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Neo-obispo brasileño: “Tengo miedo de que católicos orientales ya no nos consideren como Iglesia de Cristo”

abril 8, 2018
Soares golpeado sangrante

Exhibicionista neo-obispo Soares… al final la historia de esta fotografía. 

Foro Católico: El usurpador de la sede episcopal de Palmares (Brasil), Henrique Soares da Costa, se siente muy católico porque desde su cuenta en Facebook se indignó contra el escandaloso atentado, ciertamente sacrílego, contra una oblea, al transportarla en un dron como si fuera en un circo, y que fue publicado hace unos días aquí mismo:

Así tratan a la (pseudo)eucaristía en la Neo Iglesia; la pasean en un dron

Otros usurpadores de episcopados se muestran “muy indignados”, pero no pasan de expresarlo en sus redes sociales. Mientras tanto se acumulan más pruebas del desprecio de neo sacerdotes y fieles contra lo que ellos llaman “Eucaristía”, pero la alterada en el Novus Ordo Misae o Nueva Misa de Pablo VI.

El exhibicionista Soares a Costa se pavonea en las redes sociales de ser “muy tradicional”, y hasta toma la comunión hincado… pero en la realidad es un hipócrita que no duda en dar la falsa “comunión” en la mano y que habilita a mujeres como “ministras de la comunión”.

Soares

La comunión… en la mano.

 

Dando la “bendición a ministras de la comunión”…

Soares 1

Pero él hasta se hinca…

Y luego se queja en su Facebook…

“La Liturgia de la Iglesia agoniza…Y, con ella, la vida misma, la identidad misma de la Iglesia”, advirtió.

“¿Hasta cuándo?” preguntó el Prelado, y concluyó: “Tengo miedo de que, dentro de poco, los católicos orientales –unidos a la Sede Romana o no– ya no nos consideren como Iglesia de Cristo”.

Soares golpeado sangrante

La explicación de la foto del “rostro sangrante”

En su Facebook, Soares narra a sus más de 45 mil seguidores cómo fue su “divina” designación como usupador del episcopado de Palmares.

Mi querido amigo,

Hace exactamente nueve años, 20 de marzo de 2009, yo vivía momentos de intensa emoción: experimenté ese día para mí inolvidable, la mano de Dios, que nos guía de manera realmente incomprensible…

Por la mañana había viajado a Salvador, porque el señor nuncio apostólico deseaba hablar conmigo. El asunto era un giro en mi vida: el papa me invitaba a aceptar ser consagrado obispo auxiliar de aracaju. Dónde Dios quería llevarme? Qué querías de mí? Le dije “sí” al nuncio! No, al nuncio no: al papa a través del nuncio! No, al papa no: a Cristo a través del papa! Dijo “sí” sin pensar – no se piensa cuando el señor llama; no se calcula! Simplemente se dice “sí”! es lo que he intentado hacer en toda mi vida, a pesar de tantas y tantas infidelidades y cobardía… Dios las conoce; usted no, querido amigo!

Pero dijo “sí”. y volví a maceió, porque era viernes de la cuaresma y yo tenía vía a las 16 horas en mi iglesia del liberar (inolvidable y llorado liberar! ) y luego una misa en el pueblo poxim, en coruripe, en la diócesis de roca… prisa, sin almuerzo, hice la vía-Sacro y fui al poxim. A la vuelta, por las 21-21:30 H, lo inesperado, lo absurdo, el designio de Dios que yo no sé y él sabe; no entiendo y él ve con claridad: uno de esos vehículos utilitarios me encerró; cuatro hombres En el puño. Huí. Me persiguieron. Dispararon a mi coche, seis balas lo perforaron y vaciaron los dos neumáticos delanteros. Me encerraron otra vez. Me sacaron del auto, me golpearon gravemente, me cambiaron en el auto, me llevaron a la mitad del bosque. Sangraba mucho. Me dijeron que me matarían: esos serían mis últimos momentos…

Me preguntaba todo el tiempo cuál es el sentido de todo: ese día recibió la noticia de la nueva misión que usted me aduciendo. Ese mismo día el señor permitiría que me quitaran la vida… les dije que no me mataran, porque aún tenía una misión que cumplir. Estaba – como siempre estoy – de sotana, la túnica del sacerdote, la túnica del obispo, la viste que debe significar que somos de Dios, estamos consagrados, que algo en nosotros se rompió en la relación con el mundo, de modo que vivimos en Mundo, totalmente, pero somos hombres de Dios, testigos del absoluto, mensajeros del infinito. No sé si tuvieron miedo o respeto por un hombre de Dios… no me mataron. Me dejaron en el coche, sangrando, herido… con el monaguillo que me acompañaba y al que no lastimaron alguno (sí: mis queridos monaguillos! He tenido más de cuarenta: siempre he intentado hacer de ellos verdaderos hombres y cristianos! Siempre los he amado y los amo ahora como a sus hijos en el señor. De esos, tres ya son sacerdotes y uno está camino al sacerdocio…) cuando los bandidos se fueron, fui, con mi monaguillo, a la carretera y me fui a la policía.

Todo esto hace nueve años! Estoy vivo, soy obispo y sigo mi vida, viajando tantas veces por la noche, por caminos tan desiertos, cumpliendo la misión que el señor me confió… cada vez que voy por esos caminos oscuros, recuerdo lo que me pasó… recuerdo Puede suceder de nuevo…

Un sacerdote amigo, como un hermano para mí, me dijo: el señor hoy perdonó su vida. Hoy deberías morir! Lo dejó con vida porque, a partir de ahora, es como si ya fuera asesinado: no debe ahorrarse, no debe guardarse para usted: debe entregarse por él, entregarse a él, estar dispuesto a todo perder Por Él…

Es cierto! Estoy en sus manos! Sea Él mi vida, sea él mi fuerza, sea él la alegría de mis días y el sentido de mi existencia! De él vine, en él vivo, para él voy! Sea bendito su nombre en mí, tanto en la vida como en la muerte! Y que él nunca permita que él me separe! – Hoy, como hace nueve años, en tus manos, domina (en tus manos, Señor)…

Para entender mis sentimientos, así es como me quedé…

Nos deja pensando que le encantan la popularidad y los aplausos:

Soares 4

 

 

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Reconoce Bergoglio escasez de vocaciones religiosas pero ordena que dejen de hacer proselitismo

abril 7, 2018

(Transcrito de Religión Digital/Jesús Bastante)  

No hagas proselitismo, por favor. Buscad maneras para abrir caminos para que el Señor pueda hablar, para que el Señor pueda llamar”. El (anti)Papa Francisco ha abierto la 47 semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, organizada por el ITVR en un abarrotado salón de la Fundación Pablo VI.

En su videomensaje, Francisco saluda a los religiosos españoles, y no oculta el debate de fondo: “Faltan vocaciones”. Ante esta realidad, Bergoglio ofrece un horizonte esperanzador. “Nos podemos quedar en esta lamentela (…) con esa música de fondo de llorar glorias pasadas cuando el Señor nos dice: ‘Mira hacia adelante y mira lo que tenéis que hacer'”.

“Pero no hagas proselitismo, por favor. Buscad maneras para abrir caminos para que el Señor pueda hablar, para que el Señor pueda llamar”, continúa el (anti)Papa. “No hagas campaña electoral ni campañas de tipo comercial porque el llamado de Dios no entra en las pautas del marketing. Es otra cosa. Así que, ¡anímense y sigan adelante”, sostiene.

Sobre los jóvenes, el (anti)Papa sugiere algunas ideas surgidas de la lectura del último libro de Z. Bauman (hebreo), ‘Sin raíces’. “Mi gran temor es que nuestros jóvenes pierdan las raíces. Tengo miedo de eso“, confiesa el Papa, quien aboga por “preparar el camino” para que “los jóvenes tengan un diálogo con los ancianos. Mucha de la generación del medio, la de sus padres, está a mitad de camino”.

Estamos a tiempo de recuperar raíces. También estamos a tiempo de hacer soñar a esos hombres y mujeres para que nos den después a los jóvenes la capacidad de profetizar”, concluye el (anti)Papa, quien reclasman “un diálogo intergeneracional de alto nivel” entre jóvenes y mayores. “Todavía estamos a tiempo: no lo perdamos. Y vean la manera de escuchar las inquietudes de los jóvenes y también la de los ancianos. Métanlos juntos y la cosa va a andar bien”.

Que Dios los bendiga. Recen por mí. Que se diviertan. No pierdan el sentido del humor“, finaliza el mensaje, recibido con un fuerte aplauso por los más de 700 asistentes. Entre ellos, el cardenal de Madrid, Carlos Osoro. A lo largo de la semana, entre otros, intervendrán el cardenal Maradiaga, José Rodríguez Carballo y, por videomensaje, el hermano Alois, prior de Taizé.

Así tratan a la (pseudo)eucaristía en la Neo Iglesia; la pasean en un dron

abril 6, 2018

Si esa oblea fuera una verdadera hostia consagrada, todos los presentes, principalmente el cura, serían reos de sacrilegio contra la Sagrada Eucaristía; y aunque no sea una hostia consagrada de verdad son reos de atentar a sacrilegio.

SEBASTIÁN ALBERICH: EL AMOR PATERNO

abril 5, 2018

Instruye al niño

​​”EL AMOR PATERNO”

POR  EL PBRO. D. SEBASTIÁN ALBERICH.

LICENCIADO EN AMBOS DERECHOS Y CANÓNIGO DE LA CATEDRAL DE VICH

(Sin fecha de publicación. Imp. católica de Domingo Vives)

“Ecce haereditas Domini, filii”, Salm CXXVI,3 :

“He aquí que os vino del Señor la herencia, esto es, los hijos”. 

Como si dijera: Fijáos bien en que fue un don de Dios el que tuvierais hijos, y vuestra fecundidad fue un premio del Altísimo.

Dios expone por Isaías, (XLIX), la casi imposibilidad de que los padres nieguen amor a sus hijos, siendo como es una fuerza natural. “¿Por ventura puede la mujer olvidarse de su niño sin que tenga compasión del hijo de sus entrañas?”

