Saltar al contenido

EBERHARD HELLER EN 1984: ¿FUE LEFEBVRE UN OBISPO ORDENADO VÁLIDAMENTE?

septiembre 2, 2018
Achille Liénart, en la consagración de Marcel Lefebvre

El denunciado satanista Achille Liénart y su hijo espiritual Marcel Lefebvre

Por: Eberhard Heller
Traducción de Alberto Ciria

(Reimpresión del artículo aparecido en EINSICHT, Año XIII, Nr.6, Febrero 1984)

Desde el discurso de Monseñor Lefebvre del 27 de mayo de 1976 en Montreal, Canadá, en el que confirmaba haber sido ordenado sacerdote y obispo por el masón Achille Liénart, el debate –llevado en un nivel público o privado– acerca de si las ordenaciones administradas por Liénart fueron válidas, o bien si él mismo es un obispo ordenado válidamente, no tiene fin. Al margen de algunas indicaciones ocasionales sobre el presente problema, hasta ahora no hemos adoptado públicamente ninguna postura, puesto que, en nuestra opinión, el material dado no es suficiente para una demostración concluyente de la invalidez de las ordenaciones. A nuestro entender no se puede aducir una demostración ni en sentido positivo ni en sentido negativo. Para nuestra lucha contra el lefebvrismo han bastado argumentos más sólidos (como por ejemplo el reconocimiento obligatorio del Novus Ordo Missae para los miembros de la hermandad –ordenado por Lefebvre bajo amenaza de expulsión–, o el reconocimiento obligatorio de los herejes Montini, Luciani y Wojtyla como papas legítimos) para mostrar que Monseñor Lefebvre y su organización no son más que un grupo de rebeldes tradicionalistas dentro de la apostática organización de la “Iglesia”, que no sólo no tiene nada que ver con la verdadera oposición católica, sino que además, siempre que puede, destruye a ésta de modo programático.

Entre tanto, sin embargo, toda una serie de sacerdotes han abandonado la hermandad de Lefebvre y trabajan (o por lo menos lo intentan) como curas en los más diversos centros de celebración. Esta circunstancia nos da la ocasión de llamar la atención sobre el problema relacionado con las ordenaciones que se les administraron.

En primer lugar presentamos aquí fragmentos del discurso que Monseñor Lefebvre dio el 27 de mayo de 1976 en Montreal y que desató el debate en todo el mundo:

“El Santo Padre [Montini] se educó en un medio modernista […]. Por eso no es sorprendente que el Papa no reaccionara como hubiera reaccionado San Pío X, como hubiera reaccionado el Papa Pío IX o un León XIII. Como fenómeno consecuente, en el Concilio reinaba una atmósfera tal que no había oposición alguna frente al influjo modernista ejercido por un grupo de cardenales que estaba dirigido principalmente por él […]. Ahora bien: hace dos meses la revista tradicionalista CHIESA VIVA publicó en Roma en el reverso de la portada –yo lo he visto en Roma con mis propios ojos– una fotografía del Cardenal Liénart con todos sus atributos masones, el día de la fecha de su iniciación en la masonería, el grado en el que pertenecía a la masonería, luego la fecha en la que ascendió al grado vigésimo y más tarde al grado trigésimo de la masonería, que se sumó a esta y a aquella logia, en esta y en aquella ciudad. Desde entonces, hace aproximadamente dos o tres meses, después de que apareciera esta publicación, no he escuchado ningún tipo de reacción ni ningún tipo de rechazo. Desgraciadamente tengo que decirles ahora que este Cardenal Liénart es mi obispo, que es él quien me ordenó sacerdote, que es él quien me consagró obispo. No es culpa mía […]. Afortunadamente las ordenaciones son válidas […]. Pero pese a todo fue muy doloroso para mí enterarme de esto.“
(Citado según la traducción alemana del Dr. Hugo Maria Kellner, de Estados Unidos, en la carta Nr. 72  de julio de 1977; los datos sobre la pertenencia de Liénart a la masonería pueden encontrarse en la revista CHIESA VIVA, N°. 51, marzo de 1976, dirección: C.V., Editrice Civiltá, Via Galileo 121, I – 25100 Brescia).

Según ha podido demostrar el Dr. Kellner, ya antes de mayo de 1970 Monseñor Lefebvre tenía conocimiento de la pertenencia de Liénart a la masonería.

