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Reveladoras notas de Andrea Tornielli acerca de la FSSPX y Lefebvre

noviembre 25, 2018

 

«Lefebvre reconocía la validez del sacrificio de la misa y de los sacramentos… promulgados por los Papas Pablo VI y Juan Pablo II»…

Según el vaticanista más enterado de los secretos intramuros:

  • Durante el mes de mayo… conclusión del proceso que debería devolver a la FFSPX, fundada por Lefebvre, la plena comunión con la Logia Vaticana

  • Entonces se comunicará el texto del «preámbulo doctrinal» que y que Fellay devolvió a Roma «proponiendo algunos cambios poco substanciales»

  • Fellay: en las actuales circunstancias no «considera posible rechazar la propuesta del Papa», alejarse del deseo del Pontífice significaría «caer en el sedevacantismo»

  • recordó que Lefebvre ya en el 1998 había firmado un acuerdo doctrinal con la Santa Sede que contenía «muchas más concesiones por parte de la Fraternidad de las que Benedicto XVI pide ahora»

  • Michelle Simuoilin:  en aquel entonces la ruptura no ocurrió por el preámbulo doctrinal, sino por un motivo práctico. Lefebvre, de hecho, no se fio de las garantías del vaticano sobre la posibilidad de poder consagrar a un obispo como su sucesor:  «Por lo que el proceso se detuvo no por una cuestión doctrinal, ni por el estatuto ofrecido a la Fraternidad – escribió don Simoulin – sino por la fecha de consagración del obispo»

  • Lefebvre había declarado  «que reconocía la validez del sacrificio de la misa y de los sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia y según los ritos indicados en las ediciones típicas del misal romano y de los rituales de los sacramentos promulgados por los Papas Pablo VI y Juan Pablo II»

Texto completo de Andrea Tornielli aparecido en Vatican Insider:

La respuesta que el obispo Bernard Fellay envió al Vaticano el 17 de abril, será examinada en los próximos días por los cardenales y obispos en la «Feria Quarta» de la Congregación para la doctrina de la fe, y posteriormente, su decisión será sometida a Benedicto XVI. Durante el mes de mayo se prevé la conclusión del proceso que debería devolver a la Fraternidad San Pío X, fundada por monseñor Lefebvre, la plena comunión con Roma, 24 años después de las consagraciones ilegítimas que provocaron la ruptura y la excomunión del arzobispo tradicionalista y de los cuatro sacerdotes que había ordenado como obispos sin el permiso del Papa. Cuando se divulgue la decisión final, también se comunicará el texto del «preámbulo doctrinal» que la Santa Sede presentó a Fellay y a la Fraternidad, y que el superior del grupo tradicionalista devolvió a Roma proponiendo algunos cambios poco substanciales.  

Estos últimos días se han multiplicado las declaraciones de algunos miembros destacados de la Fraternidad de San Pío X, concretamente de la rama lefebvriana más partidaria de la vuelta a la plena comunión con Roma. El Padre Niklaus Pfluger, primer asistente de Fellay, en una conferencia pública en Hattersheim, Alemania, dijo que el superior de la Fraternidad, en las actuales circunstancias no «considera posible rechazar la propuesta del Papa», especificando que de alejarse del deseo del Pontífice significaría «caer en el sedevacantismo». Pfluger aclaró que quedan dos puntos de desacuerdo y que la Fraternidad reivindica la libertad de criticar algunos puntos de los documentos conciliares. Asimismo, recordó que Lefebvre ya en el 1998 había firmado un acuerdo doctrinal con la Santa Sede que contenía «muchas más concesiones por parte de la Fraternidad de las que Benedicto XVI pide ahora».

También cabe destacar la editorial del padre Franz Schmidberger, superior de la Fraternidad de San Pío X, que en el número de mayo de la revista mensual del distrito alemán escribió: «Si Roma nos llama ahora del exilio que nos impuso en el año 1975 con la derogación de la aprobación» canónica de la Fraternidad, «y posteriormente, en 1988, con el decreto de excomunión a los obispos consagrantes y consagrados», entonces «se trata de un acto de justicia y, sin duda, también un acto de auténtica atención pastoral del Papa Benedicto XVI». Aún más significativa es el artículo de otro miembro histórico de la Fraternidad, don Michele Simoulin, publicado en el número de mayo del boletín «Seignadou» del priorato de Saint-Joseph-des-Carmes: también él vuelve a hablar del acuerdo firmado por Lefebvre y Ratzinger en 1988, explicando que en aquel entonces la ruptura no ocurrió por el preámbulo doctrinal, sino por un motivo práctico. Lefebvre, de hecho, no se fio de las garantías del vaticano sobre la posibilidad de poder consagrar a un obispo como su sucesor:  «Por lo que el proceso se detuvo no por una cuestión doctrinal, ni por el estatuto ofrecido a la Fraternidad – escribió don Simoulin – sino por la fecha de consagración del obispo».

Don Simoulin, respondiendo a las objeciones internas de aquellos lefebvrianos que no desean el acuerdo con Roma, recuerda que Ratzinger, «convertido en Papa nos dijo que la misa tridentina no fue nunca abrogada (7 de julio de 2007 : «Por lo que se permite celebrar el sacrificio de la misa según la edición típica del Misal Romano promulgado por el beato Juan XXIII, en 1962 y nunca abrogada»); ha rehabilitado a nuestros cuatro obispos  (21 de enero de 2009); ha aceptado que lleváramos a cabo discusiones doctrinales durante dos años, cosas que monseñor Lefebvre no pidió en 1988. No exageramos al decir que monseñor Fellay ha obtenido más de lo que pidió monseñor Lefebvre, sin poseer ni su prestigio ni su autoridad moral. Entonces, ¿debemos ser aún más exigentes que monseñor Lefebvre y que monseñor Fellay?». Simoulin concluye reiterando que la situación actual es distinta a la del 1975 y del 1988, y quien afirme lo contrario lo hace porque rechaza «cualquier tipo de reconciliación con Roma» mostrando «quizás también una falta de fe en la santidad de la Iglesia». «La Fraternidad de San Pío X no es la Iglesia y no puede respetar la herencia de su fundador si no es conservando su espíritu, su amor por la Iglesia y su deseo de servirla como un hijo que la ama ».

Volver a leer la parte doctrinal del «protocolo de acuerdo» firmado por Lefebvre el 5 de mayo de 1988 puede resultar útil para comprender parte de los contenidos del «preámbulo doctrinal» del que se ha hablado en los últimos meses, cuyo texto no ha sido aún desvelado, por la posibilidad, prevista desde el principio, de cambios y formulaciones con expresiones distintas. El fundador de la Fraternidad prometía fidelidad al Papa, declaraba «aceptar la doctrina contenida en el n° 25 de la Constitución dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II sobre el magisterio eclesiástico y sobre la debida adhesión». Por lo que se refiere al desacuerdo sobre algunas partes conciliares, afirmó: «A propósito de algunos puntos del Concilio Vaticano II o relacionados con las reformas posteriores de la liturgia y del derecho, que nos parecen difícilmente conciliables con la tradición, nos comprometemos a adoptar una actitud positiva y de comunicación con la Sede apostólica, evitando cualquier tipo de polémica». Asimismo, Lefebvre había declarado  «que reconocía la validez del sacrificio de la misa y de los sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia y según los ritos indicados en las ediciones típicas del misal romano y de los rituales de los sacramentos promulgados por los Papas Pablo VI y Juan Pablo II». Y, por último, prometía «respetar la disciplina común de la Iglesia y las leyes eclesiásticas ».

Como podemos ver, también en 1988, en el documento concertado con el aquel entonces cardenal Joseph Ratzinger, era evidente la existencia «ciertos puntos» considerados por los lefebvrianos «difícilmente conciliables» con la tradición. Pero este desacuerdo no debería de haber impedido la plena comunión. Hace veinticuatro años los eventos tomaron otra dirección: hubo un acto cismático y las excomuniones. Actualmente, tras casi un cuarto de siglo, esta herida se puede curar.

5 comentarios leave one →
  1. Inés permalink
    mayo 11, 2012 1:39 am

    !Desdichada Fraternidad!

    «Si , pues, una vez retirados de las inmundicias del mundo por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, de nuevo se enredan en ellas y se dejan vencer, sus postrimerías se hacen peores que los principios».

    «Mejor les fuera no haber conocido el camino de la justicia que, después de conocerlo, abandonar los santos preceptos que les fueron dados» , dice S. Pedro en su segunda Carta.

  2. Fire permalink
    mayo 12, 2012 3:37 pm

    El problema de Lefevbre es que tenia un infiltrado junto a si (Fellay) que fue sin dudas, quien hacia que el obispo se desidiera por la linea media y no sedevacantista, si se observan las declaraciones del arzobispo, hoy dudaba de que los ocupantes de roma fueran papas pero al dia siguiente los aceptaba como tal…como se justifica ese vaiven? Indudablemente obra de alguno de sus consejeros inmediatos (Fellay) quien astutamente y por años movio sus fichas (infiltrados) en los principales puestos de poder de la fraternidad para luego asumir la direccion de la misma, ahora incorpora a roma apostata una fraternidad desecha, desunida, desmotivada, facilmente presa de los lobos, al aceptar el acuerdo se pusieron la soga al cuello, y se obligan al silencio complaciente, mientras se anuncian cabecillas en busqueda de los sedevantistas, de nuevo, no acepten ninguna congregacion sedevacantista a ningun LEFEVBRISTA por sospecha de ser nuevos infiltrados.

  3. noviembre 25, 2018 12:31 pm

    Vicepresidente de Vox en la Región de Murcia: «Vox condena rotundamente el Fascismo y el Nazismo. Es un firme defensor del Estado de Israel y de los ‘valores judeocristianos’.

    • noviembre 25, 2018 3:01 pm

      No he sido capaz de localizar ninguna fuente escrita o registrada que utilice el término «judeo-cristianismo» antes de 1940. El término mismo parece ser una invención moderna e impuesta sobre los cristianos a través de los medios y la influencia judía. Abraham (Abe) Foxman, director de la Liga Anti-Difamación, una organización supremacista judía, refuerza este hecho en su retorcida diatriba propagandística Never Again, donde él revela en la página 146 que él logró que Jerry Falwell, un conocido evangelista cristiano, estuviera de acuerdo en usar el término «judeo-cristiano» en vez de sólo «cristiano», cuando se refiriera a la fundación de Estados Unidos.

  4. Inés. permalink
    noviembre 26, 2018 12:23 am

    EL PROBLEMA DE LEFEBVRE ES QUE ÉL MISMO ERA EL INFILTRADO. Y DE «INFILTRADO» A MIEMBRO VIVO DE LA IGLESIA CATÓLICA, SI ES QUE ALGUNA VEZ PERTENECIÓ A ELLA, QUE LO DUDO, HAY UN ABISMO.

    SUS OBRAS SABEMOS QUE ES ASÍ, Y ANTE LA EVIDENCIA DE LOS HECHOS NO HAY ARGUMENTOS QUE VALGAN.

    ¿POR QUÉ FIRMÓ TODOS Y CADA UNO DE LOS DOCUMENTOS DEL FALSO , DEVASTADOR Y HERÉTICO VATICANO II SI EN NADA ESTABA DE ACUERDO CON ELLOS? SI LOS FIRMÓ ES PORQUE SÍ LO ESTABA, ESO NO TIENE VUELTA DE HOJA.

    ¿ACASO FIRMA ALGUIEN UN CONTRATO COMERCIAL, O DE CUALQUIER OTRA ÍNDOLE, SI NO ESTÁ CONFORME CON LOS TÉRMINOS EN QUE ESTÁ REDACTADO? ¿EN CABEZA DE QUIÉN CABE SEMEJANTE ABSURDO, TAN CONTRARIO SUPUESTAMENTE A LOS INTERESES DE UNO DE LOS FIRMANTE, DE UNA DE LAS PARTES, EN ESTE CASO LEFEBVRE, O DE CUANTOS INTERVENGAN EN EL ASUNTO, PUES SABEMOS QUE TAMBIÉN FIRMARON OTROS ADEMÁS DE ÉL ?

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