FORO CATÓLICO

LOS INCAS Y EL CASTIGO DE LOS SODOMITAS: GARCILASO DE LA VEGA

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GARCILASO DE LA VEGA
1539-1616
“COMENTARIOS REALES”
COLECCIÓN CÍRCULO AMIGOS DE LA HISTORIA
ED. 1974
Hijo del capitán español don García Lasso de la Vega y de la princesa inca Chimpu Ocllo, Garcilaso Inca de la Vega nació en Cuzco el 12 de abril de 1539.
Su padre, cuyo segundo apellido era de Vargas​, fue pariente de personajes muy ilustres de España : el marqués de Santillana, el marqués de Priego, el excelso poeta Garcilaso de la Vega, Jorge Manrique….,  había nacido en Badajoz, y marchó a América en busca de fortuna, luego de haber peleado en Italia.
LOS INCAS Y EL CASTIGO DE LOS SODOMITAS
Uno de los generales del cuarto de los reyes Incas, Auqui Titu y sus maestres de campo, después de haber conquistado los valles de Uiña, Camana, Picta, Quellca y otros, y habiendo reducido todos aquellos valles al servicio de su rey, Mayta Capac, sin batalla, le dieron cuenta de todo lo sucedido, y en particular le avisaron que pesquisando las costumbres secretas de aquellos naturales, de sus ritos y ceremonias, y de sus dioses, que eran los pescados que mataban, habían hallado que había algunos sodomitas, no en todos los valles, sino en cúal y cúal, ni en todos los vecinos en común, sino en algunos particulares que en secreto usaban aquel mal vicio. Le avisaron también que por aquella parte no tenían más tierras que conquistar.
El Inca se holgó mucho con la relación de la conquista, y mucho más de que se hubiese hecho sin derramar sangre. Envió a mandar que, dejando el orden acostumbrado para el gobierno, se volviesen al Cuzco.
Y en particular mandó que con gran diligencia hiciesen pesquisa de los sodomitas, y en pública plaza quemasen vivos los que hallasen, no solamente culpados, sino de los que tuvieran indicios, por poco que fuese; asimismo quemasen sus casas, y las derribasen por tierra, y quemasen los árboles de sus heredades, arrancándolos de raíz, porque en ninguna manera quedase memoria de cosa tan abominable, y pregonasen por ley inviolable que de allí adelante se guardasen de caer en semejante delito, so pena de que por el pecado de uno sería asolado todo su pueblo, y quemados sus moradores en general, como entonces lo eran en particular.
Lo cual todo se cumplió como el Inca lo mandó, con grandísima admiración de todos aquellos valles del nuevo castigo que se hizo sobre el vicio nefando, el cual fue tan aborrecido de los Incas y de toda su generación, que aún solo el nombre les era tan odioso que jamás lo tomaron en la boca; y cualquier indio de los naturales del Cuzco, aunque no fuese de los Incas, que riñendo con enojo con otro se lo dijese por ofensa, el mismo ofensor quedaba por infame, y por muchos días le miraban los demás indios como a cosa vil y asquerosa porque había tomado tal nombre en la boca.
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