paso que el tema no tiene especial interés en la diócesis de Santander.

b) la S. Congregación, como me dice el Card. Seper en su carta del 10 de marzo de 1969, ha estudiado el problema mas de una vez, y de nuevo con ocasión de su carta (se refiere a la mía del 31-1-69); y piensa que al no existir nuevos elementos, no hay ninguna razón para que la S. Congregación para la Doctrina de la Fe interfiera ahora directamente en el problema, porque, como V. E. sabe muy bien, esta S. Congregación no ha querido sustituir hasta hoy a la autoridad a la que pertenece en primer lugar el examen y el juicio en esta clase de cuestiones, ni ha querido poner sus manos en el problema.

c) Lo único que ha hecho dicho Dicasterio -sigue diciendo el Card. Seper en la misma carta -ha sido alabar la prudencia y la solicitud pastoral de esa curia (de Santander), sin dar nunca juicio con la autoridad de la Santa Sede.

e) de palabra y por escrito se me ha dicho en la S. Congregación que el motivo por el que la S. Congregación no quiere dar ningún juicio es porque, de decidirse a hacerlo, tendría que reservarse la causa retirando al obispo de Santander la autoridad que Ie compete en esta materia, porque, como me dice el propio Card. Seper en la carta citada, no se puede olvidar que si la S. Congregacion para la Doctrina de la Fe ve las cosas con su propia autoridad, todas ellas quedan reservadas y son discutidas en su seno, lo que en el caso presente se ha pensado que no debe hacerse.

f) de aquí que la S. Congregación no quiere que se diga que ella ha declarado nada en este problema, y par esto Mons. Philippe replicó en La Documentation Catholique del 15 de febrero de 1970 a la noticia de que la S. Congregación había dado una nota sabre el tema el 10 de mayo de 1969, según el mismo me declaró a mí personalmente en nuestra conversación del 24 de febrero de este mismo año. La nota en cuestión fue una respuesta dada en la S. Congregacion, pero no por la S. Congregación, a una consulta llegada a Roma desde Norteamérica.

e) los adictos a las dichas apariciones, suelen atreverse incluso en libros y artículos a alegar cierta supuesta complacencia del Papa Pablo VI por ellas. Apelan para ello al argumento risible, si no fuera triste, de presentar unas bendiciones dadas en Roma a unos o a otros para concederles indulgencia plenaria “in articulo mortis”, en cuyo texto preparado, como se sabe, par unos amanuenses dedicados a ello, habían puesto el nombre del solicitante con la advertencia de pertenecer a la Legion de Garabandal, base sobre la cual se han llegado a publicar estampas diciendo que el Papa había bendecido las apariciones de S. Sebastián de Garabandal en la data de una de esas citadas bendiciones. Pero afirman además dichos adictos a estas apariciones que el propio Papa había expresado personalmente su afección a las mismas. Debidamente informado, puedo manifestar a los Hermanos con firme certeza que ninguna de estas alegaciones tiene fundamento, porque el Santo Padre esta identificado en su todo con su S. Congregacion y deja el juicio del problema en manos del Obispo de Santander, a quien toca, mientras no se haga una reserva de la Santa Sede, que expresamente se niega, segun queda dicho antes.

Prohibición de todo culto fundado en las pretendidas apariciones.

PARA TERMINAR, DEBO COMUNICARLES QUE EN LA DIÓCESIS DE SANTANDER, COMO CONSECUENCIA DE CUANTO QUEDA DICHO, ESTÁ TERMINANTEMENTE PROHIBIDA TODA MANIFESTACIÓN DE PIEDAD QUE SE FUNDAMENTE EN LAS SUPUESTAS APARICIONES DE SAN SEBASTIÁN DE GARABANDAL, PROHIBICIÓN QUE CONCULCAN QUIENES ALLÍ LLEGAN EN PEREGRINACIONES, COMO LOS QUE, CONTRADICIENDO ORDEN EXPRESA DEL OBISPADO, ERIGIERON UNA CAPILLA EN HONOR DE SAN MIGUEL EN DICHO LUGAR. DE OTRO LADO ESTA PROHIBIDO A TODOS LOS SACERDOTES, DIOCESANOS O EXTRADIOCESANOS, EL SUBIR AL CITADO PUEBLO SIN PERMISO ESPECIAL, CONDICIONANDO A ELLO EL USO DE LAS LICENCIAS MINISTERIALES EN TODA LA DIÓCESIS. ELLO NO OBSTANTE, HAY SACERDOTES PEREGRINOS QUE LLEGAN DE VARIOS LUGARES DEL MUNDO, QUE CELEBRAN ALLÍ LA EUCARISTÍA EN EL CAMPO O EN CASAS PARTICULARES CONTRAVINIENDO LAS DISPOSICIONES EPISCOPALES.

Por lo que se refiere a la prohibición de las manifestaciones de piedad citadas, la S. Congregación desea igualmente que se mantenga en todas partes, de acuerdo con lo dispuesto par el obispo de Santander, como dice el Card. Seper con las siguientes palabras terminantes:

El decreto dado par la autoridad del Ordinaria Diocesano, a quien corresponde par derecho, debe ser también argumento suficiente para todos los Ordinarios del Lugar, a fin de apartar a sus fieles de las peregrinaciones y ejercicios de piedad, que se fundamenten en las citadas supuestas apariciones y comunicaciones. (Carta del Card. Seper del 10 de marzo de 1969).

Quiera el Señor que esta comunicación sirva para aclarar todo el estado de la cuestión en este enojoso problema de las pretendidas apariciones de la Santísima Virgen en San Sebastián de Garabandal, cortando brotes de falsas piedades y de actitudes contrarias a lo dispuesto por la Jerarquía, al paso que conseguimos crecer siempre en una auténtica piedad filial hacia nuestra Madre amantísima, la Virgen María, con una verdadera devoción que, come dice el Concilio, -no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio, ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, y nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la limitación de sus virtudes.

 (L. G. 67).

Jose María, Obispo de Santander

Santander, 25 de abril de 1970

(1)  NOTA OFICIAL DE MONS. PUCHOL:

SAN SEBASTIAN DE GARABANDAL.

NOTA OFICIAL.

En los días 30 de agosto, 2, 7 y 27 de setiembre y 11 de octubre de 1966, Nos mismo, acompañado del Sr. Vicario General, del Provisor del Obispado y del Párroco de San Sebastián de Garabandal, y a petición de las interesadas, hecha al referido Párroco, hemos procedido a tomar declaracián a Conchita González González, Mari Loli Mazón González, Jacinta González González y Mari Cruz Gonzalez Madrazo, sabre los hechos acaecidos en San Sebastián de Garabandal, a partir del día 18 de junio de 1961.

De las declaraciones de las interesadas resulta:

1) Que no ha existido ninguna aparición, ni de la Santísima Virgen, ni del Arcángel San Miguel, ni de ningún otro personaje celestial.

2) Que no ha habido ningún mensaje.

3) Que todos los hechos acaecidos en dicha localidad tienen explicación natural.

Al dar la presente Nota no podemos menos de felicitar al Clero y fieles de la diócesis de Santander, que en todo momento y con filial obediencia han seguido las indicaciones de la Jerarquía. Lamentamos que este ejemplo no haya sido seguido por otras personas que han sembrado con su imprudente conducta la confusión y la desconfianza hacia la Jerarquía, impidiendo con una tremenda presión social que lo que había comenzado como un inocente juego de niñas pudieran desvanecerlo SUS mismas autoras.

Una vez más es bueno recordar que los verdaderos mensajes del cielo nos vienen a través de las palabras del Evangelio, de los Papas y Concilios y del Magisterio Ordinaria de la Iglesia.

Santander, 17 de marzo de 1967.

VICENTE, Obispo de Santander.

(Del Boletín O. del Obispado, enero-marzo 1967, p. 35).

(2) CARTA DEL CARDENAL OTTAVIANI, PREFECTO DE LA S. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE AL OBISPO DE SANTANDER.

Roma, 7 marzo 1967.

Excmo. y Rvdmo. Señor:

Par carta del mes de Octubre del pasado año V. E. hizo llegar a esta Sagrada Congregación los documentos redactados par la Comisión diocesana, así como las normas dadas par V. E. acerca de las apariciones que se decía habían tenido lugar en GARABANDAL.

