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Sobre el Bautismo (Parte 5ª.). Responde San Bernardo de Claraval a los dimonianos de “Vaticano Católico”

abril 27, 2017
santaemerenciana13gran

Martirio de Santa Emerenciana, catecúmena.

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Martirio de Sao Vitor de Braga

Los laicos Dimond, durante años se han caracterizado por presentarse en el “mercado sedevacantista” como la opción “más radical” acusando de herejes a todos los católicos que no comulgan con sus desvíos doctrinales, incluidas sendas excomuniones a quienes aceptan la doctrina del Bautismo de Deseo o de Sangre.

En síntesis, la aberración dimoniana afirma que: SIN EL BAUTISMO POR AGUA, NADIE SE SALVA, mientras que la Iglesia señala en su Martirologio  Romano:

Enero 23: en Roma, santa Emerenciana, virgen y mártir, fue apedreada por los paganos siendo todavía catecúmena al encontrarse orando en la tumba de santa Inés, de quien era hermanastra.

Abril 12: en Braga, Portugal, san Víctor, mártir, rehusó adorar un ídolo cuando todavía era catecúmeno, y confesó a Cristo Jesús con gran constancia; así, después de muchos tormentos y de ser decapitado, mereció ser bautizado en su propia sangre.

A continuación presentamos la primera parte del TRATADO ACERCA DEL BAUTISMO realizado hace casi nueve siglos por el insigne San Bernardo, último de los Padres de la Iglesia.

SAN BERNARDO

TRATADO SOBRE EL BAUTISMO

“SOBRE SI LOS ÁNGELES CONOCIERON

EL DIVINO PLAN DE LA ENCARNACIÓN”

PARTE V

Me insinuáis vos, hacia el fin de vuestra carta, en términos sumamente amistosos, cómo algunas personas han puesto reparos a la sentencia que insinué yo, exponiendo el Evangelio, conviene a saber, que el consejo de Dios sobre la Encarnación del Verbo no había sido revelado ni siquiera a los ángeles, antes de ser manifestado a la Virgen.

Paréceme que las tales personas no se muestran alarmadas en esto con justo motivo, porque pueden reparar lo primero de todo, en que yo no afirmo nada categóricamente, sino que tengo la precaución de servirme como  de atenuante para suspender mi juicio definitivo, de la disyuntiva o.

Porque después de aducir yo una causa por la cual me parecía que no sin razón el Evangelista, habiendo afirmado que “el arcángel San Gabriel había sido enviado”, añadía, “por Dios”, me aventuraba a citar una segunda causa, pero con reserva y sin decidirme a abrazar una más bien que otra; tanto para no verme obligado a defenderlas, como para que el lector tuviese libertad de elegir la que más le contentara.

En el caso mismo de adelantar que el consejo y plan de Dios había estado oculto a los ángeles hasta aquel preciso momento, no porque ellos ignorasen el propósito de Dios de obrar nuestra redención en la tierra, ya que lo había revelado a muchos hombres y les había concedido la gracia de preverlo y predecirlo, sino porque desconocían las circunstancias del tiempo, del lugar, del modo, y aún la persona de la Virgen en cuyas purísimas entrañas se había de verificar, no veo por qué no me hayan de creer, pues no digo nada increíble. Cierto que cada uno puede seguir con toda libertad el sentido en que halle más devoción, con tal que no se le opongan razones de verdadero peso, o decida esta cuestión la autoridad de quien merezca ser respetado.

¿Qué razón me obliga a creer que era ya conocido de los ángeles aquel tiempo del cual  dice el Apóstol: “Cuando llegó la plenitud de los tiempos Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y sujeto a la ley”?  Más verosímil me parece que como se ignora, según testimonio del mismo Cristo, el día de su última venida, así estuviera también oculto el tiempo de su primer advenimiento.  ¿Quién sabe si la sabiduría de Dios, tratándose de la Encarnación, no les dijo a los ángeles, en otro idioma espiritual que ellos entienden, lo que luego manifestó en lenguaje sensible a los Apóstoles sobre el último día del juicio, a saber: “No os es dado a conocer los tiempos y los instantes que el Padre se ha reservado en su poder”?

¿Qué razón me obliga a creer que los ángeles distinguían ya la ciudad de Nazaret entre todas las otras ciudades, antes que un Arcángel saludara en ella a una Virgen y le anunciara que había de concebir al Hijo de Dios?  A la verdad los profetas habían predicho que Jesús nacería en Belén y que moriría en Jerusalén; pero yo no leo en ningún lugar de la Escritura que hubiese de ser concebido en Nazaret. Lo que se dice: “Será llamado nazareno”, no tanto se refiere a que había de ser concebido en Nazaret, cuanto a que en aquel lugar crecería y se educaría cuando volviera de Egipto.

Ved por qué los judíos le argüían a Nicodemo, diciendo: “Escudriña y mira si hallas en las Escrituras que haya de salir algún profeta de Galilea”. Y por cierto que hablaban a un hombre que conocía bien la ley, pues era maestro en Israel y nada ignoraba de lo que a este punto podía referirse. Con todo, instábanle a que revolviera los Libros Santos.   Más a mano tuvieron el testimonio de los profetas, cuando vacilando Herodes, le dijeron enseguida que el Mesías debía nacer en Belén. Y así, Jesucristo nació en esta ciudad y murió en la de Jerusalén como estaba predicho.

Natanael, instruído igualmente en la ley, habiendo oído decir a Felipe que Jesús, hijo de José, era de Nazaret, preguntó sin salir de su asombro: “¿De Nazaret puede venir algo bueno?” Quedó sorprendido de que le anunciaran que Cristo era de Nazaret, pues no recordaba que la Escritura hablase en ninguno de sus pasajes de esta ciudad.

Pudo esconderse a los ángeles, como se les escondió a los profetas, el lugar donde había dispuesto Dios que se verificase la Encarnación del Verbo. Además de esto, ¿cómo se podría probar que los ángeles conocieron el medio incomprensible que Dios había de emplear, cuando vemos que hasta la misma Virgen procura informarse acerca de este particular con toda solicitud y cuidado?

Yo tengo para mí que ni siquiera lo sabía el mismo nuncio celestial que llevaba la embajada, según parece confesarlo él mismo, cuando dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti”, no parece sino que remite a la Virgen al magisterio del Espíritu Santo, a fin de que por su divina inspiración le revele lo que al ángel no presume de saber. Y enseguida añade : “Y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra”, como para hacerle notar cuán secretísimo era este misterio, y cuán incomprensible e inefable era el modo con que la augusta Trinidad había de realizar sólo con la Virgen y en la Virgen la concepción divina.

¿Qué prueba tenemos de que los ángeles conocieran a la Virgen de nombre, o de rostro, y de que sabían que era la elegida para ser madre del mismo Dios, a excepción del Arcángel que hemos de creer le dio el Señor para guardián, desde su nacimiento? Si el demonio no la conoció, aún después de la Encarnación, pues le engañó verla casada con San José, podemos creer igualmente que tampoco la conocieron los ángeles antes de la concepción del Señor, como a futura Madre de Dios.  Pues los espíritus infernales, aunque están destituídos de toda participación de la gracia espiritual, no han perdido en manera alguna su penetración natural y su industriosa agudeza.

Ya ves, pues, cuántas razones tengo para creer, sin ir contra la fe, ni contra la autoridad de las Escrituras, que la revelación de este inefable misterio se ocultó a los ángeles para revelárselo a la Virgen antes que a nadie, al menos por lo que toca a las circunstancias. De éstas, la primera fue el tiempo, la segunda el lugar, la tercera el modo y la cuarta la elección de la persona de la Virgen.

Esto es lo que habéis de responder a los hermanos que me reprenden por haber afirmado en alabanza de la Virgen María, que al decir el Evangelista que el Arcángel “fue enviado por Dios”, quiso significarnos con estas palabras que dicho Arcángel había sido destinado expresamente a esta embajada, a fin de que nadie imaginara que Dios había comunicado a algún otro espíritu el plan de la Encarnación, antes de descubrirlo a la Virgen. Y hablando del plan y consejo de Dios, no de la obra misma de la Redención, refiriéndome a las circunstancias de tiempo, lugar, modo y persona.

Quedad con Dios.

*******

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2 comentarios leave one →
  1. Rufo permalink
    abril 27, 2017 11:26 am

    Lesbianas del partido separatista y marxista la CUP se besan y manosean frente el altar de la Vírgen de Montserrat

    http://www.alertadigital.com/2017/04/26/con-el-islam-las-guarras-no-se-atreven-lesbianas-de-la-cup-se-besan-y-manosean-frente-el-altar-de-la-moreneta-de-montserrat/

  2. Vidal Gutierrez Figueres c/ Nou 159 4º B Girona permalink
    abril 29, 2017 8:11 am

    Vg2: En mi opinión los ángeles ya sabían del Plan de la Encarnación. Si no fue la opción que Dios ofreció a los ángeles a acatar Su Plan, ¿qué otra cosa puido ser la que los hizo caer a un buen número de ellos? En las tentaciones de Jesús el demonio intentaba asegurarse de quién era, aunque ya se lo sospechaba y por tanto sabía el Plan de la Encarnación.

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