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Construyen primer templo público a Lucifer en Colombia

febrero 5, 2016

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BOGOTÁ, 30 Dic. 15 / 02:47 pm (ACI/EWTN Noticias).- Generando temor entre la población, el satanista Víctor Damián Rozo creó en la localidad colombiana de Quindío el primer templo de adoración a Lucifer en Colombia.

Según recoge Radio Caracol, el Coronel Ricardo Suárez, comandante policial en la zona, señaló que si bien en el país se respeta la libertad de culto, este tipo de prácticas generan temor en la población.

Para Víctor Damián Rozo, quien se presenta en internet como “brujo santero hechicero espiritista”, su adoración a Lucifer se debe a que “es nuestro ángel de luz que se rebeló ante el gran dictador que para nosotros es Dios”.

En declaraciones para Blu Radio el satanista dijo que “hay que aclarar que nosotros no adoramos a satanás ni hacemos sacrificios, nosotros veneramos a Lucifer que para nosotros es nuestro dios y eso no tiene absolutamente nada que ver con el demonio como creen algunos”.

Sin embargo, apenas en marzo de 2014 Rozo admitía su pacto con el diablo y su relación tanto con Lucifer como con Satanás.

“Accedí a entregar mi vida a Lucifer”, dijo entonces al diario mexicano Milenio, pues “quería disfrutar de la vida, viajar por el mundo”.

El fundador del templo satánico colombiano dijo en esa ocasión que “hago todo tipo de trabajos: desde traer de vuelta amores imposibles hasta pactos con el diablo. A Satanás le gustan los sacrificios. Con sangre, de un ser vivo. De un animal como lo puede ser una oveja, un búfalo, una cabra o una gallina”.

“Eso nos pide Lucifer a sus seguidores: adoración, que lo sigan y que gane más almas para él. Que le hagan un altar en la casa, que lo invoquen, nos pide una adoración eterna”, dijo.

La Iglesia se pronuncia

Mons. Pablo Emilio Salas, Obispo de Armenia, a cuya jurisdicción corresponde Quindío, advirtió en un mensaje recogido por el diario Crónico del Quindío que “asociarse a Satanás no puede traer consigo otra cosa que unirse a su acción destructora de la felicidad del hombre”.

“Cualquier forma de culto satánico es una opción por el diablo frente a la fe en Dios, algo que aparta radicalmente al ser humano de la comunión con quien lo ha creado y lo quiere salvar”, señaló.

El Prelado alentó a los fieles a vivir “con autenticidad nuestra fe y rechacemos toda forma de pecado y seducciones engañosas del demonio”.

“La vida cristiana es un combate, una permanente lucha contra el mal. Siempre estaremos combatiendo contra el enemigo que pretende separarnos de Dios”, indicó.

Macri pidió a budistas exorcisar la residencia presidencial de Argentina

febrero 4, 2016
Olivos

Atemorizan a Macri las presencias  que dejó la Kirchner en la residencia presidencial Los Olivos

Aparentemente, la mala energía que Macri cree que Cristina Kirchner dejó instalada en los despachos presidenciales fue atendida por religiosos budistas

(Transcrito de La Capital)

Carlos Mancuso reveló que fue contactado por el gobierno para exorcizar la quinta de Olivos, pero señaló que el presidente Mauricio Macri finalmente optó por encargar esa tarea a budistas.

El sacerdote católico platense Carlos Mancuso reveló que fue contactado por el gobierno, por intermedio de una mujer, para exorcizar la quinta de Olivos, pero señaló que el presidente Mauricio Macri finalmente optó por encargar esa tarea a budistas.

Según el diario Buenos Aires Herald, en los últimos días de diciembre Mancuso —conocido como el cura exorcista— recibió un llamado en su domicilio, en La Plata, de “una señora de apellido Gómez” que se presentó como representante del presidente para encargarle una “limpieza” espiritual en la quinta presidencial de Olivos.

El sacerdote, de 81 años, afirmó que no sabía si se trataba de una “infestación” (un espíritu poseído que recorre los ambientes), una “obsesión demoníaca” (el demonio que persigue a una persona y le provoca malestar) o “un poseso” (el maligno que está dentro del ser humano), que de acuerdo con el catolicismo requieren terapias específicas cada uno.

Entonces, el cura sostuvo que tres días después la señora Gómez lo llamó para disculparse y señaló que el jefe de Estado había optado por otra solución apelando a un rito budista.

Mancuso

Mancuso no sabe si se trata de una infestación, una posesión o una obsesión demoníaca; pero el trabajito “lo hicieron los budistas”  

 

“Los budistas están en nuestras antípodas (geográficas), son del Lejano Oriente”, señaló Mancuso, que atiende en el Hogar Sacerdotal de La Plata, en la calle 60 entre 27 y 28, y fue un cura regular durante 33 años en la parroquia San José de la capital bonaerense.

“Por edad, presenté mi renuncia, pero con esta avalancha de fenómenos tenemos más trabajo ahora que cuando éramos párrocos”, aseveró Mancuso, y agregó: “Es una tarea oscura; son las fuerzas de espíritu maligno con las que uno tiene que vérselas”.

Mancuso señaló que su tarea está “por encima de las lides políticas” y que ayuda a infectados de diferente signo, entre los cuales figura un ex gobernador de la provincia de Buenos Aires cuyo nombre no quiso revelar.

En el gobierno de Mauricio Macri no reconocen a una persona allegada al presidente apellidada Gómez, aunque sí confirmaron —según publicó el diario Clarín la semana pasada— las “limpiezas energéticas” llevadas a cabo en la Casa Rosada y en la quinta de Olivos.

Aparentemente, la mala energía que Macri cree que Cristina Kirchner dejó instalada en los despachos presidenciales fue atendida por religiosos budistas, aunque la identidad de la mano liberadora no fue revelada.

La versión indica que Macri padecía fuertes dolores de cabeza en sus primeros días en la Casa Rosada y ello activó el combate contra los malos espíritus, pero otros que conocen al presidente afirman que tanto él como su esposa, Juliana Awada, suelen apelar a prácticas esotéricas.

Los miedos de la Rosada

Mozos sin sal, granaderos con temor y otros secretos de la Rosada. Macri se fue enterando de a poco cómo habían trabajado los empleados durante la gestión de Cristina Kirchner.

rosada

Que ni me miren

(Transcrito de radiomitre)

El funcionario, de absoluta confianza de Mauricio Macri, entraba hace pocos días a su nuevo lugar de trabajo, la Casa Rosada, cuando creyó era víctima de una tragedia súbita. “¡Atrás! ¡Cuidado! ¡Cuidado!”, le gritó uno de los granaderos que cuidan y escoltan al Presidente dentro de la sede del Gobierno, alzando la voz y estirando además los brazos para frenarlo. “¡Qué pasó! ¡Qué pasó!”, se asustó el asesor de Macri.“¡Viene el Presidente! ¡El Presidente! ¡Cuidado!”, volvió a sobresaltarlo el granadero.

El consejero del Presidente, a la vez su amigo hace añares, logró calmarse, y le explicó entonces al custodio quién era él y de qué trabajaba. Su jefe caminaba hasta ese momento muy tranquilo por uno de los pasillos alfombrados de la Rosada. Pero notó esa singular agitación, se acercó al lugar donde estaba ocurriendo un diálogo hasta ese momento tenso, saludó a su funcionario como si nada, como todos los días y ambos se fueron caminando juntos. Igual quedaron extrañados por la situación. Después entendieron la supuesta lógica que había alterado al granadero tenso y gritón. La ex presidenta Cristina Kirchner gobernó los últimos años con una serie de órdenes que debían cumplir los pocos funcionarios, empleados rasos y custodios que tenían acceso al sector más importante de la Casa Rosada.

Cristina Elisabet Fernández, mientras fue Presidenta, le dio una orden al personal que trabajaba a su lado, o sea, pululando por el corazón del Poder Ejecutivo: cuando ella caminaba por los pasillos debían evitar cruzársela, no quería ver a nadie enfrente suyo, y si eso llegaban a pasar por azar, nadie debía mirarla a los ojos, o siquiera hablarle.

Macri se fue enterando de a poco cómo habían trabajado sus nuevos empleados en la Casa Rosada. El rumor se hizo palabra concreta y varios le contaron mil anécdotas a él mismo, a sus ministros, a sus secretarios. Tanto en los sectores más importantes de la Casa Rosada, como también la Quinta de Olivos,Cristina impuso un sistema de convivencia con sus subordinados de menor jerarquía: fue muy distante, y fría.

Muchos de esos empleados trabajan cerca en esos edificios históricos hace décadas, y conocen el arte de convivir con discreción con Presidentes, o cómo atender a mandatarios extranjeros, diplomáticos. Fueron protagonistas, escucharon y conocen secretos de Estado, o diálogos inconfesables de la política nacional. Pero jamás hablan: sus lenguas son parcas, saben esquivar las preguntas de la prensa, son, como se dice en lenguaje callejero, “una tumba”. 

Pero el trato que tuvieron con Cristina fue demasiado para muchos de ellos. Dejaron trascender que nunca en democracia habían trabajado con alguien así. Los granaderos vivieron al menos ocho años de gestión K bajo un estrés permanente. Debían cuidar que nada ni nadie moleste a Cristina cuando caminaba por la Rosada.

También sufrieron otras costumbres de la ex Presidenta: la impuntualidad, por ejemplo. La Presidenta solía avisarle a los granaderos que llegaba a determinada hora, ellos se vestían con sus uniformes, y montaban guardia, como deben, bajo un sol o un frío apabullantes. Sabían que sufrirían por horas. Cristina llegaba siempre varias horas después de lo pactado. Los granaderos también sufrieron cuando se supo a mediados de este año, por ejemplo, que en una pared del segundo piso de la Casa Rosada habían aparecido pintadas insultantes contra la Presidenta. Ella ordenó que se encuentre a los culpables. Estaba convencida que integraban su escolta de granaderos. Su tesis no pudo comprobarse.

Los funcionarios macristas están sorprendidos. Los mozos presidenciales, por ejemplo, los alertaron sobre sus situaciones precarias. Nunca en diez años jefes les compraron uniformes nuevos para trabajar: debían por ellos mismos si querían verse más presentables: otros aprendieron a remendar pantalones o camisas.

“No nos compraban ni sal para la comida”, le contaron los mozos a uno de los Secretarios de Estado. Macri ya realizó reuniones de trabajo en la Quinta de Olivos. Testigos de esas situaciones reservadas contaron que les impresionó el estado de las oficinas de la ex Presidenta: “son horribles, oscuras”.

Una sensación similar invadió a Juliana Awada cuando conoció el lugar en el dormía la Presidenta, por ejemplo: las plantas de la entrada estaban todas secas. 

El funcionario, de absoluta confianza de Mauricio Macri, entraba hace pocos días a su nuevo lugar de trabajo, la Casa Rosada, cuando creyó era víctima de una tragedia súbita. “¡Atrás! ¡Cuidado! ¡Cuidado!”, le gritó uno de los granaderos que cuidan y escoltan al Presidente dentro de la sede del Gobierno, alzando la voz y estirando además los brazos para frenarlo. “¡Qué pasó! ¡Qué pasó!”, se asustó el asesor de Macri.“¡Viene el Presidente! ¡El Presidente! ¡Cuidado!”, volvió a sobresaltarlo el granadero.

El consejero del Presidente, a la vez su amigo hace añares, logró calmarse, y le explicó entonces al custodio quién era él y de qué trabajaba. Su jefe caminaba hasta ese momento muy tranquilo por uno de los pasillos alfombrados de la Rosada. Pero notó esa singular agitación, se acercó al lugar donde estaba ocurriendo un diálogo hasta ese momento tenso, saludó a su funcionario como si nada, como todos los días y ambos se fueron caminando juntos. Igual quedaron extrañados por la situación. Después entendieron la supuesta lógica que había alterado al granadero tenso y gritón. La ex presidenta Cristina Kirchner gobernó los últimos años con una serie de órdenes que debían cumplir los pocos funcionarios, empleados rasos y custodios que tenían acceso al sector más importante de la Casa Rosada.

Cristina Elisabet Fernández, mientras fue Presidenta, le dio una orden al personal que trabajaba a su lado, o sea, pululando por el corazón del Poder Ejecutivo: cuando ella caminaba por los pasillos debían evitar cruzársela, no quería ver a nadie enfrente suyo, y si eso llegaban a pasar por azar, nadie debía mirarla a los ojos, o siquiera hablarle.

Macri se fue enterando de a poco cómo habían trabajado sus nuevos empleados en la Casa Rosada. El rumor se hizo palabra concreta y varios le contaron mil anécdotas a él mismo, a sus ministros, a sus secretarios. Tanto en los sectores más importantes de la Casa Rosada, como también la Quinta de Olivos,Cristina impuso un sistema de convivencia con sus subordinados de menor jerarquía: fue muy distante, y fría.

Muchos de esos empleados trabajan cerca en esos edificios históricos hace décadas, y conocen el arte de convivir con discreción con Presidentes, o cómo atender a mandatarios extranjeros, diplomáticos. Fueron protagonistas, escucharon y conocen secretos de Estado, o diálogos inconfesables de la política nacional. Pero jamás hablan: sus lenguas son parcas, saben esquivar las preguntas de la prensa, son, como se dice en lenguaje callejero, “una tumba”. 

Pero el trato que tuvieron con Cristina fue demasiado para muchos de ellos. Dejaron trascender que nunca en democracia habían trabajado con alguien así. Los granaderos vivieron al menos ocho años de gestión K bajo un estrés permanente. Debían cuidar que nada ni nadie moleste a Cristina cuando caminaba por la Rosada.

También sufrieron otras costumbres de la ex Presidenta: la impuntualidad, por ejemplo. La Presidenta solía avisarle a los granaderos que llegaba a determinada hora, ellos se vestían con sus uniformes, y montaban guardia, como deben, bajo un sol o un frío apabullantes. Sabían que sufrirían por horas. Cristina llegaba siempre varias horas después de lo pactado. Los granaderos también sufrieron cuando se supo a mediados de este año, por ejemplo, que en una pared del segundo piso de la Casa Rosada habían aparecido pintadas insultantes contra la Presidenta. Ella ordenó que se encuentre a los culpables. Estaba convencida que integraban su escolta de granaderos. Su tesis no pudo comprobarse.

Los funcionarios macristas están sorprendidos. Los mozos presidenciales, por ejemplo, los alertaron sobre sus situaciones precarias. Nunca en diez años jefes les compraron uniformes nuevos para trabajar: debían por ellos mismos si querían verse más presentables: otros aprendieron a remendar pantalones o camisas.

“No nos compraban ni sal para la comida”, le contaron los mozos a uno de los Secretarios de Estado. Macri ya realizó reuniones de trabajo en la Quinta de Olivos. Testigos de esas situaciones reservadas contaron que les impresionó el estado de las oficinas de la ex Presidenta: “son horribles, oscuras”.

Una sensación similar invadió a Juliana Awada cuando conoció el lugar en el dormía la Presidenta, por ejemplo: las plantas de la entrada estaban todas secas. 

La importancia de leer libros buenos

febrero 2, 2016

Fray Luis

FRAY LUIS DE GRANADA II.

(PRÓLOGO GALEATO A LA GUÍA DE PECADORES)

“La palabra de Dios todas las cosas obra y puede, como el mismo Dios, pues es instrumento suyo. Y así la palabra de Dios resucita muertos, reengendra a los vivos, cura a los enfermos, conserva a los sanos, alumbra a los ciegos, harta a los hambrientos, esfuerza a los flacos y anima a los desconfiados. Con ella se consuela a los tristes, y se alegra al atribulado, y se mueve a penitencia al duro, y se derrite más al que está blando.

Pues si tan grandes y maravillosos efectos obra en las alma esta luz. ¿Qué cosa más para llorar que ver tan desterrada esta luz del mundo? , ¿qué ver tantas y tan palpables tinieblas? , ¿tanta ignorancia en los hijos? , ¿tanto descuido en los padres, y tanta rudeza y ceguedad en la mayor parte de los cristianos?

¿Qué cosa hay en el mundo más digna de ser sabida que la Ley de Dios, y qué cosa más olvidada? ¿Qué cosa más preciosa, y qué más despreciada? ¿Quién entiende la grandeza de la obligación que tenemos al amor y servicio de nuestro Criador? ¿Quién comprende la fealdad y malicia de un pecado, para aborrecerlo sobre todo lo que se puede aborrecer? ¿Quién asiste a la Misa y a los divinos oficios con la reverencia que merecen? ¿Quién santifica las fiestas con la devoción y recogimiento que debe?

Vivimos como hombres encantados, ciegos entre tantas lumbres, insensibles entre tantos misterios, ingratos entre tantos beneficios, endurecidos y sordos entre tantos azotes y clamores, fríos y congelados entre tantos ardores y resplandores de Dios. Si sabemos alguna cosa de los mandamientos y doctrina cristiana, sabémoslo como picazas, sin gusto, sin sentimiento ni consideración alguna de ellos. De manera que más se puede decir que sabemos los nombres de las cosas, y los títulos de los misterios, que los mismos misterios.

Entre los remedios que para desterrar esta ignorancia hay, uno de ellos, y no poco principal, es la lectura de los libros de católica y sana doctrina, que no se entremeten en tratar cosas sutiles, sino doctrinas saludables y provechosas. Y por esta causa los Santos Padres nos encomiendan mucho el ejercicio de esta lectura.
San Jerónimo, escribiendo a una virgen nobilísima, Demetria, la primera cosa que le encomienda es la lectura de la buena doctrina, aconsejándole que sembrase en la buena tierra de su corazón la semilla de la palabra de Dios, para que el fruto de la vida fuese conforme a ella.

San Bernardo, escribiendo a una hermana suya, le aconseja este mismo estudio, declarándole muy por menudo los frutos y efectos de la buena lectura. Y, lo que más es, el Apóstol San Pablo aconseja a su discípulo Timoteo, que estaba lleno de Espíritu Santo, que entretanto que él venía, se ocupase en la lectura de las Santas Escrituras. Moisés, después de propuesta y declarada la Ley de Dios, dice así : “Estas palabras que yo ahora te propongo en tu corazón, enseñarlas has a tus hijos, y pensarás en ellas estando en tu casa, y andando camino, y cuando te acostares y levantares, y atarlas has como una señal en tu mano, y escribirlas has en los umbrales y en las puertas de tu casa”.

No sé con qué otras palabras se pudieran más encarecer la consideración y estudio de la ley y mandamientos de Dios, que con éstas. Y como si todo esto fuera poco, vuelve luego en el capítulo II del mismo libro, (Deut.), a repetir otra vez la misma encomienda con las mismas palabras, que es cosa que pocas veces se hace en la Escritura. Tan grande era el cuidado que este hombre quería que tuviésemos de pensar siempre en la Ley de Dios.

Pues, ¿quién no ve cuánto ayudará para esta consideración tan continua que este profeta nos pide, la lectura de los libros de buena doctrina, que siempre tratan de la hermosura y excelencia de la Ley de Dios, y la obligación que tenemos de cumplirla? Porque sin la doctrina de la lectura, ¿en qué se podrá fundar y sustentar la meditación, siendo tan hermanas estas dos cosas entre sí, pues la una presenta el manjar, y la otra lo mastica y digiere, y traspasa a los senos del alma?

Pudiera probar esta verdad con ejemplos de muchas personas que yo he sabido haber mudado la vida movidos por la lectura de buenos libros ; y de otras que he leído, de las cuales crecieron tanto en santidad y pureza de vida, que vinieron a ser fundadores de Órdenes Religiosas, en que otros también se salvasen como ellos.

Entendió esto muy bien Enrique VIII, el cual pretendió traer a su error a ciertos Padres de la Cartuja, y viendo que con muchas vejaciones que para esto les hacía no los podía inducir a su error, al cabo mandó que les quitasen todos los libros de buena y católica doctrina, pareciéndole que quitadas estas armas espirituales con que se defendían, fácilmente los podría rendir. En lo cual se ve la fuerza que estas armas tienen para defendernos de los engaños de los herejes, pues las quería quitar quien pretendía engañar.

Pues si tal es la virtud de estas armas, ¿por qué no trabajaremos de armar con ellas al pueblo cristiano? Vemos que uno de los grandes artificios que han tenido los herejes para pervertir a los hombres, ha sido derramar por todas partes libros de sus blasfemias. Pues si tanta parte es la mentira, ¿cuánto más lo será la verdad bien explicada y declarada con sana doctrina para aprovechar, pues tiene mucho mayor fuerza que la falsedad?

Y si los herejes son tan cuidadosos y diligentes para destruir las almas por este medio, ¿por qué no seremos nosotros más diligentes en usar de estos y de otros semejantes medios para salvarlas?”

Vaticueva ordena a sus fieles: “no traten de convertir a judíos”

febrero 1, 2016
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“La Iglesia está obligada a ver la evangelización de los judíos de una manera diferente a la de gente de otras religiones…”

(Transcrito demvoanoticias.com)

Dic. 10 de 2015.- El cristianismo y el judaismo están entrelazados y Dios nunca anuló su pacto con el pueblo judío, dice el documento de la Comisión del Vaticano Para las Relaciones Religiosas con los Judíos.

Los católicos no deben tratar de convertir a los judíos y deberían trabajar con ellos para combatir el anti-semitismo, dijo el Vaticano el jueves, en un importante nuevo documento que aleja más a la Iglesia de las tensas relaciones del pasado.

El cristianismo y el judaismo están entrelazados y Dios nunca anuló su pacto con el pueblo judío, dice el documento de la Comisión del Vaticano Para las Relaciones Religiosas con los Judíos.

“Por tanto la Iglesia está obligada a ver la evangelización de los judíos que creen en un solo Dios, de una manera diferente a la de gente de otras religiones y puntos de vista”.

También dice que los católicos deben ser particularmente sensibles al significado que para los judíos tiene el Holocausto, y promete “hacer todo lo que sea posible con nuestros amigos judíos para rechazar las tendencias antisemitas”.

“Un cristiano nunca puede ser antisemita, especialmente por las raíces judías de la cristiandad”, señala.

El documento coincide con el aniversario 50 de una revolucionaria declaración del Vaticano que repudia el concepto de la culpa colectiva de los judíos por la muerte de Jesús, e inicia un diálogo teológico que los tradicionalistas han rechazado.

Ellos creen que debe haber lo que llaman una “misión judía” para convertir a los judíos, porque no aceptan a Jesús como el Mesías, y por tanto no van a ver con buenos ojos esta nueva posición oficial sobre la conversión, dijo un alto cargo del Vaticano.

