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La otra firma: Lefebvre sí firmó herejías del Vaticano II

mayo 9, 2016

Otra cosa sería si Marcel Lefebvre y Antonio Castro Mayer se hubiesen negado a firmar, a traicionar…

Con toda la razón y calidad moral, los lefebvrianos podrían afirmar dignamente que se oponen íntegramente a las herejías proclamadas en el Vaticano II y cuyo fruto ellos mismos reconocen como el mayor desastre para la Iglesia Católica en toda su historia.

Pero no fue así. Los lefebvrianos reconocen estar de acuerdo en el Conciliábulo, salvo en “algunos pocos detalles” cuyas diferencias supuestamente intentan superar en los “diálogos” neoecuménicos con la Logia Vaticana…

¿Ambos se equivocaron y firmaron “placet”, y además en dos ocasiones?

(Con datos de la “Biografía de Monseñor Marcel Lefebvre”, redactada  por su biógrafo oficial, Tissier de Mallerais y publicada en francés por la FSSPX, específicamente en las páginas 332 y 333)

  Ese día cada Padre conciliar firmó, como de costumbre, su ficha individual de asistencia (diferente de los documentos doctrinales), después Pablo VI hizo su entrada solemne y, finalmente, el Secretario General leyó los cuatro textos propuestos al sufragio de los Padres. De esa forma la votación final sobre la libertad religiosa fue seguida de otras tres votaciones finales sobre los decretos relativos a la actividad misionera de la Iglesia (Ad gentes), el ministerio y la vida de los sacerdotes (Presbyterorum ordinis), y la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo de hoy (Gaudium et spes). 

  Todos los Padres rellenaban una ficha individual de votación para cada documento conciliar con un lápiz especial de mina magnética que permitía la anotación mecanográfica de los votos, y luego la firmaban. El voto era secreto y personal: si un Padre era procurador de otro ausente, no podía votar por él (así lo exigía el Código de Derecho Canónico, como lo recordó Monseñor Felici); pero podía firmar en nombre del otro el acta una vez promulgada. 3

  Después de la Misa Monseñor Pericle Felici se acercó a Montini y anunció los resultados de los cuatro escrutinios. El Papa aprobó entonces los cuatro documentos y los promulgó oralmente (téoricamente ex cathedra) en medio de sonoros aplausos.

  Luego circularon entre los Padres grandes hojas, cada una encabezada con los nombres de los cuatro documentos promulgados, y se invitaba a los Padres a estampar en ellas su firma, precedida de la palabra “Ego”, “yo”, lo que significaba la unión de cada uno con el acto de promulgación del Papa, cabeza del colegio conciliar. Los representantes de otros Padres podían notificar la aprobación de su mandante añadiendo una nueva firma: “Ego procurator…”, “yo, procurador de…”, en nombre del Padre a quien representaban.

  Así, en una de esas grandes hojas figuran, escritas por una misma mano, las siguientes firmas:

  “Ego + Marcellus Lefebvre arch. tit. Synnada in Phrygia,”

  “Ego procurator pro Epis. Augustinus Grimault, epis. tit.,”

  y en otra:

“Ego Antonius de Castro Mayer, ep. Camposinus, Brasilia.”

 De estos hechos innegables se deduce que Marcel Lefebvre, lo mismo que Monseñor de Castro Mayer, firmaron finalmente la promulgación de la declaración Dignitatis humanæ.

  Lo que puede parecer un cambio repentino de opinión no tiene, sin embargo, nada de sorprendente. Una vez que un esquema había sido promulgado por el Papa ya no era un esquema, sino un acto magisterial, y así cambiaba de naturaleza. El propio Monseñor Lefebvre hizo hincapié en el peso de la aprobación pontificia en su conferencia del 15 de septiembre de 1976, en la que reconoció haber firmado muchos textos del Concilio

“bajo la presión moral del Santo Padre”, pues —decía— “NO PUEDO SEPARARME DEL SANTO PADRE: SI EL SANTO PADRE FIRMA, ESTOY MORALMENTE OBLIGADO A FIRMAR.”  (“je ne puis pas me séparer du Saint-Pére: si le Sain-Pére signe, moralment je suis obligé de signer”) 5

  “Básicamente —escribía Wiltgen—, ésa fue la actitud de todos los Padres conciliares. (…) Aunque cada cual creyese que su postura sobre un punto dado era la correcta, (…) esos hombres formados en el derecho eclesiástico” 6 creían que su deber era “adherir al juicio que había prevalecido en la cabeza”. No había deshonra ni inconstancia en esa sumisión.

