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John Vennari, editor de Catholic Family News: “nunca permitiría que el Papa Francisco enseñara religión a mis hijos”…

febrero 16, 2018
John Vennari, como buen "tradicionalista" acusa a quien llama Papa de ser hereje.

John Vennari, como buen “tradicionalista” lefebvriano acusa a quien llama Papa de ser hereje.

Hace casi cinco años, un supuesto católico “tradicionalista” da muestras de la inconsistencia de su doctrina, al afirmar que no confiaría la formación de sus hijos al propio Papa en persona. Sería extraño que no fuera lefebvriano… pero sí los es…

Vennari recurre a la doctrina de Pío IX que nos exhorta a ser inflexibles en la defensa de la Fe, pero a la vez afirma que el Papa, piedra angular de esa defensa, ¡es un hereje!..

(Transcrito de Catholic Family News/ John Vennari/ Traducción de Foro Católico)

He estado siguiendo las palabras y acciones del Papa Francisco, y he leído todo su libro El Cielo y la Tierra que co- escribió con el rabino Skorka. Parece que tiene un buen corazón y buenos instintos católicos, pero teológicamente es un choque de trenes, muy descuidado. Aunque esto podría sorprender a algunos lectores, debo decir que nunca permitiría que el Papa Francisco enseñara religión a mis hijos

Por ejemplo, Francisco afirmó recientemente que todos los hombres, católicos, no católicos y ateos, son todos hijos “de primera clase” de Dios. Hay católicos de 16 años de edad, que saben bien lo que implica hacer tal afirmación (herejía). La Escritura y la Tradición católicas enseñan que somos hijos adoptivos de Dios sólo a través del Bautismo y la incorporación a la Iglesia por medio de la fe y la gracia santificante. (Lea la Parte I de la Abbbot Marmion Cristo, la vida del alma que describe esta verdad con claridad doctrinal e inmensa belleza). 

Bergoglio sigue totalmente la orientación del Vaticano II. Él fue formado en la década de 1960 por los jesuitas, por lo que no se puede esperar mucho más. Me recuerda a algunos  sacerdotes de la “justicia social” de los años 70 que conocí en la escuela secundaria (1972-1976), y a quienes he encontrado repulsivos. Cualquier persona con devoción a la Virgen puede ser salvado. Espero que sea la devoción que tiene hacia Ella lo que lo salve. Su co-autor, el rabino Skorka, acaba de asistir a un gran encuentro interreligioso con los Focolares en Roma y elogió a Francisco en lo alto, prometiendo que Francisco será el “Papa del cambio.” 

National Catholic Reporter señaló recientemente que Francisco no es tanto un Lumen Gentium católico sino una Gaudium et Spes católico. Creo que esta evaluación es correcta. 

Francisco admitió que hay un lobby gay en el Vaticano, pero también dijo que es demasiado desorganizado para promulgar una reforma, y se lo dejó a su comité de cardenales. 

Mientras que en Argentina, cuando Bergoglio no pudo obtener el permiso del Vaticano para hacer exorcismos, ¡envió a un pastor luterano a la persona que necesitaba el ‘exorcismo’!..  

Bergoglio es un ecuménico hasta los huesos. No tiene sentido pretender otra cosa. Como dice el Mensaje de Fátima: “Rezad mucho por el Santo Padre.” Veo que la necesidad de intensificar nuestra resistencia al caos del Vaticano II es mayor que nunca, ya que Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora el Papa Francisco tienen cada vez más establecida la nueva orientación de la nueva norma. Muchos de los católicos de hoy en día creen que el “espíritu de Asís” y las reuniones ecuménicas constituyen el verdadero rostro del catolicismo, incluso muchos católicos tradicionales se han acostumbrado al escándalo, se han acostumbrado a la temperatura del agua. Estos escándalos no los impactan ya, ni saltan de sus asientos para combatirlos. Aunque no somos obispos, creo que tenemos un modelo en el beato Pío IX, quien dijo en 

Qui Pluribus : ” 

Sabéis que os está reservado la lucha, no ignorando con cuántas heridas se injuria la santa Esposa de Cristo Jesús, y con cuánta saña los enemigos la atacan. En primer lugar sabéis muy bien que os incumbe a vosotros defender y proteger la fe católica con valentía episcopal y vigilar, con sumo cuidado, porque el rebaño a vos encomendado permanezca a ella firme e inamovible, porque todo aquel que no la guardare íntegra e inviolable, perecerá, sin duda, eternamente[20]. Esforzaos, pues, en defender y conservar con diligencia pastoral esa fe, y no dejéis de instruir en ella a todos, de confirmar a los dudosos, rebatir a los que contradicen; robustecer a los enfermos en la fe, no disimulando nunca nada ni permitiendo que se viole en lo más mínimo la puridad de esa misma fe.

Me consuelo y consejo a partir de estas palabras. El arzobispo Marcel Lefebvre en su lucha implacable contra los errores conciliares era un verdadero hijo del Beato Pío IX. 

Dios le bendiga!

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Descendiente de Charles Darwin es firme defensora de la Fe Católica

febrero 15, 2018
Laura Keyes, descendiente de Darwin, afirma que la razón la convenció de la Fe.

Laura Keyes, descendiente de Darwin, afirma que la razón la convenció de la Fe.

“Esta es la verdadera batalla: la cultura de la vida, apoyada por el cristianismo, frente a la cultura de la muerte, apoyada por el materialismo”.

os “ateos prefieren la certeza y usan la teoría de la evolución de Darwin para asegurar categóricamente que Dios no existe, manipulando a Darwin en su argumento en una forma con la que el propio Darwin estaría incómodo”.

(Transcrito de ACI/EWTN Noticias)

Laura Keynes, tátara-tátara-tataranieta del naturalista Charles Darwin, cuya teoría de la evolución es usada por muchos ateos para negar la existencia de Dios, es una joven católica que defiende su fe a través de Catholic Voices, de Reino Unido.

Precisamente en una publicación en Catholic Voices, Laura explica su conversión.

De padre ateo y madre conversa al catolicismo, pero luego budista, Laura fue bautizada católica. Sin embargo, en su adolescencia se convirtió en agnóstica, alejada “de cualquier contacto con la Iglesia”.

“Del lado de la familia de mi padre, el lado Darwin-Keynes”, la joven recibió una influencia “altamente racional, científica, secular, humanista”.

“Mi padre es un neurocientífico, y yo absorbí la visión de que todos los fenómenos son el producto del cerebro material. Gradualmente derivé al agnosticismo”, recordó.

Fue cuando realizaba sus estudios de doctorado en Filosofía en Oxford (Reino Unido), y se vio rodeada por el “Debate de Dios”, tras la publicación de “El espejismo de Dios”, de Richard Dawkins, cuando comenzó su regreso al seno de la Iglesia.

“Esperé cambiarme del agnosticismo al ateísmo por sus argumentos, pero tras leer a ambos lados del debate, no podía desestimar un caso convincente a favor de la fe”, recordó.

“En cuanto a ser buena sin Dios, lo había intentado y no había llegado muy lejos. En algún punto, la vida te pone de rodillas, y ningún acto de voluntad es suficiente en esa situación. Rendirse y pedir la gracia es la respuesta humana lógica”, aseguró.

El debate la llevó a concluir que “el nuevo ateísmo pareciera albergar un germen de intolerancia y desprecio por la gente, que solo podría socavar los reclamos humanistas seculares al liberalismo”.

“Si el ateísmo asegura que la superioridad intelectual está reforzada por la habilidad característica de mi ancestro de explorar y analizar las inconsistencias en la evidencia, entonces la misma característica familiar me llevó hacia una evaluación escéptica de lo que se puede y lo que no se puede conocer absolutamente”.

Laura volvió a rezar el Rosario durante la prolongada enfermedad de su abuela, cuando “en esas largas horas al costado de su cama, recordé el poder redentor del sufrimiento de Cristo”.

“Ver la muerte me hizo cuestionarme sobre el espíritu: qué es, de dónde viene, a dónde va. Así que para entonces, estaba desarrollando un despertar espiritual, pero no había dado el paso de regreso a la Iglesia Católica. Ese paso vino después de mucha reflexión y lectura”.

Laura aseguró que su elección libre de ser católica “después de mucho análisis y pensamiento, y que no me lavaron la cabeza para entrar, desconcertó tanto a mis amigos como a mi familia”.

“Escuché un comentario: ‘Pero ella parecía ser una chica inteligente’. Así que cuando la gente pregunta ‘¿una Darwin y una católica’?, lo que están diciendo es que quebré las expectativas”.

Los ateos manipulan las afirmaciones de Darwin en forma indebida.

Los ateos manipulan las afirmaciones de Darwin en forma indebida: Laura Keyes

Laura asegura que los “ateos prefieren la certeza y usan la teoría de la evolución de Darwin para asegurar categóricamente que Dios no existe, manipulando a Darwin en su argumento en una forma con la que el propio Darwin estaría incómodo”.

Darwin, dijo la joven apologeta, “se dedicó a seguir a la evidencia a donde lo llevaba, no a derribar el cristianismo. La evidencia no tiene que concluir inevitablemente en el materialismo, pero, por diversas razones culturales, aquí es a donde llevó: el materialismo y la cultura de la muerte”.

“Esta es la verdadera batalla: la cultura de la vida, apoyada por el cristianismo, frente a la cultura de la muerte, apoyada por el materialismo”.

Laura, que recientemente visitó Roma por primera vez, como parte de una peregrinación por el Año de la Fe, aseguró que esta “ciertamente pone algo de combustible en el tanque espiritual”.

“Lo necesitaré. Hay mucho trabajo por delante”, concluyó.

El día que la Virgen de Lourdes rechazó las “reliquias” de Juan Pablo II

febrero 13, 2018

Hasta un metro de altura llegó la corriente en la Gruta de Massabielle este día 21.

(Con información de ACI Prensa)

Las inundaciones en el suroeste de Francia forzaron el pasado día 20 de octubre (de 2013) a cientos de peregrinos a evacuar el Santuario de la Virgen de Lourdes así como los hoteles ubicados en las cercanías.

Según señala Radio France International, los peregrinos fueron llevados a un centro deportivo cercano y unas 40 personas tuvieron que dejar sus casas. 

Previamente se anunció que las reliquias de Juan Pablo II serían llevadas a Lourdes en ocasión de la peregrinación que organiza la Unión Nacional Italiana para el Transporte de Enfermos a Lourdes y a los Santuarios Internacionales (UNITALSI) del 21 al 27 de octubre.

La sangre de Wojtyla.. llevada a todos los rincones.. menos a Massabielle.

De esta manera, la fiesta establecida para la celebración Wojtyla en la diócesis de Roma y otras diócesis más que solicitaron plegarse a la misma, el 22 de octubre, se vería acompañada por estas reliquias en Lourdes, donde está uno de los Santuarios Marianos más importantes del mundo en el que Santa Bernardette Subirous vio a la Madre de Dios en diversas apariciones en 1858.

El Arzobispo Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, fue quien concedió a UNITALSI el permiso de llevar al santuario mariano el relicario con la ampolla de la sangre de Juan Pablo II para que pueda ser visto y venerado por los peregrinos de todo el mundo.

La Gruta de Massabielle, inaccesible el día 21 de octubre.

Un vocero del Santuario dijo que la misma gruta en donde está la imagen de la Virgen en recuerdo del lugar donde fueron las apariciones, tenía casi un metro de alto de agua y se esperaba aún más.

Por el momento, sólo se puede acceder a la Basílica, que está ubicada en una zona más alta.

Las autoridades locales señalan que las inundaciones son las peores de la región en 25 años. Se espera aún más lluvias que hasta el momento han dejado sin energía eléctrica a unos 8 mil hogares.

En los últimos días, un temporal de lluvias torrenciales inundaron los Pirineos franceses provocando inundaciones en Lourdes, y obligando a evacuar numerosos hoteles y viviendas. Muchas carreteras en la zona de los Altos Pirineos fueron cortadas y varias aldeas quedaron incomunicadas.

En 2001, seis millones de personas peregrinaron al Santuario de la Virgen de Lourdes.

Imagen de Virgen de Lourdes quedó intacta tras incendio en base militar madrileña

febrero 12, 2018
Virgen

Pese a que las llamas habían calcinado todo el pasto entre lo quemado se erigía intacta una talla de la Virgen de Lourdes así como las flores que adornaban la imagen. Las llamas ni siquiera se habían acercado. En la imagen se puede apreciar como todo el resto de tierra quemada excepto la zona que rodeaba a María.

La imagen quedó aislada y sin manchas, según los elementos de la base militar.

La imagen quedó aislada y sin manchas, según los elementos de la base militar.

(Transcrito de Infovaticana)

Intacta entre el pasto calcinado. Así encontraron los militares de la madrileña base de El Goloso una imagen de la Virgen de Lourdes presente en el lugar. Las llamas que habían quemado el terreno que rodeaba a la imagen, no afectaron sin embargo a la talla de la Virgen, ante la sorpresa de los presentes.

El pasado 30 de julio, en plena ola de calor, se produjo un incendio en el interior de las instalaciones militares de El Goloso que quemó parte del terreno en el que se encontraba una imagen de la Virgen, que se libró de ser dañada por el fuego. También las flores que adornaban la imagen se salvaron de ser calcinadas.

Los militares de esta base quedaron asombrados ante el impactante suceso y no consiguen explicarse cómo es posible que la imagen haya permanecido intacta. Otro hecho sorprendente ha sido la aparición de las flores alrededor de la Virgen, que según sostienen varios militares, no estaban antes del incendio.

Algunos de los presentes en el descubrimiento de la talla intacta aseguran que nadie sabe quién puso las flores a la Virgen, ya que muchos no conocían ni siquiera la presencia de la talla en la base y la zona se encontraba bajo vigilancia.

Este suceso acaecido en la base de El Goloso ha circulado por las redes sociales y hay quien sostiene que se trata tan sólo de un montaje, aunque las imágenes demuestran que esto es poco probable. Lo que sí es seguro es que se trata de un hecho al menos llamativo, para quien no se atreva a considerarlo milagroso.

Febrero 11. Día de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Lourdes

febrero 11, 2018
La Gruta de Lourdes: lugar de las apariciones de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción

La Gruta de Lourdes: lugar de las apariciones de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción

LOURDES

Transcrito del Folleto EVC (El Verdadero Catolicismo) 409

Autor: Pedro Sembrador

“La Virgen Santísima confirma el Dogma de la Inmaculada Concepción”

Entre los días más grandes que ha tenido nuestra Iglesia en su paso triunfar a través de los siglos, está escrito con letras de oro el día 8 de diciembre de 1854, en que S. S. el Papa Pío IX, declaró dogma de Fe la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima, es decir, que la Virgen María no había heredado de nuestros primeros padres la mancha del pecado original.

Y la alegría de la tierra llegó hasta los cielos y la Santísima Virgen quiso volver al mundo una vez más para ratificar, Ella misma, esta definición Papal y la Divinidad de la Santa Iglesia dándose a sí misma como nombre “La Inmaculada Concepción” y para dejar sobre la tierra un lugar en que, con mano pródiga, mostraría constantemente que Ella es verdadero “CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS”.

EI lugar escogido por la Santísima Virgen para su nueva visita a la tierra, fue Lourdes, una aldea de Francia perdida en la cordillera de los Pirineos que la limitan con España y que era en aquel entonces casi desconocida.

La aldea de Lourdes está situada a la entrada de varias gargantas de montañas; y a corta distancia de ella y al oeste, se levantan las rocas llamadas “Massabielle” que quiere decir “rocas viejas”.

Casi al pie de este acantilado, corre el Río Gave que se forma con las aguas que descienden de las montañas y que lleva agua a un molino y a un aserradero.

La naturaleza ha ahuecado una gruta como de 3 metros y medio de ancha por 3 metros y medio de alto, en la muralla formada por las rocas Massabielle y la derecha, en un extremo de ella a la altura de 2 mts. y medio del suelo hay una excavación en forma de nicho que tiene 1.80 mts. de alto. Este es el lugar escogido por la Providencia Divina para que la Santísima Virgen diera, una vez más, pruebas de su bondad apareciéndose a Bernardita Souvirous.

Bernardita Souvirous

María Bernardita Souvirous vivía en Lourdes con sus padres y aquel año de 1958 tenía apenas 14 años de edad. Era pequeña, débil y enfermiza, de familia pobre, casi miserable, y había pasado gran parte de su vida cuidando un rebaño de ovejas.

Bernardita era como todos los niños de su edad y salvo la inocencia de su corazón, en nada se diferenciaba de ellos. Era dócil y piadosa en la oración y un día el Párroco de la Aldea, al verla tan inocente dijo. “Así deben ser los niños a los que se aparece la Virgen”; no sabía el buen Sacerdote que sus palabras eran una profecía y que la Virgen se le aparecería a la niña no una, sino 18 veces.

La primera aparición

La primera aparición tuvo lugar el día 11 de febrero de 1858. Bernardita había ido a acompañar a su hermana María y a una vecinita a recoger ramas secas a la orilla del Gave, al pie de las rocas Massabielle.

Alegremente se habían puesto en camino hacia las 11 de la mañana y cogiendo ramas muertas llegaron frente a la Gruta. Las compañeras de Bernardita se descalzaron y atravesaron el Gave. Ella dudaba mojarse los pies pues además del asma que padecía, estaba acatarrada. Por fin se resolvió y apoyada en una piedra se inclinó para descalzarse, cuando un ruido extraño, como de un fuerte viento, la hizo volver la cabeza; cosa rara, las copas de los árboles estaban quietas. Me habrá equivocado, pensó y volvió a inclinarse para quitarse las medias, pero aquel ruido extraño volvió a oírse, pareciendo concentrarse en la gruta.

Bernardita mira hacia ella y queda estupefacta; quiere gritar, pero la voz se le apaga en la garganta. En medio de una luz espléndida como la del sol, pero apacible y suave como venida del cielo, Bernardita ve a una Dama admirablemente hermosa, en todo el esplendor de la juventud. Su talla era ordinaria; vestía una túnica blanca toda resplandeciente que le llegaba hasta los pies, anudada a la cintura con un lazo flotante de color azul. Un largo velo blanco como la túnica cubría su cabeza y envolviendo su cuerpo caía hasta el suelo.

Sus pies desnudos, de una pureza virginal, estaban ornados con dos rosas de oro; sus manos unidas ante el pecho como en una fervorosa plegaria. Tenía un largo rosario de cuentas blancas como la nieve engarzadas en una cadena de oro y una cruz también de oro lo remataba.

La niña estaba estática de emoción, no podía dar crédito a lo que veía y la Dama le sonreía inclinándose corno para saludarla.

Instintivamente Bernardita busca la cruz de su rosario y quiere levantar su mano para hacer la señal de la cruz, pero su brazo no la obedece. La Dama toma entonces la cruz de su rosario y hace un gran signo de la cruz, sonríe a la niña como invitándola a hacer lo mismo, ella la imita y su mano obedece en seguida. La Dama va pasando las cuentas de su rosario y Bernardita hace lo mismo.

Terminado el rezo del Rosario, la Dama se inclina, sonríe dulcemente a la niña como diciéndole adios y desaparece. Bernardita ve la roca gris desnuda y oye a sus compañeras que juegan alegremente. La visión ha desaparecido…

Las demás apariciones de la Virgen

Lástima que por lo reducido del espacio de que disponemos, no podamos detenernos a detallar una por una las 18 apariciones de la Santísima, Virgen a Bernardita, y así únicamente nos concretamos a Llamar la atención sobra los puntos más salientes de ellas.

El día de la tercera aparición Bernardita, a instancias de sus compañeras, pide a la Señora que le escriba su nombre y lo que desea, a lo que Ella contestó: “Lo que tengo que decirte, no hay necesidad de escribirlo, hazme favor solamente, de venir aquí durante 15 días y yo en cambio te prometo hacerte feliz no en esta vida, sino en la otra”. Bernardita prometió así y durante 15 días siguió yendo a la gruta.

En todos estos días, la Dama mandaba siempre a Bernardita que hiciera penitencia por los pecadores y que pidiera en su nombre a los Sacerdotes que edificaran un Santuario al que debía irse en procesión. Bernardita a su vez suplicaba siempre a la Señora que le dijera su nombre, sin tener respuesta a esta pregunta.

Santa Bernadette

Santa Bernadette

La fuente milagrosa

El jueves 25 de febrero, después de su coloquio con la niña, la Virgen le dijo: “Bebe del agua de la fuente y lávate con ella y come las hierbas que están aquí”.

Bernardita fue hacia el Gave, pues nunca había habido en la gruta ninguna fuente, pero la Virgen le dijo: “No vayas allá; ven a la fuente que está aquí” y con el dedo señaló el lugar. Bernardita rascó el suelo haciendo un agujero en el lugar señalado y repentinamente la cavidad formada se humedeció y apareció el agua que pronto la llenó. El agua que brotaba de la fuente nueva comenzó a correr y ese día tan solo humedeció la arena. Bernardita, sin saberlo, había abierto la fuente maravillosa de las curaciones y los milagros.

En pocos días brotaba límpido y puro un chorro como del grueso del brazo de un niño y desde entonces se conserva constante, dando 85 litros por minuto, es decir, 122 metros cúbicos por día.

Las primeras curaciones milagrosas

Al día siguiente a la aparición de la fuente, se ‘operó la primera curación milagrosa.

Había en Lourdes un obrero cantero llamado Louis Bourriete, cuyos ojos habían sido mutilados al explotar una mina, hacía 20 años. El sabía de las cosas maravillosas que pasaban en la gruta y sobre todo de la fuente milagrosa que había brotado, y así dijo a su hija: “Ve a traerme de esa agua, que si la Virgen quiere, bien puede curarme”.

Con el agua aún rebotada, frotó sus ojos perdidos mientras oraba fervorosamente y pronto las tinieblas que hacía 20 años lo tenían ciego, se desvanecieron quedando una bruma que se fue disipando a medida que Bourriete se lavaba los ojos hasta que pudo distinguir perfectamente los objetos.

¡Estoy curado! decía al día siguiente al doctor Dozores que lo atendía. El doctor, dudando, saca su agenda escribe algo que da a leer a Bourriete y éste lee. “Bourriete tiene una amaurosa incurable de la que no sanará”.

-No puedo negarlo- dice el doctor estupefacto;- es un milagro, un verdadero milagro-

Desde entonces el nombre de la Virgen está en todos los labios, pues nadie dudaba que Ella fuera la que obrara tales maravillas.

El último de los 15 días que Bernardita prometió a la Virgen ir a la gruta se obró otro gran milagro.

Un pequeño niño, llamado Justino, se moría paralítico en una pobre casa de Lourdes. Había entrado ya en agonía y una vecina piadosa preparaba el sudario.

-Ya murió- dijo el padre; pero la madre no lloraba; pues tenía esperanza sobre toda esperanza que había nacido en su pecho. Tomó en sus brazos el cuerpo rígido de su hijo y corrió a la gruta. Eran cerca de las 5 de la tarde y todavía había frente a la gruta cerca de 600 personas.

La madre cayó de rodillas y con su niño moribundo en los brazos oró con fervor. De rodillas fue hasta la fuente y sumergió en las aguas el cuerpo de su hijo. Hacía mucho frío y el agua estaba helada; algunos de los presentes trataron de impedir lo que la madre hacia, pues pensaban que estaba loca y que mataría a su hijo, pero ella defendio con ahínco y los espectadores creyendo que el niño estaba muerto la dejaron hacer.

Cerca de un cuarto de hora tuvo el cuerpo del niño dentro del agua helada; luego lo sacó y envolviéndolo en su delantal lo llevó a su casa, llena de esperanza. Ahí lo acostó en su cuna arropándolo con cuidado. Poco tiempo después notó que el niño respiraba. ¡El milagro estaba hecho! Toda la noche continuó la respiración fuerte y regular y dos días después, al regresar la madre a casa donde había dejado a su hijo dormido vió con sorpresa que el niño paralítico antes, corría alegremente de un lado para otro. Este milagro fue constatado por 3 médicos.

Así quiso cerrar la Santísima Virgen su quincena. En adelante se sucederían constantemente las Peregrinaciones y la fuente de las gracias, salida del corazón de María, correría fecunda y consoladora para nunca agotarse.

