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PENTECOSTÉS Y LA INFALIBILIDAD PAPAL

junio 5, 2017

LA INFALIBILIDAD DEL VERDADERO SUCESOR DE SAN PEDRO

  Conforme a las palabras de Nuestro Señor Jesucristo, San Pedro y sus legítimos sucesores recibien la asistencia especial del Espíritu Santo para preservarlos del error doctrinal como medio de defender la salud espiritual de la Santa Iglesia Católica:

  «YO HE ROGADO POR TI PARA QUE TU FE NO FALLE; Y CUANDO HAYAS VUELTO FORTALECE A TUS HERMANOS»

   Por esta razón el Sacrosanto Concilio Vaticano Primero definió el DOGMA DE LA INFALIBILIDAD PAPAL como una doctrina cierta de la Iglesia a lo largo de su existencia:

  “ASÍ EL ESPÍRITU SANTO FUE PROMETIDO A LOS SUCESORES DE PEDRO, NO DE MANERA QUE ELLOS PUDIERAN, POR REVELACIÓN SUYA, DAR A CONOCER ALGUNA NUEVA DOCTRINA, SINO QUE, POR ASISTENCIA SUYA (PROPIA), ELLOS PUDIERAN GUARDAR SANTAMENTE Y EXPONER FIELMENTE LA REVELACIÓN TRANSMITIDA POR LOS APÓSTOLES, ES DECIR, EL DEPÓSITO DE LA FE.”

Proclamación del Dogma de la InfalibilidadINFALIBILIDAD PAPAL. Pío IX durante la proclamación del Dogma.

   En el siglo XV ocurre el cisma del Protestantismo y se cuestiona la autoridad Papal, no sólo en lo temporal sino también en lo doctrinal. En 1870 el Concilio Vaticano I define dogmáticamente la infalibilidad Papal en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia, Pastor Aeternus.

   La Epístola para la fiesta de Pentecostés se toma de Hechos de los Apóstoles y nos relata la maravillosa transformación que el Espíritu Santo operó en las almas de los Apóstoles cuando descendió sobre ellos en la forma de lenguas de fuego. Leemos en Hechos de los Apóstoles:

   “Y cuando los días de Pentecostés llegaban a su término, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…” (Hechos 2:1-4)

   Y Dios Todopoderoso en Su infinita sabiduría de tal manera dispuso para que los Apóstoles recibieran el Espíritu Santo en Jerusalén al mismo tiempo que los judíos celebraban una de las tres grandes fiestas del Antiguo Testamento — la Fiesta de las Semanas (la fiesta de la recolección de la cosecha). Apenas hubo llegado el Consolador, el Espíritu de Verdad, sobre los Apóstoles, cuando valientemente salieron de su refugio “a predicar a todas las naciones” todo lo que Cristo les había mandado.

   En esta fiesta de Pentecostés, sería muy apropiado que reflexionáramos en la única y verdadera Iglesia de Jesucristo, aquella Iglesia con la que Cristo prometió estar todos los días, hasta la consumación del mundo, aquella Iglesia que tiene la perpetua Presencia del Espíritu de Verdad — aquella Iglesia llamada la Iglesia Católica. Qué tan importante es para nosotros claramente entender la naturaleza de la Iglesia Católica, especialmente en nuestros tiempos cuando la gran mayoría de la humanidad no “sufre la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonan maestros conforme a sus propias concupiscencias.” Qué tan importante es este conocimiento de la Iglesia en estos tiempos, cuando hay tanta confusión entre los que se llaman católicos. Un estudio detallado de unas de las propiedades de la Iglesia Católica, su infalibilidad, puede ayudarnos grandemente a reconocer dónde está hoy la Iglesia Católica y dónde no está.

   Antes que consideremos el atributo de la infalibilidad, debemos comprender qué es un atributo. Un atributo es una propiedad inherente en la misma naturaleza de una cosa y que fluye desde su misma naturaleza. Un excelente ejemplo es el agua. El agua tiene la propiedad de la humedad. La humedad es inherente en la misma naturaleza del agua; es imposible separar la humedad del agua. Existen tres atributos o propiedades en la Iglesia Católica: la infalibilidad, la indefectibilidad y la autoridad. Estas son inherentes en la misma naturaleza de la Iglesia Católica y no pueden separarse de ella.

   El atributo de la infalibilidad significa la inhabilidad e imposibilidad de que el Magisterio Docente yerre cuando enseña a la Iglesa universal sobre materias de fe y de moral. Como el Primer Concilio Vaticano enseñó:

   “Además, por fe divina y católica, debe creerse todo cuanto se contiene en la palabra escrita de Dios, o en la tradición, y que sea propuesto por la Iglesia como objeto de creencia divinamente revalado, ya sea por decreto solemne o en su enseñanza ordinaria y universal.”

   Los posesores de la infalibilidad son:

  • el Papa (el Papa es infalible cuando habla ex cathedra),
  • el Episcopado entero (la totalidad de obispos es infalible cuando proponen una enseñanza de fe o de moral para creencia de todos los fieles, ya sea asambleados en un concilio general o esparcidos por toda la tierra).

   Muchos ya están familiarizados con el concepto de la infalibilidad en los pronunciamientos ex cathedra del Papa y también en los decreto de un Concilio Ecuménico, pero no lo están con el concepto de la infalibilidad en “el magisterio ordinario y universal de la Iglesia.”

   ¿Qué es el magisterio ordinario y universal?

   Para una respuesta clara y concisa, leemos en Los Fundamentales del Dogma Católico, por el Dr. Ludwig Ott:

   “Los obispos ejercen su poder de enseñanza infalible de manera ordinaria cuando, en sus diócesis, en unión moral con el Papa, promulgan unánimemente las mismas enseñanzas sobre la fe y la moral. El Concilio Vaticano declaró expresamente que también las verdades de la Revelación propuestas como tales por el oficio docente de la Iglesia, ordinario y general, deben creerse firmemente con ‘fe divina y católica’ (d 1972). Mas los titulares del oficio docente de la Iglesia, ordinario y general, son los miembros de todo el episcopado esparcidos por toda la tierra. El acuerdo de los obispos en doctrina puede determinarse por los catecismos que publiquen, por sus cartas pastorales, por los libros de oración que aprueben, y por las resoluciones de los sínodos particulares. Un acuerdo moral general basta, pero en esto el asentimiento del Papa, como Cabeza Suprema del Episcopado, ya sea expreso o tácito, es esencial.”

   El objeto de la infalibilidad de la Iglesia es doble:

  • El objeto primario de la infalibilidad de la Iglesia son las verdades formalmente reveladas de la doctrina cristiana concerniente a la fe y la moral.
  • El objeto secundario de la infalibilidad de la Iglesia son verdades de la enseñanza cristiana sobre la fe y la moral, que no están reveladas formalmente, pero sí íntimamente conectadas con la enseñanza de la Revelación.

Incluidos en el objeto secundario de la infalibilidad están los siguientes:

  1. conclusiones teológicas;
  2. hechos dogmáticos;
  3. la disciplina general de la Iglesia;
  4. la aprobación de órdenes religiosas;
  5. la canonización de santos.

¿Por qué deben estas áreas ser objeto de la infalibilidad de la Iglesia?

Una excelente explicación se encuentra en La Iglesia de Cristo, por Monseñor G. Van Noort, S.T.D.:

“El carisma de la infalibilidad fue conferido sobre la Iglesia a fin de que pudiera piadosamente salvaguardar y explicar con certeza el depósito de la revelación cristiana, pudiendo así ser la maestra en todas las épocas de la verdad y de la vida cristiana.

“Es evidente por las promesas de Cristo que el magisterio, el oficio docente de la Iglesia, fue dotado de la infalibilidad para poder llevar a cabo su misión apropiadamente, esto es, salvaguardar reverentemente, explicar con seguridad y defender efectivamente el depósito de la fe.

“La seguridad del depósito requiere que se ahuyente o elimine efectivamente todo error que pueda oponérsele, aunque sea sólo indirectamente. Esto sería sencillamente imposible sin la infalibilidad en las materias arriba mencionadas.”

Aquí sería bueno para nosotros centrarnos en una explicación más detallada del objeto secundario de la infalibilidad, en el área disciplinaria general de la Iglesia.

De nuevo, leamos de La Iglesia de Cristo, de Van Noort:

“La infalibilidad de la Iglesia se extiende a la disciplina general de la Iglesia. Esta proposición es teológicamente cierta. Por el término “disciplina general de la Iglesia” se entiende todas aquellas leyes eclesiásticas aprobadas por la Iglesia universal para la dirección del culto y la vida cristiana.

“La imposición de mandatos pertenece no directamente al oficio docente, sino al oficio gobernante; las leyes disciplinarias son sólo indirectamente objeto de la infalibilidad, i.e., sólo por razón de la decisión doctrinal implícita en ella. Cuando los gobernantes de la Iglesia sancionan una ley, implícitamente hacen un doble juicio: 1. “Esta ley cuadra con la doctrina eclesiástica sobre la fe y la moral”; esto es, no impone nada que esté en conflicto con la sana creencia y los buenos valores. Esto equivale a un decreto doctrinal.”

“Prueba: 1. A partir del propósito de la infalibilidad. La Iglesia fue dotada de la infalibilidad para poder salvaguardar la doctrina entera de Cristo y ser una maestra confiable a todos los hombres en la vida cristiana. Pero si la Iglesia pudiera equivocarse en la manera indicada, cuando legisla para la disciplina general, ya no sería ni fiel guardiana de la doctrina revelada ni maestra confiable de la vida cristiana. No sería guardiana de la doctrina revelada, pues la imposición de una ley viciosa sería, de hecho, equivalente a una errónea definición de doctrina; todos naturalmente concluirían que lo que la Iglesia ha ordenado cuadra con la sana doctrina. No sería maestra de la vida cristiana, pues por sus leyes induciría a la corrupción en la práctica de la vida religiosa. 2. A partir de la declaración oficial de la Iglesia, la cual estigmatizó como ‘al menos errónea’ la hipótesis ‘de que la Iglesia pudiera establecer disciplinas que fueran peligrosas, dañinas, y conducentes a la superstición y al materialismo.’”

“El bien conocido axioma, Lex orandi est lex credendi (La ley de la oración es la ley de la creencia) es una aplicación especial de la doctrina de la infalibilidad de la Iglesia en materia disciplinaria. Este axioma dice en efecto que las fórmulas de oración aprobadas para uso público en la Iglesia universal no pueden contener errores contra la fe o la moral.”

La razón para esta larga explicación acerca de la propiedad de la infalibilidad, es que es el argumento más fuerte contra la iglesia conciliar del Concilio Vaticano II.

Pues, ¿cómo podía la Iglesia Católica enseñar fiel, consistente e infaliblemente la misma fe por 1900 años, y de repente proponer, durante el Segundo Concilio Vaticano, las falsas doctrinas previamente condenadas por Papas y Concilios (viz., ecumenismo y libertad religiosa)? ¿Cómo podía la Iglesia Católica continuamente renovar el Sacrificio incruento del Calvario en la Santa Misa, y luego abruptamente sustituirla con un “memorial” luterano de la última Cena? ¿Cómo podía la Iglesia Católica en sus leyes legislar tan firmemente contra la mezcla de credos y la intercomunión, ya que esto fomentaría indiferentismo religioso, y luego inesperadamente abrogar estas leyes y permitir estas acciones?

¿Hemos de suponer que el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad, ha súbitamente cambiado de parecer y permitido contradicciones en materias de Fe, de la Misa, y de sus leyes universales? ¿Hemos de suponder que Cristo repentinamente abandonó a Su Iglesia y la dejó caer en el error y la herejía?

Aún así, es precisamente el tema de la infalibilidad que divide hasta a los que se llaman católicos tradicionales. Algunos católicos tradicionales rechazan los errores del falso ecumenismo y de la libertad religiosa del Segundo Concilio Vaticano, el nuevo memorial protestante de la Última Cena — el Novus Ordo Missae— y las herejías del Nuevo Código de Derecho Canónico (1983), pero insisten todavía que los mismos autores de estos errores son los representantes de Cristo aquí en la tierra. En realidad, dicen que el Magisterio Viviente de la Iglesia ha errado y llevado a la mayoría de los católicos al error, y que además continúa errando. Tal conclusión no es más que la negación de la infalibilidad de la Iglesia.

No puede haber duda de que la iglesia conciliar ha errado. No solamente en la conclusión del Concilio Vaticano II, en 1965, sino también en los últimos treinta años de su magisterio universal y ordinario. ¡Más claro no se puede — esta iglesia conciliar no es la Iglesia Católica!

Como enseñó el Papa León XIII en Satis Cognitum:

“Si el magisterio viviente pudiera de alguna forma equivocarse — seguiría una evidente contradicción, pues entonces Dios sería el autor del error.”

Y también el Primer Concilio Vaticano (1870), en la constitución dogmática, Pastor Aeternus, reafirmó la enseñanza del Cuarto Concilio de Constantinopla:

“Y su verdad ha sido probada por el curso de la historia, ya que en la Sede Apostólica la religión Católica siempre se ha mantenido pura, y su enseñanza santa.”

Y de nuevo, en la misma constitución dogmática:

“Ciertamente, esta fue la doctrina apostólica que sostuvieron todos los Padres, y que reverenciaron y siguieron los santos Doctores ortodoxos. Pues claramente comprendieron que esta Sede de San Pedro siempre permanece sin mancha de error…”

 

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12 comentarios leave one →
  1. junio 12, 2011 4:54 pm

    Es a partir de la llegada del Espíritu Santo cuando se confirma en la Fe a los santos apóstoles y reciben los dones y carismas prometidos para enseñar y santificar. Asimismo es el momento en el cual San Pedro recibe el carisma de la Infalibilidad.

    Para quienes -como los lefebvristas- afirman que San Pedro se equivocó y negó a Cristo tres veces contando con el carisma de la infalibilidad en su magisterio, pecan de embusteros y de necios, toda vez que pretenden hacer ver como papas auténticos a los impostores que a partir del 58 enseñan herejías un día sí, y el otro también.

    Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  2. junio 13, 2011 2:02 pm

    “AVE MARIA PURISSIMA”
    -Sine Labe originali concepta-

    Excelente Nota, felicitaciones por la primera, esperemos que sea una cadena interminable de publicaciones, que nos permitan acceder a la tan escondida, tergiversada, y manipulada VERDAD.

    Solo un par de cuestionamientos por favor, para los almas caritativos, que por aqui tengan tiempo de escribir. y partiendo de:

    Es bien sabido, que nadie, puede “inventar” un dogma nuevo, lo que la una santa catolica y apostólica iglesia, hizo siempre, fué en todo caso, explicar los ya existentes, y por otra parte, estaamos precisamente ante uno de esos casos, en el pronunciamiento de infalibilidad, al que hizo alosuion, el concilio Vaticano primero, en consecuencia, estamos obligados a creer en ello, dado que siempre existíó esa infalibilidad papal,

    por otra parte, San Perdo Apostol, gozaba especificamente de los dones del Santo espíritu, al haber estado en calidad de “Petrus” en el evento de Pentecostés, y en consecuencia, fué solo a partir de entonces que hubo estado revestido, de la infalibilidad, que se menciona, y no cuando realizo las tres negaciones, como bien menciona Logan (Salute), aunque me queda la gran duda, al respecto, en lo que hace al error de la circunsión, error que prentendió incoarlo, posterior a pentecostés, con la enmienda, aún mejor, porque fue realizada, por San Pablo, quien NO estuvo en Pentecostés, y no era papa, especificamete, el error aludido, actualizó las hipótesis, de: Doctrinal-moral. del cual, se confrontan dos posibilidades contradictorias, o el CV1, No pronuncio un dogma, o no acabamos de entender bien el concepto infalibilidad, aunandolo a Ex Cathedra, y sus reales alcances.

    SEA PARA GLORIA DE DIOS

    • Federico permalink
      junio 14, 2011 2:05 pm

      En realidad los que se oponen al dogma de la Infalibilidad, le achacan a San Pedro es la supuesta intención de imponer los usos judíos respecto a las comidas. Eso es lo que le reprocha San Pablo (Gal, 2. 11 y sig)

      “Mas cuando Cefas vino a Antioquía le resistí cara a cara, por ser digno de reprensión. Pues él, antes de que viniesen ciertos hombres de parte de Santiago, comía con los gentiles; mas cuando llegaron aquéllos se retraía y se apartaba, por temor a los que eran de la circuncisión. Y los otros judíos incurrieron con él en la misma hipocresía, tanto que hasta Bernabé se dejó arrastrar por la simulación de ellos…”

      De este episodio quieren hacer a San Pedro culpable de dar enseñanzas contrarias a la Fe, cuando simplemente tuvo una actitud que podía inducir al error a judíos conversos y gentiles.

    • junio 14, 2011 11:00 pm

      Pero la enseñanza de San Pedro, como Papa, fue clara y definitiva: No es necesaria para la salvación ni la circuncisión, ni la eliminación de ciertos alimentos… solamente se deben evitar los sacrificados a los ídolos, porque constituye idolatría…

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  3. junio 13, 2011 5:42 pm

    Muy interesante las dudas que presenta Alberto.

    Se plantea la cuestión de que San Pedro siendo ya Papa, observaba las costumbres hebreas en cuanto a la circuncisión, la alimentación y algunas otras. A estas costumbres Alberto presenta las dudas:

    “me queda la gran duda, al respecto, en lo que hace al error de la circunsión, error que prentendió incoarlo, posterior a Pentecostés, con la enmienda, aún mejor, porque fue realizada, por San Pablo, quien NO estuvo en Pentecostés, y no era papa, específicamente”.

    1º En realidad es una enseñanza errónea asegurar que San Pedro pretendió incoarlo, toda vez que las Sagradas Escrituras nos lo explican:

    “Algunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés, no podían salvarse.” (Hechos 15:1), en este caso se explica cómo algunos hebreos, incluso sacerdotes, seguían pensando que la Alianza con Dios se obtenía con el antiguo precepto de la circuncisión como necesario.

    Pero fue precisamente San Pedro, quien tras analizar la cuestión, DEFINIÓ EX CATHEDRA que no eran necesarias dichas costumbres para obtener la Gracia:

    “Al cabo de una prolongada discusión, Pedro se levantó y dijo: “Hermanos, ustedes saben que Dios, desde los primeros días, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio, a fin de que ellos abracen la fe.
    Y Dios, que conoce los corazones, dio testimonio en favor de ellos, enviándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros.
    Él no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros, y los purificó por medio de la fe.
    ¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar?
    Por el contrario, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús”.
    (Hechos 15:7-11)

    2º No haber estado en el Pentecostés, no privó a San Pablo, ni a ningún obispo posterior, el recibir los dones episcopales del Espíritu Santo, por otra vía, como la imposición de manos en el momento de la Consagración.

    Pero además quien precisó la enseñanza correcta fue el propio San Pedro, con la asistencia especialísima del Espíritu Santo, tal y como narran las Sagradas Escrituras.

    ¿Cómo puede ser San Pedro, al mismo tiempo, quien inculca el uso de la circunsición y por otra parte quien define en contra?.

    ¿No fue acaso San Pedro quien recibió la visión de Dios quien le ordenó: “”No consideres manchado lo que Dios purificó”?

    ¿Por qué entonces dio el primer Papa el Santo Bautismo al gentil centurión San Cornelio y a sus sirvientes no hebreos?

    Lo que sucedió realmente fue que la costumbre de la circuncisión, heredada por los apóstoles, debió ser dejada de lado, toda vez que no era necesaria para la salvación -tal cual definió San Pedro, ex cathedra-.

    Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  4. junio 14, 2011 10:15 pm

    A modo de conclusión, podemos afirmar que NO es lícito NI VÁLIDO resistir al Papa, como afirman algunos. Alegar desobediencia al Vicario de Cristo, es no obedecer a Cristo mismo.

    En María Inmaculada

  5. junio 18, 2011 3:14 am

    “AVE MARIA PURISSIMA”
    Sine Labe originali Concepta-
    +
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    Caros hermanos en la única fe verdadera, salud les de DIOS.
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    Comenzamos entonces a definir, especificamente, que al pronunciarse, San Pedro, lo hizo ex cathedra, luego en pleno gozo de la infalibilidad, y nace en consecuencia, un par de cuestionamientos.
    +
    1.- ¿por que si ya gozaba de infalibilidad, reusó sentarse ala mesa, con los cristianos, que provenian de la ley Mosaica?
    +
    2.- ¡Por que cambió de opinion, despues de haber sido enrostrado por San Pablo?
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    En consecuencia lógica, se observan dos aparentes contradictorias actuaciones, sin embargo, mas que eso, son complementarias, distinguiendose el actuar personal, (en donde cabe el vade retrro satana, ante la tentacion de rehusar la Santa cruz), y la actuacion infalible (gozando del auxilio del Santo Espíritu, DIOS te Bendiga Cefas, porque No te lo ha revelado la Carne).
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  6. Juan. permalink
    enero 29, 2016 6:58 am

    Con todo el respeto, este artículo lo escribió el obispo Mark Pivarunas, y está disponible en su página de internet: http://www.cmri.org/span-96prog5.html

    Usted sólo ha añadido una pequeña introducción al principio. El resto es obra de Pivarunas.

    • febrero 8, 2016 4:31 pm

      Juan.

      Gracias por el comentario. Efectivamente los datos los tomamos de la CMRI, pero no son de la autoría del obispo Pivarunas, amigo nuestro, sino de concilios, papas, santos y doctores….

      Unidad en la Verdad

  7. Lucia permalink
    junio 7, 2017 10:58 am

    Confraternidade de Nossa Senhora do Rosário de Fátima e Tercer Secreto

    http://confraternidadedorosario.blogspot.com.br/2017/06/terceiro-segredo-de-fatima-em-espanhol.html

    Salve Maria!

  8. Rufo permalink
    junio 9, 2017 9:15 am

    Bergoglio negó el viernes la existencia del terrorismo islámico y afirmó que “la crisis ecológica es real”.

    http://www.hispantv.com/noticias/europa/333647/papa-francisco-terrorismo-islamico

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  1. DEBATE SOBRE LA INFALIBILIDAD DE LOS PAPAS | AMOR DE LA VERDAD

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