Esta Sagrada Congregación ha examinado cuidadosa y atentamente toda la documentación, incluso la que ha sido enviada desde otros lugares, y finalmente ha llegado a la conclusión de que esta cuestión había sido ya examinada minuciosamente y decidida par V. E. y que par tanto no hay razón para que esta Sagrada Congregación intervenga en ella.

Mas aun, doy las gracias a V. E. par la discreción y prudencia que ha mostrado en la resolución de este asunto y aprovecho gustoso la ocasión para expresar a V. E. mi gran estima y manifestarme

de V. E. Rvdma. afectisimo

A. Card. Ottaviani

Pro-Prefecto

San Bernardo, voz de la Europa Cristiana: “es una afrenta a Cristo, un vástago judío en el Trono de San Pedro”

marzo 21, 2017

Los hebreos Ratzinger-Tauber y Montini-Alghisi (y las extrañas cruces)

  Cuando San Bernardo de Claraval tuvo noticias de los infaustos acontecimientos ocurridos en Roma, tomó una resolución que muchos se resisten a tomar, o sea, la de dejar la vida apacible y tranquila del Convento, para lanzarse a una lucha dura, llena de incomodidades, sufrimientos y peligros, que además a todos se antojaba perdida, ya que el supuesto Papa cripto-judío dominaba por completo la situación con su oro y con el apoyo que seguía recibiendo, mientras que INOCENCIO II, abandonado y fugitivo, excomulgado por ANACLETO, parecía tenerlo todo perdido, debilitado todavía más sus pretensiones una elección que, según el decir de teólogos e historiadores eclesiásticos de peso, no era muy canónica.

   Sin embargo San Bernardo tomó en sus manos la causa ya casi liquidada, sólo porque tenía la convicción de que era la buena, de que la Santa Iglesia no podía en tal forma caer en las garras de su peor enemigo: el Judaísmo.

  Prescindiendo del problema de que la mayoría de 23 Cardenales había votado por Anacleto en contra de seis que votaron por INOCENCIO y haciendo caso omiso de la forma en que había sido electo éste, consideró la cuestión desde el punto de vista en que debía considerarse. En carta dirigida al Emperador LOTARIO de Alemania, decía entre otras cosas:

“Es una afrenta para Cristo que “un vástago judío ocupe el Trono de San Pedro”. Con ello ponía el Santo Doctor de la Iglesia el dedo en la llaga y diagnosticaba la situación en toda su gravedad, pues no podía ser posible en realidad, que un judío, enemigo de la Santa Iglesia, fuera papa. Decía también en dicha carta al Emperador que: “la reputación de Anacleto era baja e incluso entre sus amigos, mientras que INOCENCIO estaba al abrigo de toda sospecha”.

El antipapado de los hebreos cabalistas

  En 1963, tras la muerte de Angelo Roncalli/Juan 23º muy pocos, fuera de los jerarcas  de la Logia Vaticana, se imaginaban que el cripto-judío Batista Montini Alghisi, sería electo. Descendiente de rabinos, hijo de una hebrea recién bautizada, ordenado sin haber cursado completo el canónico seminario, consagrado obispo por el modernista Tisserant  (ante la negativa de Pío XII, se afirma que por enfermedad), alejado del Vaticano tras el oscuro episodio del caso Tondi (agente de la Sinagoga que siendo empleado de Montini transmitió nombres y ubicación de los eclesiásticos que trabajaban en secreto tras el Muro de Berlín). Recién elevado a cardenal por Roncalli, sería electo por la mayoría modernista, infiltrada en el Cónclave.

  Muchos años después de su elección, se conoció realmente su ascendencia hebrea, por su madre “conversa” Judith Alghisi, miembro de una familia de terroristas hebreos de Brescia, comunistas, protegidos del cabalista “cardenal” Rampolla. Igualmente su padre Giorgio Montini, legislador de la modernista Democracia Cristiana y descendiente de familia rabínica.

Pablo VI (Montini Alghisi) con el amuleto de sumo sacerdote hebreo

  Cuando a la muerte de Montini Alghisi en 1978 se eligió al enigmático Karol Wojtyla como Juan Pablo 2º, parte del orbe católico se esperanzó en que al fin el nuevo pontífice regresaría a la Iglesia por la senda de la ortodoxia, de la sana doctrina cristiana y de la milenaria tradición apostólica.

  De inmediato se vio la realidad y luego de las reformas al Código de Derecho Canónico en 1983 en favor de la masonería, del gran impulso al modernismo, del primer aquelarre de Asís en 1986; el enigma acera de quién era realmente Wojtyla despareció y se reveló la filiación hebreo-cabalista del modernista pontífice. Finalmente se reveló su ascendencia materna (Emilia Katczarowa Schulze), cuidadosamente reservada por la Logia Vaticana. Wojtyla provenía de una simiente hebrea de varias generaciones por el lado materno.

  A su muerte, otro personaje hebreo arribó al antipapado, el cabalista Joseph Alois Ratzinger Peintner (Tauber), conocido como Benedicto XVI, descendiente de un antiquísimo linaje israelita en el cual se incluyen una docena de rabinos, líderes de la realeza negra del la región de Moravia y Praga, entre quienes figuran el mítico mago luciferino, el Maharal, Judá Ben Bezalel, cuya tribu y Gran Rabinato conserva desde hace siglos la misión de controlar a la Iglesia.

La perfidia hebrea y el odio a la Iglesia

ENTENDER L«CUESTIÓN JUDÍA»

 Cuando el pueblo hebreo rechazó y asesinó al Mesías, fue adoptado por Satanás y convertido en su instrumento de lucha contra el Redentor y la Iglesia fundada por Él.

  Durante siglos, los hebreos hilaron su manto secreto para ir penetrando en las altas esferas de la jerarquía eclesiástica, pero por la actuación de decididos cristianos, su proyecto se iba deteniendo. Es famosa la narración bíblica de Simón el Mago, quien con su oro quiso comprar los poderes apostólicos a San Pedro y sus hermanos obispos.

  En ocasiones, los hebreos lograron infiltrar a sus hijos y posicionarlos como sacerdotes (por ejemplo Arrio) y hasta como obispos (Pablo de Santa María, obispo de Burgos). Pero el caso más grave en toda la historia antes del siglo XX fue la del criptojudío Pedro Pierleoni.

  Antes de la llegada de Pierleoni, la elección de un papa había provocado, con harta frecuencia, verdaderos dramas. El decreto del año 1059 se propuso resolver el problema reservando esa tarea sólo a los cardenales. La sucesión de Honorio II vino a demostrar, sin embargo, que la cuestión no se había arreglado todavía.

  Cuando Honorio yacía en su lecho de muerte, Pierleone pudo contar con los votos de 23 de los cardenales, respaldados por el apoyo del populacho mercenario y por todas las familias nobles romanas, excepto los Corsi y los Frangipani. La pars senior del Sacro Colegio eran solo 16, dirigidos por el enérgico canciller Haymaric y el cardenal obispo de Ostia. Los squadronisti, como se les habría llamado después, resolvieron rescatar el papado de manos indignas con un coup d’état (golpe de estado). Aunque en una minoría sin esperanza. Para asegurarse la libertad de acción, trasladaron al enfermo pontífice del Lateranense a San Gregorio, cerca de las torres de los Frangipani.

  Honorio murió la noche del 13 de febrero, lo enterraron precipitadamente a la mañana siguiente, y obligaron a un reacio cardenal de San Jorge, Gregorio Papareschi, bajo amenaza de excomunión, a que aceptara el manto pontifical. Tomó el nombre de Inocencio II. Más tarde ese mismo día el partido de Pierleone se reunió en la iglesia de San Marcos y lo proclamaron Papa con la más estricta sujeción a la normativa vigente., el cual tomó el nombre de Anacleto II. Ambos fueron consagrados el mismo día 23 de febrero, Anacleto en la Sede de San Pedro e Inocencio en Santa María Nuova.

Anacleto II (Pedro Pierleoni)

Anacleto II con mayoría y en la sede, pero…

  Por ser descendiente de judíos Voltaire le llamó irónicamente “el Papa Judío”. Anacleto II (Pedro Pierleoni) tuvo que enfrentarse a la oposición.

