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Agosto 6. Gabriel García Moreno, valiente presidente asesinado por la masonería

García Moreno, presidente católico de Ecuador

 (Extracto de semblanza realizada por el R.P. José María Iraburu)

  Gabriel García Moreno fue siempre un político absolutamente convencido de la veracidad de la doctrina política y social de la Iglesia. En el comienzo de su Constitución de 1869, abrumadoramente aprobada en plebiscito popular, se decía:

  «En el nombre de Dios, uno y trino, autor, conservador y legislador del universo, la convención nacional del Ecuador decreta la siguiente constitución»…

  Fiel a la doctrina de la Iglesia, entonces presidida por Pío IX, estaba persuadido de que sólo podía edificarse el bien común temporal de una nación cristiana respetando en todo las leyes de Dios.

  Por eso cuando en 1864 Pío IX publicó el Syllabus, y muchos, incluidos católicos, atacaban el documento, él decía:

«No quieren comprender que si el Syllabus queda como letra muerta, las sociedades han concluido; y que si el Papa nos pone delante de los ojos los verdaderos principios sociales, es porque el mundo tiene necesidad de ellos para no perecer».

García Moreno, por lo demás, era plenamente consciente de la singularidad provocativa de su política. En una ocasión reconocía que los masones

«por medio de su gobernantes, son más o menos dueños de toda América, a excepción de nuestra patria».

  Pero esa misma conciencia le confirmaba la urgente necesidad de firmeza en su política. En efecto, se decía a sí mismo:

«este país es incontestablemente el reino de Dios, le pertenece en propiedad, y no ha hecho otra cosa que confiarlo a mi solicitud. Debo, pues, hacer todos los esfuerzos imaginables para que Dios impere en este reino, para que mis mandatos estén subordinados a los suyos, para que mis leyes hagan respetar su ley».

  Y en su mensaje al Congreso, en 1873, con la valiente franqueza que en él era habitual, declaraba:

«Pues que tenemos la dicha de ser católicos, seámoslo lógica y abiertamente; seámoslo en nuestra vida privada y en nuestra existencia política. Borremos de nuestros códigos hasta el último rastro de hostilidad contra la Iglesia, pues todavía algunas disposiciones quedan en ellos del antiguo y opresor regalismo [supremacía del Estado sobre la Iglesia], cuya tolerancia sería en adelante una vergonzosa contradicción y una miserable inconsecuencia».

  En lo referente, por ejemplo, a la educación, la Constitución ecuatoriana, que proscribía la masonería, ordenaba que fuera una educación católica, con indecible escándalo de liberales, radicales y masones, que en la mayoría de las naciones americanas dominaban hacía años el área política educativa. Pero García Moreno argumentaba:

  ¿Es antidemocrático asegurar a la población aquella educación que prefiere la inmensa mayoría de los ciudadanos? ¿Por qué un pueblo cristiano ha de estar sometido durante generaciones a una educación netamente anticristiana? ¿Por qué a los hijos ha de arrancárseles en la escuela la religión de sus padres? ¿Viene eso realmente exigido por la democracia?…

  García Moreno en ésta cuestión, como en tantas otras, estaba prácticamente solo en toda América, pues una falsa ortodoxia democrática impulsaba a los políticos cristianos a alejar a la Iglesia de la educación, dejando ésta en manos de la única alternativa fuerte, organizada y con apoyos exteriores: radicales y masones.

  Éstos, en muchos países, entraban a formar parte de inestables gobiernos de coalición, diciendo:

«Ustedes controlen la economía, el ejército, las relaciones con el exterior, y todo lo demás: nosotros nos encargaremos de la educación».

  García Moreno, como la mayoría de sus compatriotas cristianos, fue formado en la devoción al Corazón de Jesús, y siendo ya presidente, a Él quiso consagrar el Ecuador, la nación entera, y para ello presentó consulta al tercer Concilio, reunido por entonces en Quito. Obtenida la licencia eclesiástica, y con el voto mayoritario del Congreso, se realizó en 1873, con gran solemnidad y fervor popular, la consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús. Fue la primera nación del mundo que lo hizo, y en diez años se levantó un gran templo nacional votivo para memoria del acontecimiento. Poco antes de su muerte, García Moreno vaticinó con acierto:

«Después de mi muerte, el Ecuador caerá de nuevo en manos de la revolución; ella gobernará despóticamente bajo el nombre engañoso de liberalismo; pero el Sagrado Corazón de Jesús, a quien he consagrado mi patria, lo arrancará una vez más de sus garras, para hacerla vivir libre y honrada, al amparo de los grandes principios católicos».