“En términos concretos, esto significa que la Iglesia Católica ni lleva a cabo ni apoya ningún tipo de misión institucional específica dirigida a los judíos”, dice el documento, y agrega que, “hay un rechazo basado en principios a una misión institucional judía”.

Un experto del Vaticano en el diálogo Católico-Judío, dijo que es la primera vez que un repudio a la conversión activa de los judíos ha sido tan claramente explicado en un documento de la Santa Sede.

Bergoglio viajará a Suecia para celebrar los 500 años de la Reforma Protestante: Vaticueva

enero 27, 2016
95 tesis martin lutero

Lutero, enemigo del papado hasta la muerte

“Es lícito encolerizarse cuando se sabe qué especie de traidores, ladro­nes y asesinos son los papas, sus carde­nales y legados. Le complacería a Dios que varios reyes de Inglaterra se empeña­ran en acabar con ellos.

Castigamos a los ladrones a espada; ¿por qué no hemos de agarrar al Papa, a los cardenales y a toda la pandilla de la Sodoma romana y lavarnos las manos en su sangre?

Todos estos caerán cuando su sacrílega y abominable Misa haya sido reducida a polvo” (Martín Lutero)

Ante esos enemigos de la Iglesia Católica, Sinagoglio se congratula por los 500 años de la reforma luterana y anuncia que festejará con ellos:

(Transcrito de Radio Vaticana -news.va-)

Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede: El Santo Padre Francisco irá a Lund (Suecia) para conmemorar el 500° aniversario de la  Reforma. El Obispo de Roma tiene la intención de participar en una ceremonia conjunta entre la  Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial para conmemorar el 500° aniversario de la Reforma, en programa en Lund, Suecia, el 31 de octubre de 2016.

Los línea media emplazan a Bergoglio; “o te haces católico o renuncias”

enero 26, 2016

Remanente

Los línea media no ven en Bergoglio al hereje usurpador del papado, yerran y afirman que un papa puede ser hereje. Necios, juzgan al que llaman “papa” y violentan así el Derecho Divino.

Obstinados en su doble prevaricación hasta emplazan al usurpador para que deje de ser hereje o renuncie al papado.

The Remnant solicita a S.S. Francisco que cambie de rumbo o renuncie al cargo de Sucesor de S. Pedro

8 de diciembre de 2015
Festividad de la Inmaculada Concepción

Santidad:

Celestino V (reinó en 1294), reconociendo un incapacidad para el cargo, al que había sido elegido de forma muy inesperada siendo el ermitaño Pietro da Morrone, y dándose cuenta del grave daño que estaba haciendo a la iglesia con su inepto gobierno, abdicó tras un reinado de apenas cinco meses. Clemente V lo canonizó en 1313. A fin de que no quedase duda de la validez de tan inusitado acto pontificio, Bonifacio VIII, confirmó a perpetuidad (ad perpetuam rei memoriam) que «el Romano Pontífice es libre para abdicar de su cargo».

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Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos

Son cada vez más los católicos, entre los que se cuentan cardenales y obispos, que están conscientes de que vuestro pontificado, igualmente fruto de una elección imprevista, está causando también un serio perjuicio a la Iglesia. Ya no es posible negar que os falta la capacidad o la voluntad para aquello que tan acertadamente señaló vuestro predecesor que debe cumplir todo pontífice: «Vincularse constantemente a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo».

Al contrario, como se puede ver en los hechos que adjuntamos, vuestra santidad ha dado numerosas indicaciones de tener una alarmante hostilidad a la doctrina, disciplina y práctica tradicionales de la Iglesia, así como a los fieles que las defienden, a la vez que manifiesta preocupación por cuestiones sociales y políticas que no son competencia del Romano Pontífice. A consecuencia de ello, los enemigos de la Iglesia constantemente se regocijan de vuestro pontificado, exaltándoos por encima de vuestros predecesores. Esta situación tan calamitosa no tiene precedentes en la historia de la Iglesia.

El año pasado, hablando de la abdicación de Benedicto, Vuestra Santidad declaró que haría igual si se sintiera incapaz de ejercer su cargo. En el primer aniversario de la abdicación de Benedicto, pidió a los fieles que lo acompañaran en sus oraciones por S. S. Benedicto XVI, «hombre de gran valor y humildad».

Con gran inquietud, y bajo la mirada de Aquel que nos juzgará en el Último Día, estos humildes súbditos ruegan respetuosamente a Vuestra Santidad que cambie de rumbo por el bien de la Iglesia y de las almas. Si eso no fuera posible, ¿no sería preferible que Vuestra Santidad renunciase a la Silla de S. Pedro a que presida una catastrófica transigencia en la integridad de la Iglesia?

Hacemos nuestras las palabras de Santa Catalina de Siena, doctora de la Iglesia, en su famosa carta a Gregorio XI, en la que lo instaba enderezar bien el rumbo de la Iglesia en una de sus mayores crisis: «Dios os ha concedido autoridad y la habéis asumido. Por tanto, debéis hacer uso de vuestra virtud y autoridad. Y si no estáis dispuestos a emplearlas, sería mejor que abandonaseis el cargo que había tomado…»

¡María, Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros!

Vuestros súbditos en Cristo,

Christopher A. Ferrara
Michael J. Matt
Dr. John Rao
Professor Brian McCall
Elizabeth Yore
Timothy J. Cullen
Chris Jackson
Michael Lofton
Father Celatus
Connie Bagnoli
Susan Claire Potts
Robert Siscoe
John Salza, Esq.
Vincent Chiarello
John Vennari

Hechos

Vuestro predecesor Benedicto XVI, cuando se sentó por primera vez en la cátedra petrina, recordó a los fieles católicos que «el Papa no es un soberano absoluto, cuyo pensamiento y voluntad son ley. Al contrario: el ministerio del Papa es garantía de la obediencia a Cristo y a su Palabra». De conformidad con ello, dijo Benedicto, «un papa no debe proclamar sus propias ideas, sino vincularse constantemente a sí mismo y la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, frente a todos los intentos de adaptación y alteración, así como frente a todo oportunismo».

El rumbo que ha seguido hasta el momento vuestro pontificado nos obliga a declarar públicamente que no habéis respetado la naturaleza del cargo petrino, sino que habéis abusado de él como nunca se ha visto. Por la presente, exponemos a Vuestra Santidad las principales inquietudes que han suscitado la alarma en todos los niveles de la Iglesia motivando esta súplica.

Primero. En lugar de enseñar en todo momento la doctrina de la Iglesia sobre la Palabra de Dios, Vuestra Santidad ha proclamado incesantemente sus propias ideas en homilías, conferencias de prensa, comentarios improvisados, entrevistas con la prensa, discursos varios e interpretaciones extravagantes de las Escrituras.

Dichas ideas, desde las simplemente inquietantes hasta las claramente heterodoxas, están bien representadas en vuestro manifiesto personal Evangelii Gaudium, documento que contiene varias declaraciones asombrosas que jamás se atrevido a expresar pontífice alguno. Entre otras, vuestro sueño de «transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación». Resulta increíble que un pontífice plantee una inexistente oposición entre la autopreservación de la Iglesia Santa Católica y Romana y la misión de ésta en el mundo.

Segundo. En vez de sumarse usted, y a la Iglesia, a la obediencia de la palabra de Dios, ha usted menospreciado en repetidas ocasiones las tradiciones apostólicas y eclesiásticas, así como a los fieles que las defienden. Aquí Evangelii Gadium resume su ideario: «Más que el miedo a perder el camino, tengo esperanza de que encontremos motivación en el miedo a quedar atrapados dentro de estructuras que nos aportan un sentido falso de seguridad, dentro de normas que nos vuelven jueces austeros, dentro de costumbres en las que nos sentimos seguros mientras que a nuestra misma puerta hay personas muriéndose de hambre y Jesús no se cansa de decirnos: “Dadles algo de comer” (Mc 6, 37)».

El catolicismo se tambalea ante el espectáculo de un pontífice romano denigrando la constitución, doctrina y costumbres de la Iglesia refiriéndose a ellas como «estructuras», «normas» y «costumbres» que roban al pueblo de su sustento espiritual dejándolo morir de hambre a sus puertas. Se atreve usted a referirse de esta manera a la Iglesia que construyó y transformó civilizaciones enteras, educó un sin número de santos, que creó órdenes religiosas, vocaciones sacerdotales y religiosas, institutos de caridad para la salvación de almas e incomparables obras de beneficencia.

Así mismo, ha insultado usted con tanta frecuencia a los fieles que defienden las tradiciones de la Iglesia que un observador ha recopilado un «Pequeño libro de insultos» que recoge muchos ejemplos de abusos sin precedente por parte de un Papa a sus súbditos. Entre los epítetos lanzados a los católicos devotos con una ligereza imprudente se encuentran «fundamentalistas», «fariseos», «pelagianos», «triunfalistas», «agnósticos», «nostálgicos», «cristianos superficiales», «banda de los escogidos», «pavorreales», «moralistas de nimiedades», «uniformistas», «orgullosos y autosuficientes», «aristócratas del intelectualismo», «murciélagos cristianos que prefieren la obscuridad a la luz de la presencia del Señor», etc.

Sin embargo, ni una sola palabra dura le ha usted dirigido a los enemigos declarados de la doctrina de la fe, o a los degenerados sexuales que infestan la jerarquía católica. Por el contrario, declara usted «¿Quién soy yo para juzgar?» con respecto a «personas gay» entre el sacerdocio. En particular el reconocido clérigo homosexual que permite usted que encabece vuestro hogar, y que guarda un parecido repugnante a vuestra persona. Usted ha permitido audiencias ampliamente difundidas de depravados sexuales, incluyendo transexuales y homosexuales, organizando estos encuentros personalmente por teléfono. Usted ha rehabilitado y hasta recompensado con cargos prestigiosos a teólogos de la liberación, que habían sido silenciados y suspendidos por sus dos predecesores anteriores, a promotores de la homosexualidad y a prelados que encubrieron los delitos sexuales de sacerdotes homosexuales.

Evangelii Gaudium resume perfectamente el desprecio —sin precedente en los anales del papado— que usted guarda para con los defensores de la doctrina y la probidad litúrgica. Se burla usted de «una ostentosa preocupación por la liturgia, por la doctrina y por el prestigio de la Iglesia», y temerariamente acusa a los católicos que sostienen una postura tradicional de «carecer de interés de que los evangelios tengan un impacto entre los que son fieles a Dios y por las necesidades concretas de nuestros días»; cruelmente e injustificadamente caricaturizándolos como personas que reducirían a la Iglesia a «una pieza de museo o a un objeto propiedad de unos cuantos».

Un momento que indica el estado de ánimo despectivo de Su Santidad con respecto a este tema es la humillación al acólito, que ya ha sido dada a conocer a todo el mundo y conmemorada en Internet.

Mientras el joven se encontraba postrado, con sus manos unidas en oración, a la entrada de los grutas del Vaticano, los cuales usted visitaba en ese momento, le separó usted las manos mofándose de él con las palabras « ¿Acaso tenéis las manos atadas? ¡Ya, parecen estar atoradas!». Para mérito suyo, el joven volvió a unir sus manos inmediatamente, resumiendo el comportamiento adecuado a la dignidad de la ocasión y en obediencia a una formación espiritual cuidadosa. Nos preguntamos, sin embargo, qué efecto tendrá esta humillación pública, ya permanentemente accesible a todo el orbe, sobre la vida espiritual en una mente susceptible como ésta.