  Según la Enciclopedia Judaica Castellana, un antecesor de Anacleto II, de nombre Baruch, a mediados del siglo undécimo se había enriquecido durante las luchas entre la nobleza romana  y el papado otorgando préstamos a ambos bandos. Su ambición lo llevó a abrazar el cristianismo tomando el nombre de Benedicto (…).

  Baruch / Benedicto se casó con una dama perteneciente a la aristocracia de Roma. Su hijo León de Benedicto obtuvo un importante rango en la corte papal tras haber ganado el conflicto contra el partido imperial.

  El hijo de León y nieto de Benedicto, Petrus Leonis, del que tomarían el apellido sus descendientes, se dedicó personalmente a formar a su hijo (del mismo nombre) para que se convirtiera en sacerdote (y Papa). Vivió para verle usar el capelo cardenalicio.  Sin embargo, Pierleoni no se convertiría en pontífice hasta después de la muerte de su ambicioso padre.

  Después de terminar su educación en París, se hizo monje en el monasterio de Cluny, pero enseguida el Papa Pascual II lo llamó a Roma y lo creó cardenal-diácono de los Santos Cosme y Damián. Acompañó al Papa Gelasio en su huida a Francia y fue empleado por sucesivos pontífices en asuntos importantes, incluyendo legaciones a Francia e Inglaterra. Si podemos creerle a sus enemigos, deshonró tan alto oficio por su crasa inmoralidad y por su avaricia en acumular riquezas. Sea cual sea la exageración que pueda haber en estas como en otras acusaciones, no puede haber duda de que estaba determinado a comprar o conseguir por la fuerza la silla papal.

Inocencio II y Rogerio de Sicilia

Su Oponente- Inocencio II

 Pierleoni fue electo papa como Anacleto II en 1130, por una facción mayoritaria de Roma, mientras que la otra facción eligió a Inocencio II.

  Al subir al pontificado, Pierleoni recibió gran apoyo en Roma y se quedó con la Sede Papal, mientras que Inocencio II fue apoyado por los Concilios de Reims y Pisa,  y por la mayoría del clero católico fuera de Roma -el cual, al parecer, no podía perdonar su ascendencia judía- asimismo fue acumulando el apoyo de la realeza Europea, con las excepciones de Rogelio de Sicilia, cuñado de Pierleoni, y el Duque de Aquitania.

  El Emperador de Alemania Lotario II vagaba en la indecisión, Anacleto mantuvo hasta el final su autoridad en la capital gracias a la liberalidad y magnanimidad de la población romana. La oposición a Anacleto se basó en la oposición de Bernardo de Claraval, quien fue el más celoso defensor de Inocencio II en Francia, y quien en una vehemente carta dirigida a Lotario, declaró la verdad que prevalecía:

Es una afrenta para Cristo que un vástago judío ocupe el Trono de San Pedro”.

San Bernardo somete el duque de Aquitania

Anacleto II acusado de hebraísmo y simonía

  Además del calificativo de “pontífice judío”, los antagonistas de Anacleto difundieron las más vergonzosas acusaciones, lo acusaron del robo sistemático de capillas e iglesias – otorgando el botín a los judíos para que acrecentarán sus propiedades-.

  En resumen, el consenso general le veía no solamente como un mal hombre, sino peor: como un judío.  Y fue un hecho que los judíos estuvieron del lado de Anacleto durante el cisma que duró hasta su muerte en el año de 1138.

  En Roma se adoptó una política de obediencia hacia Anacleto con el interés de conservar la seguridad sin cuestionar su soberanía. A pesar de todo, Bernardo de Claraval, con su infatigable celo y elocuencia, como los gobernantes de Francia y Alemania, quienes ganaron la causa de Inocencio, y los habitantes de Roma, por lo general contrarios a los judíos, condenaron su persecución y opresión repetidamente. Y así lo reconocen los propios hebreos.

  No obstante, en cuanto a Anacleto, su relación ancestral con los judíos sirvió sin duda, para acrecentar los problemas en el cisma, ya que ofrecen a sus antagonistas un motivo adicional. Es muy probable que se tenga un vago recuerdo histórico de Anacleto – su origen judío, su lucha eclesiástica, su actitud amistosa hacia los judíos- sin embargo, con el tiempo, se daría forma a la leyenda mítica medieval, muy extendida en relación al Papa judío. (1)

  En 1137, Lotario, que por fin había derrotado a los insurgentes Hohenstaufens, volvió a Italia a la cabeza de un ejército formidable; pero como el propósito principal de su expedición era castigar a Roger, se le encomendó la conquista de Roma a las labores misioneras de San Bernardo. La elocuencia del santo fue más efectiva que las armas imperiales. Cuando Anacleto murió, la preferencia de los romanos por Inocencio fue tan pronunciada que el antipapa Víctor IV, que había sido elegido como su sucesor, pronto se hizo penitente ante San Bernardo y fue llevado por él a los pies del Papa. Así terminó, tras un período de ocho años, un cisma que amenazó con serios desastres a la Iglesia.

 

(1) Güdemann,Gesch. des Erziehungswesens und der Cultur der Juden in Italien, pp.76et seq.;VogelsteinandRieger,Gesch. d. Juden in Rom,i. 214et seq., and index;compareZöpffel,Die Doppelwahl des Jahres 1130, Göttingen,1871;Göttinger Gelehrte Anzeigen,1876, pp.257, 304;Gregorovius,Gesch.

Fuente: Loughlin, James. “Anacletus II.” The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01447a.htm>.

Para Raúl Miguel de Sursum Corda

marzo 21, 2017

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Visto el texto de Gustavo Daniel Corbi, publicado por Raúl Miguel en su blog Sursum Corda, Foro Católico presenta a continuación una serie de razonamientos con el propósito de encontrar la verdad acerca del indigno texto. Y solicita a Raúl Miguel reproducir nuestra respuesta.

INSIDIA: Engaño oculto o disimulado para perjudicar a alguien. Sinónimo: acechanza. San Miguel Arcángel, líbranos de la acechanzas del demonio. 

En el blog de Raúl Miguel leemos:

1° “CONSAGRACIÓN”    C I S M Á T I C A   de su CONSAGRADOR   C A R M O N A:

Las fechas son inequívocas y no dejan lugar a argucias rabínicas:

17-10-81: Thuc hace “obispo” a Carmona.

25-2-82:  Thuc proclama la sedevacancia, pero contradictoriamente,   porque en otros documentos posteriores a esta fecha, se sigue denominando “arzobispo titular de BULLA REGIA”, es decir, reconociendo a PABLO VI, que lo desposeyó en 1978 del arzobispado de HUÉ.

Es decir: THUC, cuando  “consagra” a Carmona, estaba “UNA CUM” con el hereje, apóstata, idólatra y perjuro WOJTYLA, el “disc-jockey” Juan Pablo II, gurú de la secta conciliar.     Por consiguente: CARMONA fue “consagrado” por un “obispo”  de la secta conciliar herética, ya que THUC estaba en ese momento EN COMUNIÓN con el antipapa Wojtyla.

Respuesta de Foro Católico: miente Corbi, Montini desposeyó a Monseñor Thuc en 1968, no en 1978. No hay adhesión a Wojtyla, sino rechazo y combate. ¿Cisma de qué o por qué?

De inicio y aunque le pese a Corbi y a los lefebvrianos, Monseñor Ngo Dinh Thuc no tiene una sola sombra de duda de su propia consagración episcopal, recibida de los obispos católicos Drapier, Dumortier y Ho Ngoc Cân el 4 de mayo de 1938. Consagración que tanto lefebrvianos, como dimonianos y conciliares dan por válida y lícita.

Tampoco se puede ser cismático si desde los años setentas se desconoció al antipapa Pablo VI como legítimo y por ende se rechazó estar “una cum” con el heresiarca. Ni qué decir de el sucesor Juan Pablo II… Hasta Corbi y los lefebvrianos saben que Monseñor Thuc se retiró lejos de la secta conciliar y su líder una década o más antes de 1982. Incluso el propio Corbi señala que a monseñor Thuc fue “desposeído” como obispo titular de  Hué en 1978. Pero fue en 1968.  ¿Corbi no sabe sumar ni restar o miente abiertamente?… ¿Y Raúl Miguel?.

