Saltar al contenido.

Sobre los libros dañinos para los cristianos; el Índex

abril 25, 2018

index-librorum-prohibitorum-benedict-xiv-1758

(Transcrito de Bottegaivina/INDICE)

No todos los libros son buenos, existen libros de ocultismo, brujería, de magia negra y otros tremas de nueva era que matan el alma; libros  heréticos, anticlericales, lascivos y, por lo tanto, dañinos para cristianos, si bien leer es fundamental, también puede ser peligroso, porque algunos libros inspiran el culto a la muerte eterna, la obcecación con el pecado, el error intrínsecamente malo. Aunque no son solamente libros, hoy tendríamos que añadir películas y hasta música perniciosa cuyo contenido es definitivamente perverso. 

Como ejemplo existen textos antiguos en sumerio con hechizos de resucitación, que llevan a la adoración de los muertos. También maldiciones egipcias en libros llenos de encantamientos, que liberan demonios y producen obsesiones o infestaciones que perturban el alma con fijaciones como matar. Incluso existen versiones satánicas que usan el santo nombre de la Biblia…

Con la promesa de ganar inmensos poderes mágicos, -en contra de la libertad del prójimo- muchos han vendido su alma al diablo y encarcelado sus ilusiones.

El almanaque de Volver al futuro II, es un ejemplo de lo que, conocer ciertas “cosas”, puede producir, este libro daba 50 años de resultados de fútbol, béisbol, boxeo, carreras de caballo etc quien lo poseía se convirtió en un tirano terrible para el mundo.

En 1559 el papa Paulo IV promulgó oficialmente, a petición del Concilio de Trento, un listado de libros intrínsecamente malos para el alma, conocido como índice.

400 años después en 1966 se levanta el Index Librorum Prohibitorum. Al mismo tiempo se declara que ya no tiene la fuerza del Derecho Canónico para forzar con penas, como la excomunión, la prohibición. Cuando mas se necesita es abolido, por la pluma del propio Alfredo Ottaviani:

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

NOTIFICACIÓN
SOBRE LA ABOLICIÓN DEL ÍNDICE DE LIBROS PROHIBIDOS*

Después de la Carta Apostólica Integrae servandae, dada Motu Proprio el 7 de diciembre de 1965, han llegado a la Santa Sede no pocas consultas sobre la situación del índice de los libros prohibidos que ha venido empleándose en la Iglesia para custodiar la integridad de la fe y las costumbres, de acuerdo con el mandato divino.

Para responder a las citadas peticiones, esta Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, después de tratar la cuestión con el Santo Padre, declara que el índice conserva su vigor moral, en cuanto que orienta la conciencia de los fieles, para que, por exigencias del mismo derecho natural, tengan precaución ante los escritos que puedan poner en peligro la fe y las buenas costumbres; sin embargo, deja de tener la fuerza de ley eclesiástica con las censuras añejas.

Por lo cual, la Iglesia confía en la madura conciencia de los fieles, especialmente de los autores y editores católicos y de quienes se dedican a la instrucción de la juventud. Pone una firme esperanza en la vigilante solicitud de los Ordinarios y de las Conferencias Episcopales, que tienen como oficio y derecho inspeccionar, prevenir y, si llegara el caso, condenar y reprobar los libros que hacen daño.

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, de acuerdo con el pensamiento de la carta apostólica Integrae servandae y de los decretos del Concilio Ecuménico Vaticano II, se pondrá en contacto, en caso necesario, con los Ordinarios de todo el mundo católico para facilitarles ayuda en el juicio de las obras publicadas, en la promoción de una sana cultura, uniendo sus fuerzas con los institutos de estudios y universidades.

En el caso de que se publicaran doctrinas y opiniones contrarias a la fe y a las costumbres, y sus autores, una vez invitados con delicadeza a corregir sus errores, se negaran a hacerlo, la Santa Sede hará uso de su derecho y obligación de condenar públicamente estos escritos, con el fin de ayudar al bien de las almas.

