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Marx no era ateo sino satanista y llevó una vida de burdeles y borracheras, además, todas sus hijas se suicidaron

enero 3, 2019

 

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Los vapores infernales suben y llenan la mente,

Hasta que enloquezco y mi corazón es totalmente cambiado.

¿Ves esta espada?

El Príncipe de las Tinieblas me la vendió.

Para mí marca el compás, y da las señales.

Cada vez con más osadía, toco el baile de la muerte.

(Poema satánico de Karl Marx)

El comportamiento de Karl Marx, el pensador que clamó contra la opresión y defendió a las clases obreras más desprotegidas, fue muy poco coherente con las ideas que desarrolló

(Con información de ABC)

Karl Marx es el pensador que, posiblemente, más ha influido en la historia y la política de los dos últimos siglos, imprescindible para configurar el mundo tal y como lo conocemos hoy. Su obra es la responsable del surgimiento de ideologías tan importantes como el comunismo y el socialismo, que dio lugar a regímenes dominantes y longevos como la URSS de Lenin y Stalin, la China de Mao Tse Tung, la Cuba de Fidel Castro, la Camboya de Pol Pot, la Rumanía de Ceausescu o la Yugoslavia de Tito.

Desde su muerte, obviamente, se ha hablado y escrito mucho sobre sus ideas, pero no tanto sobre si estas han sido coherentes con la propia vida de su autor. Resulta chocante pensar que el hombre que se alzó contra los obreros esclavizados e introdujo conceptos como la lucha de clases, la dictadura del proletariado y la importancia del trabajo llevara una vida de burgués y fuera, durante su juventud, un estudiante aficionado a los burdeles, las borracheras y los suspensos. Esa otra parte de su vida la recogen Malcolm Otero y Santi Giménez en «El club de los execrables» (Penguin Random House, 2018), donde cuentan el lado oscuro de otros de los personajes más idolatrados de la humanidad, como Churchill, Chaplin, Picasso, Hitchcock o Einstein.

El de Marx tiene lo suyo. No hay más que ver dónde gastó su estancia en la Universidad de Bonn, muy lejos de las aulas. Se unió al Club de la Taberna de Tréveris, una asociación de bebedores de la que llegó a ser su presidente. Allí malgastó sus primeros meses con unos compañeros de batallas que, encima, le describían como un juerguista violento e infiel, muy poco preocupado por su formación. La situación tocó fondo cuando, en el primer semestre de 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por «desorden nocturno en la vía pública y embriaguez».

La solución de la familia Marx, una familia de clase media acomodada, fue matricularle en Derecho por la Universidad Humboldt de Berlín y tampoco le fue muy bien. Sus estudios en leyes no le interesaron mucho (o nada), pero allí por lo menos comenzó a desarrollar su querencia hacia las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. Finalmente se doctoró en la Universidad de Jena —conocida en el ámbito académico como un centro donde se conseguían títulos con relativa facilidad— con una tesis sobre el materialismo de Demócrito y Epicuro.

«Más que los jóvenes millonarios»

Marx nunca llegó a sentar la cabeza del todo. Durante su estancia en la Universidad de Berlín, donde pasó cuatro años y medio, fue encarcelado por alboroto y embriaguez y, además, fue acusado de llevar armas no permitidas. Llegó incluso a batirse en duelo y en el diploma que se le extendió la institución constaba que había sido denunciado en varias ocasiones por no saldar debidamente sus deudas económicas. En aquella época fue frecuente que su padre le llamase la atención por el mal uso que hacía del dinero que la familia le enviaba para su manutención.

Prueba de ello es la carta que este le manda preguntándole por cómo era posible que, durante el primer año en la capital alemana, se gastara 700 tárelos, tres o cuatro veces más que cualquier otro estudiante de su edad. «Más que los jóvenes millonarios», le decía este. Era casi lo que ganaba un concejal del ayuntamiento de Berlín. «A veces me hago a mí mismo amargos reproches por haberte aflojado demasiado la bolsa y he aquí el resultado: corre el cuarto mes del año judicial y tú ya has gastado 280 táleros. Yo no he ganado todavía esa cantidad durante todo el invierno», añadía su padre en otra carta recogida por Antonio Cruz en « Sociología: una desmitificación» (Clie, 2002).

Después de aquello, Marx se volcó en el periodismo. Se trasladó a la ciudad de Colonia en 1842 y comenzó a escribir para el periódico radical «Gaceta Renana». Allí expresó libremente unas opiniones cada vez más socialistas sobre la política, junto a unos compañeros de trabajo que le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.