Acerca de las personas de que aquí se trata:

Achille Liénart:

1907: ordenación sacerdotal.
1912: ingreso en la logia masónica de Cambrai (más tarde asociación con logias en Lille, Valenciennes y París).
1919: es nombrado „Visiteur“ (grado decimoctavo).
1924: es ascendido al grado trigésimo.
1928: es ordenado obispo.

Aparte, Liénart asistía a misas negras.

Marcel Lefebvre:

Nacido el 29 de noviembre de 1905 en Tourcoing, diócesis de Lille.
Estudiante en el seminario de Lille, en el que Liénart enseñaba como profesor antes de ser ordenado obispo.
Es ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1929 por Liénart, que entre tanto ha sido consagrado obispo.
Es ordenado obispo por Liénart el 18 de septiembre de 1947.

Fuentes acerca de la pertenencia de Liénart a la masonería:

André Henri Jean Marquis de la Franquerie, L‘infaillibilté pontificale, segunda edición 1970, pp. 80 y ss. El libro puede adquirirse en Jean Auguy, editor, Diffusion de la Pensée Française, Chiré-en-Mon-treuil, F – 86190 – Vouillé.

El autor demuestra también que Liénart era satanista. Marquis pertenecía a la cámara secreta del Papa y era conocedor de las infiltraciones masonas en el Vaticano, y sobre todo también de las actividades de Rampolla, secretario de Estado en tiempos de León XIII, cardenal y masón.

Poco después de ser conocidos estos hechos las dudas sobre la validez de las ordenaciones administradas por Liénart y Monseñor Lefebvre empezaron a circular abiertamente. En seguida se concentraron en la pregunta de si el satanista y masón de alta graduación Liénart en 1928 estaba dispuesto con la intención adecuada a recibir válidamente la ordenación episcopal. Si esta pregunta tuviera que responderse negativamente, entonces resultarían las siguientes conclusiones: si Liénart no hubiera recibido una consagración episcopal válida, las consagraciones administradas a Lefebvre evidentemente serían  también inválidas, así como las ordenaciones que el propio Lefebvre administró.

En este sentido se ha argumentado aún de este modo: aun cuando la “ordenación episcopal” de Marcel Lefebvre a cargo del sacerdote Liénart hubiese sido inválida, al menos los dos coconsagradores habrían administrado válidamente la ordenación episcopal. Este argumento sería pertinente si fuera cierto que previamente Lefebvre había sido ordenado sacerdote válidamente. Pero como la ordenación sacerdotal fue administrada también por el masón Liénart, de cuya ordenación como obispo precisamente se duda, siendo que por otro lado para la recepción de la consagración episcopal se presupone la administración de la ordenación sacerdotal válida, esta réplica ya no puede mantenerse.

La pregunta de si en 1928 la disposición intencional de Liénart era tal que recibió válidamente la ordenación episcopal, en los círculos de la posición católica se respondió de modo muy diverso:

– El Dr. Hugo Maria Kellner, de los Estados Unidos, intentó demostrar la invalidez apuntando a posibles falsificaciones en el derecho eclesiástico de 1917. (Cartas N°. 72 y 75 de 1979.) A esta argumentación se sumó desde Francia en 1979 Abbé E. Robin, entre tanto fallecido.
– Guerard des Lauriers, en aquella época Padre, trató de refutar los argumentos aportados. (Carta del 14 de junio de 1979)
– Gloria Riestra, en TRENTO, también consideró válida la consagración.
– Por el contrario A. Eisele, editor de las SAKA-Informationen, expresó sus dudas a comienzos de 1980.
– Fuertes dudas sobre la validez tienen el obispo Vezelis (THE SERAPH de 1983) y también los obispos mejicanos.
– Posteriormente, en una circular del 27 de abril de 1983 el Prof. B. F. Dryden de Estados Unidos abogó de nuevo por su validez.*)
– En favor de la validez de las ordenaciones se aduce asimismo que es seguro que Liénart habría recibido las ordenaciones con la intención correspondiente, y por tanto válidamente, precisamente porque él quería dañar a la Iglesia en calidad de obispo. (De modo similar a como sucede en las “misas negras“, en las que las hostias también son consagradas válidamente por obispos que han renegado para asimismo poder profanar realmente el cuerpo de Cristo.)