Thuc-Roch-Dinn

Reunión de monseñor Thuc en Acapulco (1982).

2° “CONSAGRACIÓN”     H E R É T I C A:

Todas las “consagraciones” thucistas, al carecer de la MISSIO CANONICA, son heréticas, por ir  CONTRA  UN  DOGMA  DE  FE  DIVINA  Y  CATÓLICA,               solemnemente  D E F I N I D O   en TRENTO:

+”Si alguno dijere que los obispos (…) que no han sido LEGÍTIMAMENTE ordenados     y      ENVIADOS    (“missi”) POR LA POTESTAD ECLESIÁSTICA Y CANÓNICA sino que proceden  DE OTRA PARTE, son LEGÍTIMOS ministros de la palabra y de los SACRAMENTOS, SEA ANATEMA”. (D.967)

+ “[Esos obispos] deben ser tenidos  NO POR MINISTROS DE LA IGLESIA, sino por  “ladrones y salteadores que ”NO HAN ENTRADO POR LA PUERTA” (Jo.10,1)”.   (D.960)

O sea: la necesidad de la MISSIO CANONICA es un  D O G M A  de fe divina y católica. Un obispo SIN misión canónica  es un MERCENARIO, porque ha sido consagrado CONTRA un DOGMA CATÓLICO.

Y contra un dogma de fe  NO HAY EPIQUEYA ni “ESTADO DE NECESIDAD”  lefebvrista que valgan.

SAÚL invocaba “ante litteram” el seudo–“estado de necesidad” lefebvrista: “NECESSITATE compulsus, obtuli holocaustum” (1 Sam. 13,12).

Pero SAMUEL  anatematizó para siempre, “per saecula saeculorum”, esta excusa lefebvrista de invocar una seudo–“necesidad” para INFRINGIR LA SANTA LEY DE DIOS, cuando le respondió a Saúl:

+“Stulte egisti, nec custodisti mandata Domini Dei tui, quae praecipit tibi”(1  Sam. 13,13).

+ “Quare ergo non audisti vocem Domini…?”(1 Sam.15,19).

+ “Et ait SAMUEL: Numquid vult Dominus holocausta et victimas, et NON POTIUS UT          OBOEDIATUR VOCI DOMINI?  MELIOR enim est  OBOEDIENTIA QUAM VICTIMAE”

(1 Sam. 15, 22).

Respuesta de Foro Católico: se contradice Corbi, si hubiera adhesión a Wojtyla (una cum), ¿Cómo sería contrario a su missio canonica?. Corbi igualmente desconoce u oculta la historia del interregno prolongado en el siglo XIII, además tergiversa el sentido de los cánones.

Primero Corbi no explica cómo se puede ser fiel a la MISSIO CANONICA sin haber papa, Monseñor Thuc vivió ¡un periodo ocho veces más prolongado que el interregno entre la muerte de Clemente IV y la elección de Gregorio X!. 

En aquella crisis de tres años (entre 1268 y 1271) y “con el fin de que los sacerdotes y fieles no quedasen sin pastores, se eligieron y consagraron obispos para llenar las sedes vacantes. En este tiempo hubo veintiún elecciones y consagraciones en varios países”. 

Se explica claramente en Il Nuovo Osservatore Cattolico de Stephano Filiberto, quien posee un doctorado en historia eclesiástica:

Lo más importante de este precedente histórico es que todas estas consagraciones episcopales fueron ratificadas por el papa Gregorio X, y, por consiguiente, afirmó su licitud.

He aquí algunos obispos consagrados durante la vacancia de la Sede Apostólica:

  1. en Avranches (Francia): Radulfus de Thieville, en noviembre de 1269;

    en Aleria (Córcega): Nicolaus Forteguerra, en 1270;

  2. en Antivari (Epiro, noroeste de Grecia): Caspar Adam, O.P., en 1270;

  3. en Auxerre (Francia): Erardus de Lesinnes, en enero de 1271;

  4. en Cagli (Italia): Jacobus, el 8 de septiembre de 1270;

  5. en Le Mans (Francia): Geoffridus d’Asse, en 1270;

  6. en Cefalu (Sicilia): Petrus Taurs, en 1269;

  7. en Cervia (Italia): Theodoricus Borgognoni, O.P., en 1270.

Corbi mutila y altera los cánones de la Iglesia. Trento, refiriéndose a los sacerdotes -no a los obispos como mal intencionadamente acota para tratar de hacer ver culpable a Monseñor Thuc-   confirma en el Canon VII del Sacamento del Orden que:

“quien afirme que los que no han sido debidamente ordenados, ni enviados por potestad eclesiástica, ni canónica, sino que vienen de otra parte, son ministros legítimos de la predicación y Sacramentos; sea excomulgado”.

Esta norma es aplicable a los sacerdotes de las sectas y cismáticos, pero no es aplicable a los católicos, como en el caso del citado interregno de 1268 a 1271 .

Además, en la historia de la Santa Iglesia Primitiva y durante la época Patrística, era común que un obispo consagrara a otro sin permiso del Papa, particularmente en aquellos casos de comunidades alejadas de Roma. Así se narra de San Atanasio el Grande, San Ambrosio, San Agustín, y San Juan Crisóstomo quienes “fueron consagrados en obispos sin ser preconizados de los papas”. (Colección de dispensas matrimoniales y otros puntos de disciplina esclesiástica, Juan Antonio Llorente) 

Providencialmene, Monseñor Thuc, como algunos obispos misioneros, recibió extraordinarios poderes patriarcales del papa Pío XI el 15 de marzo de 1938. Por medio de estas facultades, podía consagrar legítimamente obispos sin el usual mandato de Roma. El papa Pío XII renovó estas facultades el 8 de diciembre de 1939 y nunca fueron rescindidas. En virtud de ese mandato, Monseñor Thuc podía consagrar obispos sin aprobación de su caso particular. Igualmente sucedió con obispos misioneros en África y Oceanía. Incluso los lefebrvianos afirman que Marcel Lefebvre poseía esos poderes cuando fue misionero en África.

3° “CONSAGRACIÓN” DUDOSAMENTE   V Á L I D A:

Por una serie de argumentos teológicos, expuestos longe lateque por el abbé ZINS  en  “Sub Tuum Praesidium” y por el P. Clarence KELLY en “The Bulletin”, las “consagraciones” episcopales de Thuc son altamente dudosas.

Existe una duda OBJETIVA, PRUDENTE Y POSITIVA sobre las “consagraciones” clandestinas de THUC, POR DOS RAZONES:

+por la notoria FALTA  DE  PRUEBA   documental  y   testimonial  que   requiere       la

Iglesia;

+y por los interrogantes sobre EL ESTADO MENTAL DE THUC, que en la época de la  “consagración” de Carmona tenía 84 años y 11 días (n. 6-10-1897).

Ahora bien, todos los teólogos moralistas enseñan UNÁNIMEMENTE, que se debe ser TUCIORISTA, es decir, que es obligatorio seguir siempre la sentencia MÁS SEGURA, entre otros casos, en:

1)el uso de los medios necesarios para salvarse (D. 1154 y 1171)

y

2) en lo referente a LA VALIDEZ DE LOS SACRAMENTOS (D.1151).

(cfr.ROYO MARÍN: “Teología moral para seglares”, BAC, 1964, t.1, p.153)

El que no sigue el camino MÁS SEGURO en materia de SACRAMENTOS, comete un pecado MORTAL de SACRILEGIO contra la religión, y a veces además, contra la caridad y la justicia.

Por consiguiento, TODO CATÓLICO está obligado a seguir el viejo efato:

PAPA DUBIUS, PAPA NULLUS; EPISCOPUS DUBIUS, EPISCOPUS NULLUS;

SACERDOS DUBIUS, SACERDOS NULLUS.

O sea que, en la práctica, las “consagraciones” thucistas, al ser dudosas, son INVÁLIDAS.

Y ante todos estos “obispos” cafeínicos – es decir, “instantáneos”-,  ya sean lefevbristas, thucistas o guérardianos, como en realidad son seudo-obispos (San Pío X dixit) u “obispos Tamagotchis”, por ser simples laicos o por ser “dudosos”, la conducta a seguir por todo católico celoso de su Santa Fe, es absolutamente clara: EL RECHAZO TOTAL.

