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La Operación Balmis y la verdad sobre la expedición contra la viruela

diciembre 28, 2021

Francisco Martínez / La Vanguardia

La viruela es la única enfermedad contagiosa que la humanidad ha conseguido erradicar, gracias a una campaña masiva de la OMS. La última vez que se contrajo de forma natural fue en Somalia, en 1977. Después, solo se contabilizó una víctima más: un año más tarde moría la fotógrafa médica Janet Parker, tras una deficiente manipulación del virus en un laboratorio británico. Finalmente, en 1980, la OMS anunció la eliminación del mal.

Concluía así una larga lucha que tuvo uno de sus hitos principales en la expedición española capitaneada por el médico alicantino Francisco Javier Balmis (1753-1819), destinada a difundir el uso de la vacuna. Es en homenaje a esta acción que el Ministerio de Defensa ha bautizado la operación puesta en marcha actualmente contra la epidemia de coronavirus.

El problema de la viruela

Foto tomada en 1892 y exhibe dos niños con viruela, uno vacunado y el otro no

En el siglo XVIII, la viruela constituía una amenaza muy letal que no respetaba clases sociales. Tampoco a los reyes, como sucedió con el joven Luis I de España, desaparecido con tan solo diecisiete años. Cada año, unas doscientas mil personas morían en toda Europa, en su mayoría niños. Sin embargo, los campesinos advirtieron que los que ordeñaban vacas no sufrían el contagio. El médico británico Edward Jenner reparó en ello y, en 1796, introdujo el fluido de un animal infectado en un niño. Este quedó inmunizado con carácter permanente.

El nuevo hallazgo no tardó en conocerse en España. Multitud de publicaciones de la época atestiguan el interés por la esperanzadora innovación. El rey Carlos IV se mostró sensible a la novedad porque la viruela había golpeado con dureza a su familia. Había perdido a una hija, María Teresa, de apenas tres años, y también a un hermano, el infante Gabriel. Por ello, no dudó en apoyar el proyecto para llevar la vacuna a los territorios de su inmenso imperio.

Pero la motivación principal no fue esa. En 1802, una epidemia de grandes proporciones se había desatado en el virreinato de Nueva Granada, que abarca las actuales repúblicas de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá.

La situación era dramática y urgente. Eso explica que, tal como ha señalado Susana María Ramírez Martín, autora de varios estudios sobre la expedición de Balmis, España reaccione con una rapidez inusual. Entre la concepción del proyecto y su puesta en marcha solo transcurrieron ocho meses. Todo un récord para la época.

La decisión se justificó como una forma de llevar la protección del monarca a sus súbditos necesitados, sobre todo a los más pobres, porque se sabía que estos eran los que sufrían las peores consecuencias. La viruela podía afectar a todos, pero los que se hacinaban en viviendas miserables lo tenían más complicado para su recuperación. No obstante, esta motivación humanitaria coexistía con la voluntad política de fortalecer los recursos del Estado evitando las periódicas catástrofes demográficas.

La iniciativa de la monarquía borbónica se enmarcaba en una política característica del siglo XVIII, destinada a impulsar el conocimiento científico. España promovió diversas expediciones dirigidas a los territorios ultramarinos, entre ellas, poco antes de la de Balmis, la de Alejandro Malaspina, entre 1789 y 1794.

A lo largo de este periplo, el marino italiano tuvo ocasión de observar los devastadores efectos de la viruela. En Isla Mocha (Chile), una epidemia “había arrebatado casi instantáneamente la vida a unas dos mil quinientas personas sin distinción de sexos”. En cuanto a los supervivientes, quedaban con secuelas físicas indelebles.

Un viaje durísimo

Le navire María Pita, au départ de la Corogne en 1803, gravure de Francisco Pérez.

En 1803 partió de La Coruña la corbeta María Pita, con Balmis como director de la denominada Real Expedición Filantrópica. Un cirujano, Josep Salvany, era el subdirector. En aquellos momentos había que hacer frente al reto de transportar la vacuna a una gran distancia de forma que estuviera en condiciones de ser utilizada.

Hubo que recurrir a un método primitivo, pero ingenioso. Se reunió un grupo de veintidós niños y se inoculó el virus a dos. Cuando estos desarrollaron la forma atenuada de la enfermedad, se repitió la operación con otra pareja. A través de esta cadena, el fluido llegó fresco a territorio americano.

Para reclutar a estos niños, el gobierno ofreció mantenerlos y formarlos hasta que pudieran ejercer un oficio digno. Aunque la oferta era atractiva, los padres no deseaban entregar a sus hijos para un viaje tan largo y arriesgado. Por eso los elegidos fueron huérfanos procedentes de La Coruña y Santiago. Más tarde, ya en América, se buscarían nuevos niños para proseguir con la expedición.

Tras su llegada a Venezuela en marzo de 1804, la expedición se dividió para multiplicar los esfuerzos. Balmis se encaminó hacia el norte para vacunar México y, desde allí, dirigirse a Filipinas, en un largo viaje en el que los niños portadores de la vacuna pasaron por un sufrimiento atroz. El capitán del navío Magallanes había prometido al médico alicantino colocar a los pequeños en un compartimento amplio y ventilado, pero, pese a las indignadas quejas de este, los situó en un espacio lleno de inmundicias y ratas.

Por su parte, el segundo de Balmis, Salvany, marchó hacia América del Sur. Le esperaba un periplo lleno de penalidades en una geografía con distancias descomunales y todo tipo de obstáculos. Él mismo relató así, desde Cochabamba, Bolivia, las dificultades que él y sus hombres tuvieron que superar: “No nos han detenido ni un solo momento la falta de caminos, precipicios, caudalosos ríos y despoblados que hemos experimentado, mucho menos las aguas, nieves, hambres y sed que muchas veces hemos sufrido”.

La sorpresa

Según una visión tradicional, el remedio contra la viruela fue un descubrimiento europeo y América se limitó a recibirlo sin más. La reciente historiografía cuestiona esta visión a través de estudios como Viruela y vacuna (Santiago de Chile, 2016), de Paula Caffarena. Esta especialista señala que la vacuna se hallaba en muchos territorios americanos antes de la llegada de Balmis y su expedición. La opinión pública ya sabía de la existencia del tratamiento a través de la prensa local y otras publicaciones. En Guatemala, por ejemplo, se habían publicado diversas noticias entre 1802 y 1804.

El descubrimiento de Jenner, por tanto, era una innovación que se aguardaba con impaciencia. Los criollos americanos pudieron obtenerla gracias al contrabando, ampliamente practicado en aquellos momentos, pese al monopolio comercial detentado por España. En Nueva Granada (actual Colombia), por ejemplo, la vacuna llegó a través de las relaciones comerciales clandestinas con las colonias inglesas.

En Lima sucedió otro tanto. Cuando Salvany se presentó en la capital peruana encontró un floreciente tráfico en torno al remedio: “Se vendían públicamente cristales con el pus (…) a precios muy subidos, y salían a vacunar a los pueblos comarcanos y exigían cuatro pesos a cada vacunado”.

Tomar la iniciativa

América estaba muy lejos de su metrópoli. Por eso, en situaciones de urgencia, las autoridades actuaban por propia iniciativa. En Puerto Rico, cuando se desató una epidemia de viruela, el gobernador autorizó al cirujano catalán Francisco Oller a marchar a la isla vecina de Santo Tomás, en manos danesas, para obtener la vacuna. Poco después llegó Balmis y montó en cólera al comprobar que el trabajo que él pensaba realizar ya estaba hecho. Dijo entonces que Oller había usado una técnica incorrecta.

La gran aportación de la expedición no fue llevar la vacuna, sino regular su difusión

Fue en Puerto Rico donde el médico Tomás Romay obtuvo la vacuna. La introdujo en La Habana antes de que la Real Expedición Filantrópica pisara Cuba. Cuando Balmis llegó a Veracruz, en México, se encontró con que Alejandro García de Arboleya, médico de la Armada, ya había introducido el descubrimiento de Jenner.

La gran aportación de la Expedición Filantrópica, en realidad, no consistió en llevar por primera vez el tratamiento contra la viruela, sino en regular su difusión, tal como señala Caffarena. Por toda América se crearon juntas encargadas de asegurar la conservación del preciado remedio y su extensión por el territorio. La extensión de la vacuna, por tanto, no se efectuó en un sentido unidireccional –España da, América toma–, sino que fue el resultado de la interacción entre la metrópoli y las diversas instancias locales.

Neocura (52) negacionista de Galicia, en cuidados intensivos por Covid-19

diciembre 27, 2021

Afectado por la infodemia de redes sociales, estaba sin vacunar porque consideraba que la crisis sanitaria actual es «un montaje»

Igual que el neo cardenal negacionista Raymond Leo Burke, quien terminó conectado a un respirador en agosto

(Transcrito de 20minutos.es)

Juan Manuel Fernández Iglesias es un neo sacerdote gallego que cubre los municipios de Cerdedo-Cotobade, Ponte Caldelas y A Lama y que se encuentra ingresado en la UCI tras haber contraído el coronavirus. Hasta aquí podría ser una historia normal dentro de la pandemia que se vive, pero es que Fernández tiene la particularidad de que es un cura negacionista que, a sus 52 años, estaba sin vacunar porque consideraba que la crisis sanitaria actual es «un montaje». Es, asimismo, profesor de Religión.

Tal como cuenta La Voz de Galicia, al principio de la pandemia el sacerdote cumplía con todas las normas y marcaba las restricciones necesarias en las parroquias para evitar los contagios, pero a medida que ha ido pasado el tiempo empezó a renegar de la misma, lo que le llevó a no vacunarse cuando le llegó el turno. «Se había empapado de mucha información sobre el virus», explicaron los vecinos. Ahora es uno de los afectados por la virulenta subida de casos en toda España que afecta también de forma muy dura a Galicia.

El presidente de la Xunta, Alberto Nuñez Feijóo ha advertido que, aunque la situación está bajo control en los hospitales gallegos por el momento, la incidencia y la tasa de positividad son «muy altas», por lo que, si se mantiene a lo largo de varios días el incremento de contagios, esto podría cambiar. También ha reflexionado sobre el impacto que tiene sobre la economía cada contagio de covid-19 y su correspondiente cuarentena.

Con estas premisas, ha insistido en que los expertos clínicos que asesoran a la Xunta verán esta tarde «si es lógico» reducir las interacciones de cara a fin de año, en un contexto marcado también por la explosión de la variante Ómicron.

«Hasta hoy no habíamos impuesto ninguna restricción en hostelería ni en ningún otro sector. Vamos a ver si podemos disminuir la interacción social sin producir efectos muy nocivos en el sector servicios y en la hostelería», ha concluido.

«Cada uno en su religión puede ser bueno»: Conchita de Garabandal (4:08)

diciembre 27, 2021

¿»Santa Claus» o Holly King? el verdadero origen druida iniciado en Nueva York

diciembre 26, 2021
Sinterklaas originalmente era un duende que vestía de verde.

En 1809, Washington Irving escribió Historia de Nueva York, una sátira en la que deformó el nombre neerlandés Sinterklaas en la simplificada pronunciación angloparlante Santa Claus, como actualmente lo conocemos. Esta figura parece haber tomado algunas importantes características de la mitología druida, siendo quizás una fusión del Holly King de los celtas, quien utilizaba una corona de acebo en su sombrero –un adorno que ha sobrevivido hasta nuestros días. También de los druidas proviene la tradición que liga estas fechas al muérdago, siendo esta planta parasitaria sagrada por crecer sobre el roble, el árbol sagrado.

Similar es la representación que dos décadas más tarde, en 1823, el poeta Clement Clarke Moore hizo del Santa Claus de Irving. En este caso, definía al personaje navideño como un duende enano y delgado. Como ahora, el duende regalaba juguetes a los niños la víspera de Navidad y conducía un trineo tirado por renos. En este texto, por cierto, hace su primera aparición el reno Rudolph. Con el libro infantil The Life and Adventures of Santa Claus de L. Frank Baum, hijo del inmigrante Benjamín Baum,  se consagra la figura de un anciano que reparte regalos en Navidad, con su frondosa barba blanca y su gran barriga, aunque ilustrado con una vestimenta verde con un borde blanco con puntos negros. Esta imagen data del año 1902.

Los druidas celebraban a su Rey Santo o Holly King
El Sinterklaas original

«El Holly King era conocido por usar una vestimenta verde con vivos rojos, por cazar para brindar provisiones para todo su pueblo durante el invierno e incluso por llevar un trineo conducido por renos. «Son numerosas las connotaciones chamánicas que tiene esta figura que preside sobre las fuerzas de la naturaleza, que caza valiéndose de la magia y que es el gran proveedor de la comunidad. Una de las teorías más radicales e interesantes ha comparado a Santa Claus con un chamán, conectando el gusto que tienen los renos por los hongos amanita muscaria (de colores rojo y blanco) con los renos voladores de Santa Claus y por supuesto también por el acto de volar en un trineo, así como por producir regalos mágicos con una hueste de duendes. También se vincula el supuesto origen de Santa Claus en el Polo Norte con el axis mundi que ha sido ligado en las culturas chamánicas con la estrella polar, y el árbol de Navidad con este mismo eje cósmico». El Holly King druida es también adorado en distintas culturas como el Padre Invierno, una figura que parece hacer eco del Padre Cronos, el dios Saturno, cuyas fiestas también se celebraban alrededor de estas fechas en Roma, en las famosas saturnalias. Un ejemplo de esto es el Ded Moroz o Padre Escarcha de la cultura eslávica, que también era un mago semidivino ligado a la nieve y que posteriormente fue transformado en una figura muy similar a Santa Claus. 

La versión de Coca Cola

Fue en la década de los años 30 del siglo XX cuando el artista sueco Haddon Sundblom, comisionado por Coca-Cola, hizo una serie de dibujos de Santa con su traje rojo y su enorme cinturón, los cuales fueron usados durante los siguientes 30 años en la publicidad de esta marca, consolidando una imagen que quizás era más dispar y heterogénea de lo que hoy pensamos. 