Discurre Santo Tomás sobre el orden de preferencia en el amor, y resuelve diciendo que, si bien por parte de la dignidad y semejanza con Dios los padres deben ser más amados que los hijos, sin embargo por parte del padre que ama, o sea, considerado el afecto y cariño natural, el padre debe amar más a sus hijos que a sus propios padres. Y funda su afirmación en cuatro razones :

a). Porque los padres aman a sus hijos como una parte subsistente de ellos mismos; y los padres no son una parte del hijo, por lo cual este amor es más semejante al que cada cual se ama a sí mismo.

b).  Porque los padres tienen una noticia más cierta de que sus hijos son suyos, que no de que ellos procedan de sus padres, y este conocimiento más claro aviva su amor paternal.

c). Porque el hijo es más pariente cercano al padre, como una parte subsistente de él; y el padre tiene respecto del hijo la sola relación de principio.

d). Porque los padres aman por más tiempo a sus hijos que a sus propios padres, pues amaron a los hijos desde que fueron padres, pero a los padres los amaron mientras crecieron en edad. Y sabido es que el amor verdadero se acrecienta con el tiempo, y que cuanto más duradero, más vehemente es.

Así como no es oro todo lo que brilla, tampoco es amor todo afecto que lo parece. Por lo mismo que es un sentimiento nobilísimo, fácilmente decae, a semejanza del limpidísimo cristal que con facilidad se empaña.

Unas veces degenera en egoísmo, otras en odio, otras en liviandad. Y si esto sucede hablando en general, ¿cuánto más puede acontecer tratándose de los padres que tienen en sus hijos unos ídolos naturales?

Las cualidades que debe tener el amor paternal para que resulte beneficioso a los hijos, y a los padres dignos de premio, son tres : Prudente, desinteresado e imparcial.

Ese amor no debe ser una mera inclinación natural o un simple impulso de la voluntad hacia los hijos, sino un efecto de la convicción íntima de que, siendo los hijos un pedazo del alma de los padres, un don de Dios y un precepto terminante, deben amarles como a sí mismos.

El amor es imprudente cuando los padres sienten repugnancia a trabajar y ahorrar para el sustento y educación de los hijos, cuando no tienen paciencia para sufrir las molestias propias de la infancia, pues, como dice S. Bernardo: “en donde hay amor, no hay cansancio o disgusto, sino placer”.

También el amor es imprudente cuando, de tal modo ciega a los padres, que les impide conocer los defectos de los hijos, les ata las manos para no darles el debido correctivo cuando y como conviene, y hasta les detiene la lengua para no reñirles, y les ahoga el corazón impidiendo que sean reprendidos o contrariados en sus caprichos a fin de no disgustarles en lo más mínimo.

Ese amor suicida y condescendiente en demasía impide que ahonde en el alma de los hijos el respeto al principio de autoridad, por defecto del cual serán, en su mayoría, hijos rebeldes a la autoridad más inmediata y natural cual es la autoridad paterna.

Y no acostumbrados a la negación de su propia voluntad o capricho, por respeto a la del padre, ¿cómo sabrán sacrificarla para seguir la exhortación del ministro de Dios, o para cumplir la orden del Alcalde?

¿Qué resultará, pues, de aquí?  Que casi por necesidad han de ser unos hijos rebeldes, unos cristianos impíos, unos ciudadanos revolucionarios. Así el amor excesivo de los padres y su tonta condescendencia es causa de la enfermedad moral en los hijos.

En las Santas Escrituras está fundada esta verdad que la sola razón dicta. El Sabio dice en el Eclesiástico a los padres: “¿Tienes hijos?, adoctrínalos y dómalos desde la niñez. ¿Tienes hijas?, cela la honestidad de su cuerpo y no les muestres demasiado complaciente tu rostro.”

“Un caballo no domado se hace intratable; así un hijo abandonado a sí mismo se hace insolente. Halaga al hijo y te hará temblar ; juega con él, y te llenará de pesadumbres. No te rías con él, no sea que al fin tengas que llorar y te haga rechinar los dientes”.

“No le dejes hacer lo que quiera en su juventud y no disimules sus travesuras. Dóblale la cerviz en la mocedad y dale con la vara mientras es niño, no sea que se endurezca y te niegue la obediencia, lo que causará dolor a tu alma”.

Por eso Jesucristo reprobó ese amor mal entendido y lanzó anatema a tales padres, diciendo: “quién ama al hijo o a la hija más que a Mí, no es digno de Mí”. Y amarles más que a Cristo es amarles contra los citados consejos del Sabio, que habló inspirado por Dios.

Los Santos Padres están de acuerdo sobre esta doctrina. Ellos os aseguran, padres y madres, que amar así a vuestros hijos no es amarlos sino aborrecerlos; lo dicen S. Juan Crisóstomo, S. Jerónimo, S. Gregorio; pero señaladamente S. Agustín, quien después de haber experimentado en sí mismo las fatales consecuencias del amor excesivo de su padre, del que se lamenta en sus Confesiones, da reglas para discernir cual sea el verdadero amor: “Si mal amas, aborreces; si bien aborreces, entonces amas”.

!Grande y maravillosa sentencia!

Es como si dijera: “Si aborrecéis en vuestros hijos el orgullo, la altanería, la desobediencia, la vanidad, las palabras indecentes, las acciones provocativas, los trajes inmodestos y la ociosidad; si aborrecéis en ellos esas cosas como su mayor mal, entonces les amaréis de veras, porque los queréis limpios de pecados y de toda maldad.

Pero, al contrario, los aborrecéis cuando, en lugar de las virtudes amáis en vuestros hijos, (según manifestáis no corrigiéndolos), la disolución, el descaro, la insubordinación a los superiores, la descortesía con sus iguales, y la falta de bondad con sus inferiores. He aquí cómo los aborrecéis no amándoles bien y ordenadamente. 

Pero si las palabras de S. Agustín no fueran suficientes, escuchad las aterradoras del Profeta, que los expositores aplican a los padres que aman excesivamente a  sus hijos:  ¿Qué hacen esos padres?  !Ah! temblad: “Inmolaron a sus hijos e hijas a los demonios”, (Sal. 106,  37). 

¿Tendréis valor, oh padres, para arrancar a vuestros hijos de los brazos de Jesucristo, donde los reclinasteis en el sagrado Bautismo y entragarlos en cuerpo y alma a Satanás?

El diputado D. Cándido Nocedal, en uno de sus discursos en las Cortes aplicaba a las exigencias revolucionarias esta fábula: Decía que ciertos padres tomaron una nodriza para un hijo suyo. Una de las cláusulas del contrato fue que no querían oírle llorar ni verle contrariado. El ama procuró cumplir la voluntad de los señores dando al niño todo placer, sin contrariarle en nada, aunque rompiera una botella, arrojara un plato, hiciera pedazos un libro, echara a perder un reloj….

Una noche en que no sabía cómo contentarle, tomándolo en brazos, lo subió a la  azotea. Se aquietó al pronto ante el resplandor melancólico de la luna; y en medio de su éxtasis infantil, enamorado del espectáculo, pregunta al ama qué es aquello.

La luna, respondió ella. ¿La luna?, repite el niño. Pues yo quiero la luna, y comenzó a llorar y desesperarse porque no le daban la luna.  Y como era la primera vez que se veía contrariado lloró hasta morir de la rabieta.

!He aquí un amor que degeneró en odio! !Unos padres convertidos en verdugos! “He aquí un alma redimida por Jesucristo sacrificada a Lucifer!

Léese en la vida de San Basilio que Dios castigó al emperador Valente por su odio a los cristianos enviando una grave enfermedad a su hijo. En tal aprieto mandó llamar el emperador a Basilio y le dijo :

– “Si es verdadera tu fe ruega a Dios que no muera mu hijo”.

– Y el santo le dijo : “Si tú crees lo que yo creo y das paz a la Iglesia, vivirá tu hijo. Manda que le bauticen los católicos”.

Con esto comenzó a mejorar el hijo, y Basilio salió  de palacio.  Pero el emperador, para que no atribuyera aquella mejoría a las oraciones de Basilio, le hizo bautizar por mano de los obispos arrianos; y luego expiró el muchacho, que sin duda habría vivido si Valente hubiera tomado el consejo de San Basilio.

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Cura de la FSSPX concelebró matrimonio modernista en Canadá

abril 4, 2018
Matrimonio N.O. en la FSSPX

El de la izquierda es el neo cura de la FSSPX, y el de la derecha es el de la Vaticueva.

(Transcrito de Nonpossumus)
El boletín del Priorato de la FSSPX Saint Raphael, de Winnipeg, Canadá; informa que el 10 de febrero ha tenido lugar la celebración de un matrimonio con interacción de un sacerdote de la Fraternidad y un sacerdote conciliar, de conformidad al reciente acuerdo traidor entre el Vaticano y la Neo-FSSPX en materia matrimonial. 
En la foto superior aparece el P. Richard Vachon SSPX presenciando, a un costado, cómo el sacerdote del clero oficial lleva a cabo la ceremonia esencial del intercambio del consentimiento matrimonial. 
El sitio que informa sobre este triste suceso, comenta que con esto el distrito canadiense de la FSSPX ha admitido implícitamente que el estado de necesidad ya no existe, y que, por tanto, ya no se puede recurrir al argumento de la jurisdicción de suplencia para defender la validez de sus matrimonios celebrados en la FSSPX sin intervención de la Jerarquía conciliar, apóstata, liberal y modernista.
Estimados sacerdotes y fieles de la FSSPX: ¡es hora de reaccionar ante la traición de la cúpula acuerdista de la Fraternidad!

¿Otro aviso del Cielo? Partes del techo de la Basílica de San Pedro cayeron el Jueves Santo

abril 3, 2018

Cae parte techo de San Pedro

Horas después de que Bergoglio supuestamente proclamó ‘el Infierno no existe’.

(Transcrito del Daylymail.uk.com/ traducción de Foro Católico)

El Vaticano tuvo que cerrar parte de la Basílica de San Pedro después de que unos trozos de yeso cayeron del techo, unas horas después de que el (anti)Papa Francisco supuestamente proclamó que ‘el Infierno no existe’.