Respuesta de Foro Católico: se contradice Corbi al llamar Padre al lefebrviano Clarence Kelly, quien en forma insidiosa calumnia a Monseñor Thuc. Es falsa la ausencia de pruebas documentales de las consagraciones de Monseñor Thuc. Igualmente es una burda insidia poner en duda la sanidad mental de un prelado y decir que más tarde estaba en plenitud de facultades.

¿Cómo pasa Corbi de “dudosa” a “absolutamente nula” respecto a la misma consagración si no es por malicia manifiesta?

Y ¿cómo Corbi se basa en el “Padre Kelly” , a quien él mismo no considera siquiera sacerdote por haber sido ordenado por Lefebvre?.

La “notoria falta de prueba documental” fue plenamente desmontada con las fotografías y testimonios canónicos de los doctores Heller y Hiller en las consagraciones de  los monseñores Des Lauriers, Carmona y Zamora. Además existen los testimonios de otras personas prudentes y de los mismos asistentes.

Thuc, Carmona y Zamora

Obispos Zamora, Carmona y Thuc en la consagración del 17 de octubre de 1981.

Thuc-Germ-Pont

Consagración episcopal de Monseñor Des Lauriers.

De forma similar, el acusador Corbi pone en duda la mente sana de Monseñor Thuc tan solo por su edad (84 años en 1981) pero reconoce que meses más tarde el mismo obispo redactó una declaración contra la sede usurpada por el cabalista Wojtyla (declaración de Munich de febbrero 25 de 1982). ¿Cómo se recuperó entonces la mente del obispo vietnamita?.

Si Monseñor Thuc realmente no hubiese aportado pruebas ni testimonios de las consagraciones, efectivamente la Neo Iglesia Conciliar no hubiese excomulgado al obispo vietnamita por consagrar obispos sin permiso del (anti)Papa, y el neo cardenal Pío Laghi tampoco hubiese expresado en nombre de la Vaticueva de herejes que las dichas consagraciones eran válidas “pero ilícitas” para la Neo Iglesia:

LEER LA NOTIFICACIÓN
POR LA QUE SE DECLARAN DE NUEVO LAS PENAS CANÓNICAS
EN LAS QUE HAN INCURRIDO LOS OBISPOS
QUE ORDENARON ILÍCITAMENTE OTROS OBISPOS

Continúa Corbi:

 4° “CONSAGRACIÓN” DE UN NO-CATÓLICO, MIEMBRO DE UNA    S  E  C  T  A:

  1. LA SECTA   DE    S  P  O  K  A  N  E (SMRI; Monte San Miguel) El fundador de  Spokane, el ex-seminarista de 1er año (!!!) Francis Konrad Schuckardt, fue “ordenado” y ”consagrado” el 31 de octubre y 1° de noviembre de 1971 por el apóstata Daniel Q. BROWN, de la “Iglesia Viejo-Católica Romana Norteamericana”.
  1. SCHUCKARDT, a través de una línea ininterrumpida de seudo-obispos cismáticos ( BROWN; ROGERS, CARFORA, DE LANDES-BERGHES), recibe sus “órdenes” del apóstata y cismático MATHEW.
  1. El sacerdote apóstata y “seudo-obispo” (San Pío X dixit) Arnold Harris  M A T H E W, fue a causa de sus “crímenes sacrílegos” condenado como “CISMÁTICO” y ”excomulgado y anatematizado” “nominatim” (nominalmente) y como “VITANDO” (que debe ser evitado) por SAN PÍO X (carta “Gravi Iamdiu Scandalo”, del 11-2-1911, AAS, III, 1911, pp. 53-54).
  1. MATHEW había sido hecho “obispo viejo-católico” de Inglaterra en 1908, por G U L, “arzobispo” de la secta jansenista de Utrecht, cisma que se remonta hasta 1718:  ¡280 años!
  1. Por consiguiente, los seudo-obispos de la línea de MATHEW descienden A LA VEZ de la “Iglesia” jansenista de Utrecht  y de los “Viejos Católicos”.
  1. Las “órdenes”  de la secta de Spokane no tienen, pues, un origen católico-romano apostólico, sino CISMÁTICO, ¡desde hace más de 280 años! ¿Quién puede asegurar que           EN 280 AÑOS estos cismáticos visceralmente ANTICATÓLICOS, NO HAN MODIFICADO EL RITO, haciendo por consiguiente INVÁLIDAS sus “consagraciones”???
  1. Por ello, además de CISMÁTICAS, estas “consagraciones” son altamente DUDOSAS: la prueba está en que muchos de estos seudo-obisposDUDABAN ELLOS MISMOS de sus consagraciones, y así, por ejemplo:

+BROWN le pidió a Lefebvre que lo reconsagrara;

+BROTHERS, que en 1962 se hizo reconsagrar en la Iglesia Ortodoxa Rusa, había sido         hecho “obispo” en 1916 por  DE LANDES-BERGHES, quien al mismo tiempo “consagró” a CARFORA. Y Carfora a ROGERS, Rogers a BROWN, Brown a SCHUCKARDT …

  1. SCHUCKARDT aparece, hacia 1978, como el “PAPA ADRIANO VII”, habiendo sido supuestamente coronado por la Virgen de Guadalupe en la basílica de Santa María la Mayor, en Roma…
  1. Los sucesores de SCHUCKARDT en SPOKANE fueron sucesivamente Denis CHICOINE (1984-1989) y Mark PIVARUNAS (1989-1991).
  1. P   I   V   A   R   U   N   A   S:

Antes, durante y después de su “consagración” en 1991, PIVARUNAS era, es y sigue siendo miembro conspicuo de la secta de SPOKANE.

Del propio curriculum de PIVARUNAS  –“ordenado” por Musey el 27-6-1985 y “consagrado”    por Carmona el 24-9-91-   se desprende que:

+ fue miembro de la secta cismática de SPOKANE desde 1974;

+ fue rector del seminario de la secta entre 1985 y 1989;

+ fue el superior general de la secta fundada por Schuckardt, y su sucesor, desde    agosto de 1989 hasta setiembre de 1991: dos años y un mes.

+  fue durante DIEZ AÑOS (1974-1984) súbdito de SCHUCKARDT, el antipapa Adriano  VII;

+ sigue siendo,como “obispo”, un miembro protector de la secta cismática de SPOKANE.

Respuesta de Foro Católico: se contradice nuevamente Corbi al señalar primero que Monseñor Pivarunas es descendiente sacramental de los “Vetero-católicos”, pero enseguida reconoce que realmente no es así, al afirmar que fue ordenado por el obispo católico George Musey y consagrado por el obispo católico Moisés Carmona. Igualmente confunde sucesos de Idaho con Spokane y oculta la verdad de Schuckardt.

Por nada del mundo el insidioso Corbi escribe la verdad de Francis Konrad Schuckardt, quien se vio inclinado a aceptar la extravagancia de una ordenación sacramental de un supuesto obispo “vetero-católico” que se “habría reconciliado con la Iglesia Católica” y abjurado de sus errores.

Nunca en todo este embrollo de argumentos falsos, Corbi señala que Schuckardt jamás estuvo de acuerdo con los veteros, ni aceptó sus errores, por lo cual no quiso recibir las órdenes de Brown hasta que éste se separó de los cismáticos, recibió la absolución e hizo una profesión de Fe y abjuración de los errores y cismas de los sectarios “viejocatólicos”. 

Pero ni aún bajo esta realidad, Mark Anthony Pivarunas estuvo sometido en ningún punto a los errores de los veteros, y luego de su ingreso a la CMRI en 1974, estuvo como religioso hasta 1985, cuando fue ordenado por un obispo auténtico (Monseñor George Musey, quien había sido consagrado por Monseñor Moisés Carmona).

Y finaliza Corbi a manera de conclusión (con premisas falsas como ya se ha demostrado):

5° “CONSAGRACIÓN”    CON    COMMUNICATIO   IN SACRIS:

La “communicatio in sacris” (comunión en las cosas sagradas) con los herejes y cismáticos es un pecado MORTAL, prohibido por LEY  D I V I N A  y representa de hecho una APOSTASÍA:

+ “Semper est graviter prohibita. Nam (…) est saltem IMPLICITA APROBATIO CULTUS FALSI …”. Regatillo-Zalba (Theol.Mor. I, n.816).