La transformación al Santa actual fue producto del artista sueco Haddon Sundblom, quien por encargo de la empresa cambió la imagen. El pintor tomó como modelo a un vendedor jubilado amigo suyo de nombre Lou Prentice para quitarle a Santa los rasgos tipo gnomo que había ganado en las tradiciones druidas. Lo hizo más alto, de rostro más grueso y bonachón, y con ojos alegres.

Sundblom se inspiró en el poema ‘Twas the Night Before Christmas de Clark Moore para crear sus escenas y siguió haciendo retoques a su modelo durante los 33 años posteriores para luego incorporar a sus hijos y nietos en las imágenes del personaje. Cuando la edad se lo permitió,  aprovechó su parecido personal con Santa para convertirse en su propio modelo. El artista falleció en 1976.

Coca-Cola produjo muñecos de peluche, merchandising, juguetes, óleos y distintos anuncios con las imágenes de Sundblom que hasta la fecha son objetos de colección y forman parte del stock del Museo de la Ciencia e Industria de Chicago, del Louvre de París, del Royal Ontario Museum en Toronto, los almacenes Isetan en Tokio, las tiendas NK de Estocolmo y por supuesto, del Archivo de Coca-Cola.

El verdadero San Nicolás, lo opuesta a Santa Claus

San Nicolás de Bari

El verdadero San Nicolás de Bari fue un obispo católico, y nunca se metía en chimeneas vestido de duende, para llevar regalos mundanos por el mundo a utilizando un trineo espacial tirado por nueve renos con nombres paganos.

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DICIEMBRE. DÍA XXV, VEINTE Y CINCO. LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, QUE EN ALGUNOS LUGARES SE LLAMA LA PASCUA DE NAVIDAD

diciembre 25, 2021

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La verdadera Navidad, donde el Niño Jesús es el centro.

El año de la creación del mundo, cuando en el principio crió Dios el cielo y la tierra, 5199;  después del diluvio,  2907 ; del nacimiento de Abrahan, 2015 ; de la salida de los israelitas de Egipto bajo su caudillo Moisés, 1510; desde que David fue ungido y consagrado por rey, 1032; la semana 65, según la profecía de Daniel; en la olimpiada, 194; el año de la fundación de Roma, 752; el año 42 del imperio de Octaviano Augusto; gozando todo el universo de una profunda paz, en ]a Sexta edad del mundo, JESUCRISTO, Dios eterno, é hijo del eterno Padre, queriendo consagrar el mundo con su santo advenimiento, habiendo sido concebido por obra del Espíritu Santo, y habiéndose pasado nueve meses después de su concepción (lo que sigue se lee en voz más alta, y se arrodillan todos), nace en Belén ciudad de Judá de la gloriosa virgen MARÍA hecho hombre (lo siguiente se lee en voz más alta y en tono de pasión):

 Hoy es este día tan solemne en el mundo ; en el cual se celebra LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO según la carne.

De este modo anuncia la iglesia boyá todos. 

Hoy es el día célebre del nacimiento del Salvador en el mundo; día tan deseado, por tanto tiempo esperado. Pedido con tantas instancias por todos los patriarcas, profetas; y por todos los que esperaban la redención de Israel; y este es el nacimiento dichoso, cuya historia vamos a dar.

No se halla otro en el mundo una paz más universal que la que entonces reinaba. Aprovechándose el emperador Augusto de esta tranquilidad general, le picó la curiosidad de saber el número de las fuerzas del imperio, haciendo para ello un empadronamiento: exacto de todos sus súbditos. Cirino tuvo la comisión de hacer el de la Siria, de la Palestina y de la Judea, y para facilitar la ejecución ordenó que cada uno se empadronara y diera su nombre en la ciudad de donde era originaria: su familia.

Luego que se publicó el edicto del emperador, José partió de Nazareth, pequeña ciudad de Galilea, donde tenía su domicilio, y fue a Judea a la ciudad de David, llamada Belén, porque era de la casa. y familia de David, para hacerse alistar con María su esposa, que estaba cercana al parto. Belén no era entonces sino un lugar o una aldea de la tribu de Judá, a dos leguas de Jerusalén. No fue poco trabajo para la santísima Virgen y para san José tener que hacer cuatro días de camino para ir desde la baja Galilea hasta Belén, primera residencia de la familia de David, de la que traían su origen uno y otro. Pero como entrambos estaban perfectamente instruidos del misterio, y sabían que el Mesías, según la profecía de Miqueas, debía nacer en Belén, sufrieron con gusto las incomodidades del viaje.

Habiendo llegado a Belén, fueron mal recibidos; no se tuvo el menor respeto ni a su calidad, ni al preñado de la santísima Virgen. La pobreza, que se manifestaba bastante en todo su equipaje, no atrajo sobre ellos sino el desprecio y el abandono: estando las posadas llenas de gente por el concurso extraordinario que había acudido de todas partes, y empezando á anochecer, María y José, las dos personas más santas y más respetables del universo, a quienes todos los hombres debían rendir homenaje, se vieron obligados a retirarse a una especie de establo o cueva que estaba fuera del pueblo, donde a la sazón se hallaba un buey y un jumento; habiéndolo dispuesto así la Providencia divina en cumplimiento delas profecías de Habacuc y de Isaías.

Pesebre de Nuestro Señor en Santa María la Mayor,  en Roma.

Pesebre de Nuestro Señor en Santa María la Mayor, en Roma.

Una posada tan humilde no dejó de contristar a la Madre de Dios y a san José; pero le convenía a aquel que venía a enseñar la humildad a los hombres, y cuya grandeza y majestad son independientes de toda exterioridad. No ignorando la santísima Virgen la hora en que el Salvador debía nacer, pasó con san José todo el tiempo que precedió á este nacimiento en una dulce y amorosa contemplación del misterio que iba a cumplirse. A media noche, sintiendo que el término había ya llegado, parió sin dolor y sin lesión alguna de su pureza virginal a su Hijo primogénito, que fue asimismo su único Hijo, al cual adoró postrada en tierra con aquellos transportes de amor, de admiración y de respeto de que solo Dios puede conocer el ardor, el precio y la medida; tomándole después en sus brazos, le envolvió en los panales que había llevado, y le recostó en el pesebre donde se echaba de comer a las bestias. Esta fue la cuna que escogió Jesucristo para empezar á confundir nuestro orgullo, y enseñarnos  a menospreciar la grandeza, las comodidades y todos los falsos bienes de la tierra. Fácilmente se deja comprender la impresión que haría en san José la vista de este divino Salvador, quien por una predilección particular le había escogido para que hiciera las veces de padre consigo. ¡Cuáles serian sus actos de adoración, de amor y de humillación a los pies de un Dios hecho niño! ¡a los pies del Verbo encarnado, Aquel vil establo, aquella pobre cueva vino a ser entonces el lugar mas respetable del universo, y la imagen, por decirlo así, más parecida de la celestial Jerusalén. Ningún ángel dejó de venir á adorarle en este lugar: no hubo uno que al primer momento que este divino. niño vio la luz, no se diese priesa para venir. a rendirle sus homenajes. Aunque ya se los habían rendido en el primer momento de su Concepción, los reiteraron esta segunda vez. que entró en el mundo: Et cum iterum introducit  primogenitum in orbem terrae, dice san Pablo (Hebr. 1), dicit et adorent eum

omnes angeli Dei. 