Finalmente se proveerá debidamente para que el juicio de la Iglesia sobre las obras publicadas llegue al conocimiento de los fieles.

Dado en Roma, en la Sede del Santo Oficio, el 14 de junio de 1966.

ALFREDO Card. OTTAVIANI
Pro-Prefecto

 PIETRO PARENTE
Secretario

 * AAS 58 (1966), 445.

El índice de La Inquisición representó un obstáculo importante para el ejercicio del libre examen propuesto por los protestantes ya que mucho más que la ciencia y la literatura, el humanismo hereje, fue el blanco de las sospechas de los inquisidores, toda vez que es un ataque directo contra los sacramentos,  “el espíritu crítico conduce a la herejía” porque los pecados sin confesión son la muerte del alma, por ello fue una gran herramienta “para  prevenir a los fieles en contra de lecturas peligrosas”

“Los libros científicos a los que los españoles tenían acceso no fueron incluidos en el Índice”, “los que realmente querían obtener los libros que habían sido prohibidos pero que revestían un interés especial –por ser de ocultismo,  astrología o medicina- tenían que hacer frente a pocos obstáculos: traían los libros en persona, o bien a través de canales comerciales, o pedían a amigos en el extranjero que se los enviaran, los libreros alegaban ignorancia cuando se encontraban en sus locales libros prohibido.

Muchas veces el índice explicaba la herejía o el error que algún libro contenía, de modo que la gente lo corrigiera o en una futura edición se subsanara el error y así era expirado del índice, “podían circular si los pasajes relevantes citados en el Índice [expurgatorio] eran eliminados”.

 Entre los libros se encontraban:

https://forocatolico.wordpress.com/2015/12/31/cuales-libros-prohibe-el-index-librorum-prohibitorum-y-con-que-castigos/

Lucia Merli - Ritratto di Maria Valtorta

Lucia Merli – Retrato de María Valtorta

El Index sanciona todas las publicaciones de libros, artículos, revelaciones privadas, imágenes religiosas blasfemas, pinturas y esculturas y otros temas religiosos. Todo lo anterior está contenido en el Código de Derecho Canónico – CIC 1917 – específicamente en los cánones del 1384 al 1400

«La Iglesia tiene derecho a exigir que los fieles no publiquen libros que ella no haya previamente examinado y a prohibir con justa causa los que hayan sido publicados por cualquier persona.

Lo que bajo este título se prescribe respecto de los libros se aplicará a las publicaciones diarias y periódicas y a cualesquiera otros escritos que se editen, si no consta lo contrario» (cn.1384). Vamos a examinar por separado ambas leyes eclesiásticas:

A) La previa censura

432. 1. Noción. La previa censura consiste en el examen de los escritos que han de publicarse y en su aprobación o reprobación.

No puede ser más razonable que la Iglesia recabe para sí este derecho, que ejercitan también con frecuencia los Estados civiles con fines políticos. La salvaguarda de la fe y de la moral cristiana es asunto gravísimo que justifica plenamente esta sabia medida de la Iglesia.

433. 2. Extensión y sujeto de la leyLa previa censura afecta a toda obra relacionada de algún modo con la fe y las costumbres, ya tenga por autor a un eclesiástico o a un seglar. El Código de Derecho Canónico establece concretamente lo siguiente:

Canon 1385. «§ 1. Sin la previa censura eclesiástica no se publicarán, ni aun por los seglares:

1º. Los libros de las Sagradas Escrituras o sus anotaciones y comentarios.

2.° Los libros que se refieren a las divinas Escrituras, a la sagrada teología, a la historia eclesiástica, al derecho canónico, a la teodicea, a la ética o a otras disciplinas religiosas o morales por el estilo; los libros y folletos de oraciones, de devoción o de doctrina y formación religiosa, de moral, de ascética, de mística y otros a ese tenor, aunque parezcan conducentes al fomento de la piedad; y, en general, cualquier escrito donde se trate algún tema que tenga relación peculiar con la religión o con la honestidad de costumbres.