Hombre católico

  Gabriel García Moreno pudo ser un político verdaderamente católico porque era un hombre católico en verdad. Trabajaba muchas horas cada día, sujetando siempre su horario a una distribución muy estricta, que incluía levantarse a las 5, y tener misa, meditación y examen entre las 6 y las 7. Las vacaciones las pasaba en un pueblecito donde su hermano era párroco. Una vez al año, si podía, hacía una semana de ejercicios espirituales. No solía dar banquetes -ni siquiera cuando fue elegido presidente por primera vez; en aquella ocasión entregó el dinero del banquete a un hospital-, y procuraba en lo posible evitar convites. Estas exageraciones venían aconsejadas por los escándalos precedentes, habituales en la Presidencia del gobierno. No siendo hombre de fortuna personal, cedía parte de su sueldo oficial al erario nacional, y parte a obras benéficas.

  Guardaba un talante humilde, y a pesar del ímpetu de su carácter, gastaba una inmensa paciencia para, por ejemplo, conseguir del Congreso la aprobación de buenos presupuestos, obras o leyes. Era, como ya se ha visto, sumamente estudioso, e incluso en sus tiempos de político recibía con frecuencia de Europa obras sobre ciencia, filosofía o historia y, sobre todo de Francia, libros de pensamiento católico. También era dado a la lectura de temas bíblicos o patrísticos, del Magisterio o de autores espirituales.

  En una de las últimas páginas de La imitación de Cristo, el libro de Kempis que llevaba siempre consigo, anotó, con ocasión de unos ejercicios espirituales, entre otras normas:

 «Oración cada mañana, y pedir particularmente la humildad. En las dudas y tentaciones, pensar cómo pensaré en la hora de la muerte. ¿Qué pensaré sobre esto en mi agonía? Hacer actos de humildad, como besar el suelo en secreto. No hablar de mí. Alegrarme de que censuren mis actos y mi persona. Contenerme viendo a Dios y a la Virgen, y hacer lo contrario de lo que me incline. Todas las mañanas, escribir lo que debo hacer antes de ocuparme. Trabajo útil y perseverante, y distribuir el tiempo. Observar escrupulosamente las leyes. Todo ad majorem Dei gloriam exclusivamente. Examen antes de comer y dormir. Confesión semanal al menos»…

  García Moreno entrecruzó algunas cartas con el papa Pío IX, que por esos años sufría como él un duro acoso del laicismo militante. En una de ellas, Pío IX le decía:

«Sin una intervención divina enteramente especial, sería difícil comprender cómo en tan corto tiempo habéis restablecido la paz, pagado muy notable parte de la deuda pública, duplicado las rentas, suprimido impuestos vejatorios, restaurado la enseñanza, abierto caminos y creado hospicios y hospitales».

Juicios sobre su personalidad política

  Las fuerzas que abominan de todo influjo real del cristianismo en la vida pública han visto siempre en Gabriel García Moreno «el máximo representante del oscurantismo clerical», «un dictador sangriento», «un teócrata conducido por los jesuitas», etc. Es normal. Pero también es normal que nosotros aquí demos la palabra a personas más dignas de consideración:

  José Luis Vásquez Dodero califica a García Moreno de «férreo espíritu, asentado en una sorprendente fisiología… y no sólo el primero y más grande de los ecuatorianos, sino uno de los hombres en verdad extraordinarios que ha producido América… Pocas veces se ha dado un producto tan asombroso de energía física y de energía moral… La insólita personalidad de García Moreno y el fervor con que fue asistido por el pueblo ecuatoriano tentaría a aplicarle el término carisma, con el que quedarían designadas sus maravillosas facultades y la sublimación que los ecuatorianos hicieron de ellas» (+Belmonte 185).

  El historiador García Villoslada afirma que

«la figura de Gabriel García Moreno es en el aspecto político-religioso la más alta y pura y heroica de toda América, y nada pierde en comparación con las más culminantes de la Europa cristiana en sus tiempos mejores. Basta ella sola, aunque faltaran otras, para que la república del Ecuador merezca un brillante capítulo en los anales de la Iglesia» (+Adro Xavier 388).

Los tolerantes no toleran

  En 1874 había acuerdo entre las fuerzas políticas para reelegir por un tercer período presidencial a García Moreno. Pero también había un convencimiento generalizado de que sus enemigos no estaban dispuestos a soportarlo más. El 20 de julio le escribía su suegro, Ignacio de Alcázar:

«Una vez la secta radical triunfante, la religión será perseguida, las obras públicas y vías de comunicación abandonadas y, sobre todo, la guerra civil ha de ser interminable, debiendo todo esto y mucho más principiar por asesinarte… No veo otro medio de salvarte que salir del país».

  Todos sus amigos temían lo mismo, y le aconsejaban prudencias y escoltas, sin que él hiciera caso.

  Se produjo, finalmente, por mayoría aplastante, la tercera reelección de García Moreno para la Presidencia. Y liberales y masones -siempre tan atentos a la voluntad del pueblo- formaron en seguida un coro mundial de lamentaciones y protestas.

  Una vez más la opinión unánime internacional, la misma que consideraba natural que los católicos no pudieran tener voto en Gran Bretaña, o que estimaba necesaria, de alguna manera, la interminable dictadura mexicana del porfiriato, tan favorable a los intereses económicos del capital nacional o extranjero, daba sobre la elección democrática del católico García Moreno su democrática sentencia: intolerable. La prensa liberal de España, La Gaceta de Colonia o la de Bruselas, el secretario de la embajada chilena en Lima, el periódico Monde Maçonique, innumerables voces aquí y allá, con una coincidencia realmente impresionante, venían a exigir el fin del hombre nefasto, absolutamente incompatible, por muy reelegido que fuera, con las democráticas libertades modernas y la civilización occidental.

  Tiempo antes, el 26 de octubre de 1873, la prensa del Perú había ya reproducido de la de Guayaquil la crónica detallada de su asesinato en Quito: todos los datos eran falsos, pero se trataba de crear ambiente. García Moreno, por supuesto, era consciente de la conjura, pero seguía negándose a llevar escolta y a tomar medidas mayores de precaución:

«Yo prefiero confiar mi guardia a Dios. Lo que dice el salmista: “Si Dios no guarda la ciudad, en vano la guardan los centinelas”».

  El 17 de julio de 1875 escribe García Moreno su última carta a Pío IX, comunicándole la reelección:

«Ahora que las logias de los países vecinos, instigadas por las de Alemania, vomitan contra mí toda especie de injurias atroces y calumnias horribles, procurando sigilosamente los medios de asesinarme, necesito más que nunca la protección divina para vivir y morir en defensa de nuestra religión santa y de esta pequeña república… ¡Qué fortuna para mí, Santísimo Padre, la de ser aborrecido y calumniado por causa de Nuestro Divino Redentor, y qué felicidad tan inmensa para mí, si vuestra bendición me alcanzara del cielo el derramar mi sangre por el que, siendo Dios, quiso derramar la suya en la Cruz por nosotros!».

  Y el 4 de agosto le escribe a su amigo Juan Aguirre:

«Voy a ser asesinado. Soy dichoso de morir por la santa fe. Nos veremos en el cielo».

Asesinato pagado por masones

Asesinato de Gabriel García Moreno

  El 6 de agosto de 1875, como de costumbre, se levantó a las cinco de la mañana, y fue a la iglesia para la misa de las seis. Sus asesinos, un pequeño grupo impulsado por los escritos incendiarios del liberal Juan Montalvo, le acechaban; pero retrasan su acción, pues al ser primer viernes había gran concurso de fieles. Más tarde, por la mañana, entra García Moreno un momento en la Catedral para hacer una visita al Santísimo. Le avisan que le reclaman fuera.