Que fondo de reflexiones, buen Dios, no nos presentan todas las circunstancias de este maravilloso nacimiento! La santísima Virgen busca una posada en la aldea de Belén; pero el gran concurso de gentes que llegan a toda hora hace que no la encuentre; resérvanse los alojamientos para mas ricos huéspedes.  La santísima Virgen y san José quizá hubieran tenido con que pagar un pobre rincón, pues le buscaban para alojarse; pero sin duda en Belén no había lugar bastante pobre para Jesucristo. Era menester una cueva, un corral, un establo para recoger y albergar a las dos personas mas dignas, mas amadas de Dios, pero despedidas de todo el mundo y menospreciadas en todas partes. ¡O Salvador mío y cómo empiezas con tiempo a reprobar y confundir la soberbia del mundo! ¿Quién se imaginaria que el supremoSeñor del universo había de nacer en un lugar tan vil y despreciable? ¡Qué espectáculo mas asombroso! Un Dios niño y este niño Dios, para quien el cielo no tiene cosa que sea bastante magnífica, y que tiene su trono sobre las estrellas, está reclinado en un pesebre es fomentado con el vaho y aliento de dos animales, está expuesto a todas las inclemencias del viento, mientras que tantos reyes, que son sus súbditos, nacen en palacios magníficos y en la abundancia de todo. Ubi aula regia, exclama san Bernardo, ubi thronus ubi curiae regalisfrequentia¿Dónde está el palacio de este rey recién nacido? ¿donde está su trono, dónde los oficiales de su numerosa corte? Nunquid aula est stabulum, thronus proesepium, et totius aulae frequentia Joseph et María? Su palacio es el establo, su trono es el pesebre; María y José componen toda su corte. ¿Quieres saber, dice san Agustín, quién es el que ha nacido de esta suerte? Yo te lo diré: » Es el Verbo del Padre Eterno, el criador del mundo, la luz del cielo, la fuente de la paz y de la bienaventuranza eterna, la salud del linaje humano, el que vuelve al camino los que se extravían; en fin, el que es toda la alegría y la esperanza de los justos». Sin embargo, aunque el Hijo de Dios quiso nacer en la oscuridad de un establo, no dejó de manifestar su nacimiento a los judíos y a los gentiles. Los ángeles le anuncian a los pastores, y una estrella milagrosa los reyes magos. Unos pastores velaban en los campos vecinos, guardando sus ganados; porque, siendo el invierno templado y tardío en Judea, podía muy bien mantenerse el ganado en el campo por la noche en este tiempo. Se les apareció un ángel más resplandeciente que el sol; al principio quedaron deslumbrados y llenos de temor; pero el mismo ángel que les había causado el temor los serenó, diciéndoles: No temáis, porque vengo á traeros la nueva más alegre que se puede imaginar, Y que vosotros jamás podríais esperar; la que debe ser para vosotros y para todo el pueblo motivo de un extremado gozo: Evangelizo vobis gaudium magnum quod erit omni populo. Acaba de nacer un Salvador en Belén, en un pueblo que vosotros llamáis ciudad de David, el cual es el Mesías, el Salvador de las almas, vuestro Señor y vuestro Dios; le hallaréis allí envuelto en pañales, y reclinado muy pobremente en el pesebre de un establo; estas son las señales que os doy para conocerle, y convenceros de la verdad de lo que os digo. Apenas el ángel hubo acabado de hablar, cuando a una multitud de espíritus celestiales se oyó cantar las alabanzas de su Señor y su Dios: Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, decían, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad y de corazón recto. El Salvador que acaba de nace y procura infundir la una y la otra.

Advertid, dicen los santos padres, que Dios no hace anunciar el nacimiento de su Hijo a los sabios ni a los ricos de Belén; porque la soberbia, la avaricia, el placer son grandes embarazos para ir a adorar a un Dios pobre, humilde y entre penas. Los primeros a quienes es anunciado Jesucristo son los pastores, hombres pobres, humildes, trabajadores; porque son los más capaces de entrar por medio do la sencillez en los misterios de la religión. Pero ¿qué señales les dan a estas pobres gentes de la divinidad de este niño, y de la verdad del Mesías? Los pañales en que está envuelto, el pesebre donde esta reclinado y el establo. ¿Son estas las señales por las que se ha de venir en conocimiento de la suprema majestad de un Dios? No por cierto, pero con estas señales de pobreza y de anonadamiento se viene en conocimiento de un Dios Salvador, que viene a librar a los hombres de la esclavitud del pecado y de la tiranía de las pasiones. Pero ¡qué gloria la que le resulta a Dios de este nacimiento! La encarnación es la obra grande de Dios; todas las divinas perfecciones, el poder, la sabiduría, la bondad, la justicia, la misericordia resplandecen en ella de un modo el mas excelente. Jesucristo viene a reconciliar el mundo con su Padre, á destruir el pecado, a domar al demonio; a sujetar la carne al espíritu, a unir las voluntades de los hombres entre sí y con la de Dios, Con razón, pues, se anuncia hoy la paz a aquellos que fueren dóciles a la doctrina y a las gracias del Salvador.

Los pastores no desprecian el aviso que han recibido del cielo; antes bien, exhortándose los unos a los otros a ir a ver estas maravillas, parten al punto, llegan a Belén poco después de media noche, y habiendo encontrado desde luego el establo, entran en él penetrados de una unción extraordinaria de la gracia que derramaba interiormente en sus almas aquel divino Salvador; se postran a sus pies, le adoran como a Su Salvador y su Dios, y habiendo hecho sus cumplidos con la santísima Virgen y con san José, se vuelven a sus hatos llenos de un gozo indecible; no cesan de glorificar al Señor por todas las cosas que han visto y oído, y las cuentan con su natural sencillez a cuantos encuentran. Todos los que los oyeron, dice el Evangelio, quedaron atónitos de las cosas que supieron y aprendieron de la boca de los pastores.

Gruta de la Natividad, en Belén.

Gruta de la Natividad, en Belén.

« ¡Oh amor inefable! exclama aquí san Agustín. ¡ Oh caridad incomprensible cuyo precio somos incapaces de conocer! ¿Quién se hubiera atrevido jamás a imaginar que aquel que está en el seno del Padre desde la eternidad, había de nacer de una mujer en tiempo por nuestro amor? ¡qué honra y qué gloria la tuya, oh hombre, añade el mismo padre, el que un Dios se haya dignado hacerse tu hermano!

Quiso nacer así, dice san Crisólogo, porque así quiso ser amado. En el nacimiento de Jesucristo, dice san Bernardo, el pesebre nos grita altamente que debemos hacer penitencia; el establo, las lágrimas, los pobres pañales nos predican la misma virtud. Todo predica en el nacimiento del Salvador, todo es instrucción, toda lección, y todo nos dice que en cualquiera condición que hayamos nacido, en cualquiera estado que vivamos, sea vil o eminente el puesto que ocupemos en el mundo, es necesario que nuestro corazón esté desprendido de los bienes y de los placeres de esta vida : es necesario que seamos humildes, penitentes, mortificados, si queremos que el nacimiento del Salvador nos sea útil, si queremos tener parte en la redención. 

La fiesta de la Natividad del Salvador, que ha sido en todos tiempos de las más solemnes de la Iglesia; el adviento que la precede, y que por muchos siglos fue un tiempo de ayuno, como lo es aún ahora para muchas comunidades religiosas; las oraciones y la solemnidad de los ocho días últimos de adviento, las tres misas que cada sacerdote dice en este día, todo esto denota la celebridad. de la fiesta. En todos tiempos se ha celebrado el día del nacimiento de los príncipes en todas las cortes yen todos los pueblos. El día feliz del nacimiento del Salvador del mundo ¿podía celebrarse menos entre todos los fieles? Esta consideración ha hecho que la Iglesia, viéndose precisada a prohibir todas las vigilias que estaban en uso, haya dejado la de Navidad a causa de la celebridad del día. La tradición desde los apóstoles hasta nosotros ha fijado siempre la célebre época de este nacimiento al día 25 de diciembre, y la Iglesia ha querido contar el año de la redención por el día de Navidad, y sobre este cálculo ha arreglado sus oficios, como se ve en todo el orden de su liturgia yen los antiguos martirologios, fijando el punto del principio del año eclesiástico al punto del nacimiento del Salvador del mundo.

Por lo que mira a las tres misas que dice cada sacerdote en este día, este uso estaba ya establecido en la Iglesia en tiempo del papa san Gregorio, hacía el año de 600; pues advierte este santo doctor que el tiempo que se emplea en decirlas, debía abreviar en este día el tiempo de la predicación. El sentido místico de las tres misas en la celebridad de este día ha dado motivo para buscar diferentes razones de este rito extraordinario. Unos han creído que era para honrar particularmente a las tres personas de la santísima y adorable Trinidad, que, tenían tanta parte en este misterio.

Otros creen que, como el Salvador nació a media noche, la Iglesia ha querido honrar este tiempo con una misa solemne. Como los pastores llegaron un poco antes del día, la Iglesia ha querido santificar esta primera manifestación del Salvador con otra misa; y la tercera es la que se dice solemnemente cuando se junta el pueblo para celebrar las grandes solemnidades. Otros han pensado que la misa de la media noche era para honrar el nacimiento temporal del Salvador; la que se dice· al amanecer, para honrar el tiempo de la resurrección; y la tercera, que se dice solemnemente cerca del mediodía, era en honra de su nacimiento eterno en el seno del Padre. 

Por lo que mira a la cueva sagrada donde quiso nacer el Salvador, ha estado siempre en gran veneración. Es verdad que el emperador Adriano hizo en odio de los cristianos edificar encima un templo dedicado a Adonis, esperando abolir con esta sacrílega profanación la memoria de un lugar tan respetable; pero no impidió el que los mismos paganos miren este santo lugar con respeto, y dijesen siempre: Este es el lugar donde el Dios de los cristianos quiso nacer. Pero habiendo cesado las persecuciones, se demolió el templo de los paganos, y se edificó en su lugar una iglesia magnífica, forrada de planchas de plata, las paredes embutidas de mármol, y la cueva enriquecida a proporción. Se edificaron muchos monasterios alrededor; y lo que la hizo todavía más célebre, fue que san Jerónimo la escogió para su morada. El pesebre santificado con el contacto del Salvador fue llevado después a Roma, donde se conserva con mucha veneración en la célebre iglesia de Santa María la Mayor, que por esto se llama Santa María ad praesepe. Los preciosos pañales en que el Salvador fue envuelto eran una reliquia demasiado preciosa para que no se conservaran. Primero fueron llevados a Constantinopla donde se fabricó una magnífica iglesia para guardarlos con mas decencia, hasta que el emperador Balduino II los regaló a san Luis, rey de Francia, quien los colocó en la Santa Capilla de París, donde están en gran veneración, y se guarda el instrumento auténtico de la donación, escrito en el mes de junio de 1247, y todavía se leen en la caja o navecilla estas palabras : Pannos infantim Salvatoris, quibusin cunabulis fuit involutus : los pañales de la niñez del Salvador en que fue envuelto en la cuna.

Las tres misas de este día son del misterio. 

La oración de la Misa del Gallo, a media noche, es la siguiente:

Oh Dios, que habéis iluminado esta noche con el resplandor de la verdadera luz; hacednos el favor de que habiendo conocido en la tierra los misterios de esta luz, gocemos también en el cielo la alegría eterna de aquel que siendo Dios vive y reina con Vos,..

La oracion de la segunda Misa es la siguiente:

O Dios omnipotente, concedednos que así como somos ilustrados con la nueva luz de vuestro Verbo encarnado, así hagamos resplandecer en nuestras obras ‘las luces’ con que a nuestro entendimiento. Por el mismo Jesucristo…

La oración de la tercera Misa solemne es la siguiente:

Haced, o Dios omnipotente que el nuevo Nacimiento de vuestro único Hijo, que se vistió de nuestra carne, nos liberte a los que hace tiempo que gemimos bajo la esclavitud del pecado. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Sermón de San Bernardo: -IN VIGILIA NATIVITATIS DOMINI- en la vigilia de la Navidad del Señor

diciembre 23, 2021

José y María 1

Sobre el anuncio litúrgico del nacimiento del Señor:

Jesucristo, Hijo de Dios, nace en Belén de Judá

 (San Bernardo de Claraval)

Un grito de júbilo resuena en nuestra tierra; un grito de alegría y de salvación en las riendas de los pecadores. Hemos oído una palabra buena, una palabra de consuelo, una frase rezumante de gozo, digna de todo nuestro aprecio. 

Exultad, montañas; aplaudid, árboles silvestres, delante del Señor porque llega. Oíd cielos; escucha, tierra; enmudece y alaba, coro de las criaturas; pero más que nadie, tú, hombre. Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. ¿Quién tendrá corazón tan de piedra que, al oír este grito, no se le derrita el alma? ¿Se podría anunciar mensaje más consolador? ¿Se podría confiar noticia más agradable? ¿Cuándo se ha oído algo semejante? ¿Cuándo ha sentido el mundo cosa parecida? Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. ¡Expresión concisa sobre la Palabra condensada, pero henchida de celeste fragancia! El afecto se fatiga intentando expandir un mayor derroche de esta meliflua dulzura, pero no encuentra palabras. Tanta gracia destila esta expresión, que, si se altera una simple coma, se siente de inmediato una merma de sabor. 

Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. ¡Oh nacimiento esclarecido en santidad, glorioso para el mundo, querido por la humanidad a causa de incomparable beneficio que le confiere, insondable incluso para los ángeles en la profundidad de su misterio sagrado! Y bajo cualquier aspecto, admirable por la grandeza exclusiva de su novedad; jamás se ha visto cosa parecida, ni antes ni después. ¡Oh alumbramiento único, sin dolor, cándido, incorruptible; que consagra el templo del seno virginal sin profanarlo! ¡Oh nacimiento que rebasa las leyes de la naturaleza, si bien la transforma; inimaginable en el ámbito de lo milagroso, pero subsanador por la energía de su misterio! 

Hermanos: ¿Quién podrá proclamar esta generación? El ángel anuncia. La fuerza de Dios cubre con la sombra. Baja el Espíritu. La Virgen cree. La Virgen concibe en la fe. La Virgen alumbra y permanece virgen. ¿Quién no se asombrará? Nace el Hijo del Altísimo, Dios de Dios, engendrado antes de todos los siglos. Nace el Verbo-niño. Imposible admirarlo cual se merece. 

Tampoco es inútil este nacimiento, ni queda estéril tal condescendencia de la majestad divina. Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. Los que yacéis en el polvo, levantaos exultantes. Mirad al Señor de la salvación. Trae la salvación y viene con ungüentos y con gloria. Es inconcebible un Jesús sin salvación, como lo es un Cristo sin unción y un Hijo de Dios sin gloria. El es la salvación; él, la unción y la gloria, como está escrito: El Hijo sensato es la gloria del padre. 

Dichosa el alma que ha gustado del fruto de la salvación, porque le atrae y corre tras el olor de los perfumes para contemplar su gloria, gloria del Hijo único del Padre. Reanimaos los que os sentís desahuciados: Jesús viene a buscar lo que estaba perdido. Reconfortaos los que os sentís enfermos : Cristo viene para sanar a los oprimidos con el ungüento de su misericordia. Alborozaos todos los que soñáis con altos ideales: el Hijo de Dios baja hasta vosotros para haceros partícipes de su reino. Por eso imploro: Sáname, Señor, y quedaré sano; sálvame, y quedaré a salvo; dame tu gloria, y seré glorificado. Y mi alma bendecirá al Señor, y todo mi interior a su santo nombre, cuando perdones todas mis culpas, cures todas mis enfermedades y sacies de bienes mis anhelos. 

Estas tres cosas, queridísimos míos, saboreo en mi alma cuando oigo la buena noticia del nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios. ¿Por qué le llamamos Jesús?. Únicamente porque salvará a su pueblo de todos sus pecados. ¿Y por qué le llamamos Cristo? Porque hará pudrir el yugo de tu cuello con la efusión del aceite. ¿Por qué e Hijo de Dios se hace hombre? Para que los hombres se vuelvan hijos de Dios. ¿ Quién puede resistir a su voluntad? Si Jesús es el que perdona, ¿quién se atreverá a condenar? Si es Cristo el que cura, ¿quién podrá herir? Si el Hijo de Dios es el que enaltece, ¿a quién se le ocurrirá humillar? 

Nace Jesús. Alégrese incluso el que siente en su conciencia de pecador el peso de una condena eterna. Porque la misericordia de Jesús sobrepuja el número y gravedad de los delitos. Nace Cristo. Gócense todos los que han sufrido la violencia de los vicios que dominan al hombre, pues ante la realidad de la unción de Cristo no puede quedar rastro alguno de enfermedad en el alma, por muy arraigada que esté. Nace el Hijo de Dios. Alborócense cuantos sueñan con sublimes objetivos, porque es un generoso galardonador. 

Hermanos, he aquí al heredero. Acojámosle con devoción, y recibiremos su misma herencia. Aquel que entregó a su mismo Hijo por nosotros, ¿cómo nos negará los demás dones con el don de Hijo? Rechacemos la desconfianza y la duda. Tenemos un firme apoyo : La Palabra se ha hecho carne y acampó entre nosotros. El Hijo único de Dios quiso tener muchos hermanos para ser entre todos ellos el primero. No tiene por qué dudar el apocamiento de la debilidad humana. Fue el primero en hacerse hermano de los hombres, hijo del hombre, hombre. Y, aunque el hombre opine que esto es imposible, los ojos confirman la fe. 

Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de judá. Fíjate en el detalle. No nace en Jerusalén, la ciudad de los reyes. Nace en Belén, diminuta entre las aldeas de Judá. Belén, eres insignificante, pero el Señor te ha engrandecido. Te enalteció el que, de grande que era, se hizo en ti pequeño. Alégrate Belén. Que en todos tus rincones resuene hoy el cántico del «Aleluya». ¿Qué ciudad, oyéndote, no envidiará ese preciosísimo establo y la gloria de su pesebre? Tu nombre se ha hecho famoso en la redondez de la tierra y te llaman dichosa todas las generaciones. Por doquier te proclaman dichosa, ciudad de Dios. En todas partes se canta: El hombre ha nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado. En todo lugar, repito, se anuncia   se proclama que Jesucristo, el Hijo de Dios, nace en Belén de Judá. 

Y no en vano se añade de Judá, pues la expresión nos insinúa que la promesa se hizo a nuestros padres. No se le quitará a Judá el cetro, no dejará de salir el caudillo de entre sus muslos, basta que llegue el que tiene que venir. El mismo será la esperanza de todas las naciones. Es cierto que la salvación viene de los judíos, pero se extiende hasta los confines de la tierra. Está escrito: A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; pondrás tus manos sobre las nucas de tus enemigos; y otras cosas que leemos, pero que nunca se cumplieron en la persona de Judá, sino únicamente en Cristo: él es el león de la tribu de Judá. Sobre esto mismo está también escrito: Judá es un cachorrillo de león; te has abalanzado hacia la presa, hijo mío. Cristo es el hábil cazador que, antes de saber decir mamá o papá, se llevó el botín de Samaria. Diestro conquistador que, subiendo a lo alto, llevó cautiva a la misma cautividad. Y, sin robar nada, distribuyó dones a los hombres. 

La expresión Belén de Judá nos recuerda estas profecías y otras parecidas que se cumplieron en Cristo, porque se referían a su persona. Ya no nos interesa saber si de Belén puede salir algo bueno. 

Lo que sí nos interesa saber es la manera como quiere ser acogido el que quiso nacer en Belén. Quizá alguno hubiera pensado prepararle fastuosos palacios, para acoger con realce al rey de la gloria. No es ése el motivo de su venida desde el trono real. En la izquierda trae honor y riquezas, y en la derecha largos años. En el cielo había abundancia eterna de todas estas cosas, pero no pobreza. Precisamente abundaba y sobreabundaba esto en la tierra, y el hombre ignoraba su valor. El Hijo de Dios se prendó de ella, bajó, se la escogió, y revalorizó su encanto para nosotros. Engalana tu lecho, Sión; pero con humildad y con pobreza. i.e agradan estos pañales. María nos asegura que le gusta envolverse con estas telas. Sacrifica a tu Dios las abominaciones de los egipcios. 

Por último, fíjate que nace en Belén de Judá. Procura tú mismo llegar a ser Belén de Judá. Entonces no desdeñará tu acogida. Belén es la «casa del pan». Judá significa confesión. Tú sacia tu alma con el alimento de la palabra divina. Y aunque indigno, recibe con fidelidad y con la mayor devoción posible ese pan que baja del cielo y que da la vida al mundo: el cuerpo del Señor Jesús. De este modo, la carne de la resurrección renovará y confortará al viejo odre de tu cuerpo. Así, mejorado por este sedimento, podrá contener el vino nuevo que está en el interior. Y si, en fin, vives de la fe, nunca te lamentarás de haber olvidado de comer tu pan. Te has convertido en Belén, y digno, por tanto, de acoger al Señor; contando siempre con tu confesión. Sea, pues, Judá tu misma santificación. Revístete de confesión y de gala; condición indispensable que Cristo exige a sus ministros. 

Para concluir, el Apóstol te pide estas dos cosas en breves palabras: gue la fe interior alcance la justicia y que la confesión pública logre la salvación. La justicia en el corazón, y el pan  en la casa. Ese es el pan que santifica. Dichosos los que tienen hambre de justicia, porque quedarán saciados. Haya justicia en el corazón, pero que sea la justicia que brota de la fe. Únicamente ésta merece gloria ante Dios. Afore también la confesión en los labios para la salvación. Y ya, con toda confianza, recibe a aquel que nace en Belén de Judá, Jesucristo, el Hijo de Dios.

A 104 años del Milagro del Sol: Fátima, octubre 13 de 1917

octubre 12, 2021

Narración de un testigo del Milagro del Sol

«Debió haber sido la 1:30 p.m. cuando se elevó, exactamente en el lugar en el que se encontraban los niños, una nube de humo, delgada, fina y azulada, que se extendía unos dos metros por encima de sus cabezas, donde se evaporaba. Este fenómeno, perfectamente visible a simple vista, duró unos pocos segundos. Debido a que no me di cuenta de cuánto tiempo duró este fenómeno, no sé si fue más o menos un minuto. El humo se disipó abruptamente y, después de un tiempo, volvió a aparecer, y luego una tercera vez.

«El cielo, que había estado nublado todo el día, súbitamente se aclaró; la lluvia paró y parecía como si el sol estuviera a punto de llenar de luz el campo que la mañana invernal había vuelto tan lóbrego. Yo miraba el lugar de las apariciones en un estado sereno, aunque frío, en espera de que algo pasara, y mi curiosidad disminuía, pues ya había transcurrido bastante tiempo sin que pasara nada que llamara mi atención. Unos momentos antes, el sol se había abierto paso entre una capa gruesa de nubes que lo escondían y brillaba entonces clara e intensamente.

«De repente escuché el clamor de miles de voces, y ví a la multitud desparramarse en aquel vasto espacio a mis pies … darle la espalda a aquel lugar, que hasta ese momento había sido el foco de sus expectativas, y mirar hacia el sol en la otra dirección. Yo también di la vuelta hacia el punto que atraía su atención y pude ver el sol, como un disco transparente, con su agudo margen, que brillaba sin lastimar la vista. No se podía confundir con el sol que se ve a través de una neblina (en ese momento no había neblina), pues no estaba velado ni opaco. En Fátima, el sol conservó su luz y calor, y se destacó claramente en el cielo, con un margen agudo, parecía una mesa de juego. Lo más sorprendente era que se podía mirar directamente al disco solar, sin que los ojos se lastimaran o se dañara la retina. [Durante ese tiempo], el disco del sol no permaneció inmóvil, se mantuvo en un movimiento vertiginoso, [pero] no como el titilar de una estrella con todo su brillo, pues el disco giraba alrededor de sí mismo en un furioso remolino.

«Durante el fenómeno solar, el cual acabo de describir, ocurrieron también cambios de color en la atmósfera. Al mirar al sol, noté que todo se estaba oscureciendo. Primero miré los objetos más cercanos y después extendí mi vista hacia el horizonte. Ví que todo había adquirido un color amatista. Los objetos a mi alrededor, el cielo y la atmósfera, eran del mismo color. Todo había cambiado, tanto lo cercano como lo lejano, adquiriendo el color amarillento del damasco viejo. Parecía como si la gente padeciera de ictericia y recuerdo haber tenido una sensación de diversión al ver lo fea y nada atractiva que se veía la gente. Mi propia mano era del mismo color.

«Entonces, súbitamente, escuché un clamor, un grito de angustia de la gente. Fue como si el sol, en su girar enloquecido, se hubiera desprendido del firmamento y, rojo como la sangre, avanzara amenazadoramente sobre la tierra como si fuera a aplastarnos con su peso enorme y ardiente. La sensación durante esos momentos fue terrible.

«Todos los fenómenos que he descrito yo los observé en un estado mental de calma y serenidad sin trastorno emocional. A otros les toca interpretarlos y explicarlos. Por último, debo declarar que nunca, ni antes ni después del 13 de octubre [1917], he observado ningún fenómeno, atmosférico o solar, similar.»

El relato completo del Profesor José María de Almeida Garrett se puede encontrar en Novos Documentos de Fatima (ediciones Loyola, San Paulo, 1984)

Rituales anticatólicos; paralelismo entre bombas nucleares de 1945 y el 11-S (1ª parte)

septiembre 11, 2021

Rituales de SACRIFICIO DE FUEGO contra católicos, ordenados por el NOM

  Resulta muy llamativa la coincidencia de dos de los crímenes políticos más perversos de los últimos tiempos…

  Se trata del ataque nuclear a las principales ciudades católicas de Japón -Hiroshima y Nagasaki- y el ataque contra cientos de católicos atrapados en las Torres Gemelas el 11 de sptiembre de 2001.

  La Orden de los Illuminati recoge el lado más oscuro de la cábala judía, sin dejar de lado la tradición celta, que tiene gran importancia, hasta el punto de que el Consejo Illuminati, es conocido como «El Gran Consejo de los 13 Druidas».

El número 11 en la tradición cabalista illuminati

Homenaje público a las 33 deidades de los sacerdotes druidas

  Según la tradición pagana celta, las festividades como el 11 de septiembre son fechas sagradas de los Druidas, nombre con que se conocía a los sacerdotes celtas introduciendo además los Sacrificios Humanos.

  También en la tradición de los vedas hindúes, el número 11 es clave en el sacrificio ritual demoníaco:

«Oh dioses, que en número de once moráis en los cielos, que en número de once estáis sobre la tierra, y que, en número de once, habitáis con gloria en medio de los aires, QUE NUESTRO SACRIFICIO SEA GRATO»

  Lo mismo sucedió entre los cabalistas judíos a través de sus sacerdotes levitas, realizando sacrificios humanos a Moloch en secreto, como lo denuncia la Biblia. Y, siglos más tarde, lo harían infiltrados entre los cristianos.

CEREMONIA DE SACRIFICIO DE FUEGO DE LOS ILLUMINATI DE BOHEMIA

  El Zend Avesta de los antiguos persas, influido por demonios oraba:

«Que los 33 amnscanpands (ángeles caídos) y Ormazd  sean puros y victoriosos»

  De acuerdo al esoterismo masónico, los sacrificios de los once primeros grados están destinados a convertirlos de «profanos» en hombres verdaderos, la segunda etapa de once grados los transforman de hombres en «pontífices judíos» y los últimos once grados, los llevan hasta convertirse en «emperadores cabalísticos».

La Cámara Negra por la que debe pasar el iniciado del grado 18 (Rosacruz) debe estar iluminada por 33 luces, sobre tres candelabros de 11 brazos.

  El rito de Mizraím, el segundo más luciferino, posee 72 grados divididos en 33 simbólicos, 33 filosóficos, 11 místicos y los 13 grados cabalísticos.

  La Cámara del Gran Consejo del rito Escocés está iluminada por once luces.

  Según la doctrina de la Cábala judía el Ensoph (infinito) es la fuente de todo cuanto ha existido, existe y existirá por toda la eternidad. Es seguido por los tres Sephirot superiores y por siete inferiores, once en total. Juntos se complementan con la esfera de los espíritus «que habitan en medio de los aires» y los que «moran en la tierra».

«Los cabalistas estiman en mucho los números, sobre todo el once. Un fragmento sobre el libro principal, «Zohar» (Luz), se titula «Idra Raba», es decir, «La Gran Asamblea», porque comprende los discursos comprendidos por Simón Ben Jochai a todos sus discípulos que eran en número de diez; de este modo el Maestro representa al Ensoph en medio de los diez Sephirot.»          

La fiesta del 11 de septiembre

  • El 11 de Septiembre de 1826, el masón William Morgan, autor del libro «Ilustraciones de la Masonería» (donde revela sin autorización, los Juramentos Secretos de la Orden), es secuestrado por varios de sus «hermanos» de Logia y ahogado en el Río Niágara (Estado de Nueva York).
  • El 11 de Septiembre de 1891 (110 años antes del ataque megaterrorista en Nueva York), se constituye en Londres la Asociación Colonial Judía.
  • El 11 de Septiembre de 1922, el imperialismo británico se toma Palestina. El mismo día se crea la aldea Nahal: el primer Moshav o Asentamiento Colectivo Sionista, en la región. Mientras tanto, en Nueva York, se celebra la gran convención de la Organización Sionista Mundial, en la cual se consagra como dirigente de la misma a Jim Weizmann, quien será el primer presidente del Estado de Israel en 1948, una vez que los británicos les cedan esas tierras
  • El 11 de Septiembre de 1941, se celebra la ceremonia en la que se ponen los cimientos del Pentágono, y el presidente Roosevelt, miembro de Los Illuminati, plantea ante el Congreso la necesidad de entrar a la guerra.
  • El 11 de Septiembre de 1961John Kennedy ordena desembarcar tropas estadounidenses en Vietnam. Quien realmente está detrás de la Guerra de Vietnames el Illuminati Henry Kissinger, que entonces era asesor del Consejo Nacional de Seguridad. Es cuando Kennedy trata de terminar con la guerra y con otras cosas, que terminará siendo asesinado por el Gobierno Secreto.
  • El 11 de Septiembre de 1990 (11 años antes del autoatentado en Nueva York),George Bush padre —miembro de la Orden Calavera y Huesos (Skull & Bones), rama de Los Illuminati, así como de la Logia Masónica Sionista B’Nai B’Rith—, explicaba ante el Congreso Norteamericano que la invasión de Irak a Kuwait era «una rara oportunidad para maniobrar hacia un período histórico de cooperación. Más allá de estos tiempos turbulentos… puede emerger un Nuevo Orden Mundial»*.
  • El 11 de Septiembre del 2000, se debatía en Estados Unidos (en una asamblea celebrada especialmente para tal fin), los beneficios e inconvenientes de volver a librar una guerra contra Irak.
  • El 11 de Septiembre del 2001… El régimen terrorista de George Bush hijo, miembro de la Orden Calavera y Huesos, ordena los autoatentados a las Torres Gemelas de Rockefeller y el Pentágono. Cerca de 3.000 personas murieron, de modo similar a los antiguos sacrificios druídicos (donde se amontonaba gente en grandes construcciones de mimbre, a las que se prendía fuego). Culpando a otros del incidente, se da, además, la excusa para devastar pueblos y naciones, y sembrar el terror.

(Continuará…)

Santuario Satanista; el famoso edificio Dakota en NY

septiembre 7, 2021

Covid 19 mata al cura rockero

septiembre 5, 2021

Aunque lo dieron de alta de la Clínica 2 del IMSS donde se encontraba internado, la tarde de este domingo falleció el sacerdote católico Adolfo Huerta Alemán ampliamente conocido como “El Padre Gofo” a la edad de 45 años, quien libraba una lucha contra el Covid 19, y a la vez complicaciones en su padecimiento de diabetes y disfunción renal.

El polémico y conocido sacerdote, fue dado de alta el pasado viernes del hospital donde permaneció internado con pronósticos alentadores que señalaban que había vencido al coronavirus. Entonces fue enviado a la Casa del Sacerdote para continuar con su recuperación en medio de todos los cuidados.

La última semana de julio se dio a conocer que el sacerdote estaba delicado de salud, que se agravó por sus padecimientos crónicos. El motivo de su hospitalización es porque no le cicatrizaba la incisión por donde se le insertó un catéter para su diálisis. Su salud empeoró al sobrevenir el contagio de Covid que debilitó aún más su organismo.

La Diócesis de Saltillo a través del Obispo Hilario González estuvo pidiendo a la comunidad católica orar por la recuperación del padre Adolfo Huerta Alemán, quien era muy querido entre la congregación.

El pasado 5 de agosto los médicos dieron a conocer que la oxigenación del religioso mejoraba, iniciando de esta manera su valoración para darlo de alta del área Covid donde recibía la atención.

Al subir su oxigenación sus signos iban en recuperación, con pronósticos muy optimistas, por lo cual posteriormente médicos consideraron que estaba en condiciones de abandonar el hospital y continuar su hospitalización en casa. De allí fue trasladado a la Casa del Sacerdote con un aparente mejor estado de salud.

Al término de la misa celebrada el domingo en la mañana en la Catedral de Saltillo, el Obispo mostró su contento porque el Padre Gofo mantenía su rehabilitación a un ritmo prometedor.

“El padre Adolfo regresó a la Casa del Sacerdote, necesita cuidados de rehabilitación porque estuvo algún tiempo postrado, tiene que recuperar también su capacidad de oxigenación…creo que va bien”, indicó.

Por eso causó gran sorpresa la noticia que confirmó la tarde de este domingo la Diócesis de Saltillo, acerca del fallecimiento del Padre “Gofo”, quien gran parte de su apostolado lo vivió en la capital de Coahuila, donde además de su misión sacerdotal participó en causas sociales múltiples por los derechos de grupos vulnerables y en contra de la corrupción en la política.

SUSPENDIDO POR EL VATICANO

El Padre “Gofo” se hizo especialmente popular por desplazarse en una voluminosa motocicleta, muchas veces con su sotana, vestir a la moda rockera con predominio del negro.

Era sabido que el sacerdote gozaba de la música rockera, de consumir en exceso alcohol y tabaco públicamente y de mantener una vida sexual activa.

Este comportamiento “inusual” causó controversia dentro de la comunidad donde ejerció la cátedra católica. Todo inició debido a que durante las misas, el padre Gofo platicaba sus anécdotas a los feligreses, por lo que la Congregación para el Clero de la Curia Romana solicitó al entonces Obispo Raúl Vera, obispo de Saltillo, un informe respecto a la situación del sacerdote Adolfo Huerta Alemán, que fue enviado al Vaticano.

Y el Vaticano mantuvo suspendido 6 meses al Padre Gofo en julio del 2013.

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