3º. Las imágenes sagradas que de cualquier modo se hayan de imprimir, ya se publiquen acompañadas de alguna oración, ya sin ella.

§ 2. La licencia para publicar los libros o imágenes a que se refiere el § 1, puede otorgarla, bien el ordinario local propio del autor, bien el del lugar donde se publican los libros o las imágenes, bien el del lugar donde se imprimen; pero de tal suerte que, si alguno de esos ordinarios negare la licencia, no puede el autor pedirla a otro sin comunicarle la negativa del anterior.

§ 3. Los religiosos están, además, obligados a obtener de antemano la licencia de su superior mayor».

Canon 1386. «§ 1. Se prohíbe a los clérigos seculares sin el beneplácito de sus ordinarios, y a los religiosos sin la licencia de su superior mayor y del ordinario local, publicar libros, aun los que traten de materias profanas, y escribir en diarios, en hojas o en revistas, o encargarse de su dirección.

§ 2. Pero en los diarios, hojas o revistas que suelen impugnar la religión católica o las buenas costumbres, ni siquiera los seglares católicos escribirán nada, a menos que lo aconseje una causa justa y razonable, aprobada por el ordinario del lugar».

Algunas películas como Viridiana de Luis Buñuel, de 1967, entrarían perfectamente en el Índice si aun estuviera vigente, de hecho el Vaticano la declaró como blasfema en su oportunidad.

Canon 1392. «§ 1. La aprobación del texto original de una obra no vale para sus traducciones a otra lengua ni para nuevas ediciones; por lo cual, tanto las traducciones como las nuevas ediciones de una obra aprobada deben ir corroboradas con nueva aprobación.

§ 2. Las tiradas aparte de los artículos de revistas no se consideran nuevas ediciones, ni por lo mismo necesitan nueva aprobación».

434• Autor de la licencia. Es distinto según los casos.

Y así se requiere licencia:

a) DE LA SANTA SEDE, para publicar la colección auténtica de preces y obras indulgenciadas por la Sede Apostólica (cn.1388 § 2).

b) DE LA SAGRADA CONGREGACIÓN DE RITOS, para publicar lo que pertenezca a las causas de beatificación o canonización de los siervos de Dios (cn.1387). Y de los prefectos respectivos, para reeditar los decretos de las Congregaciones romanas (cn.1389).

c) DEL ORDINARIO LOCAL, para publicar libros, sumarios, etc., donde se contengan concesiones de indulgencias (cn.1388 § 1), y, en general, todos los demás libros o folletos señalados en el canon 1385, que hemos copiado en el número anterior.

435. 4 Concesión y publicación de la licencia. El ordinario competente concederá la licencia para la publicación, previo el informe favorable de los censores deputados para ello (cn.1393)Y dicha licencia deberá imprimirse al principio o fin del libro, de la hoja o de la imagen, consignando el nombre de quien la concede y el lugar y fecha de la concesión (cn.1394)•

Nótese, sin embargo, que, si un libro que debiera llevar censura eclesiástica aparece sin ella, no por eso ha de considerarse como libro prohibido, a no ser que por otro concepto lo prohiba el derecho mismo o algún decreto particular. La edición sin censura es ilícita, pero la lectura del libro puede ser lícita si nada contiene contra la fe y la moral.

B) La prohibición de libros

La Iglesia tiene el sacratísimo deber de velar por la pureza de la fe y las buenas costumbres. Ello lleva consigo el derecho y el deber de prohibir la publicación o lectura de libros que atenten contra ellas.

436. 1. Autor. El derecho y el deber de prohibir libros por justa causa corresponde al Romano Pontífice, para la Iglesia universal; a los ordinarios locales o superiores generales de Órdenes clericales exentas, para sus respectivos súbditos; y, en casos urgentes, a los superiores mayores con su Consejo (cn 1395). Es obligación de todos los fieles denunciar a los obispos o al Papa los libros que estimen perniciosos (cn.1397).

437. 2 Objeto. El canon 1399 declara que están prohibidos por el derecho mismo:

1º. Las ediciones en lengua original o versiones de la Sagrada Escritura hechas por acatólicos. Se permiten tan sólo a los que se dedican a estudios teológicos o bíblicos (no lingüísticos: S. C. del Indice, a.1898), con tal que estén editados fiel e íntegramente y no se impugnen en introducciones o notas los dogmas católicos (en.1400).

2.° Los libros que defienden la herejía o el cisma o atacan los fundamentos de la religión (v.gr., con burlas, caricaturas, etc.).

3º. Los libros, diarios, hojas, etc., que atacan de propósito la religión o las buenas costumbres.

4º. Los libros de cualquier acatólico que tratan ex profeso de religión, a no ser que conste por testimonio fidedigno que no contienen nada contrario a la fe católica.

5º. Las ediciones de la Biblia publicadas sin previa censura, con sus anotaciones y comentarios. Los libros y folletos que refieren nuevas apariciones, revelaciones, visiones, profecías, milagros, o que introducen nuevas devociones (aun bajo el pretexto de que son privadas), si se han publicado sin observar las prescripciones de los cánones.

6.° Los libros que impugnan o se mofan de algún dogma católico, los que defienden errores condenados por la Sede Apostólica, los que desprestigian el culto divino, los que intentan destruir la disciplina eclesiástica y los que de intento injurian a la jerarquía eclesiástica o al estado clerical o religioso.

7º. Los libros que enseñan o recomiendan cualquier género de superstición, sortilegios, adivinación, magia, evocación de espíritus y otras cosas por el estilo.

8.° Los libros que declaran lícitos el duelo, o el suicidio, o el divorcio, y los que, tratando de las sectas masónicas o de otras sociedades análogas, pretenden probar que, lejos de ser perniciosas, resultan útiles para la Iglesia y la sociedad civil.

9º. Los libros que tratan, relatan o enseñan ex profeso materias lascivas u obscenas.

10. Las ediciones de los libros litúrgicos aprobados por la Sede Apostólica en los que se haya cambiado alguna cosa, de tal suerte que no concuerden con las ediciones auténticas aprobadas por la Santa Sede.

11. Los libros donde se divulguen indulgencias apócrifas o prohibidas o revocadas por la Santa Sede.

12. Las imágenes de cualquier modo impresas de Nuestro Señor Jesucristo, de la Virgen, ángeles, santos y siervos de Dios opuestas al sentido y a los decretos de la Iglesia.

438. 3. Sujeto. La prohibición de libros:

  1. No obliga, con las cautelas necesarias, a los cardenales, obispos y demás ordinarios (cn.1401).
  1. Obliga a los otros fieles. A todos, en todo lugar y en cualquier idioma, si la prohibición es pontificia; sólo a los súbditos y en el propio territorio, si es otro el que los prohibe (cn.1395-1396).

439. 4. Alcance de la prohibición. He aquí lo que establece el Código de Derecho Canónico:

«La prohibición de los libros implica que, sin la debida licencia, no se les puede editar, ni leer, ni conservar, ni vender, ni traducir a otra lengua, ni en forma alguna comunicar a otros.

Un libro de cualquier manera prohibido no se le puede volver a publicar, a menos que, hechas las correcciones, otorgue la licencia el que lo había prohibido o su superior o sucesor» (cn.1398).

4405. Gravedad. La prohibición obliga, de suyo, gravemente. Admite, sin embargo, parvedad de materia. Y así :

  1. Es pecado grave retener en su poder más de un mes un libro prohibido por la Iglesia, o leer en él lo que ha motivado su prohibición (aunque sea muy breve) o unas cuantas páginas de lo demás.
  2. Sería leve la lectura de unas cuantas líneas, los títulos de los capítulos, etc.

441. 6. Penas eclesiásticas. La Iglesia castiga con la pena de excomunión a los que editan, defienden, leen o retienen libros prohibidos. He aquí las palabras mismas del Código:

«Incurren ipso facto en excomunión reservada de un modo especial a la Sede Apostólica, una vez que la obra es del dominio público, los editores de libros de apóstatas, herejes o cismáticos, en los que se defiende la apostasía, la herejía o el cisma, y asimismo los que defienden dichos libros u otros prohibidos nominalmente por letras apostólicas o los que a sabiendas y sin la licencia necesaria los leen o los retienen en su poder.

Los autores y los editores que, sin la debida licencia, hacen imprimir libros de las Sagradas Escrituras o sus anotaciones o comentarios, incurren ipso facto en excomunión no reservada» (cn.2318).

442. 7. Licencia eclesiástica. La licencia necesaria para leer o retener libros prohibidos pueden concederla:

  • El Romano Pontífice, por sí o por los Congregaciones romanas, a todos los fieles del mundo y para toda clase de libros (excepto los prohibidos por derecho natural, como los obscenos).
  • Los ordinarios (del lugar o de religiosos), a sus súbditos respectivos, únicamente para cada libro en particular y sólo en casos urgentes (cn.1402).

La licencia legítima excusa de pecado al que la usa. Pero tiene que someterse, sin embargo, a ciertas condiciones. He aquí las que señala taxativamente el Código :

«Los que hayan obtenido facultad apostólica para leer y retener libros prohibidos, no por eso pueden leer y conservar los libros prohibidos por sus ordinarios si en el indulto apostólico no se les autoriza expresamente para leer y conservar libros por cualquiera que estén condenados.

Además, tienen obligación grave de guardar con tal solicitud dichos libros, que no caigan en manos de otros» (cn.14o3).

«Los libreros no venderán, prestarán ni conservarán en su poder libros que traten ex profeso de materias obscenas; no tendrán a la venta los demás libros prohibidos, si no han conseguido la debida licencia de la Sede Apostólica; y no los venderán a nadie si no tienen motivos fundados para suponer que el comprador los pide legítimamente» (cn.14o4).

«Por el hecho de haber obtenido licencia, cualquiera que sea el que la otorgó, en manera alguna queda nadie exento de la prohibición del derecho natural que veda leer aquellos libros que le ocasionan peligro espiritual próximo» (cn.14o5).

La Santa Iglesia tiene derecho de exigir que los fieles no publiquen libros que ella no hay previamente examinado, y a prohibir con justa causa todo lo que haya sido publicado sin su autorización por cualquier persona.

Todos los escritos antes de su publicación deben ser aprobados por el obispo de la diócesis dentro de la cual se publica la obra. Este obispo tendrá nombrado un censor de oficio, clérigo dedicado a examinar el contenido de lo que se piensa publicar, para determinar si no contiene errores contra la fe y costumbres. Una vez aprobada la obra se incluirá en las primeras páginas el Nihil Obstat con la firma del censor y aprobación del obispo. También se expresa con la frase Con las debidas licencias o Imprimatur – puede imprimirse- Si la obra presentada para ser examinada contiene algún error.

Respecto a la Congregación del Índice, sin embargo, Pío X, al reorganizar la Curia Romana con la Constitución “Sapienti consilio” (29 Junio, 1908), decretó lo siguiente:

“En adelante será tarea de la Sagrada Congregación no sólo examinar cuidadosamente los libros que se denuncian ante ella, prohibirlo si es necesario, y conceder permiso para leer libros prohibidos, sino también supervisar ex officio libros que se están publicando, y dictar sentencia sobre los que merezcan ser prohibidos. Otra tarea es recordar a los obispos de su sagrado deber de combatir las publicaciones de escritos perniciosos y dar información sobre ellos a la Sede Apostólica, de acuerdo con la Constitución Officiorum ad munerum de 25 de enero de 1897 (Acta S. Sedis, XLI, 432).

En la reorganización de las Congregaciones Romanas, Pío X no cambió la constitución o métodos de la Congregación del Índice, sino que confirmó de nuevo la Bula de León XIII “Officiorum”, junto con la de Benedicto XIV “Sollicitae provida”, sancionada allí.

Anuncios
22 comentarios leave one →
  1. leoncillo57 permalink
    abril 25, 2018 6:41 am

    Y muchos malos libros abundarán (Nuestra Señora de La Salette)

  2. Inés. permalink
    abril 28, 2018 1:06 pm

    MAGNÍFICA LA INFORMACIÓN ACERCA DE LOS LIBROS QUE NINGÚN CATÓLICO QUE SE TENGA POR TAL PUEDE LEER, SALVO POR CAUSAS MUY CONCRETAS Y CLARAMENTE ESPECIFICADAS, Y QUE BIEN SE COMPRENDE QUE AFECTAN A POCOS.

  3. Inés. permalink
    abril 29, 2018 12:12 am

    HAY LIBROS DAÑINOS, COMO HAY VENENOS DAÑINOS, DROGAS LETALES, Y SETAS VENENOSAS QUE A NADIE EN SU SANO JUICIO SE LE OCURRE INGERIR , Y MENOS CUANDO SE NOS ADVIERTE DE SUS CONSECUENCIAS SI LO HACEMOS.

  4. Miguel permalink
    abril 29, 2018 2:16 am

    Estimado administrador de Foro Católico:
    Por favor, aclare que la primera obra que usted menciona: “Thomas Kempisius. De imitando Christo”, es la versión fraudulenta que hizo el protestante francés Sebastianus Castellio (1515-1563) del célebre libro “De Imitatione Christi”, generalmente atribuido a Tomás de Kempis. El libro “La Imitación de Cristo” original o auténtico, nunca estuvo en el Índex.
    Gracias de antemano.

    • abril 30, 2018 8:20 am

      Miguel.

      Ya que estamos en eso, nos podrías hacer el gran favor de explicarnos, para que no quede duda al respecto, cómo el Thomas Kempisius del Índex no es el famoso Tomás de Kempis mundialmente conocido.

      Lo que sí está claro es que Tomás Kempis pertenecía a la Devotio Moderna (Devoción moderna), una corriente espiritual nacida en los Países Bajos, especialmente en Renania, ​afirmaba que «era preciso superar las limitaciones de la escolástica y también las meras normas litúrgicas» para acomodarse a las nuevas corrientes teológicas…

      Y como un simple ejemplo de esa devotio: «Grande honor y gloria es servirte a ti, y por ti despreciar todas las cosas»… Imitación de Cristo (III, 10)

      ¿Es correcto despreciar todo lo que no sea Dios, todas las cosas…?.

      Unidad en la Verdad

  5. Miguel permalink
    abril 30, 2018 10:38 am

    Estimado administrador:
    Ante todo, muchas gracias por permitir mi comentario.
    Hasta donde yo sé, nunca se ha oído decir que el libro “La Imitación de Cristo” (“De Imitatione Christi”, “el Kempis”) haya sido puesto alguna vez en el Índex.
    Si uno busca en internet, nada encuentra sobre eso, pero sí encuentra esta lista de 1948 del Índex, en la que figura la versión adulterada del hereje Castellius (Castellio, Castellione): “Thomas Kempisius – De imitando Christo contemnendisque mundi vanitatibus, interprete Sebastiano Castellione.” “Castellio, Sebastianus – 0 – Thomas Kempisius. De imitando Christo.”
    http://www.cvm.qc.ca/gconti/905/BABEL/Index%20Librorum%20Prohibitorum-1948.htm
    Aunque, como usted bien señala, la “Devotio Moderna” tuvo diversas e importantes desviaciones, no todos los escritos de sus representantes fueron condenados por la Iglesia.

  6. Rosa-Pravda Cohen de Kahal permalink
    mayo 1, 2018 1:54 pm

    Foro Católico:

    “Unidad en la Verdad” es tu lema. Eso quiere decir que amas la verdad, aunque sea tu verdad. A mi me importa muy poco que pongas “Imitación de Cristo” de Tomas de Kempis en tu lista de libros prohibidos, pero la verdad indiscutible es que en las librerías de libros antiguos se pueden encontrar ejemplares de “Imitación de Cristo” editados en el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX con licencia eclesiástica de obispos de la Iglesia que consideras verdadera. Por lo que poco estaría ese libro en el catálogo de libros prohibidos si obispos de todos el mundo autorizaban su edición por editoriales de sus diócesis y era uno de los libros de piedad y devoción más leídos por los católicos europeos.

    Que ese libro no te gusta nada es evidente. Y me atrevería a decir que te desagrada profundamente por la cálida, tierna y amorosa relación que describe entre el alma y Cristo. Pero es falso que la verdadera “Imitación” del verdadero Kempis haya sido prohibido.

    Si amas la verdad, te tomarás la molestia de investigarlo y lo reconocerás, lo que será una prueba de humildad y a la vez de grandeza por tu parte.

    Moléstate en buscar la listas de tus santos y papas preconciliares que han alabado dicho libro y lo han considerado de los mejores escritos de devoción y piedad católica.

    Yo misma soy ejemplo de leer ese libro siendo niña y adolescente, en el colegio católico al que fui, y donde las monjas lo alababan y consideraban el segundo mejor libro para el alma tras la propia Biblia. En la Iglesia de Pio XI y Pio XII, para que no haya dudas.

    • mayo 2, 2018 12:24 pm

      Rosy.

      Ya que tan humildemente defiendes el libro, haznos el favor de encontrar esas citas, verdaderas, en favor de ese texto.

      También sabemos que estabas en calidad de cripto en el cole al que asistías, pero creemos que tu sincero testimonio nos será de gran utilidad.

      Si encontramos que efectivamente el libro del que hablamos está correctamente aprobado y apegado a la Moral, lo aceptaremos; de lo contrario, lo combatiremos, como lo hizo el Índex con, al menos, esa versión.

      De todos modos, quede constancia de que no es el único libro referente a Kempis -líder moral de la Devotio Moderna– que fue indexado. Hay otro libro indexado llamado Vida de Tomás de Kempis, de un tal Castalio.

      Unidad en la Verdad

      • Rosa-Pravda Cohen de Kahal permalink
        mayo 4, 2018 5:20 pm

        Foro Católico:

        Puedes encontrar en Google Imágenes muestras de “Imitación de Cristo” de las primeras décadas del siglo XX donde aparece “Con licencia eclesiástica”, prueba de que antes de 1958 el libro no estaba indexado, y de hecho no lo estuvo creo jamás, ya que santos católicos como Ignacio de Loyola o Juan Bosco lo mencionan como libro que de gran influencia espiritual para ellos. El que mencionas debe ser una copia hecha por un teólogo luterano, cuyo nombre no recuerdo, que quiso hacer una versión protestante de dicho libro.

        De todas formas he de decirte que “Imitación” despierta hoy día gran rechazo por el actual catolicismo por su profundidad ascética y moral rigurosa. También se rechaza por su mística del amor divino, que utiliza palabras que hoy día se desprecian.

        Que haya sido “cripto” no quiere decir que no tenga gran conocimiento sobre literatura espiritual católica. He leído libros que tú llamarías “católicos 100%” y que han dejado de imprimirse y venderse. Obras espirituales que me producen horror, pero a ti te dejarían extasiado.

        Hoy en día ya no es posible encontrarlos, salvo en bibliotecas privadas o archivos eclesiásticos.

        • mayo 4, 2018 11:05 pm

          ¿Cuándo y dónde San Ignacio y Don Bosco lo recomiendan?…

          Ilústranos por favor…

          Unidad en la Verdad

  7. junio 4, 2018 5:38 am

    San Ignacio de Loyola leyó La Imitación de Cristo durante su retiro en Manresa, y es evidente la influencia que tuvo a la hora de escribir los Ejercicios Espirituales

    • junio 7, 2018 12:59 am

      ¿Dónde lo dice San Ignacio?.

      ¿Nos puedes indicar por favor?.

      Unidad en la Verdad

  8. junio 7, 2018 1:46 pm

    Es decir que el Libro de Tomás de Kempis es prohibido?…ufff que malo definitivamente uno ignora muchas cosas….estaba interesado en leerlo pero veo que no.

    Ex adepta a a la cabala afirmaba que en la secta les adoctrinaban así: “nosotros éramos Dios… Dios no estaba fuera de nosotros, sino dentro”. Y advierte que es cuna de psicópatas.

    https://es.aleteia.org/2018/02/17/ex-adepta-de-la-cabala-advierte-era-una-fabrica-de-psicopatas/?li_source=LI&li_medium=keep-reading

  9. Liith Manchievik de Blank permalink
    junio 15, 2018 7:35 am

    Juan ¿Es qué tengo yo ahora que hacerte el trabajo? Si es así, hablemos de remuneración económica, pues todo trabajo debe pagarse. Deberías ser tú el que demostrase que el libro de Kempis está indexado, si ya varias personas te hemos dicho que estás equivocado.

    “En mi juventud leí la “Imitación de Cristo” y me quedé admirado al darme cuenta de que este libro trae más enseñanzas en una sola página que los libros vernáculos en varios vólumenes. A este precioso libro debo el haberle tomado gusto a la lectura de libros espirituales y el haber dejado de leer libros vernáculos”

    Memoria biográfica de San Juan Bosco Tomo 1, página 36

    ¿Y acaso no te basta la existencia de ejemplares de dicho libro editados en los pasados siglos y con autorización eclesiástica? Puedes encontrar cientos de imágenes en google, en todos los idiomas que quieras.

    Méramo está también equivocado con dicho libro y en algún momento se lo diré. Su actitud es también incalificable. No sé de que fuentes bebeis Méramo y tú para afirmar tal falsedad. Ambos lo detestais porque os une algo: el desprecio más absoluto a la espiritualidad mística, de comunión del alma y el Creador. Detestais la idea del amor divino como algo real y físico y que se una a cualquier ser humano de alma limpia y aún más debido a la existencia de este fenómenos en todas las religiones monoteístas y en muchas politeistas. Y la cuestión es que “Imitación de Cristo” es un libro profundamente místico.

    Si aceptais a místicos como Teresa de Jesús o Catalina de Siena es porque no os queda más remedio y manifestar publicamente estar en contra de ellas y de su espiritualidad sabeis que no lo podeis hacer. Vuestra espiritualidad es en el fondo calvinista, por ello el calvinismo odiaba la mística, pues esta doctrina aborrecía cualquier idea de amor o ternura de Dios.

    Reconoce que te une con el calvinismo esa idea de la Divinidad. Reconoce que el calvinismo te atrae como teología y sus antiguos regímenes como el de Ginebra o el de las comunidades puritanas de Nueva Inglaterra, con total y absoluto dominio sobre la población y el ejercicio de castigos ante pecados, considerados delitos penales y civiles.

    • junio 18, 2018 12:26 pm

      Gracias por salir de la pereza Lilith, y dinos, y las sendas aprobaciones de los papas y obispos…

      Unidad en la Verdad

  10. Catolico no borrego permalink
    junio 15, 2018 10:09 am

    A mi no me cabe duda que Tomas de Kempis es hereje y su libro herejía. Me basta con ver al hechicero ocultista Juan Rivas de los millonarios del anticristo recomendando ese libro a los cuatro vientos y a su esbirro, Eduardo Verástegui leyéndolo ávidamente en la mision haití 2010 MDG tal como aparece en fotos de su propia cuenta twitter. Ya todos conocemos la fascinación de Verástegui por el inmombrable, que hasta lo invocó siguiendo el protocolo de las misas negras, en la última película Little Boy.
    Y existe más evidencia de la obsesión de Rivas y Verástegui por lo maligno: lo mostraban de manera sutil al principio, como en Bella, Circo de las Mariposas, Unpunished, Crescendo, pero ahora último, son descarados: Little Boy, Catch, Zero, Son of God, Mall Cop 2.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: