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Testamento a Cicerón que deberían entender todos los políticos

junio 4, 2016

Cicerón políticos

(Transcrito de La Columna de Hierro, de Taylor Caldwell)

“Hablemos de ti, mi querido Marco, dijo Tulio, porque lo que he de decirte es la única garantía y la única certidumbre que por siempre poseerás. Tendrás deberes para con el mundo, pero tu primer deber es para con Dios. Como Él te ha creado, debes considerar el conocerlo y el servirlo por encima de todas las cosas de tu vida, porque has de unirte a Él para la eternidad después de tu muerte.  El mundo realmente es una ilusión, porque ningún hombre lo ve como lo ven los otros. Su realidad no es la nuestra, ni la  nuestra es la suya. Habrá algunos que te dirán: “La política es lo más importante, porque el hombre es un animal político”, y otros te asegurarán : “El poder es la fuerza que arrastra a todos los hombres; por lo tanto, si quieres ser importante, busca el poder”.   Habrá incluso quien te declare: “El amor de tus semejantes es lo más necesario, por lo tanto, busca la popularidad”.  Éstas son sus realidades. Puede que no sean las tuyas, ni la de millones de tus semejantes”.  

“Para un hombre bueno, la felicidad en este mundo no tiene importancia ni realidad. Éste no es nuestro verdadero hogar. Un hombre bueno sólo puede hallar la felicidad en Dios y en su contemplación, aun estando en este mundo, pero entonces su felicidad se verá oscurecida por la tristeza, porque el alma no puede ser verdaderamente feliz separada de su Dios por la carne. Marco se acercó más a su padre  e inconscientemente posó una mano sobre su rodilla huesuda. Tulio acarició aquella mano con sus dedos, dándole un apretón cálido, y sus ojos suaves se anegaron en lágrimas, lanzando un suspiro y esbozando una sonrisa”. 

“El hombre ha de tener unos principios que sean su referencia, prosiguió Tulio. Antiguamente, Roma tenía unos firmes principios compuestos de Dios, patria y leyes justas. Por eso llegó a ser fuerte y poderosa, sostenida por la fe, el patriotismo y la justicia.  La nación que se aparta de Dios, se aparta de su alma, y sin alma no puede sobrevivir ninguna nación. Tenemos una República, pero nuestra República declina. Las odiosas  cabezas de los conspiradores ya se perfilan en el crepúsculo de nuestra vida y sus espadas son visibles.  Es lo que dijo Aristóteles: “Las repúblicas declinan en democracias, y las democracias degeneran en despotismos”. Nos acercamos a ese día.”

“En cada generación nacen hombres perversos y el deber de una nación es hacerlos impotentes. Cuando veas a un hombre que ambiciona el poder, lleno de odio y desprecio hacia sus semejantes, destrúyelo, Marco.  Si alguien pretende cargos porque secretamente ambiciona lo que denomina “las masas” y desea controlarlas para esclavizarlas prometiéndole placeres que no ha merecido, denúncialo. Debes tener presente a Roma.

“¿Me comprendes, hijo?  Sí, respondió Marco.  Tulio sintió un temblor, cerró los ojos y oró por su hijo. Luego volvió a hablarle de Dios.

El conocer a Dios produce un gozo inefable, pero también causa dolor. Cuando contemplo la belleza del mundo que Él ha creado, me siento embargado de tristeza porque a mí, hombre mortal, me es imposible retener ese momento de exaltación y pleno conocimiento. Sé que la belleza que veo no es más que el reflejo de otra más grande e inmortal.  Hay momentos que con sólo pensar en Dios me siento extasiado ; sensación ante la cual el éxtasis que producen los sentidos y la mente es nada. Se te mete en el corazón como una bola de fuego que da vida, alegría y resplandor mientras quema y consume todo lo ordinario y mezquino.  ¿Por qué esa sensación sobrepasa la imaginación de los hombres de modo que no puede ser expresada con palabras?  ¿Será el recuerdo de una vida anterior al nacimiento, cuando el alma reconoce la mano del Creador?   ¿Es nostalgia de una vida celestial hace tiempo perdida y cuya desaparición siempre se ha lamentado? ¿O de una existencia humana perfecta de la cual hemos caído? Si es así, !qué grande debió ser aquella caída!

Reza para que nunca olvides que el hombre sin Dios es nada y que todas las vicisitudes de la vida carecen de significado y son como el polvo del desierto que el viento arrastra sin destino fijo”.

3 comentarios leave one →
  1. Volia permalink
    junio 4, 2016 10:47 am

    Francamente sin palabras… una civilización tan digna, no merecía menos que la Sede de San Pedro. Pero, hay!, ya entonces veían cuál sería su desgracia… el hombre sin ley, el hacedor de masas, el perverso, el mentiroso… el propio anticristo iba a hacer allí su sede. Duele en el alma, porque cada vez la hora está más próxima.

    Vladika

  2. Clemente permalink
    junio 4, 2016 4:38 pm

    Hoy los políticos no sirven a la nación, se sirven de ella.

  3. Inés. permalink
    junio 5, 2016 4:48 am

    Volia :

    Fue digna, dentro de su paganismo, mientras fue austera, laboriosa, sacrificada, respetuosa con las leyes, en definitiva, cuando fue religiosa.

    “La nación que se aparta de Dios, se aparta de su alma, y sin alma no puede sobrevivir ninguna nación”. Y Roma cayó cuando lo olvidó. Y la sociedad moderna, es decir la nuestra, caerá por la misma razón.

    Si no rectificamos y cambiamos de rumbo volviéndonos a Dios, el día de la caída estará cada vez más cerca.

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