+ “La communicatio in sacris (…) equivale alla PROFESSIONE DI UNA FALSA RELIGIONE e per conseguenza AL RINNEGAMENTO DELLA FEDE CATTOLICA”.

Enciclopedia Cattolica ( sub voce “Comm. in sacris”).

+ Los que comunican in sacris, además de cometer un pecado mortal, se hacen SOSPECHOSOS DE HEREJÏA  (canon 2316).

PIVARUNAS no puede, por consiguiente, escapar a los   anatemas que la Santa Iglesia Católica lanza contra los que se hacen ordenar o consagrar por  ministros CISMÁTICOS.

Participar en sus oficios es cometer el horrible sacrilegio de la “communicatio in sacris” y hacerse culpable del pecado mortal de cisma.

En efecto, todos los Santos Padres nos aseguran que quien se une a un cismático en las cosas sagradas (misa; sacramentos) PARTICIPA DE SU CISMA, SE SEPARA DE LA IGLESIA y compromete su salvación eterna.

Son los modernos SUICIDAS ESPIRITUALES: con el pretexto de no perder hipotéticamente su alma por la falta de sacramentos, LA PIERDEN DE HECHO por la recepción ILÍCITA DE SACRAMENTOS DE MANOS DE CISMÁTICOS.

Porque no es lícito procurarse un bien –la gracia– por un MEDIO PECAMINOSO: la complicidad y la “communicatio in sacris” con los CISMÄTICOS.

LA FIDELIDAD A LA FE ES MÁS IMPORTANTE QUE LA RECEPCIÓN DE LOS SACRAMENTOS.

B  I  B  L  I  O  G  R  A  F  Í  A

Conviene leer y releer la sucinta bibliografía siguiente, ya que no se puede hablar de una cuestión sin haberla ESTUDIADO.

Se supone que todas estas publicaciones mencionadas deben hallarse en un autodenominado “seminario” sedevacantista. Porque el alma de un seminario es su biblioteca, y un seminario sin biblioteca es más bien, como decía el P.CASTELLANI, un “semi-asnario”.

“La ciencia sin la caridad hincharía. LA CARIDAD SIN LA CIENCIA INDUCIRÍA A ERROR”.  San Bernardo (cit. in Grosez, “Santoral”, 14 de julio).

Pese a su brevedad, la BIBLIOGRAFÍA elencada demuestra, con documentos, hechos y pruebas, en forma lógica, y según los principios de la teología católica, la RADICAL              NO-CATOLICIDAD DE LOS DENOMINADOS “OBISPOS THUCISTAS”.

I.Sobre THUC Y LA ILICITUD E INVALIDEZ DE SUS CONSAGRACIONES:

+Gorostiaga: “Roma” n° 110, octubre 1989, pp. 1-12.

+P.Kelly :       “Firmes en la Fe” n° 2, invierno 1994, 26 pp.

+Britons Catholic Library: “ What All Catholics Must Know…”, Letter n° 9, October 1992,  pp.5-11.

  1. Sobre      S P O K A N E:

+Britons Catholic Library: “A Second Catalogue of Poisonous Priests”, Supplement to Letter n° 4, July, 1985, pp. 54-61.

+Abbé Zins: “Collusions des guérardo-thucistes avec des sectes” (“Sub Tuum Praesidium” n° 31-32, Octobre 1992, 87 pp.)

III.Sobre la “COMMUNICATIO IN SACRIS” y EL SUQUISMO (Johas-Gorostiaga):

+ Abbé Zins: “Un homérique Don Quichotte brésilien”

(“Sub Tuum Praesidium” n° 33-35, avril, mai, août 1993, 204 pp.)

+ G.D.Corbi: “Un tomista que no sabe leer a Santo Tomás”, dic.1992, 22 pp.

+ G.D.Corbi: “El gran deshonesto. El falsario HP vs. Noldin, SJ”, julio 1994, 18 pp.

C O N C L U S I Ó N

Ante los hechos y pruebas que toda esta documentación nos presenta, la ACTITUD CIENTÍFICA es:

–          o refutarlos, si se puede;

–          o SOMETERSE A ELLOS.

Es decir: si están equivocados, se los refuta. Pero si son verdaderos, hay que someter nuestra inteligencia a la VERDAD PRESENTADA. Porque, para poder obrar CON CONCIENCIA CIERTA, primero hay que refutar; si se puede, los argumentos y pruebas QUE HEMOS PRESENTADO, y QUE HASTA AHORA NO HAN SIDO REFUTADOS.

Porque los HECHOS tienen una manía: SON TESTARUDOS. Siguen proclamando SU EVIDENCIA. LA EVIDENCIA DE LA VERDAD.

Gustavo Daniel  C  O  R  B  I

                                                                Buenos Aires, 16-2-98

Respuesta de Foro Católico: cúmulo de claras contradicciones de Corbi, da consejos basado en el hereje depuesto y condenado Leonardo Castellani, culpable de promover al milenarista Lacunza.

Por los primeros cuatro puntos expuestos insidiosamente por Corbi, no representa dificultad concluir que sus afirmaciones son insidias, cuyo objeto no es más que el de sembrar desconfianza e incertidumbre basado en injustas mentiras y evidentes contradicciones que lo manifiestan como malintencionado. 

17 de marzo. San Patricio, Apóstol de Irlanda

marzo 17, 2017
San Patricio, flagelo de hechiceros druidas y amoroso padre de los primeros cristianos irlandeses.

San Patricio, flagelo de hechiceros druidas y amoroso padre de los primeros cristianos irlandeses.

“Enviaré heraldos de mi palabra a  Grecia, Italia y hasta en las islas más remotas, a los que no han oído hablar de mí y nunca han visto mi gloria.”
Isaías. LXVI, 19.

“Yo soy Patrick, un pecador, muy pocos instruido y el menor de todos los fieles y muy despreciado por muchos.”
“Y yo caminaba con  la fuerza de Dios que dirige mi camino”
Confesión de San Patricio.

Sigue texto del Año Cristiano del P. Juan Croisset, S.J.

San Patricio, apóstol de Irlanda, nació en Escocia en el territorio de la ciudad de Aclud, hoy Dumbrinton, hacia el año 377 del nacimiento de Cristo. Llamábase su padre Calfurnio, y su madre Conquesa, pariente de San Martin, arzobispo de Tours, los cuales le criaron con tanta piedad, y le educaron tan desde luego en los principios de la religión, así con su doctrina como con sus ejemplos, que el niño Patricio en nada hallaba gusto sino en la oración.

A los diez y seis años de su edad le secuestraron unos salteadores de caminos, irlandeses, juntamente con una hermana suya llamada Lupita, y le llevaron cautivo á Irlanda. Vendiéronle á un ciudadano, y en los cinco ó seis años que duró su cautiverio aprendió la lengua y las costumbres del país.

Por las muchas visiones que tuvo en este tiempo, conoció que le llamaba Dios á trabajar en la conversión de los pueblos de Irlanda, y desde luego hizo ánimo de dedicarse á ella. Después de mil vicisitudes que se le presentaron, fue ordenado de sacerdote por el obispo de Pisa, quien le aconsejó que se fuese á echar á los pies del papa Celestino I, para recibir de su mano el destino de aquella misión. Recibióle el Pontífice con mucha benignidad, alabó su celo, aprobó su ánimo; pero, como acababa de enviar á San Paladio á aquel país, le pareció conveniente suspender la ejecución, y así le mandó que esperase.

Volvió por Auxerre el nuevo apóstol, y, recibiendo allí las saludables instrucciones que le dio San Germán para desempeñar felizmente su misión, pasó á Irlanda el año 432. Las milagrosas conversiones que hizo desde luego en el país de Cambra y Cornuaille le determinaron á entrarse en la provincia de Lagenia, donde San Paladio no había hecho fruto alguno. Apenas predicó en ella la fe, cuando tuvo el consuelo de ver convertidas en menos de un año más de las dos terceras partes de la provincia.

Aumentándose la mies, fue preciso que se aumentasen los obreros. Jamás ha habido nación que mostrase mayor ardor por abrazar la fe de Jesucristo. Apenas se dejaba Patricio ver en alguna ciudad ó en algún pueblo, cuando los mismos gentiles se daban prisa á echar por tierra los templos que ellos mismos habían levantado, compitiéndose á porfía en hacer pedazos los ídolos.