Unos pedazos del techo llovieron cerca de los peregrinos que observaban la famosa estatua La Piedad de Miguel Ángel, a la derecha de la entrada principal, aunque nadie resultó herido.

Un portavoz del Vaticano dijo que la basílica permanece abierta, pero con las áreas afectadas selladas, hasta el día de hoy.

El hecho se da después de que el Papa fuera citado (en el diario La Repubblica), sorpresivamente, diciendo que el infierno no existe y las almas, que no son dignas del cielo, simplemente desaparecen en lugar de ser atormentadas.

Pero el Vaticano rápidamente negó el dramático cambio teológico, acusando al periodista ateo Eugenio Scalfari de ‘reconstruir’ sus palabras.

La enseñanza católica dicta que “inmediatamente después de la muerte las almas de aquellos que mueren en un estado de pecado mortal descienden al infierno”.

Scalfari, de 93 años, en su quinta entrevista con el (anti)Papa Francisco, publicada en La Repubblica, preguntó ¿qué sucede con las “almas malas” después de que sus cuerpos mueren?.

“No son castigados, los que se arrepienten obtienen el perdón de Dios y entran en el rango de las almas que lo contemplan, pero aquellos que no se arrepienten y no pueden ser perdonados, desaparecen”, citó el (anti)Papa al responder.

‘No hay infierno, está la desaparición de las almas pecaminosas’.

El Vaticano dijo el jueves que el periodista italiano y el (anti)Papa tuvieron una reunión privada, pero ‘sin darle ninguna entrevista’.

Durante Semana Santa es común que multitudes de peregrinos y turistas visiten San Pedro, participando en las ceremonias del (anti)Papa Francisco, que culminan con las celebraciones del Domingo de Pascua en la Plaza de San Pedro.

Carta abierta: hebreo que se convirtió en 1958 demanda a la Neo Iglesia por fraude doctrinal

abril 3, 2018

Carta abierta

“Dios tiene una Alianza con mis genes. Son mis genes los que me salvan.”

(Transcrito de revisionistreview/ traducción FC)

Papa Francisco, Su Santidad 

Ciudad del Vaticano

Enero del 2016

Querido Santo Padre,

Soy judío. Tengo la seguridad, como la tuvo Menachem Mendel Schneerson de Crown Heights, Brooklyn, de ser descendiente directo del Rey David por parte de mi padre (mi madre, me aseguraron, descendía de Hillel -El Anciano-).

Tengo 74 años. Me convertí a la Iglesia Católica Romana a la edad de 17 años, el último año del pontificado del Papa Pío XII. Lo hice porque estaba convencido de que tenía que aceptar y profesar que Jesucristo era mi Salvador, y lo creí. Y creí que tenía que ser bautizado como miembro de Su Iglesia para tener oportunidad de salvación. Así es que me convertí y fui bautizado en la Iglesia Católica y luego fui confirmado.

Con el paso de los años he contribuido con decenas de miles de dólares tanto al Óbolo de San Pedro (la tesorería del propio Papa, sobre la cual usted debe estar por supuesto muy familiarizado), como a mi propia parroquia y diócesis.

Durante ese tiempo he asistido a miles de misas, cientos de horas santas y novenas, he dicho miles de rosarios y cientos de veces he acudido al confesionario.

Ahora en el 2015 y el 2016, he leído sus palabras y aquellas de su “Comisión Pontificia”. Ahora usted enseña que por ser de raza judía, la Alianza de Dios conmigo nunca fue rota y no puede ser rota. No especifica  ninguna  cosa que yo pudiera hacer que podría amenazar la Alianza y que usted dice que Dios tiene conmigo tan solo por ser judío. Usted enseña que es una Alianza imposible de romper. Ni siquiera dice que depende de que yo sea una buena persona. Hablando lógicamente, si la Alianza de Dios conmigo es inquebrantable, entonces tan solo por ser de raza judía, como yo, puedo hacer lo que quiera, y aún así Dios mantendrá su Alianza conmigo e iré al Cielo.

Su Comisión Pontificia escribió este pasado diciembre:

“La Iglesia Católica ni conduce ni apoya ningún trabajo de misión institucional específico dirigido a los judíos…de ninguna manera significa pues que los judíos estén excluidos de la salvación de Dios porque ellos no creen en Jesucristo como el Mesías de Israel ni como el Hijo de Dios.”

Usted es el Pontífice. Yo creo que su Comisión enseña bajo su autoridad y en su nombre, y conforme a lo que usted declaró durante su visita a la sinagoga en enero. Como resultado, ya no veo el sentido en levantarme cada domingo por la mañana para ir a misa, rezar rosarios o en acudir al tribunal de reconciliación el sábado por la tarde. Basado en su enseñanza, todas esas cosas son superfluas para mí. Ahora que sé que todo se debe a mi superioridad racial a los ojos de Dios, no veo la necesidad de nada de esto.

No veo razón alguna por la cual fui bautizado en 1958. No había necesidad de que fuera bautizado. Ahora tampoco veo por qué había necesidad para que Jesús viniera a la tierra, o que predicara a los judíos, hijos de Abraham, de su día. Como usted enseña, ya estaban salvados como resultado de su descendencia racial de los patriarcas bíblicos. ¿Para qué lo necesitarían a Él?

Conforme a lo que usted y su Comisión Pontificia enseñan, parece que el Nuevo Testamento es un fraude, al menos en lo que enseña sobre los judíos. Todas esas prédicas y disputas con los judíos no tuvieron propósito alguno. Jesús tenía que saber esto, y sin embargo persistió en causar un montón de problemas a los judíos, insistiendo en que tenían que nacer nuevamente, que tenían que creer que Él era su Mesías, que debían dejar las tradiciones de los hombres, y que ellos no podrían llegar al Cielo a menos que creyesen que Él era el Hijo de Dios.

Su Santidad, usted y su Comisión me han instruido en el verdadero camino para mi salvación: mi raza. Es todo lo que necesito y todo lo que jamás he necesitado. Dios tiene una Alianza con mis genes. Son mis genes los que me salvan. Mis ojos están abiertos ahora.

Consecuentemente, le llegarán noticias de mi abogado. Voy a entablar una demanda contra al papado y la Iglesia Católica Romana. Quiero que me devuelvan mi dinero, con intereses, y estoy buscando daños compensatorios y punitivos por el daño psicológico que su Iglesia me causó, al hacerme creer que necesitaba algo, aparte de mi identificación racial elevada, para poder irme al Cielo después de que muera.

Estoy litigando también por el tiempo que malgasté, que pude haber utilizado trabajando en mi negocio, en vez de desperdiciarlo en adorar a un Jesús en el que ahora dice su Iglesia que no necesito creer para mi salvación. Sus prelados y sus clérigos me dijeron algo muy distinto en 1958. ¡Me han robado!

Sinceramente,

Pinchus Feinstein
2617646 Ocean View Ave.
Miami Beach, Florida 33239

P.D.: Estoy transmitiéndole esta carta a Hoffman, un ex-reportero de AP de Nueva York, con la esperanza que él atraerá la atención de aquellos de quienes deberían estar enterados de ella. Se lo estoy transmitiendo a él en forma de un sueño, pero, sin embargo, representa los sentimientos de muchas víctimas de su Iglesia ladrona.—Pinch

Con Conchita levitando, lanzan mito de Garabandal al cine, dirigido por Brian Jackson

abril 2, 2018

Foro Católico: En la larga historia de falsedades acerca del mito de Garabandal, en este año 2018 se lanza una película auspiciada por la Neo Iglesia, con la cual se pretende  establecer como un hecho que las condenadas apariciones de Garabandal en realidad sí fueron del Cielo.

Ver los post que lo explican.

La película, de la cual presentamos el avance al final de este post, presenta falsedades tan escandalosas como la supuesta levitación de Conchita, la vidente más difundida. Cabe señalar que ni la misma Conchita, ni nadie antes, había afirmado tal mentira tras casi seis décadas.

“Garabandal, solo Dios lo sabe” está realizado y producido por Mater Spei A.I.E, entidad constituida en 2017. La película está interpretada por más de 300 voluntarios que no son actores, pero que han sido dirigidos por un sacerdote experto en cine, Brian Jackson, perteneciente al Hogar de la Madre. Muchos de ellos pertenecen a distintas asociaciones de la Iglesia Católica, pero otros son ateos. 

Enrique Carrasco es uno de los actores de Garabandal. Su papel es del doctor Morales, el psiquiatra responsable de la comisión que creó en aquellos años el obispado de Santander para evaluar e investigar las apariciones.

“El doctor Morales se mostró en todo momento escéptico. Sin embargo, su mujer sí creía en lo que veían las niñas. Unos años más tarde, su mujer enfermó de cáncer y se encomienda a la Virgen de Garabandal. En aquel momento es cuando comienza a creer. Se da cuenta que había actuado de mala fe y en los años 80 se retracta de sus conclusiones”, explica Enrique a Religión Confidencial.

Candidatas a la vida consagrada 

La hija de Enrique, Teresa Carrasco, interpreta a Mari Cruz, una de las niñas de las apariciones. Teresa ha hecho una experiencia vocacional en el Hogar de la Madre y en estos momentos es candidata para la vida consagrada. Está estudiando Teología en la Universidad Eclesiástica San Dámaso.

Otra de las actrices, Belén Garde, interpreta el papel de Conchita. Actualmente, es sierva del Hogar de la Madre y ha estudiado Magisterio. Belén era consciente de la responsabilidad que asumía al aceptar el papel de Conchita González, una de las cuatro jóvenes videntes y, por eso, se puso desde el primer momento en las manos de la Virgen María, convencida de que esta película era de Ella, explican en el dossier de prensa.

Para Belén era fundamental que el horario de cada jornada de rodaje girase en torno a la misa y a la adoración eucarística, para no olvidar por qué y por quién se estaba haciendo todo.

Uno de los retos que Belén y las otras intérpretes de las videntes debían afrontar en cada grabación era imitar las posturas y movimientos de las niñas de Garabandal durante los éxtasis. Belén experimentó —en primera persona— cómo esas posturas forzadas terminaban pasando factura sobre su espalda.

