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Rius Facius denunció desde 1981 el “vuelco teológico” de Marcel Lefebvre y su secreta alianza con la Sinagoga

mayo 27, 2018
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Marcel Lefebvre firmando los protocolos con la Neo Iglesia conciliar el 5 de mayo de 1988.

Lefebvre busca acomodo en la nueva iglesia, dijo Rius Facius en 1981

(Transcrito de la revista Proceso -enero de 1981-/Carlos Fazio)

Con el advenimiento de Karol Wojtyla a la silla de San Pedro, Marcel Lefebvre dio un giro de 180 grados Sufrió una metamorfósis teológica que lo llevó a adoptar una proyección conciliar y conciliatoria La tregua con el Vaticano quedó establecida Y esta sustancial mutación en monseñor, dio paso a un arreglo negociado: hoy Lefebvre busca oficializar la disidencia integrista ante Roma, como ya está oficializada la disidencia progresista.

Antonio Rius Facius que fuera presidente del comité de recepción del frustrado viaje de Lefebvre a México en 1977, dice en una entrevista:

“La dualidad ideológica actual de monseñor, su postura ambivalente, le ha restado fuerza entre sus antiguos amigos en México. Subestimó la firmeza de sus antiguos seguidores y la tozudez de los neomodernistas. Sufrió el destino de los que se pasan al enemigo: no son aceptados por éste, y a la vez, son rechazados por los que fueron sus amigos”

Historiador, apologista del presbítero Joaquín Sáenz Arriaga, este hombre que dice querer ser un buen católico practicante y carecer de todo vínculo orgánico con movimiento o grupo tradicionalista alguno en México, señaló hace tres años y medio a esta revista que “la divina providencia ha dispuesto que un obispo, M. Lefebvre, acaudille las huestes cristianas en la reconquista del reino de Dios”.

La pregunta surge fácil: ¿Qué ha pasado: cambió Marcel Lefebvre o cambió Antonio Rius Facius?

“Lefebvre fue el único obispo que públicamente se inconformó con los errores derivados del Vaticano II, mostró una santa intransigencia a los cambios que afectaba la doctrina de la Iglesia, desafió la autoridad de Paulo VI, denunció errores que podría considerarse que tocaban la herejía misma. Confiado en el poder de la obediencia, el Papa Montini le suspendió a divinis, pero no se aventuró, como lo hicieron algunos jerarcas mestizos —se refiere al cardenal Darío Miranda, quien excomulgó a Sáenz Arriaga— a fulminar la excomunión contra el defensor de la tradición y el magisterio anterior.

`Monseñor no se atrevió, a su vez, a denunciar la ilegitimidad de Paulo VI; las escaramuzas dialécticas que se cruzaron entre ambos no desembocaron en un rompimiento definitivo. Midieron fuerzas y se resignaron a conservar, cada quien, el terreno ocupado.

“A la muerte de Montini, y tras de la ascención al trono pontificio de Juan Pablo I y su posterior fallecimiento, Lefebvre guardó prudente silencio. Cuando un nuevo cónclave proclamó Papa al polaco Karol Wojtyla, monseñor tomó contacto con él y desde el primer momento se hizo evidente el cambio de su anterior postura. La tregua quedó establecida Lefebvre se permitió advertir que la misa del nuevo orden podía ser válida, aunque seguíase negando a celebrarla, simplemente por ser ambigua, con lo que, evidentemente, invalidaba su limpia trayectoria anterior Pero fue más allá: dijo que Paulo VI había sido liberal, pero no hereje, y por lo tanto, admitía la validez pontificia de Juan Pablo II.

Esta sustancial mutación de su inconmovible ortodoxia descubrió un presumible arreglo negociado para que la Hermandad de San Pío X y los seminarios establecidos gozasen del beneplácito vaticano”.

“Así, explicó, no el cambio de Antonio Rius Facius, sino la transformación parcialmente doctrinal de monseñor Lefebvre. Parcialmente doctrinal y, por una parte sigue sostendiendo la firmeza de los principios teológicos cuando defiende la misa tridentina o critica el antropocentrismo y la libertad de creencias. Por otra parte trata de integrarse a la nueva Iglesia, formando lo que podríamos llamar el ala conservadora de la misma. Conserva la ortodoxia de sus principios, pero transige y negocia con los que representan esa Iglesia que para él y para muchos, resultaba no solamente cismática en sí misma, sino herética”.