Leogar, el príncipe más poderoso del país, y el más encaprichado en las supersticiones paganas, empleó todas sus fuerzas y se valió de todos los artificios de los magos para detener los rápidos progresos de la fe, y para poner límites á las victorias que nuestro Santo conseguía cada día del paganismo; pero todos sus artificios no sirvieron más que para hacer más floreciente la religión cristiana, y más célebre el nombre de San Patricio. Un numeroso ejército de gentiles, que venía á echarse sobre los cristianos congregados por el Santo en una espaciosa llanura, fue enteramente disipado por los truenos y por los rayos que cayeron sobre él, estando el cielo muy sereno. Deshizo todos los embustes y prestigios de los hechiceros; obedecían á su voz los vientos y las tempestades; desvanecíanse las dolencias en haciendo sobre los enfermos la señal de la cruz, y sus discípulos gozaban el mismo don: para Patricio no había cosa secreta; y hasta la misma muerte soltaba la presa á la voz de su oración.

Pero, creciendo cada día inmensamente el número de los fieles, era menester proveer de nuevos pastores al nuevo rebaño; lo que obligó al Santo á hacer otro viaje á Roma el año 444. Recibióle el gran pontífice San León como lo merecía un apóstol.

Vuelto á Irlanda con la recluta de nuevos operarios, los distribuyó en las provincias de Langenia, de Media, de Connacia, de Momonia, y ordenó gran número de obispos para las nuevas diócesis de Laghlin, de Fernes, de Douna, de Kilmor, de Gallovay, de Limerik, de Media, de Cashel, de Toam, de Wateford, y, volviendo á Ultonia, levantó la célebre iglesia de Armagh, erigiéndola en Silla metropolitana y primada de toda Irlanda. Pasó después á las islas adyacentes, y todas las conquistó para Jesucristo. Hizo cuarto viaje á Roma para obtener de la Silla Apostólica la confirmación y distribución de los obispos que había erigido, los títulos y privilegios de las iglesias como los había arreglado, y á su vuelta de este viaje celebró en Armagh el primer Concilio.

Apenas fuera creíble que nuestro Santo pudiese obrar tantas maravillas, ó no rendirse al peso de tantos trabajos, si no se supiera que para los hombres apostólicos están reservadas gracias muy particulares y auxilios muy extraordinarios. Pero lo que se hace más inverosímil, siendo con todo eso muy verdadero, es que tantas y tan portentosas fatigas no bastaron á saciar el ardiente deseo que tenía de padecer por Jesucristo, ni pudieron satisfacer la amorosa ansia que tenía por la penitencia.

Traía siempre un áspero cilicio, ayunaba rigurosamente todo el año, hacía á pie todos los viajes; y, aunque oprimido de la solicitud pastoral y del gobierno de todas las iglesias de Irlanda, todos los días rezaba el Salterio entero con más de doscientas oraciones, y se postraba trescientas veces cada día para adorar á Dios, haciendo cien veces la señal de la cruz en cada hora canónica. Tenía distribuida la noche en tres tiempos diferentes. El primero le empleaba en rezar cien salmos y en hacer doscientas genuflexiones. El segundo le ocupaba en rezar cincuenta salmos metido en un estanque de agua helada hasta la garganta, y lo restante estaba destinado para tomar un poco de reposo sobre una dura piedra. Estos fueron los principales medios de que se valió San Patricio para ganar á Jesucristo tantos pueblos, y para convertir los pecadores y los idólatras.

Pero no sólo convirtió á la fe á aquellos pueblos, sino que también los cultivó, los pulió, los civilizó. Halló Patricio en aquella isla unos pueblos tan necios y tan groseros, que apenas sabían hablar, y ninguno de ellos sabía escribir; el Santo los enseñó, los industrió, y en poco tiempo los hizo capaces de aprender, no solamente las más bellas artes, sino también las más elevadas ciencias.

En fin, colmado de merecimientos, respetado aun de los mismos gentiles, y lleno de alegría, viendo el floreciente estado en que dejaba en Irlanda el Reino de Jesucristo, á los ochenta y cuatro años de su edad (aunque algunos historiadores le dan ciento treinta), pasó á recibir en el Cielo la corona de sus trabajos el año 460 ó 461. Murió en su monasterio de Saball, habiendo edificado trescientas sesenta y cinco iglesias, consagrado otros tantos obispos en los veinticinco ó treinta años que él lo fue, y ordenado casi tres mil presbíteros. Fue sepultado en la iglesia de la ciudad de Douna, donde fue honrado de los pueblos que concurrían en tropas á venerar su sepulcro, haciéndole muy célebre el Señor con innumerables milagros; hasta que en tiempo de Enrique VIII, rey de Inglaterra, fue destruida la iglesia de Douna por Leonardo Grey, marqués de Dorset y virrey de Irlanda, el cual pagó el delito de su sacrilegio sobre un cadalso, en que le cortaron la cabeza el año 1541.

La Misa en honra de San Patricio, la oración es la que sigue:

¡Oh Dios, que te dignaste enviar al bienaventurado Patricio, tu confesor y pontífice, para que anunciase tu gloria á los gentiles! Concédenos que con tu gracia, y por su intercesión y merecimientos, cumplamos fielmente todo lo que Tú nos mandas. Por Nuestro Señor Jesucristo, etc.

La Epístola es del cap. 44y 45 de la Sabiduría.

REFLEXIONES

Ves aquí un gran sacerdote. Ni los grandes títulos, ni las gruesas rentas forman los grandes prelados. La grandeza de los ministros de Jesucristo tiene origen más noble y nace de otros principios. Agradó á Dios mientras vivió; fue justo, y ninguno observó con mayor exactitud la ley del Altísimo. Esta es la base, éste el cimiento de la verdadera grandeza; agradar á Dios sin interrupción; cumplir dignamente todas las obligaciones de la justicia; obedecer con la más exacta fidelidad los preceptos del Altísimo. Busca otros títulos, ni más completos, ni más antiguos, de una nobleza más sólida y más real. Esta es la única nobleza que pasa en la otra vida. Ostentoso aparato de títulos y de grandes nombres, puestos elevados, dignidades eminentes, vosotros brilláis, no hay duda. Pero ¿cómo? Como relámpagos fugitivos, que apenas lucen cuando desaparecen. La muerte pone de nivel á todos los hombres. Todo se entierra con nosotros, menos la santidad. Las más bellas prendas de cuerpo y alma sin virtud, son nombres vacíos; las que sólo se fundan en fortuna estruendosa y rentas crecidas, son poco respetables; muchas veces sólo sirven de hacer más visible la pobreza de la persona. Sola la virtud vale más que todos los títulos; y ¿qué son todos los títulos sin la virtud?

El Evangelio es del cap. 25 de San Mateo.

En aquel tiempo dijo Jesús á sus discípulos esta parábola: Un hombre que debía ir muy lejos de su país, llamó á sus criados y les entregó sus bienes. Y á uno dio cinco talentos, á otro dos, y á otro uno, á cada cual según sus fuerzas, y se partió al punto. Fue, pues, el que había recibido los cinco talentos á comerciar con ellos, y ganó otros cinco; igualmente, el que había recibido dos, ganó otros dos; pero el que había recibido uno hizo un hoyo en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Mas después de mucho tiempo vino el señor de aquellos criados, les tomó cuentas, y, llegando el que había recibido cinco talentos, le ofreció otros cinco, diciendo:

Señorcinco talentos me entregaste; he aquí otros cinco que he ganado. Díjole su señor: Bien está, siervo bueno y fiel; porque has sido fiel en lo poco, te daré el cuidado de lo mucho; entra en el gozo de tu señor. Llegó también el que había recibido dos talentos, y dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí otros dos más que he granjeado. Díjole su señor: Bien está, siervo bueno y fiel; porque has sido fiel en lo poco, te daré el cuidado de lo mucho; entra en el gozo de tu señor.

MEDITACIÓN

De los medios que tenemos para salvarnos.