“Toda esto nos ha venido muy grande. Ahora mismo hay más de 37 países que quieren proyectar la película. Nuestra intención es dar a conocer unas apariciones en las que creían la Madre Teresa hasta el Papa Pablo VI. Podríamos tener en España un sitio como Medjugorge. Hemos rodado esta película con mucho cariño y nos gustaría que la Iglesia reabriera el caso”, expone Enrique Carrasco.

Sinopsis

18 de junio de 1961. En una pequeña aldea del norte de España, San Sebastián de Garabandal, cuatro niñas –Conchita, Jacinta, Mari Loli y Mari Cruz- afirman haber tenido una aparición de san Miguel Arcángel. Días después –el 2 de julio de 1961-, reciben la visita de la Virgen del Carmen. Tras esta primera vez, se siguen más de dos mil encuentros con la celestial Señora. El párroco del pueblo, don Valentín, y el brigada de la Guardia Civil, don Juan Álvarez Seco, se encontrarán súbitamente implicados como protagonistas en un acontecimiento que les desborda, tratando de comprender dónde está la verdad, frente a una jerarquía perpleja, y ante una multitud cada vez más creciente de personas que acuden al pueblo en busca de respuestas. 

«Garabandal, solo Dios lo sabe» se estrenó el 2 de febrero de 2018 en seis ciudades españolas: Madrid, Valencia, Las Palmas, Tenerife, Santander y Cuenca. A Barcelona llegó el 9 de febrero. 

Atención al segundo 32…

Por primera vez en la historia de esta moderna impostura, se afirma que Conchita “levitaba”…

 

¿Quién es Brian Alexander Jackson, el director de la cinta de Garabandal?

Brian

De vendedor de drogas, a peredicador evangélico y hoy seminarista…

(Transcrito de Religión Digital)

Con 24 años de edad, Brian Alexander Jackson tomó la decisión más importante de su vida: ser sacerdote. Su activa participación en la pastoral universitaria en Florida, Estados Unidos y experiencia como catequista en la Parroquia de la Asunción en Jacksonville, lo motivaron a dejarlo todo por Cristo.

Sin embargo, en él se cumple aquello de que Dios tiene especial predilección por los más pecadores. Sí, mucho pecado trajo luego el don del amor.

De presbiteriano a católico

Lo bautizaron en la Iglesia Presbiteriana. Pero la gracia decidió relacionarlo desde pequeño con la fe católica. “Mis padres se divorciaron antes de que yo caminase, pero mi madre, por la gracia de Dios, conoció a un hombre, mi segundo padre, él era católico”.

La confesión: Un destello de su deseo cristiano

El año 2002, durante un campamento de verano en Cherry Lake, siendo apenas un púber, fue consciente de que Dios lo amaba. “Por primera vez en mi vida la confesión era algo más que hablar con el sacerdote, sentí el arrepentimiento y la paz por el perdón de mis pecados”.

Pero pronto olvidó aquél regalo y estrenó la adolescencia “abrazando los placeres del mundo, la popularidad, las chicas, drogas, bebida y todo lo que pudiese caer en mis manos para llenar el agujero que no me daba cuenta que sólo podía llenarse con Dios”.

Borracho de jueves a sábado

Aquel hartazgo que ningún apego hedonista satisfacía continuó luego mientras realizaba los estudios de Psicología en la Universidad Florida Norte. Necesitaba más y aumentó la ingesta de alcohol viviendo absolutamente “borracho de jueves a sábado”.

Finalmente lo suspendieron en la universidad, le quitaron la beca, contrajo deudas. “La solución que opté -señala- fue comenzar a vender drogas”.

Una visión en la ventanilla del auto

Este encrucijada que tenía trastocada su alma y su vida cambiaría drásticamente durante una salida con amigos, tres días antes de año nuevo. Brian aún recuerda aquel extraordinario momento: “En la ventanilla del auto pude ver una visión de mí mismo, en oscuridad. Lo único visible eran los rasgos de mi rostro y una mano estirada hacia una nube blanca, y otra mano saliendo de ella hacia abajo. ¡Pero las dos manos no se encontraban! Dios me habló claro en ese momento y escuché… «te quedas corto en la gracia de Dios». Supe allí mismo que de seguir viviendo como lo hacía, ardería en el infierno por toda la eternidad.”

Jesús crucificado como fondo de pantalla

Horrorizado, Brian no comentó a nadie aquella visión. Regresó a casa y pasado el primero de enero, vivió un nuevo remezón de conciencia, que – según dice- “me obligó a poner a Jesús crucificado como fondo de pantalla de mi computador portátil”.

Experiencia de gracia

Estos hechos lo transformaron y en los días siguientes lloró amargamente por sus pecados. “Estaban todos en mi mente, pero pude hundirme en el vasto océano de la misericordia de Dios. Experimenté la gracia y el dolor al mismo tiempo. Lloré por mi familia, y por lo que yo sabía que estaba produciendo con mi pobre ejemplo”.

Tal como San Pablo, pero en el lugar equivocado

Con el tiempo, la felicidad de Brian fue vista como una “locura” por algunas personas de su círculo de amistades.

Se sintió “llamado” a proclamar el Evangelio en la ciudad, pero su falta de cultura –dice- le llevó a vincularse con la iglesia protestante. “No había momento en el que pudiese estar sin el Espíritu Santo. La cumbre de este espíritu evangélico llegó siete días después de mi conversión, cuando casi me arrestan por ir predicando en un autobús escolar. En aquél estado de euforia y sin una sólida formación fui arrastrado por la Iglesia Cristiana Evangélica. Me re-bauticé con ellos dejando a un lado mi vida católica”.

Las diferencias de la fe católica y protestante se hacían palpables en el hogar de Brian. No obstante, su hermana menor, Emily, le tenía preparada una peculiar invitación, que sacó a la luz el verdadero sentido religioso del joven. “Mi hermana de catorce años, junto a quien es hoy mi líder de estudio de la Biblia Católica, Keegan, me convencieron para rezar sobre mi situación. Así asistía a los cultos evangélicos, pero también a la Misa todos los domingo”.

“Ve a la que sientes que es tu casa”

Brian no olvida su segunda conversión. A sus manos llegó un libro del estadounidense Peter Kreft, uno de los escritores católicos más destacados del último tiempo. Fue el texto “Jesús Shock” -que expone en profundidad el milagro de Cristo a través de la Eucaristía- lo que guió y dio argumentos al muchacho al punto que enfrentó al pastor evangélico de su culto.

“Si no experimentas que ésta es la Iglesia para ti- me dijo, recuerda Brian-, entonces ve a la que sientes que es tu casa”.

Dejó entonces hablar al corazón y hoy cursa el tercer año de seminario en los Siervos del Hogar de la Madre, en Estados Unidos. “Ahora mi fe me consume y pongo a Cristo y a su bella Iglesia por encima de todo. Le debo todas estas cosas al Espíritu Santo, y a las gracias derramadas en mí, a través de nuestra madre, cuyas oraciones constantes me han ayudado a volver a casa”.

Brian 2

Brian Alexander Jackson en su neo seminario conciliarista.

«¿Qué dices ahora, judío, tú que ayer levantabas airoso tu cabeza ante la Cruz?»: San Bernardo en su homilía de la Resurrección

abril 1, 2018

Caifás

¿Cómo olvidas tú, judío, eso que tantas veces has oído, que el Señor reinó desde el madero, y te mofas de ese Rey porque aguanta en el madero?

San Bernardo, estatua en su casa natal. En su homilía reprocha al judío por el crimen de Deicidio.

San Bernardo, estatua en su casa natal. En su homilía reprocha al judío por el crimen de Deicidio.

Ha vencido el León de Judá. La sabiduría es más fuerte que el mal. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna suavemente el universo. Actúa con energía en mi favor y me trata siempre con blandura. Soportó en la Cruz las injurias de los judíos, encadenó en su palacio al hombre fuerte y bien armado, y redujo a la impotencia al que imperaba sobre la muerte. Judío, ¿qué fue de tu arrogancia? Zabulón, ¿dónde tienes el botín? Muerte, ¿dónde está tu victoria? El impostor está avergonzado, y el saqueador desvalijado.

Apareció un nuevo poder. La muerte, siempre victoriosa, está pasmada. ¿Qué dices ahora, judío, tú que ayer levantabas airoso tu cabeza ante la Cruz? ¿Por qué lanzas tus dardos a Cristo, que es la verdadera cabeza del hombre? Cristo, dices, Rey de Israel, baja de la Cruz. Lengua envenenada, palabras infames, lenguaje perverso. ¿No decías hace un momento, Caifás, que antes que perezca la nación entera conviene que muera uno por el pueblo? Como proferías una verdad, no hablabas por ti mismo, ni sabías lo que decías. Si es el Rey de Israel, que baje de la Cruz.

Así opinas tú y el eterno mentiroso. El rey nunca debe descender, sino ascender. ¿No recuerdas, vieja serpiente, la humillación que recibiste al decir: tírate abajo, o te daré todo eso si te postras y me rindes homenaje? ¿Cómo olvidas tú, judío, eso que tantas veces has oído, que el Señor reinó desde el madero, y te mofas de ese rey porque aguanta en el madero? Pero es posible que no lo hayas oído, porque este mensaje no es para los judíos, sino para los gentiles: Decid a los pueblos que el Señor triunfó desde un madero.

¿No decías hace un momento, Caifás, que antes que perezca la nación entera conviene que muera uno por el pueblo?.

¿No decías hace un momento, Caifás, que antes que perezca la nación entera conviene que muera uno por el pueblo?.

El gobernador pagano acertó al poner sobre el madero el título de rey; y el judío, aunque lo intentó, no pudo deformar la inscripción, ni impedir la pasión del Señor y nuestra redención. Si es rey de Israel que baje, gritan aquéllos. No, precisamente porque es rey de Israel, no abandona su título real ni olvida su cetro. Lleva al hombro el principado, cantó hace tiempo Isaías. Los judíos insisten a Pilato: no dejes escrito el rey de los judíos; pon: éste dijo que era rey de los judíos. Pero Pilato contesta: lo escrito, escrito queda. Si Pilato mantiene su palabra escrita, ¿no va a coronar Cristo lo que comenzó? lo decidió y nos salvará.