Quizá el más injurioso de los insultos de Su Santidad a los fieles aparece en Evangelii Gaudium, donde denuncia usted a los tradicionalistas católicos por un supuesto «ensimismamiento prometeico neo pelagiano». Asumiendo usted conocer su criterio interno declara que estos católicos «se sienten superiores a su prójimo porque siguen ciertas normas y se mantienen fieles a un estilo católico particular del pasado»; como si nuestra religión fuera asunto de estilos que pasan de moda como la ropa. Llega usted al extremo de burlarse de «una supuesta solidez de doctrina y disciplina» calificándola como «narcisista, un elitismo autoritario, que en vez de evangelizar se dedica a analizar y a clasificar a los demás…»

Por el bien de la verdad y la justicia, Santo Padre, debemos decirle a usted que parece ser que usted mismo ha dedicado bastante tiempo a analizar, clasificar y, ciertamente, a juzgar a los demás, para mayor consternación y vergüenza de sus súbditos, que jamás han presenciado tal comportamiento de un pontífice romano. Y este comportamiento no parece llegar a término alguno. Recientemente durante una conferencia para la formación sacerdotal, aseveró usted —con gran deleite de los presentes— que tenía usted «miedo de los sacerdotes inflexibles… no me acerco a ellos. ¡Creo que muerden!» ¿Qué propósito tiene esa retórica burlona si no es humillar y marginalizar a aquellos sacerdotes que aún tienen el valor de defender las enseñanzas impopulares de la Iglesia, sin compromiso, ante un mundo en guerra con Dios y Su ley? ¡No es del todo sorprendente que los medios aclamen vuestro pontificado!

Hay aún más que las palabras, Santo Padre, ya que ha dirigido usted la persecución abierta de órdenes religiosas dedicadas a restaurar la ortodoxia, la piedad sobria, la vida interior y la tradición litúrgica en medio de lo que su predecesor describió como las «calamidades» y el «sufrimiento» que ha soportado la Iglesia en nombre del Vaticano II, incluyendo «seminarios cerrados, conventos cerrados, la banalización de la liturgia…». Bajo vuestras órdenes específicas los florecientes Frailes Franciscanos de la Inmaculada han sido destruidos por motivo de lo que vuestro comisionado apostólico (quien más tarde murió de una apoplejía) calificó como «definitivamente un giro tradicionalista». Así mismo, las Hermanas de la Inmaculada, afiliadas a aquella orden, han sido colocadas bajo un comisionado apostólico debido a supuestas «desviaciones» que consisten en una formación «preconciliar»; en otras palabras, una liturgia tradicional, una vida conventual tradicional, como si estas cosas sagradas fuesen una enfermedad que debe ser erradicada de la Iglesia. Estas son acciones propias de un dictador motivado por una ideología, no de un paternal guardián del patrimonio sagrado de la Iglesia.

Y sin embargo, después de un año de investigaciones el proceso disciplinario, iniciado por el papa Benedicto, del Directorio de Religiosas (LCWR por sus siglas en inglés) bajo vuestra supervisión, ha sido encubierto y dispensado a pesar de su apoyo al aborto la eutanasia y el «matrimonio homosexual» y su notoria promoción por lo que el cardenal Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha descrito como «errores fundamentales acerca de la omnipotencia divina, la Encarnación de Jesucristo, la realidad del pecado original, la necesidad de la salvación y la naturaleza definitiva de la acción salvífica de Cristo en el Misterio Pascual».

Tercero. Al persistir con su menosprecio programático de la doctrina y la disciplina tradicional de la Iglesia y de los que la defienden, usted presidió y controló un “Sínodo sobre la Familia”, que pasó a ser un esfuerzo sostenido para diluir o adaptar la enseñanza infalible de la Iglesia sobre el matrimonio, la procreación y la sexualidad, con el fin de acomodar el espíritu rebelde de la época y la inmoralidad que se ha fomentado en toda nuestra civilización post-cristiana.

En el nombre de la “misericordia” –los prelados progresistas que dominan su círculo de asesores, incluyendo el infame cardenal Kasper, cuyos puntos de vista se han promovido desde el inicio de su pontificado– ahora se proclama una falsa disyuntiva entre la doctrina y la intrínsecamente relacionada práctica pastoral, como si la Iglesia pudiera prohibir la conducta inmoral como principio, mientras que da acogida a la práctica de la misma. Como un cardenal prominente lo ha manifestado, esta “es una forma de herejía, una patología esquizofrénica peligrosa“. Sin embargo, se ha convertido en un tema de su pontificado, ya que se invoca a la “misericordia” sin cesar contra las leyes morales de la Iglesia, que se degradan como “reglas de mentes pequeñas“, “barreras“, “puertas cerradas“, y “casuística“.

Los progresistas que usted personalmente designó para la secretaría del Sínodo y la comisión de redacción, además de los 45 progresistas agregados a los miembros votantes, incluido el cardenal Kasper, se juntaron para atacar la indisolubilidad del matrimonio mediante la promoción de la admisión “caso por caso” de los divorciados y “vueltos a casar” a la santa comunión. Esto significaría el derrocamiento de la disciplina sacramental milenaria de la Iglesia, enraizada en las palabras de Nuestro Señor: “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, comete adulterio… (Lc. 16, 18.)”. Esta disciplina la reafirmaron Benedicto XVI y Juan Pablo II frente a los desafíos por disidentes Católicos de la enseñanza, siendo el Cardenal Kasper uno de los más importantes entre ellos. Es evidente que usted desea abandonar la disciplina, como lo hizo cuando era arzobispo de Buenos Aires y cuando ya fue Papa, cuando se permitió llamar personalmente por teléfono, a una mujer en Argentina, casada por lo civil con un hombre divorciado, para decirle que podía recibir la sagrada comunión a pesar de que su “rígido” párroco había dicho lo contrario.

En la primera sesión del sínodo en 2014, en la que usted personalmente aprobó y ordenó publicar al mundo, un “informe intermedio“, antes de que los padres sinodales lo hubieran revisado y que nunca fue aprobado por ellos, y de hecho, era una invención al parecer escrita antes del sínodo que no representaba ni remotamente su consenso real. Este documento vergonzoso abogaba por un tratamiento tipo “caso por caso” para abandonar la disciplina de la Iglesia, respecto a los divorciados “vueltos a casar” y el “valorar” la “orientación” homosexual. Un prelado valiente calificó este hecho como “un punto negro que ha manchado el honor de la Sede Apostólica“. Sin embargo, después de que la mayoría en el sínodo rechazó con fundamento estos puntos, usted denunció a “los llamados… tradicionalistas” por “querer cerrarse dentro de la palabra escrita… y no dejarse sorprender por Dios, por las sorpresas de Dios…“. Y entonces usted pidió que el mismo documento se distribuyera a los obispos del mundo, junto con tres párrafos del informe final que no recibieron la mayoría necesaria, pero que usted pidió fueran incluidos de todos modos, después de haber “quebrantado el libro de reglas” de un sínodo que fue “amañado” para lograr un resultado arreglado de antemano, pero que por la gracia de Dios no se logró.

En la segunda sesión del sínodo en 2015, usted solicitó que todas las deliberaciones se basarán en un Instrumentum laboris tan heterodoxo, que una coalición internacional de clérigos y laicos advirtió que se “pone en peligro toda la estructura de la enseñanza católica sobre el matrimonio, la familia y la sexualidad humana…“. Cuando ese documento fue igualmente rechazado por la mayoría en el sínodo y sustituido en el último minuto por un documento compromiso (que crea aberturas para el derrocamiento de la disciplina sacramental de la Iglesia), usted denunció los “corazones cerrados, que con frecuencia se ocultan incluso detrás de las enseñanzas de la Iglesia o de las buenas intenciones, con el fin de sentarse en la silla de Moisés y del juez… casos difíciles“. Es decir, usted condenó a los padres sinodales que habían defendido la disciplina sacramental constante de la Iglesia.

En su evidente determinación para dar cabida a los divorciados “casados nuevamente” por lo civil, a quienes inexplicablemente usted caracterizó como “los pobres“, justo antes del sínodo 2015, usted inventó en secreto, sin consultar a cualquier dicasterio competente del Vaticano, una repentina y drástica “racionalización” del proceso de anulación. Un canonista de renombre mundial, que reflexionó y comentó sobre la alarma generalizada por esta “reforma” imprevista, la describió como “proporcionar un camino que se parece a la versión católica de divorcio sin culpa“. Usted mismo libremente reconoció que “no se me ha escapado, el hecho de que un juicio abreviado podría poner en riesgo el principio de la indisolubilidad del matrimonio… “.

Cuarto. Al mantener su asombrosa sugerencia, rápidamente aclamada por los medios de comunicación, de que la Iglesia ha estado “obsesionada” con “el aborto, el matrimonio gay y el uso de métodos anticonceptivos“, por su propio reconocimiento, usted “no había hablado mucho sobre estas cosas, y fue reprendido por ello“. Sin embargo, estas faltas graves amenazan la supervivencia misma de nuestra civilización en medio de lo que Juan Pablo II llamó una “cultura de la muerte” y “apostasía silenciosa”. Mientras tanto, Vuestra Santidad tuvo una opinión muy vocal sobre muchos temas políticos, a la vez que permanecía en completo silencio mientras que la que una vez fue Irlanda católica, legalizó el “matrimonio gay” por referéndum popular y la Corte Suprema de los Estados Unidos impuso esta abominación en los cincuenta estados.

Por otra parte, mientras el mundo occidental se hunde en el abismo de la depravación y los musulmanes fanáticos están masacrando a los cristianos de todo el Medio Oriente, África y en el corazón de Europa, usted está preocupado por “el cambio climático”. Su encíclica, con la extensión de un libro, sobre una supuesta “crisis ecológica”, Laudato si, la única encíclica que ha producido, postula la existencia de una “crisis ecológica” y adopta acríticamente los reclamos ideológicamente motivados, fuertemente impugnados por la “ciencia del cambio climático”, sobre los que un Papa no tiene absolutamente ninguna competencia para evaluar, y mucho menos presentar a los fieles como hechos indiscutibles.

La misma encíclica lamenta el “calentamiento global”, el uso excesivo de aire acondicionado, la pérdida de manglares, la supuesta amenaza para el plancton y los gusanos, la extinción de diversas plantas y animales, que se denuncia como una ofensa a Dios, antes de mencionar el aborto (mientras que falla completamente en no mencionar la práctica sumamente anti-natural de la anticoncepción). En cuanto al aborto, la encíclica habla sólo de un fracaso “para proteger un embrión humano”, cuando en realidad el aborto es el asesinato en masa y brutal de seres humanos inocentes, desgarrándolos miembro a miembro en el útero o apuñalándolos con unas tijeras quirúrgicas en el mismo momento del nacimiento.

No es de sorprender que los poderes del mundo hayan aclamado universalmente a Laudato si, como parte de “la revolución de Francisco“, y que los medios de comunicación, incluida la prensa progresiva “católica”, hayan estado alabando la misma a lo largo de su pontificado.

Quinto. Vuestra Santidad ha desestimado constantemente todas las diferencias doctrinales con los protestantes, considerándolas insignificantes, y ha declarado en repetidas ocasiones, muy falsamente, que «todos los bautizados son miembros del mismo Cuerpo de Cristo, su Iglesia». En esto también desestima la enseñanza de Juan Pablo II, Benedicto XVI y todos los papas que los precedieron, incluido Pío XI, que enseñó todo lo contrario en relación con la situación de los protestantes: «Dado que el Cuerpo Místico de Cristo, esto es, su Iglesia, a semejanza de su cuerpo físico, es uno, compacto y unido, sería necedad y absurdo el decir que puede estar compuesto por miembros desunidos y separados: quienquiera, pues, que no esté unido a él no es miembro suyo, ni está unido a la cabeza, que es Cristo».

En este sentido, Vuestra Santidad parece indiferente a la creciente inmoralidad y herejía de las mismas sectas protestantes que participan en interminable y absurdo «diálogo ecuménico» con el Vaticano. Después de cincuenta años de «diálogo», esas sectas toleran el divorcio, la anticoncepción, el aborto, la homosexualidad y el «matrimonio gay», pretenden ordenar «sacerdotes» y «obispos» a mujeres y homosexuales practicantes, y continúan rechazando firmemente dogmas fundamentales de la única religión verdadera revelada por Cristo para la salvación del mundo.

¿Y qué hay de lo de que la verdad que nos hace libres? (Juan 8, 32) ¿Qué sucede con el testimonio de innumerables santos y mártires que gastaron su fortuna y ofrendaron su vida para defender y transmitir la fe católica ante los numerosos errores y la destrucción social generados por la revuelta protestante, cuyas últimas consecuencias se están jugando ante los propios ojos de Vuestra Santidad?

Sexto. Parece que sus declaraciones públicas de estos últimos días se han vuelto cada vez más descuidadas y desordenadas, causando aún más escándalo y aprensión entre los fieles:

El 15 de noviembre, durante su participación en un servicio de oración dominical luterana, Vuestra Santidad afirmó que las enseñanzas de los católicos y los luteranos acerca de Cristo son «las mismas», ya que se trata simplemente de una cuestión de «lenguaje católico» o «lenguaje luterano». Calificó el dogma definido y la realidad ontológica de la transubstanciación como meras «explicaciones e interpretaciones», declarando que «la vida es más que explicaciones e interpretaciones». Como si «la vida» fuera «más» que la presencia real de Dios encarnado en la Sagrada Eucaristía, que los protestantes niegan.

En la misma ocasión, sugirió que si los protestantes pueden recibir la Sagrada Comunión es algo que les corresponde determinar a los teólogos, cuando la Iglesia ya ha determinado infaliblemente que es imposible sin la conversión y la profesión de la misma fe de los católicos. Afirmando que el asunto estaba más allá de su competencia -pero es precisamente competencia del Papa sostener la doctrina de la Iglesia en este sentido-, dio a entender que un luterano casado con una católica podría recibir la Sagrada Comunión después de «hablar con el Señor», pero que «no se atreve a decir más». Pero ya había dicho demasiado al remitir públicamente un asunto de grave importancia para la salvación a la conciencia privada, propensa a errores personales: «El que come y bebe no haciendo distinción del cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación» (1 Cor. 11,29).

El 21 de noviembre declaró en una conferencia mundial de educadores católicos: «Nunca hagan proselitismo en las escuelas. Educar cristianamente es sacar adelante a los jóvenes con unos valores humanos en toda su realidad, y uno de ellos es la trascendencia». Por el contrario, la educación católica consiste sobre todo en inculcar los valores divinos: el Evangelio y lo que se exige a los católicos, de hecho a todo el mundo, no valores meramente humanos o una «trascendencia» vaga desprovista de su propio fin, que es el Dios que se ha revelado en la persona de Jesucristo, el Verbo Encarnado.

Durante su viaje a África del 25 al 30 de noviembre, opinó que el mundo está «al borde del suicidio» por el «cambio climático». Como ha hecho a lo largo de su pontificado, no abordó el verdadero peligro de suicidio para la civilización de nuestro tiempo, destacado por su gran predecesor el venerable Pío XII: que casi todo el género humano está dejándose arrastrar a dos campos opuestos, o por Cristo o contra Cristo. La especie humana está inmersa hoy en una crisis suprema que resultará en su salvación por Cristo o en su terrible destrucción. A fuerza de dirigir la atención de la Iglesia a una mundana «crisis ecológica», consigue que los fieles pierdan de vista la crisis cristológica que pone en peligro en nuestro tiempo la felicidad eterna de innumerables almas.

Durante la conferencia de prensa en el vuelo de regreso a Roma desde África, denunció una vez más a los católicos «fundamentalistas», burlándose de las convicciones religiosas absolutas de los miembros ortodoxos de su rebaño, basadas en la palabra revelada de Dios y la enseñanza infalible del Magisterio en la fe y la moral:

El fundamentalismo es una enfermedad que se encuentra en todas las religiones… Entre nosotros los católicos tenemos algunos… no algunos, muchos, ¿eh? –que se creen que poseen la verdad absoluta y van por ahí ensuciando a otros con calumnias, con difamaciones, y hacen mal… El fundamentalismo religioso no es religioso, porque no tiene a Dios, y es idólatra, como la idolatría del dinero.

Después de acusar a «muchos» miembros de su propio rebaño de ser idólatras que prescinden de Dios, propuso más tarde una equivalencia moral entre los cristianos y los musulmanes fanáticos que masacran, torturan, violan, esclavizan y obligan a exiliarse a cristianos por todo el mundo: «No se puede acabar con una religión solo porque haya algunos o varios grupos de fundamentalistas en un momento dado de la historia… Piense en cuántas guerras hemos librado los cristianos. No fueron los musulmanes los culpables del Saco de Roma».

Una vez más Vuestra Santidad avergüenza a la Iglesia -y a usted mismo- con un comentario malconsiderado, bastante inadecuado para el Romano Pontífice. El histórico registro requiere rectificación de su absurdo.

Antes que nada, los musulmanes sí saquearon Roma en el 846, saqueando el viejo San Pedro y provocando que el Papa León IV construyera las “murallas leoninas” “para defender la sede de Pedro de una yihad islámica”.

En segundo lugar, si se estaba refiriendo al saqueo de Roma en 1527, a manos del ejército de Carlos V, no tuvo nada que ver con “fundamentalismo” religioso, sino que más bien implicó básicamente represalia política contra Clemente VII, un Papa débil y vacilante, que desafortunadamente había forjado una alianza con el rey de Francia (Francisco I), con quien Carlos estaba en guerra. En efecto, el ejército del emperador incluía mercenarios alemanes, la mayor parte de los cuales eran luteranos, y fueron ellos los principales responsables de la devastación de la santa Sede, y la violencia contra sus habitantes católicos.

En tercer lugar, durante el mismo periodo, por supuesto, los saqueadores musulmanes -que de hecho eran violentos “fundamentalistas”- estaban expandiendo el imperio otomano, a base de la conquista de tierras cristianas, hasta la rotunda y milagrosa derrota de la flota musulmana en la batalla de Lepanto en 1571, que evitó una conquista musulmana de toda Europa y, probablemente, otro saqueo musulmán de Roma.

Provocando incluso más escándalo, en respuesta a una pregunta sobre si la Iglesia debería “cambiar su postura” sobre la inmoralidad de la contracepción, para permitir el uso de condones como un método de limitar nuevas infecciones de VIH, usted se refirió a esta nefasta práctica como “uno de los métodos”, pareciendo legitimarlo de este modo, mientras sugería que presenta un dilema moral para la Iglesia, incluso equiparándolo a la curación de nuestro Señor en el sábado:

La pregunta me parece demasiado pequeña. Me parece también una pregunta parcial. Sí, es uno de los métodos. La moral de la Iglesia se encuentra, pienso, en este punto, frente a una perplejidad. O el quinto o el sexto mandamiento: la vida (con condones) o que la relación sexual esté abierta a la vida. Pero este no es el problema. El problema es más grande.

Esta pregunta me hace pensar en la que le hicieron a Jesús una vez: “Dime, maestro, ¿es lícito curar el sábado?” Es obligatorio curar. Esta pregunta si es lícito curar. La malnutrición, el trabajo esclavo, la explotación, la falta de agua potable… Esos son los problemas.

No hablemos de si se puede usar esta tirita o no para esa herida. El gran problema la injusticia social, la injusticia del medio ambiente…

Así que parece que usted aceptó que hay lugar para considerar este “método”, aunque usted lo ve como un asunto más bien trivial (una tirita), incluso si facilita la fornicación y una cultura de total depravación sexual. ¡Usted entonces ha subordinado la ley moral a la preocupación por la justicia social y ambiental! Y así, una vez más, la Iglesia se encuentra herida por el escándalo y la confusión, a causa de su costumbre de comentarios a la prensa descuidados y fruto de la casualidad, sobre temas morales de peso y cuestiones teológicas, acerca de las cuales un Papa debería hablar o escribir con la máxima prudencia y reflexión, invocando la asistencia divina.

Finalmente, justo ha aparecido en la web del Vaticano una entrevista de su Santidad al semanal Credere, en la que alude favorablemente (una vez más) a la falsa noción de “misericordia” del cardenal Kasper, y revela que usted pretende dirigir una “revolución de la ternura” -una alusión al título del libro del cardenal Kasper que lo elogia a usted: El Papa Francisco. Revolución de la ternura y el amor-. Usted declara que esta “revolución de la ternura” tendrá lugar durante su Jubileo de la Misericordia, que implicará “tantos gestos”, incluyendo “un gesto diferente” el “viernes de cada mes”.

El motivo señalado para la “revolución de la ternura” es que, según usted, “la Iglesia misma a veces sigue una línea dura, cae en la tentación de seguir una línea dura, en la tentación de poner énfasis sólo las reglas morales, mucha gente es excluida”. Afirmando la sugerencia de su entrevistador que la Iglesia debe “descubrir” a “un Dios que Es conmovido y Quien tiene compasión para el hombre”, usted responde: “El descubrirlo nos llevará a tener una actitud más tolerante, más paciente, más llena de ternura”—como si a la Iglesia le faltara paciencia y compasión por los pecadores antes de su elección.

¿Qué son estas afirmaciones asombrosas sino una amenaza totalmente sin precedentes, hecha por un Romano Pontífice de poner de lado las “reglas morales”—esto es, la enseñanza constante del infalible Magisterium—en el nombre de una falsa misericordia, evidentemente refiriéndose a los divorciados, a los “vueltos a casar” y a otros quienes usted estima “excluidos” de alguna manera? ¿Cómo debemos tomar a un papa que dice que la Iglesia que Cristo fundó para enseñar infaliblemente sobre la fe y la moral ha “caído” en la tentación de tomar una línea dura sobre la moral? ¿Qué, además de horror, deberían experimentar los fieles cuando un papa dice tales cosas que nunca han sido escuchadas desde la Sede de Pedro en 2,000 años?

Los católicos saben que una verdadera revolución de ternura ocurre en cada alma que pasa por el Bautismo o que, correspondiendo a la gracia del arrepentimiento, entra al confesionario con el firme propósito de hacer enmienda y con un corazón contrito, se libra del peso del pecado, recibe la absolución por un sacerdote ejerciendo in persona Christi, y emerge “blanca como la nieve”, citando a su propio antecesor, hablando del Sacramento de la Confesión. La Iglesia Católica siempre ha sido una fuente inagotable de divina misericordia por medio de sus Sacramentos. ¿Qué es lo que su propuesta “revolución” le puede agregar a lo que Cristo ya ha provisto en Su Iglesia? ¿Puede usted declarar la amnistía al pecado mortal? ¿Puede usted perdonar lo que no es perdonable sin el arrepentimiento y la contrición? ¿Puede usted sobrepasar la misericordia del Mismo Dios?

A diario crece la percepción de que aunque usted es el Vicario de Cristo, usted simplemente no tiene el interés de defender la fe y la moral, las cuales están siendo atacadas como nunca antes, ni tiene intención alguna de llamar a las ovejas extraviadas al redil establecido por Nuestro Señor para su salvación. Por el contrario, parece que usted ha dedicado su papado a un verdadero programa de laxitud doctrinal y disciplinario, cuyo tema es el de denunciar a los católicos ortodoxos regularmente, combinado con las acusaciones de que a la Iglesia le falta misericordia. Al mismo tiempo, usted persigue asuntos sociales y políticos, ámbitos en los cuales un papa no tiene injerencia ni autoridad alguna, tales como “el cambio climático”, el medio ambiente, y restaurar relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos.

Después de ser vilipendiado por una tormenta de controversias, una tras otra, ocasionada por vuestras palabras y acciones sin precedente, los fieles se sienten cada vez más como si “el barco de la Iglesia hubiera perdido su brújula.”

En suma, Santo Padre, durante los últimos dos años y medio usted ha ganado la alabanza unánime del mundo mientras que ha sumergido al bien común eclesiástico en un estado de confusión y de división. Ha ridiculizado, regañado y condenado a los ortodoxos, mostrado tolerancia sin límites a los heterodoxos y a los desviados sexualmente, y ha buscado subvertir a la disciplina sacramental defendida por el mismo Papa a quien usted declaró como un santo. Acompañado a todas partes por la adulación de los medios y del rugir de las multitudes, usted parece no hacerle caso a la amonestación de Nuestro Señor: “Miseria a ustedes cuando los hombres los bendigan: porque esto mismo hicieron sus padres a los falsos profetas.”

La situación ha alcanzado el punto en donde un oficial superior en jefe del Vaticano, haciendo reflexiones sobre las preocupaciones de los católicos de todos los rangos, se ha visto obligado a advertirle a un bien conocido periodista católico que “este pontificado supone serios riesgos para la integridad de la enseñanza Católica en cuestión de fe y de la moral”.

De acuerdo con el prelado, estamos obligados ante Dios a declarar públicamente, en conciencia, que su pontificado sólo puede ser visto como un claro y presente peligro para la Iglesia, un peligro que parece aumentar con cada día que pasa. Verdaderamente los efectos dañinos de su pontificado están en evidencia por doquier, con los Católicos alrededor del mundo tratando a las enseñanzas de la Iglesia sobre la fe y la moral cada vez con más y más desdén, tomando como su punto de referencia vuestras propias palabras y acciones —jubilosamente proclamadas al mundo por los medios de comunicación— en vez de la enseñanza infalible del Magisterum sobre la fe y la moral durante los últimos 2000 años.

Ahora, en tanto que usted condena la “línea dura” de la Iglesia sobre “las reglas morales” y proclama una “revolución de ternura”, nos vemos encarados ante la inminente amenaza de inauditos “gestos” de “misericordia” que podrían socavar la estructura moral de la Iglesia con un gran daño para las almas, cuya salvación está en riesgo. Entre estos gestos al parecer podría estar una exhortación apostólica post-sinodal autorizando la admisión a la Santa Comunión de los públicamente adúlteros, de acuerdo con el juicio individual de los obispos o conferencias episcopales. Esto significaría nada más y nada menos que el sacrilegio masivo, la práctica destrucción de la unidad de la Iglesia, la abolición de facto de la doctrina sobre el pecado mortal y los requerimientos del estado de gracia para una vida sacramental, el colapso de las enseñanzas morales de la Iglesia, y en última instancia, la rendición de su reclamo a un Magisterium infalible. Se tiene la sensación de un giro casi apocalíptico de los acontecimientos en la historia de la Iglesia.

No nos atrevemos a juzgar sus motivos ni sus intenciones subjetivas con respecto a lo que usted ha dicho y hecho en detrimento a la Iglesia en el transcurso de un papado turbulento, sin parecido a ninguno que la Iglesia haya tenido jamás. Pero no nos podemos quedar silenciosos ante el daño objetivo que la Iglesia ya ha sufrido, ante la alabanza sin fin del “papa de la gente”, o a un futuro daño que ahora parece inminente.

Para recordarnos una vez más de las palabras de su predecesor, un papa debe ejercer su poder para “atarse a sí mismo y a la Iglesia a la obediencia a la Palabra de Dios, ante cualquier intento de adaptarla o diluirla, así como a cualquier tipo de oportunismo“. Cuando un papa no puede o no quiere seguir este fin, cuando de hecho él parece determinado a actuar en contra de ella, ¿no estaría mejor servida la Iglesia si él dejara el puesto, tan augusto, de Vicario de Cristo? Mejor esto que arriesgar un fatal compromiso de la doctrina y disciplina de la Iglesia, subvirtiendo 2,000 años de tradición apostólica y eclesiástica e incurriendo, para citar la famosa fórmula del Papa San Pío V, “ la ira de Dios Todo Poderoso y del de los Benditos Apóstoles Pedro y Pablo.”

8 de Diciembre de 2015

Fiesta de la Inmaculada Concepción

SI DESEA ADHERIRSE A ESTA PETICIÓN PUEDE HACERLO FIRMANDO EL FORMULARIO EN EL ARTÍCULO ORIGINAL INGLÉS, AL FINAL DEL MISMO ENCONTRARÁ EL FORMULARIO PARA RELLENARLO. EL NOMBRE DEL FIRMANTE NO SE MUESTRA PÚBLICAMENTE.

[Traducción: J.E.F., Enrique Treviño, Cecilia González-Paredes, Rocío Salas, José Antonio Gutiérrez, Tina Scislow. Artículo original]

Teletón México, obra de los Legionarios del (anti)Cristo

enero 20, 2016

Nuevas investigaciones sobre la Sábana Santa: monedas antiguas y réplicas imposibles la refuerzan

enero 17, 2016
Bruno-Barberis

Bruno Barberis: es abrumadora la evidencia en favor de la Sindone.

(Transcrito de ReL)
Según el matemático Bruno Barberis, profesor de la Universidad de Turín, el cálculo estadístico de las probabilidades de que la Sindone sea auténtica, es decir, que se trate efectivamente del lienzo funerario de Jesús, derivado de la imponente mole de datos a nuestra disposición, está valorado en 225.000 millones contra 1 (B. Barberis, “L’uomo della Sindone e il calcolo delle probabilità”, en: AAVV, “Sindone. Vangelo-storia-scienza”, Elledici 2010, p.231-246).
 
Estas numerosas informaciones, estudiadas desde hace años por los historiadores, científicos y sindonólogos, están bien recogidas en un volumen publicado este año en Italia, titulado: 2015. La nuova indagine sulla Sindone“, Priuli&Verlucca 2015. El autor es Pierluigi Baima Bollone, profesor emérito de Medicina Legal en la Universidad de Turín y presidente honorario del Centro Internacional de Sindonología.
 
Como él mismo explica, “este libro se propone el doble objetivo de establecer una conexión entre los conocimientos sobre la Sindone, las más recientes exegesis de la narración de la Pasión y de la Crucifixión neotestamentaria y los más modernos descubrimientos en el ámbito humanístico, arqueológico, de ciencias médicas y físicas”(p.5).
Es un bello y exhaustivo síntesis de los trabajos y de los resultados disponibles hasta hoy sobre la Sindone desde el punto de vista histórico y científico, los dos tipos de macro-acercamiento sobre la reliquia.
Rolfe sindone

El rostro de la Síndone .

 

El rostro de la Síndone en las monedas
Existen diversas representaciones del rostro de Cristo desde el siglo III que parecen recordar el sindónico, en neta discontinuidad respecto al modo clásico con que se solía representarlo.

Sin embargo, desde el punto de vista histórico, la primera prueba histórica de verdad fiable de la Sindone se da hacia finales del siglo VII, cuyo rostro fue reproducido sobre monedas de oro y plata que se remontan al primer periodo del reino de Justiniano II (685-695), inmediatamente después del Concilio Trulano, en el que se dispondrá (en el canon 82) que la imagen de Cristo sea representada como un hombre y no simbólicamente.

[Este concilio, también llamado concilio Quinisexto, se celebró en Constantinopla en el año 692, sin representantes occidentales. Solo lo reconoce la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Católica no. Nota de ReL]

Las características del rostro presente en estas monedas coinciden increíblemente con el sindónico, y se pueden encontrar todas sus características, incluido el respeto y la correspondencia de las proporciones:

-largos cabellos detrás del hombro derecho y delante del izquierdo,
-un mechón central parecido a la imagen hemática con forma de épsilon en la misma colocación topográfica,
-ceja izquierda más arqueada que la otra con motivo de una tumefacción, etc.
-La mano muestra sólo cuatro dedos largos, igual que la Sindone (a causa del rigor mortis).
 

Gracias a sofisticadas técnicas de sobreposición en luz polarizada, se han identificado más de cien puntos de congruencia (Wangher M.V. y Wangher A.D., The impact of the Face Image on Art, Coins and Religions in the Early Centuries, Insert for CSST News, julio 2007).

En el 705, Justiniano II hizo acuñar otro rostro de Jesús (más semítico), mientras que emperadores posteriores (desde Miguel III) retomaron el rostro sindónico apenas terminó la iconoclastia.
 

Según Baima Bollone, que se ocupa también a nivel científico de numismática, “es evidente la exclusiva dependencia del rostro de la Sindone […]. Hoy no es sólo verosímil, sino verdaderamente fuera de dudas que se tomó, como modelo para difundir y publicitar el rostro de Cristo, el de la Sindone, que permitía presentarlo con caracteres identitarios precisos” (p. 32,34).
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Campañas encarnizadas
Interesantes también algunas notas históricas sobre las numerosas campañas mediáticas que desde siempre se han elevado con misteriosa violencia contra la autenticidad del lienzo, desde las primeras fotografías de Secondo Pia de 1898 que revelaron el comportamiento positivo de la imagen sindónica sobre los negativos fotográficos. Las fuertes críticas de manipulaciones y falsedad han ignorado siempre las confirmaciones y demostraciones.
 
Significativa, por ejemplo, la campaña mediática orquestada contra el célebre zoólogo ateo Yves Delage, que en 1902 se convenció de su autenticidad después de investigaciones personales: sus trabajos, estimados desde siempre a nivel internacional, por primera vez fueron censurados de las revistas, y la violencia que se levantó contra él fue tal que se vio obligado a retirarse y a renunciar al estudio de la Sindone.
 
Baima Bollone responde también a varias objeciones grandes y pequeñas contra la autenticidad de la Sindone, demostrando que el lino era efectivamente un material costoso (como indican los Evangelios), usado raramente. La arqueología puede también confirmar la existencia en el mundo antiguo de telares capaces de producir manufacturas de las dimensiones sindónicas, así como es anterior a la era cristiana el tejido “a espina de pez”.
 