Los enemigos de la Religión, entran en actividad

Por supuesto que los enemigos de la Religión no permanecieron inactivos durante todo este tiempo y que de mil maneras hostilizaron a Bernardita, que gracias a la ayuda de Dios y al Abate Peyremale, pude escapar de las furias desatadas contra ella.

El Prefecto de Policía, para acabar con la “superstición”, ordenó que se recogieran todos los objetos de piedad que había en la gruta y que se impidiera con una prohibición terminante y con la amenaza de grandes castigos, acercarse a ella. Pero a pesar de todo y de los centinelas apostados para impedir la entrada a la gruta, muchas personas iban a ella furtivamente, lo que dio lugar a infinidad de procesos y atentados, y gracias a la discreción del Cura de Lourdes, la indignación del pueblo pudo contenerse y evitarse los actos violentos.

Pero el número de personas sorprendidas fue muy considerable y entre ellas se encontraban extranjeros distinguidos, lo que trajo complicaciones a la policía, la que comprendiendo que estaba haciéndose odiosa acabó por dejar hacer.

Volvió entonces su odio contra el agua de la fuente, negando su poder milagroso, haciendo que un químico vendido declarara que era un agua mineral de grande potencia curativa, pero pronto análisis fidedignos pusieron en claro la ausencia de toda substancia mineral.

YO SOY LA INMACULADA CONCEPCION

Pero volviendo a Bernardita, desde el fin de la quincena iba todos los días a la gruta a rezar su Rosario, sin que la dulce visión apareciera.

El día 25 de marzo, fiesta de la Anunciación, fue un gran día en la historia de las apariciones.

Bernardita fue a la gruta atraída poderosamente a ella y se sorprendió de encontrar una enorme cantidad de personas. Empezó a rezar su Rosario y Pronto su semblante transfigurado anunciaba la celestial visión.

Bernardita como siempre lo hacía, dice a la Dama: “Oh Señora mía, tened la bondad de decirme vuestro nombre”.

La visión pareció irradiar más aún, pero por toda respuesta sonrió más benignamente. Varias veces Bernardita repitió la pregunta y al fin la Dama separando sus manos hizo deslizar su Rosario sobre su brazo, elevó juntas las manos, su cabeza irradio más que nunca y fijando su mirada en la Gloria del Cielo, dijo: “YO SOY LA INMACULADA CONCEPCION” y sin otra mirada para la niña, sin otra sonrisa, sin el adiós acostumbrado, se desvaneció hasta desaparecer, conservando la misma actitud y fijando en el alma de la niña al mismo tiempo su nombre y su imagen.

Bernardita no comprendió el nombre que la Virgen lo daba, pues era la primera vez que lo oía y repitiéndolo para no olvidarlo, fue a decírselo al Señor Cura, quien nunca antes había dado crédito a las palabras de Bernardita, pero que, al oírla ahora, comprendió y con él todo el pueblo, que eran reales las apariciones, así como que la Señora que se había aparecido era la Virgen María, la Madre de Dios.

De entonces en adelante, en honor de la Inmaculada Concepción brotarán de la fuente innumerables curaciones maravillosas y por Ella los pecadores encontrarán consuelo y misericordia.

Los cirios prendidos bajo las rocas, honrarán con sus llamas la pureza Inmaculada de María. A Ella acudirán en procesión los pueblos todos de la tierra y todos los fieles en la Capilla pedida, la alabarán sin cesar.

Las últimas apariciones

El milagro del cirio

Diez días después, el 5 de abril, tuvo lugar otra apanción y otro milagro. Bernardita de rodillas contemplaba a la Reina de los cielos, teniendo con una mano un cirio que apoyaba en el suelo. Sin darse cuenta, unió sus manos que quedaron enlazadas sobre la llama del cirio que pasaba a través de sus dedos. Todas las gentes al mirar esto, dijeron. ¡Se quema, se quema!

Un médico que estaba cerca, observó el caso; sacó su reloj y durante más de un cuarto de hora vio pasar entre los dedos de la niña la llama del cirio; al fin separó sus manos y el doctor las examinó: Estaban intactas.

Aquel prodigio dejó una impresión profunda en más de 9,000 personas.

Fue este el último día en que la Virgen manifestó su presencia a las multitudes haciendo brillar el reflejo de su esplendor sobre el rostro angélico de aquélla niña transfigurada en éxtasis.

Algún tiempo después, el 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, Bernardita recibió el último adiós de la Virgen.

El Juicio Episcopal. Institución Canónica de las peregrinaciones

A pesar de la fanática resistencia de las impías autoridades civiles y de las mil dificultades que a ello pusieron, las peregrinaciones a la gruta Massabielle quedaron canónicamente instituidas el año de 1862, con un Decreto solemne publicado por Monseñor Laurence, Obispo de Tarbes, que terminaba así: “Juzgamos que la Inmaculada María Madre de Dios, se ha aparecido realmente a Bernardita Souvirous en número de 18 veces en la gruta Massabielle cerca de la aldea de Lourdes; que esta aparición reviste todos los caracteres de la verdad y que los fieles tienen fundamento bastante para creerla cierta”.

Monseñor Laurence añadía que sometía este dictamen al juicio del Romano Pontífice y que autorizaba para toda su Diócesis, el culto de Nuestra Señora de Lourdes y hacia un llamado a todos los fieles para que cooperaran a la construcción del Santuario pedido por la Virgen.

Once años más tarde, S. S. el Pipa Pío IX confirmó la sentencia del Obispo de Tarbes y en octubre de 1862, comenzaron los trabajos para la construcción de la Iglesia gótica cuyo proyecto se habla aceptado.

La Santa Misa fue celebrada por primera vez en la Cripta sobre la que se alzaría el nuevo Santuario, el 21 de marzo de 1866, pero éste no quedará concluido hasta el año 1875, y todavía pasarán muchos años más para que queden terminadas todas las obras que fue necesario emprender, para adaptar debidamente sus alrededores a las necesidades, tanto de los enfermos, como de sus acompañantes y de los fieles en general.

LOS MILAGROS DE LOURDES

Para saber estimar y aquilatar los milagros de Lourdes, se requiere tener un concepto correcto de lo que es un milagro, pues como expusimos en el foll. E. V. C. 54 “¿Son realmente ciertos los milagros?” Hay acerca de ello las más equivocadas ideas originadas tanto por exceso de credulidad, como por exceso de resistencia para aceptar lo sobrenatural.

En efecto: hay personas muy creyentes que por no saber distinguir entre una gracia y un milagro, suelen ver milagro en todo: cualquiera gracia o favor que puedan haber recibido de Dios, de la Virgen o de algún Santo, lo toman como un milagro, por ejemplo: haber sanado de una pulmonía, haber salido bien de una operación quirúrgica, en fin de cualquiera enfermedad o situación que de ninguna manera era forzoso hubiera de resolverse fatalmente con la muerte.

Todavía más: muchas personas que no solamente son creyentes, sino crédulas, aceptan, atribuyéndola a milagro, la realidad de hechos de lo más inverosímiles, que están lejísimos de haber sido comprobados. Ejemplo de esto, entre tantos, la creencia que era tan general hace unos cuantos años, entre muchas señoras, de que el Arcángel Gabriel, tomando forma humana servía de chauffeur y guardián a cierta señorita que decían, entre otras cosas, que en el transcurso de una mañana la llevó en su coche a la Ciudad de los Angeles, a desempeñar una comisión secreta y la volvió a traer de regreso.

Y en cambio, hay otras personas que por el contrario niegan los milagros por tener respecto de ellos las más descabelladas ideas. Se han formado de los milagros un concepto, absurdo que naturalmente su razón rechaza, dicen así por ejemplo: ¿Cómo va a ser cierto que un albañil que se cae de un andamio de más de 20 metros de alto, quede suspendido en el aire 20 centímetros antes de tocar suelo?, ¿Cómo va a ser posible que vuelva a crecerle a una persona una pierna que le ha sido amputada? Estas personas identifican el milagro con el ABSURDO.

Así pues, comencemos por tener una idea correcta de lo que es un milagro.

La siguiente definición basta para nuestro objeto: El MILAGRO es un hecho a la vez 1) SENSIBLE, 2) EXTRAORDINARIO y 3) DIVINO.

Expliquemos esta definición:

1) SENSIBLE, es decir: que puede ser apreciable por nuestros sentidos. Por ejemplo: la licuefacción de la sangre de San Jenaro en Nápoles, que tiene lugar todos los años el día del aniversario de la muerte de este Santo, acaecida hace 1,600 años, milagro que es sensible al sentido de la vista.

Otro milagro también sensible al sentido de la vista fue la aparición de las 5 llagas de N. S. Jesucristo, en las manos pies y costado de San Francisco de Asís.

Y nótese que según lo que venirnos explicando, no es un milagro la transubstanciación, porque ninguno de nuestros sentidos percibe el maravillosísirno cambio que tiene lugar a la hora de la Consagración.

2) EXTRAORDINARIO, es decir: fuera del orden habitual de los FENOMENOS de la naturaleza.

Nótese bien que decirnos de los FENOMENOS y no de las LEYES. Muchas personas, objetan la posibilidad del milagro diciendo que es CONTRA las leyes de la naturaleza dadas por el mismo Dios, quién no puede empezar dicen, por transgredir sus leyes.

Hacer ver a las personas que no tienen la preparación filosófica necesaria hasta qué punto es errado pensar en esta forma, no es cosa fácil y menos cuando ello se explica tan brevemente como debemos hacerlo aquí.

Tratemos sin embargo de explicarlo: Dios no podrá transgredir las leyes morales, pues una acción mala sí no puede hacerla buena; pero tratándose de las leyes físicas, las cosas son enteramente diferentes, pues cómo no va a poder El alterar las Leyes que El mismo dió. Aún más ¿qué sabemos nosotros con certeza absoluta de la inmutabilidad de las Leyes de la naturaleza? Nosotros observamos que ciertos fenómenos se producen habitualmente en una forma determinada y de ello deducimos que así seguirán produciéndose y llamamos a ello una ley; pero tenemos que admitir que no hay razón para que forzosamente siga siendo así.

Y todavía más: es un gran error pensar que los milagros se producen CONTRA las Leyes de la naturaleza. La ley sigue obrando, pero a ella ha venido a añadirse otra causa que hace que el fenómeno se produzca fuera de lo ordinario.

Para explicar esto, demos algunos ejemplos de fenómenos extraordinarios producidos ya no por Dios, sino por el hombre mismo.

Es una ley de la naturaleza que el manzano dé manzanas, el hombre, mediante un injerto lo hace dar peras; ¿destruye por esto la ley? No, sino que en este caso particular, añadió una nueva circunstancia que hizo variar el fenómeno, la ley subsiste.

Es una ley de la naturaleza que la amputación de un miembro sea dolorosa, la supresión del dolor por la anestesia es un hecho extraordinario, pero la ley subsiste.

Innumerables hechos extraordinarios, como éstos, podríamos citar si hubiera espacio para ello. El hombre en todos ellos ha puesto la mano sobre el fenómeno, pero no ha tocado la ley. El fenómeno, en realidad ha estado bajo la influencia de dos leyes que han obrado y reobrado una sobre otra y producido un hecho que es extraordinario, si se considera como el resultado de una ley.

Reflexionando así se verá que todo milagro puede explicarse sin que haya habido abdicación, ni aún momentáneamente, de las leyes de la naturaleza. Es una ley que todo cuerpo abandonado a sí mismo camina de arriba a abajo; pero si al abandonarlo a sí mismo lo arrojo en el aire, puedo hacerlo ir de abajo arriba. Así, si Dios por su voluntad obra sobre las aguas del Jordán, ellas remontarán su curso, Del mismo modo es una ley que “La naturaleza no resucita a los muertos”; al llamar Jesús a Lázaro a la vida El no toca la ley en cuestión la deja que no obre, y es El, Dios, el que obra en virtud de esta otra ley que el que ha creado al hombre, bien puede hacerlo revivir.

3) DIVINO. Para que un hecho sensible y extraordinario, constituya un milagro, es preciso que bien examinado todo, no pueda atribuirse más que al poder de Dios, a influencia divina. Hay hechos que sólo pueden atribuirse a Dios y son así divinos en sí mismos, por ejemplo: la resurrección de un muerto; por lo tanto, comprobado este hecho queda comprobado el milagro.

Hay otros, por el contrario, que no pueden conocerse como divinos en sí mismos, sino por las circunstancias en las cuales se producen, como por ejemplo: la curación de un ciego, que no es en si un hecho divino, pues la medicina ha podido producir hechos semejantes, pero el que tal curación sea operada por una palabra, de repente y sin remedios, sobrepasa las fuerzas de la medicina y son las circunstancias del hecho las que lo denotan como divino.

Racionalidad de los milagros

Hemos dicho que hay personal que niegan los milagros pensando equivocadamente que para que haya un milagro se requiere la verificación de un ABSURDO.

Ahora bien: ciertamente que hay personas demasiado crédulas que nos hablan de supuestos milagros que insultan nuestra inteligencia, que son verdaderos absurdos, semejantes a aquellos en los que creen los fieles de otras religiones; ejemplo: este milagro que los mahometanos o islamitas creen hizo Mahoma:

“Mahoma dividio con su alfange de un tajo en dos la luna, obligó después a cada una de éstas partes a pasar por las mangas de su túnica y las volvió a juntar en el espacio”.

Pero dichos milagros son producto de una torpe credulidad, y ellos están muy lejos de ser aceptados oficialmente por nuestra Santa Iglesia; los que ella acepta no tienen nada de absurdos; ciertamente que son hechos extraordinarios, pero no van contra la razón.

Ejemplo típico de los milagros que acepta nuestra Iglesia los tenemos en los que hacía N. S. Jesucristo: ¿ qué de absurdo hay en que haya cambiado el agua en vino, en que haya calmado la tempestad, en que haya secado la higuera, marchado sobre las aguas, hecho aparecer la dracma en la boca de un pez, en que haya resucitado a los muertos?,¿ Qué de absurdo tiene el que Cristo haya impreso sus llagas en San Francisco de Asís?

Necesidad de los milagros

Como en el Protestantismo no se producen milagros, los protestantes (que se han cambiado el nombre por el de “evangélicos” para no inspirar desconfianza a los católicos”) niegan los de la Iglesia Católica, so pretexto de que ya no son necesarios.

Ellos aceptan, por supuesto, la posibilidad del milagro, pues tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se narran multitud de ellos, pero sostienen que si los hubo en el Antiguo Testamento, fue porque eran necesarios para probar la divinidad de la Religión de Moisés; del mismo modo que los que se relatan en el Nuevo Testamento eran necesarios Para probar la divinidad de N. S. Jesucristo; pero que una vez que Nuestro Señor subió a los cielos, ya no tienen caso los milagros y por eso ya no los hay.

Ahora bien: fácil es ver que están equivocados, cierto que es un principio teológico que Dios, no prodiga innecesariamente sus milagros, pero después de la Ascensión de Cristo ellos fueron necesarios para probar la divinidad de su Iglesia.

Fue gracias a ellos que pudo extenderse tan rápidamente la Religión de Cristo por todo el mundo, y si se niegan esos milagros, tendrá que aceptarse uno aún mayor que todos ellos juntos, y es que sin milagros haya podido extenderse en el mundo entero, sumido entonces en la, inmoralidad máxima, una Religión que venía a contrariar todos los placeres que cautivaban a los paganos.

Siempre ha habido y hay milagros en la verdadera Iglesia de Cristo y que se producen en pleno día, y se exponen a la observación de cualquiera que se interese por constatarlos. Ejemplo entre tantos: la licuefacción de la sangre de San Jenaro, la espina de la Corona de N. S. Jesucristo que Sangra en la Catedral de Santa Andrea en Italia, los numerosos milagros de Lourdes; la estabilidad del Papado a pesar de tantos enemigos y de tantas visisitudes, y la subsistencia de las Ordenes Religiosas. (Ver Foll. E.V.C. No. 54).

En Lurdes abundan los milagros

Las gracias alcanzadas en Lourdes son innumerables. Los hechos extraordinarios reconocidos por la Ciencia como prodigiosos e inexplicables, pasaban ya al principiar este siglo de 7,600, y de éstos, los Sumos Pontífices habían reconocido tan solo como milagros verdaderos 33, lo que da idea de lo delgado que se hila en Roma lo que no quiere decir, por supuesto, que los demás no puedan ser también hechos milagrosos.

Las curaciones maravillosas de Lourdes se efectúan de manera tal, que a la inteligencia humana parece caprichosa y que desconcierta por completo a los incrédulos que, contra lo que ven sus propios ojos, quieren explicarse los milagros de una manera natural.

Los hay así que pretenden que es la fe de los enfermos la que los cura, pero esto es de todo punto falso, ya que muchos enfermos llenos de fe no se curan y en cambio obtienen la salud los incrédulos.

Se ha pretendido también que las curaciones de Lourdes se obraban por sugestión, pero prueba de que esto no es así, es que se curan niños de pecho, locos, o idiotas, que no pueden ser sugestionados.

En fin, todas las explicaciones que a las curaciones, maravillosas de Lourdes han querido dar los incrédulos, no han hecho más que poner en evidencia su mala fe y su imbecilidad.

Mala fe y ceguedad de los incrédulos.

Para dar idea de la mala fe de los incrédulos que niegan los milagros de Lourdes creemos baste con mencionar dos casos debidos uno al escritor Emilio Zolá y el otro a la Doctora esposa del Doctor Alexis Carrel.

EMILIO ZOLA para escribir su infame novela que tituló “Lourdes”, quiso ir allí acompañando a una de las peregrinaciones de enfermos que salen con frecuencia de París. Ya en camino recorría todos los trenes platicando con los enfermos, A todos les hablaba de lo vano de sus esperanzas, les aseguraba que todo lo que de Lourdes se contaba no eran sino ilusiones, que él iba precisamente a Lourdes a demostrarlo con hechos ciertos. ¡Quién iba a creer en el siglo XIX en los milagros! El se conformaba, decía, con ver simplemente una cortada de un dedo, cicatrizada al ser bañada con el agua maravillosa de Lourdes para creer en ellos.

Entre los numerosos enfermos que él auscultaba con cuidado para no ir a ser víctima de un engaño, se encontraba María Lemarchand; Zolá mismo describe el estado desastroso en que la encontró: “Era un caso de lupus que habla roído la nariz y la boca de la infeliz mujer. El cartílago de la nariz había sido ya destruido por completo, toda la cara no era sino una masa informe de carne destilando sangre”. Zolá, además, no observó que ella tenía calentura todas las noches, que continuamente tosía y arrojaba sangre por la boca, que ambos pulmones estaban afectados y que tenía úlceras en diversas partes del cuerpo.

Zolá mismo pudo verla en Lourdes entrando en la piscina de la que un minuto más tarde había de salir enteramente sanada; el Doctor Boissarie, Director de la Oficina de Comprobaciones, le dice: “Señor Zolá,¡he aquí ante vuestros ojos el caso que usted deseaba!” Y bien, ¿Sabéis lo que contestó éste? pues: “Ah, no, cierto es que ha sanado, pero eso no prueba la existencia del milagro. ¿Qué sabemos nosotros del funcionamiento de las leyes desconocidas de la naturaleza? y así aunque viera yo todos los enfermos de Lourdes curados al mismo tiempo, no creería en los milagros.

Estos son los hombres que admiran las muchedumbres, estos son los enemigos de nuestra Iglesia.

No, Zolá no sabía nada del funcionamiento de las leyes ocultas de la naturaleza, lo que sabía muy bien era urdir MENTIRAS; asi en su falsa novela “LOURDES”, hace morir a las personas que él vio ser sanadas ahí, y cuando el Dr. Boissarie se las presenta vivas, y le objeta que ¿Cómo puede hacerlas aparecer como muertos en su novela? Él se limita a contestarle: “Mis personajes son míos, como engendros que son de mi imaginación, yo puedo pues hacerlos morir o no, como me plazca, lo importante es conservar el interés de la novela” (Ver The miracles of Lourdes, by Woodlock, pag. 11.- y Lourdes Les G’uerisons, por el Dr. Boissarie, Tomo II, ps. 23, 39).

Y cuando el Dr. Boissarie tratando de contrarrestar la perniciosa influencia que en la fe y en las conciencias de sus lectores hacía la novela de Zolá, da una serie de conferencias en París, presentando VIVAS a las personas milagrosamente curadas en Lourdes, que éste autor hace morir en su novela, éste se ingenia para alejarlas de la ciudad haciéndoles proposiciones de trabajos en Bélgica, lo que por supuesto no logra.

La mala fe de Zolá ni a las piedras se les oculta, y la hace más manifiesta aún, el hecho de que no haya aceptado el desafío del Sr. M. E. ARTUS, quien depositó en París, en la Notaría del Sr. Truquet, la suma de 10,000 francos y después 100,000 para que fueran entregados a cualquiera persona que probara la falsedad de uno solo de los hechos milagrosos que el Sr. Enrique Lasserre refiere en su obra “Histoire de Lourdes”.

MADAME CARREL.La esposa del Dr. Alexis Carrel, médico eminente, hombre de ciencia a quien se debe la Clorasena o agua de Carrel, para la curación de la gangrena, es también Doctora como él e incrédula como él era.

Fue en compañía de su esposo a estudiar los hechos maravillosos de Lourdes. Allí encontró a un niño de 2 años, ciego de nacimiento, por el que sintió especial interés y simpatía. Cierto día lo llevó en sus brazos a la explanada a la hora en que los enfermos reciben la bendición con el Santísimo. El niño, al recibirla, dio un grito; la señora Carrel lo miró y se dio cuenta de que el niño veía, lo que le produjo una impresión tan grande que se sintió desfallecer.

Llevado el niño a la Oficina de Constataciones, felicitaron a la señora Carrel porque hubiera tenido la suerte de presenciar un milagro, a lo que ella dijo: “que el niño era ciego y repentinamente haya adquirido la vista es un hecho que no puede negarse; pero ¿qué seguridad podemos tener de que ello se deba a la intervención de Dios?; yo sentí una impresión muy fuerte, me sentí desfallecer puede esto haber sido originado por alguna virtud que salió de mí y dió, la vista al niño!”

Así pues, la señora Carrel que niega que Dios pueda hacer milagros, se siente muy capaz de poder hacerlos ella misma.

En cuanto al Dr. Carrel, diremos que en otra visita que hizo a Lourdes, pudo observar directamente un milagro palpable que dio lugar a que recuperara la Fe.

En el número del mes de diciembre de 1950 de la Revista mensual “Selecciones del Readers Digest”, por cierto nada sospechosa de parcialidad, aparece un resumen de la obra que este sabio Doctor escribió narrando tanto dicho milagro, como la maravilla de su conversión.

Reciente curación milagrosa de un conocido Doctor Mexicano.

No querernos terminar este capítulo sin narrar un milagro del que quien esto escribe tuvo conocimiento de primera fuente, pues pudo oírlo contar el día 10 de noviembre de 1953, de labios del propio beneficiado.

Se trata del Dr. Don Manuel Camelo Camacho, residente en la Ciudad de Monterrey, donde es muy conocido y estimado, su domicilio en aquella Ciudad es Padre Mier 1675 Pte. He aquí sus palabras :

“Siendo estudiante de Preparatoria en 1918, sufrí una laringitis que me produjo una afonía molestísima, principalmente porque me hacía emitir un tono de voz agudo, femenino, desagradable, discordante, que me hacía reprimirme de hablar, lo que interfería con mis estudios. Ello no obstante los continué y pasé a la escuela de Medicina donde terminé mi carrera.

“En México me trataron por años varios médicos especialistas sin lograr ninguna mejoría”.

“Ya recibido de Médico, fui a Europa en viaje de estudio, y estando en París en otoño de 1930, consulté a un especialista notable cuyo diagnóstico fue muy desfavorable, pues temía que la hipertrofia de las cuerdas vocales y de la laringe, ocasionara una asfixia, máxime dado el clima de París, por lo que su opinión era que regresara a México cuanto antes”.

“El me recomendó sin embargo, que viera a otro especialista que radicaba en Viena. Hice el viaje allá para consultarlo y opinó que mi caso era incurable”.

“De regreso a París me recomendaron otro especialista más, un judío radicado en Londres, el Dr. Stern, y fue allá a consultarlo”.

“Después de auscultarme con gran cuidado, me dijo que mi mal era incurable, que solo podría curarme un milagro. ¿Usted es católico? Me preguntó cuando vio pendiente de mi cuello una medalla de la Virgen Santísima sí, le contesté. Entonces pida Usted un milagro, que, si Usted se cura, yo me convierto a su Religión.

“Hacía mucho tiempo que tenía yo el deseo de visitar Lourdes, y pensé inmediatamente ir allá a pedir a la Virgen Santísima mi curación”.

“Eran los últimos días del mes de enero de 1931. Estuve en Lourdes precisamente a tiempo de pasar ahí el 11 de febrero, día de Ntra. Señora de Lourdes. Ni qué decir el estado de angustia con que llegué a la Gruta Masabielle. Toda mi vida, desde que estaba enfermo, había pedido a la Virgen Santísima mi curación, con fervor verdadero y especialmente la había pedido a la Virgen de Lourdes. Ahora estaba ahí, de rodillas era la explanada, mientras pasaba la procesión con el Santísimo después de que se había dado la bendición con su Divina Majestad a cada uno de los enfermos. Me sentía más enfermo que nunca; casi no podía hablar. Cuantos me veían notaban mi angustia”.

“Estando de rodillas se acercó un grupo de españoles que venía en la procesión entonando el Ave María de Lourdes… sentí un impulso incontenible de cantar con ellos y haciendo un esfuerzo canté sin darme cuenta y luego me quedé sorprendido de oírme a mí mismo. Mi voz era la misma que habla perdido hacía tantos años” ¡Estaba curado!

“Inmediatamente pensé en regresar a Londres para ver al Doctor Stern. Así lo hice. El Doctor me auscultó de nuevo encontrándome enteramente curado y ofreció hacer cuanto antes un viaje a Lourdes para bautizarse ahí”.

“Regresé a México y poco después recibí la noticia que el Doctor Stern. me daba de haberse bautizado precisamente en Lourdes. Después no he vuelto a tener noticias suyas. Vino la guerra y he perdido todo contacto con él”.

Dice el Dr. Camelo Camacho que él no sabe si ya en el espíritu del Doctor Stern habría sospechas respecto a la verdad del Catolicismo, si ya tendría alguna inquietud espiritual que su curación vino a afirmar y que lo decidió a convertirse.

Dice que en el consultorio del Dr. Stern había una escultura de la Virgen, de gran tamaño, muy antigua, estucada, y que alguna vez él le preguntó por qué la tenía si era judío y que él le contestó que por ser una obra de arte. ¿Quién sabe lo que esa imagen de la Virgen Santísima pudo haber, influido en su conversión?

El Doctor Camelo se ha convertido ahora en un gran propagandista de la devoción a la Virgen Santísima de Lourdes y ha tenido la satisfacción de ver que, alentada por él, la Sra. Magdalena Gómez Vda. de Sada construyera en Monterrey, de su propio peculio, un Templo y lo dedicara a la Virgen Santísima de Lourdes.

¿COMO ES LOURDES?

Como ya dijimos, Lourdes se encuentra situada en los Pirineos, en medio de una naturaleza privilegiada, rodeada de montañas a una de las cuales puede ascenderse con gran facilidad, gracias a un funicular que llega hasta su cumbre, desde la que se goza de un espectáculo de maravilla.

Cerca de Lourdes se encuentran hermosas cascadas, un lago, ruinas de un castillo antiguo, etc., etc., a los que se tiene fácil acceso y que podrían deleitar al turista si su espíritu no se embargara en Lourdes con ese ambiente, de religión y de milagro que, en él se respira y que aparta al espíritu de todo interés por las bellezas naturales.

Así, pues, para darse idea de cómo es Lourdes, hay que dar la preferencia a lo que hay en él de religioso y de extraordinario, de lo cual lo más importante es: la imagen de la Virgen; las 3 iglesias, la gruta, la explanada, los hospitales, el grandioso Vía Crucis, las piscinas.

Vamos a proceder a dar alguna información acerca de estas cosas presentando algunas ilustraciones para su mejor conocimiento, suplicando instantemente al lector detenga su atención en ellas.

Y después de haber presentado el aspecto físico de Lourdes, procuraremos dar una idea de él en acción, en movimiento, en fin, de su aspecto cuando llegan y permanecen en él las peregrinaciones de enfermos que vienen buscado la salud.

Presentaremos al amable lector una de estas peregrinaciones desde su salida de París en el Tren Blanco y veremos después:

– cómo son transportados los enfermos en París y en Lourdes,

– su llegada al hospital,

– la Oficina de auscultación y de comprobaciones,

– las piscinas, y las espitas de agua milagrosa,

– las procesiones con el Santísimo,

– la bendición a los enfermos y terminaremos relatando

– el milagro observado por el Dr. Alexis Carrel siendo ateo y

– su maravillosa conversión.

La Santidad no es esclavitud, ni encanijamiento, ni tristeza, es libertad, es fuerza, es alegría.

San Francisco de Sales nos dice que “Un santo triste es un triste santo”.

La imagén de la virgen.

He aquí la hermosa escultura de la que Bernardita dijo:“Qué hermosa es, pero cuánto le falta para parecerse a Ella”. La estatua de la Virgen tiene un halo con letras de oro en el que se leen estas palabras: “YO SOY LA INMACULADA CONCEPCION” en el dialecto en que Ella habló a Bernardita.

Su túnica blanca y muy larga, deja ver sus pies que están desnudos, con una rosa de oro en cada empeine. Su blanco velo oculta su cabello y sus mangas ajustadas a la muñeca, tienen por único ornato el rosario formado por cuentas blancas, como la nieve, engarzadas en oro. Sus manos unidas ante el pecho están en la actitud que tomó cuando al fin obsequiando la, petición de Bernardita, proclamó su identidad.

Las tres Iglesias.

La Basílica, cuya esbelta torre claramente indica el lugar en que se encuentra, se levanta sobre la Cripta que está bajo ella y la iglesia del Rosario que está a sus pies.

Así pues en éste lugar se encuentran realmente 3 iglesias superpuestas.

Se entra a la Cripta por una puerta pequeña que está inmediatamente debajo de la puerta de entrada a la Basílica. La Cripta fue la única de las 3 Iglesias que vio construida Bernardita. Ella estaba presente confundida entre las Hijas de María cuando fue la cripta consagrada .

La Iglesia del Rosario, cuya localización indica la cúpula que la cubre en parte se encuentra bajo la Cripta.

Es un Templo inmenso, capaz de contener sentados varios millares de fieles.

Tiene una forma muy particular, pues su planta es semejante a un inmenso trébol, cada una de cuyas 3 hojas tuviera 5 ondas en su contorno, el tallo de la hoja sería la nave principal; cada hoja separada está dedicada a 5 de los 15 misterios del Rosario. El Altar Mayor se encuentra en una de éstas hojas, la que está dedicada a los Misterios Dolorosos. La Iglesia está completamente decorada con mosaicos riquísimos que representan los diferentes Misterios del Rosario.

Frente a la Iglesia del Rosario está la explanada (especie de atrio inmenso) donde tiene lugar la bendición de los enfermos; se baja a ella por dos escaleras colocadas a derecha e izquierda de la puerta de entrada de la Iglesia del Rosario. Estas escaleras conducen de la explanada a una plataforma sobre la que las Hijas de María, vestidas de blanco y azul, asisten a la bendición de los enfermos, mientras que coros de hombres llevando estandartes y cirios, llenan el espacio abierto que se encuentra entre las dos escaleras justamente al frente de la Iglesia.

Una rampa soportada por dos series de arcos conduce del nivel del Río Gave al de la Basílica.

La Gruta de Lourdes.

Poco es lo que ha cambiado en sí la Gruta en que se apareció la Santísima Virgen, pues las Autoridades Eclesiásticas, con toda devoción y respeto, han procurado conservar intactos tan santos lugares.

La Gruta es la meca de los peregrinos que van a Lourdes.

En ella encuentran una paz y tranquilidad que es de gran consuelo para los enfermos que se sienten en ella como niños pequeños que han llegado a los brazos de su Madre.

Allí le cuentan todas sus penas y la Virgen los calma y los conforta. Ahí le dan gracias por todas las bendiciones que Dios les ha concedido y la Virgen les promete que sus pobres acciones de gracias llegarán al Cielo, con todo el valor de su amor para su Hijo y para nosotros.

¡Cuántos son los enfermos y peregrinos que han encontrado en la Gruta de Lourdes, una abundancia de paz que ha llenado sus almas con una alegría tal que las palabras son incapaces de definir!

Nos sentimos tan felices en la Gruta, que por largo tiempo toda nuestra sensación es de estar contentos porque ya estamos en ella, sin hacer ningún esfuerzo consciente por hacer determinada oración o para observar lo que pasa a nuestro al rededor. Pero seguramente que vueltos a la realidad, la primera cosa que fija nuestros ojos es la blanca estatua de mármol de la Virgen Santísima, que encontramos en el mismo lugar y posición en que se apareció a Bernardita.

La siguiente cosa que notamos en la Gruta, son las llamas de los cirios que se queman en honor de nuestra Señora. Hay un árbol de ellos a la entrada de la Gruta y una verdadera selva en el fondo. Cirios, velas de bastante grueso, velas delgaditas; las hay de todas clases, expresando la oración de una miríada de almas y respirando anhelos y resignación.

Su humo ha ennegrecido el techo de la cueva, así como una hilera de muletas dejadas ahí desde hace largo tiempo como un testimonio del inmenso poder de nuestra Señora. Muletas más recientes están amontonadas fuera de la Gruta, a la izquierda, juntas con aparatos de piernas y de brazos y corsés para los bustos de los enfermos.

Del pie de la cueva brota continuamente un manantial que está protegido por un vidrio despulido. El agua que de él brota atraviesa bajo la fila de velas más inferior.

El centro del espacio que se encuentra dentro de la Gruta, está ocupado por un Altar y desde el púlpito que está fuera de la reja, el Sacerdote que guía una peregrinación, dirige la palabra a los peregrinos, así como sus oraciones y sus cantos.

La Sacristía está del lado opuesto al púlpito y cerca de él la tienda donde pueden comprarse las velas. El espacio entre ellas está reservado para los enfermos, excepto cuando no hay peregrinaciones.

Durante el tiempo que duramos observando la Gruta, numerosas personas vienen a visitarla. Entran hasta cerca del púlpito, besan la roca que re encuentra debajo de la imagen de la Santísima Virgen y tocan a aquélla sus objetos de piedad.

Algunos de ellos arrojan al fondo de la Gruta una pequeña oración escrita pidiéndolo o dándole gracias a Nuestra Señora y salen del otro lado pasando por detrás del Altar y las filas de velas.

Si las llaves de la fuente están abiertas, los peregrinos se detienen cerca de la Sacristía un minuto, para beber de ella y se santiguan con agua bendita y vuelven a sus oraciones o se van a sus carros y a sus hoteles.

El Vía Crucis de Lourdes.

Una de las maravillas de Lourdes es el tan gigantesco como artístico Vía Crucis que ha sido construido aprovechando la colina boscosa que se levanta detrás de la Basílica.

En vez de estar representada cada una de sus 14 Estaciones por un pequeño cuadro, corno los que vemos en nuestras Iglesias, se ha hecho vivir con esculturas de bronce de tamaño mayor que el natural, representando los diversos pasos de la Pasión de N. S. Jesucristo.

Para llegar a la Primera Estación hay que subir una escalera de piedra que reproduce la Escala Santa. Al final de ella se encuentra Pilatos sentado en su trono, rodeado de sus guardias y a la izquierda aparece la augusta figura de N. S. Jesucristo condenado a muerte.

A pesar de lo empinado del sendero, muchas personas descalzas frecuentemente se afanan por subir, algunas veces llevando los enfermos hasta la duodécima Estación, donde se celebra la Misa, para seguir después a la décima tercia y décima cuarta que de una manera tan extraordinariamente real representan tan dolorosísima escenas.

Duodécima Estación.

Bien que supo el escultor aprovechar este paraje único, en medio de tanta vegetación, para llevar a nuestro espíritu la desolación del Calvario.

Nuestro Señor está representado en ella en el momento de recomendar su Madre Santísima al discípulo amado. La escena es de tal realismo que al verla parece que se ya a oír a Nuestro Señor pedir a su Padre perdón para sus verdugos, Poner su alma en las manos de su Eterno Padre, anunciar que todo está consumado y que lo vamos a ver expirar otra vez ante nosotros, y a entristecerse a la naturaleza entera que parece querer anonadarse viendo expirar a su Creador, y proclamar su Divinidad negada por muchas de sus criaturas.

Llegados a la última Estación, el estado de ánimo de los peregrinos está tan entristecido, se encuentran tan llenos del espíritu de Dios, que generalmente no tienen ni una mirada para contemplar el maravilloso paisaje que a su vista se extiende. Y generalmente tampoco durante su estancia en Lourdes emplean su tiempo en visitar sus hermosuras naturales, a pesar de las facilidades que para ello se les proporcionan.

LAS PEREGRINACIONES DE LOURDES .

Esperando que lo que hemos dicho haya dado al lector una idea bastante clara del aspecto físico de Lourdes, pasamos a presentarlo ahora bajo su aspecto más interesante: animado por la presencia de una peregrinación.

Continuamente salen de París peregrinaciones de enfermos que van buscando a Lourdes la curación o al menos el consuelo en sus males. Se ha dado el nombre de Trenes Blancos a los convoyes dedicados al transporte de estos enfermos.

Se ha procurado hacer este Tren tan confortable como es posible, pues el viaje de París a Lourdes es muy largo y si fatiga a una persona sana, mucho más fatigará a los enfermos, muchos de los cuales son traídos de sus camas de los Hospitales después de meses y algunas veces años de estar procurando encontrar una curación humana. Conviene no olvidar el hecho de que la mayor parte de los enfermos que van a Lourdes en peregrinación son casos incurables. Imaginemos con qué esperanza nueva y radiante dejan sus camas después de tanto tiempo: esperanza que los acompaña y sostiene en todo el viaje.

Los enfermos no son llevados a los trenes por cargadores de profesión, sino por católicos de la mejor clase social que se prestan a hacer, por amor de Dios, oficio de camilleros.

Cada convoy lleva un vagón dedicado a las enfermeras. Su misión no es nada fácil, pues viajan en esos trenes multitud de pacientes gravemente enfermos.

En el camino las oraciones, los himnos, se oyen por doquier y hacen que el viaje parezca menos largo.

Al fin la vista de los que estando menos enfermos se han podido recrear contemplando la hermosura del camino, percibe el magnífico Río de Burdeos, después de cruzarlo, el tren corre a través de una región de pinos y pronto en el horizonte del Sur una mancha ligeramente gris se destaca en el cielo, se agiganta a medida que el tren corra hacia ella, éste se hunde en una garganta rocallosa, toma una curva y después de pasar ante las 3 Iglesias se llega a Lourdes.

Transporte de los enfermos.

Una vez en Lourdes, los enfermos son llevados de la Estación del Ferrocarril, al Asilo o al Hospital, después de éstos, a las piscinas, a la gruta, a la Basílica y a la explanada, por los miembros de la “Sociedad de la Hospitalidad o de los camilleros” cuyas ambulancias, pintadas de blanco y azul en honor de Nuestra Señora, han sido construidas especialmente para colocar en ellas las camillas.

Los miembros de esta Sociedad son camilleros bien entrenados, personas decentes, en general de buena posición social, que llevan con orgullo los cargadores que los acreditan como miembros de ella, cargadores que son de cuero, cuando sus poseedores son miembros de planta o solamente tejidos cuando ellos son camilleros accidentales.

No hay palabras con qué describir la suavidad y devoción de estos siervos de Nuestra Señora y la observación de su generosidad y falta de egoísmo han sido causa de no pocas conversiones de personas cuyos corazones estaban endurecidos por el error.

Hay dos principales Hospitales en Lourdes: el Hospital de Ntra. Señora de los Siete Dolores y el “Asilo de Nuestra Señora de “Lourdes”.

El primero de ellos está atendido por monjas de San Fre, que se asemejan mucho a nuestras Hermanas de la Caridad y ha sido campo de algunos de los más extraordinarios milagros, porque no todos los milagros tienen lugar en las piscinas ni en la Basílica, ni en la explanada, a la hora en que se da a los enfermos la bendición con el Santísimo.

El segundo Hospital, el “asilo de Nuestra Señora de Lourdes” está cuidado por Hermanas de Nevers.

En ocasiones hay en Lourdes más de un millar de enfermos, y en tiempo de las peregrinaciones nacionales fácilmente llegan a pasar de 1,200.

Las monjas de estos dos Hospitales son ayudadas durante la temporada de peregrinaciones, por muchas señoras piadosas, como la Princesa Bearne, cuya familia, en un tiempo, era propietaria del magnífico Castillo de Pau, que se ve desde el tren, cuando éste se acerca a “Lourdes; algunas de ellas han sido objeto de extraordinarias curaciones y se han dedicado a esto trabajo caritativo en acción de gracias”.

La Oficina de Auscultaciones.

Hay establecida en Lourdes, desde hace muchísimos años, una oficina de comprobaciones científicas, localizada debajo de los arcos que soportan la rampa que conduce a la cripta de la Basílica. A ella son llevados los enfermos apenas llegan a Lourdes. Cualquier doctor, sea católico o hereje, es admitido en esta oficina para que examine los enfermos, así como para discutir las curaciones, pues tienen voz en los debates. Cualquiera cosa que tengan que decir en defensa o en contra de una curación, es escuchada con interés, y tomado en consideración su modo de ver las cosas.

En esta Oficina se discuten así científicamente las curaciones para determinar si el carácter de ellas es o no indudablemente milagroso. Si por cualquier otro motivo, como pueden ser los nervios la sugestión u otras cosas semejantes pudiera explicarse la curación, el pretendido milagro es desechado y el paciente que se consideraba a sí mismo curado milagrosamente, debe quedar contento con su curación y perder la esperanza de que se le considere como un milagreado.

La Oficina de Comprobaciones.

Esta oficina es así, bajo el punto de vista humano y médico, una de las oficinas más interesantes, si no es que la más interesante del mundo entero; y esto no es una exageración, pues el hombre de ciencia puede colocar su dedo en la úlcera viviente y comprobar, fuera de toda duda, si donde él lo ha puesto después lo ha colocado Dios, y que lo que él pensó imposible de realizarse por las leyes de la naturaleza, se realizó sin embargo, por el poder de alguien que es superior a la misma naturaleza.

Todos los muros de esta oficina están tapizados con fotografías de casos que fuera de toda duda son curaciones médicas extraordinarias y en una sección puede verse una reproducción en yeso, de los huesos de la pierna de Pedro Rudder cuya consolidación instantánea, después de 8 años de rotura, es uno de los mayores milagros de la Virgen de Lourdes.

Vista exterior de las piscinas.

Una de las cosas que más desean los enfermos que llegan a Lourdes, es ir a bañarse al agua milagrosa de las piscinas, con la esperanza de hallar en ellas la curación.

Las piscinas se encuentran abajo de la Basílica, del lado del Río Gave, entre éste y ellas hay un espacio de terreno donde los peregrinos esperan su turno para ser bañados, siguiendo las instrucciones precisas que Nuestra Señora dio a Bernardita.

En tiempo de peregrinaciones, éste lugar presenta una escena de movimiento inusitado. Van y vienen los camilleros así como los enfermos en sus sillones de ruedas. Los Sacerdotes y peregrinos hacen oración. Nadie puede observar ésta multitud doliente sin unir sus oraciones a las suyas y todas ellas suben a los cielos como un grito, implorando piedad y alivio.

Como hemos dicho las piscinas son 3 y están cubiertas por techos de dos aguas.

Los peregrinos ante el agua milagrosa.

Obedeciendo las palabras de Nuestra Señora a Bernardita “bebe del agua de la fuente”, vienen los enfermos a beber y a llevar el agua que sale de la hilera de llaves que se encuentran en una de las paredes laterales de la piscina. Podemos verlos durante todo el día llenando sus botellas y jarras de todas formas y tamaños y llevándoselas de ahí.

Algunas veces hay, tal cantidad de peregrinos, que llega a ser cosa difícil acercarse lo bastante para poder llenar una botella. Pero en Lourdes a nadie so le ve impaciente.

N. S. Jesucristo no solamente vino al mundo a redimirnos muriendo en la Cruz, sino que vino a enseñarnos lo que debíamos saber para tener Vida Sobrenatural y en MAS ABUNDANCIA.

Los que desconocen las enseñanzas de Nuestro Señor, son tan sólo redimidos a medias, no seas tú uno de ellos, INSTRTUYETE BIEN EN RELIGION.

Partida de la Procesión.

La principal ceremonia del día en Lourdes es la Procesión que se organiza todas las tardes de verano.

Se inicia la Procesión en la gruta cantando el “Oh Salutaris”. Es precedida por cientos y algunas veces millares de hombres que llevan sus velas encendidas. Vienen en seguida las niñas llevando sus estandartes y después de ellas va el Santísimo Sacramento, que es llevado y escoltado por Prelados, Sacerdotes y Médicos.

Recorre la Procesión un buen trecho a la orilla del Gave y da vuelta para llegar a la, entrada de la explanada, en la que ya se encuentran los enfermos esperando el paso del Santísimo Sacramento.

Frecuentemente hay en la explanada 2 o 3 hileras de enfermos sentados en sus sillas de ruedas y delante de ellos una doble fila de enfermos encamillados, algunos de los cuales todavía pueden volver su cabeza observando la marcha de la Procesión; otros muchos están quietos, con sus manos inertes, conservando solamente en sus ojos brillo bastante para indicar que aún viven.

Otros de ellos son como sombras monstruosas, deformes y tristes; otros, aún peor, son algo horrible de verse a causa de sus espantosas llagas. Algunos de ellos no tienen conciencia de lo que pasa a su alrededor y sin embargo Nuestro Señor ha levantado repentinamente a la vida buen número de éstos, y es por esta razón y con esta esperanza, por lo que han sido llevados por caminos largos y penosos hasta Lourdes.

Se requeriría no tener corazón o tener muerta el alma para no sentirse conmovido por esta vista y al oír la petición: ¡Perdónanos Señor!, ¡Perdona a tu pueblo!, ¡Oh, María, muestra que eres nuestra Madre!

En las grandes fiestas llega a haber hasta 40,000 personas detrás de los enfermos.

“Si los mundanos te preguntan, dice San Francisco de Sales, por qué comulgas tan frecuentemente, respóndeles que por aprender a amar a Dios, por purificarse de tus imperfecciones, por librarte de tus miserias, por consolarte en tus aflicciones, por fortificarse en tus flaquezas”.

“Diles que dos suertes de gentes deben comulgar a menudo: los perfectos, porque, estando bien dispuestos harían mal si no se llegasen al manantial y fuente de la perfección, y los imperfectos, para poder justamente pretender la perfeccionó los fuertes, para no venir a ser flacos; los flacos para hacerse fuertes; los enfermos, para verse sanos, y los sanos, para no estar enfermos”…

“Diles que recibes el Santísimo Sacramento, para aprender a recibirlo bien, porque es casi imposible hacer una acción bien hecha no habiéndola ejecutado mucho”.

Cuantas noches, al hacer tu examen de conciencia y preguntarte: ¿Qué buena obra he hecho este día en bien del prójimo? Descubres con tristeza, que no haz hecho ninguna.

Pero si fueras Sacerdote ¡qué contestación tan Secunda darías a la misma pregunta!,¡Cuántos pecados perdonados!, ¡Cuántas comuniones dadas!, ¡Cuántos niños bautizados!, ¡Cuántas penas escuchadas y consoladas!, ¡Cuántos enfermos ayudados a bien morir!,¡Cuántos niños instruidos en la doctrina!, ¡Cuántos adultos acercados a Dios! ,¡Y la celebración de la Santa Misa!, ¡Ah!, ¡Cuánto, CUANTO BIEN hacen nuestros Sacerdotes!, ¡BENDITOS SEAN!

La Bendición a los enfermos.

El Obispo trayendo al Santísimo Sacramento alrededor de la explanada, da la bendición individualmente a cada enfermo. Este momento, es indescriptible. Los enfermos levantan sus manos en súplica, los ojos se elevan llenos de esperanza, y entonces pasa Nuestro Señor y como no se nota ningún signo visible, los ojos se bajan otra vez con resignación. Los Sacerdotes en el centro hacen mientras tanto ferviente oración y la multitud contesta diciendo. “¡Señor, haz que yo vea!,¡Señor haz que oiga! ,¡Señor haz que pueda andar!, ¡Di solamente una palabra Señor y tu siervo será sano!”… Y después, instantemente, con una persistencia que quisiera romper el corazón: “¡Señor aquél a quien tu amas está, enfermo… ¡ ¡Nuestra Señora de Lourdes ruega por nosotros… ¡, ¡Santa Bernardita, ruega por nosotros!”…

No hay lugar sobre la tierra en que la oración sea más ardiente que en Lourdes.

Termina la procesión llevando al Santísimo sobre la terraza, ante la Iglesia del Rosario; las escaleras que conducen a esta terraza frecuentemente están ocupadas por la sociedad de ayudantes conocida con el nombre de “Pájaros azules” a causa de que el color de sus uniformes nos recuerda que su misión es llevar felicidad a los enfermos.

Entonces se canta el Tantuum Ergo y se da bendición general con el Santísimo. “Nos haz dado a comer el Pan del cielo que encierra en sí todas las delicias”… Y todos los enfermos regresan a sus lechos, si no sanos, al menos confortados y llenos de consuelo.

Algunos de ellos, más afortunados tal vez que los demás, vuelven a su País milagrosamente curados.

Todas las religiones que tal merecen llamarse, procuran hacer bueno al hombre, pero hay una que no solamente trata de hacerlo bueno, sino de hacerlo Santo, esta es la Religión Católica la única que entiende, practica y rinde culto a la Santidad.

Ella propone a sus fieles una Moral SUPERIOR a la decaída naturaleza humana: tal al soltero la castidad absoluta; al casado que no evite artificialmente los nacimientos, que guarde a su cónyuge una fidelidad completa; condena absolutamente el divorcio; exige no solamente al que hurta, sino también a sus cómplices y encubridores, que restituyan la robado; quiere que los fieles amen a sus enemigos, que devuelvan bien por mal, etc.

Y puede exigir todo esto y espera verlo cumplido, porque proporciona al hombre con sus SACRAMENTOS, todo el auxilio sobrenatural, divino, necesario, principalmente con el de la Confesión y la Sagrada Comunión.

Quien no sabe estimar los Sacramentos, nunca podrá darse cuenta de la excelencia del Catolicismo, quien no los frecuenta, está desperdiciando lo mejor de lo mejor, lo mejor de su Religión, lo mejor de cielos y tierra.

Aún los no católicos, cuando son de buena fe, reconocen los milagros de Lourdes. Ejemplo entre tantos el artículo titulado “El milagro de Lourdes” escrito por Ruth Cranston, protestante, que apareció en el número de marzo de 1956, en la Revista Selecciones del Readers’s Digent.

Santa Bernardita Souvirous

Era Bernardita Souvirous, cuando se le apareció la Virgen Santísima, una pobre campesina tan desprovista de dones de la naturaleza, que a semejanza del Santo Cura de Ars, era tenida por una persona tonta, atrasada; su madrina solía encolerizarse con ella tanto, cuando trataba de enseñarle el Catecismo, que no pocas veces arrojó el libro sobre la cabeza de la niña; cierto que trataba de enseñárselo en Francés, idioma que Bernardita apenas conocía, pues ella hablaba el dialecto local derivado del viejo latín que discrepa mucho del francés.

Bernardita además, era muy débil, consecuencia de la mala alimentación por la pobreza extrema de sus padres y corno hemos dicho, sufría además de asma crónica, era en total una criatura de la que nadie pensaba mayor cosa, pero que daba ejemplo de mansedumbre, de humildad y más tarde de agudeza de juicio y de la fuerza de voluntad necesaria para alcalzar la santidad.

Después de las apariciones, siguió siendo la misma. La Virgen quiso conservarla en su inocencia y simplicidad. Hizo su Primera Comunión el día 3 de junio de aquél mismo año, la Fiesta del Corpus y aunque todos esperaban ese día sucediera algo extraordinario, no hubo más que una mira que hacía llena de fervor, una buena primera Comunión.

En 1860, las Hermanas de la Caridad de Nevers le ofrecieron abrigo bajo el techo del Hospicio y a partir de ese día permaneció ahí, sin ocultarse a las miradas ni a las preguntas e indiscreciones de los peregrinos y curiosos cuya afluencia aumentaba cada día más.

Ni Bernardita ni sus padres quisieron aceptar nunca las seductoras proposiciones que les hicieron más de una vez sus visitantes y por la firmeza con que ella rehusaba, se cree que ésta haya sido una de las recomendaciones secretas hechas por la Virgen Santísima.

En julio de 1866, Bernardita entró como Novicia en las Hermanas de la Caridad de Nevers, y en 1867 hizo sus votos bajo el nombre de Sor María Bernarda. Tenía entonces 23 años.

Trece años más permaneció Bernardita en el convento, edificando a las religiosas con sus virtudes, hasta el día 16 de abril de 1879 en que voló al cielo y el día 8 de diciembre de 1933, es decir, 54 años después de su muerte, S. S. Pío XI la elevó al honor de los Altares.

Consolatrix Aflictoruin.

De ninguna manera mejor podía el artista haber representado los sentimientos de la Virgen Santísima, Madre de los afligidos, que como ella aparece en este grupo escultórico que todo el mundo admira en Lourdes,

En él la Virgen de Lourdes, dejando la imovilidad en que siempre aparece en sus imágenes, pidiendo a su divino Hijo perdón para los pecadores, la vemos en un arranque incontenible de su amoroso corazón de Madre, queriendo lanzarse a remediar nuestras necesidades.

Muchos son los enfermos que van a Lourdes y que, a pesar de los deseos de nuestra Madre no se ven curados de sus dolencias, otros son los designios de su Padre y la Virgen Santísima tiene que sujetarse a ellos, pero si no les da la salud, siempre encuentran en Lourdes mucho consuelo a sus penas, un consuelo que no les puede negar la que en ninguna parte del mundo merece más que en Lourdes el nombre de CONSUELO DE LOS AFLIGIDOS.

DOS MILAGROS DE LOURDES

Dar siquiera una idea en el espacio tan reducido de que disponemos, de los numerosas milagros de Lourdes, sería tentar lo imposible.

Muchos libros se han escrito narrándolos. En la Biblioteca E.V.C. se encuentran los 4 tomos escritos por el Dr. Boissarie titulados “Lourdes, Les Guerisons” en que se narran buen número de ellos; el escritor inglés Woodlock publicó también una obra sobre los milagros de Lourdes, así como Enrique Lasserre en su obra “Histoire de Lourdes”; como hemos dicho, el Sr. M. E. Artus depositó, en la Notaría del Sr. Truquet la suma de 10,000 francos y después de 100,000 para que fuera entregada a cualquier persona que probara la falsedad de uno sólo de los hechos milagrosos narrados en esta última obra. El milagro palpita en Lourdes, todo su ambiente está saturado de milagros.

En el curso de este Folleto se han presentado algunos de ellos: la fuente de las curaciones que brotó milagrosamente, la curación del obrero Bourrieté, la del niño Justino; la del Dr. Camelo Camacho; la conversión del Dr. Stern,- el milagro del cirio encendido cuya flama no quemó los dedos de Bernardita; vamos a añadir a éstos solamente dos más: la curación milagrosa de la Srita. María Ferrand, presenciada por el Dr. Alexis Carrel y la conversión del mismo.

El Dr. Carrel intrigado por las curaciones dé Lourdes.

El Dr. Alexis Carrel, premio Novel de Cirugía, que como al principio de este Folleto dijimos, era un hombre de ciencia, pero ignorante enteramente en Religión, por haber sido educado en la escuela laica, había perdido por completo la Fe; pero intrigado por lo que tanto se decía de las maravillosas curaciones de Lourdes, resolvió investigar por sí mismo lo que pudiera haber de cierto en ellas.

El mismo escribió el relato de lo que ahí presenció, usando en su narración el seudónimo de Lerrac, que es su mismo nombre leído al revés.

Un resumen de su libro fue publicado en el número del mes de diciembre de 1950, de la Revista “Selecciones del Reader’s Digest”, nada sospechosa de parcialidad. Ahí encontrará el lector, expuesto con relativa amplitud, lo que aquí nosotros podemos apuntar tan sólo:

El Dr. Carrel parte para Lourdes …

Aprovechando la oportunidad que en el año de 1903 se le presentó, de ocupar el puesto del medico que acostumbra acompañar las peregrinaciones de enfermos a Lourdes, el Dr. Carrel partió para esta Ciudad, e invitado por el Abate Bernole, Sacerdote encargado de la peregrinación, se instaló en el compartimento del tren marcado “Administración”, donde ‘se puso a trabajar en la clasificación dé las observaciones que acerca de los enfermos había podido hacer antes de iniciarse la peregrinación, pues como miembro que era de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lyon, había recogido muchos datos acerca de los enfermos que en el mismo tren iban y estaba así en circunstancias de poder comprobar la autenticidad de las curaciones de Lourdes.

Pasada la primera noche de camino, encontró Carrel en el tren al Abate Olivier, SubDirector de la peregrinación, quien le dijo: “Va ahí una joven a quien me han recomendado cuidar especialmente agradecería a usted mucho que se encargara de ella. Está tan débil que temo un desastre”.

El estado de María Ferrand era desesperado.

El Dr. Carrel encontró a esta joven, que se llamaba María Ferrand, yaciendo sobre un colchón que obstruía completamente la entrada del compartimiento del tren en que se hallaba, su rostro estaba enjuto y pálido, sus labios desposeídos de todo color.

Sufro mucho, le dijo, pero me alegro de haber venido. Las Hermanas no querían darme permiso.

Después de haberle auscultado, dijo Carrel al Abate Olivier: “No da muchas esperanzas el estado de su enferma”.

Pasada la segunda noche de camino y antes de que amaneciera, la enfermera voluntaria que se había encargado toda la noche del cuidado de María Ferrand, mandó; llamar apresuradamente a Carrel.

Parecía que agonizaba con cada parada brusca del tren le dijo: yo creía que iba a desmayarse y no sabía qué hacerle.

El Doctor la encontró tendida en su colchón casi inconsciente,¡No llegaré a Lourdes! Dijo suspirando angustiada.

El Doctor la ausculta con cuidado: la piel del vientre, abultado en exceso, estaba lustrosa y sumamente tensa y a los lados sobresalían muy pronunciadas las costillas, la hinchazón Parecía causada por masas sólidas y se percibía una bolsa de fluido bajo el ombligo.

Tenía también las piernas hinchadas,la temperatura era superior a la normal, el pulso y la respiración acelerados. El Doctor diagnosticó: un caso típico de peritonitis tuberculoso..

Carrel comprobó entonces lo que le habla informado la monja que llevó a María Ferrand al tren los padres de la muchacha habían muerto de males semejantes, María había estado enferma durante toda su vida; a los 17 años había padecido una tos seca y esputado sangre; a los 18 había sufrido una pleuresía y le habían extraído fluido del pulmón izquierdo. Nunca había podido restablecerse del todo y desde hacía 8 meses, cuando entró al Hospital, el abdonien había empezado a hinchársele, se sostenía la fiebre y el médico le había diagnosticado también peritonitis tuberculoso. Pocos días antes de la peregrinación se había pensado en operaria, pero el cirujano Jefe conceptuó que el estado de la joven era demasiado delicado y se resolvió avisarle a la familia que el caso era desesperado. Pero María se había mostrado tan decidida a hacer el viaje a Lourdes, que al fin había sido necesario convenir en ello.

La llegada a Lourdes.

A eso de las dos de la tarde, el tren iba llegando a su destino. Una voz empezó a entonar el himno sagrado: “Ave María Stella, Del Mater alma…” oración que fue propagándose de vagón en vagón y saliendo de todos los pechos. En medio de gran Murmullo, se distinguían las voces agudas de los niños, las voces fuertes y graves le los Sacerdotes y las voces de las mujeres y, acompañado por este himno de felicidad y esperanza, fue entrando el tren en la estación de Lourdes.

Encuentra Carrel un condiscípulo.

Poco antes del medio día, salió de su hotel el Dr. Alexis Carrel y dirigió sus pasos hacia el gran edificio del Hospital de Nuestra Señora de los Siete Dolores.

El jefe de camilleros voluntarios, condecorado por S. S. el Papa, rodeado de un grupo de camilleros, nerviosa, ansiosamente y con mirada de arrobamiento, daba órdenes a sus subordinados cual un general antes de la batalla.

Entre estos voluntarios distinguió Carrel a un antiguo condiscípulo suyo, Antonin Duval, que era uno de los camilleros; y como faltara aún hora y media para llevar a los enfermos a las piscinas, lo invitó a que salieran a caminar un poco. Y caminaron hasta llegar a un cafetín en el que se hicieron servir un café. Duval pidió pluma y papel y empezó a escribir una carta para su joven esposa que estaba en París esperando la llegada de un niño.

Carrel, mientras tanto, estudiaba la fisonomía de su amigo: le sorprendía que un hombre de mundo como Antonin Duval hubiera querido viajar en coche de tercera clase con todos esos seres desvalidos, malolientes, repugnantes, para consagrarse a cuidarlos y después a tirar de uno de esos carritos de los enfermos por las calles públicas, rezando mientras tanto oraciones en voz alta.

Reflexionaba Carrel sobre la diferencia de caminos que habían seguido los dos amigos. Bien clara estaba la firmeza de la fe de Duval y en cambio las ideas religiosas de él, absorbido por sus estudios científicos, había sido destruida al fin, dejándole solo el amado recuerdo de un bello y delicado sueño, habiéndose refugiado en un escepticismo tolerante que ocultaba en el fondo de su corazón un dolor secreto, una sed insaciable de certidumbre, de tranquilidad y de amor.

Cuando su amigo hubo terminado su carta le preguntó: ¿Sabes tú si esta mañana hubo enfermos curados en las piscinas? – No; contestó Duval; pero en la gruta presencié un milagro: el de una monja anciana que a consecuencia de una torcedura que sufrió hace unos dos meses, contrajo una enfermedad incurable en un pie. Quedó curada y arrojó las muletas.

Carrel niega la intervención de Dios en las curaciones extraordinarias.

Carrel examinó rápidamente las páginas de su libreta de notas y preguntó:

– ¿No es la Hermana Luisa que estuvo enferma en el Hospital General de Lyon?

– Sí, la misma.

– Esa curación es un caso interesante de autosugestión. Ocurre que ella es uno de los pacientes a quienes me tocó examinar. El pie de la torsión estaba perfectamente sano, pero la buena Hermana había llegado a persuadirse de que nunca volvería a andar normalmente. Se había vuelto neurasténica. Vino a Lourdes y quedó curada. ¿Habrá cosa más natural?

– Pero ¿cómo explicas tú que Lourdes lograra curarla cuando otros tratamientos no habían dado resultado ninguno?

– Porque en una peregrinación hay un poder de sugestión increíble. Una multitud exaltada y unida en la oración puede provocar efectos tremendos sobre el sistema nervioso, pero ninguno sobre una enfermedad orgánica. Yo mismo presencié esta mañana un fiasco que prueba que Lourdes es impotente contra la enfermedad orgánica.

– A pesar de todo, replicó Duval, la enfermedad orgánica real, como un tumor por ejemplo, puede desaparecer. Pero tú no lo crees porque estás convencido de que los milagros son imposibles. Con todo, está enteramente en el poder de Dios suspender las Leyes de la naturaleza, puesto que El mismo es quien las ha dictado.

– Naturalmente, contestó Carrel. Si Dios existe los milagros son posibles. Pero ¿Existe Dios objetivamente? ,¿Cómo lo sabemos? Lo único que yo sé es que no hay milagro alguno que se haya observado científicamente. Para el entendimiento científico el milagro es un absurdo.

-¿Qué clase de enfermedad desearías tú ver curada para convencerte de que sí ocurren milagros?

– Tendría que ver curada una enfermedad orgánica: la reproducción de una pierna después de amputada; la desaparición de un cáncer; una dislocación congénita desaparecida súbitamente; Si alguna vez vieran mis ojos semejantes fenómenos, echaría a la basura todas las teorías e hipótesis del mundo; pero hay muy poco peligro de que tal suceda. Te aseguro que si en verdad una herida se cierra y sana ante mi vista, o me convierto en un creyente fanático o me vuelvo loco.

Carrel piensa que sólo un milagro sanaría a María Ferrand.

Sin embargo, continuó diciendo Carrel, no es ello muy probable, porque he tenido ocasión de examinar los pocos pacientes de enfermedades orgánicas; los demás son víctimas de parálisis nerviosas o histerias traumáticas y los enfermos de esta clase pueden ser curados fácilmente o por lo menos mejorados; pero hay una paciente que está más cerca de la tumba que ningún otro de los demás enfermos. Se llama María Ferrand; si se curara un caso como el suyo sería indudablemente un milagro; yo no volvería a dudar jamás. Sería realmente un milagro si alcanzara a regresar viva a su casa. Ven conmigo, vamos a verla un momento.

Cuando llegaron los Doctores a la sala de la Inmaculada, donde se encontraba María Ferrand, la enfermera voluntaria que la atendía dijo a Carrel: Doctor, lo hemos estado esperando ansiosamente. Ya apenas puede hablar. Temo que esté acabándose rápidamente,

-¿Cómo se siente? Le preguntó Carrel. La enferma no fue capaz ni de pronunciar una palabra inteligible. El Doctor le tomó el pulso que encontró muy rápido e irregular; el corazón flaqueaba; tuvo que ponerle una inyección de cafeína.

Volvió a auscultarla: el, abdomen permanecía tan distendido como antes; ahí estaban las masas sólidas; en el centro, bajo el ombligo, pudo el médico percibir el fluido.

Volviéndose Carrel hacia Duval le observó: ¿Ves ahí precisamente lo que te habla dicho? Peritonitis tuberculoso muy avanzado; puede vivir unos días más, pero está sentenciada a muerte. Su fin está muy cerca.

Se disponía a salir Carrel, cuando la enfermera lo detuvo: – Doctor ¿podemos llevar a María Ferrand a las piscinas?

Carrel la miró con sorpresa,¿Y si muere en el camino? – Pero ella está decidida a hacerse bañar; para eso hizo este viaje tan largo.

El Dr. Journet opina también que María Ferrand está a punto de Morir.

En ese momento entró en la sala el Dr. Journet, que ejercía su profesión en un pueblo vecino de Burdeos y que habla acompañado a sus pacientes a Lourdes.

Carrel le pidió su opinión acerca de si seria conveniente llevar a María Ferrand a las piscinas.

Una vez más se despojó de cobertores el cuerpo de la enferma, para que lo examinara el Dr. Journet.

– Está a punto de morir, dijo éste, bien puede suceder que fallezca en la piscina.

– La muchacha no tiene nada qué perder. dijo la Madre Superiora que estaba también presente, y sería cruel privaría de la felicidad suprema de llevarla a la gruta, aunque bien me temo que no alcance a llegar viva.

– En todo caso yo estaré en las piscinas, dijo Carrel. Si entra en coma llámenme.

A las 2 de la tarde Mario Ferrand estaba moribunda.

Cerca de las 2 de la tarde Carrel se dirigió a las piscinas y se sentó en un banco cercano a la puerta de la piscina de mujeres.

Entre los peregrinos descubrió a Duval, que con otro voluntario, llevaba la camilla en la que yacía María Ferrand. La enferma parecía estar inconsciente. Carrel le tomo el pulso que era más rápido que nunca. Tenía la cara cenicienta y era indudable que estaba moribunda.

Carrel vio cuando entraban a María Ferrand en las piscinas y minutos después la vio salir de ellas. Corrió a su lado. El estado de la enferma era el mismo de antes.

– Apenas pudimos verter una poca de agua sobre el abdomen, dijo la señorita que la atendía; no se atrevieron a sumergirla, la llevamos ahora a la gruta de Massabielle.

– Estaré con ustedes dentro de un momento, dijo Carrel, no veo cambio ninguno, si me necesitan háganme llamar.

Cuando Carrel llegó a la gruta un Sacerdote estaba arrodillado dando frente a la fila de pacientes. Levantó los brazos y los extendió en cruz para exclamar con emoción: “Virgen santísima cura a nuestros enfermos”, etc. “Jesús te adoramos, Jesús te bendecidos;”, etc.

Las voces de la multitud atronaban el espacio; la gente mantenía en alto los brazos; los enfermos trataban de incorporarse en, las camillas; el Sacerdote se puso de pie y exclamó: –“¡Hermanos míos, levantemos los brazos y oremos!”…

Un bosque de brazos se levantaron a estas palabras. Parecía como si soplara un vendaval sobre la multitud: silencioso, intangible, poderoso, irresistible, azotándolos a todos como la tempestad en la montaña. Carrel sintió su impacto. A la orilla del arroyo observó entre la muchedumbre al Doctor Gouyot joven interno de un hospital de Burdeos, a quien había conocido el día anterior. después de, saludarlo le preguntó:

-¿Han registrado ustedes algunas curaciones?

– No, unos pocos casos de histeria han mejorado, pero no ha habido nada extraordinario.

– Venga usted conmigo a ver a mi enferma, le dijo Carrel. Este caso nada tiene de extraño, pero me parece que está a punto de morir.

– La vi hace unos pocos minutos, contestó Gouyot, ¡Qué pena que la hayan dejado venir a Lourdes!

Eran ya cerca de las 2.30. Entre la multitud Carrel reconoció la esbelta figura de la enfermera de María Ferrand. El y Gouyot se dirigieron ahí y deteniéndose cerca de la cama de la enferma, se apoyaron contra el pequeño muro. María Ferrand no hacía movimiento alguno. Su respiración se sostenía acelerada y poco profunda, parecía moribunda.

A las 2.40 María Ferrand empezó a dar muestras de alivio.

El Dr. Carrel dirigió una vez más la vista hacia Maria Ferrand. De pronto se quedó mirándola fijamente. Le parecía que se habla verificado un cambio, que las duras sombras de la cara le habían desaparecido, que la piel aparecía menos cenicienta, anotó apresuradamente la hora: faltaban, 20 minutos para las 3. Volviéndose a Gouyot le dijo:

– Mire a nuestra paciente otra vez. ¿No le parece que está un poco reanimada?

– A mí me parece igual que antes, contestó el otro, Lo único que puedo notar es que no está peor.

– Ahora es menos rápida la respiración, notó Carrel. – Ello debe deberse a que se está muriendo.

Nada contestó Carrel. Para él era claro que se había presentado una mejoría notable. Algo estaba pasando. Se hacía fuerza para resistir el estremecimiento de la emoción y concentró en María Ferrad todo su poder de observación. No le quitaba un momento los ojos de encima: María Ferrand continuaba cambiando lentamente. Esos ojos, antes tan apagados, ahora se abrían estáticos mirando hacia la gruta.

Súbitamente Carrel se puso pálido. La frazada que le cubría el distendido cuerpo a la enferma iba aplanándose lentamente.

A las 3 de la tarde, María Ferrand estaba curada.

Cuando la campana de la basílica daba las 3, ya no se notaba nada de distensión en el abdomen de María Ferrand.

Carrel se creía a punto de volverse loco. De pie junto a la enferma observaba fascinado los movimientos respiratorios y la pulsación de la región del cuello, el ritmo era regular.

-¿Cómo se siente? Le preguntó Carrel.

– Muy bien, contestó ella desfallecida. Todavía débil, pero me siento curada.

Ya no quedaba duda alguna, el estado de María Ferrand había mejorado tanto que casi estaba inconocible.

Carrel permanecía de pie, silencioso, profundamente desconcertado, incapaz de analizar lo que presenciaba. Este suceso, justamente lo contrario de lo que había esperado, no podía ser otra cosa que un sueño.

La señorita que atendía a María Ferrand, le ofreció una taza de leche que ella apuró totalmente. A los pocos minutos levantó la cabeza, volvió a mirar a su alrededor, movió un poco las piernas y en seguida se volvió sobre un lado sin dar muestras del menor dolor.

Carrel se separó bruscamente. Se alejó de la gruta abriéndose paso en medio de la multitud de peregrinos cuyas oracíones en coro apenas oía. Eran ya las 4 de la tarde.

Carrel regresó a su hotel decidido a abstenerse de sacar ninguna conclusión, hasta que pudiera descubrir con toda exactitrud que era lo que había sucedido.

A las 7.30 expectante y ardiendo de curiosidad, se dirigió al Hospital. Se llegó con presteza al lado de la cama de la joven. Con grande asombro se quedó contemplándola. La mudanza era desconcertante. María Ferrand estaba sentada en la cama con una chaqueta blanca. Aún cuando todavía tenía demacrada la cara, asomaba en ella un destello de vida, los ojos le brillaban y un débil color le apuntaba en las mejillas. Dirigiéndose a Carrel le dijo:

– Doctor, estoy completamente curada, me siento muy débil, pero creo que podría caminar.

Carrel le tomó la mano para observar el pulso que ahora era calmado y regular. También la respiración era completamente normal. Una gran confusión invadía el ánimo del médico. ¿Era esa una curación aparente, resultado de un violento estímulo de autosugestión?, ¿O se trataba de un hecho nuevo, un suceso pasmoso, un milagro en fin? Por un momento vaciló antes de someter a María Ferrand a la prueba suprema de examinarle el abdomen; más luego, tras la lucha de la esperanza con el temor, hizo a un lado la frazada. La piel aparecía lisa y blanca. Sobre las angostas caderas se extendía el pequeño abdomen ligeramente cóncavo de una niña desnutrida. Suavemente el médico recorrió con las manos la pared abdominal para palpar huellas de la distensión y de las masas duras que había encontrado antes. Todo había desaparecido como en un sueño.

El sudor inundó la frente de Carrel. Sintió como si le hubieran dado un golpe en la cabeza. El corazón empezó a palpitarle violentamente pero se sostuvo con voluntad férrea en su determinación inicial.

Los Doctores Journet y Gouyot, testifican la curación de María Ferrand.

De pronto notó que estaban de pie a su lado los Doctores Journet y Gouyot.

– Parece estar curada, les dijo; no encuentro nada anormal, sírvanse ustedes examinarle.

Mientras los dos colegas palpaban cuidadosamente el abdomen de María Ferrand, Carrel permanecía a un lado mirándolos con ojos brillantes. No cabía duda que la muchacha estaba curada. Era ese un milagro de aquellos que sobrecogían al público como una tempestad y lo lanzaban en hordas sobre Lourdes. Otra vez pensó Carrel cuán afortunado era porque entre todos los pacientes que acudían a Lourdes aquél día, fue la enferma que él había conocido y estudiado cuidadosamente la que vio curar.

Volviéndose a Gouyot que estaba palpándole el abdomen a María Ferrand, le preguntó si encontraba síntomas de la enfermedad.

– No encuentro nada, contestó Gouyot, pero quisiera auscultarla.

María Ferrand fue de nuevo auscultada, probada, palpada, sobada y resobada; estaba radiante.

– Está curada, afirmó el Doctor Journet profundamente conmovido.

– No le encuentro nada anormal, dijo Gouyot; la respiración es regular, ya está buena; se puede levantar.

  • No tiene explicación esta curación, opinó el Doctor Journet.

La conversión de Carrel.

Después de examinar otros pocos pacientes más, Carrel salió a la calle. Era ya de noche. Al final de la vía alzaba hacia el cielo su mole la Basílica. Una cadena continua de luces se extendía hasta la entrada principal. La procesión de antorchas de los peregrinos formaba una serpentina luminosa, a medida que iban siguiendo las tortuosidades de la vía a lo largo de la explanada. De todas partes surgían las voces de la inmensa multitud que cantaba el himno de Lourdes con sus Avé, Avé, Avé, repetidos una y otra vez. Todo lo que antes había creído se le presentaba ahora al reves. Los moribundos se curaban en pocas horas. Estas peregrinaciones tenían de suyo un poder que producía resultados; sobre todo, enseñaban humildad.

Llegó a la gruta en la que permaneció largo rato sentado, contemplando los cirios que llameando en la obscuridad, lanzaban en su contorno un resplandor rojo. Miraba fijamente la estatua de la Virgen, la fila de espitas de cobre de donde salía el agua milagrosa…

Llegó la noche y cuando ya la luna apareció tras el cerro, todavía Carrel se hallaba en la gruta.

¿Cómo iba a explicar las curaciones de Lourdes? No se podía negar que era penosamente desagradable verse envuelto en usa milagro. La mayoría de los médicos se mostraban tan celosos de su prestigio, que aún cuando hubieran venido a Lourdes y visto lo que ahí pasa, no se atrevían a admitirlo, Temían que si mostraban algún interés se les tuviera por fanáticos, cuando no por tontos.

Pero Carrel era demasiado orgulloso para evadirse de responsabilidades. Determinó seguir adelante costara lo que costara. Pensaba que antes de que se descubriera que el trueno y el rayo son fenómenos naturales, los hombres los tenían erradamente como expresión de la cólera de Dios. Posible era, por lo tanto, que existieran leyes naturales todavía desconocidas para el hombre, que nos dieran la explicación de fenómenos tan extraordinarios como son los milagros de Lourdes.

Absorto en sus meditaciones Carrel recorrió de arriba abajo la terraza amurallada a la entrada de la Basílica. La quietud de una paz infinita parecía suspendida sobre la campiña. Seguía el conflicto en el alma de Carrel. Como él no conocía las pruebas de la existencia de Dios, dudaba de ella, pero se imponía a su razón que de ninguna manera podría negarla. Se maravillaba de pensar cómo los grandes hombres como Pasteur habían podido reconciliar su fe en la Religión con la Ciencia. Y llegó a pensar que tal vez la Religión y la Ciencia tenían cada una su sistema especial y se dio cuenta de que no es la Ciencia lo que alimenta la vida íntima del hombre, sino la fe del alma.

Subió los escalones de la Iglesia en medio del resplandor de las luces, mientras resonaban las notas del órgano y un millar de voces entonaban cánticos. Sentose en una silla en la parte posterior del templo, cerca de un viejo campesino y ahí permaneció por largo tiempo inmóvil con las manos en la cara escuchando los himnos. Luego, sin darse cuenta, empezó a rezar.. . “Señor, creo en Ti. Respondiste a mi súplica con un milagro resplandeciente. Todavía estoy ciego frente a él, todavía dudo. Pero el gran deseo de mi vida es creer, creer apasionadamente… Bajo la honda prevención de mi orgullo intelectual persiste un oculto anhelo. ¡Ay! Todavía no es más que un sueño, pero el más encantador de todos. Es el sueño de creer en ti y el de amarte con el espíritu resplandeciente de los hombres de Dios”.

Lentamente regresó Carrel a su cuarto del hotel y se puso a escribir las observaciones de ese día. Dieron las 3 de la mañana. La pálida luz de oriente empezó a rasgar el velo de la noche. Carrel sintió que la serenidad de la naturaleza le invadía dulcemente y le calmaba el alma. Se desvanecieron todas sus preocupaciones de la vida diaria, todas sus dudas intelectuales. Creyó tener ya una certidumbre y le pareció sentir la paz maravillosa que proporcionaba y que desterró hasta la última amenaza de impertinentes dudas.

En la inefable belleza del amanecer, el sueño le cerró los ojos.

Lefebvriano Rizo cuestiona la intención de Pío IX al definir la Infalibilidad Pontificia pero sugiere la usurpasión del papado

febrero 8, 2018
«Sentemos a uno de los nuestros en el solio pontificio para que los católicos, creyendo que obedecen al Papa, nos sigan a nosotros.»

«Sentemos a uno de los nuestros en el solio pontificio para que los católicos, creyendo que obedecen al Papa, nos sigan a nosotros. Si queréis fundar el reino de los elegidos sobre el trono de la prostituta de Babilonia, hacedlo de modo que el clero marche tras vuestra bandera creyendo que sigue la de la fe apostólica… echad las redes como lo hacía Simón bar Joná. Echadlas en las sacristías, seminarios y monasterios en vez de en el mar. Colocaréis a vuestros amigos en torno a la silla de San Pedro. Habréis predicado una revolución vestida con la tiara y la capa pluvial que marcha con la bandera de la cruz. Una revolución que basta con encender mínimamente para que estalle en un fuego que se extienda a todos los rincones de la Tierra.»: Istruzzione permanente dell’Alta Vendita. LOGIA DE LOS CARBONARIOS EN ITALIA

Un tranvía muy singular

(Transcrito de Plano Picado y Contrapicado/  Pedro Rizo. Publicada en 2014)

«Si por causa de la verdad hay escándalo, es preferible que haya escándalo a que sufra la verdad.» (San Gregorio Magno, Papa)

Allá por los años ’40, Wenceslao Fernández Flórez, publicó su libro “Los viajes,” en el que nos describe un singular tranvía. De tal singularidad, entre otras muestras detallemos las que siguen:

« (…) el tranvía de Marín a Pontevedra debe ser justamente considerado como una de las maravillas del mundo.

¿Cuál es la antigüedad del tranvía Pontevedra-Marín? Muchos dicen que es anterior a todos los demás tranvías; otros aseguran que existía ya antes que las sillas de posta. Nadie recuerda cómo apareció en aquellos lugares. Se cree que la máquina y los vagones trabajaban en épocas remotas en el interior de una mina de hulla y que [máquina y vagones] desesperados por la rudeza de la labor aprovecharon la negrura de la noche para huir.»

(…)

«En su larga existencia, este tranvía ha logrado crearse una mentalidad superior a la de muchos animales útiles al hombre y que con el hombre conviven. Puede marchar sobre un solo carril, dar saltos para evitar alguna piedra que cayó sobre la vía, y en los días de invierno todo el mundo puede oír cómo, al subir una cuesta, la máquina tose desgarradoramente.»

(…)

«El tranvía Pontevedra-Marín no es ningún negocio. Cuando algún viajero abre su portamonedas para pagar el billete, sus compañeros de viaje se tocan unos a otros con los codos y se dicen: “- Es un forastero.”
Todo Pontevedra y todo Marín viajan gratis. El verdadero negocio de la Empresa consiste en el aprovechamiento del hierro. El tranvía Pontevedra-Marín, más que otra cosa, es una mina de hierro elaborado. Cada veinte metros suelta un tornillo, una tuerca, un garfio, una plancha… Ha llegado a abandonar en la carretera piezas de tres o cuatro kilos de peso. No obstante, continúa marchando. La cantidad de hierro de que se desprendió en los últimos quince años es superior a la cantidad de hierro precisa para construir diez tranvías. Nadie se explica este milagro; pero es así. Cualquiera puede verlo.»

Es una realidad que el papa Bergoglio nos ha despertado del sueño en que nos había mecido Benedicto XVI, cuya resignación a todos nos impactó como cañonazo un once de febrero… Que miren ustedes que ya es casualidad que tuviera que ser el número once, como el de los trenes de la estación de Atocha, de Madrid, un once de marzo, como el de las torres de Nueva York, un once de septiembre…

Desde que Francisco nos sugiere por activa y por pasiva que el Papado no es lo que siempre entendimos, avanzándonos que él solamente se ve como Obispo de Roma; desde que ha abandonado la Sede tradicional, erigida en suelo aceptado por Constantino al calor de los restos mortales de San Pedro, ¿qué otras originalidades nos reservará para el próximo futuro? Reafirmemos que, si bien no es el lugar lo que marca la sede sino allí donde esté el sucesor de San Pedro, ello no disminuye el impacto subliminal de que la Iglesia se desmarca de su pasado y, por consecuencia, hiere de muerte al crédito doctrinal de ese pasado en aras de un nuevo mensaje de humildes “rebajas de enero” a su divino depósito.

Por ejemplo, cuando se nos anuncia un programa de descentralización de la Iglesia universal, con la necesaria implantación por el planeta de autonomías de todo color y la flexible adaptabilidad del magisterio católico… que así dejará de serlo. Estos y otros nuevos matices de criterio moral y doctrinal dan similitud a la Iglesia “post-conciliar”, y su nueva primavera, con el tranvía de Marín a Pontevedra.

De las múltiples piezas desprendidas de su estructura, todas con los mínimos residuos de religión católica con que fortalecer su engaño, se ha construido toda laya de obras pías como, por ejemplo, las de “discreta” clonación masónica dedicadas a controlar, de cerca o de lejos, los resortes económicos; o como los opulentos imitadores de los testigos ‘cristianos’ de jehová; o los cientos de iglesias hijas de Lutero o sobrinas de Calvino y docenas de ramplonas imitaciones guisadas por el nuevo profetismo católico… De los despojos del “tranvía” han salido bastante más que diez imitaciones.

Así, empecemos por ver que, al igual que con humor se dice del tranvía de Pontevedra a Marín, podemos decir que el mensaje de la Iglesia Católica se pierde también en la noche de la historia; en este caso, dicho en serio. Que desde Prometeo, Horus, Moisés y cualquiera otro que encontremos, hasta la llegada de Jesucristo anunciada por Isaías — «Seréis enseñados por Dios mismo» (Is 54, 13)–, la Iglesia nos sorprende con el milagro de su permanencia, aun si ésta se cumple como si fuéramos corderos entre manada de lobos, (Mt 7, 15; Hch 20, 29) o si la promesa de que las puertas del infierno no prevalecerán se deba suponer para un resto, o «pequeño rebaño», escondido en catacumbas y perseguido, incluso por los enemigos de dentro de casa. (Mt 10, 36)

Ese chusco tranvía que describe Fernández Flórez, en este post va a ser metáfora de la Iglesia en que creemos, pero a la que sus mecánicos no cuidaron siempre con el mismo celo y las debidas aptitudes de modo que así no se fueran desprendiendo piezas por cuya falta o deterioro, aun de las que parecían insignificantes, se ha debilitado hasta la extenuación en sus trayectos de los últimos doscientos años.

Cuatro piezas determinantes

Si queréis fundar el reino de los elegidos sobre el trono de la prostituta de Babilonia, hacedlo de modo que el clero marche tras vuestra bandera creyendo que sigue la de la fe apostólica... echad las redes como lo hacía Simón bar Joná. Echadlas en las sacristías, seminarios y monasterios en vez de en el mar. Colocaréis a vuestros amigos en torno a la silla de San Pedro. Habréis predicado una revolución vestida con la tiara y la capa pluvial que marcha con la bandera de la cruz. Una revolución que basta con encender mínimamente para que estalle en un fuego que se extienda a todos los rincones de la Tierra.»

«Si queréis fundar el reino de los elegidos sobre el trono de la prostituta de Babilonia, hacedlo de modo que el clero marche tras vuestra bandera creyendo que sigue la de la fe apostólica… echad las redes como lo hacía Simón bar Joná. Echadlas en las sacristías, seminarios y monasterios en vez de en el mar. Colocaréis a vuestros amigos en torno a la silla de San Pedro. Habréis predicado una revolución vestida con la tiara y la capa pluvial que marcha con la bandera de la cruz. Una revolución que basta con encender mínimamente para que estalle en un fuego que se extienda a todos los rincones de la Tierra.»

«

Recordemos la humillación que Napoleón infligió a Pío VII llevándoselo por tierras francesas para que todo el pueblo le viera sometido al imperio de su poder. Penosa estampa, desvalido, con la sola compañía de un asistente y custodiado por los gendarmes. En el año anterior, 1798, se había proclamado la República Romana, se aprobó el matrimonio civil y, en consecuencia, el divorcio; se confiscaron todas las propiedades de la Iglesia y se echó a la calle a los monjes de todos los monasterios; en París fue detenido por la policía el Nuncio de S.S. Pío VI. Al fin, incluida la vergüenza de retrasarlo con el pago de una fortuna, se produjo la proclamación de la República Romana y las banderas de Italia y de Francia, esto es de la Revolución, ondeaban a las puertas de San Pedro. Tanto la biografía de Pío VI como la de su sucesor fueron muy densas de sufrimientos pero, paradojas de la historia, estos fueron compensados, en tiempo futuro, con la restauración decretada por Pío VII para la Compañía de Jesús. La que se había suprimido en la cristiandad – menos en Rusia – por las amenazas a Clemente XIV de nuestro rey masón, Carlos III, y de su primo, el rey francés. (Desde la distancia uno se pregunta si con semejante indefensión estos reyes no afilaron la guillotina que muy pronto acabaría con sus sucesores.)

La segunda pieza que considero de trascendencia, según mi opinión de simple espectador, empezó a perderse un día de finales de mayo de 1846 en que una diligencia corría por las carreteras de Italia camino de Roma llevando al Cardenal Mastai-Ferreti al convocado cónclave que le elegiría Papa Pío IX. Esta pieza tuvo un relieve decisivo en la historia contemporánea. Lo cual dicho necesita un prefacio. En una de las logias intervenidas por la policía del Mariscal Petain se descubrieron unos documentos con programas de acción a largo plazo hacia este objetivo: «Sentemos a uno de los nuestros en el solio pontificio para que los católicos, creyendo que obedecen al Papa, nos sigan a nosotros.»

Volvamos al Conde Giovanni Mastai-Ferreti en su viaje examinando y releyendo unos escritos laudatorios del Liberalismo. Se proponía defender tal doctrina ante los cardenales electores. No se extrañe mi lector, cuando sabemos de las simpatías que se ganó entre los garibaldinos con promesa de abrirles las cárceles pontificias; o cuando sabemos de su viaje a Chile, en años de juventud, acompañando a un Legado Pontificio, civil, el señor Muzi, bien visto en selectos círculos de la masonería, elegido con las prisas “del último minuto” ya que el primeramente comisionado por el papa de entonces, Gregorio XVI, al final fue sustituido a causa de repentina indisposición. Este nuevo legado llevó de asistente para su viaje al joven Giovanni Mastai Ferreti. (cf. Domingo F. Sarmiento, “em>Viaje a Chile del canónigo Don Juan María Mastai-Ferreti.”)

La pieza caída consistió en darle al Papa un relieve que supera la esencia de su cargo: Guardar el depósito de la fe, Predicar el Evangelio y Cuidar las almas de su rebaño. Con sus prisas en convocar el Concilio Vaticano I el Papa Mastai demostró que tenía un interés extraordinario en definir la Infalibilidad. Tanto así que los esquemas que justificaron la convocatoria del concilio, sobre el racionalismo y el galicanismo, quedaron en segundo plano por deseo de Pío IX que, viendo que estallaba la guerra franco-prusiana en aquel mismo julio de 1870, antepuso el esquema de la Infalibilidad sobre cualquiera otro. Aún así, por fortuna, los obispos tuvieron la precaución de exigir un condicionado que ajustase la potestad de infalible a la propia razón de serlo. (cf. Denzinger 1836 – 1839).

No obstante, el condicionado impuesto por los Padres Conciliares quedó en la sombra y, consecuentemente, toda la luz publicitaria se proyectó al concepto de infalibilidad, ampliado en la práctica a cualquiera de sus opiniones de simple persona. Arbitrariedad que un siglo más tarde se pudo desorbitar extendiéndose a los obispos, abades, priores, “teologones”. Y hasta a cualquier párroco, al sólo presbítero, o al más palurdo profesor por el tácito refrendo de no ser corregidos ni amonestados, pues así lo respaldaba la seudo-ley desprendida del Concilio Vaticano II: “No condenar”. La publicación del Syllabus – compuesto por nuestro Donoso Cortés – y la encíclica Quanta Cura no compensaron los errores de facto en favor del liberalismo revolucionario. Es algo más que anécdota que el cónclave donde se eligió a Pío Nono, “el Magno” por la larga duración de su pontificado, empezó con la arbitrariedad de querer cerrarlo sin la asistencia del Cardenal austriaco que llegaba retrasado. No fuera que llegase «con una carta de veto en el bolsillo».

Otro gran golpe sufrido por “el tranvía del Vaticano”, esto es la Iglesia, lo recibimos del Cardenal Roncalli, que se libró de desagradables acusaciones a su periodo de Legado en Bulgaria, gracias a la rápida reacción de la Secretaría de Estado que le trasladó a Grecia y, poco después, a Turquía.

Lo que se sabe de este personaje, mejor dicho, lo que muy pocos saben, supera todo lo que para cada uno de sus destinos se hubiera podido temer. Él mismo, al ser nombrado Nuncio de Pío XII en Francia, se maravillaba de cómo el Destino se fijaba en su humilde humanidad (sic). Lo cual repitió cuando le elevaron al Patriarcado de Venecia. Con este personaje el “tranvía Iglesia” sufrió desperfectos muy graves.

De este papa no quede sin saberse un dato de muy peculiar significado. El sacerdote catalán Mosén José Bachs escribió a un amigo recogiendo una conversación con don Gregorio Modrego Casaus, Arzobispo de Barcelona, Procurador a Cortes (el Estado Español estaba obligado por Concordato a dar voz y voto a la Iglesia en las Cortes) y Presidente del Congreso Eucarístico de Barcelona en 1952. Aquella carta (1) firmada por el citado Mosén Bachs fue fechada el 7 de enero de 1976 y de ella lontevedra, es por el enflaquecimiento de unos años gobernados, no siempre pues que la púrpura pesa, por siervos poco honrados como lo fue el rebautizado Papa Bueno ─ bueno para los masones de París que ya le habían llamado «el Nuncio Bueno» ─ quien ante una comisión de cerca de cien judíos que le visitó, dijo: «Yo soy José, vuestro hermano.» (3)

Otra pieza desprendida, quizás la de mayor calado, fue el traspaso de autoridad que Pablo VI confirmó en su visita a la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Aquel discurso fue realmente un cañonazo de muy largo alcance, según hoy vemos a 50 años de entonces, con el explícito reconocimiento a la ONU de títulos superiores a los que la Iglesia defendió para su fundador, Nuestro Señor Jesucristo, en el mundo y en sus cinco continentes:

«Estamos persuadidos de que sois los intérpretes de todo aquello que tiene de supremo la sabiduría del hombre. Al menos, queremos decir, de su carácter sagrado.» (Las naciones Unidas representan) «lo que la Humanidad viene soñando en el vagar de su historia. Nos atreveríamos a llamarlo la mayor esperanza del mundo (…) algo que del Cielo bajó a la Tierra.» (Nueva York, 1965)

Honradamente concluyo que mucho tendría que esforzarse el actual Obispo de Roma para superar la aventura de sus predecesores, en particular la de Roncalli y Montini. Pero todo es posible.

Debo acabar, este artículo es muy largo. Perdón.

Hay muchas más piezas y hierros del tranvía de Santa Marta cuya pérdida podríamos calificar o explicar. Las que aquí se indican parecen suficientes en tanto que “causa de la causa que es causa del mal causado”. No quiero opinar acerca del empeño mercadotécnico en canonizar a todos los papas del Concilio Vaticano Segundo. Excepto que es lógico aprovecharse de la ocupación del poder y otorgar aura celestial a sus nombres. Ahora, bien, para vender recortes de periódicos como si fueran billetes de 200 euros hay que adornar mucho el engaño. A ello ayuda que los timados sean campeones de la ingenuidad… o más villanos que el timador.

Notas.-

(1) “La persecución anticristiana y los mártires“, núm. 135, enero – febrero de 1982.- Asociación de Sacerdotes y Religiosos de San Antonio María Claret.

(2) Una parroquia de Barcelona, con iglesia del mismo nombre.

(3) Con estas palabras de bienvenida Juan XXIII se asimiló al Primer Ministro del Faraón, José, el hijo de Jacob que al ocupar la Jefatura del Gobierno abrió las puertas de Egipto a sus hermanos y a todos los de su raza.

Ofrece diócesis de Turín “lecciones de fidelidad para parejas gay”. Organizan retiro “espiritual” en convento

febrero 6, 2018
Gianluca Carrega

Gianluca Carrega: “la Iglesia debe hacer una reflexión sobre el valor de la afectividad homosexual”.

(Transcrito de LaStampa.it/ Traducción de Foro Católico)

Fue iniciativa del delegado del arzobispo: “Merecen un amor exclusivo”

Afirma la diócesis de Turín da lecciones de fidelidad a las parejas gay. O mejor dicho, “las propone, porque no queremos erigirnos como grandes maestros, pero afirmamos que también los gays merecen fidelidad”.

Don Gianluca Carrega, responsable de “pastoral de los homosexuales”, explica un detalle en las invitaciones nupciales recibidas de sus amistades: el año pasado asistió solo a un matrimonio que podríamos definir como “tradicional”, de una pareja heterosexual, y al mismo tiempo a tres uniones civiles gay.

“Fue lindo, en cada ocasión fue una fiesta; esa ley ha dado muchos frutos, yo los he visto y los reconozco”, cuenta el (neo)sacerdote que ha recibido la investidura oficial del arzobispo, monseñor Cesare Nosiglia.

Pero la Ley de las Uniones Civiles tenía, por decirlo así, una laguna, un compromiso, sobre el cual se ha cernido un brazo de hierro el día de la aprobación; la ley de las uniones civiles, al final no había previsto entre los derechos y deberes de la pareja la obligación de la fidelidad.

Don Gianluca, que enseña Nuevo Testamento en la Facultad (neo)Teológica turinés, lo define como una paradoja. Y por esto la Diócesis de Turín ha dedicado a este tema un fin de semana de retiro cuaresmal dirigido a las parejas gay, con el título de “Dignos de fidelidad”.

Se sostendrá el 24 y 25 de febrero en el convento de monjas Las Hijas de la Sabiduría. Durante dos días participarán solteros y parejas. A la pregunta de si habrán habitaciones matrimoniales, don Gianluca responde vagamente: “Aún no nos planteamos el problema, dado que se trata de un monasterio, trataremos de dar a cada quien una celda individual”.

Habrá momentos de oración alternados con momentos de reflexión. Una iniciativa nueva pero con orígenes lejanos; la atención a la condición espiritual, y más en general; social, de vida, de las personas homosexuales empezó hace muchos años en Turín con el Grupo Abel de don Luigi Ciotti y el Centro de Estudios y Documentación Ferrucci Castellano, durante el episcopado del cardenal Severino Poletto. Ahora fue encargado el diálogo a don Ermis Segatti, director de la pastoral de la cultura.

“A pesar de que la ley no prevea la obligación a la fidelidad, explica don Gianluca, si reflexionamos sobre la afectividad de las parejas gay, Podemos decir que cada uno merece un amor exclusivo, único. La ley puede decidir cuáles son los requisitos mínimos, pero nosotros queremos hablar de la calidad de la relación.

En el encuentro se discutirá “del valor de la fidelidad y del amor, a la luz del mensaje bíblico”, junto al padre jesuita Pino Piva. No habrá recetas fáciles: “Sobre estos temas debemos apoyar a la pareja, más que dirigirla, porque no sería honesto para quien, como yo, es heterosexual y célibe”, dice don Gianluca.

¿La diócesis más adelante que la Ley Cirinná[1]? La apertura de don Gianluca le valieron las acusaciones de parte de la revista ultracatólica “El Timón” de ser un padre “herético en materia homosexual”. Pero él reacciona en nombre y por cuenta de la diócesis, es uno de los poquísimos con un encargo oficial de este tipo en Italia. Y no tiene miedo de hablar en “contrasentido” de la enseñanza tradicional de la Iglesia. Si un hombre o una mujer homosexual tienen relaciones ocasionales, pueden confesarse y recibir los sacramentos. Si tiene una unión estable y no sólo un amor platónico la respuesta suele ser no.

“Pero así nos arriesgamos a hacer mucho daño, a incentivar entre los fieles la clandestinidad y la falta de responsabilidad”, dice. Asimismo, el fin de semana de la fidelidad nace por esto: “Una pareja creyente que celebra una unión civil, deberá también llevar su fe religiosa al interior de la convivencia”. Pero para don Gianluca, el discurso es doble, también la Iglesia debe “hacer una reflexión sobre el valor de la afectividad homosexual”. Porque “como dice el obispo de Nanterre, Gérardo Daucourt, algunos de los gay que deciden vivir en pareja encuentran una mayor serenidad y buscan permanecer fieles. Y nosotros debemos valorar lo que tiene de bueno su vida”.

[1] N. del T.: Nombre de la ley civil que aprueba la unión civil de parejas del mismo sexo referente a quien la impusló: Monica Cirinná.

San Pío X, Monseñor Jouin y la última derrota de la cabalista Ordo Templis Orientis (OTO) de Rampolla

febrero 5, 2018

«Puesto que el cáliz no puede pasar, hágase la voluntad de Dios. Lleno de confianza en la protección divina y de los santos apóstoles Pedro y Pablo y de los santos pontífices que se han llamado con el nombre de Pío, sobre todo de los que extremadamente combatieron contra las sectas y los errores del siglo pasado, asumo el nombre de Pío X» (Roma, agosto 4 de 1903)

La Historia del cabalista Cardenal Mariano Rampolla del Tindaro (1843-1913)

Por Craig Heimbichner

Reproducción del artículo en inglés: “Did a Freemason Almost Become Pope? The Story of Cardinal Rampolla”, publicado en el periódico Catholic Family News; agosto de 2003; Niagara Falls; New York; EE.UU.

Patria Argentina Nº 223, Junio 2006.

La vida dentro de la iglesia no está inmune de la enfermedad de las modas pasajeras, ya sean éstas meras rarezas o herejías absolutas. Sin embargo, de vez en cuando, algo realmente significativo es desechado como una moda, cuando el rechazo en sí mismo es una estupi­dez. Tal es la actitud habitual de algunos sec­tores, respecto a la resurrección de viejas acu­saciones respecto de las intrigas masónicas dentro de la Iglesia. Lo que alguna vez fue un temor generalizado, el fantasma de maquina­ciones de infiltrados de las logias en parro­quias (o incluso en el Vaticano mismo), se encuentra ahora bajo ataque, como un rema­nente de la locura de aquellos días, cuando propagandistas y embaucadores se aprovecha­ron de la presunta credulidad y paranoia del Vaticano. Esto incluso se sostiene como verdadero en una de las más famosas y olvi­dadas historias relacionadas con la elección de un Papa: cuando falleció el Papa León XIII, se dice que un masón casi fue elegido como su sucesor. Esta antigua historia se repitió ampliamente en las décadas que siguieron al Concilio Vaticano II, pero que últimamente ha sido descartada ampliamente como un ru­mor falso y que disfruta de una actitud escép­tica frente a cualquier investigación [3]. Este artículo estudiará si es que existen o no prue­bas históricas confiables que afirmen que el Cardenal Rampolla, quien estuvo cerca de ser elegido Papa, era verdaderamente masón. La respuesta podrá dejar anonadado hasta al más veterano de los escépticos.

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MARIANO RAMPOLLA DEL TINDARO, vetado por su pertenencia a la masonería luciferina.

¿Quién era este misterioso Cardenal que se encontraba en camino al Papado? El Cardenal Mariano Rampolla del Tindaro (1843- 1913) nació el 17 de agosto de 1843 en Polizzi, diócesis siciliana de Cefali. Realizó sus estudios en la facultad de Capranica, Roma, y luego de haber tomado las órdenes sagradas, estudió diplomacia en el Colegio de los No­bles Eclesiásticos. En 1875, el padre Rampo­lla fue nombrado Concejal de la Nunciatura Papal en Madrid. Dos años más tarde se re­quirió en Roma la presencia del Padre Ram­polla, donde se convirtió en Secretario de Pro­paganda para los Asuntos Orientales y para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. Posteriormente, en 1887, se lo consagró Arzobispo titular de Ileradea. Cuando volvió a Roma, fue Secretario de Estado del Papa León XIII, un declarado opositor de la Masonería. Como Se­cretario de Estado de León XIII, el Cardenal Rampolla fue visto por muchos como alguien nuevo en el Colegio Sagrado y, por lo tanto, libre de las preconcepciones tradicionales — y para otros, tan solo el hombre encargado de ejecutar la política del Papa.

Durante una era turbulenta, desgarrada por la guerra y la tensión en Europa, el Carde­nal Rampolla trabajó activamente en la políti­ca exterior durante su servicio con el Papa León XIII. En su favor, el Cardenal restableció las relaciones del Papado con Alemania. Estos eran tiempos de guerra, momentos en los que Europa sabía que estaba sentada sobre un barril de pólvora. Bismarck organizó la Triple Alianza entre los años 1878 y 1882, uniendo Alemania, Austria e Italia para defen­derse en caso de que Francia iniciara una gue­rra de venganza y tratara de recobrar Alsacia y Lorena. No obstante, en 1890 Francia se alió con Rusia. Para bien o para mal, el Cardenal Rampolla fue considerado responsable del acercamiento entre Francia y Rusia, por lo tanto, recogió todas las sospechas por parte de Austria, donde algunos lo calificaban como demasiado bien dispuesto hacia los eslavos ca­tólicos de Croacia, Carniola, Bohemia y de otras partes de la monarquía. Esta sombra de resentimiento lo seguiría en el próximo cón­clave papal y aún más lejos.

Sin embargo, también le seguirían otras sombras, inclusive la increíble acu­sación de que era masón. Para examinar los antecedentes de esta cercana e increí­ble historia, revisemos algunos de los hechos relacionados con la masonería del tiempo de León XIII y su posterior­mente célebre Cardenal.

Lucifer: “Fuente de Luz” de la masonería

La masonería data oficialmente de 1717, en el momento que se fusionaron las cuatro logias en la Devil’s Tree Tavern (Taberna de Árbol del Diablo) de Londres, con la finali­dad de formar la primera Gran Logia. Vista ampliamente como una institución fraternal de benevolencia, la masonería se define como un sistema de moralidad velada con símbolos, y empeñada en la búsqueda de la “Luz”. Sin embargo, esta definición, como la histo­ria oficial de la masonería, es una historia encubierta. La historia ha engañado a gene­raciones de masones que se han unido ino­centemente y contribuyeron al buen nombre de la institución, en gran parte ocultando con su ignorancia la verdadera naturaleza de la Logia, naturaleza que solamente es conocida por sus verdaderos líderes.

Uno de esos líderes fue el Gran Maestro Albert Pike (1859-1891). Su estatua, que se encuentra en Washington D.C. es un testimo­nio destacado de su gran influencia. Albert Pike dirigió la rama políticamente más influ­yente de los altos grados de la masonería (la que confiere grados superiores como una “in­terpretación” sobre aquellos de la Gran Logia). Siendo Gran Maestro del Rito Escocés, Pike escribió en 1871 (poco tiempo antes del pontificado de León XIII) sobre la verdadera naturaleza de la “Luz” que persiguen los ma­sones. En sus voluminosos tomos, Moral y Dogmas, tradicionalmente entregado a los masones de más altos grados, Pike declara: “¡LUCIFER, el Portador de Luz!” ¡Nombre misterioso y extraño que le dan al Espíritu de la Oscuridad! ¡Lucifer, el Hijo de la Mañana! ¿Es él quien porta la luz…1. ¡iNo lo dude!” [4].

Se declara en el principal manual de Pike que este secreto diabólico y blasfemo también se oculta a los miembros de grados inferio­res. El Gran Maestro es sincero respecto a los Grados Azules (los grados de la Logia Azul ordinaria): “Los Grados Azules no son más que el patio externo o pórtico del Templo. Parte de los símbolos son mostrados [sic] a los ini­ciados, pero se los engaña deliberadamente con falsas interpretaciones. No se busca que los entiendan, pero sí que se imaginen que los entienden. La verdadera explicación es reservada a los Adeptos, los Príncipes de la Masonería… Es lo suficientemente bueno para la masa de los llamados masones, imagi­nar que todo está contenido en los Grados Azules, y quien intente contarles la verdad, tra­bajará en vano…” [5]

Pike expresa crudamente los planes cons­pirativos de los verdaderos dirigentes de la masonería: “…dentro de poco el mundo ven­drá hacia nosotros por sus Soberanos y Pontí­fices. Constituiremos el equilibrio del univer­so, y gobernaremos a los Amos del Mundo”. [6] Este ataque contra la Iglesia y el Estado está simbolizado en el Grado 30, el grado de los Caballeros Kadosh (que en hebreo signifi­ca “consagrados”), durante el cual el candi­dato apuñala de manera ritual a una tiara pa­pal simulada, junto a una corona -también simulada- colocada sobre dos calaveras hu­manas, al tiempo que gritan “muera la im­postura!” [7].

El sistema de protección y preferido de la masonería, el engaño y la subversión —que se han extendido como un cáncer en toda Europa y en los EE.UU.— se revela hasta en los grados inferiores, donde el candidato pro­nuncia espeluznantes juramentos de muerte sobre la Biblia (lo que de por sí es un acto sacrílego), de encubrir a los compañeros masones y de considerarlos con preferencias para los empleos. [8] El tercer grado básico exceptúa “el asesinato y la traición” de aque­llos ocultamientos, mientras que el séptimo o Grado del Arco Real —considerado la finali­zación del tercero— altera de manera signi­ficativa el juramento para ser “sin excepcio­nes” [9] Este cambio implica que el oculta­miento de los “secretos” de los compañeros masones debe cubrir el asesinato y la traición, si es requerido. Funcionando como un sindi­cato del crimen, este sistema domina la vida política y judicial en Inglaterra y de EE.UU. Para el lector atento, los hechos menciona­dos también arrojarán “luz” a muchos hechos políticos recientes.

Se declara en el principal manual de Pike que los máximos maestros de la masonería se revelan a través del claro simbolismo del ter­cer grado, durante los cuales el candidato es ritualmente acompañado durante un compro­miso dramático a reconstruir el Templo de Salomón —la aspiración del judaísmo desde su destrucción, predicha por Nuestro Señor [10] y cumplida en el año 70 D.C. Si alguna duda queda sobre los verdaderos amos y fines de la Masonería, debe ser removido durante el Grado del Arco Real: durante la promulga­ción del ritual del Arco Real de “exaltación” del candidato, se recitan las inequívocas lí­neas, “Por el bien de la Masonería, en general, pero por la nación judía en particular” (11). El servilismo de la Masonería “a la na­ción judía en particular” —o, uno puede de­cir, a los pretendientes judíos modernos [12] — es más evidente con los símbolos de la es­cuadra y el compás presentes en cada una de las Logias. Esta escuadra y el compás son por sí misma un oculto hexagrama incompleto de la Cábala del judaísmo. El hexagrama [13] a su vez, es falsamente llamado Estrella de David, a pesar de que este símbolo oculto no tie­ne absolutamente nada que ver con el Rey Da­vid ni con el Antiguo Testamento [14]. Adoptado por el Segundo Congreso Sionista en Basilea, Suiza, en 1898, el hexagrama se ha vuelto desde enton­ces conocido como el símbolo del Estado de Israel. El mismo constituye el enlace simbóli­co que une los símbolos más básicos de las Logias y el símbolo judaico más reconocido, es un último indicio poderoso de que la ver­dadera historia de la Masonería es mucho más complicada que la historia encubierta de la Logia, y de hecho, se entrecruza con el judaísmo, a pesar de que la historia es demasiado compleja como para exponerla en el espacio de este artículo.

Los Papas conocían muy bien todos los hechos esenciales mencionados, por ello comenzaron (con Clemente XII) a condenar la masonería en 1738, poco después de su ini­cio formal. Dicha condena fue posteriormen­te reforzada por muchos Papas más, culmi­nando en la condena más profunda, la Encíclica Humanum Genus de León XIII (20 de abril de 1884).

¿Cómo sabían los Papas la verdadera na­turaleza de la Masonería? Entre muchas probables respuestas, una de ellas vale un comen­tario especial. El gobierno pontifical del Papa Gregorio XVI capturó documentos de la Logia Masónica, conocida como Alta Vendita. El Papa Pío IX le dio a Jacques Crétineau-Joly (1803-1875), periodista e historiador, permi­so para publicar en su libro La Iglesia y la Revolución, las copias de los documentos y la correspondencia de la Alta Vendita. En oc­tubre de 1884, aproximadamente seis meses después de la aparición de la Humanum Ge­nus, se reiteraron estos mismos documentos con comentarios totalmente históricos en una serie de conferencias que dio Monseñor George F. Dillon en Edimburgo, Escocia. Estas conferencias impresionaron de tal manera a León XIII que las publicó y distribuyó a su propio costo.

Los documentos de Alta Vendita son nota­bles, en el punto que declaran expresamente un plan de infiltración y destrucción de la Igle­sia Católica, plan que (fue afirmado) podría llevar un siglo en llevarse a cabo. Algunas ci­tas son típicas: “Nuestro fin último es el mismo que tenía Voltaire y la Revolución france­sa —la destrucción final del Catolicismo, e incluso de la idea cristiana… El Papa, quien quiera que sea, nunca vendrá a las sociedades secretas; son las sociedades secretas las que deben dar el primer paso hacia la Iglesia, con la idea de conquistar a ambos. La tarea que vamos a emprender no es el trabajo de un día, un mes o un año, puede durar varios años, quizás un siglo, pero en nuestras filas los soldados mueren y la lucha continúa… Lo que deberemos pedir, lo que debemos bus­car y esperar, así como los judíos esperan el Mesías, es un Papa de acuerdo a nuestras ne­cesidades. .. Uds. lograrán a bajo costo y por sus medios, una reputación como buenos ca­tólicos y patriotas puros. Tal reputación facili­tará el acceso de nuestras doctrinas entre el clero más joven, así como también en lo más profundo de los monasterios. En unos pocos años, por fuerza de las cosas mismas, este cle­ro joven habrá invadido todas las funciones; formarán parte del consejo del soberano y serán llamados para elegir el Pontífice que rei­nará…” [15]

En contraposición a este panorama de guerra espiritual y revolución originado en las Logias Masónicas —lo que el Papa Pío IX lla­mó la “Sinagoga de Satanás”— León XIII publicó su atronadora encíclica contra la maso­nería. Incluso su propio Secretario de Estado, tan cercano a él, sería luego acusado de per­tenecer a una de las sectas más diabólicas de esta red infernal de subversión.

Símbolo o sello de la OTO

Sorprendentemente, los aspectos más os­curos de la Masonería, los altos grados del Rito Escocés, nunca fueron enseñados en pro­fundidad. Albert Pike escribe que “La ciencia oculta de la Antigua Magia… se encuentra encerrada en enigmas que parecen impenetrables, en los Ritos de la Masonería Superior” [16] Esto es un hecho que aún en el grado 33 no se transmite el estudio oculto. [17]

Entonces, ¿dónde se encuentra la Maso­nería Superior que en realidad Pike decía que practicaba?

La respuesta poco conocida es que la Ma­sonería Superior se encuentra en las Logias ocultas, las dos principales de las cuales fue­ron (y son) la Orden Hermética del Renacer Dorado, fundada por los masones en Inglate­rra (1888), y la Argenteum Astrum, la Orden mágica conectada con la Academia Masónica conocida como Ordo Templis Orientis (Orden del Templo de Oriente), o simplemente OTO. Esta última logia creció por las activida­des incipientes del masón Kart Keller a fines del Siglo XIX y fue luego formalizada por el masón Theodor Reuss a principios de los años 1900. Su miembro más célebre fue el funda­dor de Argenteum Astrum o Estrella de Plata, la “Gran Bestia” Aleister Crowley, espía britá­nico y abuelo del satanismo moderno. La OTO existe en la actualidad en aproximadamente cuarenta países y se ha unido a la Iglesia Ca­tólica Gnóstica Francesa, [18] cuyas celebra­ciones se realizan cada domingo al “anochecer” en todo el mundo. La propia misa gnóstica no fue escrita por otro más que por el mismo Aleister Crowley y aprobada por Theodor Reuss en 1920 para todos los miem­bros de la OTO.

El veto austríaco

Entre este pantano oscuro de intriga Satá­nica y anticristianismo masónico-cabalístico, el Papa León Xlll falleció el 20 de julio de 1903. Al mismo tiempo que llegaban los elo­gios al Pontífice, del Rey Eduardo y del Káiser Guillermo, comenzaron los preparativos al solemne cónclave que debía elegir al sucesor de la Silla de Pedro. El Cardenal Rampolla surgió liderando la votación. Imprevistamen­te el cónclave fue interrumpido por una con­moción: el Cardenal Puzyna, Obispo de Cracovia (entonces dentro del Imperio Austría­co) se irguió para dar una declaración que dejó anonadada a la asamblea. Utilizando el latín declaró, “… oficialmente y en nombre y por la autoridad de Francisco José, Empera­dor de Austria y Rey de Hungría, que Su Ma­jestad, en virtud de un antiguo derecho y pri­vilegio, pronuncia el veto de exclusión contra Su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Mariano Rampolla  del Tindaro,” [19].

Se trataba del casi olvidado Derecho de Exclusión, o Jus Exclusivae, posiblemente originado a partir del Siglo XVI; pero que se­guramente fue debatido en el siglo siguiente. Alrededor de mediados de este último siglo, los tratados comenzaron a aparecer hablando del Jus Exclusivae, y el uso repetido del mismo fue realizado en cónclaves posteriores, -por emperadores alemanes y austríacos, y reyes españoles- a partir de 1721 hasta 1903, siendo la exclusión del Cardenal Rampolla la última vez en la cual se hizo ejercicio de este Derecho.

Fueron varias las razones que se han ale­gado para el establecimiento general deI Jus Exclusivae, desde las puramente políticas hasta el descuido Católico y la protección del Papado. En cierto modo, las profundas creen­cias del antiguo Sacro Imperio Romano lo hacían funcionar de una manera tan protec­tora. Es posible que un emperador devoto o un rey con información vital pudieran haber ejercido el Derecho con integridad, con el objeto de proteger la Silla de Pedro de un can­didato corrupto.

En el caso del Cardenal Rampolla, los motivos del veto se encuentran todavía sujetos a debate. Lo que no es debatido es el re­sultado: el Cardenal Rampolla manifestó su oposición, se volvió a votar, y finalmente el candidato que había obtenido el segundo lugar fue elegido Papa. Éste Cardenal -Giuseppe Melchiorre Sarto, Cardenal de Venecia- Papa a los sesenta y ocho años, eligió el nombre de Pío X. Como lo había previsto la Providencia, a pesar de la protesta humilde del Cardenal Sarto por su elección, fue escogido el hom­bre correcto. El Papa Pío X fue el último Papa que ha gobernado la Iglesia con el cuidado de un Santo canonizado.

¿Pero más allá de la Providencia, cuáles fueron los motivos humanos de la exclusión del Cardenal Rampolla? ¿El movimiento fue una demostración de poder astuta y cínica – por parte de Austria- o un emperador atento salvó a Roma de un intento de usurpación masónica?

Siempre podrían alegarse motivos políti­cos; en efecto, las causas normales de tan grandes acontecimientos son normalmente resuel­tos políticamente. Aquellos que abogan por un análisis puramente político presentan va­rias consideraciones. Primero, habiendo co­nocido el Papa Pío X que el Cardenal Rampo­lla era un masón, seguramente no lo habría mantenido en ningún cargo. Segundo, se ar­gumenta que sólo en 1929, después del pon­tificado de Pío X, surgen los rumores sobre la presunta afiliación masónica del Cardenal Rampolla [20]. Finalmente, el Cardenal Ram­polla fue percibido, particularmente en re­uniones episcopales [21], como alguien que había frustrado los deseos de Hungría, pro­porcionando a Francisco José los motivos para la venganza.

El análisis previo resultaría de la ausencia de una prueba persuasiva directa de lo contrario. Sin embargo, existe la prueba directa de que el Cardenal Rampolla no fue un sim­ple masón, sino un miembro de la diabólica Academia Masónica, del OTO mismo. Segun­do, la ignorancia del mencionado análisis ex­plica la intervención hecha por Monseñor Jouin. Permítannos comenzar con el aconteci­miento último.

Monseñor Ernesto Jouin (1844-1932), enemigo implacable de la Masonería, era Protonotario Apostólico y Párroco de San Agustín en París, Francia. En 1913, fundó la Liga de Católicos Franceses (Franco-Catholique Li­gue) para la defensa patriótica y social. El 23 de marzo de 1918. Monseñor Jouin también fundó, con la aprobación de la Santa Sede, la Revista Internacional de Sociedades Secre­tas (Revue Internationale des Sociélés Se­cretes). De este modo, Monseñor Jouin alcan­zó la reputación de una suerte de Sherlock Holmes clerical, capaz de descubrir la intriga Talmúdica y Masónica. A tal efecto, acuñó el término apropiado “judeo masónico”. En una audiencia privada, el Papa Pío X pidió a Mon­señor Jouin que continuara su combate con­tra la Masonería. En 1918, el Papa Benedicto XV elogió a Monseñor Jouin por arriesgar su vida para combatir las sectas Masónicas; un año más tarde -el 20 de junio de 1919- el Va­ticano formalmente lo elogió, en una carta fir­mada por el Cardenal Gasparri, Secretario de Estado. La nota concluyó con las palabras. “Su Santidad se complace en felicitarlo y animarlo con su trabajo, cuya influencia es tan Importante en alertar a los fieles y en ayudarlos a luchar con efi­cacia contra las fuerzas apuntadas a la destrucción no solamente de la reli­gión, sino de la totalidad del orden social [22].

Se comenta que Monseñor Jouin había recurrido personalmente al Emperador Fran­cisco José para pedirle que invocara el Jus Exclusivae, teniendo algunas pruebas de que el Cardenal Rampolla tenía por lo menos una afinidad cercana con la Masonería [23] El mismo OTO, en el boletín de noticias de noviembre de 1999 de la Logia de Thelema en Berkeley, California, reconoce que Monseñor Jouin acusó al Cardenal Rampolla de perte­necer al OTO [24].

Ordo Templi Orientis

¿Hay pruebas de que Monseñor Jouin es­taba en lo correcto sobre el Cardenal Rampo­lla? La respuesta es sí; el mismísimo Manifies­to del OTO -que proclamó la existencia del OTO al mundo Masónico- lo confirma.

La fecha del Manifiesto ha sido objeto de debate dentro de las ramas modernas del OTO, siendo reconocida la fecha más temprana la de 1912 [25], y otras posteriores, incluyendo las de 1917 [26] y 1919. La investigación más común y extensa de los documentos del OTO es un estudio actual de Peter Koenig, de Sui­za. Koenig cita un Manifiesto inicial en 1912, y otro posterior en 1919 [27]. Es el último documento -Liber LII- el que contiene el nom­bre del Cardenal Rampolla, con bastante anti­cipación a la fecha original de 1929, recla­mado por escritores Católicos desinformados, que procuran desacreditar la conexión Rampolla-OTO.

El Manifiesto del OTO fue publicado en el diario Masónico de Reuss: “The Oriflamme” [1] Este periódico no fue muy conocido – como es típico de las publicaciones Masóni­cas- pero la información permaneció como algo relativamente interno de la misma ma­sonería. El Manifiesto principalmente procu­ró establecer la supremacía del OTO como una “Academia Masónica” (“Masonic Aca­demy”) -una especie “de escuela de gradua­dos” para la masonería. Las ediciones están­dares del “Equinoccio Azul (“Blue equinox”), una importante colección posterior de documentos oficiales del OTO, han con­tenido el Manifiesto y continuaron llevando el nombre del Cardenal Rampolla.

El Manifiesto afirma que el OTO es “un cuerpo de iniciados en cuyas manos  están concentradas la sabiduría y el conocimiento de los siguientes cuerpos:

“1. La Iglesia Católica Gnóstica. (Tradicionalistas)

2. La Orden de los Caballeros del Espíritu Santo.

3. La Orden de los Illuminati.

4. La Orden del Templo (Caballeros Tem­plarios).

5. La Orden de los Caballeros de San Juan.

6. La Orden de los Caballeros de Malta.

7. La Orden de los Caballeros del Santo Sepulcro.

8. La Iglesia Oculta del Santo Grial.

9. La Hermandad Hermética de la Luz.

10. La Orden de la Santa Rosa Cruz de Heredom.

11. La Orden del Santo Arco Real de Enoch.

12. El Antiguo y Primitivo Rito de la Maso­nería (33 grados).

13. El Rito de Memphis (97 grados).

14. El Rito de Mizraim (90 grados).

15. El Antiguo y Aceptado Rito Escocés de la Masonería (33 grados).

16. El Rito Swedenborgian de la Masone­ría |2],

17. La Orden de los Martinistas.

18. La Orden de Sat Bhai, y muchas otras órdenes de igual mérito, aunque de menos fama.

“Esto no incluye el A.A. [28], con cuyo cuerpo augusto está, no obstante, en alianza cercana.

“Esto de ningún modo infringe los justos privilegios de los Cuerpos Masónicos debida­mente autorizados.” [29]

Estas son pretensiones ostentosas. Theodor Reuss, en efecto, había conseguido cartas (principalmente del masón inglés John Yarker) de varias organizaciones Masónicas y había procurado juntarlas dentro del OTO. Al mismo tiempo, Reuss estuvo afanosamente comprometido en el renacimiento de la célebre Orden bávara de los Illuminati de Adán Weishaupt. Estaríamos muy lejos de discutir la legitimidad de cada una de las pretensiones de la lista enunciada más arriba; basta decir que los puntos más fuertes de la inicia­ción Masónica fueron ingeniosamente condensados de los 33 grados típicos (o los 97 y 90 grados de los Ritos Memphis y Mizraim, respectivamente), en los seis primeros grados del OTO. Los tres primeros grados son en gran parle equiparables a la típica Logia Azul; el cuarto grado comunicó el Arco Real, secreto “nombre de Dios”, una combinación blasfe­ma que significa Yavé, Baal y Osiris (“Jah-Bul- On”); el quinto comunicó la iniciación Rosacruz que se burla de la misa, incluso piso­tea un crucifijo; [30] y el sexto comunicó el de Caballeros Templarios de grado Kadosch, en el cual la tiara y la corona papal -coloca­das sobre cráneos- son atacadas simbólica­mente. Con estos seis grados, el OTO llevó rápidamente al masón aspirante, a través de la esencia de la iniciación, a la penúltima “luz” ofrecida en las Logias ordinarias de grados altos.

Sin embargo, el OTO comunicó algo más en sus grados superiores. El séptimo grado enseñó la teoría, pero el octavo hasta el final del noveno inició al candidato en uno de los secretos más celosamente guardados de la depravación Cabalística, conocida como “sexo mágico” [31]. Recientes investigaciones de los orígenes del OTO indica que esta tradición fue probablemente transmitida vía la Hermandad Hermética de la Luz (puesto en la lista en el Manifiesto; N° de orden 9) por Louis Maximi­lian Bimstein, hijo del de Rabino Judes Lion Bimstein, que fue conocido por el nombre “Max Theon” (“Dios Supremo”) y recibió la iniciación Hassidica en Polonia [32]. El déci­mo grado comunicó el control masónico ocul­to sobre las Logias del OTO en un país o gru­po de países (Aleister Crowley era “Rey Su­premo y Santo de Irlanda, lona, y de todos los británicos que están en el Santuario de la Gnosis”). El décimoprimer grado implicó la sodo­mía, y el control total mundial del OTO fue llamado el OHO, o la Cabeza Externa de la Orden (“Outer Head of the Order”). Theodor Reuss fue el OHO; más tarde Crowley recla­maría ese papel para él.

El Cardenal Rampolla y el OTO

Para establecer su supremacía oculta y au­tenticidad del linaje, el OTO publicó muchos nombres en la lista del Manifiesto. Como es tí­pico en el saber Masónico y oculto, muchos nombres antiguos fueron puestos en una lista para establecer una afinidad simbólica y, con­secuentemente, prestigiar a la Logia con la dig­nidad de dichos nombres. Es así como fueron incluidos “Simon Magus” y “Apollonius Tyanaeus”, no porque estos hombres pertenecie­ran al OTO, sino porque ellos estuvieron aso­ciados en forma destacada con el gnosticismo, el misticismo pagano, el misterio, la herejía, o alguna alternativa relevante del cristianismo. De allí que el Manifiesto introduzca esta lista de­clarando que “en tiempos más remotos, los constituyentes originales de las asambleas del OTO incluyó a tales hombres…”.

El Manifiesto entonces atrae nuestra aten­ción, al interrumpir la lista con las palabras, “y recientemente…” Los nombres que siguen son exactamente catorce. Entre ellos se en­cuentra el del Cardenal Rampolla.

Es verdad que estos nombres no necesa­riamente indican la estricta pertenencia al OTO – y en algunos casos, por el orden cronológi­co, no podrían hacerlo. Pero el Manifiesto no afirma que los hombres mencionados en la lista fueran miembros; sólo que “los constituyentes originales de las asambleas del OTO incluyeron a tales hombres.” Un nombre, en­tonces, como Wolfgang von Goethe tiene al­gún sentido, ya que es conocido que Goethe fue masón (aunque más tarde repudiara la Masonería). Su fiesta de la Noche de Walpurgis en Fausto mostraría ciertamente que, al menos en la literatura, él comunicó el tipo de nociones más tarde ensalzadas en el OTO. Del mismo modo, Friedrich Nietzsche es una in­clusión comprensible, en la medida que su libro El Anticristo armonizaría fácilmente con la Academia Masónica que pisotea el crucifi­jo. Eliphass Lévi fue igualmente un Mago Ma­sónico importante. En resumen, ninguno de los nombres incluidos en la lista del Manifies­to lo están sin alguna clara conexión con las ideas o la esencia del OTO, mientras que otros ahora son conocidos como miembros actua­les, tales como Franz Hartmann y “Papus” o el doctor Encausse.

Si la inclusión del nombre del Cardenal Rampolla fuera simplemente “una broma”, como especula el líder del OTO -Bill Heidrick- en su reciente boletín de noticias [33], esta anomalía constituiría una extraña excepción.

Además, esto socavaría un Manifiesto serio que procuraba establecer una relación autorita­ria a otros altos grados de los Ritos Masóni­cos. Por último, Heidrick simplemente no tie­ne ninguna prueba de su aseveración. El nom­bre de Rampolla continúa vigente, colocado en una lista en el Manifiesto del OTO y publi­cado en un diario Masónico, este es un hecho difícil que aún tiene que ser justificado suficientemente. La inclusión del nombre podría haber desacreditado apenas al Cardenal Ram­polla, ya que la circulación del diario Masó­nico fue muy limitada; por otro lado, el Car­denal Rampolla ya estaba muerto cuando su nombre apareció (éste no apareció en la ver­sión 1912 mientras él estaba todavía vivo, cuando podría haberse generado un escán­dalo). ¿Cuál sería el punto?

Peter Koenig también declara que el Car­denal Rampolla fue, según se afirma, un miem­bro del OTO español [34]. Siendo este el caso, ¿qué debemos pensar respecto al hecho de que el Papa Pío X no desterrara completamen­te al Cardenal Rampolla -o que el mismo Pío X aboliera el Jus Exclusivae? Estos argumen­tos están lejos de ser concluyentes. Primero, no tenemos ninguna prueba acerca de cuánto conocía el Papa Pío X o inclusive creyera acer­ca del Cardenal Rampolla, mientras éste to­davía estaba vivo. Es probable que el Papa fue­ra informado de la sospecha, pero también es bastante probable que él no estuviera prepa­rado para creerlo. El Cardenal Rampolla cau­saba impresiones muy favorables sobre aque­llos que lo conocían [35]. Segundo, el Carde­nal Rampolla dimitió inmediatamente como Secretario de Estado y fue reemplazado por el Cardenal Merry del Val. Mientras él mantuvo algunas oficinas, pasó voluntariamente a un semi retiro [36]. Esto puede haber sido un arreglo deliberado entre el Cardenal Rampo­lla y el Papa para evitar el escándalo, quitan­do a Rampolla la posibilidad de que ejerciera una interferencia significativa; actitud que pudo haber reflejado, además, tanto la pru­dencia como la caridad del Papa en tomar medidas basadas en información alarmante, evitando mientras tanto las penas más áspe­ras en ausencia de pruebas precisas. La prue­ba, en la forma del Manifiesto, sería conocida en años posteriores.

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S.S. San Pío X: “Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío.”

Del mismo modo, el Papa Pío X tenía mo­tivos excelentes para abolir el Jus Exclusivae. Como lo relató el chambelán del Papa: “Pío X con frecuencia hizo conocer sus decisiones por motu proprio. Uno de sus primeros actos oficiales fue para abolir el privilegio de veto, acordado en tiempos muy diferentes con los Emperadores y los Reyes de España y Francia. La Cristiandad en la cual su ejercicio había sido tolerado ya no existía y, si el Emperador en su última intervención hubiera hecho uso indebido del mismo habría quedado irreprochado, después podríamos haber tenido posiblemente a un masón como Presidente de Francia reclamando el mismo derecho como consecuencia de la herencia que la Repúbli­ca recibió de la monarquía Borbón” [37].

El Papa Pío X estaba agudamente conscien­te de ambos, tanto los infiltrados como los peligros perturbadores son reflejados en sus encíclicas. En su Encíclica de 1907 Pascendi Gregis, “Sobre la Doctrina de los Modernis­tas,” Pío X escribe, “Deberíamos actuar sin dilaciones en esta materia, constituye un im­perativo, sobre todo por el hecho de que los partidarios del error deben ser buscados no sólo entre los enemigos abiertos de la Iglesia; sino, lo que debe ser más temido y deplora­do, en su mismo interior … aludimos, Vene­rables Hermanos, a muchos de quienes per­tenecen al laicado Católico y, lo que es mucho más triste, a las filas del mismo clero…Aquí encontramos por parte del Papa una confe­sión franca de que está gravemente preocupado por los partidarios del error que se ocul­tan dentro del mismo clero. ¿Refleja esta ad­vertencia preocupaciones derivadas de la cues­tión Rampolla? Desde luego, parecería posi­ble, si no probable.

Aún más significativa es la primera encí­clica del Papa San Pío X, E Supremi Apostolatus, “Sobre la Restauración de Todas las Cosas en Cristo”, dado el 4 de octubre de 1903. En este documento leemos la declaración alar­mante que “quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el pró­logo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición (2 Tes. 2:3), de quien habla el Apóstol”. El Papa estuvo claramente preocupado porque el Anticristo puede haber estado ya presente entre hombres. Algo debe haber sucedido como para sacudir al Papa a este punto a prin­cipios de su pontificado.

Una pista de la causa de su alarma es dada por el Papa cuando continúa en la misma encíclica señalando: “…Por el contrario -esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeri­dad extrema se ha colocado en el lugar de Dios…”.

El lema oficial del OTO era -y todavía lo es- Deus est Homo -“Dios es el Hombre”. Si el Cardenal Rampolla fue un miembro o un estrecho asociado al OTO o a sus Logias incipientes, luego un agente del oscuro culto Ma­sónico del hombre, encarnando el espíritu orgulloso del Anticristo, estuvo muy cerca de acceder a la Silla de Pedro en 1903. El asunto Rampolla ayuda a explicar la primera encícli­ca de San Pío X de una manera extraña.

Aunque nunca sea bienvenida la tarea de acusar a un Cardenal de intriga diabólica, parece que Monseñor Jouin estaba en lo correc­to, y merece las gracias póstumas de la Igle­sia. Las pruebas apoyan la acusación de que un masón, el Cardenal Rampolla, casi fue de­signado Papa hace más de un siglo. Pero cier­tas preguntas permanecen para que todos nosotros reflexionemos: ¿si las Logias casi obtuvieron una victoria sobre el Vaticano hace mucho tiempo, dejarían de intentarlo? ¿Por qué se frenarían? ¿No serían animados a con­tinuar con su propósito? ¿Y qué habrían in­tentado hacer posteriormente? Creo que las respuestas meditadas a estas preguntas ilumi­narán la historia de muchos cambios de la vida de la Iglesia durante varias décadas pasadas, en las cuales el Culto del Hombre ha ganado un rápido predominio, junto con el escándalo Cabalístico de depravación sexual dentro de las mismas filas del clero –extrañamente “coincidente” con el grado más alto, el décimoprimer grado del OTO- “la iniciación” de la sodomía [38]. San Pío X nos alertó del peligro de la infiltración de partidarios del error dentro del mismo clero. El Espíritu San­to no puede ser culpado por la mayor parte de los cambios que han causado estos y otras heridas en el Cuerpo de Cristo; ello sería una blasfemia. No, debemos culpar al espíritu im­pío, al Demonio (Diablo), cuyos adláteres todavía surgen de las Logias e infectan la Iglesia mientras eluden su detección. Nuevamente, necesitamos tomar en serio el trabajo de Mon­señor Jouin -y de San Pío X- y profundizar las investigaciones necesarias para descubrir a los arquitectos de la destrucción desde las filas del clero, no importa cuán alta sea la posi­ción. Si no recuperamos esta vigilancia im­portante, seremos testigos -cada vez más- cómo la Iglesia Católica Romana se conforma según la imagen de la gnosis, que expone con creciente temeridad el Culto del Hombre has­ta que la Mano de Dios intervenga.

Notas del autor:

1. Una referencia al asunto de Leo Taxil céle­bre durante el reinado del Papa León XIII, du­rante el cual se instrumentó una campaña sucia dirigida a desacreditar los ataques contra la Ma­sonería por “revelaciones” exageradas de los trabajos interiores de las Logias – más tarde re­pudiado por su autor como un engaño. La cam­paña fue muy eficaz.

2. Cf., Malachi Martin The Keys of This Blood, pp. 535-36; Piers Compton, The Broken Cross: The Hidden Hand in the Vatican, pp. 21-24; Mary Ball Martínez, The Undermining of the Catholic Church, pp. 36-39.

3. Curiosamente, este escepticismo no pro­viene simplemente de sectores Católicos: el mis­mo OTO (ver la nota 23, más abajo) en un artí­culo de Internet ha expresado “la duda” sobre la afiliación del Cardenal Rampolla con su orga­nización Masónica. Es muy interesante que cató­licos y masones ocultos debieran estar de acuer­do en ser escépticos sobre el mismo punto de intersección histórica. ¿Está manipulando un bando al otro?

4. Albert Pike, Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Hite of Free- masonry, p. 321

5. Ibid., p. 819.

6. Ibid., p. 817.

7. Una ilustración de este ritual espantoso está contenido en el Masonic manual Secret Societies Illustrated, p. 123.

8. Ver Duncan ’s Masonic Ritual and Moni­tor, pp. 95-96; 229-230.

9. Ibid., p. 230.

10. Mateo 24:1-2.

11. Duncan ’s Masonic Ritual and Monitor, p. 249.

12. Mucha confusión en la terminología ha conducido a incrementar inexactitudes en el en­tendimiento histórico, permitiendo hacer propa­ganda para desarrollar discusiones modernas sobre Medio Oriente. Por ejemplo, “Semita” in­cluye tanto al Judío como al árabe; (para dar un ejemplo) todavía son llamados “antisemitas” los Árabes Palestinos, quienes se oponen a que a sus niños sean tiroteados por los militares israelíes Esta descripción es absurda e incendiaria. Del mismo modo, el término “Judean” ha sido gra­dualmente sustituido por el de “Judío”, aunque en sentido estricto un Judío sea sólo un descen­diente de la Tribu de Judá. Finalmente, muchos Judíos de hoy posiblemente no tienen ninguna conexión a cualquiera de las Doce Tribus, ha­biendo descendido de los Cazaros convertidos al judaísmo en Europa del Este. Ver Arthur Koestler, The Thirteen Tribe, New York, 1976.

13- “Los rituales mayores y menores del Hexagrama”, todavía son la práctica estándar en las Logias ocultas de la Orden Hermética del Ama­necer Dorado (nombrado a sí mismo como Luci­fer, el “portador de la luz” que trae “el amane­cer”) y de la orden mágica Argenteum Astrum, relacionado con las Logias del OTO. Véase abajo.

14. Gershom Scholem (1897-1982), ex-profesor de Misticismo Judío en la Universidad He­brea de Jerusalén, escribe en Kabbalah, pps 362- 366: “la estrella de David … es un hexagrama o una estrella de seis puntas formada por dos triángulos equiláteros que tienen el mismo cen­tro y son colocados en direcciones opuestas… El texto más antiguo mencionando un escudo de David está contenido en una explicación de un ‘alfabeto mágico del ángel Metatron’ que deriva del período “geonic” (3) y era corriente entre el Hasidei Ashkenaz del Siglo XII… El testigo conocido más viejo del uso del término (estrella de David) es el cabalista Sefer ah-Gevul, escrito por un nieto de Nahmanides a principios del Si­glo XIV. El hexagrama aparece allí dos veces, en ambas es denominada ‘la estrella de David’ (“magen David”) y contiene el mismo nombre mágico que en el amuleto ya mencionado, de­mostrando su conexión directa con la tradición mágica.”

15. Ver a John Vennari, The Permanent instruction of the Alta Vendita: A Masonic Blue-print for the Subversión of the Catholic Chur­ch, para el resumen más conciso de estos y otros pasos con un comentario histórico brillante.

16. Albert Pike, ib id., p. 839.

17. Ver Secret Ritual of the Thirty-third and Last Degree, Sovereign Grand Inspector General of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry, Kessinger Publishing Company.

18. La historia de la Iglesia Católica Gnóstica está más allá del alcance de este artículo; sin em­bargo, el lector debería entender que la esencia de la herejía gnóstica es el pecado de Lucifer, el sueño orgulloso de la deificación, la tentación para “ser como dioses, conocedor del bien y del mal” (Génesis, 3:5). “Gnóstico” deriva del griego gno­sis, o conocimiento. La “G” en medio de los sím­bolos Masónicos de la escuadra y el compás, sig­nifica Gnosis. (Ver Albert Pike, Liturgy of the Acient and Accepted Scottish Rule of Freemasonry for the Southern Jurisdiction of the United States, p. 104: “Masonry is the Gnosis …”)                                            \

19. Yves Chiron, Saint Pius X: Restorer of the Church, p. 122.

20. Yves Chiron, Ibid., p. 123.

21. Ibid., pps 122-23.

22. David Kertzer, The Popes Against the Jews, pp. 268-69.

23. Ver “Pope Saint Pius X” in From the Housetops, No. 13. Falf, 1976, St. Benedict Center, Richmond, New Hampshire..

24. Ver http://wvw.billheidrick.coni/ tic 1999/ tlclI99.htm para la información. Bill Heidrick del OTO, trata de distanciar el OTO de la acusa­ción hecha por Monseñor Jouin; sin embargo, él es contradecido por el archivista principal el OTO, Peter Koenig. Véase abajo.

25. Ver O.T.O. Brochare: An Historical and Modern Perspective, Ordo Templi Orientis, New York, 1995.

26. Francis King, The Secret Rituals of the O.T.O, p. 9.

27. Theodor Reuss and Aleister Crowley, edited by Peter Koenig: O.T.O. Rituals and Sex Magick, pp. 79-107.

28. Argenteum Astrum, o Estrella de Plata – una importante fuente de los rituales ocultos de Masonería y de la Cábala.

29- Aleister Crowley, The Equinox, Vol. III, N° 1, 1919, pp. 197-98

30. Francis King, ib id., p. 142.

31. El sentido último de la “G” dentro del sím­bolo Masónico es “generación” o la unión sexual. Ver Pike, Moráis and Dogma, pp. 632, 771-72.

32. Ver T. Alien Greenfield, The Story of The Hermetic Brotherhood of light, 6-10, and Joscelyn Godwin, Christian Chanel, and John P. Deveney, The Hermetic Brotherhood of Luxor: Initiatic and Historical Documents of an Or­der of Practical Occultism, p. II.

33. Ver la nota Nro 24, más arriba.

34. Ver http://liomepage.sunrise.cli/ lioine- page/prkoenig/mm i .htm para detalles de varios Ritos y Logias, y la acusación de membresía del Cardenal Rampolla.

35. Ver, por ejemplo, las memorias de Francis Augustus MacNutt in A Papal Chamberlain: The Personal Chronicle of Francis Augustus MacNutt, 1937.

36. Yves Chiron, ibíd., p. 125.

37 . Francis MacNutt, ibíd., p. 311.

38. En su comentario sobre The Book of the Law, Crowley autoriza la pederastia o la vejación del niño. Ver Aleister Crowley The law is for AH: The Authorized Popular Commentary to The Book of the Law, p. 55.

Notas del Director:

[ 1 ] Manifiesto of the M M M (Mysteria Mystica Maxima); nombre dado a los grados bajos del OTO.

[2 ] Swedenborgian: Una comunidad de fe, ba­sada en la Biblia e iluminada por las enseñanzas espirituales de Emmanuel Swedenborgian (1688- 1772).

El período o era “geonic” se extiende entre los años 657 y 1038, a partir de la conquista de Ba­bilonia por los árabes. Los Geonim o “genios” eran las cabezas de las academias babilónicas en las cuales el Mishna fue estudiado y el Gemara escrito. La mayor parte de los Geonim vivie­ron en Babilonia, Egipto y Enésimo, África.

China: ancianos obispos clandestinos han pedido ayuda a Roma y no han sido escuchados, sino traicionados

febrero 3, 2018
Zen

¿Se podría imaginar un acuerdo entre San José y el Rey Herodes?”: Joseph Zen.

Foro Católico: Joseph Zen ze-kiun, obispo emérito de Hong Kong, denunció hace más de un año que el acuerdo entre Bergoglio y China traicionaría a Cristo, de acuerdo a una nota de The Guardian, del 28 de noviembre de 2016.

Zen (aunque neo cardenal) podría ser la extensión de la voz de algunos ancianos obispos auténticos que viven todavía en China comunista y que desde principios de los años cincuentas no tienen forma de comunicarse con occidente, ni han recibido ningún tipo de apoyo de la Roma conciliar. Precisamente por esa ausencia de comunicación, providencialmente se han visto privados de la intromisión de la Nueva Iglesia y de sus mutaciones, por eso aún conservan el Dogma, la Moral, la Misa de San Pío V y los demás sacramentos católicos.

(Transcrito de ACI Prensa)

El Obispo Emérito de Hong Kong, Cardenal Joseph Zen ze-kiun, publicó este lunes 29 de enero una carta en la que explica y analiza la difícil situación por la que atraviesa la Iglesia Católica en China, en particular los obispos, ante las presiones y la persecución que sufre por parte del gobierno comunista.

En la misiva que publicó en su sitio web, el Cardenal recuerda que en los últimos días los medios han informado que el Vaticano solicitó a un obispo su renuncia y a otro que acepte su dimisión para permitir que obispos afines el gobierno asuman sus cargos.

Uno de los dos obispos, Mons. Zhuang, solicitó al Cardenal que le enviara una carta suya al (anti)Papa Francisco, cometido que logró al viajar a Roma el pasado 10 de enero, durante la audiencia general que se realizó en el aula Pablo VI.

Ese mismo día, el Cardenal recibió una llamada de la Casa Santa Marta donde reside el Pontífice en la que se le indicaba que sería recibido en audiencia el día 12, en la víspera del viaje papal a Chile y Perú.

En el encuentro que duró alrededor de media hora, comenta el Purpurado chino, el (anti)Papa le dijo que “miraría el tema”. Además, el Santo (…) Padre le indicó que “les dije (a sus colaboradores en la Santa Sede) que no creen otro caso Mindszenty”.

El Cardenal Joszsef Mindszenty fue Arzobispo de Budapest durante el tiempo de la dictadura comunista en Hungría. Fue encarcelado pero pudo finalmente escapar a la embajada estadounidense en 1956.

Bajo las presiones del gobierno comunista de entonces, el Vaticano le pidió dejar el país y lo reemplazó con un obispo que era más del “gusto” del gobierno.

El Obispo Emérito de Hong Kong explica en su carta que “el problema no es la renuncia de los obispos legítimos, sino el pedido de hacer espacio para aquellos ilegítimos e incluso excomulgados. Muchos obispos ancianos clandestinos –aunque la edad para el retiro nunca se ha seguido en China– han pedido insistentemente un sucesor, pero nunca han recibido respuesta por parte de la Santa Sede”.

Sin embargo, prosigue el Cardenal Zen, “algunos otros que ya tienen un sucesor designado, podrían ya tener incluso la bula” de su nombramiento “firmada por el Santo Padre, pero han recibido la orden de no proceder con la ordenación por miedo a ofender al gobierno”.

“Sé que soy pesimista en relación a la situación actual de la Iglesia en China, pero mi pesimismo tiene fundamento en mi larga y directa experiencia de la Iglesia en China. Entre 1989 y 1996 solía pasar seis meses al año enseñando en varios seminarios de la comunidad de la Iglesia oficial. Por ello he visto directamente la esclavitud y la humillación a la que son sometidos nuestros hermanos obispos”.

El (neo)Cardenal refiere asimismo que el gobierno está limitando aún más la libertad religiosa ya que, por ejemplo, desde el 1 de febrero de este año ya no se permitirá que los fieles asistan a Misa en la Iglesia clandestina que se mantiene fiel a Roma.

El Purpurado chino indica además que “algunos dirán que los esfuerzos para alcanzar un acuerdo es para evitar el cisma eclesial. ¡Qué ridículo! ¡El cisma está allí, en la Iglesia independiente!” que el gobierno controla.

“Los Papas han evitado usar la palabra cisma porque sabían que muchos en la Iglesia oficial católica no estaban allí por su propia voluntad sino debido a una gran presión. La ‘unificación’ propuesta obligaría a todos a formar parte de ella”.

Para el Obispo Emérito, si esto llega a realizarse, “el Vaticano estaría dando su bendición a una Iglesia cismática fortalecida”.

A continuación, cuestiona: “¿No es bueno acaso tratar de encontrar un terreno común para unir al Vaticano y China separados durante décadas? ¿Pero acaso puede haber algo ‘común’ con un régimen totalitario? Uno acepta o uno se rinde ante la persecución, pero siendo fieles a uno mismo. ¿Se podría imaginar un acuerdo entre San José y el Rey Herodes?”.

De ser así, continúa el Cardenal en su misiva, “¿creería yo que el Vaticano está vendiendo la Iglesia Católica en China? Sí, definitivamente, si es que van en la dirección en la que están según lo que han venido haciendo en los últimos años y meses”.

Para concluir, el Purpurado chino se pregunta si acaso “¿soy el principal obstáculo en el proceso de llegar a un acuerdo entre el Vaticano y China? Si es un mal acuerdo, estaría más que feliz de ser el obstáculo”.

Las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano se rompieron en 1951, dos años después de la llegada al poder de los comunistas que expulsaron a los clérigos extranjeros.

Desde entonces, China únicamente ha permitido el culto católico por medio de la Asociación Patriótica Comunista China, leal al Gobierno chino y que rechaza la autoridad de la Santa Sede en el nombramiento de obispos y en el gobierno de la Iglesia.

Por el contrario, los obispos legítimos que permanecen fieles al Papa, viven en una situación cercana a la clandestinidad, permanentemente asediados por las autoridades comunistas.

Desde hace algunos años la Santa Sede trabaja en un acuerdo para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con China, un acercamiento alentado por el (anti)Papa Francisco.

En agosto de 2014, mientras se dirigía a Corea del Sur, el  Santo (…) Padre envió un telegrama al Presidente de China cuando su avión sobrevolaba el espacio aéreo del país para expresarle sus mejores deseos.

El hecho de que el (anti)Papa haya recibido permiso para sobrevolar el espacio aéreo chino fue considerado como un pequeño paso adelante. El (anti)Papa San (…) Juan Pablo II tuvo que evitar el espacio aéreo de este país durante sus viajes a Asia.

Pedro Rizo: “Hay obispos y cardenales que incluso plantean la posiblidad de un anti-Papa. Yo no lo sé”

febrero 2, 2018
"Hemos hecho experimentos muy peligrosos, cambiado la fe por otra cosa que no es la de nuestros padres"

“Hay dos o tres cardenales que lo han dicho: un obispo en Paraguay, Raymond Burke también y no sé qué otro más, y dicen que hay que plantearse que estamos ante la posibilidad de que estemos en una situación incluso de anti-Papa; lo han dicho y yo digo que no sé, ya lo veremos.”

(Transcrito de Periodista Digital el 7 de enero de 2015)

(Jesús Bastante).- Es uno de nuestro blogueros más peculiares. Pedro Rizo presenta Mis pliegos de Cordel (Liber Factory), un compendio de los mejores post publicados en su “Plano picado-contrapicado“. Crítico, aunque con el freno puesto, con el Papa Francisco, Rizo sentencia que “un cristiano tiene que tener cierta independencia de lo que es el poder establecido en el momento presente. Ya tengo bastante con decir que al Papa no le toco“.

Los pliegos y el cordel parece que no casan muy bien, ¿por qué dices sí?

Lo digo en la introducción; si me permites, voy a leer una parte: “Poca atención dedica la Historia de la Literatura a los pliegos, o relatos, de cordel. Sin embargo, todo ella procede de aquellos recitadores y cantores, usuarios del medio cultural más antiguo del mundo, del que los pliegos de cordel no sólo son fruto de caballería. Su excelencia fue que en vez de destinarse a círculos exclusivos se ofreció al pueblo miscelánea curiosa de sucesos y noticias; discusión sobre historias de amor, de guerra y de crimen, así como, por descontando, soporte precursor para una inmensa gama de asimilaciones que no despreciaron autores como por ejemplo Dickens o Blasco Ibáñez, cuyas creaciones se esperaban en los cuadernillos de La novela del sábado o del Cuento Semanal, muchos de ellos recibidos en casa por debajo de la puerta”. Estas cosas yo las recuerdo: la novela de por debajo de la puerta…”A estos cantores, o pregoneros, o recitadores se les llamó pronto “de cordel” porque, para mejor memorizar la historia o lección, se ilustraban con unos cartelones de papel donde con rudimentarios dibujos exponían las estaciones de su relato”.

A mí eso me recuerda a los trovadores de la Edad Media…

Esta es la cuestión del cordel, aquí digo al final: “tesoro vehicular que abarca todos los géneros en insuperable variación de temas. El presente libro recoge los “pliegos” más visitados o leídos del blog que yo dispongo. En cada uno de los cuales el lector descubrirá la enjundia que quise transmitir fiado no en mi oficio sino en que las verdades, por sí mismas y aún dichas por señas, suelen ser por todos entendidas”. Esta última frase, lo digo con franqueza, y porque es deber, no es mía pero me gustó tanto de Las Novelas Ejemplares de Cervantes, que la he copiado.

¿La selección la haces tú? ¿O la han hecho los lectores?

Me la han hecho los lectores, son las más visitadas que yo sé gracias a Google Analytics. Muchas veces los comentarios, cree uno (al principio lo creí) que significan las visitas, pero no es así, porque los comentarios muchas veces se producen por polémicas entre los propios lectores que unos son de una tendencia, otros son de otra, y que algunos hasta a veces leen cosas que no se han puesto en absoluto y sin embargo parece que están tratando de algo que se escribe y yo digo “y dónde está eso escrito”. Y entonces se organizan unos verdaderos tinglados que producen muchos comentarios, pero a lo mejor solo lo ha leído el 10%.

Aun así es interesante ese feedback que se produce con el lector, prueba de ello es que este libro tiene en cuenta al lector, ya que sigue el criterio de los post más leídos. ¿Hay alguno que a ti te hubiera gustado que fuera de los más leídos y que no está en el libro? Alguno del que te sientas orgulloso… ¿O están todos?

La verdad que todos son vivencias propias, lo que pasa que están mezcladas con fantasías y con verdades, verdaderas, pero inventadas por mí. Por ejemplo hay uno que es “El regalo de Reyes”, que son unos mendigos que viven, duermen, trabajan o piden limosna, en Plaza España, y ese es totalmente verdadero, lo único que cambio y me invento son algunas cosas de los protagonistas. Pero finalmente, lo que dice el relato es de una carta que es verdadera, es histórica, tengo el documento, bueno, la fotocopia, además que fue editada en Miami por la familia del fusilado, un sacerdote que fue fusilado en Cuba porque era ajeno a la revolución. Mientras muchos escaparon, él se quedó y le cogieron y le mataron, no solamente le fusilaron, sino que la sangre la vendieron a Canadá, como hacían con todos los que en aquel tiempo mataban. El caso es que esa carta fue la que me dio la idea para inventar la historia y que finalmente pudiera mostrar la carta y así hay muchos.

Vamos hablar de tres de ellos que tengo aquí señalados, si te parece. Todos ellos tienen el título y además un subtítulo con lo que realmente quieres decir: El número 7; Los pobres más pobres de todos los pobres: [los que en el pensamiento de Jesús no concuerdan con los de la nueva evangelización]

Eso me viene como consecuencia de la Historia Sagrada, ahí hablo de que mucha gente conocemos la maravillosa ópera Nabucco (bueno, no es maravillosa, pero tiene sus cosas buenas, como buena música porque Verdi tenía buena música y una muy buena inspiración). Nabucco se refiere al pueblo hebreo sufriendo cautiverio en Babilonia. Pero se nos olvida que el pueblo hebreo que sufre el cautiverio es el pueblo que ha decidido renunciar a las ventajas de abandonar a Yahveh y sacrificar a los dioses babilónicos. Al idolatrar y cambiarse de su propia fe, los emperadores les daban la ventaja de seguir comerciando, de poder seguir con sus negocios, que al fin y al cabo también le daba entradas de dinero al Estado y además extendía el comercio a través de Babilonia por todos los sitios donde iban las caravanas de los hebreos haciendo comercio…

¿Por qué no concuerda con esa nueva evangelización?

En lo que se refiere a estos señores habían abandonado a Yahveh y habían reconocido los dioses babilónicos, sin embargo, los otros no quisieron traicionar a su Dios, con el resultado de que no les dieron ocasión para tener crecimiento o colocación y se les tenían completamente acantonados, por eso son conocidos como “los pobres de Yahveh”, son los pobres que por querer siempre a Yahveh han sido siempre perseguidos. Como ocurre en la Iglesia Católica y en todas partes, pero no con los hebreos que están ahora bastante bien y eso hay que reconocerlo.

No sé si preguntarte por las palabras del Papa en el avión, que han suscitado algún tipo de diatriba en fundamentalistas de un lado y de otro.

Yo creo que no hay más fundamento que la realidad de preguntarnos: qué hemos venido a hacer aquí, por qué y dónde vamos. Hay mucha gente que se preocupa tanto por el momento de su muerte, y piensa qué va a ser después de la muerte cuando ve un ataúd, que baja a su tumba y se le echan las flores (la gente llorando) y nadie se preocupa de saber por qué hemos venido. Y como esto es un misterio tan grande, la única explicación que se tiene, ya que la filosofía por sí sola no vale, así que tiene que dar un paso y, como todos sabemos, se habla más que nada de fe, porque la palabra teología no me va porque en el fondo la palabra significa el estudio de los atributos de Dios, más o menos así lo define la RAE, pero con todas sus derivaciones en el fondo; la vivencia y la experiencia de la fe.

Curiosamente hay fundamentalistas que no se centran en lo fundamental.

Generalmente por todos los casos que voy conociendo el fundamentalismo me parece que tiene un ataque a esa palabra que es tan bonita. ¿Por qué estoy casado con esta chica que conocí hace 50 años? Pues, fundamentalmente porque nos queremos y porque somos el uno para el otro y nos llevamos bien. Sin embargo, un matrimonio fundamentalista parece que tiene que ser solamente el de la Iglesia y parece ser que no, hay un montón de matrimonios verdaderos que no tienen por qué pasar por un certificado de nada, lo único que hace falta es que pensemos, naturalmente en los hijos a los que hay que certificarles que están en la vida para que no tengan problemas. El fundamentalismo es un pecado mortal: darle esa característica diríamos que despreciativa, de poco valor, como si fuera una cosa perseguida o perseguible, ¿por qué? Fundamental ha sido toda la vida la Iglesia, el credo, lo cual es lo fundamental de pertenecer a la Iglesia; no es el bautismo (de qué sirve bautizarte si no conoces el credo: resulta que el bautismo es nulo). Es decir, que estoy en contra de la palabra despectiva del fundamentalismo, pero estoy a favor de que seamos fundamentales.

Riada de inmigrantes a la costa de Europa (Primera Parte): [la rentable explotación de la lástima]

En este capítulo estoy hablando de dos cosas: en la primera parte hablo de que leí en 1973 un libro de un autor francés. Yo entonces por aquella época era director para España, Portugal, Francia y el Norte de África de una compañía multinacional que tenía la producción de estirpes selectas para que las gallinas fueran lo más ponedoras posibles o los pollos engordaran casi sin comer. Es una industria que mueve más dinero que la automovilística y yo diría casi casi que la armamentística, la industria de la proteína y de la ganadería. Y es sobre todo eso, la investigación de la calidad de las razas que tienen que producir muy buen rendimiento entre el costo de la alimentación y el resultado de la producción. Pues en uno de esos viajes por Francia me acompañaba siempre un francés que tenía que ver con la compañía, no estaba a mis órdenes sino que me acompañaba en mis viajes y me habló de este libro, El campamento de los Santo, que es un libro escrito por un hombre que tiene más o menos una inspiración profética y habla de una gente que viene de la India, de la negritud del África Negra y que viene completamente hambrienta, desnuda, con situaciones angustiosas… Y por donde van pasando, van dejando los establecimientos vacíos, los supermercados destruidos, y cuando llegan a las costas de Francia, y no saben qué hacer, se manda un ejército que estaba preparado para cañonearles y para hundir su barco, pero vienen muchos barcos, no solo uno, están cerca de la Costa Azul y no hay manera de que se vayan, por lo que interviene el Vaticano, el Papa y una institución caritativa (como pudiera ser la Cruz Roja). Recordamos que estamos hablando del año 73, cuando estoy leyendo el libro y me dice “que había un blanco del Vaticano y se estrella y toda la angustia está en saber no solamente cuántos heridos hay sino en que aparezca el Papa Benedicto XVI”. Esto me hace gracia que aparezca porque es como si fuera la presentación de la postura que tiene la Iglesia ante los inmigrantes que llegan.

“Ciertos historiadores formularon una extraña hipótesis, según la cual, el Papa Benedicto XVI viajaba en su blanco avión y había sucumbido a la catástrofe y entonces nunca más se volvió a hablar de Benedicto XVI”, escribes…

Sí, ya hasta 2005 nada, pero son cosas muy raras porque hay profecías de ese tipo.
Son profecías que hablaban casi de su renuncia de cómo se alejaba en su blanco avión, “había sucumbido a la catástrofe”. ¿Es un paralelismo real?
Quizás tú le estás sacando más punta que la que el libro quería darle, pero eraun hombre que estaba muy bien informado, este Jean Raspail.

Vayamos a la parábola de Francisco, el post número 11; Alegato antiliberacionista en una fantástica sala de audiencias.

Francamente, lo que me ocurre con estas cosas es que me parece que hablar de manera académica, un discurso sobre un tema es muy complicado, porque se le da demasiada seriedad; sin embargo un relato, una historia, un cuento, da ocasión de decir muchas cosas con toda la libertad del mundo.

Además le pones en su habitación un montón de libros muy curiosos cuanto menos, desde el corazón de las masas hasta La resurrección de Cristo de Leonardo Boff, y el más grande para su cajón sería La historia me absolverá de Fidel Castro dedicado por el autor…

Sí, es que yo lo tengo dedicado por el autor, yo se lo llevé a la embajadora de Cuba en Madrid, se lo di y al cabo de un tiempo me llegó firmado.

¿Cuál es tu opinión sobre Francisco? ¿Estamos viviendo un cuento o es algo más?

Tengo que decir que la parábola de Francisco está escrita antes de que existiera Francisco primer Papa. Él fue elegido Papa después de que yo escribiera sobre la parábola de Francisco, podríamos decir que, como yo solo he conocido de forma directa a los jesuitas, bastante porque con ellos he estudiado y aprendido muchas cosas, lo que más me gusta es haber tenido buenos maestros que me enseñaron sobre todo la capacidad de pensar y desarrollar, la capacidad de observar y que esas cosas que observes te hagan impacto para poder sacar conclusiones. El caso es que Francisco lo saqué de un sacerdote que tiene unos 86 años y que viene de una larga etapa misional en América Latina, aunque no me gusta este término porque ya suelta uno por causa de los interlocutores con los que hablas que suena solamente lo de latino pero es que es América Española y si acaso Ibérica pero principalmente española. El caso es que este Francisco yo me lo inventé, y vuelve a su casa matriz de su orden y que le piden que haga un informe sobre toda su vida misional pero con un limitado número de folios. Y él está escribiendo y de repente empieza a pensar y a sentirse mal y en ese momento ve que se acaba de morir y que está entrando en el cielo. Se encuentra con su ángel de la guarda y con San Pedro y la situación que yo planteo allí, a mí me hace gracia ya que digo que cosas que a lo mejor suenan como faltas de respeto para personas que se pueden sentir señaladas, pero yo como pienso que hay de todo en la vida pues hay que reconocerse en el sitio que estás ocupando y no veo nada más que una situación juzgada por mí, la pienso yo así, la veo yo así y soy una cámara de fotos que tiene ese objetivo para ver las cosas de esa manera.

¿Cómo te ves en la Iglesia? ¿O como ves la Iglesia de Francisco?

No me gusta nunca hablar del Papa reinante, ese es el Papa, o sea el Papa es el Papa, el que ayer fue Papa ya no es Papa y el que vendrá de Papa todavía no lo es. Y yo al Papa reinante no tengo capacidad de juzgarle. ¿Quién sabe las cosas que se viven en ese momento? Más adelante puede ser que se sepan, quizás podemos tener una visión mucho más clara de Juan XXII que de Francisco I. Creo que este Papa tiene una personalidad arrolladora, es decir, es muy fuerte su personalidad. Creo que tiene para estos, si son los signos de los últimos tiempos, que, bueno, que estamos en los últimos tiempos desde que empezó San Pedro a predicar, creo que la palabra los últimos tiempos es una palabra que está escondida en la manga de Yahveh, del Dios Padre, ya que el propio Jesús dice que ni siquiera el hijo lo sabe, que solo lo sabe el Padre… Pues creo que lo de los últimos tiempos, vete tú a saber, puede ser otros 3000 años más que vengan. El caso concreto de Francisco para mí es que la Iglesia tiene que reconocer cambios muy peligrosos, que como decía aquel, ” para hacer experimentos hágalos usted con gaseosa pero no con champagne Don Perignon”. Y ese es el problema: hemos hecho experimentos muy peligrosos con lo más valioso de la religión y hemos cambiado la fe por una cosa que no es exactamente la fe de nuestros padres y de nuestros abuelos. Creo que ahora realmente la Iglesia tiene que recomponerse bastante y nos hacen falta Franciscos valientes, no solamente uno. Es que, por ejemplo, cuando te pones a pensar lo que duró el gran Cisma de Oriente, el de Cerulalio y de Focio para que se concretara la separación, pasarían unos doscientos años y lo que duró el Cisma Protestante, ya que hay circunstancias que tienen un tiempo a través del cual eres testigo y posteriormente eres un estudioso, porque como testigo eres muy bueno, porque tienes capacidad de observación para ver la realidad que tienes delante, pero es que la realidad que tienes delante de ti muchas veces está mezclada con el apasionamiento de tomar partido y el partido que tomas es personal: no eres Dios, Dios es el que tiene la verdadera capacidad de ver esas cosas.

Hablas de cisma, Pedro. ¿Hay riesgo de cisma hoy?

Hay dos o tres cardenales que lo han dicho: un obispo en Paraguay, Raymond Burke también y no sé qué otro más, y dicen que hay que plantearse que estamos ante la posibilidad de que estemos en una situación incluso de anti-Papa; lo han dicho y yo digo que no sé, ya lo veremos.

¿Y tú qué crees?

Yo lo único que creo es que sigo creyendo en el credo de siempre y con eso yo me las arreglo para vivir y hasta para tener la conciencia y la visión de la vida que me hace posible andar con seguridad por este mundo.

Te noto radical.

No, la gente que me haya leído en el blog se da cuenta de que tengo una tendencia de extremar en el blog. Vamos a ver: cuando a la ama de casa se le pasa la sal y se queda salado el plato y se da cuenta de que esto no lo va a comer nadie, ¿qué tiene que hacer? Pues las cosas se arreglan no sé si echando un poco más de vinagre o un poco más de agua, pero tiene que hacer algo. Esto significa que a mí en el guiso lo que me gustaría sería tomarlo entero, no sólo el agua. Estoy poniendo un ejemplo malo pero espero que me comprendas. Y yo la idea que tengo es que verdaderamente ir de palmero de lo que existe ahora, de lo que ahora está protegido por toda la fuerza y por todo el aparato, pues tampoco tiene mucho mérito para un cristiano. Un cristiano tiene que tener cierta independencia de lo que es el poder establecido en el momento presente. Ya tengo bastante con decir que al Papa no le toco.

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