De la oportunidad de la visita de Lefebvre a México, Rius Facius dice que “llegó en el momento en que el horno no está para bollos” No da a ello una connotación política —”lejos estamos de una confrontación Estado-Iglesia en estos momentos”—, se refiere a la situación de “crisis interna gravísima” que vive la Iglesia. Crisis no sólo de autoridad, sino de doctrina.

Habla del Papa: “De todos es reconocida la simpatía, la prestancia, la agradable disposición humana, el deportivismo de Juan Pablo II. Se ha ganado las simpatías universales, a pesar de que ha restado valor sustancial al magisterio seguido por la Iglesia a través de 2 mil años. Magisterio que a partir de Paulo VI fue modificado y en algunos aspectos, traicionado, Juan Pablo II ha seguido la misma trayectoria Ha dicho que Paulo VI fue su maestro”.

“En una situación de desorientación religiosa como la que existe en México después de la visita de Juan Pablo II, la llegada de Lefebvre sin una preparación previa, es perjudicial para la misma Iglesia No había un ambiente propicio, tanto por lo que a él le atañe, por su ambivalencia actual, como por el dominio que hoy ejercen las autoridades eclesiásticas a nivel nacional”.

Rius Facius reflexiona y señala una dualidad: “El gobierno favorece, auspicia, protege, cubre los gastos inclusive de la estancia de Juan Pablo II en México. Yo me pregunto, si en lugar de Wojtyla viviese Pío XII, ¿hubiera observado la misma actitud el gobierno?” Y luego, otra:

“Hace tres años se le prohibe la entrada a México a Lefebvre, lo que hubiera significado el rompimiento, la división del pueblo católico. Ahora se le favorece, se le ayuda, se le deja entrar y actuar con la misma libertad con que se dejó actuar a Juan Pablo II ¿No habrá algún valor entendido?”.

Una cosa lleva a la otra

Grupos definidos como de derecha, tradicionalistas o integristas han cuestionado o condenado la visita de Lefebvre: los Caballeros de Colón, Juventud por la Vida, Movimiento Familiar Cristiano, Círculo José Vasconcelos, la Gran Alianza Mundial “Pro Ecclesia Romana Catholica” ¿Quién está detrás de Lefebvre? ¿Quién lo trajo a México?.

Rius Facius hace una interpretación de los motivos: “Ante el presumible compromiso con el Vaticano, ¿cómo borrar su predicación anterior? ¿Cómo tender un puente de entendimiento entre la Iglesia tradicional y la nueva Iglesia de la que había dicho no era más la verdadera? Juan Pablo II había sido recibido en México: ¿por qué no intentar aquí mismo la reconciliación con el Papa?.

Se insiste: ¿Quién está detrás? Y se le cita textual la frase final de un desplegado aparecido en la prensa, del “Círculo José Vasconcelos”, dirigido a Lefebvre: “Cuando defendíais la ortodoxia católica no pudísteis entrar a México. Ahora si os fuera posible, ahora que buscáis un arreglo con los herejes.

El escritor Antonio Rius Facius ha planteado la interrogante: ¿quién está tras de vuestra visita? ¿El nuevo sol que alumbra la UNAM desde la rectoría, sol que es opusdeísta? ¿No os protegen los juristas de la UNAM?”.

—¿Entonces, se le pregunta a Rius Facius, es el Opus Dei? ¿Es el rector Rivero Serrano y sus juristas de la UNAM?

“Carezco de conocimiento No sé quienes son”, responde el entrevistado Y platica cómo se enteró de la visita de Marcel Lefebvre a México: “Hace cosa de un mes, un sacerdote de la Hermandad San Pío X escribió a una persona de las que formaban parte del comité de recepción anterior. Decía que Lefebvre pensaba venir a México y pedía se le preparase su arribo al país. Reunidos estos señores —a mi no me invitaron—, estudiaron la conveniencia o no de que viniera y llegaron a la conclusión de que de ninguna manera era, ni oportuna, ni conveniente, su visita al país. Mucho menos tomando en cuenta sus últimas declaraciones: el reconocimiento a Juan Pablo II. Contestaron por carta su decisión. Estaban a la espera de una respuesta, cuando se presentaron aquí dos enviados de Lefebvre diciendo que vendría para unos ejercicios espirituales, lo cual, evidentemente, era un pretexto. De buenas a primeras, uno de estos enviados comunicó que viajaría a Veracruz a ver a un grupo de tradicionalistas, lo cual extrañó porque no se conocía grupo organizado allí. El señor iba a recibir a Lefebvre. La llegada de monseñor fue totalmente ocultada a personas y grupos de los llamados tradicionalistas. De ahí que me hace sospechar a mí que su viaje a México tiene más trascendencia para él de lo que aparentemente pudiera parecer”.

—¿Qué piensa de la actitud del Episcopado Mexicano y de la Delegación Apostólica en torno a la vista de Lefebvre?.

“Estos señores de la jerarquía oyen campanas sin saber dónde están tocando. Han hecho críticas reiterativas acerca de la desobediencia de monseñor Lefebvre, de lo que ellos llaman rebeldía de la autoridad vaticana. No se dan cuenta que esa rebeldía, actualmente, no existe. Lo único que pretende monseñor en estos momentos, y eso es lo doloroso, es ser admitido dentro de esas institución dominante que usurpa el nombre de Iglesia Católica, oficializar la disidencia integrista ante Roma, como está oficializada la disidencia progresista”.

—¿Entrarían ellos en el juego de la legitimación de una ala tradicionalista por el Vaticano?

“Eso sólo ellos lo pueden saber, porque todas estas negociaciones son secretas”.

—¿Y el silencio del cardenal Corripio, cómo lo interpreta?.

“De Corripio le podría decir lo siguiente, que podría explicar su actitud. Corripio fue un hombre muy ortodoxo, calificado dentro de la Iglesia mexicana. Cuando estuvo en Colombia, en el Congreso Eucarístico al que asistió Paulo VI, y donde se dio la comunión a los protestantes, vino francamente escandalizado. Después empezó a cambiar. Asumió el papel que han asumido la casi totalidad de los obispos: subordinó su conciencia a la obediencia. Eso es dramático, tan dramático es, que cada vez que veo una fotografía de Corripio me da pena, porque comprendo que no se puede ser feliz renunciando a los dictamenes de una conciencia para plegarse a las exigencias de una obediencia.

“Ahora, si es que hay negociaciones entre Lefebvre y el Vaticano, como son presumibles, indudablemente Corripio ha de conocerlas. De ahí su discreción para no comprometerse ni comprometer al mismo monseñor Lefebvre”.

—¿Quién va a capitalizar todo esto?.

“Pienso, aunque no soy profeta, que será la nueva Iglesia, en la cual Lefebvre está buscando acomodo. No creo que monseñor obre de mala fe, por consiguiente, está en un punto propicio para reafirmarse en sus posturas tradicionales. Quizá la actitud de los católicos mexicanos le haga reflexionar sobre los pasos equivocados que está dando; pasos que, aunque dados con un sentido táctico, son peligrosos al fin y al cabo”

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14 comentarios leave one →
  1. Thomas Waibel permalink
    mayo 27, 2018 2:57 am

    Cada vez se hace más fuerte la sospecha que el movimiento de Lefebvre no ha sido otra cosa que una maniobra del vaticano para captar a los opositores al “concilio” y anular la resistencia contra la secta conciliar integrándolos a la susodicha secta.

  2. mayo 27, 2018 10:22 am

    Aprecio mucho a don Thomas, pero soy mas bien de la opinión de que Mons. Lefebvre reacciona honestamente en un principio…pero al Igual que Ottaviani, el abad de Nantes, Siri y otros, no tuvo el coraje que tuvo el P. Saenz y Arriaga, o el propio Mons. Thuc. Fue tibio…quizás le falto un poco de perspectiva como a Meinvielle. Pero esencialmente al final fue timorato, no pensó contar con apoyos suficientes, temió por su estatus…por perder muchos de sus “mecenas”, no nos olvidemos que el lefebvrismo se nutre en gran medida de fieles acaudalados, y que tiene un tufillo elitista y un componente snob bastante definido.

    En lo personal la verdad y la justicia del sedevacantismo también se nota en eso….los verdaderos católicos nuevamente en las catacumbas, sin templos, con sacerdotes que andan con lo puesto y viven al día.

    • mayo 28, 2018 12:30 pm

      Jorge.

      Eso mismo pensábamos antes; antes de corroborar que Lefebvre siempre jugó al doble agente.

      Ignorábamos -como tú- la historia de su padre René Lefebvre, precursor de Óscar Schindler y agente de la hebraica MI6, recluido y muerto en un campo de concentración nazi por espionaje, sabotaje y favorecer a los partisanos hebreos financiándolos, escondiéndolos y firmando su salvoconducto a Inglaterra como sus empleados; ni de su primo hermano, el cardenal modernista Joseph Charles Lefebvre, elevado por el masón Roncalli al mismo tiempo que al masón Alfrink y a quienes reclutó mientras era el nuncio en París.

      Tampoco sabíamos de la propia formación de Lefebvre en el seminario de los herejes Le Floch y Billot, al cual también asistieron su tío lejano Achille Liénart y su primo hermano Joseph charles Lefebvre; ignorábamos el origen de la ordenación, consagración y promoción por el visible jerarca conciliar del Modernismo Achille Liénart, íntimo de la Sinagoga, y de su promoción en la Vaticueva de Roncalli y como miembro planificador del Conciliábulo.

      No sabíamos de su historia al frente de la orden de “los Espiritanos”, fundada por el hebreo Jacobo Libermann, ni tampoco de la misión que le encomendó encabezar a los Coetus para luego traicionara cientos de obispos perplejos y quedarse con sus firmas de protesta en las manos, sin presentarlas al conciliábulo. No estábamos enterados de la firma de Lefebvre en las actas de adhesión a los documentos heréticos del concilio, ni que en ocasiones íntimas, familiares, celebraba el Novus Ordo Misae.

      Tampoco sabíamos que Montini le encargó a Lefebvre dirigir y preparar el Capítulo extraordianrio que Pablo VI quiso en 1968 para todas las Congregaciones y así se adaptasen a los cambios del Concilio Vaticano II.

      Hasta hace poco nos enteramos de que Lefebvre conducía a la FSSPX como un satélite de la Vaticueva, y que sabiendo claramente que Pablo VI y los juan pablos eran herejes modernistas, siempre negoció con ellos en lo oscuro. No sabíamos que uno de los grandes temores de Lefebvre era concederles la razón a los “sedevacantistas” porque pensaba que la mayoría de sus seguidores podrían irse con los obispos como Ngo Dinh Thuc, Des Lauriers, Carmona, Zamora, Bravo y otos. Desconocíamos que en ese tiempo les prohibió a varios de sus curas utilizar el misal de San Pío V y en su lugar les ordenó utilizar siempre el alterado por Juan XXIII en 1962, contrariando la Quo Primum Tempore.

      No entendíamos cómo en 1988, Lefebvre firmó un acuerdo con el hechicero hebreo Ratzinger Tauber, a quien el propio Lefebvre denominaba como “una serpiente”. Tampoco estábamos enterados de su alianza con grupos de marranos en América Latina como la TFP de Plinio Correa de Oliveira, con el obispo cripto Antonio Castro Mayer, ni de que la FSSPX estaba llena de “apellidos ilustres” como Abrahamowicz, Fleichman, Black, Pfeiffer, Morgan, Katzaroff, Schmidberger, Fauré, Calderón Robello, Cardozo, Joya, Lázaro Romero, Trytek, Berger, Acher, Gardner, Fox, Kurtz, Toledo, Pfluger, Damín, Lavin, Ferrer, Chazal, Hewko, Daniels, Isenmann, Tothvaradjay de Asboth, Zonana, Baumann, etcétera…

      Y mucho más…

      Unidad en la Verdad

      • agosto 25, 2018 7:17 am

        Lefebvre fue cobarde. No queria armar Polémica.
        Le faltò Valentia para ser un Gran sedevacante lastimosamente.

        • agosto 29, 2018 10:06 pm

          No fue cobarde, fue cómplice. Y no se trata de ser “sedevacante” sino católico.

          Unidad en la Verdad

  3. Inés. permalink
    mayo 28, 2018 11:52 am

    !POBRE ALMA LA DE LEFEBVRE SI SU “VUELO TEOLÓGICO” FUÉ COMO EL DE SIMÓN EL MAGO! ……….

  4. Dominico Serafini permalink
    mayo 28, 2018 2:31 pm

    Hoy día solo nos queda cerrar las filas en torno a la Sede Vacante, y cuidarnos de la infiltración entre los nuestros (para referencias más concretas pueden preguntarle a Sergio Ruíz Vallejo o a Floriano Abrahamowicz). Como bien señaló Jorge hasta en la capacidad económica se refleja la verdad (entiéndase en sentido general). Si tuviéramos tan solo la mitad de los donativos que recibe la logia lefebvriana de Econe en verdad hace mucho que hubiéramos hundido a la secta modernista por medios humanos. Nuestros sacerdotes a veces hasta sus sotanas traen rotas y deslavadas. Nuestros obispos a veces ni un avión pueden permitirse. Sin mencionar el daño interno que hacen algunos personajes nefastos como Squettino Schatenhoffer, Urbina Aznar, Méramo Chaljub, entre otros.

    • mayo 29, 2018 9:42 am

      Todo muy bien. Exceptuando el concepto de “Sede Vacante”, porque aunque fue un gran intento del Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga por explicar el misterio de la Iniquidad, lo correcto es llamarla usurpación de la Sede Apostólica, tal y como la señala el Derecho Canónico.

      Son dos figuras jurídicas y teológica distintas.

      Una sede papal vacante es aquella que no es ocupada por un papa legítimo. Una sede usurpada es la que está ocupada en forma ilegítima. ¿Cuál es el caso actual?.

      Unidad en la Verdad

  5. Rafael permalink
    mayo 28, 2018 3:05 pm

    Que desgracia, (para nosotros?) para él “Lefebvre”?), para la santa iglesia, para los fieles que confíaron en el, solo Dios lo sabe; pero si fue una decepción enorme el monseñor. Se le confió tanto y decepcionó mucho, se le creyó el que encabezaría la resistencia y traicionó, Dios en su infinita misericordia haya tenido piedad de su alma al momento de su muerte, cuando su alma se encontró ante la presencia divina.

  6. Juan José permalink
    mayo 29, 2018 9:03 pm

    Perdón si me equivoco, pero no entiendo bien la supuesta oposición fáctica entre “sede vacante” y “sede usurpada”, por la sencilla razón de que -según mi modesta opinión- ambos casos se dan conjunta y simultáneamente, y ninguno de los dos quita o niega la existencia del otro. En otro términos, debemos reconocer que la sede está VACANTE, desde el momento en que la misma no está ocupada por un papa legítimo, y, asimismo, que se encuentra también USURPADA, en razón de encontrarse ocupada por un antipapa. Huelga aclarar que me estoy refiriendo conjunta-mente a todos los falsos “papas” que sucedieron a Pío XII. Si estuviere equivocado, pido las disculpas del caso y ruego me saquen del error. Gracias.

    • mayo 30, 2018 11:36 am

      Juan.

      No se pide perdón por dudar. Todos tenemos dudas y tratar de resolverlas es digno y justo.

      Una sede episcopal puede estar ocupada o vacante.

      La Primera Sede, la sede papal, es de potestad divina. Las demás sedes episcopales son de potestad pontificia. Es el Vicario de Cristo quien, conforme a su autoridad universal sobre toda la Iglesia, tiene la potestad para designar y remover a los obispos de todas y cada una de las sedes episcopales del orbe. Así lo ordena el Derecho Canónico, basado en la enseñanza ex cathedra del PRIMADO DE JURISDICCIÓN del Papa. (Const. Dogm. Pastor Aeternus de 1870).

      Al ser designado y ordenado obispo, el ordinario recibe del Pontífice la potestad de magisterio y la potestad de gobierno sobre su diócesis. A la muerte, renuncia o remoción de un ORDINARIO de una determinada sede, la sede queda vacante y se elige un sucesor.

      Esa circunstancia se repitió en miles de ocasiones a lo largo de 20 siglos. Hasta 1958, en casos extraordinarios una sede fue ocupada por un falso obispo o, incluso, un obispo bien ordenado pero que arribó a una sede por simonía y sin la debida autorización papal. A esto último el Derecho Canónico lo considera un clérigo que USURPA UNA FUNCIÓN ECLESIÁSTICA en su capítulo: “DE LA USURPACIÓN DE FUNCIONES ECLESIÁSTICAS Y DE LOS DELITOS EN EL EJERCICIO DE LAS MISMAS”.

      “Por eso un obispo que cae en cisma o herejía se ha apartado de la auténtica sucesión apostólica, aunque permanezca en él el carácter sacramental que ha recibido la sagrada ordenación. En consecuencia ya no es capaz de realizar actos magisteriales y de gobierno pastoral”. (Cf. L´apostolicitá della Chiesa; VI:EV 5/473-474)

      A partir del gran salto a la herejía más de 2 mil 400 obispos durante el conciliábulo Vaticano Segundo estos perdieron sus sedes episcopales y, muchos de ellos, habiendo sido legítimamente designados por San Pío X, Benedicto XV (15), Pío XI y Pío XII, perdieron sus sedes episcopales y se convirtieron en obispos usurpadores.

      Lo anterior se prescribe en el Código de Derecho Canónico con fundamento en las sanciones perennes dadas por la Bula Papal Cum ex apostolatus oficcio de Pablo IV y confirmadas por San Pío V:

      3. Privación ipso facto de todo oficio eclesiástico por herejía o cisma.

      “Todos y cada uno de los Obispos, Arzobispos, Patriarcas, Primados, O DE CUALQUIER OTRA DIGNIDAD ECLESIÁSTICA SUPERIOR; o bien Cardenales, Legados… que hasta ahora (tal como se aclara precedentemente) hubiesen sido sorprendidos, o hubiesen confesado, o fuesen convictos de haberse desviado (de la Fe católica), o de haber caído en herejía, o de haber incurrido en cisma, o de haberlos suscitado o cometido; o también los que en el FUTURO se apartaran de la Fe católica, o cayeran en herejía, o incurrieran en cisma…

      Todos y cada uno de los Obispos, Arzobispos, Patriarcas, Primados, o de cualquier otra DIGNIDAD ECLESIÁSTICA SUPERIOR; o bien Cardenales, Legados, condes, barones, marqueses, duques, reyes, emperadores, QUEDARÁN PRIVADOS TAMBIÉN POR ESA MISMA CAUSA, SIN NECESIDAD DE NINGUNA INSTRUCCIÓN DE DERECHO O DE HECHO, de sus jerarquías, y de sus iglesias catedrales, incluso metropolitanas, patriarcales y primadas; del título de Cardenal, y de la dignidad de cualquier clase de Legación, y además de toda voz activa y pasiva, de toda autoridad, de los monasterios, beneficios y funciones eclesiásticas, con cualquier Orden que fuere, que hayan obtenido por cualquier concesión y dispensación Apostólica, ya sea como titulares, o como encargados o administradores, y en las cuales, sea directamente o de alguna otra manera hubieran tenido algún derecho, o las hubieren adquirido de cualquier otro modo; quedarán así mismo privados de cualquier beneficio, renta o producido, reservados o asignados a ellos.”

      Para considerarla vacante, primero es necesario deponer al ocupante de la sede, y entonces designar al legítimo pastor. Para resolver esa circunstancia extraordinaria la Iglesia manda primero deponer a esos usurpadores y nombrar legítimos ocupantes:

      “…asimismo a los que por acatamiento o juramento, o caución se hubiesen obligado y comprometido con los que en esas condiciones fueron promovidos o asumieron sus funciones, (séales lícito) sustraerse en cualquier momento e impunemente a la obediencia y devoción de quienes fueron así promovidos o entraron en funciones, y evitarlos como si fuesen hechiceros, paganos, publicanos o heresiarcas, lo que no obsta que estas mismas personas hayan de prestar sin embargo estricta fidelidad y obediencia a los futuros obispos, arzobispos, patriarcas, primados, cardenales o al Romano Pontífice, canónicamente electo. Y además para mayor confusión de esos mismos así promovidos y asumidos, si pretendieren prolongar su gobierno y administración, contra los mismos así promovidos y asumidos (séales lícito) requerir el auxilio del brazo secular, y no por eso los que se sustraen de ese modo a la fidelidad y obediencia para con los promovidos y titulares, ya dichos, estarán sometidos al rigor de algún castigo o censura, como sí lo exigen por el contrario los que cortan la túnica del Señor”.

      Pronta solución de las vacancias de los oficios eclesiásticos.

      Quienes pretenden tener un derecho de patronazgo, o de nombrar personas idóneas para las Sedes Eclesiásticas vacantes por estas cesantías, a fin de que tales cargos, DESPUÉS DE HABER SIDO LIBRADOS DE LA SERVIDUMBRE DE LOS HERÉTICOS, no estén expuestos a los inconvenientes de una larga vacancia mas sean otorgados a personas capaces de dirigir los pueblos por las vías de la justicia, están obligados a presentar al Romano Pontífice los nombres de tales personas idóneas, dentro del tiempo fijado por derecho, de otra manera, transcurrido el tiempo previsto, la disponibilidad de tales Sedes retorna al Pontífice Romano.

      En el caso actual, la sede episcopal (CUALQUIERA) no está vacante, sino ocupada en forma ilegítima, formalmente porque fue designado por un falso papa y materialmente porque el obispo ni siquiera tiene las condiciones de orden episcopal.

      Doctrinal y jurídicamete, un verdadero papa primero debe deponer a los ocupantes ilegítimos de las sedes (usurpadores) y luego designar los obispos legítimos para esas sedes, entonces sí, vacantes.

      El problema primero se convierte en segundo y nos lleva al primordial: deponer al falso papa usurpador y elegir uno verdadero.

      ¿Quién tiene la potestad para tal elección papal ante la ausencia de cardenales?

      Unidad en la Verdad

  7. Inés. permalink
    mayo 31, 2018 12:40 am

    REDACCIÓN :

    VD. DICE : ¿QUIÉN, O QUIENES TIENEN LA POTESTAD PARA LA ELECCIÓN DE UN VERDADERO PAPA ANTE LA AUSENCIA DE CARDENALES ?

    BUENA PREGUNTA……. , PERO TAN BUENA COMO DIFÍCIL DE RESPONDER, AL MENOS PARA LOS QUE SABEMOS POCO..

    ¿PODRÍAN HACERLO LOS VERDADEROS Y LEGÍTIMOS OBISPOS QUE TODAVÍA QUEDAN EN EL MUNDO?

    ¿SERÍA LÍCITO HACER LO EXTRAORDINARIO EN SITUACIONES EXTRAORDINARIAS , O ES QUE DIOS N. S. SE HA RESERVADO PARA SÍ LA SOLUCIÓN?

    ¿ANTES DE AHORA HABÍA PREVISTO NUESTRA SANTA MADRE IGLESIA UNA SITUACIÓN TAN ANÓMALA, TAN SIN PRECEDENTES POR SU DURACIÓN EN EL TIEMPO, COMO LA QUE ESTAMOS VIVIENDO? LO DE ANACLETO II NO FUÉ NADA EN COMPARACIÓN DE LO QUE ESTAMOS CONTEMPLANDO DESDE HACE 60 AÑOS.

    • junio 1, 2018 9:52 am

      Muchos han especulado con una elección por parte de todos los obispos católicos.

      Pero el gran problema es que ni siquiera sabemos con precisión qué pasó con alrededor de 200 obispos chinos que no asistieron al Conciliábulo. Además existen muchos dudosos o falsos obispones que se han infiltrado para desviar a la grey.

      Estamos convencidos que el secreto de Fátima contiene precisamente esta realidad, como de hecho ya la contiene la revelación de La Salette.

      Unidad en la Verdad

  8. Inés. permalink
    junio 1, 2018 8:32 pm

    REDACCIÓN :

    SI ES ASÍ, COMO PARECE SER QUE LO ES POR LO QUE PENSAMOS CONTIENE EL SECRETO DE FÁTIMA, ENTONCES SÓLO DIOS PUEDE DESATAR ESTE NUDO Y DESPEJAR ESTA INCÓGNITA…….

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