  Cuando sale al sol de la plaza, un tal Rayo le descarga un machetazo en la cabeza, seguido de otros, en tanto que sus cómplices disparan sus revólveres. Fueron en total catorce puñaladas y seis balazos. Acuden algunos soldados al tumulto, y uno de ellos mata de un tiro a Rayo. En su bolsillo se hallaron cheques -por más de «treinta monedas», desde luego- contra el banco del Perú, firmados por conocidos masones.

  El cuerpo de García Moreno es introducido en la Catedral, donde recibe, ya agonizante, la Unción sacramental. Al morir llevaba consigo, manchado todo de sangre, una reliquia de la Cruz de Cristo, el escapulario de la Pasión y el del Sagrado Corazón, y el santo Rosario colgado al cuello. También se le halló en el bolsillo un libro muy usado, que llevaba siempre encima: La imitación de Cristo.

21 comentarios leave one →
  1. Juan Ramón Bailón permalink
    agosto 10, 2011 1:00 am

    Como un aporte, solamente, comento que Gabriel García Moreno perteneció a la Tercera Orden Franciscana. Hay libros que dan constancia de ello.

    • agosto 13, 2012 5:22 pm

      Hola juan Ramón,te veo informado respecto de Gabriel Garcia Moreno,si sabes algo más en su entorno me gustaría me infórmaras acerca de un fraile mallorquin llamado Baltasar Moner Briel,creo que amigo y confesor del presidente…..Bueno así podriamos compartir información.Sin más un saludo.
      .

  2. Victor Correa permalink
    febrero 29, 2012 5:26 pm

    Puede alguien informarme sobre un franciscano….Fray Baltasar Moner Briel,amigo de Gabriel Garcia Moreno.
    Estoy recabando información de dicho religioso natural de Mallorca (España)con el fin de publicar su biografía.
    Agradecería cualquier datos y compartir los que ya tengo.
    Dirigíos a…….(editado). (Mi nombre es Victor.)

  3. E. Mario permalink
    julio 12, 2012 12:36 pm

    El Dr. Luis Roldán nos deja (en audio) una semblanza y reseña histórica sobre el gran prócer hispanoamericano:

    http://conferencias-catolicas.blogspot.com.ar/2011/10/don-gabriel-garcia-moreno-semblanza-y.html

    LA SALETTE

  4. adolf degrelle. permalink
    agosto 14, 2012 12:05 pm

    Juan Montalvo se ufanaba de la muerte de este gran Varón diciendo: “mi pluma lo mato”, pero el fin de sus días los acabo cual can abandonado en París, sin hijos sin familia, y sin confesión. Así paga la masonería a sus lacayos.

    García Moreno descanse en paz, verdadero prócer de Hispanoámerica!

    • febrero 11, 2014 10:57 pm

      Si Adolf, eso es muy cierto, el diablo paga muy mal a sus devotos. Cuanto desconocimiento hay de este personaje en el País, y peor aun con todas las mentiras que se dicen de Alfaro se intenta que el ecuador lo olvide,

  5. pepe pecas permalink
    agosto 13, 2013 10:23 am

    ¿Què se puede esperar de miserables y traidores?, ¿Què fruto bueno pueden dar los cobardes vende patrias? Ninguno. ¿Què castigo merecen? ¡la muerte!

    Gabriel Garcìa Moreno es el vivo ejemplo del polìtico que vive para servir, que trabaja por los derechos de Dios y de su Iglesia y por el bienestar de su patria.

    Este es un verdadero Benemerito de las Americas y no el miserable Benito Juàrez.

    • Jorge De Jesús permalink
      agosto 13, 2013 3:18 pm

      Hola pepe pecas:
      Mexicano al igual que yo, debe interesarte un dato muy importante sobre el masón y traidor a México Benito Juárez. En sólo cinco años de su largo e infame gobierno (1858-1872) y que son los últimos de su mandato presidencial (1867-1872), persiguió con una saña inaudita a sus enemigos políticos y especialmente a los católicos, a tal extremo que en ese lustro hubo más muertos que durante toda la dictadura porfirista (1876-1911). Muchos mexicanos patriotas terminaron por exiliarse del país y no volvieron sino hasta muchos años más tarde y algunos ya no tuvieron la dicha de morir en su amada patria. Afortunadamente su dictadura ya no se extendió más alla de 1872. La historia que nos venden en las escuelas públicas mexicanas, y de esto a ti te consta, es que Juárez es símbolo de la lucha por la justicia y por la superación personal. En cuanto a este último punto, yo diría que sí pero para ser un oportunista que redactaba las leyes a su antojo para cometer latrocinios aberrantes. Nos dice José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” que Juárez no pudo vivir en la opulencia durante los últimos años de su vida pero que casó a sus hijas con beneficiarios de las ruines Leyes de Reforma quienes compraron de manera irrisoria al gobierno las propiedades que arrebataron a la Iglesia católica de manera ilegal con el pretexto de que eran “improductivas”. Juárez es quien inicia en México la larga historia de corrupción, clientelismo e impunidad que fueron perfeccionados por el masónico Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929, después Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en 1938 y finalmente Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946 y que actualmente es el partido oficial que está en el gobierno de la república mexicana presidido por Enrique Peña Nieto quien surgió del siniestro Grupo Atlacomulco de carácter masónico y que tiene el control del Estado de México desde 1942 y ha sumido a esta entidad federativa a niveles escandolosos de impunidad, corrupción y pobreza. Además, Peña Nieto es fiel devoto de la Neo-Iglesia y un títere del hebreo masón cabalístico y talmúdico Carlos Salinas de Gortari quien durante su mandato presidencial (1988-1994) gobernó autoritariamente asesinando a muchos opositores políticos y cometió latrocinio mediante la crisis económica de 1994. Te puedo decir con toda seguridad que en el infierno, Benito Juárez envidia al hebreo Salinas de Gortari, ya que lo superó en muchos aspectos, sobre todo en el de ser un vendepatrias sin escrúpulos y más aún que es actualmente el dueño de la situación económica y política nacional encaminada hacia el siniestro Nuevo Orden Mundial, tal como lo hizo su hermano de sangre Plutarco Elías Calles como presidente de la república de 1924 a 1928 y como “Jefe Máximo” de 1928 a 1936. Carlos Salinas de Gortari además en su mandato enriqueció a muchos de su hermanos de sangre como es el caso del “hombre más rico del mundo”, el “libanés” Carlos Slim Helú con la compra irrisoria de Teléfonos de México que cobra una de las tarifas más caras del mundo.

      • agosto 13, 2013 9:40 pm

        Jorge:

        Nadie puede asegurar que una persona se encuentra en el infierno. Ni es digno de un cristiano desearlo

      • Jorge de Jesús permalink
        octubre 25, 2013 9:42 pm

        Alicia:
        Tiene razón, no es digno de un cristiano asegurar que una persona está en el infierno por muy mala que hubiese sido.

      • Alvar Luis Freyre Muñoz permalink
        abril 18, 2014 1:42 pm

        Dios tiene un plan, que hasta los judios francmasones lo conocen, pero ellos alaban al mal y al que lo representa. Recuerda que la revolución Mexicana donde los Cristeros actuarón, y la revolución Española donde los carlistas, y franquistas defendierón. Se que llegara su tiempo de enfrentarnos a nosotros los contra revolucionarios como diría el Doctor Plinio Correa de Oliveira. Tengo una teoría: Cuando murió este gran Marti Gabriel Garcia Moreno, al poco tiempo Chile le declara la Guerra al Perú. Y es que me doy cuenta que nada es casualidad , Ellos querían la destrucción de las repúblicas católicas y cambiar la historia en libros. Y sabían q este Exmo. Doctor Don Gabriel Garcia Moreno iba a intervenir si hubiera estado en sus manos poder hacerlo. Dios mio Dios mio. Viva Cristo Rey! Viva Santa Virgen María!

      • abril 19, 2014 1:37 pm

        Alvar.

        Plinio Correa era un falso cristiano, y los carlistas y franquistas están atiborrados de infiltrados.

        Unidad en la Verdad

  6. agosto 13, 2013 12:53 pm

    De acuerdo con usted Pecas. Dios tenga en su Gloria a ese ejemplo de político e hijo de la Iglesia.