 Después de todo, las cláusulas de Dignitatis humanæ, ya fueran sobre “la religión verdadera” o sobre los “justos límites” de la libertad religiosa, permitían en rigor interpretar las once líneas propiamente declaratorias (nº 2) en sentido católico, aunque no fuera ése el sentido obvio del texto tal como se deducía de todo el resto del documento.

 En todo caso, la adhesión de Sus Excelencias Marcel Lefebvre y Antonio de Castro Mayer quedó oficialmente registrada en las Actas del Concilio. 7

Marcel Lefebvre y Antonio Castro Mayer “placet”…

 Si Monseñor Lefebvre afirmó después, en repetidas ocasiones, que no había firmado la libertad religiosa, como tampoco Gaudium et spes, lo hizo llevado por la lógica de su oposición anterior y posterior a la promulgación de la libertad religiosa, y engañado por su memoria 8 o por algún error.

Foro Católico: (¿La memoria de Lefebvre también “engañó” a Castro Mayer, y a ambos, en dos ocasiones, al menos…?) 

   Eso quiere decir, por un lado, que otorgó su placet final a todos los esquemas conciliares al haber firmado todos los documentos del Concilio (como dan fe las Acta synodalia).

  Sea como fuere, la comparación del número de votantes sobre la libertad religiosa (2386) con el de los Padres presentes que firmaron la promulgación (2364) muestra que al menos veintidós Padres, tanto si votaron a favor como en contra, no firmaron los documentos. Marcel Lefebvre y Castro Mayer no fueron parte de estos.

Notas:

1 – Cfr. Sedes sapientiæ, revista de la Sociedad Santo Tomás de Aquino, nº 31, pp. 41-44; nº 35, pp. 32-45.

2 – Según la relación mecanográfica que se conserva en los archivos del Concilio. Monseñor Lefebvre afirmó haber votado non placet sobre la libertad religiosa y la Iglesia en el mundo de hoy.

3 – CIC de 1917, canon 224, § 2; A. Syn.vol. III, pars VIII, p. 184.

4 – Conservadas en los archivos del Concilio y cuya síntesis figura en los A. Syn., vol. IV, pars VII, pp. 804-859.

5 – Itinéraires, nº especial, abril de 1977, pp. 224 y 231.

6 – WILTGEN, 289.

7 – A. Syn., vol. IV, pars VII, p. 809, 10ª línea, y p. 823, 8ª línea.

8 – Manuscrito II, 32, 33-34.

9 – Le Chardonnet, nº 57, junio de 1990; nº 59, septiembre de 1990; nº 61, diciembre de 1990: Tradi presse, nº 8, 15 de junio de 1990; Fideliter, nº 73, julio-septiembre de 1991, p. 3.

10 – 4 de diciembre de 1963 (A. Syn. vol. II, pars VI, p. 443); 21 de noviembre de 1964 (vol. III, pars VIII, p. 863); 28 de octubre de 1965 (vol. IV, pars V, p. 625); 18 de noviembre de 1965 (vol. IV, pars VI, p. 637); 7 de iciembre de 1965 (vol. IV, pars VII, p. 809).

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27 comentarios leave one →
  1. septiembre 16, 2011 10:02 pm

    Lo que más llama la atención es que Lafiebre llama “santo padre” al Diablo Montini.

  2. septiembre 16, 2011 10:15 pm

    Ese bocadote de que Lefebvre se equivocó y se disparó dos veces en la nuca, para que luego el neoconversus Castro Mayer también se disparara dos veces en la nuca y con la misma arma, es un cuento chino…

    Y encima se llevaron entre las patas de los caballos al obispo Agustín Grimault, a nombre de quien Lefebvre también firmó las actas heréticas.

    Sin embargo sí existieron al menos 22 padres conciliares que se mantuvieron fuera de la traición…

    ¿Quiénes serían?.

    Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  3. Domus Aurea permalink
    septiembre 17, 2011 12:13 pm

    Qué valientes esos 22… Parecen “los valientes de David”. ¿Vivirá alguno de ellos, aún?

    • Paula Rosas permalink
      abril 1, 2012 1:28 pm

      Disculpe, “valientes” pero muy callados.. de qué nos sirvieron asi? Necesitabamos esa luz y se oscurecieron o LOS oscurecieron eternamente.
      pax

  4. fire permalink
    septiembre 17, 2011 1:36 pm

    El problema es que al catolico se le educo con la papolatria, esto es, no se puede ir contra el papa, de ahi que la infiltracion del judio montini fue un exito rotundo…puede que la mayor parte de los padres del concilio rechazaran por conciencia los documentos, pero como montini los aprobaba pues ni modo a votarlos, mismo razonamiento que tuvieron Lefevbre y de Castro Mayer. Solo hubo 22 que tuvieron un valor extremo, pero aun asi, se ocultaron en las sombras mientras sus propias diocesis fueron desvastadas por la apostasia. La defeccion catolica ha sido casi total…solo falta el anticristo y benito XVI se le inclina, a menos que se cumpla la profecia de san Pio X y salga huyendo

    • septiembre 18, 2011 2:50 pm

      No es correcto fire.

      A los católicos siempre se nos ha dicho que el Papa, desde San Pedro, es un hombre, un pecador arrepentido, pero que goza de la asistencia especialísima para guiar al rebaño por los senderos de la Verdadera Fe.

      Éso que se nos enseña desde el Catecismo no es “papolatría”, como groseramente señalan los lefebvrianos, que desprecian y odian el Papado.

      Es simple devoción y veneración por la institución divina del papado, en la persona del Sumo Pontífice verdadero, el Vicario de Cristo en la Tierra, el Padre, Pastor y Maestro de todos los fieles.

      Así lo enseña la Iglesia Católica.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

    • Tomás permalink
      febrero 12, 2014 10:13 am

      fire

      En los documentos “conciliares” se encuentran abiertamente herejías, como, por ejemplo, que las comunidades protestantes y las “iglesias” cismáticas pertenecen a la Iglesia y son medios de salvación.
      Todo padre conciliar tendría que haberlas detectado.

      Según Mons. Thuc muchos padres conciliares se aburrían escuchando interminables monólogos en latín y pasaban el tiempo en las cafeterías charlando o leyendo el diario. Cuando llegaba el momento de votar preguntaban a un padre conciliar de “confianza” que es lo que tenían que hacer.

      Todo padre conciliar sabía que firmar un documento herético es abandonar la Fe y nadie, ni siquiera un (supuesto) Papa, puede obligar a un católico a pecar, especialmente si es un pecado contra la Fe.

      Lo peor no es que hayan firmado esos documentos heréticos, sino que jamás se hayan arrepentido y vuelto a la Fe, ni siquiera al conocer las críticas de Lefebvre al “concilio”. Críticas bastante aguadas y tímidas por cierto, pero críticas al fin.

      Para la apostasía general del clero durante y después del vaticano 2 no hay disculpa alguna. Su culpa es agravada enormemente por por el hecho que arrastraron prácticamente a todos los católicos a la apostasía y muchos de ellos (?cuántos?) al infierno.

      ?Dónde estarán en este momento estos “clérigos”? Mucho me temo que le estarán haciendo compañía al prototipo del clérigo traidor, Judas Iscariote. Y también me temo que allí terminarán Bergoglio, Ratzinger, Poli y el resto.

  5. Domus Aurea permalink
    septiembre 17, 2011 7:32 pm

    Coincido, Fire, en que la infiltración de Montini fue todo un éxito: fíjese que hasta ahora, si Ud. demuestra que era judío (incluso con fotografías, como hace el P. Vila en “Chiesa Viva”, lo insultan a uno como enemigo de la fe, “eso no puede ser porque es el Papa”, “hablar mal del Papa es pecado grave”, etc. etc.
    Ni siquiera saben que ya hubo uno (Anacleto II) y que los responsables directos son los electores del pontífice, que retuercen las normas para las elecciones y se ríen de Dios en la cara…
    Pero , “Ridebo et subsannabo”…

    • septiembre 18, 2011 2:55 pm

      Aurea

      Montini no fue nunca judío de verdad, era un cabalista enemigo del verdadero judaísmo, y por supuesto del Cristianismo.

      Tenía sangre hebrea, sí, pero nunca compartió la devoción de los judíos, del Pueblo fiel que esperaba al Mesías prometido.

      Contrariamente, Montini y sus padres odiaron siempre al Mesías, tal y como sus antecesores del clan de Anás y Caifás. Por eso quisieron destruir Su Iglesia.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  6. Inés. permalink
    septiembre 18, 2011 3:42 am

    Lo escrito y firmado por Lefebvre y Castro Mayer escrito está y firmado quedó, como diría Poncio Pilato. No hay modo de negarlo ni ocultarlo, salvo que se conviertan en cenizas los documentos y actas del conciliábulo.

    Aurea : ¿Cómo explicar el silencio de esos 22 padres conciliares que se negaron a firmar? ¿Por qué ninguno de ellos, que sepamos, alzó con energía su voz entonces , y después, en sus respectivas Diócesis?

    ¿Por qué ese silencio?

    ¿Por qué? ¿Qué habría pasado si nadie hubiese alzado la voz contra las herejías, herejes y usurpadores que no han dejado de asolar a la Iglesia en los más de XX siglos de cristianismo?

    Repito una vez más : ¿Qué hicieron esos 22 Padres conciliares tras la clausura del conciliábulo para proteger al rebaño que se les había encomendado en sus respectivas Diócesis?

    ¿Renunciaron a ellas y se fueron a su casa?

    • septiembre 18, 2011 3:06 pm

      Inés

      No lo sabemos.

      No sabemos aún quiénes fueron esos 22 padres conciliares. Sabemos que Lefebvre y Castro Mayer no formaban parte de esos 22, eso sí.

      Quizá algunos de esos 22 sacerdotes hayan permanecido ocultos, o hayan transmitido la Fe, o hayan ordenado y consagrado.

      De quien sí sabemos -con certeza- que providencialmente fue “despedido” antes de la apostasía generalizada, fue del humilde pero gran obispo vietnamita Ngo Dinh Thuc, humilde pero sabio; con triple doctorado; en Teología, en Filosofía y en Derecho Canónico y fundador de la primera universidad católica de Indochina.

      Sabemos que al inicio del concilio, en 1962, sufrió la muerte de sus familiares (incluido el del presidente católico de Vietnam) pero así Dios lo apartó del conciliábulo antes de la apostasía, y que Montini ya no lo dejó volver.

      Sabemos que no estaba ya presente al firmar las actas definitivas, proclamadas “ex catedra” por el usurpador Montini-Alghisi. Así que no pudo ser cómplice, como sí lo fueron Lefebvre y Castro Mayer.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

    • Tomás permalink
      febrero 12, 2014 9:46 am

      Inés

      Todos se fueron a sus casas, como nada hubiese pasado. Todos terminaron aceptando los herejías del “concilio” e implementándolas en sus diócesis.
      Lefebvre se retiró y se dedicó hacer vida de jubilado, hasta que un grupo de sacerdotes y seminaristas lo fueron a buscar y lo convencieron que se ponga a la cabeza de la resistencia contra el “concilio”.

  7. fire permalink
    septiembre 18, 2011 9:56 pm

    Bueno si se nos enseña que el papa goza de una especial asistencia, como lo intepretarian los padres conciliares cuando montini proclamo el vaticano II como doctrina infalible, invocando la asistencia de los santos apostoles??? Podian los padres conciliares decir…un momento estas equivocado!…si cualquiera de nosotros hubiese estado ahi, como habriamos tomado el asunto? Contradecir a Montini y negarle obediencia cuando ni siquiera se sabia su origen? o si era anteriormente hereje?

    FC: en los tiempos de Rampolla, o antes, de Clemente…o mucho antes, de Pierleoni, los pocos verdaderos apóstoles y presbíteros, inclusive seglares; tuvieron el valor de enfrentarse y rechazar a los usurpadores… en esta ocasión también fueron muy pocos.

    Actualmente resulta facil de determinarlo ante los estudios y pruebas que se han recapitulado durante años y decadas,

    FC: Antes no fue fácil, ni ahora lo es.

    pero los padres del concilio no tenian como determinar aquello, ellos no gozan de una asistencia especial de infabilidad, el papa si, como determinar si lo que la conciencia me dice es falso y veo al papa haciendo lo contrario??…

    FC: estás en un error; siglos atrás no se tenía el acceso pleno y abundante al Magisterio, ni las advertencias tan claras, como por ejemplo la Cum ex apostolatus, la Quo Primum Tempore, el Syllabus, la Humanum Genus, la Pastor Aeternus, la Pascendi y muchos otros documentos papales, los cuales junto con el Código de Derecho Canónico nos dan un claro proceder para estos casos; el actual problema es la voluntad, la soberbia y la cobardía…

    Unos padres apelaron al secreto para hacerlo, otros forzando sus conciencias firmaron los documentos. La gran mayoria opto por dejar a nuestro Señor solo, con la premisa: “Dios nos dara mejores tiempos” incluso Lefevbre decidio ir al retiro, el mismo lo confiesa, pasar sus ultimos años en divinas contemplaciones viviendo de la modica pension que tenia, a tal punto que incluso renuncio a la cabeza de la congregacion de la cual era presidente, dejando esta abandonada y desvastada por los innovadores.

    FC: Es una falsa y contradictoria versión sobre Lefebvre, ya que él fue designado por el propio Montini para tratar de atraerse a otros superiores de órdenes religiosas a la Nueva Teología Montiniana.

    Supuestamente fundo su hermandad, ante la llegada de seminaristas huermanos de la santa doctrina pues los seminarios del mundo entero eran regidos por modernistas…

    FC: La verdad es que abandonó a su suerte a los espiritanos, de los cuales era el superior general. Los entregó en manos de los modernistas. Eso es cobardía o complicidad.

    Se profetizo desde hace siglos la apostasia, pero el vaticano II tomo desprevenidos a TODOS, nadie esperaba tal jugada del maligno, valerse supuestamente de la obediencia para llevar a la desobediencia y la mejor forma, capturando la sede apostolica. Por cierto, la totalidad del judaismo actual es heredero y practicante del Talmud, conjunto de textos que destilan ODIO literal contra Cristo y los cristianos, y pensar que todavia cristianos ingenuos piensan que son hebreos al estilo del antiguo testamento que desconocen del mesias solamente…por favor!

    FC: También es una falsa versión. Justo antes de iniciar el conciliábulo, en 1962, Maurice Pinay ya había repartido la primera edición de “Complot contra la Iglesia” entre todos los pares conciliares. Todos tuvieron acceso a la advertencia, y Lefebvre se adelantó fundando la Coetus Internationalis Patrum, pero encabezada por hebreos infiltrados como Castro Mayer, Francis Spellman, Geraldo Sigaud (esbirro del cripto hebreo “tradicionalista” Plinio Correa de Oliveira) y otros, quienes se aseguraron de controlar a casi todos los enemigos de modernismo, tal y como denunciaron varios desencantados ex seguidores.

    • Tomás permalink
      febrero 12, 2014 10:23 am

      Foro Católico

      El dato de que fue repartido a – todos – los padres conciliares el libro de Pinay es interesante, pues muestra que – todos – los participantes del “concilio” sabía o tendrían que haber sabido lo que allí se estaba jugando.

      Si se desentendieron del asunto, para no tener “problemas”, ya no eran de buena fe.

      Lo mismo se puede decir de los obispos, sacerdotes y laicos con un cierta formación teológica de la Fraternidad y de la línea media en general, que conocen los argumentos de los verdaderos católicos, los “sedevacantistas”. Si hacen los ciegos y los sordos, no se encuentran en ignorancia invencible.

  8. Inés. permalink
    septiembre 19, 2011 9:40 am

    Cierta Logan, muy cierta y más que cierta la puntualización que me hace, que acepto en todos sus términos. Sobre ella no tengo la menor duda.

    Sabemos documentalmente que esos 22 Padres no firmaron, eso sí, y muy poco sobre quienes fueron y como acabaron sus vidas.

    Bien pensado no es en absoluto extraño que se les silenciara , o que se les tratara como a Mons. Thuc o quizá peor.

    • septiembre 19, 2011 7:47 pm

      Así es querida hermana.

      Faltan además otros padres conciliares quienes por diferentes motivos ya no asistieron al conciliábulo en su parte final. Igualmente los que fueron “renunciados” y los que estaban tras la cortina de hierro o de bambú, encarcelados y troturados.

      Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

      • SOLEDADO permalink
        octubre 17, 2011 9:55 am

        Cuando dice que los nombres estaban estampados por la misma mano, ¿no hace referencia a que alguien firmó por ellos? Eso no entendí, gracias.

      • octubre 17, 2011 7:40 pm

        Se refiere a las firmas de Lefebvre y del ausente obispo Grimault (por medio de Lefebvre) ““Ego procurator pro Epis. Augustinus Grimault, epis. tit.,”

        Ambas fueron escritas por el mismo puño, lo cual demuestra que Lefebvre tenía plena conciencia del documento, pues hasta firmó en nombre de un ausente, con el permiso de éste.

        Más abajo aparecía la firma de Castro Mayer, pero de puño y letra del brasileño…

        Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

      • Tomás permalink
        febrero 12, 2014 9:37 am

        A cambio de ellos asistieron los obispos “ortodoxos” fieles a Moscú. Por supuesto, solamente bajo la condición que el “concilio” no condene el comunismo.

        Por ese motivo fue “cajoneado” un pedido de condena del comunismo, iniciado por Lefebvre y Castro Mayer y firmado por cientos de padres conciliares.
        Llama la atención que ninguno de ambos prelados reclamó por el “paradero” de su petición durante el “concilio”.

  9. Tomás permalink
    febrero 12, 2014 9:22 am

    Es Tissier de Mallerais quien afirma, en su biografía sobre el arzobispo, que ambos prelados han firmado la “Dignitatis humanae”.
    Existe fotocopia de “Acta Synodalia” tomo IV, VII, página 809 y página 823, en la cual aparecen las firmas de Lefebvre y Castro Mayer respectivamente.

    El hecho que otros 22 padres conciliares no hayan firmado, muestra que Lefebvre y Castro Mayer lo han hecho en forma voluntaria.

    Si Lefebvre años después afirmó no haber firmado esa declaración herética, lo hizo para dar aires de héroe (obispo de hierro) y/o porque ha sido demasiado cobarde para reconocer el hecho.
    Que le haya fallado la memoria es poco probable, pues Lefebvre era sumamente lúcido y un acontecimiento de tal trascendencia no se olvida fácilmente.

  10. Hernan permalink
    mayo 10, 2016 6:54 am

    Que haya firmado es grave, pero lo más grave es que lo ocultaban y lo negaban luego, recuerdo escuchar a Andrés Morello decir con esa voz de ultratumba que hacía cuando era rector del semiasnario de La reja Bs.As., para darse más misterio repetía: Monseñor Lefebvre fue el único obispo junto a Castro Mayer que se opusieron a todas esas novedades, hasta Ottaviani claudicaba y Lefebvre se conservó firme como un obipso de hierro.
    Por eso estimados foristas, si no se entiende bien quien fue Lefebvre y cual fu su misión en esta gran apostasía de la fe, no se entiende nada y luego terminan como ahora, neo frater, resistencia, cardocistas de resistencia dura, devenidos sedevacantistas x necesidad como los curas Espinas en Cordoba Argentina, los autoproclamados materialiter como los Ricossa, SANBORN, Dolan, Cekada, Morello y compañía. Todos resentidos, hombres sin Fe Católica y vividores de la fe de la gente sencilla e ignorante, por mas que tengan plata y apellidos, eso no suplanta la ignorancia.
    Ahi estaba leyendo en la website de Argentina dirigida or Olga Moreno -Catolicos Alerta- que andan publicando la teoría del cardenal Siri, es una verguenza que esta mujer, que conoció a los grandes paladines de la Fe en Argentina y en el mundo y que sabe que toda esa historieta es falsa, se dediquen a hacer resusrgir esas cosas para seguir confundiendo a los católicos perplejos.

    • mayo 10, 2016 7:58 am

      Hernán.

      El cariño de Olga por Lefebvre y los chicos de Morello la ciegan.

      Unidad en la Verdad

      • Hernan permalink
        mayo 10, 2016 9:05 am

        Ahhh, como me alegra que se hayan dado cuenta de eso, si Morello le dice a Olga que se tire de la montaña, (editado) se tira

  11. Juan José permalink
    mayo 10, 2016 3:48 pm

    Ahora que leo lo referido a Olga Moreno, recuerdo que esta señora, con motivo de aquel mismo artículo “La Verdadera Resistencia”, publicado en el sitio Amor de la Verdad, se encargó de difamar grosera, artera y maliciosamente al autor del mismo.
    Digo esto porque lo publicó en su propio blog, aprovechándose de que no se puede responder ni una palabra allí; lo hizo con mucha violencia y prepotencia, y, ante la imposibilidad de refutar nada de nada de cuanto contenía el comentario, y con tal de poder responderle algo, le hizo decir una serie de disparates totalmente inventados por ella.
    Y como si eso fuera poco, también hizo referencia a algunos desencuentros y entredichos entre aquellos primeros defensores de la Fe, comentarios estos totalmente fuera de lugar y que no venían al caso, pero que no hacen más que confirmar cierta fama de que goza en tal sentido, y que prefiero no ventilar aquí.
    Es de suponer que esta señora, al igual que el tal Buteler, montó en cólera ante algunas referencias al lefebvrismo de tiempos pasados, pues de otra manera no se entiende por qué reaccionó de semejante manera.
    Obviamente, y para ser justos, esto no quita ni empaña su encomiable tarea al frente de su blog Católicos Alerta, con publicaciones muy valiosas y positivas, a mi modo de ver.

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