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Cuaresma: San Elías, profeta y padre; las enseñanzas del cuidado y educación de los hijos

marzo 31, 2022
San Elías, profeta y patriarca

Según el autor del Año Cristiano, Elías nació corriendo los años de la creación del mundo 3073, y 980 antes de Jesucristo. El rapto de Elías aconteció por los años de la creación 3050.

Fué trasladado vivo al Paraíso terrenal, donde lo reserva Dios para que en compañía de Enoc venga a predicar la penitencia en tiempo del Anticristo, como lo dice S. Juan en el Apocalipsis, y su predicación durará tres años y medio.

Vestidos de sacos harán grandes milagros, y nadie les podrá resistir ni dañar hasta que, estando el Anticristo en Jerusalén, los mandará degollar.

S. Agustín dice que ahora tienen un estado intermedio entre los bienaventurados y los que vivimos en el mundo ; mas al tiempo de su predicación padecerán grandes aflicciones y trabajos, y al fin la muerte, y así Elías será verdadero mártir.

«Sea quienes fuéreis, no esperéis vivir sin padecer».

Hay pocas verdades en el Cristianismo más claras que ésta:  «Entrad por la puerta estrecha, porque ancha y espaciosa es la que conduce a la perdición, y grande es el número de los que entran por ella».  Toda la Escritura está llena de figuras, pruebas y ejemplos de esta verdad para convencernos del corto número de los que se salvan. No hay más que un camino para el Cielo, porque no hay más que un Evangelio.

Para salvarse  hay reglas que observar y preceptos que obedecer ; es preciso domar las pasiones y tener una vida pura y mortificada.  El proceder de los fariseos parecía irreprensible ; oraban y ayunaban mucho. Con todo eso, según dice nuestro Señor Jesucristo, si nosotros no guardamos la ley más exactamente que ellos, si no somos mejores que ellos, si nuestra virtud no es más sólida y perfecta que la suya, jamás entraremos en el Cielo. Es preciso vivir o inocente, o penitente, y si no, esperar sin remedio la condenación eterna. Deduce de todos estos principios si serán muchos los que se salvan.

¿Son muchos los que hoy viven con inocencia?  Pues vuelve a inferir si serán muchos los que se salvan. La gracia final, que es la que propiamente distingue a los escogidos, es un don gratuito que nunca podemos merecer.   ¿Se concederá esta gracia en la postrera hora a los que apenas acertaron a obedecer a Dios en toda su vida? Corto es el número de los buenos ; procura ser de ese número. Frecuenta los Sacramentos, confiésate a menudo, y aliméntate con el pan de los fuertes ; haz limosna, cumple con todos los deberes de tu estado.

Si quieres que la Virgen oiga tus oraciones, y que le sean agradables, vive bien. El verdadero secreto para lograr una santa muerte es tener una santa vida, es vivir cristianamente. No puede la Madre de Dios mirar con buenos ojos a los que son desagradables a su santísimo Hijo. 

«Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la practican», (Lc. XI).

«El profeta Isaías, tratando de la destrucción de Jerusalén, y señalando las causas que habían de ocasionarla, exclamaba diciendo :  «¿En dónde está el maestro de los niños?»  El descuido de los hebreos en esta materia en tiempos de Isaías había llegado a tal extremo, que se quejaba el profeta de él, y vaticina que de allí nacerían todos los males y calamidades que habrían de oprimir a Jerusalén. Esta doctrina, que era verdadera en tiempo de Isaías, no lo es menos en nuestros tiempos.

Un niño que oye contínuamente a su padre la palabra obscena, el juramento, la maldición, la mentira, ¿cómo es posible que en llegando a la edad adulta no sea un deshonesto, un falsario, un perjuro y un maldiciente? Un niño que  vea en sus padres falta de respeto a las cosas sagradas, que no los ve emplearse en ejercicios de piedad, ¿cómo es posible que con el tiempo no sea un mal cristiano, un hombre indevoto y un impío?

Tú, padre de familia, que lloras y lamentas los extravíos de tu hijo  y las disipaciones de su juventud corrompida, vuelve los ojos a tí mismo, y hallarás la causa funesta en los malos ejemplos que le has dado en tu persona.

 ¿Con qué razón puede pretender una madre que sus hijas adornen su hermosura con los preciosos atavíos de la honestidad y de la modestia, si ella misma es una piedra de escándalo para cuantos la miran?

En consecuencia se puede decir que todas las malas costumbres, todos los corrompidos ejemplos, y todos los graves delitos que se advierten en el mundo, son una consecuencia natural del descuido con que se  mira la enseñanza de los hijos, y de las impresiones que hacen en su tierno corazón las obras de sus padres y de aquellos que los rodean .

No basta enseñarles los primeros rudimentos de la doctrina cristiana. Los niños se dejan llevar más de lo que ven sus ojos, que de lo que oyen sus oídos. Y así, logra en ellos mayor efecto un buen ejemplo que muchos discursos. No olvides jamás que para los niños es irresistible la fuerza del buen ejemplo.

LAS SANAS DISTRACCIONES

No se puede prohibir a todo género de gentes todo género de distracciones ; hay muchas que son muy lícitas. El cuerpo fatigado con el trabajo pide algún descanso ; las diversiones han de recrear el corazón dejándole alegre, PERO NUNCA ARREPENTIDO. Para que sean lícitas es preciso que siempre sean cristianas. Harto malo es no hacer cosa buena quien está obligado  a hacerlas a todas horas.  No hay obligación más esencial para los padres y las madres que la de dar una cristiana educación a sus hijos. Inútilmente aconseja un padre de familia a sus hijos,   si sus costumbres corresponden mal a su moral.

La Ley de Dios no deja de obligar porque la expliquen gentes que no la guardan.

¡Cuán pronto estaría el mundo convertido si los ministros del Señor predicasen tanto con sus ejemplos como con sus palabras!

La palabra de Dios, lo mismo es palabra de Dios en la boca de un apóstol infiel que en la boca de un discípulo fervoroso. Pero, ¿qué no puede esta misma palabra de Dios en la boca de un ministro poderoso en obras y palabras? La corrupción de un ministro no disminuye en nada  la santidad de la ley que predica ; así como la santidad de la ley que predica nunca autoriza la corrupción de sus costumbres.

Solamente es hombre de bien el buen cristiano; pero la verdadera honradez sólo puede ser fruto de la virtud cristiana.   La santa Ley de Dios es la única regla de su conducta. Es buen padre, buen pariente, buen amo y buen amigo…  Todos tienen en su estado cuando han menester para salvarse y para ser santos.  Dios nos manda ser santos.  Es cosa vergonzosa, y en cierta manera escandalosa, que los cristianos miren con horror las cruces.

 ¿Puede tenerse algún temor al infierno, y caminar con serenidad por el camino ancho?  «El camino que lleva a la perdición es ancho, dice el Señor, y son muchos los que van por él».  Solo del verdadero Salvador del mundo podemos aprender cuál es el verdadero camino de la salvación. No hay más que una religión verdadera, una sola fe, un solo Evangelio, una sola doctrina, y un solo camino para el cielo.

«Si los muertos no han de resucitar de ninguna manera, dice el Apóstol, ¿por qué se bautizan también por ellos?».  Esto es, como expone S. Efrén :  «¿A qué fin hacer buenas obras y ayunar por los difuntos, si no esperan la resurrección en la otra vida?»

S. Cipriano entiende algunas veces por bautismo las lágrimas de la penitencia. En ese sentido decía el Salvador a los hijos de Zebedeo :  «¿Podéis beber el cáliz que yo tengo que beber, y bautizaros con el bautismo con que yo he de ser bautizado?»

Los más antiguos concilios hablan siempre de las oraciones y misas que se ofrecen por los difuntos como obras de misericordia fundadas en la constante fe de la Iglesia. El Concilio Bracarense, o de Braga, (Portugal),  prohíbe que se hagan sufragios por los  que se matan a sí mismos.  «Rogamos por nuestros hermanos difuntos, dice S. Cirilo, porque creemos que sus almas reciben un gran alivio con el santo sacrificio de la Misa»,

San Paulino alaba mucho la piadosa acción  de un caballero romano, llamado Pamaquio, el cual habiendo muerto su mujer, que era hija de la esclarecida Santa Paula, juntó en la Iglesia de San Pedro a todos los pobres que había en Roma, y dió de comer caritativamente a aquellos protectores de nuestras almas, haciendo esta limosna por sufragio, y para alivio de su amada difunta.

Morir bien es morir después de haber borrado con la penitencia todas las manchas y culpas de la vida ; es morir en estado de gracia ; es morir lleno de una fe viva, de una esperanza firme, de una caridad ardiente ; es morir con un gran horror a todo lo que el mundo ama. La mejor disposición  para una  buena muerte es una santa vida ; es ciencia que sólo se aprende mientras se vive.

Es una piadosa costumbre, y de gran importancia, hacer todas las cosas como si todas ellas fuesen disposiciones para la muerte….. Misas, oraciones, limosnas, obligaciones del estado de cada uno, las mismas diversiones, todo nos puede servir para lograr una buena muerte si todo se hace con el espíritu y la intención de morir bien.

San Pablo a los Colosenses, cap. III  :  «Todo cuanto hiciéreis, bien por palabra, bien por obras, hacedlo todo en nombre de Jesucristo»,  Por las palabras y las obras de han de distinguir los cristianos.

¿Con qué disposición de corazón y de espíritu recibes las cruces que Dios te envía? Un Dios que castiga en esta vida es un padre que corrige.  Nunca está  Dios más irritado que cuando calla, cuando no habla palabra a la vista de nuestras maldades.

«Hermanos míos amados de Dios» .  ¿Puede haber título más glorioso?  Así llamaba S. Pablo a los tesalonicenses por su vocación a la fe en medio de una nación idólatra.  ¿Y no tenemos nosotros derecho al mismo título?  ¿Se podrá decir igualmente de nosotros lo que S. Pablo decía de los de Tesalónica?  :  «Sois modelo de todos los fieles».  ¿Honran nuestras costumbres la religión que profesamos?  La virginidad es don de Dios, pero la pureza es de precepto.

De ninguna cosa alaba  el Espíritu Santo a la mujer fuerte, sino de que hiló, de que trabajó, de que cuidó de su casa y familia. Hay tiempo para todo, pero haz todas las cosas a su tiempo. Da limosna, pero paga a los trabajadores y a tus acreedores.

«Erit enim tempus, cum sanam doctrinan non sustinebunt» ;  «Vendrá tiempo en que no podrán soportar la sana doctrina».  ¿Y no ha llegado ya ese tiempo?

No hay cosa más rara que una conversión verdadera. «Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo, serán perseguidos». Velad, orad sin descanso, dáos prisa, esforzáos a entrar por la puerta estrecha. Los motivos de aquella dichosa sentencia que pondrá a los escogidos en posesión del reino de los cielos, se reducen al ejercicio de las obras de misericordia.

La higuera de que se habla en el Evangelio no tenía otro defecto que el de no haber dado fruto, aunque no era tiempo de él ; con todo eso el Señor le echó la maldición, y al punto se secó. Comienza a ser culpable desde que comienza a ser infecunda. El árbol estéril es condenado al fuego; un cristiano vacío de buenas obras, sin devoción, y que no tiene más que la apariencia de cristiano, ¿tendrá el cielo por herencia? Si no soy eternamente feliz, seré infeliz eternamente. El sarmiento que no está unido a la vid, sólo sirve para el fuego.

Ser uno infeliz por necesidad, es suerte tristísima ; pero serlo por elección, por su gusto, por su antojo, es locura que no tiene otro ejemplo sino es el de los condenados. Creer que hay una eternidad infeliz, y no temerla, es impiedad ; pero pensar en ella, y no convertirse, es señal visible de reprobación.

Siempre que padezcas algún dolor, como de gota, de piedra, de muelas, etc. , haz esta consideración :  ¿Qué tormento sería para mí sufrir este dolor por un año, por seis años, por veinticinco años sin el menor alivio, sin la menor tregua?

!Qué tormento sería estar en una cama blanda y sin el más leve dolor, pero sin mudarse de postura ni moverse por espacio de cuarenta años!  Tormento insufrible. Pues, !qué será padecer  todos estos dolores juntos, todos de una vez, todos mezclados unos con otros, y todos por una eternidad!

«Si vis, es», respondió Santo Tomás de Aquino a una hermana suya que le preguntó cómo podía ser santa:  «Lo serás, si lo quieres ser».

Si alguna viuda tiene hijos o nietos, dice S. Pablo, dedíquese a educarlos bien y a cuidar de su familia». No dice que esté todo el día en la iglesia, ni que gaste el tiempo en novenas ni devociones, sino que ante todo cuide de sus hijos, los críe en el santo temor de Dios, y atienda al gobierno de su casa, ¿Siguen este consejo del Apóstol aquellas madres de familia que, con el pretexto de una falsa devoción, (o sin ella, que es lo más frecuente), andan contínuamente fuera de su casa?

¿Llegarán a los oídos del Señor sus oraciones entre los gritos de sus hijos, las quejas de su marido y las murmuraciones de la familia?

 Los padres y madres de familia tengan siempre presente en la memoria este oráculo del Apóstol S. Pablo:

«El que no cuida de los suyos renunció a la fé, y es peor que un gentil».

La vida no mortificada de la mayor parte de los cristianos es una especie de impenitencia. La Cuaresma es siempre tiempo de penitencia. Quien tiene verdadero dolor de la culpa, tendrá verdadero deseo de repararla.

¿Das buenos consejos a tus hijos? Pues date esos mismos consejos a tí mismo.

¿Corriges una falta?  Guárdate de incurrir en lo que reprendes y corriges.

Avergüénzate de no practicar lo que enseñas a otros.

¿Quieres que tus consejos sean eficaces? Pues haz aquello mismo que enseñas.

 La Cuaresma es siempre tiempo de penitencia.

 Quien tiene verdadero dolor de la culpa, tendrá verdadero deseo de repararla por medio de la penitencia. Job afirma que la vida terrena del hombre es una contínua milicia.  «Vigilad, decía S. Mateo, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor».

Se padece más en el servicio  del mundo que en el servicio de Dios. Todos somos discípulos de Cristo rescatados por su preciosa Sangre. Pregúntese cada cual la parte que tiene en su dolorosa Pasión. 

¿Represento en mí la imagen de su muerte? No siendo así, todos debemos esperar cuando comparezcamos en su tribual oír de su boca aquellas terribles palabras : «Apartáos de mí ; no sé quién sois, no os conozco».

Si el fuego eterno estaba preparado para el demonio y sus ángeles, no estaba dispuesto para mí ; luego lo merecí por pura malicia mía ; luego mi condenación es obra de mis manos.

«Venid benditos de mi Padre, vosotros os salvásteis».  «Id, malditos, al fuego eterno, vosotros os condenásteis».

El que habla es Dios ; a quienes pronuncia esta sentencia son los hombres.

!Qué tarde  exclamarán los réprobos al ver que los predestinados se elevan hacia el Cielo :  «!Insensatos de nosotros, que tuvimos su vida por locura, y su muerte por afrentosa! Luego anduvimos errados y apartados del camino de la verdad».

De qué le sieve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma. No es necesario otro punto de meditación para reformarse.  ¿De qué nos sirve el entendimiento si no pensamos en estas palabras cien veces al día?

Repite muchas veces esta palabra a tus hijos y a tu familia ; ninguna otra es más eficaz para hacerlos a todos buenos cristianos.  ¿Es ser sabios anteponer el tiempo a la eternidad, sofocar el espíritu de cristiano, y hacer vanidad de una sabiiduría gentílica?   A lo más seréis filósofos, pero de ningún modo cristianos.  ¿Qué relación tiene el espíritu del mundo con la fe, y el Señor con Belial?

La doctrina de Jesucristo es especulativa y práctica a la vez ; enseña lo que se ha de creer, y muestra cómo se debe vivir como se cree.

¿A dónde se fueron aquellos dichosos días, aquellos felices tiempos en que los fieles no tenían más que una sola alma y un sólo corazón?

Cotejemos las costumbres de ahora, de este siglo, con las de aquellos tiempos. !Ah, Señor, qué  tan monstruosa!

Ninguno puede ser verdadero discípulo de Cristo, si no se niega a sí mismo, si no sigue los preceptos del Evangelio, si no lleva su cruz todos los días.

La perfección de la vida cristiana no consiste tanto en hacer cosas grandes y maravillosas, cuanto en padecer con alegría por Cristo las duras y dificultosas.

No hay en los padres y en las madres obligación más importante, ni más esencial, que la buena crianza de los hijos. Un padre poco devoto, una madre enteramente mundana, ¿dará a sus hijos una educación muy cristiana? Una mala educación pierde más almas que todas las tentaciones de la vida.

!Cuántos padres y madres se han condenado por no haber dado a sus hijos una educación cristiana!  Esta es la primera y principal obligación de un padre y de una madre.  !Cuántos hijos deben su condenación a sus mismos padres!

Helí era un venerable anciano, irreprensible en sus costumbres y muy religioso en el ejercicio de su ministerio. Con todo eso, ¿con qué rigor castigó Dios la cobarde condescencencia que tuvo con sus hijos?

Son los hijos un depósito que Dios confía a los padres, y os ha de pedir cuenta de él. Son vuestros primeros acreedores, y como tales, les debéis el cuidado, la vigilancia, la enseñanza y los buenos ejemplos.

Ten cuidado de que tus hijos se encomienden a Dios por la mañana y por la noche, y de que la familia rece todos los días el Rosario en comunidad. Infórmate si tus hijos frecuentan los Sacramentos por lo menos una vez al mes, y qué progresos hacen en los estudios.

San Gregorio dice que «no se pueden conseguir grandes premios, sin padecer primero grandes trabajos».  No es absolutamente necesario que tengas una vida austera, muy penitente y mortificada, aunque esto sería lo mejor. Basta que tengas el alma exenta de  aquellos vicios que quitan la vida de la gracia; basta que cumplas los preceptos, aunque tu flaqueza no llegue a abrazar los consejos.  El Cielo es un premio que se da a los que lo merecen con obras santas y trabajos grandes.

¿Quieres saber lo que serás?

Pues mira lo que eres.

«El engañar a los hombres es cosa fácil, decía S. Agustín, pero engañar a Dios es absolutamente imposible».

Cronología bíblica ; San Juan Bautista, (y por lo tanto Nuestro Señor Jesucristo), nació en el año 5198 de la creación del mundo, dice el P. Croisset. Elías nació corriendo los años 3073 de la creación del mundo, y 980 antes de Jesucristo. El rapto de Elías acaeció por los años de la creación de 3050.

Según eso, debemos estar cerca del sexto milenio.

10 comentarios leave one →
  1. Ines permalink
    abril 1, 2022 2:47 am

    DEBERÍAMOS IMPRIMIR DE INMEDIATO ESTE MAGNÍFICO TEXTO, PONERLE DESPUÉS UN MARCO DE ORO, Y COLOCARLO EN EL LUGAR MÁS VISIBLE DE NUESTRAS CASAS, A FIN DE LEERLO AL ACOSTARNOS, AL LEVANTARNOS, Y A CUALQUIER HORA DEL DÍA, DE LA SEMANA, DEL MES Y DEL AÑO.

    !CUÁNTO TIEMPO PERDEMOS VIENDO, LEYENDO, Y OYENDO MIL MALDADES AL CABO DEL DÍA, DE LA SEMANA, DEL MES, DEL AÑO, SIN QUE NOS TIEMBLE EL ALMA POR LOS CUATRO COSTADOS , Y NUNCA TENEMOS TIEMPO PARA LAS COSAS DE DIOS, QUE SON LAS QUE MÁS NOS TENDRÍAN QUE INTERESAR, PUES DE ELLAS DEPENDE QUE NOS SALVEMOS O NOS CONDENEMOS POR TODA LA ETERNIDAD!.

  2. Raúl permalink
    abril 5, 2022 2:36 pm

    La historia del Profeta Elías es absolutamente necesaria para los cristianos de hoy en día. Muchas gracias por este artículo a los amigos de ForoCatolico.
    A propósito, en Bolivia hay unas familias sedevacantista que están interesadas en algún grupo de sacerdotes, no tengo ninguna información al respecto ¿Saben ustedes de alguna capilla a la cual está gente pudiera asistir?

    • mayo 1, 2022 12:09 pm

      Raúl.

      Lo correcto es católicos, no «sedevacantistas». Y tenemos noticia de un sacerdote auténtico que viaja a Perú. Tal vez podrían contactarlo.

      Unidad en la Verdad

  3. El Ciclón y la Araña permalink
    abril 9, 2022 3:50 pm

    Lo que forenses y palinólogos encontraron en la Sábana Santa

    https://www.alertadigital.com/2022/04/09/lo-que-forenses-y-palinologos-encontraron-en-la-sabana-santa/

  4. Carbajala permalink
    abril 27, 2022 7:44 am

    Epa Juan Carlos, una pregunta: los católicos o el catolicismo actual que opinión tiene de la mejor forma de gobierno? Monarquía o República?
    Sé que antes por el medievo se creía en el Derecho Divino de Reyes, que los reyes tenían un deber desde el cielo para gobernar ¿aún se cree aquello?

    • mayo 1, 2022 12:31 pm

      Qué tal Carbajala aragüeña.

      Los católicos somos los mismos de hoy y de siempre. Las Sagradas Escrituras, las que abandonó tu Pueblo cuando abrazó el luciferismo cabalista, enseñan eso: que Dios concede la autoridad, toda autoridad.

      Los santos doctores católicos como Tomás de Aquino hablaron muy poco de los tipos de gobierno, porque las autoridades temporales no son competencia de la Iglesia. Poncio Pilatos, quien recibió su «poder de lo Alto», era un procurador emanado de una Monarquía Republicana. También hubo reyes santos como San Luis, San Fernando y otros que gobernaron en una monarquía simple. Igualmente hubo gobernantes católicos como los aragoneses que elegían a sus reyes y los deponían por mayoría.

      Pero en todos los casos se sabía que los gobernantes reciben su mandato desde el Cielo. Desde el Santo Rey David hasta el monstruo Nerón o el pervertido Calígula. Lo que hagan con este mandato ya es su sentencia o gloria.

      Unidad en la Verdad

      • Carbajala permalink
        mayo 26, 2022 7:35 am

        Hola Juan Carlos, apenas ahorita es que puedo responderte. Me da risa lo de aragueña porque es como si pensarás que hay lógias carbajalisticas en el mundo jajaja. O una invasión de carbajalas.

        Me gustó tu respuesta menos en la parte donde dice que nos desapegamos de las Escrituras, lo cual es falso, y que lo diga un católico que hasta contradice el libro que tienen Nuevo Testamento, es absurdo.

        Ya que estamos, quería traer a colación otro tema interesante: la esclavitud. ¿qué es lo que han dicho los doctores o lo que piensa la Iglesia al respecto? Estuve investigando y realmente la Iglesia como tal en siglos no declaró mala la esclavitud, la declaró lícita bajo ciertos factores como en guerra justa.

        De hecho, aunque los católicos quieren canonizar a Isabel La Católica por según haber prohibido esclavitud indígena -lo cual tiene sus matices, porque por ejemplo, los caribes caníbales sí dió permiso para su esclavitud.
        Pero en el caso de los negros, en 1501 el gobernador de Santo Domingo pidió permiso a los reyes para traer negros a trabajar como esclavos, y eso fue concedido por la reina Isabel: «Por quanto Nos, con mucho cuidado abemos de procurar la conversión de los yndios a nuestra Sancta Fe Cathólica, e, si allá fueren personas sospechosas en la fee a la dicha conversión, podría dar algún ympedimento, non consentyréis nin daréis logar que allá vayan moros nin xudíos, nin erexes nin reconcyliados, nin personas nuevamente convertidas a nuestra fe, salvo si fueren esclavos negros u otros esclavos que fayan nascido en poder de cristhianos, nuestros súbditos e naturales.»

        http://ldhi.library.cofc.edu/exhibits/show/african_laborers_for_a_new_emp/early_trans_atlantic_slave_tra

        También aquellos curas que según estuvieron contra la esclavitud, tenían sus matices.

        Fray omás de Mercado critíco la trata de esclavos africanos, no por estar contra la esclavitud per se, sino porque no se cumplía el requisito de guerra justa. Sí consideró lícitio comprar africanos a otros africanos, a los condenados por delitos, a los niños vendidos por sus padres. https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/suma-de-tratos-y-contratos–0/html/feec322c-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_33_

        Los jesuitas Diego de Avendaño y Epifanio de Moirans, hicieron todos los esfuerzos para frenar la trata de negros, pero porque era parte de la esclavitud injusta, no porque sea injusta per se.

        El jesuita Tomás Sanchez de Ávila sí dijo, en su libro Consilo seu opusculo meralia que el comercio de negros es ilícito y pecado mortal.

        En cuanto a la Iglesia esta no condenó explícitamente la esclavitud negra tanto como la indígena. Clemente XI pidió a la Congregación de la Doctrina de la fe y a los reinos para poner fin a la esclavitud, pero fue ignorado por los reyes. Pío VII también pidió acabar con ese comercio. Fue solo hasta la bula In Supremo del siglo XIX que se habló en bula de los negros.

        Aunque sí te digo, Epifanio de Moirans tuvo reunión con la misma Congregación de la Doctrina de la Fe y le dieron la razón en que comprar negros y tenerlos es ílicito, y que están obligados los amos a liberarlos.