Carlos Marx Janne

K. Marx y la aristócrata hebrea Jenny von Westphalen

Matrimonio aristócrata

El pensador alemán ya se había casado con Jenny von Westphalen, una baronesa de la clase dirigente prusiana que rompió su compromiso con un joven alférez aristocrático para estar con él. Otra cosa es que Marx le correspondiera con es debido. Lo primero que hizo este fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus de juergas y afición a las prostitutas. Y ni aún así detuvo sus excesos. La dote de su esposa se esfumó rápidamente. En la misma noche de bodas perdió una buena parte del dinero que le había regalado su suegra.

Obviamente, no se habló de estas cosas cuando, en mayo, un manuscrito del pensador alemán fue vendido por 523.000 dólares en una subasta celebrada en Pekín. Más de 1.250 páginas de notas que el filósofo de Tréveris produjo en Londres, entre septiembre de 1860 y agosto de 1863, como preparación para su obra cumbre, « El Capital», base de la ideología comunista. Fue precisamente durante su estancia en la capital británica, y mientras su propia familia sufría calamidades, cuando se pulió su propia herencia a base de borracheras.

Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso « Manifiesto comunista» en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, claro, pagado por Engels.

Un yerno de «mala» familia

Resulta sorprendente igualmente que el famoso pensador socialista, promotor de la lucha de clases, llegara a escribir otra carta en la que expresaba sus dudas sobre el marido de una de estas hijas. La razón: no tenía claro que fuera de buena familia. Una actitud no muy propia de alguien que pregonaba contra la opresión y defendía a las clases obreras más desprotegidas y desfavorecidas.

Otra dato curioso es que, a pesar de las penurias económicas que arrastró, el autor del «Manifiesto comunista» tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida. Su nombre era Helene Demuth y servía a familias ricas desde los diez años. Después de pasar por varias mansiones llegó a la de la baronesa Westphalen, la suegra de Marx. Cuando la hija de esta se casó con el pensador, les regaló a su sirvienta, que tuvo que seguir al matrimonio hasta París y Londres aunque solo hablaba alemán.

Por su trabajo, Karl Marx no la pagaba ni un solo céntimo, a pesar que se encargaba de las tareas domésticas, de cuidar a sus siete hijos y de administrar los pocos recursos de la familia. Y por si no fuera poco, el filósofo mantuvo con ella una relación extramatrimonial. En 1850 dejó embarazada a su mujer y, aprovechando un viaje de esta a Holanda para conseguir fondos para la causa marxista, también a su criada. Él no lo reconoció, hasta el mundo de que le dijo a su esposa que el padre era su amigo Engels. Hasta le puso el nombre de su colaborador.

A causa de esto, la mujer de Marx no podía ver a Engels. Marx mantuvo la mentira durante un tiempo, pidiéndole a su esposa que no le recriminara nada a su amigo, que no solo le regaló un piso, sino que asumió una paternidad que no le correspondía. Y cuando la señora von Westphalen por fin conoció la verdad, aquello se convirtió en una especie de herida familiar silenciada para los restos. «No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa imperante en la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de las masas. Se borraron, pues, todas las huellas de ese hijo y, sólo la casualidad, preservó de la destrucción una carta que aclaraba el asunto», escribió el filósofo alemán Hans Blumenberg, en «Karl Marx en documentos propios y testimonios gráficos» (Salvat 1984).

Pero ahí no acabaron las andanzas del fundador del comunismo. Además de su afición por los prostíbulos londinenses, cuentan Otero y Giménez que, mientras su mujer estaba convaleciente con varicela, intentó abusar de su sobrina. Todo ello mientras su familia sufría un revés tras otro. De sus siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Y de estas, una murió de cáncer a los 38 años y las otras dos se suicidaron. Una de ellas, Laura, lo hizo junto con a su marido, Paul Lafargue, uno de los introductores del marxismo en España y autor del famoso «El derecho a la pereza». Habían pactado hace años ya que se quitarían la vida cuando su salud no les permitiera mantener su independencia vital y lo cumplieron pasados los 60 años. La otra, Eleanor, se envenenó a los 43 al descubrir que su compañero, el socialista Edward Aveling, se había casado en secreto con una amante.

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17 comentarios leave one →
  1. Señora Liana Clairol permalink
    enero 3, 2019 3:44 pm

    Es una soberana estupidez este artículo. Karl no era satanista, posiblemente tampoco ateo, sino que odiaba la opresión de la religión y su irracionalidad, que consiste en creer en que todo lo que pone en un libro es verdad , y que esclaviza al ser humano. Karl era posiblemente más espiritual de lo que la propaganda ha dicho de él.

    Y la religión católica, junto a la musulmana, son los credos más alienantes para la mente humana, que lo reducen a ser una persona incompleta, aterrorizada por su deidad y que le obliga a llevar una vida antinatural donde la felicidad y el placer están proscritos.

    Karl Marx, por su mensaje profético a favor de la liberación del proletariado y la condena a la injusticia de los capitalistas, pone a este hombre en la categoría de profetas de Israel.

  2. Nelson Henriquez Velasquez permalink
    enero 3, 2019 10:50 pm

    …Para la capacidad profesional, de la iglesia católica, el artículo, en el cual se expone la perversión y maldad de Carl Marx, se manifiesta una muy pobre consistencia…Se percibe un afán de destruir la imagen de Marx…Ahora, sí una institución se consagra a conocer el mal y sus manifestaciones…no aporta nada, al no proponer investigaciones, respecto a las causas de esos insanos comportamientos…Por otro lado, muy poco o nada se avanza, con un intercambio de denuncias de las maldades de unos y de otros…La actitud de la iglesia, por su propia naturaleza, es buscar los procesos que sustentan los comportamientos…Desde hace siglos, la iglesia católica, ostenta, un sólido prestigio, fundado en sus grandes pensadores y figuras ilustres…Nada de eso, se muestra en el articulo denunciatorio…Sí el objetivo, se reduce, a denostarse mutuamente, es una rebaja para ambos contendientes…Y por lo demás, en el intercambio horrores…bastante mal le puede ir, a los religiosos…

    • enero 5, 2019 9:07 am

      Nelson.

      ¿Hay alguna parte de esta acusación que sea falsa, un solo dato que debamos corregir?

      Si no es así, entonces ¿es solo tu dolorida conciencia la que quieres mitigar o negar?

      Unidad en la Verdad

  3. Inés. permalink
    enero 3, 2019 11:52 pm

    !!Bonito curriculum!!

    A ojos de satanás, “una vida ejemplar”……..

  4. Inés. permalink
    enero 4, 2019 12:46 am

    Los trabajadores han tenido un “maestro” inmejorable en quien no trabajó en su vida . Hay quien asegura que El Capital no lo escribió ni lo financió él, sino el rico Engels. Simplemente se las apañó para vivir a costa de los demás.

    Sujetos como Marx, que en el fondo y en la forma fue un vulgar vividor, un mal hijo, un pésimo padre y peor marido, siempre encuentran quien les financie su vagancia y sus vicios.

  5. Inés. permalink
    enero 4, 2019 1:22 am

    No me constan, la verdad sea dicha, la vagancia ni los vicios que pudiera tener Einstein, aunque algo he oído al respecto, pero sí he leído en alguna parte que sus obras “científicas” y su famosa teoría de la relatividad, salieron del cacumen de su mujer.

    No sería, caso de ser verdad, ni la primera, ni la única, ni la última superchería intelectual de la historia, pues se han dado otras parecidas, pues superchería fué lo que ideó la buena señora.

  6. Manuel permalink
    enero 4, 2019 7:52 am

    Marx, fue pagado por los Rothchilds: en el British Museum aparecen los pagos.

    • enero 5, 2019 9:09 am

      Así es.

      Al igual que a Trotysky, a Engels, a toda la escuela de Francfort, al círculo de Praga, al grupo deñ Rhin, a los vaticardenales modernistas, a la FSSPX, etcétera.

      Unidad en la Verdad

      • aperies permalink
        enero 22, 2019 1:42 pm

        Una donación de una convertida no es financiación, ya depongan su odio frenético y dejen de difamar a la frater. Ponerlos en la misma bolsa que esos luciferinos es propio de idiotas..

  7. Rosa de Carvajal permalink
    enero 5, 2019 10:19 am

    Me parece muy cruel y despiadado por parte vuestra, hablar del suicidio de las hijas de Marx con tal ligereza y falta de ética. ¿Es qué no tienes en cuenta el drama humano de esos suicidios?. Y que conste que no soy marxista, sino que soy una firme defensora del capitalismo financiero y de las democracias liberales.

    FC: ¿dónde está la ligereza de decir que se suicidaron?… es algo muy grave y serio, espeluznante.

    Pero me parece terrible que hablen así de ese tema. Que las hijas de Marx se suicidasen puede deberse a enfermedad mental hereditaria o a un conjunto de desdichas que hicieron que a esas mujeres les resultase la vida tan insoportable que prefiriesen la muerte.

    FC: nadie ha dicho nada de enfermedad psicótica. Lo segundo es evidente.

    No olvidemos el problema emocional de todo suicidio, en los que en muy pocos de los cuales interviene una mente sana. El suicida casi siempre está enfermo de la mente, ya sea por transtorno psíquico o por que el sufrimiento de la vida ha hecho enloquecer. En el suicidio desaparece el instinto más importante del ser humano y de los animales, que es el instinto de supervivencia y conservación. Y eso es que la mente colapsa por completo.

    FC: precisamente por lo segundo, la Iglesia niega honras fúnebres a los suicidas, por la cobardía y perversión del crimen contra Dios y su potestad sobre la vida.

    Por tanto las hijas de Marx merecen un respeto. Probablemente eran mujeres muy enfermas y desgraciadas. Y también merece respeto el dolor de un padre y de una madre. No creo que un padre llevase a sus hijas a muerte.

    FC: Bien sabes que la gran mayoría de los suicidios, en gran parte son culpa de los familiares más cercanos. Por ejemplo en la India -que ya no alabas tanto por sus “agualocas”- el suicidio por la presión paterna es de los más altos del mundo, igual en Japón. Obviamente la ausencia de cristianismo favorece esos grandes males.

    • Rosa de Carvajal permalink
      enero 13, 2019 5:11 pm

      Foro Juan:

      No hay “aguaslocas” en la India, si es que te refieres al Ganges, río sagrado del hinduísmo en que los cientificos descubrieron hace décadas su extraña capacidad auto-purificadora y donde viven bacteriógagos que matan al cólera (por eso no hay edidemias). Eso es algo que si lo niegas, estás negando estudios científicos.

      No te metas en esos caminos tenebrosos y laberínticos cuyo único destino es el ridículo, ante el cual te sentirás desnudo y las manos no son suficientes para taparlo todo.

      Sobre el suicidio, tu Iglesia siempre ha tenido una profunda inhumanidad (de la que es una experta y maestra), hacia los suicidas, que nunca vio que como seres cuyo sufrimiento les transtorno y los hizo enloquecer. En lugar de darles, después de muertos, compasión y amor, los condenó a ser enterrados como animales y a asarse en el “infierno”.

      Afortunadamente, los suicidas de todos los tiempos, no han necesitado nunca lo que la Iglesia Extinta dijese de ellos, pues casi todos manifiestan, en el caso de sobrevivir, que han encontrado amor y misericordia en Dios, pero indicando que no era la solución y que cometieron un error. Los que sobreviven jamás vuelve a intentar suicidarse, vuelven sanados por completo después de haber sentido la luz divina y afrontan con gran valentia la vida terrena.

      • enero 18, 2019 1:26 am

        Al menos cinco errores en tus dichos. Sí hay cólera, muchísima en el Ganges, ignoramos el por qué de tu cerrazón al tema. El ridículo es lo que menos nos importa. El suicidio es tan destructivo que hasta se contagia. Y es muy común que los suicidas, si sobreviven, reincidan. Precisamente por eso los recluyen en centros donde se les impide parcialmente hacerse daño.

        El quinto error ya lo sabes.

        Unidad en la Verdad

        • Rosa de Carvajal permalink
          enero 19, 2019 4:12 pm

          Si el quinto error consiste en lo que se vive tras la muerte…Juan, lo normal sería que te alegrases que la medicina moderna esté viendo, en los hospitales de todo el mundo, que en la frontera de la muerte se producen eventos espirituales. Pero no soportas su universalidad, lo sé.

          Has de saber que en la extinta URSS, se pudo saber que hay tras la muerte. Si, lo has leído bien. Como bien sabrás, mis hermanos hebreos tuvieron un enorme protagonismo en las ciencias de la URSS. Destacaban en física ( sobretodo nuclear), medicina, química, fisiología… Exactamente, en realidad, como en Estados Unidos, porque mi pueblo ha sido bendecido con la inteligencia y la sabiduría.

