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¿Por qué un católico no debe participar en el “rito extraordinario” de 1962 aunque sea en latín (FSSPX)?

julio 15, 2018

Misa santuario derruido

Bajo pena de excomunión (Bula Quo Primum Tempore del Papa San Pío V), los impresores católicos no deben publicar un Misal diferente al de Trento, cuyo origen se remonta, tal y como se estableció, desde el siglo V.

En la pena de excomunión latae sententiae (automática) incurren incluso los que publican el Misal de Juan XXIII, modificado en 1962, el cual maliciosamente se señala como tridentino, aunque sufrió modificaciones en el Canon.

Está expresamente condenada la publicación de este misal, aunque sea en latín, y es el misal que utilizan los lefebvrianos, y que pomposamente fue “liberado” el año 2007 por el antipapa Joseph Ratzinger Tauber, alias Benedicto XVI, con su “Summorum Pontificum”.

Peor aún es para quienes publican y utilizan el Novus Ordo Missae, confeccionado por seis ministros protestantes, e impuesto como obligatorio en 1969 por el antipapa Giovani Batista Montini Alghisi, alias Pablo VI.

El Canon de la Misa es la parte inalterable que desde tiempos apostólicos ya se recitaba.

La asombrosa uniformidad de la Misa, especialmente en el área del Canon como era observada en los primeros siglos, «quizá se evidencia más sorprendentemente en la convicción expresada por los Padres del 2º siglo, de que Cristo había instruido personalmente a sus Apóstoles en lo tocante a toda esa parte de la Misa, conocida como como la Oración Eucarística en la Iglesia primitiva, y que corresponde a la “Anáfora” en la Iglesia oriental, y al prefacio y canon combinados en la occidental».1

El término ‘Canon‘ significa regla fija.

La Iglesia siempre ha sostenido que la esencia del Canon de la Misa tuvo su origen en tiempos apostólicos, aunque con el transcurso del tiempo le fueron añadidos ornamentos para hacer de él algo más majestuoso, más impresionante, y más devocional. Pero de la sustancia o esencia de las propias palabras de Cristo, ni una jota fue cambiada.

Sacrosanto Concilio de Trento: «Y como es conveniente que las cosas santas se manejen santamente; y de cuanto existe, este sacrificio es el más santo; la Iglesia Católica, para que se ofreciese y recibiese digna y reverentemente, estableció muchos siglos ha el sagrado canon, tan limpio de todo error que nada incluye que no de a entender en sumo grado cierta santidad y piedad, y levante a Dios los ánimos de los que lo ofrecen; porque el canon consta en parte de […] las tradiciones de los Apóstoles, así como de los piadosos estatutos de los santos pontífices».  

Misa catedral Cambrai 1918Misa

san_pio_v2

Papa San Pío V.

Bula “Quo primum tempore” (Desde el primer instante)

Del Santo Papa Pío V

-Pío Obispo Siervo de los siervos de Dios para perpetua memoria

I. Desde el primer instante en que fuimos elevados a la cima del Apostolado, aplicamos con gusto nuestro ánimo y nuestras fuerzas y dirigimos todos nuestros pensamientos hacia aquellas cosas que tendieran a conservar puro el culto de la Iglesia y nos esforzamos  por organizarlas y, con la ayuda de Dios mismo, por realizarlas con toda la dedicación debida.

II. Y como, entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, nos incumbiera estatuir sobre la edición y reforma de los libros sagrados – el Catecismo, el Misal y el Breviario – después de haber ya, gracias a Dios, editado el Catecismo para instrucción del pueblo y corregido completamente el Breviario para que se rindan a Dios las debidas alabanzas,

Nos parecía necesario entonces pensar cuanto antes sobre lo que faltaba en este campo: editar un Misal que correspondiera al Breviario, como es congruente y adecuado PUES RESULTA DE SUMA CONVENIENCIA QUE EN LA IGLESIA DE DIOS HAYA UN SOLO MODO DE SALMODIAR, UN SOLO RITO PARA CELEBRAR LA MISA.

III. En consecuencia, hemos estimado que tal carga debía ser confiada a sabios escogidos: son ellos, ciertamente, quienes HAN RESTAURADO TAL MISAL A LA PRÍSTINA NORMA Y RITO DE LOS SANTOS PADRES. Dicha tarea la llevaron a cabo después de coleccionar cuidadosamente todos los textos – los antiguos de nuestra Biblioteca Vaticana junto con otros buscados por todas partes, CORREGIDOS Y SIN ALTERACIONES– Y LUEGO DE CONSULTAR ASIMISMO LOS ESCRITOS DE LOS ANTIGUOS Y DE AUTORES RECONOCIDOS QUE NOS DEJARON TESTIMONIOS SOBRE LA VENERABLE INSTITUCIÓN DE LOS RITOS.

IV. REVISADO YA Y CORREGIDO EL MISAL, hemos ordenado tras madura reflexión que fuera impreso cuanto antes en Roma, y, una vez impreso, editado, para que todos recojan el fruto de esta institución y de la tarea emprendida. Y especialmente para que los sacerdotes sepan que oraciones deben emplear en adelante, que ritos o que ceremonias han de mantener en la celebración de las Misas.

V. Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, EN ADELANTE Y POR LA PERPETUIDAD DE LOS TIEMPOS FUTUROS PROHIBIMOS QUE SE CANTE O SE RECITE OTRAS FÓRMULAS QUE AQUELLAS CONFORMES AL MISAL EDITADO POR NOS, y esto en todas las Iglesias Patriarcales, Catedrales, Colegiadas y Parroquiales de las Provincias del orbe cristiano, seculares y regulares de cualquier Orden o Monasterio – tanto de varones como de mujeres e incluso de milicias – y en las Iglesias o Capillas sin cargo de almas, donde se acostumbra o se debe celebrar la Misa Conventual, en voz alta con coro o en voz Baja, según el rito de la Iglesia Romana.

Aún si esas mismas Iglesias, por una dispensa cualquiera, hayan estado amparadas en un indulto de la Sede Apostólica, en una costumbre, en un privilegio (incluso juramentado), en una confirmación Apostólica o en cualquier tipo de permiso.

Salvo que en tales Iglesias, a partir precisamente de una institución inicial aprobada por la Sede Apostólica o a raíz de una costumbre, esta ultima o la propia institución HAYAN SIDO OBSERVADAS ININTERRUMPIDAMENTE EN LA CELEBRACIÓN DE MISAS POR MÁS DE DOSCIENTOS AÑOS. A esas Iglesias, de ninguna manera les suprimimos la celebración instituida o acostumbrada. De todos modos, si les agradara más este Misal que ahora sale a la luz por Nuestro cuidado, les permitimos que puedan celebrar Misas según el mismo sin que obste ningún impedimento, si lo consintiera el Obispo, el Prelado o la totalidad del Capítulo.

VI. En cambio, AL QUITAR A TODAS LAS DEMÁS IGLESIAS ENUMERADAS ANTES EL USO DE SUS MISALES PROPIOS, AL DESECHARLOS TOTAL Y RADICALMENTE, Y AL DECRETAR QUE JAMÁS SE AGREGUE, SUPRIMA O CAMBIE NADA A ESTE MISAL NUESTRO RECIÉN EDITADO, LO ESTATUIMOS Y ORDENAMOS MEDIANTE NUESTRA CONSTITUCIÓN PRESENTE, VALEDERA A PERPETUIDAD, Y BAJO PENA DE NUESTRA INDIGNACIÓN.

Así, en conjunto e individualmente a todos los Patriarcas de tales Iglesias, a sus Administradores y a las demás personas que se destacan por alguna dignidad eclesiástica – aún cuando sean Cardenales de la Santa Iglesia Romana o estén revestidos de cualquier grado o preeminencia – les mandamos y preceptuamos estrictamente, en virtud de la Santa obediencia:

– que canten y lean la Misa según el rito, el modo y la norma que ahora transmitimos mediante este Misal, abandonando por entero en adelante y desechando de plano todos los demás procedimientos y ritos observados hasta hoy por costumbre y con origen en otros Misales de diversa antigüedad; – Y QUE NO SE ATREVAN A AGREGAR O RECITAR EN LA CELEBRACIÓN DE LA MISA CEREMONIAS DISTINTAS A LAS CONTENIDAS EN EL MISAL PRESENTE.

VII- Además, por autoridad Apostólica y a tenor de la presente, DAMOS CONCESIÓN E INDULTO, TAMBIÉN A PERPETUIDAD, DE QUE EN EL FUTURO SIGAN POR COMPLETO ESTE MISAL Y DE QUE PUEDAN, CON VALIDEZ, USARLO LIBRE Y LÍCITAMENTE EN TODAS LAS IGLESIAS SIN NINGÚN ESCRÚPULO DE CONCIENCIA Y SIN INCURRIR EN CASTIGOS, CONDENAS, NI CENSURAS DE NINGUNA ESPECIE.

VIII. Del mismo modo, estatuimos y declaramos:

  • QUE NO HAN DE ESTAR OBLIGADOS A CELEBRAR LA MISA EN FORMA DISTINTA A LA ESTABLECIDA POR NOS NI PRELADOS, NI ADMINISTRADORES, NI CAPELLANES NI LOS DEMÁS SACERDOTES SECULARES DE CUALQUIER DENOMINACIÓN O REGULARES DE CUALQUIER ORDEN;
  • QUE NO PUEDEN SER FORZADOS NI COMPELIDOS POR NADIE A REEMPLAZAR ESTE MISAL;
  • Y QUE LA PRESENTE CARTA JAMÁS PUEDE SER REVOCADA NI MODIFICADA EN NINGÚN TIEMPO, SINO QUE SE YERGUE SIEMPRE FIRME Y VÁLIDA EN SU VIGOR.

No obstan los estatutos o costumbres contrarias precedentes de cualquier clase que fueran: constituciones y ordenanzas Apostólicas, constituciones y ordenanzas generales o especiales emanadas de Concilios Provinciales y Sinodales, ni tampoco el uso de las Iglesias enumeradas antes, cuando, a pesar de estar fortalecido por una prescripción muy antigua e inmemorial, no supera los doscientos años.

IX. En cambio, es voluntad Nuestra y decretamos por idéntica autoridad que, luego de editarse esta constitución y el Misal, los sacerdotes presentes en la Curia Romana están obligados a cantar o recitar la Misa según el mismo al cabo de un mes; por su parte los que viven de este lado de los Alpes, al cabo de tres meses; y los que habitan más allá de esos montes, al cabo de seis meses o desde que lo hallen a la venta.

X. Y PARA QUE EN TODOS LOS LUGARES DE LA TIERRA SE CONSERVE SIN CORRUPCIÓN Y PURIFICADO DE DEFECTOS Y ERRORES, también por autoridad bien por autoridad Apostólica y a tenor de la presente prohibimos que se tenga la audacia o el atrevimiento de imprimir, ofrecer o recibir en ninguna forma este Misal sin Nuestra licencia o la licencia especial de un Comisario Apostólico que Nos constituiremos al efecto en cada región: él deberá previamente, dar plena fe a cada impresor de que el ejemplar del Misal que servirá como modelo para los otros, ha sido cotejado con el impreso en Roma según la edición original, y concuerda con este y no discrepa absolutamente en nada.

(Nuestra prohibición se dirige) a todos los impresores que habitan en el dominio sometido directa o indirectamente a Nos y a la Santa Iglesia Romana, bajo pena de confiscación de los libros y de una multa de doscientos ducados de oro pagaderos ipso facto a la Cámara Apostólica; y a los demás establecidos en cualquier parte del orbe, BAJO PENA DE EXCOMUNIÓN LATÆ SENTENTIÆ (AUTOMÁTICA) Y DE OTROS CASTIGOS A JUICIO NUESTRO.

XI. Por cierto, como sería difícil transmitir la presente Carta a todos los lugares del orbe Cristiano y ponerla desde un principio en conocimiento de todos, damos precepto: de que sean publicadas y fijadas, según la costumbre, en las puertas de la Basílica del Príncipe de los Apóstoles y de la Chancillería Apostólica y en el extremo del Campo de Flora; y de que a los ejemplares de esta Carta que se muestren o exhiban – incluso a los impresos, suscriptos de propia mano por algún tabelión público y asegurados además con el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica – se les otorgue en toda nación y lugar la misma fe perfectamente indubitable que se otorgaría a la presente.

XII. Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea licito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición.

MÁS SI ALGUIEN SE ATREVIERE A ATACAR ESTO, SABRÁ QUE HA INCURRIDO EN LA INDIGNACIÓN DE DIOS OMNIPOTENTE Y DE LOS BIENAVENTURADOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO.

Dado en Roma, en San Pedro en el año mil quinientos setenta de la Encarnación del Señor, la víspera de los Idus de Julio, en el quinto año de Nuestro Pontificado.

(1) Rev. Joseph Husslein, S.J., The Mass of the Apostles, p. 319

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12 comentarios leave one →
  1. Restaurador permalink
    septiembre 24, 2017 11:34 am

    ¡¡¡ EXCELENTE POST !!! 😯

  2. Juan José permalink
    septiembre 24, 2017 11:56 am

    Gracias F.C. por esta excelente publicación. Y esperamos que a todos aquellos que lean esta Bula, les quede bien en claro que es un documento pontificio de carácter DOGMÁTICO, y que, por lo tanto, todo el se que diga “católi-co” tiene la total y absoluta obligación de acatar TODO LO DISPUESTO en ella por el santo Pontífice Pío V, bajo pena de excomunión en caso contrario.
    Y también que sepan que este Papa no “inventó” nada, como algunos falsamente argumentan, sino que instituyó para toda la eternidad lo que, por siglos y siglos, la Iglesia Católica venía ya utilizando y venerando como “Santa Misa”; uso que luego se extendió durante los 4 siglos siguientes, ¡nada más ni nada menos!), hasta el último verdadero pontífi-ce, Pío XII, hasta ser finalmente abolida por el maligno Congreso Apóstata-Judeo-Masónico, mal llamado Concilio Vaticano II, y llevado a cabo por los enemigos mortales de nuestra Santa Iglesia, quienes, usurpando su nombre y su lugar, han logrado de esta forma sumir en la confusión a la inmensa mayoría de los católicos de buena fe.
    Un saludo cordial.

  3. Inés. permalink
    septiembre 25, 2017 1:01 am

    ESTA BULA DE SAN PÍO V DEBERÍA LEERSE CADA DOMINGO, ANTES DEL COMIENZO DE LA SANTA MISA, EN TODAS LAS PARROQUIAS CATÓLICAS DEL MUNDO, DEL MISMO MODO QUE AL FINAL DE LA MISMA SE REZA LA ORACIÓN AL ARCÁNGEL SAN MIGUEL, PRÍNCIPE DE LAS MILICIAS CELESTIALES.

    Y A CUANTOS NO OBEDEZCAN ESTAS DISPOSICIONES QUE EN LA BULA SE CONTIENEN, ESPECIFICAN Y DETALLAN CON TANTÍSIMA CLARIDAD, DEBEMOS CONSIDERARLOS COMO FUERA DE LA IGLESIA.

    “Y A LOS QUE DESOYEREN A LA IGLESIA, SE NOS DICE EN EL EVANGELIO DE SAN MATEO, SEAN PARA TÍ COMO GENTILES O PUBLICANOS”, (MAT. 18, 17).

  4. Silvia permalink
    septiembre 25, 2017 3:56 am

    ¿No ha habido ningún cambio desde entonces hasta el misal de 1962? La Semana Santa ha sido tocada en el 55. ¿De qué año considera que el misal es todavía correcto?

    • septiembre 25, 2017 11:10 am

      Silvia.

      Es necesario que distingas el Misal, que incluye las ceremonias y Liturgia del día, de lo que es el CANON de la Misa, el cual se reza SIEMPRE, independientemente de la festividad de cada día.

      Durante dos mil años, la Iglesia añadió y eliminó rúbricas y fiestas de los santos, en sus diferentes ritos. Pero el sagrado CANON se estableció desde los primeros tiempos de la Fe Cristiana y se codificó definitivamente en 1570, por el Papa San Pío V, precisamente para evitar alteraciones que pudieran anular o invalidar la Santa Misa.

      Es mentira, típica de los lefebvrianos y otros herejes, que el sagrado CANON DE LA MISA fue alterado en 1955, o en algún momento después de la Bula Papal Quo Primum Tempore de 1570. No fue así, y el misal católico sigue teniendo el Canon tal y como lo codificó el santo papa Pío V, quien a su vez lo restableció a partir del rito prístino recibido desde los tiempos apostólicos, tal y como lo explica magistralmente, él mismo, en la Bula mencionada:

      “…hemos estimado que tal carga debía ser confiada a sabios escogidos: son ellos, ciertamente, quienes HAN RESTAURADO TAL MISAL A LA PRÍSTINA NORMA Y RITO DE LOS SANTOS PADRES. Dicha tarea la llevaron a cabo después de coleccionar cuidadosamente todos los textos – los antiguos de nuestra Biblioteca Vaticana junto con otros buscados por todas partes, CORREGIDOS Y SIN ALTERACIONES– Y LUEGO DE CONSULTAR ASIMISMO LOS ESCRITOS DE LOS ANTIGUOS Y DE AUTORES RECONOCIDOS QUE NOS DEJARON TESTIMONIOS SOBRE LA VENERABLE INSTITUCIÓN DE LOS RITOS.”

      Unidad en la Verdad

  5. DYLAN DAVID ROMERO PIÑA permalink
    septiembre 25, 2017 2:01 pm

    DONDE HAY MISA TRIDENTINA EN COLOMBIA

  6. DYLAN DAVID ROMERO permalink
    septiembre 26, 2017 11:09 am

    USTEDES A QUE COMUNIDAD PERTENECEN

    • septiembre 26, 2017 4:06 pm

      Algunos, en USA, asisten con los CMRI; otros en Argentina y Brasil con quien se pueda… muy difícil realmente. En Europa con los CMRI y en México y USA están los padres de Trento.

      Unidad en la Verdad

  7. Rosa-Pravda Cohen de Kahal permalink
    septiembre 27, 2017 3:54 pm

    Foro Católico:

    ¿ Pero es que no se dan cuenta que según sus creencias, ya no habrá Papas ni papado nunca jamás? ¿Que ya apenas quedan sacerdotes ordenados antes de 1958 y que cuando muera el último la posibilidad de papado se habrá extinguido definitivamente ?

    Incluso de los poco que quedan ninguno puede ser nombrado Papa. Terrible su fatalismo. ¿Porqué ese empecinamiento en no aceptar la Nueva Iglesia, llena de aire fresco, limpia de medievalismo y de horrores teológicos, y llena de alegría y de ecumenismo?

    • septiembre 28, 2017 11:13 am

      Madame Carvajal.

      Qué simpático que te preocupes tanto por los católicos… eso de que si tenemos razón; “ya no habrá papa ni papado nunca jamás”…

      ¿No se supone que la Sinagoga trabaja desde hace 20 siglos para destruir al Papado?… ¿por qué entonces tu angustia?…

      Pero ya en verdad; la Iglesia es perenne, y Nuestro Señor Jesucristo tiene previsto dotarla de lo que sea necesario para su supervivencia.

      Aún con diez o veinte o cincuenta antipapas, la Iglesia Católica ha prevalecido… y prevalecerá.

      Y como dato cultural te hago una simple pregunta: ¿sabes cuáles son los requisitos para ser electo Papa?… adivina.

      Sobre aceptar la Neo Iglesia Conciliar y Ecuménica, no debemos. Sería lo mismo que convertirnos a tu descarriada fe en el Anticristo…

      Unidad en la Verdad

  8. enero 26, 2018 7:41 am

    Hola Don o Doña “Redacción”.

    Nadie mejor que un teólogo de verdad, el padre Hesse, para dar, éste sí, luz sobre tema, y no un “teólogo” auto-designado, anónimo.

    Un pequeño extracto: “with people who say that “who ever that says the Mass of 1962 does not say the Mass of Saint Pius the V”, this is a wrong statement and is coming from self appointed theologians”.

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