        En síntesis: estos reyes, Isabel la católica, Carlos I, Felipe II, Felipe V, pecaron por permitir y participar en este comercio?
        Los curas que tuvieron y vendieron esclavos como en USA que los jesuitas vendieron casi 300 negros, pecaron? https://en.wikipedia.org/wiki/1838_Jesuit_slave_sale

        La esclavitud es pecado sí o no? Qué dice la iglesia católica?

        • junio 12, 2022 8:19 pm

          Carbajalita.

          ¿No te das cuenta de lo hipócrita de tu supuesta alma justiciera?

          ¿Quiénes son, aún, y por siglos han sido los principales comerciantes de esclavos, del color que gustes? Los nombres y apellidos principales han sido Sassoon, Samuel Nassy, Isaac Da Costa, Raphael De Andrade, Abraham Gradis, Joseph Mendes y una larga lista de hebreos y marranos.

          Y sí, es lícita la esclavitud como penalización. Y también es lícito comprar esclavos, pero para educarlos y luego liberarlos.

          Unidad en la Verdad

      • Carbajala permalink
        junio 13, 2022 7:39 am

        Hola Juan Carlos, gracias por responder. Pero quiero aclarar una cuestión: no es que tenga un «alma justiciera» no creo que la esclavitud como tal sea mala: me parece correcto que sean esclavos personas condenadas por delitos, se sabe que en algunos reinos o países una persona condenada o hecha prisionera era puesta a trabajar haciendo calles, construyendo edificos, limpiando y recogiendo la basura etc. También como dices sería hasta lícito comprar un esclavo -pero no para tenerlo como un animal dandole azotes a cada rato, sino que parezca la condición de siervo y luego pueda ser liberado.

        Lo que no me parece bien es la esclavitud por raza. Y es que por el siglo xvi al xix que el 99% de esclavos trabajando en América eran africanos, los europeos justificaron esto bajo argumentos raciales como que según los negros descienden de Cam y este fue condenado a tener la piel negra y servir a los blancos.

        También traer a colación lo que dice el nuevo testamento al respecto. Yo no creo en el mismo, yo creo en la biblia hebrea y esta en ningún momento nos dice que la esclavitud sea mala, ni manda a los amos a liberarlos. Las personas justas que consideramos tanto creyentes de la Torá como cristianos: Avraham, Yitjzak, Yaacov, tenían esclavos, y Dios jamás les ordenó liberarlos.

        En el caso del Nuevo Testamento, Yeshu jamás habla mal de la esclavitud, cuando curó al esclavo de un romano no le dijo al romano que lo liberara. Y Shaul tampoco, él dijo a los amos que trataran bien a sus esclavos e incluso devolvió a uno que había escapado.

        Ahora ¿por qué traigo el tema? Pasa que los protestantes -como siempre moralistas, en una publicación criticaron a otros protestantes históricos y católicos porque entre ambos se encontraban «cristianos» (lo pusieron entre comillas como si no lo fueran) que tenían esclavos, diciendo que la esclavitud era bíblica. Y ellos al parecer no estaban de acuerdo.
        Pero me parece absurdo decir que alguien deja de ser cristiano por tener esclavos, porque en ningún lugar de la biblia dice que es malo, ni dice que tienen el deber u obligación de liberarlos.

        En cuanto a la Iglesia Católica, ya que me dijiste que ustedes son los mismos que hace dos mil años, pues bien: sabe que la Iglesia sí aprobaba la esclavitud por guerra justa. ¿todavía tienen este pensamiento? ¿qué piensan del abolicionismo entonces?

        Y sobre todo, teniendo en cuenta que la reina Isabel, el rey Fernando (que luego mandó a Ovando 100 esclavos ladinos), Carlos V que le dió licencia a Lorenzo de Garrevod para llevarlos directo desde África, y todos los reyes sucesores que ustedes dicen fueron defensores de la fe cristiana, como Felipe II: ¿pecaron por permitir, dar licencia y legalizar la esclavitud?
        Puedes leer las leyes de Indias sobre «los mulatos y negros esclavos» para que veas las leyes que ellos hicieron sobre ellos.

        • junio 18, 2022 11:09 pm

          La respuesta ya la diste tú:

          Si la esclavitud es en justicia, no puede ser pecado. Si la esclavitud es injusta, pecado es.

          Unidad en la Verdad

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