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¿»Santa Claus» o Holly King? el verdadero origen druida iniciado en Nueva York

diciembre 26, 2021
Sinterklaas originalmente era un duende que vestía de verde.

En 1809, Washington Irving escribió Historia de Nueva York, una sátira en la que deformó el nombre neerlandés Sinterklaas en la simplificada pronunciación angloparlante Santa Claus, como actualmente lo conocemos. Esta figura parece haber tomado algunas importantes características de la mitología druida, siendo quizás una fusión del Holly King de los celtas, quien utilizaba una corona de acebo en su sombrero –un adorno que ha sobrevivido hasta nuestros días. También de los druidas proviene la tradición que liga estas fechas al muérdago, siendo esta planta parasitaria sagrada por crecer sobre el roble, el árbol sagrado.

Similar es la representación que dos décadas más tarde, en 1823, el poeta Clement Clarke Moore hizo del Santa Claus de Irving. En este caso, definía al personaje navideño como un duende enano y delgado. Como ahora, el duende regalaba juguetes a los niños la víspera de Navidad y conducía un trineo tirado por renos. En este texto, por cierto, hace su primera aparición el reno Rudolph. Con el libro infantil The Life and Adventures of Santa Claus de L. Frank Baum, hijo del inmigrante Benjamín Baum,  se consagra la figura de un anciano que reparte regalos en Navidad, con su frondosa barba blanca y su gran barriga, aunque ilustrado con una vestimenta verde con un borde blanco con puntos negros. Esta imagen data del año 1902.

Los druidas celebraban a su Rey Santo o Holly King
El Sinterklaas original

«El Holly King era conocido por usar una vestimenta verde con vivos rojos, por cazar para brindar provisiones para todo su pueblo durante el invierno e incluso por llevar un trineo conducido por renos. «Son numerosas las connotaciones chamánicas que tiene esta figura que preside sobre las fuerzas de la naturaleza, que caza valiéndose de la magia y que es el gran proveedor de la comunidad. Una de las teorías más radicales e interesantes ha comparado a Santa Claus con un chamán, conectando el gusto que tienen los renos por los hongos amanita muscaria (de colores rojo y blanco) con los renos voladores de Santa Claus y por supuesto también por el acto de volar en un trineo, así como por producir regalos mágicos con una hueste de duendes. También se vincula el supuesto origen de Santa Claus en el Polo Norte con el axis mundi que ha sido ligado en las culturas chamánicas con la estrella polar, y el árbol de Navidad con este mismo eje cósmico». El Holly King druida es también adorado en distintas culturas como el Padre Invierno, una figura que parece hacer eco del Padre Cronos, el dios Saturno, cuyas fiestas también se celebraban alrededor de estas fechas en Roma, en las famosas saturnalias. Un ejemplo de esto es el Ded Moroz o Padre Escarcha de la cultura eslávica, que también era un mago semidivino ligado a la nieve y que posteriormente fue transformado en una figura muy similar a Santa Claus. 

La versión de Coca Cola

Fue en la década de los años 30 del siglo XX cuando el artista sueco Haddon Sundblom, comisionado por Coca-Cola, hizo una serie de dibujos de Santa con su traje rojo y su enorme cinturón, los cuales fueron usados durante los siguientes 30 años en la publicidad de esta marca, consolidando una imagen que quizás era más dispar y heterogénea de lo que hoy pensamos. 

La transformación al Santa actual fue producto del artista sueco Haddon Sundblom, quien por encargo de la empresa cambió la imagen. El pintor tomó como modelo a un vendedor jubilado amigo suyo de nombre Lou Prentice para quitarle a Santa los rasgos tipo gnomo que había ganado en las tradiciones druidas. Lo hizo más alto, de rostro más grueso y bonachón, y con ojos alegres.

Sundblom se inspiró en el poema ‘Twas the Night Before Christmas de Clark Moore para crear sus escenas y siguió haciendo retoques a su modelo durante los 33 años posteriores para luego incorporar a sus hijos y nietos en las imágenes del personaje. Cuando la edad se lo permitió,  aprovechó su parecido personal con Santa para convertirse en su propio modelo. El artista falleció en 1976.

Coca-Cola produjo muñecos de peluche, merchandising, juguetes, óleos y distintos anuncios con las imágenes de Sundblom que hasta la fecha son objetos de colección y forman parte del stock del Museo de la Ciencia e Industria de Chicago, del Louvre de París, del Royal Ontario Museum en Toronto, los almacenes Isetan en Tokio, las tiendas NK de Estocolmo y por supuesto, del Archivo de Coca-Cola.

El verdadero San Nicolás, lo opuesta a Santa Claus

San Nicolás de Bari

El verdadero San Nicolás de Bari fue un obispo católico, y nunca se metía en chimeneas vestido de duende, para llevar regalos mundanos por el mundo a utilizando un trineo espacial tirado por nueve renos con nombres paganos.

(Con datos de Catholic.net)

Nació en Parara de Licia, una antigua provincia del Asia Menor; en su juventud hizo una peregrinación a Egipto y Palestina. Poco tiempo después de su regreso fue nombrado obispo de Mira, capital de Licia, junto al mar Mediterráneo; echado en prisión durante la persecución de Diocleciano por confesar su fe, fue liberado al subir al trono el emperador Constantino.

Posiblemente San Nicolás participó en el Concilio de Nicea en el año 325, donde se condenó la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Jesucristo y se instituyó el credo Nicenciano, el cual se reza en las misas dominicales. Por otra parte, su nombre no aparece en las antiguas listas de los obispos que participaron en el concilio.

San Metodio afirma que «gracias a las enseñanzas de Nicolás, la metrópolis de Mira fue la única que no se contaminó con la herejía arriana y la rechazó firmemente, como si fuese un veneno mortal». San Nicolás tomó también medidas severas contra el paganismo y lo combatió incansablemente. Su celo por la justicia es legendario. Cuando el gobernador Eustacio había sido sobornado para condenar a tres inocentes, Nicolás se presentó en el momento de la ejecución, detuvo al verdugo y puso en libertad a los prisioneros. Reprendió entonces a Eustacio, hasta que éste reconoció su crimen y se arrepintió. En esa ocasión habían presentes tres oficiales que más tarde, al verse ellos mismos en peligro de muerte le rezaron a San Nicolás. Esa misma noche el santo se apareció en sueños a Constantino y le ordenó que pusiese en libertad a los tres inocentes. Constantino interrogó a los tres y al darse cuenta por ellos de que habían invocado a San Nicolás, los envió libres al santo obispo con una carta en la que le rogaba que orase por la paz del mundo.

Durante mucho tiempo ese fue el milagro más famoso de San Nicolás, y prácticamente lo único que se sabía de él en la época de San Metodio quién murió en el 847.

Devoción a San Nicolás

Después de su muerte el 6 de diciembre, de 345 o 352, creció su devoción y aumentaron los reportes de sus milagros. Se convirtió en el patrón de los niños y marineros.

En el siglo VI, el emperador Justiniano construyó una Iglesia en Constantinopla en su honor. Su popularidad en esa ciudad (hoy día Estambul) se propagó por todo el Cristianismo. Fue nombrado patrono de Rusia y, gracias a los zares, su devoción aumentó hasta tener más iglesias dedicadas a su nombre en Rusia que ningún otro santo fuera de la Virgen María.

Es interesante que San Nicolás es popular en Rusia siglos antes de que fuera conocido en el continente Americano. En Alemania la devoción a San Nicolás comenzó bajo Otto II, posiblemente por su esposa Theophano, quien era griega. El obispo Reginald de Eichstaedt (991) escribió «Vita S. Nicholai.» El 9 de mayo, de 1087 sus huesos fueron rescatados de Mira que había caído bajo la invasión musulmana. Se llevaron a Bari, en la costa adriática de Italia. Fue posiblemente en ese tiempo en que se propagó su devoción en Italia donde se le conoce como San Nicolás de Bari. Sus reliquias todavía se preservan en la Iglesia de San Nicola de Bari, Italia. En Mira, se decía que «el venerable cuerpo del obispo, embalsamado en el aceite de la virtud, sudaba una suave mirra que le preservaba de la corrupción y curaba a los enfermos, para gloria de aquél que había glorificado a Jesucristo, nuestro verdadero Dios». El fenómeno no se interrumpió con la translación de los restos; según se dice, un aceite conocido como el Manna di S. Nicola, sigue brotando de su cuerpo.

San Nicolás es honrado como patrón en los siguientes lugares: Rusia; Nápoles y Sicilia, Italia; Campen, Holanda; Freiburg en Suiza; Lorena; la Diócesis de Liège; también en ciudades de Alemania, Austria y Bélgica. En diferentes lugares es patrón de marineros, mercantes, panaderos, niños y viajeros. Los marineros del mar Egeo y los del Jónico, siguiendo la costumbre del oriente, tienen una «estrella de San Nicolás» y se desean buen viaje con estas palabras: «que San Nicolás lleve tu timón».

Su imagen se representa en el arte en diferentes formas según sus milagros. En Demre (Turquía), la Basílica de San Nicolás está ahora en ruinas y hay dudas sobre cual es su tumba original. Ya no quedan cristianos en la ciudad, pero los negociantes musulmanes han fundado una organización caritativa en su honor que cada año da un premio de paz.

Tratándose de un santo muy popular no faltaron las maravillosas historias que se acumularon a través de los siglos…

Leyenda de los marineros

Durante una hambruna, el santo pidió que se organizara una flota para llevar grano a un pueblo que sufría hambre.

La flota sobrevivió una terrible tormenta gracias a la bendición del obispo. En otra ocasión, San Nicolás convenció a unos mercaderes para que entregasen todos los alimentos que tuviesen en su barca. Al llegar a su destino, estos encontraron todos los alimentos en su lugar original.

Leyenda de las tres doncellas

Se cuenta que en la diócesis de Mira un un vecino de San Nicolás se encontraba en tal pobreza que se decidió a exponer a sus tres hijas vírgenes a la prostitución para sacar de ese vil mercado el sustento para él y para ellas…. Sin dinero no podían pagar la dote de una, por lo que ninguna se podía casar. Para evitar aquel inhumano lenocinio, San Nicolás tomó una bolsa con monedas de oro y, al amparo de la oscuridad de la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de aquel hombre. Con el dinero se casó la hija mayor. San Nicolás hizo lo mismo para favorecer a las otras dos hermanas. En la segunda ocasión, tras ser tirada la bolsa sobre la pared del patio de la casa del pobre, esta se enredó en la ropa que se tendía para secar… El padre se puso al acecho en la ventana, descubrió a su bienhechor y le agradeció su caridad.

Se narra también que San Nicolás resucitó a tres niños que habían sido asesinados y desechados en un barril de sal.

El mito de Santa Claus surge del protestantismo

Las antiguas leyendas de los niños y los regalos por la chimenea y las medias dieron lugar en Alemania, Suiza y los Países Bajos a la leyenda del «niño obispo» y sobre todo a la costumbre de que San Nicolás trae secretamente regalos para los niños el 6 de diciembre, día en que la Iglesia celebra su fiesta. Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Amsterdam, que convirtieron al santo «papista» en un mago nórdico.

Su nombre fue abreviado, no solo a San Nic, sino también a Sint Klaes o Santa Claus. Lamentablemente el Santa Claus moderno ha sido paganizado. La mitra de obispo fue remplazada por el hoy famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció por completo.

Se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene por la nieve con venados. El Santa Claus pagano cautivó la imaginación de agentes publicitarios en el occidente.

Como San Nicolás era obispo, se le representa vestido en rojo. Hoy día, «Santa Claus» se utiliza para vender toda clase de cosas y casi nadie recuerda su verdadera historia. Es hora que los cristianos recuperemos a nuestro santo y le enseñemos a nuestros niños que la Navidad es la celebración del Nacimiento de Dios hecho niño. Recordemos pues que San Nicolás fue un santo obispo que se preocupaba por los pobres, especialmente los niños y se hizo famoso por su caridad.

2 comentarios leave one →
  1. Julián Restrepo Henao permalink
    diciembre 18, 2014 4:51 am

    ¡¡¡ EXCELENTE POST !!! 💡

  2. Inés. permalink
    diciembre 14, 2018 12:04 am

    En algunos países de Europa, la preciosa tradición de dejar regalos a los niños en la noche del cinco a seis de Enero, día de la Epifanía, o manifestación de Dios a los pueblos, tiene relación y razón de ser con los presentes que los Santos Reyes Magos ofrecieron al Dios niño : Oro, incienso y mirra.

    En recuerdo de ese hecho y de esa tradición claramente consignada en el Evangelio, y por lo tanto tan cristiana, y por desgracia cada día más olvidada, tienen razón de ser los regalos a los más pequeños de la casa en ese día. Por ese motivo se celebraban las llamadas «Cabalgatas de los Reyes», hoy convertidas, donde las hay, en un verdadero circo no sólo profano, sino pagano también.

    Recuerdo maravilloso, por cierto, que he tenido la dicha de vivir en el hogar de mis padres, un hogar de diez hermanos, y que me duró hasta bien cumplidos los once años….. Pocas , puras, santas e inocentes tradiciones quedan ya en el mundo de la infancia que se le puedan comparar.

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