20120430 Congreso internacional sobre la sabana santa de turin

La presencia de pólenes la ubican en Jerusalén.

Certezas y desmentidos
El hecho de que en el sagrado lino hay manchas de sangre es ya una certeza granítica, como demuestra la sucesión de confirmaciones por parte de numerosos científicos, igual que ninguna objeción seria ha desautorizado jamás el trabajo de Max Frei sobre la presencia de numerosos pólenes presentes en la Síndone, muchos de los cuales procedentes de plantas que crecen exclusivamente en los alrededores de Jerusalén (tan numerosos que proceden por la contaminación de contacto directo, no por recaída).
 
Siempre gracias a los pólenes, diversos expertos, incluido el judío Avinoam Danin, han concluido, gracias al periodo de floración de las plantas relacionadas, que el Hombre de la Sindone fue probablemente envuelto en ella en el periodo de marzo-abril: otra confirmación de los Evangelios.
 
Danin, autoridad indiscutida de la flora palestina, ha demostrado, por las fotografías de la Sindone, la presencia de la imagen de flores (como el Cistus creticus), que crecen alrededor de la ciudad de Jerusalén (y que también florecen en el periodo de marzo-abril).

Entre los pólenes encontrados, hay algunos de plantas que crecen exclusivamente en Edessa y Costantinopla, confirmando así la tradición que habla del paso de la Sindone por esos lugares. En esto se incluye también la tesis de Ian Wilson, historiador inglés y uno de los muchos agnósticos convertidos por la imagen sindónica, según el cual el Mandylion, es decir, el lienzo con el rostro de Cristo venerado por las comunidades cristianas orientales conocido ya en el siglo VII en Edessa, no era otro que la tela de la Sindone plegado sobre sí mismo para mostrar sólo el rostro, contenido en un relicario.

Los viajes del Mandylion, el rostro de Cristo
Efectivamente, por las numerosas descripciones del rostro del Mandylion es posible comparar exactamente las características del rostro sindonico, confirmación llega también de la homilía de Gregorio el Referendario de Constantinopla del 16 de agosto de 944 (el Mandylion fue transportado a Constantinopla el 15 de agosto de 944), en la que el Mandylion es descrito aludiendo a características no solo del rostro, sino también del cuerpo de la imagen impresa en el lienzo.
 
La reconstrucción histórica de la Sindone, cuando se la relaciona con el Mandylion, es posible (aunque con muchas conjeturas). Tenemos diversos testimonios de su presencia en Constantinopla, importante es el documento de Nicolás Mesarites, custodio del palacio imperial de Bucoleón, que en 1201 recuerda las reliquias conservadas en ese lugar, entre ellas “los lienzos sepulcrales de Cristo” que “envolvieron el inefable cadáver, desnudo y embalsamado, después de la pasión”. Todo el cadáver, no sólo el rostro: también esta es una confirmación del vínculo Mandylion-Sindone.

El detalle de la desnudez de Cristo, por otro lado, es inconcebible para la mentalidad de la época, pero sobre todo sin ninguna referencia iconográfico.
 

Los Cruzados conquistan Constantinopla en 1203-1204 y el paso de la Sindone a Europa está avalado por testimonios creíbles y menos creíbles.

Un papel crucial podría haberlo dado Otón de la Roche, participante de la cuarta cruzada y del asedio a Constantinopla; otra tesis la sostiene el historiador inglés Ian Wilson y por Barbara Frale, según la cual a Europa la Sindone habría llegado gracias a la Orden de los Templarios, custodiada por ellos hasta el 1307, año de su disolución.

El silencio sobre la suerte de la Sindone es no obstante compatible con las sanciones pontificias al tráfico de reliquias robadas en Constantinopla, que duraron hasta la mitad del 1300.

La Síndone en Occidente

La primera certeza histórica compartida por todos sobre la Sindone está documentada en Lirey en 1356, propiedad de Geoffroy de Charny. El libro de Baima Bollone – retomando el libro La sindone. Storia di una immagine de G.M. Zaccone – ofrece una confutación eficaz de las convicciones del más activo detractor de la autenticidad del sagrado lino, el historiador Andrea Nicolotti.
 
Según el investigador, el obispo de Lirey Pierre D’Arcis se opuso a la Sindone, expuesta por los canónigos de Lirey, escribiendo un Memorial al papa Clemente VII en el que afirma que su predecesor, el obispo Herny de Poitiers, habría investigado el sacro lino descubriendo que era falso, y que habría encontrado a un pintor (anónimo) que admitió haberla pintado.
 
Ante todo hay que recordar que D’Arcis y los canónigos estaban en guerra desde hace tiempo, ya que estos últimos no habían pedido la autorización para la ostensión de la Síndone al obispo, cuya catedral de Troyes se hallaba en pésimas condiciones, y una afluencia de peregrinos le habría venido muy bien.

Además, existe una carta del predecesor de Pierre D’Arcis dirigida a Geoffroy de Charny, en cuyas conclusiones no se hace ninguna mención al presunto fraude de la Sindone sino que, al contrario, le felicita por la fundación de la colegiata de Lirey.
 

En todos caso, es importante recordar que Clemente VII decidió no creer al obispo de Lirey, tanto que en una de las tres bulas que emanó para resolver la situación define la Síndone como una pictura seu tabula (en lugar de figura seu representacio, como en cambio la define en las otras tres, pero hizo corregir inmediatamente el término sobre la copia de archivo, retomando la definición usada en la primera bula, avalando así la definición dada por los canónigos de Lirey, que creían en su autenticidad.

Una crítica sin documentación antigua

El primero en usar erróneamente el Memorial de Pierre D’Arcis contra la autenticidad de la Síndone fue el sacerdote racionalista e ilustrado Ulysse Chevalier (1841-1923), a quien se remiten los actuales críticos.

Pero este Memorial, como hemos visto, no tiene fuerza alguna para apoyar los fines para los que se usa. Además no existe en su versión original, y no se sabe si Chevalier incorporó o no modificaciones, habiendo demostrado no ser muy fiable.
 

Fue él, de hecho, el probable director de una campaña periodística aparecida en La Croixen 1902, en la que sostuvo falsamente que la Sagrada Congregación de Indulgencias y Reliquias había oficialmente sometido la controversia sobre la autenticidad de la Sindone, planteada por Chevalier, a una comisión ad hoc que habría declarado su falsedad,confirmada después por el pontífice.
 
La noticia fue ampliamente usada y difundida por Chevalier en numerosos artículos, en los cuales llegó incluso a inventarse frases concretas expresadas por esta comisión. Fue desmentido por el prefecto del Archivo Secreto Vaticano, que negó la existencia de un documento semejante en la documentación de la Congregación.

El arzobispo de Turín, Agostino Richelmy, reveló unos años después que, a raíz de este hecho, se intimó a Chevalier a interrumpir la difusión de estas falsedades, cosa que sucedió bien pronto, pues el racionalista católico abandonó el tema.
 

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La prueba del Carbono 14
Otra cuestión bien afrontada en el libro de Baima Bollone es el famoso examen al radiocarbono al que se sometió la Síndone, que dio el responso de una obra medieval. 

Un resultado que ya nadie se cree, habiendo sido objeto de críticas fortísimas y documentadas por parte de todos los expertos, tanto favorables como contrarios a la autenticidad de la Síndone, así como por los mismos responsables de la obtención de las muestras, y de uno de los laboratorios donde fue analizada.
 

Ningún acta de las operaciones, personas totalmente extrañas presentes dentro de los laboratorios (como el pastor anglicano David Sox, contrario a la autenticidad de la Sindone), exclusión injustificada de los expertos de la Sindone, programa de las operaciones de recogida de las muestras alterado pocas horas antes del comienzo de los trabajos, recogida de las muestras en la zona más contaminada de toda la Sindone…

Tanto que incluso antes del anuncio público del responso, muchos sospecharon un complot a costa del Sacro lino.

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Intentan hacer una réplica… y no se parece
Baima Bollone explica también con detalle por qué la “segunda Síndone” producida por Luigi Garlaschelli no es ni siquiera de lejos comparable a la auténtica, igual que se han abandonado las tesis de la formación de la imagen a través de un bajorrelieve caliente: la imagen sindónica, de hecho, no atraviesa el lino sino que se queda en la superficie.
 
Para fabricar un objeto de las dimensiones de la Sindone habría que conseguir extender una tela rigurosamente paralela a un gran bajorrelieve constantemente mantenido a una temperatura precisa (porque el lino se chamusca oscureciéndose en torno a los 200° y casi instantáneamente se quema destruyéndose a los 220°), posible solo en un moderno laboratorio (sin considerar que las imágenes producidas por el calor son completamente diferentes de la de la Síndone).
 
Tanto es así que el físico Paolo Di Lazzaro, director de investigación en el Centro Ricerche Enea de Frascati, explicó: “La malograda copia de Garlaschelli, al contrario de cuanto declara el profesor, es una ulterior demostración de la improbabilidad de que un falsificador de la Edad Media haya podido realizar la Síndone sin microscopio, sin conocimientos médico-legales, sin un laboratorio químico preparado como el del prof. Garlaschelli”.
 
La imagen sindónica sigue siendo infalsificable e irreproducible hoy con las tecnologías más avanzadas. Las recientes investigaciones realizadas por el Enea di Frascati confirman que los impulsos de láser de excímeros son actualmente el único modo de realizar una imagen parecida a la de la Sindone, además sólo en pequeñas dimensiones, pues no existen aún instrumentos tecnológicos para realizar una imagen grande como la de la Sindone.

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Las monedas en el rostro sindónico
Remitimos a una profundización de todo esto en un dossier específico que estamos preparando, y concluimos recordando otro argumento a favor de la autenticidad, aunque sobre él no existe un consenso unánime por parte de los expertos.

Se trata de la imagen de dos monedas visibles sobre el rostro sindónico con inscripciones reconducibles a las acuñadas por el procurador Poncio Pilato.
 

Además, ambas tienen el mismo error (“Caicaros” en lugar de “Kaicaros”) que otra moneda que ha llegado a nuestros tiempos y que procede, evidentemente, del mismo cuño, del año 29-30.

Una vez más se da una estrecha concordancia cronológica con la sepultura de Jesús, también considerando que ningún presunto falsificador medieval habría podido poseer, ni siquiera conocer, la existencia de estas monedas, identificadas sólo por los estudios numismáticos a principios del siglo pasado.
 

Un buen libro, absolutamente aconsejado por su equilibrio y la voluntad del autor de no apoyar a toda cosa una tesis preestablecida, hasta el punto de plantear objeciones a los que niegan la autenticidad de la Síndone, pero también a los que la afirman, cuando sus tesis son débiles o han sido desmentidas.

Poniendo en una balanza las tesis favorables y contrarias a la autenticidad, hay que reconocer que la única hipótesis que resiste de verdad la prueba de la historia y de la ciencia es que la Sindone haya envuelto de verdad el cadáver de Jesús. Este libro lo muestra.

¿Pueden existir varias religiones buenas?. La Iglesia le responde a Sinagoglio

enero 15, 2016
Kaifas Bergugly

La herejía de judaísmo es la peor de todas.

Decir que todas las religiones son buenas es un absurdo palpable, una blasfemia contra Dios, un error funesto para el hombre. 

(Extracto de la obra LA RELIGIÓN DEMOSTRADA del P.A. Hillaire, Editorial Difusión págs. 104-107).