En Múnich hemos discutido este problema con (+) H. H. Dr. Otto Katzer varias veces y muy por extenso (más de ocho horas): la mera pertenencia a la masonería no es suficiente en cuanto tal para demostrar la recepción inválida. Únicamente la hace irregular. Pero en este caso el Código de Derecho Canónico prohibe el ejercicio de los plenos poderes obtenidos sin autorización. Tampoco la visita de “misas negras” es por sí misma un indicio suficiente. La herejía de Liénart y la destrucción de la fe en el segundo Concilio, al que también se refiere Monseñor Lefebvre, no permiten una conclusión directa acerca de su estado mental o de su disposición intencional en el año 1928, en el momento de su consagración (o más bien “consagración”). Pero si se toman en su conjunto todos los momentos agravantes y se considera la posición de Liénart en la masonería que hemos expuesto, todo eso permite dudar justificadamente de la intención necesaria para la recepción válida. El Padre Katzer, que primero se negó con rotundidad a ocuparse de este tema, poco antes de su muerte llegó a considerar “que Lefebvre se encuentra en una mala situación”, refiriéndose a la validez de su ordenación, y cabe dudar de si a causa de la insegura intención de Liénart.

Pero también podría ser que –como se ha aducido arriba– Liénart mantuviera una intención suficiente precisamente porque quería dañar a la Iglesia. Esta posibilidad es absolutamente oportuna, sólo que no se puede probar.

En nuestra opinión, no se puede aducir una demostración positiva ni para la validez ni para la invalidez. Una empresa semejante tiene que acabar necesariamente en especulaciones teológico-morales o psicológico-morales, dado que precisamente al Cardenal Liénart ya no se le puede preguntar acerca de su postura en aquel momento –está muerto–, y aun cuando hubiera podido dar una respuesta, no sería seguro que pudiera recordar su intención en aquel momento, y aunque lo pudiera, que nos dijera la verdad.

(FC: en 1984 Heller no tenía conocimiento de la declaración de Liénart a su confesor Descornets, con la debida autorización para hacerla pública, de que él dirigía los trabajos de la logia vaticana para destruir las órdenes eclesiásticas. Esta declaración fue dada a conocer por el lefebvriano Max Barret en Le Courier de la Tychique en 2009)

Para la administración de los sacramentos rige el principio “tutior”, es decir, tiene que elegirse la administración más segura. En caso de una administración demostrablemente dudosa la Iglesia prescribe repetir este sacramento sub conditione.

En el caso presente, nos sumamos a las recomendaciones que Monseñor Guerard des Lauriers –quien todavía no había sido consagrado obispo– daba a sus alumnos ordenados (u “ordenados”) por Monseñor Lefebvre y que a causa de conflictos dogmáticos habían abandonado su organización: bajo las circunstancias dadas, entre las que están las ordenaciones de Lefebvre, hacerse reordenar sub conditione.

* * * 

Nota:

*) Entre tanto se han adoptado más posturas sobre este problema. Entre otras les recuerdo la expo-sición muy extensa del Padre Groß en KYRIE ELEISON Nr. 1-4, 1987, quien trataba de solventar las dudas sobre la validez de las ordenaciones a la manera del teólogo dominico Ambrosio Catharinus (+1535). Por contra, André Perlant, entre tanto fallecido, le respondió con sus “Observaciones sobre la teología del Padre Groß“ (Anmerkun-gen zur Theologie von H.H. P. Groß“, EINSICHT Nr. 4, año 20, octubre de 1990, pp. 37 y ss.), donde, frente al parecer del Padre Groß, insistía de modo decisivo en la importancia de una intención positiva en la administración de los sacramentos. En un capítulo del número especial „La destrucción del sacerdocio sacramental a cargo de la Iglesia conciliar romana‘“ („Die Zerstörung des sakramentalen Priestertums durch die ‘römische Konzilskirche‘“, EINSICHT, segundo número especial, abril 1991), el Prof. Wendland trataba igualmente de aportar la demostración de que las ordenaciones de Lefebvre son inválidas debido a la falta de intención.


CARTA DE SU EMINENCIA EL ARZOBISPO NGO-DINH-THUC
A MONSEÑOR LEFEBVRE ACERCA DEL PROBLEMA
DE LA VALIDEZ DE SU ORDENACIÓN

“Rochester, New York 14616 USA

Monseñor,

me he enterado de que en la actualidad se encuentra Vd. en un mal estado de salud. Por este motivo deseo decirle algo.

Vd. fue ordenado obispo por el cardenal Liénart. Ahora bien, este cardenal jamás fue un creyente de nuestra religión, por lo que la ordenación de Vd. a cargo de él es nula.

Yo estoy dispuesto a ordenarle obispo o a encontrar un obispo que aceptara ordenarle en secreto.

Por cuanto respecta a los seminaristas a los que Vd. ha administrado recientemente la ordenación sacerdotal, Vd. estaría entonces preparado para transmitirles el ministerio sacerdotal o para encontrar un obispo, por ejemplo, yo mismo, que los ordenara. Todo esto en el más estricto secreto, sólo sabido por Vd. y por mí.

Pierre-Martin Ngo-Dinh-Thuc, Arzobispo”

Ver la carta en castellano y alemán en:

CARTA DE NGO-DINH-THUC A LEFEBVRE ACERCA DEL PROBLEMA DE LA VALIDEZ DE SU ORDENACIÓN

Anuncios
12 comentarios leave one →
  1. Francisco permalink
    diciembre 27, 2017 2:59 am

    Creo que este tema está ya muy bien respondido en los otros artículos (“Argumentos de una lectora…” y “Comentarios de Foro Católico a lectora…”

    Quizá sólo aportar lo que se cita en otro foro, donde comentan en detalle la bula de León XIII (sobre la invalidez de las ordenaciones anglicanas) y el papa (o sea, el Espíritu Santo que habla por él), dice (paréntesis míos):

    “Para el completo y preciso entendimiento del Ordinal Anglicano, a parte de lo que hemos señalado de alguna de sus partes (sobre los defectos de materia y forma), no hay nada más pertinente que considerar cuidadosamente las circunstancias bajo la cual fue compuesto y publicamente autorizado. Sería tedioso entrar en detalles, y no es necesario hacerlo, ya que la historia de los tiempos muestra claramente el ánimo de los autores del Ordinal contra la Iglesia Católica (masonería enemiga de la Iglesia); …”

    “Ad rectam vere plenamque Ordinalis anglicani aestimationem, praeter ista per aliquas eius partes notata, nihil profecto tam valet quam si probe aestimetur, quibus adiunctis rerum conditum sit et publice constitutum…”

    (Para una valoración PLENA y verdadera… no hay NADA MAS PERTINENTE que considerar… el ánimo de los autores).

    Si nosotros fuéramos a ordenarnos, aceptaríamos que nos ordenara un masón grado 30? Por qué no lo haríamos? Por “el ánimo del autor de la ordenación”.

    ——

    Coomaraswamy y otros aducen en favor de la validez el caso de Talleyrand, diciendo que fue un “obispo masón ordenando a curas masones”, diciendo que perteneció a todas las logias de aquél tiempo (Jacobinos, etc.),… Todo esto son medias verdades y mentiras. Talleyrand fue obispo 2 años, ofició 5 o 6 misas, los Jacobinos no eran masones sino “clubs” políticos, lo que ahora son partidos políticos o lobbies. El duque de Orleans sí que era masón y Talleyrand lo describe muy bien en sus memorias, pero en ellas, Talleyrand nunca dice que se inscribió en la masonería. Alguna fuente dice que lo hizo bastantes años después, siendo ministro de Napoleón.

    Unidos en la fe.

    FC: Además, si Talleyrand fuera como Liénart, de cualquier modo, los obispos que consagró fueron co-consagrados por otros dos obispos católicos no masones. Eso alejaría la sospecha de nulidad.

  2. Juan José permalink
    diciembre 30, 2017 9:34 pm

    Lo que sería muy importante, por no decir fundamental, es conocer cuál fue la respuesta (si es que la hubo, como correspondía) de Marcel Lefebvre a dicha carta e invitación de Monseñor Ngo-Dinh-Thuc.
    ¿Nos podrían informar sobre ello? Gracias.

    • diciembre 31, 2017 1:33 am

      Juan José.