Punto pkimero.—Considera que uno de los más crueles, de los más desesperados tormentos de los condenados, es la viva y eterna memoria, es la clara, la menuda representación de los medios fáciles y seguros que tuvieron para salvarse. ¡Pude ser santo, Dios lo quería, pero á mí no me dio gana de serlo! Comprende bien toda la fuerza de esta reflexión; pero considera también todo el acíbar de su amargura.

No hay ni una sola criatura que, mirada en sí misma, no nos presente, no nos sirva de medio para conocer á Dios y para amarle; si alguna nos sirve de estorbo, es precisamente porque nosotros abusamos de ella. Los bienes y males de esta vida, hasta los mismos trabajos de que se vale Dios para castigar nuestras culpas, todo puede servir para nuestra salvación.

Las riquezas son como la moneda con que se compra el Cielo por medio de las limosnas; la pobreza es carta de recomendación para salvarnos. Las honras y la prosperidad pueden ofrecer grandes ocasiones para hacer grandes sacrificios; las desgracias y las adversidades abren el camino real para la gloria. Si la salud es don de Dios, no lo es menos la enfermedad; padecer mucho por Dios, aun es de mayor mérito que hacer mucho por El. Si el ingenio es un talento, la simplicidad es una virtud; porque Dios tiene gusto especial en comunicarse á las almas simples y sencillas.

En una palabra, se puede decir que no hay cosa que no se pueda mirar como talento. Hasta de nuestras mismas faltas, una vez cometidas, se puede y se debe sacar mucho provecho. No hay mayor enemigo de nuestra salvación que el demonio; y, con todo eso, sus mismos artificios, sus mismas tentaciones pueden conducir para conseguirla. ¡Qué abundancia de medios, qué multitud de tantas industrias! Todas las cosas, dice el Apóstol, cooperan al mayor bien de los que aman á Dios.

Punto segundo.—Considera que, además de los medios comunes á todos los cristianos, cada cual encuentra en su propio estado y en su misma condición medios particulares para ser santo. Ha dispuesto de tal manera todas las cosas la Divina Providencia y tiene arregladas todas las condiciones con tal economía, que todos son caminos derechos para llegar con seguridad á nuestro último fin.

No hay que envidiar ni el retiro de los unos ni la tranquilidad de los otros; cada uno de nosotros, dentro de su propio estado, puede coger los mismos frutos, ó, á lo menos, otros equivalentes y tan buenos. No seamos siervos inútiles ni obreros ociosos; y pocas tierras habrá que no puedan rendir ciento por uno, pocos talentos que no puedan duplicarse y multiplicarse, como se sepa emplearlos y manejarlos bien.

No hay estado, no hay condición en el mundo, no hay edad en la vida, de la cual no haya habido grandes santos; y estos santos de nuestra misma edad y de nuestro mismo estado no fueron á buscar otros medios para serlo que aquellos que nos ofrece á nosotros nueatro estado y nuestra edad. Y aun nosotros tenemos más medios que ellos; porque al fin logramos el de los buenos ejemplos que ellos mismos nos dejaron. ¡Será posible, Dios mío, que todas las cosas me prediquen y me faciliten mi salvación, y que al mismo tiempo todas ellas me reprendan mi irresolución y aun mi insensibilidad!

JACULATORIAS

Ya no viviré, Señor, sino para emplearme en tus alabanzas; por­que hallo mi fuerza y mi socorro en todo lo que has hecho por mí.— Ps. 118.

Siempre estás cerca de mi, y todos los estados de la vida pueden ser caminos seguros que me conduzcan á Ti.—Ps. 118.

PROPÓSITOS

1. Todos los  estados son otros tantos caminos diferentes que, según el orden de la Divina Providencia, nos guían á nuestro último fin. Es tentación imaginar que se viviría mejor en otro estado que en el que cada uno profesa. Pernicioso error ocupar el pensamiento en lo que se haría en otra profesión y no pensar en cumplir con las obligaciones de aquella en que se está. Pocos artificios hay que le salgan mejor al enemigo de nuestra salvación que el de esta engañosa inquietud. Por ahora sólo te quiere Dios en el estado de vida en que te hallas; conque sólo has de pensar en desempeñar bien sus obligaciones. Desprecia como ilusión perniciosísima todas esas inconstancias del corazón y del ánimo que consume inútilmente el alma con vanos arrepentimientos y con frívolos deseos, una vez que ya abrazaste un estado. Aplícate únicamente á dar el debido lleno á sus obligaciones, examinando hoy en particular cuáles son éstas, y cuáles son también aquellas en que tú te descuidaste más.

2. Es devoción utilísima la de rezar todas las mañanas alguna oración particular, pidiendo á Dios gracia para cumplir con las obligaciones del estado de cada uno; y es admirable para este efecto la oración siguiente, que decía Santo Tomás:

«Oh Dios lleno de misericordia, dame gracia para que examine diligentemente, conozca verdaderamente, desee ardientemente y cumpla perfectamente todo lo que á Ti te agrada, y que todo sea para mayor honra y gloria tuya. Dispón todas las cosas en el estado en que me has puesto, y dame á conocer aquello que quieres que yo haga, ayudándome á cumplirlo como conviene para el mayor bien de mi alma. Concédeme, Dios y Señor mío, que ni las prosperidades me envanezcan, ni las adversidades me acobarden, y que ni unas ni otras me atropellen, no alegrándome sino de lo que me acerca á Ti, no entristeciéndome sino de lo que de Ti me aparta, no permitas que aspire á complacer, ni que tema desagradar á otro que á Ti sólo. Sean despreciables para mí todas las cosas caducas, y solamente las ame todas por Ti; pero á Ti sobre todas. Cáuseme tedio toda alegría que sea sin Ti, y fuera de Ti nada apetezca. Finalmente, Dios y Señor mío, concédeme que de tal manera me aproveche en esta vida de tus beneficios por tu gracia, que merezca gozar en la Patria celestial las delicias de la gloria. Por Nuestro Señor Jesucristo…

Prepara Bergoglio entrada de casados al neo-sacerdocio

marzo 15, 2017

“Debemos tener en cuenta si ‘viri probati’ podría ser una posibilidad”

(Transcrito de Emol) 

ROMA.- El (anti)Papa Francisco afirmó que está abierto a que los hombres casados se conviertan en sacerdotes para combatir la escasez de clero de la Iglesia Católica Romana.

Según consigna CNN, en una entrevista con el periódico alemán Die Zeit, el (anti)Papa dijo que la falta de sacerdotes era un “enorme problema” para la Iglesia católica, indicando que estaría abierto a un cambio en las reglas que rigen la elegibilidad para el sacerdocio.

“Debemos tener en cuenta si ‘viri probati’ podría ser una posibilidad”, enfatizó. “Si es así, tendríamos que determinar qué funciones se podrían llevar a cabo, por ejemplo, en comunidades remotas”. “Viri probati” es el término latino proveniente del Concilio Vaticano II, al cual el derecho canónico de la iglesia católica se refiere a los hombres casados, de vida cristiana madura y contrastada, a los que, de modo extraordinario, se admite la ordenación sacerdotal (como diáconos, presbíteros u obispos).

La opción permitiría a los hombres que ya están casados a ser ordenados como sacerdotes. Pero a los solteros que ya forman parte del clero no se les permitiría casarse. “Celibato voluntario no es una solución”, dijo. Una medida ya utilizada La Iglesia Católica ya permite excepcionalmente a algunos hombres casados a ser ordenados sacerdotes.

Estos son los protestantes que se convierten al catolicismo, los cuales pueden casarse y ser un religioso católico, siempre que tengan el permiso de sus esposas. Asimismo, las iglesias católicas orientales que están en comunión con la Iglesia Católica Romana también pueden mantener su tradición de sacerdotes casados.

El Vaticano cree que sus religiosos no deben casarse de acuerdo a ciertos pasajes de la Biblia, y porque creen que el sacerdote actúa “in persona Christi” (en la persona de Cristo) y por lo tanto debe ser célibe, como el hijo de Dios. Esta enseñanza fue reafirmada por “San” Juan Pablo II y Benedicto XVI. El (anti)Papa Francisco, en su libro “El cielo y la tierra”, dijo que “por el momento, estoy a favor de mantener el celibato con los pros y los contras que tiene, ya que ha sido diez siglos de buenas experiencias con más frecuencia de la insuficiencia”.

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