Ellos siguen diciendo: ha salvado a otros y él no se puede salvar. Pero si descendiera de la cruz no salvaría a nadie. Si el que quiere salvarse debe perseverar hasta el fin, con mayor motivo quien desea ser el Salvador. Por eso salva a los demás, porque él mismo es la salvación y no necesita salvarse a sí mismo. Está realizando nuestra salvación, y no quiere dejar incompleto el sacrificio vespertino de la víctima propiciatoria. Intuye tus pensamientos. No esperes que te brinde la menor ocasión de arrebatarnos la perseverancia y con ella la corona. No apagará la lengua que predica, ni la que consuela a los débiles, o dice al oído de cada uno: no te retires. Y no se atreverían a pedir esto si pudiéramos responderles que Cristo abandonó su puesto.

El corazón del hombre se pervierte desde la juventud. Has fracasado ajustando saetas a la cuerda, y aumentando la ansiedad de los discípulos con los insultos de los judíos. Aquéllos pierden la esperanza, y éstos insultan alevosos, pero a Cristo no le afecta ni lo uno ni lo otro. Ya le llegará el momento de alentar a los suyos y humillar a los enemigos.

Mientras tanto derrocha paciencia, manifiesta humildad, practica la obediencia y llega a la cumbre del amor. Estas son las cuatro piedras preciosas que engalanan los cuatro extremos de la cruz: en o más alto el amor, la obediencia a la derecha, la paciencia a la izquierda, y en el suelo la humildad, fundamento de las virtudes. Mira las riquezas que aportó la pasión del Señor al triunfo de la cruz: humildad frente a las blasfemias de los judíos y paciencia en los tormentos; interiormente le torturaban las lenguas, y por fuera los clavos. Pero su amor era tan inmenso que dio la vida por sus amigos, y en un gesto sublime de obediencia, reclina  la cabeza, entregó el espíritu, obedeciendo hasta la muerte.

Estas riquezas y esta gloria quería arrebatar a la Iglesia de Cristo el que gritaba: si es rey de Israel que baje de la cruz. Quería suprimir el modelo de obediencia, el estímulo del amor, y hasta el más mínimo ejemplo de paciencia y humildad. Y aquellas tiernas palabras del Evangelio, más dulces que el panal de miel: no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Y aquellas otras que dirige al Padre: he llevado a cabo la obra que me encargaste. O las que confía a los discípulos: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. Cuando me levanten de la tierra atraeré a todos hacia mí.

La envenenada y astuta serpiente no soporta esa otra serpiente de bronce colocada sobre el estandarte, que cura las heridas de quienes la miran. Por eso instiga a la mujer de Pilato diga a su marido: deja en paz a ese inocente, que esta noche he sufrido mucho en sueños por causa suya. Ya tenía miedo entonces. Pero mucho más ahora. El enemigo se siente impotente ante el poderío de la cruz, y quiere volverse atrás cuando ya no hay remedio: a los que antes incitó a crucificar, ahora quiere le convenzan que baje de la cruz. Y dicen: si es rey de Israel, que baje de la cruz y le creeremos.

¿Es posible una astucia más serpentina y un artificio más perverso? El Salvador había dicho: sólo me han enviado para las ovejas descarriadas de Israel, y todos sabían con qué ardor se había entregado a salvar a su pueblo. Por eso ahora el malvado quiere enmascarar las lenguas blasfemas y que digan: que baje y le creeremos. Como queriendo decir: ya no existe ningún impedimento para que baje, porque lo único que desea es que creamos en Él.

Pero ¿qué atenta o contra quién trama asechanzas este astuto? Nada menos que contra Aquel a quien no lo engañará el enemigo ni los malvados lo humillarán. Las vanas promesas no afectan al que ve el interior del hombre. Ni le intimidan las ruines blasfemias, al que es la mansedumbre por excelencia. Lo que pretende esta diabólica sugerencia no es que aquéllos lleguen a creer, sino que desaparezca por completo nuestra fe pobre y vacilante. Porque si se nos dice que las obras de Dios son perfectas, ¿cómo íbamos a creer en Dios, al ver que dejaba incompleta nuestra salvación?

Escuchemos, en cambio, qué responde Cristo, usando las palabras del Profeta. Judío, ¿quieres una señal? Pues espérame el día de mi resurrección. Si quieres creer ya tienes pruebas mucho mayores que ésta. He realizado prodigios, he curado a los enfermos ayer y anteayer. Hoy debo morir. ¿No es mucho más asombroso hacer salir de los posesos a los espíritus inmundos, como tú mismo lo has visto, o que los paralíticos corran con sus camillas al hombro, que quitarme estos clavos que tú has puesto en mis pies y manos? Ha llegado el momento de sufrir, no de hacer. Y así como no habéis podido adelantar la hora de la pasión, tampoco podréis impedirla.

Mas si esta gente idólatra y perversa sigue pidiendo señales, no se les dará otra que la del profeta Jonás, no del Jonás que desciende, sino del que resurge. Si el judío no a acepta, recíbala lleno de gozo el cristiano. Sí, ha vencido el león de Judá. A la voz del Padre despertó el cachorro. Rasgó las entrañas del sepulcro, el que no quiso bajar de la cruz. Nuestros enemigos juzgarán si esto es lo más extraordinario: ellos que habían sellado la losa, y asegurado con guardias la vigilancia del sepulcro.

Esa gran losa que tanto preocupaba a las piadosas mujeres, al resucitar el Señor la corrió un ángel y se sentó encima. De este modo el cuerpo salió lleno de vida de un sepulcro bien cerrado, como había nacido del seno intacto de una Virgen, y se presentó donde estaban reunidos los discípulos con las puertas atrancadas. En cambio, hay un lugar de donde no quiso salir con las puertas cerradas: la cárcel del infierno. Rompió los cerrojos de hierro y arrancó las aldabas, para sacar tranquilamente a los suyos, a los que había rescatado del enemigo. Y con las puertas de par en par salieron los radiantes escuadrones que lavaron y blanquearon sus vestiduras con la sangre del Cordero. Sí, las blanquearon con la sangre, porque juntamente con ella, como atestigua el que lo vio, también brotó agua que emblanquece. También podemos decir que las blanquearon en la sangre, en esa sangre y leche a la vez del Cordero blanco y sonrosado del Cantar: Mi amado es blanco y sonrosado, descuella entre diez mil. Por eso el testigo de la resurrección tiene aspecto de relámpago y viste todo de blanco.

Para rechazar las falacias de los judíos le bastó salir de una tumba cerrada. Ese mismo a quien poco antes insultaban: si es rey de Israel, que baje de cruz. Habían puesto más empeño en sellar y asegurar el sepulcro, que en sujetar los clavos. Si el león de Judá ha vencido en todos estos acontecimientos, y ha hecho mucho más de lo que le pedían, ¿a qué podremos comparar el milagro de la resurrección?

Se nos dice que antes habían ocurrido otras resurrecciones, o retornos a la vida. Eran preludio de ésta, la cual las aventaja por doble motivo. Aquéllos resucitaban pero volverían a morir. Cristo, en cambio, resucitado de la muerte no muere ya más, la muerte no tiene dominio sobre él. Aquéllos al volver a morir necesitaban resucitar de nuevo. En el caso de Cristo su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios, eternamente. Con razón decimos que Cristo es la primicia de los resucitados: resucitó de tal modo que no vuelve a morir es inmortal.

Existe otro motivo que hace especialmente gloriosa su resurrección. ¿Hubo jamás alguien que se resucitara a sí mismo? Es inefable que un muerto se despierte a sí mismo. Es algo único, y nadie más lo puede hacer. El profeta Eliseo resucitó a un difunto, pero era otra persona distinta de él mismo. Y hace ya muchos siglos que yace en elsepulcro, esperando que le resucite otro, porque él no puede hacerlo por sí mismo.

Ese otro es el que triunfó de la muerte en sí mismo. Por eso decimosque algunos han sido resucitados, y que Cristo ha resucitado: es el único que salió triunfante del sepulcro por su propio poder. Así, ha vencido el león de Judá. ¿Cuál no será su poder, o qué no podrá hacer ahora el que está vivo y dice a su Padre: he resucitado y estoy contigo. 

No quiso demorar más de tres días la resurrección para confirmar el oráculo del Profeta: en dos días nos hará revivir, y al tercer día nos resucitará. Conviene además que donde está la cabeza le acompañen los miembros. Era el día sexto de la semana cuando redimió al hombre muriendo en la cruz, el mismo día sexto en que lo había creado. Al día siguiente descansó en el sepulcro, con toda su obra terminada. Y al tercero, que ahora es el primero, apareció el hombre nuevo, vencedor de la muerte y primicia de los que duermen.

Nosotros, pues, que seguimos a nuestra cabeza, vivamos entregados a la penitencia en ese día en que fuimos creados y redimidos. Carguemos con la cruz y perseveremos en ella como él perseveró, hasta que el Espíritu nos mande descansar de nuestros trabajos. No prestemos oído a nadie que nos invite a bajar de la cruz, aunque sea de nuestra propia carne y sangre, o un espíritu. Perseveremos en la cruz y muramos en ella. Que nos descuelguen las manos de otros, no nuestra inconstancia. A nuestra cabeza lo descolgaron unos santos varones. Que envíe él ahora a sus ángeles y nos bajen a nosotros.

Mientras tanto vivamos con valentía el día de la cruz, descansemos en paz otro día en el sepulcro, aguardando la dicha que esperamos, la venida de nuestro Dios, que nos resucitará a los tres días, transformando nuestro ser con su resplandor. Porque los difuntos de cuatro días, como Lázaro, huelen mal; recordemos la Escritura: Señor, ya huele mal, lleva cuatro días.

Los hijos de Adán han añadido un cuarto día, que no procede del Señor. Por eso se corrompen cometiendo execraciones, y se revuelcan en sus heces como los animales. El plan divino es de tres días: dolor, descanso y gloria. Los humanos aceptan esto, pero anteponen su día; y de ese modo retrasan la penitencia para entregarse al placer. Ese día no lo ha hecho el Señor. Tienen ya cuatro días y huelen mal.

El Santo que nació de María no hizo tal cosa: resucitó al tercer día y no conoció la corrupción. Por eso ha vencido el león de Judá. Murió como un cordero y venció como un león. Ruge el león, ¿quién no temerá? El león, el más valiente de los animales, el que no retrocede ante nadie. El león de Judá. Tiemblen quienes lo rechazaron diciendo: no tenemos más rey que al César. Teman quienes decían: no queremos a éste por rey. Ha vuelto con el título real y hará morir de mala muerte a estos malvados.

Y sabemos que ha vuelto con el titulo real porque nos dice: “Se me ha dado plena autoridad en el cielo y en la tierra”. Y su Padre añade en el salmo: “Pídemelo, te daré en herencia las naciones; en posesión los confines de la tierra; los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza”.  El león es fuerte, no cruel; su indignación es terrible. La ira de la paloma es insoportable. Pero este León rugirá en favor de los suyos, no en contra de ellos. Teman los extraños y salte de gozo Judá.

Regocíjense quienes le alaban y proclamen: Dios mío, ¿quién como tú? Tú eres el león de Judá y la raíz de David. David significa envidiable o de mano fuerte. El mismo dice: “No se te ocultan mis deseo”. Y en otro lugar: “Por ti conservo mi fuerza”. Ha dicho Raíz de David. No es David raíz de ÉL, sino ÉL la raíz de David. Porque ÉL es quien lo sostiene y no al revés. Tienes razón, David, en llamar señor tuyo a tu hijo, porque no eres tú quien sostiene a la raíz, sino que es la raíz la que te sostiene a ti. El es la raíz de tu fuerza y de tu deseo, una raíz envidiable y vigorosa. Ha vencido el león de Judá, la raíz de David.  ÉL abrirá el rollo y sus siete sellos. Son palabras del Apocalipsis. Apréndanlo quienes lo ignoran, y recuérdenlo quienes lo sabían.

Escuchemos nuevamente a Juan:  “En la diestra del que está sentado en el trono vi un rollo sellado con siete sellos, y nadie podía abrirlo ni examinarlo”. Y continúa:  “Lloraba yo mucho porque no había nadie que fuera capaz de abrir el rollo. Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores, ha vencido el león de la tribu de Judá”, etc. Entonces vi entre el trono un Cordero: estaba de pie, aunque parecía degollado. Se acercó y recibió el rollo de la diestra del que está sentado en el trono; lo abrió y hubo gozo y alegría, con acción de gracias.

Juan oyó al león, y vio el Cordero. Y los ancianos aclaman: El Cordero que está degollado merece todo poderío. Sin perder la mansedumbre recibe la fortaleza. Sigue siendo cordero y se convierteen león. Y me atrevo incluso a decir que él mismo es el libro que nadie podía abrir. ¿Hay alguien capaz de abrir este libro? El mismo Juan Bautista, el más grande nacido de mujer, se considera indigno. No merezco ni desatarle la correa de las sandalias. Efectivamente,  la majestad vino a nosotros con unas sandalias, la divinidad se hizo carne. Teníamos la Sabiduría de Dios, pero en un rollo cerrado y sellado. Allí lo atan las correas de las sandalias, aquí lo ocultan los sellos del rollo.

¿Y cuáles son esos siete sellos? ¿No podíamos pensar en las tres facultades del alma: inteligencia, memoria y voluntad, y en los cuatro elementos del cuerpo? De este modo el Salvador participa realmentede nuestra naturaleza humana. ¿O tal vez el libro es su naturaleza humana, y debemos buscar los siete sellos?

Yo pienso en siete cosas que ocultaban por completo la presencia de la divinidad en su carne, y hacían imposible abrir el rollo y conocer la sabiduría allí encerrada. Y se me ocurre que son éstas: el matrimonio de la Madre, por el cual queda oculto el parto virginal y la concepción inmaculada, hasta el punto de que el creador del hombre pasara como hijo de un carpintero. La debilidad natural, que ora y suspira, mama y duerme, y acepta todas las demás necesidades, para encubrir de ese modo la fuerza de la divinidad. El hecho de someterse al rito de la circuncisión, como remedio del pecado y medicina contra la enfermedad; siendo así que él venía a suprimir toda dolencia y pecado. Huye también a Egipto por temor a Herodes, para que no fuera reconocido como Hijo de Dios y rey del cielo.

¿Y qué nos dicen las tentaciones en el desierto, en el alero del Templo y en el monte? Si eres Hijo de Dios, le dice, di que las piedras se conviertanen panes. O: tírate abajo. Pero Cristo no hace nada de eso, porque quiere dejar bien sellado el sello, y engañar al astuto. Y tanto se engañó que lo toma por un simple hombre bueno; de aquí que, llevado de su soberbia, ya no le dijo si eres Hijo de Dios, sino te daré todo esto si te postras y me rindes homenaje. El sexto sello es la Cruz, donde el rey de la majestad estuvo colgado entre dos malhechores y lo tuvieron por un criminal.

El sepulcro también selló este rollo, y ningún otro sello ató y ocultó tanto este asombroso misterio de amor. Con el Señor en el sepulcro únicamente había lugar para desesperarse. Por eso los discípulos decían: “Nosotros esperábamos”……..  ¿Quién no iba a llorar entonces al ver el rollo tan fuertemente cerrado y nadie capaz de abrirlo?

Pero no llores, Juan; ni tú, María. Olvidad el llanto y la tristeza. Alegraos justos con el Señor; aclamadlo, los hombres sinceros. Lo merece el Cordero degollado, el León resucitado. El es el Libro que se abrirá a sí mismo. Y lo hará resucitándose a sí mismo de los muertos, resucitando por su propio poder, y siendo testigos de ello, a los tres días, sus propios enemigos. Una resurrección tan sublime y gloriosa manifiesta con evidencia que los sellos y velos eran voluntarios, no necesarios; que no procedían de su naturaleza, sino de su benevolencia.

¿Por qué sellabas, ¡oh judío!, hace unos días el sepulcro?  “Porque aquel seductor, estando en vida, anunció: A los tres días resucitaré”. Cierto, era un seductor, pero bueno, no malvado. Lo dice el Profeta por vosotros: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste”…… Judíos: os sedujo en la pasión; y en la resurrección os forzó y os derrotó el león victorioso de Judá. Si lo hubieran descubierto no habrían crucificado al Señor glorioso. ¿Qué piensas hacer ahora? Lo anunció, y ha resucitado.

Examina atentamente los sellos del sepulcro: está de par en par. Tienes ante tus ojos el signo de Jonás, que él mismo te dio. Jonás salió del vientre del monstruo. Cristo surge de las entrañas de la tierra.Y convence mucho más que Jonás, porque se arrancó él mismo de las garras de la muerte. Los habitantes de Nínive se alzarán para carearse contra vosotros, y os condenarán: porque ellos escucharon al profeta, y vosotros habéis rechazado al Señor de los profetas.

¿No decíais: que baje de la cruz y creeremos en él? Intentabais romper el sello de la cruz y prometíais creer en él. Ya lo tenéis abierto, no roto: entrad. Si no creéis en el que ha resucitado, menos aún si hubiera bajado de la cruz. Si la cruz de Cristo os escandaliza -porque el mensaje de la cruz es un escándalo para los judíos- animaos al menos con el prodigio de la resurrección. Para nosotros la cruz es un orgullo. Para los que hemos recibido la salvación es un portento de Dios, y la plenitud de todas las virtudes. Compartid, al menos, la resurrección.

Pero resulta que aquí reside vuestro mayor escándalo, y lo que para nosotros es un olor que da vida y sólo vida, para vosotros es un olor que da muerte y sólo muerte. Inútil continuar. El hermano mayor no soporta la música y el baile, y se indigna por el ternero cebado matado en nuestro honor. Está a la puerta y se niega a entrar. Entremos nosotros, hermanos, y celebremos la fiesta, con los panes sin levadura, que son el candor y la autenticidad, porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya fue inmolado. Y practiquemos las virtudes que nos predica desde la cruz: la humildad y paciencia, la obediencia y el amor.

Consideremos, además, con atención, el mensaje de esta solemne festividad. Resurrección significa paso, transición. Cristo hoy no vuelve, sino que resucita; no retorna, sino que cambia de vida; ya no habita aquí, sino en otra patria. La misma Pascua que celebramos no significa retorno, sino paso. Y el nombre de Galilea, donde veremos al resucitado, quiere decir cambiar de país, y no permanecer en el mismo.

Ya veo que algunos se adelantan a mi discurso, e intuyen mis intenciones. Lo diré en dos palabras, pues no quiero hacerme pesado y quitaros la devoción que os inspira esta solemnidad. Si después de morir en la cruz, Cristo no hubiera resucitado y siguiera sometido nuevamente a nuestra existencia mortal y a las miserias de este mundo, para mí no habría cambiado de vida, sino retornado; no habría pasado a otra más perfecta, sino a la misma de antes. Pero si pasó realmente a una vida nueva nos invita también a nosotros a cambiar, nos espera en Galilea. Su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre, porque su vivir no es un vivir para la carne, sino para Dios.

¿Qué diremos a todo esto nosotros, que vaciamos del sentido de Pascua la sagrada Resurrección del Señor, porque no hacemos de ella un paso, sino un retorno? Estos días hemos llorado, y nos hemos entregado a la oración y a la compunción, a la sobriedad y abstinencia, para quedar libres y absueltos en este santo tiempo de cuaresma de las negligencias de todo el año. Hemos compartido los sufrimientos de Cristo, y nos hemos vinculado de nuevo a él por el bautismo de las lágrimas, de la penitencia y de la confesión.

Si hemos muerto al pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía sujetos a él? Si hemos sentido dolor de nuestros defectos, ¿vamos a reincidir en ellos? ¿Seremos tan curiosos como antes? ¿Tan charlatanes, perezosos y negligentes? ¿Tan vanidosos, sospechosos, detractores e iracundos? ¿Tornaremos a los mismos vicios que tan sinceramente hemos llorado estos días? Ya me quité la túnica, ¿cómo voy a ponérmela de nuevo? Ya me lavé los pies, ¿cómo voy a mancharlos otra vez? Hermanos, eso no es cambiar de vida. Así no veremos a Cristo, ni es ése el camino que nos lleva a la salvación de Dios. Porque como sabemos todos, quien sigue mirando atrás no vale para el Reino de Dios.

Los amantes del mundo y enemigos de la Cruz de Cristo llevan en balde el nombre de cristianos: suspiran toda la cuaresma por el día de Pascua, para entregarse desenfrenados al placer. De este modo una triste realidad anula el gozo pascual. Nos duele la injuria que se hacea esta solemnidad, porque se hace precisamente en ella. ¡Qué pena! La resurrección del Salvador se ha convertido en el tiempo propicio de pecar, en la cita para volver a caer. Vuelven las comilonas y borracheras, la obscenidad y el libertinaje; y se da vía libre a la concupiscencia. Como si Cristo hubiera resucitado para esto, y no para rehabilitarnos.

¿Así honráis, miserables, al Cristo que aceptasteis? Antes de llegar le preparasteis hospedaje, confesando con lágrimas los pecados, mortificando el cuerpo y dando limosnas. Y ahora que ya lo tenéis con vosotros entregáis a los enemigos, y le obligáis a que se marche, porque tornáis a vuestros antiguos desenfrenos. ¿Pueden mezclarse la luz y las tinieblas? ¿Tiene algo que ver Cristo con la soberbia, la avaricia, la ambición, el odio entre hermanos, la lujuria o la fornicación? ¿Merece menos el que está presente que quien va a venir? ¿Pide menos santidad vivir el espíritu de Pascua que el de Pasión? A vosotros os importa lo mismo una cosa que otra. Porque si hubierais compartido sus sufrimientos, compartiríais ahora su gloria; y si hubierais muerto con él, estaríais también resucitados.

Esta lamentable situación que impide la renovación espiritual, se debe a las costumbres seculares, a la desidia. Como dice el Apóstol,ésta es la razón de que haya entre vosotros muchos enfermos y achacosos y de que hayan muerto tantos. Esta es la causa de tantas muertes como suceden por todas partes en nuestros días. Ya veis, transgresores, cómo os domina la ansiedad, no por ser transgresores, sino por aferraros a vuestro pecado y amontonar delitos. No os arrepentís, o lo hacéis con indolencia; ni evitáis los peligros de pecar, a pesar de que los conocéis por experiencia.

Como dice la Escritura: el enemigo os ha agarrotado los nervios secretos de los testículos. Mientras os comportéis así con los misterios de Cristo, no sois de Cristo, ni tendréis vida. Escuchad: “Si no coméis la carne y no bebéis la sangre del Hijo del hombre, no tendréis vida en vosotros”. Si lo recibís indignamente, os tragáis vuestra condenación, porque no discernís el don sagrado del Señor. Rebeldes, entrad dentro de vosotros, y buscad al Señor con todo vuestro ser. Odiad el mal y arrepentíos, no sólo de palabra y con la lengua, sino con espíritu y verdad.

Pero a estos hombres no les pesa haber caído: siguen en el resbaladero; ni creen estar equivocados: no se dejan guiar por nadie. Ojalá dieran muestras de auténtica compunción, huyendo de las ocasiones y alejándose del peligro. En caso contrario temed la condena de ese día que está establecido para que muchos caigan o se levanten. Si vivís totalmente ajenos a Cristo y desligados de él, si sois camaradas de Judas, en quien entró Satanás al comer el trozo de pan, estad ciertos que os condenará.

Pero nosotros no somos quién para juzgar a los de fuera. Lo hacemos únicamente porque también nosotros estuvimos en aquel fango, del cual fuimos arrancados por pura misericordia, y nos duele ver a estos hermanos nuestros todavía sumergidos en él. Dios quiera que nosotros estemos ya totalmente santificados y libres de esa miserable y sacrílega costumbre. Y que nuestra vida espiritual no decaiga ni se debilite al llegar el tiempo de la resurrección, sino que nos esforcemos en mejorar y superarnos. El que después de los rigores de la penitencia no vuelve a los consuelos humanos, sino que vive confiado en la misericordia divina y respira el fervor y gozo del Espíritu Santo; el que ya no se angustia con el recuerdo de los pecados pasados, sino que se deleita y se inflama con el recuerdo y deseo de los premios eternos, ése es el que resucita con Cristo, el que celebra la Pascua, el que corre a Galilea.

Vosotros, hermanos, si habéis resucitado con Cristo, buscad lo de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; estad centrados arriba, no en la tierra, para que así como Cristo fuere resucitado de la muerte por el poder del Padre, así también vosotros empecéis una vida nueva. Cambiad las alegrías y consuelos humanos por la compunción y tristeza que Dios quiere, para gozar de la devoción santa y espiritual. Nos la concederá aquel que pasó de este mundo al Padre, y nos llama a Galilea para manifestarse a nosotros.

El es Dios por los siglos.

Qué enseña la Iglesia acerca de la Resurrección de Nuestro Salvador

marzo 31, 2018

Resurrección de Cristo

(Tomado de La Religión Demostrada – Los fundamentos de la Fe Católica ante la razón y la ciencia – P.A. Hillaire.)

El domingo, al despuntar la aurora, Jesús sale lleno de gloria de la tumba sin tocar la piedra. La tierra tiembla, un ángel desciende del cielo, hace rodar la piedra, se sienta en ella y siembra el terror entre los guardianes del sepulcro. Estos, viendo vacío el sepulcro, corren a anunciar al sanedrín la resurrección del crucificado. Los príncipes de los sacerdotes les entregan una cantidad de dinero para que esparzan la voz de que, estando ellos durmiendo, habían venido los discípulos de Jesús y robado el cadáver.

El mismo día, el divino Jesús se aparece por la mañana a María Magdalena, a las santas mujeres y a Pedro. Por la tarde, se muestra a dos discípulos en el camino de Emaús, y después a sus apóstoles, reunidos en el Cenáculo.

Durante cuarenta días se aparece a sus apóstoles en diversas circunstancias; les encarga que enseñen y bauticen a todas las naciones y, finalmente, les da las últimas instrucciones para establecer su iglesia, de la que nombra definitivamente a Pedro primer pastor y Jerarca supremo.

La resurrección del Mesías es anunciada por David e Isaías: Vos no permitiréis, Señor, que vuestro Santo esté sujeto a corrupción35. El renuevo de José, el Hijo de David, será dado como señal a todas las naciones. Los pueblos le invocarán y su sepulcro será glorioso. (Is., XI, 10.)

MILAGRO DE LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO

 ¿Cuál es el milagro más grande de nuestro Señor Jesucristo?

El milagro más grande de nuestro Señor Jesucristo es el de su Resurrección. Él la había anunciado como la prueba más evidente de su misión divina, y la realizó al tercer día después de su muerte.

Es cierto: 1°, que Jesucristo murió el viernes por la tarde, y 2°, que salió vivo del sepulcro el día de Pascua.

Esta resurrección es un hecho innegable. Todo lo prueba:

a) el testimonio de los apóstoles;

b) las confesiones implícitas de los jefes de la sinagoga;

c) los milagros sin cuenta obrados en nombre de Jesús resucitado;

d) los monumentos públicos erigidos en memoria de la resurrección;

e) finalmente, la conversión del mundo a la religión cristiana.

Pero sólo Dios, señor de la vida, puede quitarla o darla; luego Jesucristo es Dios, o, por lo menos, el Enviado de Dios, y su religión es divina.

N.B. – 1° La palabra Pascua, sacada del hebreo, significa paso. Jesucristo pasó de la muerte a la vida, y nos hace pasar de la muerte del pecado a la vida de la gracia.

2° Jesucristo presenta su resurrección como la señal manifiesta de su misión divina. La generación mala y adúltera pide una señal; más no le será dada otra señal que la de Jonás profeta. Porque así como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches, (Mateo, XII, 39 y 40.) Da, pues, el Salvador su resurrección como resumen de todas las pruebas de su misión divina.

3° De hecho, el milagro de la resurrección basta para probar la divinidad de la religión cristiana. Si Jesucristo se resucitó a Sí mismo, señal cierta de que es Dios, dueño de la vida y de la muerte; si Dios le resucitó, su misión es divina, porque Dios la confirma con el más asombroso de los milagros.

La resurrección es un hecho que debe ser probado como los demás hechos históricos: por el testimonio. Es necesario, por consiguiente, establecer: 1°, que Jesús estaba realmente muerto cuando fue colocado en el sepulcro; 2°, que después se mostró realmente vivo.

1° JESUCRISTO ESTABA REALMENTE MUERTO

1° San Juan, testigo ocular, lo afirma.

2° Los prolongados atroces tormentos sufridos por el Salvador antes de ser crucificado, y la crucifixión, no podían menos de hacerle morir.

3° Los soldados no le rompieron las piernas como a los otros condenados, porque ya estaba muerto.

4° La lanza que le atravesó el costado hubiera sido suficiente para quitarle el último aliento de vida.

5° Pilatos no concede a José de Arimatea el cuerpo de Jesús, sino después de la comprobación oficial de su muerte.

6° Por último, el odio de los judíos contra Jesús nos da una prueba cierta de que ellos debieron comprobar que Jesús estaba bien muerto, cuando cerraron y sellaron el sepulcro.

2° JESUCRISTO, DESPUÉS SE MOSTRÓ VIVO

 El Salvador se muestra vivo:

1° a María Magdalena.

2° A las santas mujeres que regresaban del sepulcro.

3° A Santiago y a San Pedro, Príncipe de los apóstoles.

4° A los dos discípulos de Meaux, el día de Pascua.

5° La noche del mismo día, a los apóstoles reunidos en el Cenáculo, estando ausente Tomás.

6° Ocho días más tarde, a los mismos apóstoles, reunidos todos en el Cenáculo con Santo Tomás.

7° A cinco apóstoles y a dos discípulos en el lago de Genezaret.

8° En Galilea, a más de quinientas personas reunidas en el Tabor.

9° A los apóstoles reunidos en Jerusalén con muchos discípulos. Con ellos sube al monte de los Olivos, de donde se eleva al cielo en presencia de ciento veinte testigos.

10° Finalmente, se muestra a Saulo, en el camino de Damasco, y este ardiente perseguidor de la Iglesia se convierten San Pablo, el apóstol de las gentes.

1° LOS APÓSTOLES Y NUMEROSOS TESTIGOS VIERON A JESÚS VIVO DESPUÉS DE SU MUERTE 

Un hecho es absolutamente cierto cuando es afirmado por nuestros testigos que:

a) no han podido engañarse

b) no han querido engañar, y

c) no hubieran podido hacerlo. Tal es el hecho de la resurrección de Jesucristo.

a) Los apóstoles no pudieron engañarse. – Jesucristo se mostró, no una sola vez, sino muchas, y durante un período de cuarenta días. Se mostró a muchas personas: a sus once apóstoles, a los discípulos y a más de quinientos fieles. Se mostró en pleno día, y en circunstancias muy diversas: en un huerto, en una calle, en el Cenáculo, a orillas de un lago, en los montes Tabor y de los Olivos. Admitir que en tales circunstancias todos los testigos de la resurrección se hayan engañado, sería admitir un fenómeno de ilusión imposible.

Finalmente, Jesucristo se mostró no a gentes crédulas, sino a gente desconfiada, tarda en creer… la cual califica de sueño la narración de las santas mujeres… Santo Tomás no quiere aceptar ni el testimonio de los demás apóstoles; quiere ver con sus ojos, tocar con sus manos las llagas de Jesús… ¿Cómo, pues, suponer error, ilusión, en testigos numerosos, de diferentes caracteres, y que se aseguraron del hecho con la triple evidencia de los ojos, de los oídos y de las manos?…

b) Los apóstoles no quisieron engañar.  No tenían ningún interés en ello. Lo único que podían esperar de su mentira eran terribles castigos: de parte de Dios, que castiga el crimen, las rigurosas penas reservadas por su justicia a la impostura; de parte de los judíos, asesinos de Jesús, una muerte inevitable y cruel.

Además, estaban seguros de fracasar en su empresa. ¿Cómo hacer creer a sus contemporáneos un hecho tan extraordinario como la resurrección de un muerto, crucificado públicamente por orden de la autoridad religiosa y civil? Acometer tal empresa era evidentemente una locura. Y sin embargo, los apóstoles dieron gustosos su vida en confirmación de la resurrección de Cristo.

c) Los apóstoles no pudieron engañar.  Para engañar era necesario, en primer lugar, secuestrar el cuerpo de Jesucristo. Pero para esto necesitaban sorprender a los guardias, violentarlos o corromperlos: tres cosas absolutamente imposibles para la timidez y pobreza de los apóstoles.

Y después, robar un cadáver no es resucitarlo. Estamos siempre en presencia de este hecho milagroso: Cristo muerto volvió a ser visto vivo. Los quinientos testigos que le vieron no podían ponerse de acuerdo para afirmar una mentira, estando como estaban diseminados por Judea y Galilea. Si Jesucristo no hubiera resucitado, hubiera sido imposible a los apóstoles convencer a los judíos y a los gentiles de que ellos le habían visto vivo.

2° TESTIMONIO DE LOS ENEMIGOS DE JESÚS

 Los miembros del sanedrín estaban convencidos de la resurrección de Cristo Jesús. Para negarla acudieron a la corrupción y a la mentira. Dieron a los guardias una suma de dinero para que hicieran correr la voz de que estando ellos dormidos, los discípulos de Jesús robaron el cadáver del Maestro. Pero si ellos no hubieran creído en la resurrección de Cristo, su deber, como su propio interés, estaba en castigar a los soldados por haber faltado a la disciplina militar, y en perseguir a los apóstoles por haber roto los sellos de la autoridad. ¿Por qué no iniciaron un sumario para establecer las responsabilidades y buscar el cuerpo del desaparecido?…

Puesto que los miembros del sanedrín se contentaron con sobornar a los soldados y trataron de echar tierra al asunto, a precio de oro, como lo hicieron siempre, es evidente que no pudieron negar la resurrección de Jesucristo.

3° MILAGROS OBRADOS EN NOMBRE DE JESÚS RESUCITADO

 Los apóstoles obraron milagros en nombre de Jesús resucitado: luego ellos decían la verdad, porque Dios no puede hacer milagros para confirmar el error y la impostura. Por eso un gran número de judíos, heridos por el brillo de estos milagros, se convierten a la predicación de los apóstoles y adoraron como a Dios a Aquél que habían poco antes crucificado. El día de Pentecostés, San Pedro predica a Jesús crucificado y resucitado, y tres mil judíos abrazan la religión de Jesucristo.

San Pedro sanó en la puerta del templo a un rengo conocido en toda Jerusalén; predica por segunda vez, y cinco mil judíos se convierten y creen en Cristo, Salvador de Israel, (Hechos, II y III.)

4° MONUMENTOS PÚBLICOS ESTABLECIDOS EN MEMORIA DE LA RESURRECCIÓN

 Los apóstoles dejaron dos monumentos permanentes de la resurrección de su Divino Maestro:

1° La fiesta de la Pascuacelebrada por todos los cristianos del mundo: católicos, cismáticos y protestantes.

2° El día de la fiesta trasladado del sábado al primer día de la semana llamado desde entonces domingo, o día del Señor. La fiesta de Pascua y el traslado del sábado al domingo, establecidos por los apóstoles, no tienen más razón de ser que la resurrección de Jesucristo.

5° LA CONVERSIÓN DEL MUNDO A LA RELIGIÓN CRISTIANA

 Strauss, el mayor de los incrédulos modernos, halla que nada es tan imposible de creer como la resurrección de un muerto. Se engaña: hay algo más imposible, y es la transformación religiosa y moral del mundo por un crucificado, si este crucificado no ha resucitado. La tumba de un muerto no es un lugar donde podía echar raíces el árbol gigantesco del Cristianismo.

¿Es, por ventura, admisible, que algunos ilusos o algunos impostores hayan hecho creer la resurrección de Jesucristo a millares de millones, y que hayan fundado sobre este hecho la única religión digna de respeto y de amor?… Este sería un milagro más grande que el milagro mismo de la resurrección, o más bien, un fenómeno tan extraño que se opone a todos los principios del buen sentido.

Debemos, pues, concluir que la resurrección de nuestro Señor Jesucristo es un hecho innegable, más brillante que el sol, y cuya certeza jamás podrán destruir los incrédulos. ¿Qué nos queda por hacer? Caer a los pies de Jesús para decirle con Santo Tomás: ¡Señor mío y Dios mío! 


Santo Sepulcro

DE LA PASCUA DE RESURRECCIÓN

Tomado del Catecismo Mayor de San Pío X

¿Qué misterio se celebra en la fiesta de Pascua?

– En la fiesta de Pascua se celebra el misterio de la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo a saber, la reunión de su alma santísima con el cuerpo, del cual se había separado por la muerte y su nueva vida gloriosa e inmortal.

¿Por qué la fiesta de Pascua se celebra en la Iglesia con tanta solemnidad y regocijo y se continúa por toda la octava?

– La fiesta de Pascua se celebra por la, Iglesia con tanta solemnidad y se continúa por toda la octava por la excelencia del misterio, que fue el complemento dé nuestra redención y es el fundamento de nuestra Religión.

Si Jesucristo nos redimió con su muerte, ¿cómo su Resurrección es el complemento de nuestra redención?

– Jesucristo, con su muerte, nos libró del pecado y nos reconcilió con Dios, y por su Resurrección nos abrió la entrada a la vida eterna.

¿Por qué se dice que la Resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra Religión?

– La Resurrección de Cristo se dice es el fundamento de nuestra Religión porque el mismo Jesucristo nos la dio por principal argumento de su divinidad y de la verdad de nuestra fe.

¿De dónde se deriva el nombre de PASCUA, que se da a la fiesta de la Resurrección de Jesucristo?

– El nombre de Pascua que se da a la fiesta de la Resurrección de Jesucristo se deriva de una de las fiestas más solemnes de la antigua ley, instituida en memoria del paso del Ángel exterminador que mató a los primogénitos egipcios, y de la milagrosa libertad de la servidumbre de Faraón, rey de Egipto, obtenida por el pueblo de Dios, la cual era figura de nuestra libertad del cautiverio del demonio. Esa fiesta la celebraban los judíos con muchas ceremonias, pero especialmente sacrificando y comiendo un cordero; mas nosotros la celebramos ahora, sobre todo, recibiendo al verdadero Cordero sacrificado por nuestros pecados, que es Cristo Jesús, en. el Santísimo Sacramento del Altar.

¿Qué quiere decir la palabra PASCUA? 

– Pascua quiere decir pasaje. En la antigua ley significaba el paso del Ángel, que para obligar a Faraón a consentir que se fuese el pueblo de Dios mató a los primogénitos de los egipcios, y pasó de largo por las casas de los hebreos rociadas con la sangre del cordero sacrificado el día antes, dejándolas inmunes de aquel azote. En la cueva ley significa que Jesucristo pasó de la muerte a la vida, y que, triunfando del demonio, nos ha trasladado de la muerte del pecado a la vida de la gracia.

¿Qué hemos de hacer para celebrar dignamente la fiesta de Pascua?

– Para celebrar dignamente la fiesta de Pascua hemos de hacer dos cosas: 1ª, adorar con santa alegría y vivo reconocimiento a Jesucristo; 2°, resucitar espiritualmente con Él.

¿Qué quiere decir RESUCITAR CON JESUCRISTO ESPIRITUALMENTE?

– Resucitar con Jesucristo espiritualmente quiere decir que así como Jesucristo, por medio de su Resurrección, comenzó una vida nueva, inmortal y celestial, así nosotros hemos de comenzar una nueva vida, según el espíritu, renunciando totalmente y para siempre al pecado y a todo lo que nos lleva al pecado, amando sólo a Dios y todo lo que nos lleva a Dios.

¿Qué quiere decir la palabra ALELUYA, que tenlas veces se repite en este santo día y todo el tiempo pascual?

 – La palabra Aleluya quiere decir Alabad a Dios, y era el grito festivo del pueblo hebreo; por esto, la santa Iglesia lo repite muchas veces en tiempo de tanto regocijo.

¿Por qué en tiempo pascual se reza en pie?

– En tiempo pascual se reza en pie en señal de alegría y para figurar la Resurrección del Señor.

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