  7. Jorge De Jesús permalink
    agosto 13, 2013 3:33 pm

    Gabriel García Moreno, presidente del Ecuador, el último gran gobernante católico que existió en nuestra Hispanoamérica. Lástima que haya confiado en la demonocracia como sistema de gobierno en vez de instaurar una dictadura popular ya que el pueblo le había dado el visto bueno a su capacidad como gobernante en contra de los corruptos, ladrones, cínicos e hipócritas radicales liberales y masones. A pesar de todo, Gabriel García Moreno siempre será un ejemplo a seguir en la manera de regir nuestra propia vida poniéndola al servicio de Dios. ¡Que Dios tenga en su Santa Gloria al gran prócer ecuatoriano, don Gabriel García Moreno!

  8. E. Mario permalink
    agosto 13, 2013 4:52 pm

    MUNDO CRISTIANO

    ¡¡¡ Vivan los próceres de la cristiandad hispana Gabriel García Moreno, Juan Manuel de Rosas y Anacleto González Flores !!!

    LA SALETTE

    • Rafael Gerardo Romero Flores permalink
      agosto 19, 2015 8:12 pm

      Como mexicano, me siento feliz de saber que existió el verdadero benemérito de las Américas, Don Gabriel García Moreno, y no el infeliz Juárez, vergüenza eterna de México.
      Si tuviésemos mas fe, seguro que Nuestro Señor Jesucristo levantaría de las ruinas de nuestras naciones Hispanoamericanas otro verdadero prócer de las Américas, oremos porque así sea.
      ¡Viva Cristo Rey!

      • Restaurador permalink
        agosto 21, 2015 4:20 pm

        Rafael:

        Tan benemérito de las Américas como Don Juan Manuel de Rosas y Don Anacleto González Flores.

        ¡Viva Cristo Rey!

        ¡Vivan los reyes católicos Isabel y Fernando!

        ¡Vivan los próceres de las Américas Gabriel García Moreno, Juan Manuel de Rosas y Anacleto González Flores!

        ¡Viva la Santa Federación (1835-52)!

        ¡Vivan los Cristeros!

  9. ALEJANDRO JIMÉNEZ ALONSO permalink
    abril 17, 2015 1:57 pm

    Sobresaliente el artículo.
    Pero ¡Qué bestias sois, hablando de lo que no entendéis: Garabandal!
    Lamentable, penoso,…

    • Julián Restrepo Henao permalink
      abril 20, 2015 12:42 pm

      Alejandro:

      Y ya que tú no eres bestia como nosotros, ¿por qué no nos ilustras sobre la FARSA de Garabandal?

  10. Carlos Arturo Ibarra permalink
    septiembre 30, 2015 8:05 am

    Buen día, que semblanza tan exquisita y así mismo los comentarios de gran valor histórico y literario.
    Desde mi ignorancia, le solicito comedidamente si en su sabiduría recuerda de quien y refiriéndose a que evento es la frase “….. mi pluma lo mató”, esta frase la recuerdo de un conversatorio sobre personajes ilustres y personajes nefastos del Ecuador.
    Por su atención y eficaz ayuda mil y un millón de gracias,
    Carlos Arturo Ibarra
    caribo2014@gmail.com
    Favor enviar la respuesta o comentario al correo citado, un abrazo fraaterno,
    Carls Arturo.

  11. Graciela Piccardo permalink
    octubre 17, 2015 7:12 am

    Excelente articulo, para mí desconocido el perfil de este Presidente que me impactó, a quien le cabe sin dudas el apelativo de santo y justo varón. Ahora bien no comprendo porque el penal que fue construido en su mandato, el que hoy es un museo fue construido con la arquitectura carcelaria de finales siglo xix, formando una estrella de cinco puntas cuyo epicentro llamado PANÖPTICO )lugar desde el que todo se ve_ léase “el ojo que todo lo ve”) torre con visión de 360 grados y que además contaba con la sala de lucifer, un salon digno del nombre, dónde se practicaban misas negras, ritos satánicos y guija. hubo casos según crónicas de personas poseídas. como pudo ocurrir esto? o es un mito, o el desconocimiento propio de la época sumado a infiltrados en su gobierno?.

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