IV. No hay más que una sola religión buena

79. P. – ¿Pueden existir varias religiones buenas?

R. – No; pues no puede haber sino una sola religión verdadera.

Así como no hay más que un solo Dios, no hay más que una sola verdadera manera de honrarle; y esta religión obliga a todos los hombres que la conocen.
1° Una religión, para ser buena, debe agradar a Dios. Pero como Dios es la verdad, y una religión falsa no podría agradarle, no puede aprobar una religión fundada sobre la mentira y el error.
2° No puede existir más que una sola religión verdadera, pues la religión es el conjunto de nuestros deberes para con Dios, y estos deberes son los mismos para todos los hombres. Y, a la verdad, estos deberes nacen de las relaciones existentes entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre. Pero como la naturaleza de Dios es una, y la naturaleza humana es la misma en todos los hombres, es evidente que los deberes tienen que ser los mismos para todos. Por consiguiente, la verdadera religión es una y no puede ser múltiple. Las formas sensibles del culto pueden variar; la esencia del culto, no.
3° Toda religión comprende tres cosas: dogmas que creer, una moral que practicar y un culto que rendir a Dios. Si dos religiones son igualmente verdaderas, tienen el mismo dogma, la misma moral, el mismo culto; y entonces ya no son distintas.
Si son distintas, no pueden serlo sino por enseñar doctrinas diferentes acerca de una de estas materias y, en este caso, ya no son igualmente verdaderas. Por ejemplo, a esta pregunta: ¿Jesucristo es Dios? –Sí, dice un católico; -puede ser, dice un protestante racionalista; -no, contesta un judío; -es un profeta como Mahoma, añade un turco… -. Estos cuatro hombres no pueden tener razón, a la vez; evidentemente, uno solo dice la verdad. Luego, las religiones que admiten, aunque sólo sea una verdad dogmática diferente, no pueden ser igualmente verdaderas.
Lo que decimos del dogma hay que afirmarlo también de la moral: no hay más que una sola moral, puesto que ha de fundarse en la misma naturaleza de Dios y del hombre, que no se mudan. Lo mismo debe decirse del culto, por lo menos en cuanto a sus prácticas esenciales.
Cuando los protestantes dicen: -Nosotros servimos al mismo Dios que los católicos; luego, nuestra religión es tan buena como la de ellos; contestamos: – Ciertamente, vosotros servís al mismo Dios, puesto que no hay más que uno, pero no le servís de la misma manera, no le servís en la forma con que quiere ser servido -. Ahí está la diferencia… Dios es el Señor, y el hombre debe someterse a su voluntad.
Los que dicen que todas las religiones son buenas, no ven en la religión más que un homenaje tributado a Dios, y piensan erróneamente que cualquier homenaje le es grato. Olvidan que la religión encierra verdades que creer, deberes que cumplir y un culto que tributar. Y es claro que no pueden existir varias religiones de creencias contradictorias y de prácticas opuestas, porque la verdad es una sola, y Dios no puede aprobar el error.

OBJECIÓN: 1° Todas las religiones son-buenas.

R. – ¿Acaso todas las monedas son buenas? ¿No hay que distinguir entre las verdaderas y las falsas? Pues lo mismo sucede con la religión. Pero la moneda falsa supone la buena, de la que no es más que una criminal imitación; así, las falsas religiones suponen la verdadera.
Si todas las religiones son buenas, se puede ser católico en Roma, anglicano en Londres, protestante en Ginebra, musulmán en Constantinopla, idólatra en Pekín y budista en la India. ¿No es esto ridículo? ¿No es afirmar que el sí y el no son igualmente ciertos en el mismo caso?

-Decir que todas las religiones son buenas es un absurdo palpable, una blasfemia contra Dios, un error funesto para el hombre.

1° Un absurdo. – Es cierto que en las diferentes religiones hay algunas verdades admitidas por todos, como son: la existencia de Dios, la espiritualidad del alma, la vida futura con sus recompensas y castigos eternos. Más ellas se contradicen en otros puntos fundamentales. El católico, por ejemplo, afirma que la Iglesia tiene por misión explicamos la palabra de Dios encerrada en la Biblia, mientras que el protestante declara que todo cristiano debe interpretar por sí mismo la palabra divina y forjarse una religión a su manera…
Podríamos citar indefinidamente las divergencias contradictorias de las diversas religiones. Pero es evidente que dos cosas contradictorias no pueden ser verdaderas, porque la verdad es una, como Dios, y no se contradice. Si la Iglesia ha recibido de Jesucristo la misión de explicarnos la Biblia, no queda a la voluntad de cada cristiano el interpretarla a su manera… Es absurdo decir que el sí y el no pueden ser igualmente ciertos sobre el mismo punto. Mas como lo que no es verdadero, no es bueno, porque la mentira y el error de nada sirven, debemos concluir que no pudiendo todas las religiones ser verdaderas, no pueden ser todas buenas.
2° Una blasfemia contra Dios. – Decir que todas las religiones son buenas, no es solamente contradecir al buen sentido, sino blasfemar contra Dios. Es tomar a Dios por un ser indiferente para la verdad y para el error. Es suponer que Dios puede amar con igual amor al cristiano, que adora a su Hijo Jesucristo, que al mahometano, que le insulta; que debe aprobar al Papa, que condena la herejía, y a Lutero, a Calvino y Enrique VIII, que se rebelan contra la Iglesia; que bendice al católico, que adora a Jesucristo presente en la Eucaristía, y sonríe al calvinista, que se burla de ese misterio. .. Pero atribuir a Dios semejante conducta es negar sus divinos atributos; es decir, que trata a la mentira como a la verdad, al mal como al bien, y que acepta con la misma complacencia el homenaje y el insulto… ¿No es esto una blasfemia estúpida?
3° Un error funesto para el hombre. – Para llegar a la felicidad eterna debe el hombre seguir el camino que a ella le lleva; y sólo la religión verdadera es el camino que lleva al cielo. ¿No es una gran desgracia errar el camino?… ¡Y si al menos, llegados al término se pudiera desandar lo andado!… Pero si uno yerra por su culpa, se ha perdido para toda la eternidad.
La indiferencia, al enseñar que se pueden seguir todas las religiones, propende a alejar al hombre de la verdadera religión, del único medio de alcanzar su meta. Es, por consiguiente, un error funesto.

2° SUELE OBJETARSE TAMBIÉN: Un hombre honrado no debe cambiar de religión: hay que seguir la religión de los padres.

R. – Cada uno puede y debe seguir la religión de sus padres, si esta religión es verdadera; pero si es falsa, hay obligación de renunciar a ella para abrazar la verdadera.
Así, cuando uno ha tenido la dicha de nacer en la verdadera religión, no necesita cambiar de creencias, y debe estar pronto a derramar hasta la última gota de su sangre antes que apostatar. Pero cuando no se ha tenido la dicha de nacer en la verdadera religión, si uno llega a conocerla es absolutamente necesario, so pena de falta grave, abandonar la falsa religión y abrazar la verdadera.
El deber más sagrado del hombre es el de seguir la verdad desde el instante mismo en que la conoce: ante todo, hay que obedecer a Dios. Abandonar la falsa religión para seguir la verdadera, es acatar la voluntad de Dios, y, por consiguiente, cumplir el más sagrado de los deberes. Sin duda nada merece tanto respeto como las creencias de nuestros padres; pero este respeto tiene sus límites, los límites de la verdad. Nadie está obligado a copiar los defectos de los padres. Si vuestros padres son ignorantes, ¿es necesario acaso que, por respeto, permanezcáis ignorantes como ellos? La salvación es un asunto personal, individual, del que cada uno es responsable ante Dios.
Las causas por las cuales se descuida abrazar la verdadera religión son: el respeto humano, los intereses temporales, el deseo de seguir las propias pasiones; pero, evidentemente, estas causas son malas y, por tanto, hay que sacrificarlas para cumplir la voluntad de Dios salvar el alma.

80. P. – ¿Está obligado el hombre a buscar la verdadera religión?

R. -, SÍ: el hombre está rigurosamente obligado a buscar la verdadera religión cuando duda seriamente de que no profesa la verdadera.
1° Es un hecho que hay hombres que creen profesar la verdadera religión, y otros que tienen dudas sobre el particular. Ahora bien, los que se creen sinceramente en posesión de la verdadera, no tienen obligación de inquirir cuál sea la verdadera religión. Si de hecho no la poseen, su buena fe los excusa, mientras no tengan ninguna sospecha de estar en el error:
2° Los que dudan seriamente están en la obligación rigurosa de aclarar sus dudas. El hombre debe practicar una religión: sólo una religión es agradable a Dios; luego, el hombre está obligado a indagar su voluntad para ejecutarla.
3° El buen sentido enseña que, cuando están en juego graves intereses, hay que informarse acerca de los medios de asegurarlos. ¿Y qué interés más grave que los del alma y de su eterno destino? Yo no puedo arrostrar a sangre fría esta terrible alternativa ante la cual me he de hallar al otro lado de la tumba: una eternidad de tormentos, o una eternidad de dicha. Debo saber por qué medios y en qué religión puedo salvar mi alma. Si permanezco indiferente, mi conducta será la de un insensato.
Puede decirse de la religión lo que PASCAL decía de Dios: “No hay más que dos clases de hombres razonables: los que aman a Dios con todo su corazón, porque le conocen, y los que le buscan de todo corazón, porque no le conocen”.

La Iglesia verdadera rechaza el “diálogo interreligioso”

enero 12, 2016

(Colaboración de Inés)

Jamás la Iglesia Católica ha propuesto, ni jamás ha aceptado, ni jamás aceptará el perversamente llamado “diálogo interreligioso”, el sincretismo desvergonzado de la falsa iglesia conciliar, que no hay impiedad que no haga suya.

Su misión es la de predicar el Evangelio, el mensaje de la salvación, a todas las gentes y a todos los pueblos de la tierra, no la de equiparar la Verdad con el error poniéndolos en un mismo plano de igualdad.

S.S. León XIII: “La tolerancia igualitaria de todas las “religiones” es lo mismo que el ateísmo”.

Mons. Fulton Sheen: “La tolerancia se aplica a las personas, pero nunca a los principios. Nada hay más exclusivo que la Verdad Cuanto más divina es la verdad, más intolerantes debemos ser con el error.

San Ireneo: “Jamás se vence el error con el sacrificio de un derecho cualquiera de la Verdad”.

Vázquez de Mella: “La verdad es que desde el Calvario acá, una sola batalla se riñe en el mundo, la que libran incesantemente el naturalismo pagano, de una parte, y el sobrenaturalismo cristiano de otra”.

S.S. Benedicto XIV: “EX QUO PRIMUM”, 1756: “Las ceremonias de la ley mosaica fueron derogadas por la venida de Cristo, y ya no pueden ser observadas sin pecado después de la promulgación del Evangelio”.

Concilio de Florencia, 1441. Declaración ex cathedra: “La Santa Iglesia Católica cree, profesa y enseña que el Antiguo Testamento y la Ley de Moisés cesaron una vez venido Nuestro Señor Jesucristo; con Él empezaron los Sacramentos y la Nueva Ley. Peca quien crea que la fe en Cristo no sea obligatoria después de promulgado el Evangelio. No pueden, por tanto, guardarse las antiguas observancias sin pérdida de la salvación eterna”.

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