          En investigaciones sobre el proceso de muerte, hicieron experimentos a través de la hipotermia, que hacía que personas muertas volviesen a la vida y aunque no se investigaba sobre si existe el más allá, lograron testimonios de que personas estuvieron hasta muertos una hora, dijeron que su conciencia de muerta no había estado nada. Las investigaciones cesaron, por el miedo que producía algo así en una ciencia que hacía del ateismo su dogma principal.

          La hipotermia es la única causa de muerte que hace que la muerte sea reversible, siempre que no haya pasado un excesivo tiempo. La persona que muere de frío o congelación, está tan muerta como cualquier otra, pero el frío preserva las células del cuerpo el daño ante la falta de oxígeno, sobretodo del corazón y el cerebro. Por ello si se hace una reanimación cardiopulmonar, la persona puede volver a la vida sin daños neuronales ni secuelas físicas.

          De hecho, existe la hipotermia quirúrgica, para operaciones del corazón en que debe dear de latir. A través de la hipotermia, se logra que el corazón cese de latir, y por tanto esta persona está muerta fisiologicamente. Pero una vez que la operación termina, se vuelve a calentar el cuerpo y se reanima al paciente, y vuelve de la muerte. Y durante la operación, el paciente no tenia latido cardíaco, ni respiración, ni actividad cerebral, ni presión arterial…

          Pues esas persona muertas por hipotermia, ya sea accidental, ya sea por cirugía cardíaca, y que han estado muertas incluso varías horas. han testimoniado haber estado en el Más Allá.

          No relativices, Juan, este hecho tan trascendente que cambiaría la conciencia del ser humano si supiese su existencia. Lo que llamas pecado desaparecería, el hombre perdería el miedo a la vida y la muerte, y así mismo y a los demás. No existiría el odio, ni la codicia, ni el egoísmo, ni la maldad, ni la violencia… saberse eterno, inmortal, tranformaría al ser humano. Y eso se sabrá, tarde o temprano. Esa será la Nueva Era. No un Paraíso en la Tierra, sino hacer de la Tierra un paraíso de dulce espera a la Vida Verdadera.

          Esta gran verdad la comenzaron los científicos cabalistas de la URSS, que sabían desde hace siglos, la VERDAD.

        • Cecilia permalink
          enero 25, 2019 9:16 pm

          Entonces, todo suicida se condena al infierno, aunque sea catolico, padezca una enfermedad siquiatrica y se haya arrepentido?

        • enero 27, 2019 4:55 pm

          Ceciclia.

          1. Toda persona que muere en pecado mortal va al infierno.

          2. Un suicida, es posible, no seguro, que haya cometido pecado mortal.

          3. Dios lo juzga, y si a ese pecado no le encuentra algún atenuante como locura o inconciencia, es probable que la persona se pierda.

          4. Si sufre de locura y se arrepiente momentos antes de morir, es posible que se salve o vaya al Purgatorio. Pero recuerda que la persona debe hacer un acto de contrición no solo de atrición, para ser perdonada.

          La contrición es arrepentimiento POR AMOR a Cristo; atrición es arrepentimiento por MIEDO.

          Unidad en la Verdad

  8. Inés. permalink
    enero 6, 2019 1:00 am

    Manuel :

    El que paga, manda, ordena y hace saber……., lo más conveniente para intentar destruir lo indestructible, que es al Creador de cielos y tierra, de nuestras vidas y de cuanto alienta y respira sobre la faz de la tierra. A eso se reduce la batalla de SATÁN contra Dios : A LA ESTERILIDAD DE SU IMPOTENCIA. El mandado, no cabe duda, siempre, de una u otra manera, se hace esclavo del que paga las facturas.

    Lo malo de esos pagos es que de nada sirven para entrar en el Reino de los Cielos. Allí no se reconoce la contabilidad, EL DEBE Y EL HABER, tal y como el mundo la entiende, pues nada tiene que ver con la de Dios. Dios no cuenta las monedas, sino las obras.

    Sabemos por Isaías que el príncipe de las tinieblas confesó esa IMPOTENCIA : “SERÉ SEMEJANTE AL ALTÍSIMO”……. . Y todos sabemos que SEMEJANZA no es ni muchísimo menos IGUALDAD. Hasta en el orden de las cosas creadas es eso cierto. Ni un solo grano de arena del desierto, o de una playa, es igual a otro. Ni un solo rostro humano es IGUAL a otro.

    • Manuel permalink
      enero 18, 2019 7:35 am

      Inés, respeto su comentario. Evidentemente, lo único que yo quise decir con mi anotación es que Marx era un monigote de los illuminati

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