      Ninguna respuesta, esa fue la respuesta de Lefebvre…

      Los lefebvrianos, incluido el propio Marcel, ni siquiera se dignan a mencionar a Monseñor Thuc. Incluso engañan a la gente diciendo que los únicos obispos que se opusieron abiertamente al conciliábulo fueron el hereje Marcel Lefebvre y el probable marrano Antonio Castro Mayer. Mentira vil porque ellos sí firmaron su adhesión a los 16 documentos heréticos del conciliábulo y conocieron perfectamente la lucha del obispo vietnamita en contra del Neo Vaticano, la misma Vaticueva con la que Lefebvre pactó los Protocolos de Acuerdo en mayo 5 de 1988 y Fellay quería firmar en 2012.

      Unidad en la Verdad

  3. Juan José permalink
    diciembre 31, 2017 10:35 pm

    Me lo imaginaba. Gracias por la respuesta.

  4. enero 18, 2018 6:58 pm

    En fin, tales ordenaciones hacia Liénart ni hacia Lefebvre eran válidas por el sencillo hecho que Liénart era un masón y por tanto no era católico realmente (expulsado) y Lefebvre un convencido de que su ordenación fue válida cuando Mons. Thuc le dijo que no fue válida. Encima de todo Lefebvre ordena inválidamente a 4 obispos y firma documentos del conciabulo para reafirmar lo que la FSSPX hace hasta el sol de hoy: destruir el catolicismo.

  5. Thomas Waibel permalink
    septiembre 4, 2018 12:03 am

    La Iglesia no exige que el ministro del sacramento crea lo que cree la Iglesia, sino que solamente haga lo que hace la Iglesia.

    FC: sí, exactamente,, que haga lo que hace la Iglesia, CON LA INTENCIÓN de hacer lo que hace la Iglesia, y no con la INTENCIÓN ADVERSA contra lo que hace la Iglesia.

    Esto lo demuestra usando la materia y la forma prescripta por la Iglesia.

    FC: Y haciendo uso debido de materia próxima, y de forma, si la intención es adversa, o el ministro no es capaz o su intención es contraria, NO HAY SACRAMENTO.

    El solo hecho que Liénart haya sido masón no es prueba suficiente que haya tenido al ordenar y consagrar a Lefebvre una contraintención oculta, lo cual haría inválidas la ordenación y la consagración.

    FC: lo correcto es decir NO ES PRUEBA INDUDABLE, pero sí es DUDOSA. Y además, posteriormente declaró a su confesor Descornets y éste a Max Barret, que su EVIDENTE lucha contra el sacramento del Orden le permitió a él y a sus hermanos tres puntos, dejar sin sucesión apostólica a la Iglesia. Al menos eso esperaban. Eso es otra prueba de su adversidad contra hacer lo que la Iglesia hace, y así lo consideraban monseñor Thuc y varios investigadores como Disandro, Kellner, Heller y otros.

    Mientras no existan pruebas de la contraintención de Liénart debemos reconocer la ordenación y consagración de Lefébvre como válidas, sin por eso reconocer su “teología” y su “obra”.

    FC: ¿por qué “debemos” reconocer al masón?, al contrario, debemos dudarlo.

    Por supuesto que es loable combatir a la Fraternidad, pero eso no es motivo para deformar la doctrina sacramental de la Iglesia.

    FC: precisamente Tomás.

    • Thomas Waibel permalink
      septiembre 6, 2018 3:18 am

      Mientras no se demuestre en forma indubitativa que Liénart actuó con una contraintención la ordenación y consagración de Lefebvre es válida.

      FC: tu afirmación es errónea. Mientras algo dudoso no se demuestra es dudoso, objetivamente. Si se demuestra; es nulo.

      El solo hecho que haya sido masón no demuestra que haya actuado con una intención contraria a la de la Iglesia.

      FC: claro que lo demuestra ¿acaso los masones de alto grado como Liénart no juran destruir a la Iglesia de Cristo, y lo hacen cada lunes, martes, miércoles y los demás días de la semana? ¿No fue precisamente Liénart quien declaró que por sus acciones contra el sacramento del Orden, la sucesión apostólica quedaría interrumpida, irremediablemente según él? ¿Quién dirigió durante décadas la logia vaticana a la que pertenecías más de cien destructores?

      De lo contrario todos los sacramentos administrados por herejes, cismáticos y apóstatas serían inválidos, lo cual no es el caso.

      FC: tú sabes que no es lo mismo ser masón, que apóstata, que cismático, que hereje. Y sabes además que hasta un obispo que sea católico de verdad, como el famoso caso de Brasil, si tiene una intención oculta contra la ordenación, al conocerse se declara nula la misma.

      La Iglesia siempre ha reconocido como válidos los bautismos de los protestantes y permite que en caso de urgencia se pueda recibir la absolución sacramental de un sacerdote apóstata.

      FC: Te equivocas absolutamente. En muy raras ocasiones, en casos particularmente estudiados, se puede considerar algún bautismo como válido. Incluso de los cismáticos griegos, ya no se diga de todos los demás protestantes, quienes para empezar niegan la Divina Trinidad, parte esencial del Santo Bautismo.

  6. Francisco permalink
    septiembre 4, 2018 11:48 am

    En
    http://blog.catholicapedia.net/2016/09/12/larcheveque-ngo-dinh-thuc-martyr-de-la-foi/
    hay la foto de varias cartas manuscritas de Ngo Thuc. Una declarando la sede vacante (en latín) y la que se cita en este artículo, dirigida al Sr. Lefebvre.

    Los lefebrianos a quienes he hablado de dicha carta suelen reaccionar, guiados por su orgullo o intereses mundanos, y no quieren ni verla, y sólo se rasgan las vestiduras diciendo que “¿Cómo va a ser verdad?, Mons. Lefebvre era muy apreciado por Pío XII”, no queriendo recordar que el Vaticano ya estaba muy repleto de masones (desde Rampolla a Gasparri, en los más altos cargos), y cayendo en la falacia de argumentar que un silencio o una suposición sobre lo que sabía o no sabía Pío XII vale más que una carta bien explícita de un arzobispo con tres doctorados.

    • septiembre 5, 2018 11:23 am

      Francisco.

      Hay dos omisiones importantes, evidentemente involuntarias, pero reales de Monseñor Thuc en esta carta:

      1. El obispo vietnamita todavía firmaba como arzobispo de Bulla Regia, no como obispo de Hué, a pesar de que el título de arzobispo le fue dado por Juan XXIII.

      Es claro que monseñor aún no tenía definido el antipapado de Juan XXIII, como de hecho casi nadie lo sabía en esa fecha.

      2. La sede usurpada, es más que una sede vacante.

      Unidad en la Verdad

    • Thomas Waibel permalink
      septiembre 7, 2018 1:43 am

      Lefebvre fue un galicano que reunió a los opositores del vaticano 2 para luego entregarlos a la secta conciliar. El hecho que Pío XII apreciaba a Lefebvre no tiene importancia alguna.

      La cuestión es que dado los lefebvristas no tienen argumentos teológicos, “argumentan” glorificando a Lefebvre y denigrando a nosotros, los sedevacantistas.

  7. Rafael permalink
    septiembre 4, 2018 3:04 pm

    GUAU QUE COSAS SE VIENE UNO A ENTERAR, Y PENSAR QUE COMO CATOLICO CREI QUE SERIA EL QUE SACARIA COMO OBISPO A LA IGLESIA CATOLICA, Y DIRIGIRIA LA OPOSICION DE LOS CATOLICOS HACIA LOS FALSOS CAMBIOS. ESO PENSABA YO A MIS 19 AÑOS CUANDO ESTUDIANTE DE FILOSOFIA CON DOMINICOS EN ESPAÑA, Y DONDE YO CONOCI QUE EXISTIA RECHAZO A LO MODERNO DEL VATICANO II, Y DONDE YO EMPEZE A IR A LA SANTA MISA EN MADRID CON LOS PADRES DE LA FRATERNIDAD SAN PIO X; Y MIRA LO QUE VIENEN A SER, QUE SUS CONSAGRACIONES Y ORDENACIONES, Y LOS SACRAMENTOS QUE DAN A LOS FIELES, ESTAN DE DUDA GRAVE.
    Y QUE VERDADERAMENTE LA OPOSICION NO FUE DE EL NI SUS ADLATERES, SI NO DE THUC SUS CONSAGRACIONES.
    DIOS SABE DONDE SEMBRAR PARA COSECHAR.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: