Skip to content
4 comentarios leave one →
  1. Jester permalink
    septiembre 2, 2016 1:00 pm

    1.- Renunciar a las diferencias entre las religiones con el fin de buscar sólo algunas de las verdades aceptadas por todos o al menos por una mayoría. Dado que eso reduciría el número de las verdades aceptadas a prácticamente nada, entonces habría que dar un segundo paso.
    2.- Buscar formulaciones genéricas comunes, aunque luego cada uno las interpretara de modo diferente.
    Por ejemplo: en el ofertorio de la Misa católica del Novus Ordo se dice:” …él será para nosotros pan de vida”. Este “para nosotros” hace que una realidad objetiva, como es la presencia real de Cristo en la Eucaristía, pueda ser interpretada en un sentido subjetivo: “para mi será pan de vida”, para otro puede ser otra cosa diferente.
    Dicho de otro modo: esta frase puede ser igualmente aceptada por un católico (que la entendería en sentido de presencia real de Cristo en la Eucaristía) como por un protestante (que la entendería en sentido subjetivo. Para mí el pan eucarístico sigue siendo pan, no ha habido ninguna transustanciación).

    Así pues, con una misma formulación se habría “unido” a las dos confesiones, la católica y la protestante en este punto concreto. En realidad no habría ninguna unión, pues cada una estaría interpretando la frase con un sentido diferente. No habría unión real de credo sino sólo de formulación. A eso nunca se le puede llamar verdadero ecumenismo.
    La presencia de Cristo en la Eucaristía es real, independientemente de mi fe o de lo que yo piense que es. Quien hace que Cristo esté presente en la Eucaristía son las palabras dichas por el sacerdote en el momento de la consagración de la Misa, y no mi fe.
    Por lo que para evitar confusiones habría que decir: “…él será pan de vida” eliminando el “para nosotros”.
    Las consecuencias de todo ello serían las siguientes:
    1.- Tendríamos que renunciar a muchas verdades enseñadas por Jesucristo y luego creídas y defendidas por la Iglesia católica. Ej.: sacerdocio, sacramentos, Virgen María…
    2.- Sería reconocer que no existe “la verdad”; sino que más bien existiría “mi verdad”, la cual sería la que cada uno se “fabricara” según sus propios criterios. Es decir, caeríamos en el más burdo de los subjetivismos.
    3.- Al mismo tiempo, esta corriente ecumenista, que empezó prácticamente después del Vaticano II, estaría causando una grave confusión entre los fieles. Para unos, todo se reduciría a que lo mismo daría una religión que otra con tal de que uno fuera fiel a ella. Llegaría un momento en que si todo da lo mismo, lo mejor sería fabricarse cada uno su propia religión. En otras palabras, destronar a Dios y ponerse el hombre en su lugar. ¿No les recuerda esto a la tentación del Paraíso? Habiendo buscado salvar a todos los hombres, pero por caminos diferentes a los de Cristo, lo que habríamos conseguido sería condenarlos a todos.
    Es curioso el tremendo auge que están teniendo las religiones “aconfesionales” en el mundo protestante.
    4.- Decir que todas las religiones son verdaderas es lo mismo que decir que todas las religiones son falsas. Y ello ha llevado a muchas personas al indiferentismo y al ateísmo. Es decir, a una apostasía universal.

    http://quiennoestaconmigoestacontrami.blogspot.com.ar/2015/01/catequesis-contra-el-falso-ecumenismo.html

    este artículo es bastante esclarecedor excepto porque habla de un verdadero ecumenismo que en realidad no hay tal.

  2. Jester permalink
    septiembre 2, 2016 1:04 pm

    Si Jesucristo ostenta todo poder en el cielo y en la tierra, entonces, no hay absolutamente ningún poder que esté sobre Él, por el contrario, todos están bajo su dominio y soberanía. No hay Reyes, ni Príncipes, Parlamentos, ni Cámaras que puedan sustraerse a la realeza de Cristo. Es más, todo poder de este mundo es participación del poder absoluto y supremo de Dios, por ello no puede ser ejercido en contra de su voluntad, ni de su santa ley. También el poder mundano está en función del fin último del hombre que es la gloria de Dios y bienaventuranza eterna.

    “La libertad civil de todos los cultos propaga la peste del indiferentismo”. Beato Pío IX

    “El efecto de la Constitución decretada por la asamblea es aniquilar la religión católica y, con ella, la obediencia debida a los reyes. En orden a esto se establece como un derecho del hombre en sociedad esta libertad absoluta que no sólo asegura el derecho de no ser inquietado en cuanto a sus opiniones religiosas, sino que acuerda además esta licencia de pensar, de decir, de escribir e incluso de hacer imprimir impunemente en materia de religión todo lo que pueda sugerir la imaginación más desordenada; derecho monstruoso que parece, a la asamblea, resultar de la igualdad y libertad, naturales a todos los hombres.

    “Mas, ¿qué podría haber de más insensato que establecer entre los hombres esta igualdad y esta libertad desenfrenada que parece ahogar la razón, el don más precioso que la naturaleza ha hecho al hombre y el único que lo distingue de los animales?”. (S.S. Pío VI, carta “Quodaliquantulum” a los obispos franceses de la Asamblea Nacional, 10 de marzo de 1791)

    “De esta corruptísima fuente del indiferentismo brota aquella absurda y errónea sentencia, o más bien delirio, de que se debe afirmar y vindicar para cada uno la absoluta libertad de conciencia. Abre camino a este pestilente error aquella plena e inmoderada libertad de opinión que para daño de lo sagrado y profano está tan difundida, repitiendo algunos insolentes que aquella libertad de conciencia reporta provecho para la religión.

    “Pero, ¡qué muerte peor hay para el alma que la libertad del error!, decía ya San Agustín. Porque ciertamente quitado todo freno que retiene a los hombres en la senda de la verdad, y abalanzándose ya su naturaleza hacia el mal, con verdad decimos que está abierto el pozo del abismo del cual vio subir San Juan el humo que obscureció el sol y salir las langostas que invadieron la amplitud de la tierra.

    “Porque de allí nacen la turbación de los ánimos, la corrupción de los jóvenes; de allí se infiltra en el pueblo el desprecio de las cosas santas y de las leyes más sagradas; de allí, en una palabra, para la república, la peste más grave que cualquier otra: la experiencia, ya desde la más remota antigüedad, lo ha comprobado en las ciudades que florecieron con las riquezas, el imperio y la gloria y que cayeron con solo este mal, a saber: la libertad inmoderada de las opiniones, la licencia de los discursos, la avidez de lo nuevo”. (S.S. Gregorio XVI, encíclica “Mirari vos” condenando el liberalismo de Lamennais, 15 de agosto de 1832)

    “Admitidos estos principios, que frenéticamente se aplauden hoy día, fácilmente se comprenderá a qué situación más inicua se empuja a la Iglesia. Pues donde quiera la actuación responde a tales doctrinas, se coloca al catolicismo en pie de igualdad con sociedades que son distintas de ella o aun se lo relega a un sitio inferior a ellas; no se tiene ninguna consideración a las leyes eclesiásticas, y a la Iglesia que -por orden y mandato de Jesucristo- debe enseñar a todas las naciones, se le prohíbe toda injerencia en la educación pública de los ciudadanos.

    “Aun en los asuntos que son de la competencia eclesiástica y civil, los gobernantes civiles legislan por sí y a su antojo, y tratándose de la misma clase de jurisdicción mixta desprecian soberanamente las santísimas leyes de la Iglesia”. (S.S. León XIII, encíclica “Inmortale Dei” sobre la constitución cristiana de los Estados, 1º de noviembre de 1885)
    http://www.arcadei.org/blogant/files/El-que-a-vosotros-escucha-a-mi-me-escucha.php

  3. Inés. permalink
    septiembre 3, 2016 2:50 am

    Esto y la oficialización del sincretismo religioso es todo uno, es decir, la gran apostasía anunciada por el Profeta Daniel y por el Apóstol San Pablo en su Segunda carta a los Tesalonicenses . Con eso queda abierto el Panteón de Agripa.

    No hay “religiones”, así, dicho en plural, porque no hay más que una sola Religión verdadera, la instituida por N. S. Jesucristo, el Verbo encarnado.

    No hay más que un sólo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo, un solo Dios y Padre, porque Dios no puede contradecirse ni negarse a sí mismo.

    Creo recordar que fue Cicerón el que dijo : ” AUT DEUS NON EST, AUT UNUS EST” : “O no hay Dios, o Dios es uno”.

    “PLURALITAS DEORUM, NULITAS DEORUM” : O lo que es lo mismo : “La pluralidad de dioses, es la negación de tales dioses”.

    Tan evidente es esto y tan irracional lo contrario, que hasta un pagano llegó a esa conclusión.

  4. septiembre 5, 2016 6:47 am

    Fellay y co. aplauden como lo ordena Blasfemogoglio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: