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DICIEMBRE. DÍA XXV, VEINTE Y CINCO. LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, QUE EN ALGUNOS LUGARES SE LLAMA LA PASCUA DE NAVIDAD

diciembre 24, 2016

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El año de la creación del mundo, cuando en el principio crió Dios el cielo y la tierra, 5199;  después del diluvio,  2907 ; del nacimiento de Abrahan, 2015 ; de la salida de los israelitas de Egipto bajo su caudillo Moisés, 1510; desde que David fue ungido y consagrado por rey, 1032; la semana 65, según la profecía de Daniel; en la olimpiada, 194; el año de la fundación de Roma, 752; el año 42 del imperio de Octaviano Augusto; gozando todo el universo de una profunda paz, en ]a Sexta edad del mundo, JESUCRISTO, Dios eterno, é hijo del eterno Padre, queriendo consagrar el mundo con su santo advenimiento, habiendo sido concebido por obra del Espíritu Santo, y habiéndose pasado nueve meses después de su concepción (lo que sigue se lee en voz más alta, y se arrodillan todos), nace en Belén ciudad de Judá de la gloriosa virgen MARÍA hecho hombre (lo siguiente se lee en voz más alta y en tono de pasión):

 Hoy es este día tan solemne en el mundo ; en el cual se celebra LA NATIVIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO según la carne.

De este modo anuncia la iglesia boyá todos. 

Hoy es el día célebre del nacimiento del Salvador en el mundo; día tan deseado, por tanto tiempo esperado. Pedido con tantas instancias por todos los patriarcas, profetas; y por todos los que esperaban la redención de Israel; y este es el nacimiento dichoso, cuya historia vamos a dar.

No se halla otro en el mundo una paz más universal que la que entonces reinaba. Aprovechándose el emperador Augusto de esta tranquilidad general, le picó la curiosidad de saber el número de las fuerzas del imperio, haciendo para ello un empadronamiento: exacto de todos sus súbditos. Cirino tuvo la comisión de hacer el de la Siria, de la Palestina y de la Judea, y para facilitar la ejecución ordenó que cada uno se empadronara y diera su nombre en la ciudad de donde era originaria: su familia.

Luego que se publicó el edicto del emperador, José partió de Nazareth, pequeña ciudad de Galilea, donde tenía su domicilio, y fue a Judea a la ciudad de David, llamada Belén, porque era de la casa. y familia de David, para hacerse alistar con María su esposa, que estaba cercana al parto. Belén no era entonces sino un lugar o una aldea de la tribu de Judá, a dos leguas de Jerusalén. No fue poco trabajo para la santísima Virgen y para san José tener que hacer cuatro días de camino para ir desde la baja Galilea hasta Belén, primera residencia de la familia de David, de la que traían su origen uno y otro. Pero como entrambos estaban perfectamente instruidos del misterio, y sabían que el Mesías, según la profecía de Miqueas, debía nacer en Belén, sufrieron con gusto las incomodidades del viaje.

Habiendo llegado a Belén, fueron mal recibidos; no se tuvo el menor respeto ni a su calidad, ni al preñado de la santísima Virgen. La pobreza, que se manifestaba bastante en todo su equipaje, no atrajo sobre ellos sino el desprecio y el abandono: estando las posadas llenas de gente por el concurso extraordinario que había acudido de todas partes, y empezando á anochecer, María y José, las dos personas más santas y más respetables del universo, a quienes todos los hombres debían rendir homenaje, se vieron obligados a retirarse a una especie de establo o cueva que estaba fuera del pueblo, donde a la sazón se hallaba un buey y un jumento; habiéndolo dispuesto así la Providencia divina en cumplimiento delas profecías de Habacuc y de Isaías.

Pesebre de Nuestro Señor en Santa María la Mayor,  en Roma.

Pesebre de Nuestro Señor en Santa María la Mayor, en Roma.

Una posada tan humilde no dejó de contristar a la Madre de Dios y a san José; pero le convenía a aquel que venía a enseñar la humildad a los hombres, y cuya grandeza y majestad son independientes de toda exterioridad. No ignorando la santísima Virgen la hora en que el Salvador debía nacer, pasó con san José todo el tiempo que precedió á este nacimiento en una dulce y amorosa contemplación del misterio que iba a cumplirse. A media noche, sintiendo que el término había ya llegado, parió sin dolor y sin lesión alguna de su pureza virginal a su Hijo primogénito, que fue asimismo su único Hijo, al cual adoró postrada en tierra con aquellos transportes de amor, de admiración y de respeto de que solo Dios puede conocer el ardor, el precio y la medida; tomándole después en sus brazos, le envolvió en los panales que había llevado, y le recostó en el pesebre donde se echaba de comer a las bestias. Esta fue la cuna que escogió Jesucristo para empezar á confundir nuestro orgullo, y enseñarnos  a menospreciar la grandeza, las comodidades y todos los falsos bienes de la tierra. Fácilmente se deja comprender la impresión que haría en san José la vista de este divino Salvador, quien por una predilección particular le había escogido para que hiciera las veces de padre consigo. ¡Cuáles serian sus actos de adoración, de amor y de humillación a los pies de un Dios hecho niño! ¡a los pies del Verbo encarnado, Aquel vil establo, aquella pobre cueva vino a ser entonces el lugar mas respetable del universo, y la imagen, por decirlo así, más parecida de la celestial Jerusalén. Ningún ángel dejó de venir á adorarle en este lugar: no hubo uno que al primer momento que este divino. niño vio la luz, no se diese priesa para venir. a rendirle sus homenajes. Aunque ya se los habían rendido en el primer momento de su Concepción, los reiteraron esta segunda vez. que entró en el mundo: Et cum iterum introducit  primogenitum in orbem terrae, dice san Pablo (Hebr. 1), dicit et adorent eum

omnes angeli Dei. 

Que fondo de reflexiones, buen Dios, no nos presentan todas las circunstancias de este maravilloso nacimiento! La santísima Virgen busca una posada en la aldea de Belén; pero el gran concurso de gentes que llegan a toda hora hace que no la encuentre; resérvanse los alojamientos para mas ricos huéspedes.  La santísima Virgen y san José quizá hubieran tenido con que pagar un pobre rincón, pues le buscaban para alojarse; pero sin duda en Belén no había lugar bastante pobre para Jesucristo. Era menester una cueva, un corral, un establo para recoger y albergar a las dos personas mas dignas, mas amadas de Dios, pero despedidas de todo el mundo y menospreciadas en todas partes. ¡O Salvador mío y cómo empiezas con tiempo a reprobar y confundir la soberbia del mundo! ¿Quién se imaginaria que el supremoSeñor del universo había de nacer en un lugar tan vil y despreciable? ¡Qué espectáculo mas asombroso! Un Dios niño y este niño Dios, para quien el cielo no tiene cosa que sea bastante magnífica, y que tiene su trono sobre las estrellas, está reclinado en un pesebre es fomentado con el vaho y aliento de dos animales, está expuesto a todas las inclemencias del viento, mientras que tantos reyes, que son sus súbditos, nacen en palacios magníficos y en la abundancia de todo. Ubi aula regia, exclama san Bernardo, ubi thronus ubi curiae regalisfrequentia¿Dónde está el palacio de este rey recién nacido? ¿donde está su trono, dónde los oficiales de su numerosa corte? Nunquid aula est stabulum, thronus proesepium, et totius aulae frequentia Joseph et María? Su palacio es el establo, su trono es el pesebre; María y José componen toda su corte. ¿Quieres saber, dice san Agustín, quién es el que ha nacido de esta suerte? Yo te lo diré: ” Es el Verbo del Padre Eterno, el criador del mundo, la luz del cielo, la fuente de la paz y de la bienaventuranza eterna, la salud del linaje humano, el que vuelve al camino los que se extravían; en fin, el que es toda la alegría y la esperanza de los justos”. Sin embargo, aunque el Hijo de Dios quiso nacer en la oscuridad de un establo, no dejó de manifestar su nacimiento a los judíos y a los gentiles. Los ángeles le anuncian a los pastores, y una estrella milagrosa los reyes magos. Unos pastores velaban en los campos vecinos, guardando sus ganados; porque, siendo el invierno templado y tardío en Judea, podía muy bien mantenerse el ganado en el campo por la noche en este tiempo. Se les apareció un ángel más resplandeciente que el sol; al principio quedaron deslumbrados y llenos de temor; pero el mismo ángel que les había causado el temor los serenó, diciéndoles: No temáis, porque vengo á traeros la nueva más alegre que se puede imaginar, Y que vosotros jamás podríais esperar; la que debe ser para vosotros y para todo el pueblo motivo de un extremado gozo: Evangelizo vobis gaudium magnum quod erit omni populo. Acaba de nacer un Salvador en Belén, en un pueblo que vosotros llamáis ciudad de David, el cual es el Mesías, el Salvador de las almas, vuestro Señor y vuestro Dios; le hallaréis allí envuelto en pañales, y reclinado muy pobremente en el pesebre de un establo; estas son las señales que os doy para conocerle, y convenceros de la verdad de lo que os digo. Apenas el ángel hubo acabado de hablar, cuando a una multitud de espíritus celestiales se oyó cantar las alabanzas de su Señor y su Dios: Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, decían, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad y de corazón recto. El Salvador que acaba de nace y procura infundir la una y la otra.

Advertid, dicen los santos padres, que Dios no hace anunciar el nacimiento de su Hijo a los sabios ni a los ricos de Belén; porque la soberbia, la avaricia, el placer son grandes embarazos para ir a adorar a un Dios pobre, humilde y entre penas. Los primeros a quienes es anunciado Jesucristo son los pastores, hombres pobres, humildes, trabajadores; porque son los más capaces de entrar por medio do la sencillez en los misterios de la religión. Pero ¿qué señales les dan a estas pobres gentes de la divinidad de este niño, y de la verdad del Mesías? Los pañales en que está envuelto, el pesebre donde esta reclinado y el establo. ¿Son estas las señales por las que se ha de venir en conocimiento de la suprema majestad de un Dios? No por cierto, pero con estas señales de pobreza y de anonadamiento se viene en conocimiento de un Dios Salvador, que viene a librar a los hombres de la esclavitud del pecado y de la tiranía de las pasiones. Pero ¡qué gloria la que le resulta a Dios de este nacimiento! La encarnación es la obra grande de Dios; todas las divinas perfecciones, el poder, la sabiduría, la bondad, la justicia, la misericordia resplandecen en ella de un modo el mas excelente. Jesucristo viene a reconciliar el mundo con su Padre, á destruir el pecado, a domar al demonio; a sujetar la carne al espíritu, a unir las voluntades de los hombres entre sí y con la de Dios, Con razón, pues, se anuncia hoy la paz a aquellos que fueren dóciles a la doctrina y a las gracias del Salvador.

Los pastores no desprecian el aviso que han recibido del cielo; antes bien, exhortándose los unos a los otros a ir a ver estas maravillas, parten al punto, llegan a Belén poco después de media noche, y habiendo encontrado desde luego el establo, entran en él penetrados de una unción extraordinaria de la gracia que derramaba interiormente en sus almas aquel divino Salvador; se postran a sus pies, le adoran como a Su Salvador y su Dios, y habiendo hecho sus cumplidos con la santísima Virgen y con san José, se vuelven a sus hatos llenos de un gozo indecible; no cesan de glorificar al Señor por todas las cosas que han visto y oído, y las cuentan con su natural sencillez a cuantos encuentran. Todos los que los oyeron, dice el Evangelio, quedaron atónitos de las cosas que supieron y aprendieron de la boca de los pastores.

Gruta de la Natividad, en Belén.

Gruta de la Natividad, en Belén.

« ¡Oh amor inefable! exclama aquí san Agustín. ¡ Oh caridad incomprensible cuyo precio somos incapaces de conocer! ¿Quién se hubiera atrevido jamás a imaginar que aquel que está en el seno del Padre desde la eternidad, había de nacer de una mujer en tiempo por nuestro amor? ¡qué honra y qué gloria la tuya, oh hombre, añade el mismo padre, el que un Dios se haya dignado hacerse tu hermano!

Quiso nacer así, dice san Crisólogo, porque así quiso ser amado. En el nacimiento de Jesucristo, dice san Bernardo, el pesebre nos grita altamente que debemos hacer penitencia; el establo, las lágrimas, los pobres pañales nos predican la misma virtud. Todo predica en el nacimiento del Salvador, todo es instrucción, toda lección, y todo nos dice que en cualquiera condición que hayamos nacido, en cualquiera estado que vivamos, sea vil o eminente el puesto que ocupemos en el mundo, es necesario que nuestro corazón esté desprendido de los bienes y de los placeres de esta vida : es necesario que seamos humildes, penitentes, mortificados, si queremos que el nacimiento del Salvador nos sea útil, si queremos tener parte en la redención. 

La fiesta de la Natividad del Salvador, que ha sido en todos tiempos de las más solemnes de la Iglesia; el adviento que la precede, y que por muchos siglos fue un tiempo de ayuno, como lo es aún ahora para muchas comunidades religiosas; las oraciones y la solemnidad de los ocho días últimos de adviento, las tres misas que cada sacerdote dice en este día, todo esto denota la celebridad. de la fiesta. En todos tiempos se ha celebrado el día del nacimiento de los príncipes en todas las cortes yen todos los pueblos. El día feliz del nacimiento del Salvador del mundo ¿podía celebrarse menos entre todos los fieles? Esta consideración ha hecho que la Iglesia, viéndose precisada a prohibir todas las vigilias que estaban en uso, haya dejado la de Navidad a causa de la celebridad del día. La tradición desde los apóstoles hasta nosotros ha fijado siempre la célebre época de este nacimiento al día 25 de diciembre, y la Iglesia ha querido contar el año de la redención por el día de Navidad, y sobre este cálculo ha arreglado sus oficios, como se ve en todo el orden de su liturgia yen los antiguos martirologios, fijando el punto del principio del año eclesiástico al punto del nacimiento del Salvador del mundo.

Por lo que mira a las tres misas que dice cada sacerdote en este día, este uso estaba ya establecido en la Iglesia en tiempo del papa san Gregorio, hacía el año de 600; pues advierte este santo doctor que el tiempo que se emplea en decirlas, debía abreviar en este día el tiempo de la predicación. El sentido místico de las tres misas en la celebridad de este día ha dado motivo para buscar diferentes razones de este rito extraordinario. Unos han creído que era para honrar particularmente a las tres personas de la santísima y adorable Trinidad, que, tenían tanta parte en este misterio.

Otros creen que, como el Salvador nació a media noche, la Iglesia ha querido honrar este tiempo con una misa solemne. Como los pastores llegaron un poco antes del día, la Iglesia ha querido santificar esta primera manifestación del Salvador con otra misa; y la tercera es la que se dice solemnemente cuando se junta el pueblo para celebrar las grandes solemnidades. Otros han pensado que la misa de la media noche era para honrar el nacimiento temporal del Salvador; la que se dice· al amanecer, para honrar el tiempo de la resurrección; y la tercera, que se dice solemnemente cerca del mediodía, era en honra de su nacimiento eterno en el seno del Padre. 

Por lo que mira a la cueva sagrada donde quiso nacer el Salvador, ha estado siempre en gran veneración. Es verdad que el emperador Adriano hizo en odio de los cristianos edificar encima un templo dedicado a Adonis, esperando abolir con esta sacrílega profanación la memoria de un lugar tan respetable; pero no impidió el que los mismos paganos miren este santo lugar con respeto, y dijesen siempre: Este es el lugar donde el Dios de los cristianos quiso nacer. Pero habiendo cesado las persecuciones, se demolió el templo de los paganos, y se edificó en su lugar una iglesia magnífica, forrada de planchas de plata, las paredes embutidas de mármol, y la cueva enriquecida a proporción. Se edificaron muchos monasterios alrededor; y lo que la hizo todavía más célebre, fue que san Jerónimo la escogió para su morada. El pesebre santificado con el contacto del Salvador fue llevado después a Roma, donde se conserva con mucha veneración en la célebre iglesia de Santa María la Mayor, que por esto se llama Santa María ad praesepe. Los preciosos pañales en que el Salvador fue envuelto eran una reliquia demasiado preciosa para que no se conservaran. Primero fueron llevados a Constantinopla donde se fabricó una magnífica iglesia para guardarlos con mas decencia, hasta que el emperador Balduino II los regaló a san Luis, rey de Francia, quien los colocó en la Santa Capilla de París, donde están en gran veneración, y se guarda el instrumento auténtico de la donación, escrito en el mes de junio de 1247, y todavía se leen en la caja o navecilla estas palabras : Pannos infantim Salvatoris, quibusin cunabulis fuit involutus : los pañales de la niñez del Salvador en que fue envuelto en la cuna.

Las tres misas de este día son del misterio. 

La oración de la Misa del Gallo, a media noche, es la siguiente:

Oh Dios, que habéis iluminado esta noche con el resplandor de la verdadera luz; hacednos el favor de que habiendo conocido en la tierra los misterios de esta luz, gocemos también en el cielo la alegría eterna de aquel que siendo Dios vive y reina con Vos,..

La oracion de la segunda Misa es la siguiente:

O Dios omnipotente, concedednos que así como somos ilustrados con la nueva luz de vuestro Verbo encarnado, así hagamos resplandecer en nuestras obras ‘las luces’ con que a nuestro entendimiento. Por el mismo Jesucristo…

La oración de la tercera Misa solemne es la siguiente:

Haced, o Dios omnipotente que el nuevo Nacimiento de vuestro único Hijo, que se vistió de nuestra carne, nos liberte a los que hace tiempo que gemimos bajo la esclavitud del pecado. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

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11 comentarios leave one →
  1. Miguel permalink
    diciembre 24, 2013 6:51 pm

    Un gran acto, digno de un gran Rey.

    Nuestro Señor Jesucristo, como bien se dice, el rey de reyes y señor de señores, lo demuestra al nacer en un lugar sumamente pobre, sin legiones físicas para su adoración, sino simplemente sus padres y unos sencillos pastores, sin embargo legiones de ángeles no dejaban reconocer la realeza y grandeza de su Dios, convertido en hombre, con una misión marcada desde antes de su nacimiento, porque era necesaria su venida, era necearía su presencia y ejemplo para los santos que lo secundarían.

    Dio su vida por su obra, por los hombres, quienes actualmente le damos la espalda, quienes necesitamos nuevamente de la sangre de verdaderos mártires quienes serán el punto de reconquista de la iglesia que dejó Nuestro Señor Jesucristo, lugar donde no tienen espacio los cobardes, los egoístas y soberbios que quieren seguir con sus vidas sin importar los aspectos espirituales.

    Todos somos pecadores, un servidor también, pero este nacimiento, esta manifestación de amor de nuestro Señor, nuestro Creador, nuestro Padre, debe hacernos comprender que somos una de sus obras mas queridas, respondamos pues con amor a su acto, imitemos con gallardía su vida y su obra.

    Feliz Navidad. y que Dios los bendiga.

  2. Inés. permalink
    diciembre 24, 2015 1:18 am

    Miguel :

    Tiene mucha razón. Todos somos pecadores. Por esa razón vino el Hijo de Dios al mundo, para que con el auxilio de su gracia dejásemos de serlo.

    A todos nuestros hermanos en la fe envío mi más entrañable saludo en Cristo, Rey de reyes, y Señor de señores.

    “Ante Él se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra y hasta en los abismos”.

  3. Ricardo Calderón Saez permalink
    diciembre 24, 2015 4:00 pm

    Laicismo esperpéntico: El Ayuntamiento de Rincón de la Victoria (Málaga) aprobará las comuniones y los bautizos civiles

    http://www.alertadigital.com/2015/12/24/laicismo-esperpentico-el-ayuntamiento-de-rincon-de-la-victoria-malaga-aprobara-las-comuniones-y-los-bautizos-civiles/

  4. Inés. permalink
    diciembre 25, 2015 12:40 am

    Hoy nos ha nacido el Salvador del mundo, el Mesías, el Señor.

    !!!Bendito y alabado sea Dios por los siglos de los siglos!!!

  5. diciembre 25, 2015 12:52 am

    Feliz navidad a todos los foristas:Ines, Redacción, Restaurador.. De los cuales he aprendido mucho de la fe como en otras áreas de la vida. Que la Unidad en la fe nos una mas y mas… En Cristo y María Santísima.

    • diciembre 25, 2015 3:46 pm

      El Niño Dios y sus santos padres te den (y a los tuyos) en abundancia la Caridad, la Fe y la Esperanza en esta Santa Natividad.

      Unidad en la Verdad

  6. Enrique Sanhueza permalink
    diciembre 28, 2015 2:01 pm

    La neoiglesia eliminó la Misa del Gallo en varias ciudades. Los neocuras hacen neomisas más temprano con la excusa de que no quieren molestar a las familias tan tarde o a los niños pequeño que deben dormir a esa hora. Otros neocuras salen con la excusa de que ellos también quieren pasar la Navidad con sus familias y que les respeten ese derecho y se saltan olímpicos la misa del gallo y hasta la neomisa del día siguiente.

  7. Fernando permalink
    diciembre 20, 2016 8:29 am

    Foro: Sobre la corona de adviento: lo de confeccionarla con ramas y frutos de pino es un invento de la neoiglesia? Gracias.

    • enero 18, 2017 10:09 am

      Hasta donde hemos averiguado, la corona tal es tan pagana como el “árbol de navidad”…

      Unidad en la Verdad

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