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«¿Qué dices ahora, judío, tú que ayer levantabas airoso tu cabeza ante la Cruz?»: San Bernardo en su homilía de la Resurrección

marzo 27, 2016
San Bernardo, estatua en su casa natal. En su homilía reprocha al judío por el crimen de Deicidio.

San Bernardo, estatua en su casa natal. En su homilía reprocha al judío por el crimen de Deicidio.

Ha vencido el León de Judá. La sabiduría es más fuerte que el mal. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna suavemente el universo. Actúa con energía en mi favor y me trata siempre con blandura. Soportó en la Cruz las injurias de los judíos, encadenó en su palacio al hombre fuerte y bien armado, y redujo a la impotencia al que imperaba sobre la muerte. Judío, ¿qué fue de tu arrogancia? Zabulón, ¿dónde tienes el botín? Muerte, ¿dónde está tu victoria? El impostor está avergonzado, y el saqueador desvalijado.

Apareció un nuevo poder. La muerte, siempre victoriosa, está pasmada. ¿Qué dices ahora, judío, tú que ayer levantabas airoso tu cabeza ante la Cruz? ¿Por qué lanzas tus dardos a Cristo, que es la verdadera cabeza del hombre? Cristo, dices, Rey de Israel, baja de la Cruz. Lengua envenenada, palabras infames, lenguaje perverso. ¿No decías hace un momento, Caifás, que antes que perezca la nación entera conviene que muera uno por el pueblo? Como proferías una verdad, no hablabas por ti mismo, ni sabías lo que decías. Si es el Rey de Israel, que baje de la Cruz.

Así opinas tú y el eterno mentiroso. El rey nunca debe descender, sino ascender. ¿No recuerdas, vieja serpiente, la humillación que recibiste al decir: tírate abajo, o te daré todo eso si te postras y me rindes homenaje? ¿Cómo olvidas tú, judío, eso que tantas veces has oído, que el Señor reinó desde el madero, y te mofas de ese rey porque aguanta en el madero? Pero es posible que no lo hayas oído, porque este mensaje no es para los judíos, sino para los gentiles: Decid a los pueblos que el Señor triunfó desde un madero.

¿No decías hace un momento, Caifás, que antes que perezca la nación entera conviene que muera uno por el pueblo?.

¿No decías hace un momento, Caifás, que antes que perezca la nación entera conviene que muera uno por el pueblo?.

El gobernador pagano acertó al poner sobre el madero el título de rey; y el judío, aunque lo intentó, no pudo deformar la inscripción, ni impedir la pasión del Señor y nuestra redención. Si es rey de Israel que baje, gritan aquéllos. No, precisamente porque es rey de Israel, no abandona su título real ni olvida su cetro. Lleva al hombro el principado, cantó hace tiempo Isaías. Los judíos insisten a Pilato: no dejes escrito el rey de los judíos; pon: éste dijo que era rey de los judíos. Pero Pilato contesta: lo escrito, escrito queda. Si Pilato mantiene su palabra escrita, ¿no va a coronar Cristo lo que comenzó? lo decidió y nos salvará.

Ellos siguen diciendo: ha salvado a otros y él no se puede salvar. Pero si descendiera de la cruz no salvaría a nadie. Si el que quiere salvarse debe perseverar hasta el fin, con mayor motivo quien desea ser el Salvador. Por eso salva a los demás, porque él mismo es la salvación y no necesita salvarse a sí mismo. Está realizando nuestra salvación, y no quiere dejar incompleto el sacrificio vespertino de la víctima propiciatoria. Intuye tus pensamientos. No esperes que te brinde la menor ocasión de arrebatarnos la perseverancia y con ella la corona. No apagará la lengua que predica, ni la que consuela a los débiles, o dice al oído de cada uno: no te retires. Y no se atreverían a pedir esto si pudiéramos responderles que Cristo abandonó su puesto.

El corazón del hombre se pervierte desde la juventud. Has fracasado ajustando saetas a la cuerda, y aumentando la ansiedad de los discípulos con los insultos de los judíos. Aquéllos pierden la esperanza, y éstos insultan alevosos, pero a Cristo no le afecta ni lo uno ni lo otro. Ya le llegará el momento de alentar a los suyos y humillar a los enemigos.

Mientras tanto derrocha paciencia, manifiesta humildad, practica la obediencia y llega a la cumbre del amor. Estas son las cuatro piedras preciosas que engalanan los cuatro extremos de la cruz: en o más alto el amor, la obediencia a la derecha, la paciencia a la izquierda, y en el suelo la humildad, fundamento de las virtudes. Mira las riquezas que aportó la pasión del Señor al triunfo de la cruz: humildad frente a las blasfemias de los judíos y paciencia en los tormentos; interiormente le torturaban las lenguas, y por fuera los clavos. Pero su amor era tan inmenso que dio la vida por sus amigos, y en un gesto sublime de obediencia, reclina  la cabeza, entregó el espíritu, obedeciendo hasta la muerte.

Estas riquezas y esta gloria quería arrebatar a la Iglesia de Cristo el que gritaba: si es rey de Israel que baje de la cruz. Quería suprimir el modelo de obediencia, el estímulo del amor, y hasta el más mínimo ejemplo de paciencia y humildad. Y aquellas tiernas palabras del Evangelio, más dulces que el panal de miel: no hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Y aquellas otras que dirige al Padre: he llevado a cabo la obra que me encargaste. O las que confía a los discípulos: aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. Cuando me levanten de la tierra atraeré a todos hacia mí.

La envenenada y astuta serpiente no soporta esa otra serpiente de bronce colocada sobre el estandarte, que cura las heridas de quienes la miran. Por eso instiga a la mujer de Pilato diga a su marido: deja en paz a ese inocente, que esta noche he sufrido mucho en sueños por causa suya. Ya tenía miedo entonces. Pero mucho más ahora. El enemigo se siente impotente ante el poderío de la cruz, y quiere volverse atrás cuando ya no hay remedio: a los que antes incitó a crucificar, ahora quiere le convenzan que baje de la cruz. Y dicen: si es rey de Israel, que baje de la cruz y le creeremos.

¿Es posible una astucia más serpentina y un artificio más perverso? El Salvador había dicho: sólo me han enviado para las ovejas descarriadas de Israel, y todos sabían con qué ardor se había entregado a salvar a su pueblo. Por eso ahora el malvado quiere enmascarar las lenguas blasfemas y que digan: que baje y le creeremos. Como queriendo decir: ya no existe ningún impedimento para que baje, porque lo único que desea es que creamos en Él.

Pero ¿qué atenta o contra quién trama asechanzas este astuto? Nada menos que contra Aquel a quien no lo engañará el enemigo ni los malvados lo humillarán. Las vanas promesas no afectan al que ve el interior del hombre. Ni le intimidan las ruines blasfemias, al que es la mansedumbre por excelencia. Lo que pretende esta diabólica sugerencia no es que aquéllos lleguen a creer, sino que desaparezca por completo nuestra fe pobre y vacilante. Porque si se nos dice que las obras de Dios son perfectas, ¿cómo íbamos a creer en Dios, al ver que dejaba incompleta nuestra salvación?

Escuchemos, en cambio, qué responde Cristo, usando las palabras del Profeta. Judío, ¿quieres una señal? Pues espérame el día de mi resurrección. Si quieres creer ya tienes pruebas mucho mayores que ésta. He realizado prodigios, he curado a los enfermos ayer y anteayer. Hoy debo morir. ¿No es mucho más asombroso hacer salir de los posesos a los espíritus inmundos, como tú mismo lo has visto, o que los paralíticos corran con sus camillas al hombro, que quitarme estos clavos que tú has puesto en mis pies y manos? Ha llegado el momento de sufrir, no de hacer. Y así como no habéis podido adelantar la hora de la pasión, tampoco podréis impedirla.

Mas si esta gente idólatra y perversa sigue pidiendo señales, no se les dará otra que la del profeta Jonás, no del Jonás que desciende, sino del que resurge. Si el judío no a acepta, recíbala lleno de gozo el cristiano. Sí, ha vencido el león de Judá. A la voz del Padre despertó el cachorro. Rasgó las entrañas del sepulcro, el que no quiso bajar de la cruz. Nuestros enemigos juzgarán si esto es lo más extraordinario: ellos que habían sellado la losa, y asegurado con guardias la vigilancia del sepulcro.

Esa gran losa que tanto preocupaba a las piadosas mujeres, al resucitar el Señor la corrió un ángel y se sentó encima. De este modo el cuerpo salió lleno de vida de un sepulcro bien cerrado, como había nacido del seno intacto de una Virgen, y se presentó donde estaban reunidos los discípulos con las puertas atrancadas. En cambio, hay un lugar de donde no quiso salir con las puertas cerradas: la cárcel del infierno. Rompió los cerrojos de hierro y arrancó las aldabas, para sacar tranquilamente a los suyos, a los que había rescatado del enemigo. Y con las puertas de par en par salieron los radiantes escuadrones que lavaron y blanquearon sus vestiduras con la sangre del Cordero. Sí, las blanquearon con la sangre, porque juntamente con ella, como atestigua el que lo vio, también brotó agua que emblanquece. También podemos decir que las blanquearon en la sangre, en esa sangre y leche a la vez del Cordero blanco y sonrosado del Cantar: Mi amado es blanco y sonrosado, descuella entre diez mil. Por eso el testigo de la resurrección tiene aspecto de relámpago y viste todo de blanco.

Para rechazar las falacias de los judíos le bastó salir de una tumba cerrada. Ese mismo a quien poco antes insultaban: si es rey de Israel, que baje de cruz. Habían puesto más empeño en sellar y asegurar el sepulcro, que en sujetar los clavos. Si el león de Judá ha vencido en todos estos acontecimientos, y ha hecho mucho más de lo que le pedían, ¿a qué podremos comparar el milagro de la resurrección?

Se nos dice que antes habían ocurrido otras resurrecciones, o retornos a la vida. Eran preludio de ésta, la cual las aventaja por doble motivo. Aquéllos resucitaban pero volverían a morir. Cristo, en cambio, resucitado de la muerte no muere ya más, la muerte no tiene dominio sobre él. Aquéllos al volver a morir necesitaban resucitar de nuevo. En el caso de Cristo su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre; y su vivir es un vivir para Dios, eternamente. Con razón decimos que Cristo es la primicia de los resucitados: resucitó de tal modo que no vuelve a morir es inmortal.

Existe otro motivo que hace especialmente gloriosa su resurrección. ¿Hubo jamás alguien que se resucitara a sí mismo? Es inefable que un muerto se despierte a sí mismo. Es algo único, y nadie más lo puede hacer. El profeta Eliseo resucitó a un difunto, pero era otra persona distinta de él mismo. Y hace ya muchos siglos que yace en elsepulcro, esperando que le resucite otro, porque él no puede hacerlo por sí mismo.

Ese otro es el que triunfó de la muerte en sí mismo. Por eso decimosque algunos han sido resucitados, y que Cristo ha resucitado: es el único que salió triunfante del sepulcro por su propio poder. Así, ha vencido el león de Judá. ¿Cuál no será su poder, o qué no podrá hacer ahora el que está vivo y dice a su Padre: he resucitado y estoy contigo. 

No quiso demorar más de tres días la resurrección para confirmar el oráculo del Profeta: en dos días nos hará revivir, y al tercer día nos resucitará. Conviene además que donde está la cabeza le acompañen los miembros. Era el día sexto de la semana cuando redimió al hombre muriendo en la cruz, el mismo día sexto en que lo había creado. Al día siguiente descansó en el sepulcro, con toda su obra terminada. Y al tercero, que ahora es el primero, apareció el hombre nuevo, vencedor de la muerte y primicia de los que duermen.

Nosotros, pues, que seguimos a nuestra cabeza, vivamos entregados a la penitencia en ese día en que fuimos creados y redimidos. Carguemos con la cruz y perseveremos en ella como él perseveró, hasta que el Espíritu nos mande descansar de nuestros trabajos. No prestemos oído a nadie que nos invite a bajar de la cruz, aunque sea de nuestra propia carne y sangre, o un espíritu. Perseveremos en la cruz y muramos en ella. Que nos descuelguen las manos de otros, no nuestra inconstancia. A nuestra cabeza lo descolgaron unos santos varones. Que envíe él ahora a sus ángeles y nos bajen a nosotros.

Mientras tanto vivamos con valentía el día de la cruz, descansemos en paz otro día en el sepulcro, aguardando la dicha que esperamos, la venida de nuestro Dios, que nos resucitará a los tres días, transformando nuestro ser con su resplandor. Porque los difuntos de cuatro días, como Lázaro, huelen mal; recordemos la Escritura: Señor, ya huele mal, lleva cuatro días.

Los hijos de Adán han añadido un cuarto día, que no procede del Señor. Por eso se corrompen cometiendo execraciones, y se revuelcan en sus heces como los animales. El plan divino es de tres días: dolor, descanso y gloria. Los humanos aceptan esto, pero anteponen su día; y de ese modo retrasan la penitencia para entregarse al placer. Ese día no lo ha hecho el Señor. Tienen ya cuatro días y huelen mal.

El Santo que nació de María no hizo tal cosa: resucitó al tercer día y no conoció la corrupción. Por eso ha vencido el león de Judá. Murió como un cordero y venció como un león. Ruge el león, ¿quién no temerá? El león, el más valiente de los animales, el que no retrocede ante nadie. El león de Judá. Tiemblen quienes lo rechazaron diciendo: no tenemos más rey que al César. Teman quienes decían: no queremos a éste por rey. Ha vuelto con el título real y hará morir de mala muerte a estos malvados.

Y sabemos que ha vuelto con el titulo real porque nos dice: “Se me ha dado plena autoridad en el cielo y en la tierra”. Y su Padre añade en el salmo: “Pídemelo, te daré en herencia las naciones; en posesión los confines de la tierra; los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza”.  El león es fuerte, no cruel; su indignación es terrible. La ira de la paloma es insoportable. Pero este León rugirá en favor de los suyos, no en contra de ellos. Teman los extraños y salte de gozo Judá.

Regocíjense quienes le alaban y proclamen: Dios mío, ¿quién como tú? Tú eres el león de Judá y la raíz de David. David significa envidiable o de mano fuerte. El mismo dice: “No se te ocultan mis deseo”. Y en otro lugar: “Por ti conservo mi fuerza”. Ha dicho Raíz de David. No es David raíz de ÉL, sino ÉL la raíz de David. Porque ÉL es quien lo sostiene y no al revés. Tienes razón, David, en llamar señor tuyo a tu hijo, porque no eres tú quien sostiene a la raíz, sino que es la raíz la que te sostiene a ti. El es la raíz de tu fuerza y de tu deseo, una raíz envidiable y vigorosa. Ha vencido el león de Judá, la raíz de David.  ÉL abrirá el rollo y sus siete sellos. Son palabras del Apocalipsis. Apréndanlo quienes lo ignoran, y recuérdenlo quienes lo sabían.

Escuchemos nuevamente a Juan:  “En la diestra del que está sentado en el trono vi un rollo sellado con siete sellos, y nadie podía abrirlo ni examinarlo”. Y continúa:  “Lloraba yo mucho porque no había nadie que fuera capaz de abrir el rollo. Entonces uno de los ancianos me dijo: No llores, ha vencido el león de la tribu de Judá”, etc. Entonces vi entre el trono un Cordero: estaba de pie, aunque parecía degollado. Se acercó y recibió el rollo de la diestra del que está sentado en el trono; lo abrió y hubo gozo y alegría, con acción de gracias.

Juan oyó al león, y vio el Cordero. Y los ancianos aclaman: El Cordero que está degollado merece todo poderío. Sin perder la mansedumbre recibe la fortaleza. Sigue siendo cordero y se convierteen león. Y me atrevo incluso a decir que él mismo es el libro que nadie podía abrir. ¿Hay alguien capaz de abrir este libro? El mismo Juan Bautista, el más grande nacido de mujer, se considera indigno. No merezco ni desatarle la correa de las sandalias. Efectivamente,  la majestad vino a nosotros con unas sandalias, la divinidad se hizo carne. Teníamos la Sabiduría de Dios, pero en un rollo cerrado y sellado. Allí lo atan las correas de las sandalias, aquí lo ocultan los sellos del rollo.

¿Y cuáles son esos siete sellos? ¿No podíamos pensar en las tres facultades del alma: inteligencia, memoria y voluntad, y en los cuatro elementos del cuerpo? De este modo el Salvador participa realmentede nuestra naturaleza humana. ¿O tal vez el libro es su naturaleza humana, y debemos buscar los siete sellos?

Yo pienso en siete cosas que ocultaban por completo la presencia de la divinidad en su carne, y hacían imposible abrir el rollo y conocer la sabiduría allí encerrada. Y se me ocurre que son éstas: el matrimonio de la Madre, por el cual queda oculto el parto virginal y la concepción inmaculada, hasta el punto de que el creador del hombre pasara como hijo de un carpintero. La debilidad natural, que ora y suspira, mama y duerme, y acepta todas las demás necesidades, para encubrir de ese modo la fuerza de la divinidad. El hecho de someterse al rito de la circuncisión, como remedio del pecado y medicina contra la enfermedad; siendo así que él venía a suprimir toda dolencia y pecado. Huye también a Egipto por temor a Herodes, para que no fuera reconocido como Hijo de Dios y rey del cielo.

¿Y qué nos dicen las tentaciones en el desierto, en el alero del Templo y en el monte? Si eres Hijo de Dios, le dice, di que las piedras se conviertanen panes. O: tírate abajo. Pero Cristo no hace nada de eso, porque quiere dejar bien sellado el sello, y engañar al astuto. Y tanto se engañó que lo toma por un simple hombre bueno; de aquí que, llevado de su soberbia, ya no le dijo si eres Hijo de Dios, sino te daré todo esto si te postras y me rindes homenaje. El sexto sello es la Cruz, donde el rey de la majestad estuvo colgado entre dos malhechores y lo tuvieron por un criminal.

El sepulcro también selló este rollo, y ningún otro sello ató y ocultó tanto este asombroso misterio de amor. Con el Señor en el sepulcro únicamente había lugar para desesperarse. Por eso los discípulos decían: “Nosotros esperábamos”……..  ¿Quién no iba a llorar entonces al ver el rollo tan fuertemente cerrado y nadie capaz de abrirlo?

Pero no llores, Juan; ni tú, María. Olvidad el llanto y la tristeza. Alegraos justos con el Señor; aclamadlo, los hombres sinceros. Lo merece el Cordero degollado, el León resucitado. El es el Libro que se abrirá a sí mismo. Y lo hará resucitándose a sí mismo de los muertos, resucitando por su propio poder, y siendo testigos de ello, a los tres días, sus propios enemigos. Una resurrección tan sublime y gloriosa manifiesta con evidencia que los sellos y velos eran voluntarios, no necesarios; que no procedían de su naturaleza, sino de su benevolencia.

¿Por qué sellabas, ¡oh judío!, hace unos días el sepulcro?  “Porque aquel seductor, estando en vida, anunció: A los tres días resucitaré”. Cierto, era un seductor, pero bueno, no malvado. Lo dice el Profeta por vosotros: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste”…… Judíos: os sedujo en la pasión; y en la resurrección os forzó y os derrotó el león victorioso de Judá. Si lo hubieran descubierto no habrían crucificado al Señor glorioso. ¿Qué piensas hacer ahora? Lo anunció, y ha resucitado.

Examina atentamente los sellos del sepulcro: está de par en par. Tienes ante tus ojos el signo de Jonás, que él mismo te dio. Jonás salió del vientre del monstruo. Cristo surge de las entrañas de la tierra.Y convence mucho más que Jonás, porque se arrancó él mismo de las garras de la muerte. Los habitantes de Nínive se alzarán para carearse contra vosotros, y os condenarán: porque ellos escucharon al profeta, y vosotros habéis rechazado al Señor de los profetas.

¿No decíais: que baje de la cruz y creeremos en él? Intentabais romper el sello de la cruz y prometíais creer en él. Ya lo tenéis abierto, no roto: entrad. Si no creéis en el que ha resucitado, menos aún si hubiera bajado de la cruz. Si la cruz de Cristo os escandaliza -porque el mensaje de la cruz es un escándalo para los judíos- animaos al menos con el prodigio de la resurrección. Para nosotros la cruz es un orgullo. Para los que hemos recibido la salvación es un portento de Dios, y la plenitud de todas las virtudes. Compartid, al menos, la resurrección.

Pero resulta que aquí reside vuestro mayor escándalo, y lo que para nosotros es un olor que da vida y sólo vida, para vosotros es un olor que da muerte y sólo muerte. Inútil continuar. El hermano mayor no soporta la música y el baile, y se indigna por el ternero cebado matado en nuestro honor. Está a la puerta y se niega a entrar. Entremos nosotros, hermanos, y celebremos la fiesta, con los panes sin levadura, que son el candor y la autenticidad, porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya fue inmolado. Y practiquemos las virtudes que nos predica desde la cruz: la humildad y paciencia, la obediencia y el amor.

Consideremos, además, con atención, el mensaje de esta solemne festividad. Resurrección significa paso, transición. Cristo hoy no vuelve, sino que resucita; no retorna, sino que cambia de vida; ya no habita aquí, sino en otra patria. La misma Pascua que celebramos no significa retorno, sino paso. Y el nombre de Galilea, donde veremos al resucitado, quiere decir cambiar de país, y no permanecer en el mismo.

Ya veo que algunos se adelantan a mi discurso, e intuyen mis intenciones. Lo diré en dos palabras, pues no quiero hacerme pesado y quitaros la devoción que os inspira esta solemnidad. Si después de morir en la cruz, Cristo no hubiera resucitado y siguiera sometido nuevamente a nuestra existencia mortal y a las miserias de este mundo, para mí no habría cambiado de vida, sino retornado; no habría pasado a otra más perfecta, sino a la misma de antes. Pero si pasó realmente a una vida nueva nos invita también a nosotros a cambiar, nos espera en Galilea. Su morir fue un morir al pecado de una vez para siempre, porque su vivir no es un vivir para la carne, sino para Dios.

¿Qué diremos a todo esto nosotros, que vaciamos del sentido de Pascua la sagrada Resurrección del Señor, porque no hacemos de ella un paso, sino un retorno? Estos días hemos llorado, y nos hemos entregado a la oración y a la compunción, a la sobriedad y abstinencia, para quedar libres y absueltos en este santo tiempo de cuaresma de las negligencias de todo el año. Hemos compartido los sufrimientos de Cristo, y nos hemos vinculado de nuevo a él por el bautismo de las lágrimas, de la penitencia y de la confesión.

Si hemos muerto al pecado, ¿cómo vamos a vivir todavía sujetos a él? Si hemos sentido dolor de nuestros defectos, ¿vamos a reincidir en ellos? ¿Seremos tan curiosos como antes? ¿Tan charlatanes, perezosos y negligentes? ¿Tan vanidosos, sospechosos, detractores e iracundos? ¿Tornaremos a los mismos vicios que tan sinceramente hemos llorado estos días? Ya me quité la túnica, ¿cómo voy a ponérmela de nuevo? Ya me lavé los pies, ¿cómo voy a mancharlos otra vez? Hermanos, eso no es cambiar de vida. Así no veremos a Cristo, ni es ése el camino que nos lleva a la salvación de Dios. Porque como sabemos todos, quien sigue mirando atrás no vale para el Reino de Dios.

Los amantes del mundo y enemigos de la Cruz de Cristo llevan en balde el nombre de cristianos: suspiran toda la cuaresma por el día de Pascua, para entregarse desenfrenados al placer. De este modo una triste realidad anula el gozo pascual. Nos duele la injuria que se hacea esta solemnidad, porque se hace precisamente en ella. ¡Qué pena! La resurrección del Salvador se ha convertido en el tiempo propicio de pecar, en la cita para volver a caer. Vuelven las comilonas y borracheras, la obscenidad y el libertinaje; y se da vía libre a la concupiscencia. Como si Cristo hubiera resucitado para esto, y no para rehabilitarnos.

¿Así honráis, miserables, al Cristo que aceptasteis? Antes de llegar le preparasteis hospedaje, confesando con lágrimas los pecados, mortificando el cuerpo y dando limosnas. Y ahora que ya lo tenéis con vosotros entregáis a los enemigos, y le obligáis a que se marche, porque tornáis a vuestros antiguos desenfrenos. ¿Pueden mezclarse la luz y las tinieblas? ¿Tiene algo que ver Cristo con la soberbia, la avaricia, la ambición, el odio entre hermanos, la lujuria o la fornicación? ¿Merece menos el que está presente que quien va a venir? ¿Pide menos santidad vivir el espíritu de Pascua que el de Pasión? A vosotros os importa lo mismo una cosa que otra. Porque si hubierais compartido sus sufrimientos, compartiríais ahora su gloria; y si hubierais muerto con él, estaríais también resucitados.

Esta lamentable situación que impide la renovación espiritual, se debe a las costumbres seculares, a la desidia. Como dice el Apóstol,ésta es la razón de que haya entre vosotros muchos enfermos y achacosos y de que hayan muerto tantos. Esta es la causa de tantas muertes como suceden por todas partes en nuestros días. Ya veis, transgresores, cómo os domina la ansiedad, no por ser transgresores, sino por aferraros a vuestro pecado y amontonar delitos. No os arrepentís, o lo hacéis con indolencia; ni evitáis los peligros de pecar, a pesar de que los conocéis por experiencia.

Como dice la Escritura: el enemigo os ha agarrotado los nervios secretos de los testículos. Mientras os comportéis así con los misterios de Cristo, no sois de Cristo, ni tendréis vida. Escuchad: “Si no coméis la carne y no bebéis la sangre del Hijo del hombre, no tendréis vida en vosotros”. Si lo recibís indignamente, os tragáis vuestra condenación, porque no discernís el don sagrado del Señor. Rebeldes, entrad dentro de vosotros, y buscad al Señor con todo vuestro ser. Odiad el mal y arrepentíos, no sólo de palabra y con la lengua, sino con espíritu y verdad.

Pero a estos hombres no les pesa haber caído: siguen en el resbaladero; ni creen estar equivocados: no se dejan guiar por nadie. Ojalá dieran muestras de auténtica compunción, huyendo de las ocasiones y alejándose del peligro. En caso contrario temed la condena de ese día que está establecido para que muchos caigan o se levanten. Si vivís totalmente ajenos a Cristo y desligados de él, si sois camaradas de Judas, en quien entró Satanás al comer el trozo de pan, estad ciertos que os condenará.

Pero nosotros no somos quién para juzgar a los de fuera. Lo hacemos únicamente porque también nosotros estuvimos en aquel fango, del cual fuimos arrancados por pura misericordia, y nos duele ver a estos hermanos nuestros todavía sumergidos en él. Dios quiera que nosotros estemos ya totalmente santificados y libres de esa miserable y sacrílega costumbre. Y que nuestra vida espiritual no decaiga ni se debilite al llegar el tiempo de la resurrección, sino que nos esforcemos en mejorar y superarnos. El que después de los rigores de la penitencia no vuelve a los consuelos humanos, sino que vive confiado en la misericordia divina y respira el fervor y gozo del Espíritu Santo; el que ya no se angustia con el recuerdo de los pecados pasados, sino que se deleita y se inflama con el recuerdo y deseo de los premios eternos, ése es el que resucita con Cristo, el que celebra la Pascua, el que corre a Galilea.

Vosotros, hermanos, si habéis resucitado con Cristo, buscad lo de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; estad centrados arriba, no en la tierra, para que así como Cristo fuere resucitado de la muerte por el poder del Padre, así también vosotros empecéis una vida nueva. Cambiad las alegrías y consuelos humanos por la compunción y tristeza que Dios quiere, para gozar de la devoción santa y espiritual. Nos la concederá aquel que pasó de este mundo al Padre, y nos llama a Galilea para manifestarse a nosotros.

El es Dios por los siglos.

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42 comentarios leave one →
  1. Inés permalink
    abril 10, 2012 1:04 am

    Foro Católico no ha podido elegir mejor Patrono.

    !Magnífica la exégesis sobre el significado de los siete sellos!

  2. abril 11, 2012 3:33 pm

    MUNDO HEBRAICO

    Y sin embargo, el “papa” Benedicto XVI se deja retratar así:

    LA SALETTE

    • Josué permalink
      diciembre 20, 2013 4:31 pm

      ¿Y a ti te ofende? ¿Qué querrías tú, perpetuar el odio y la persecución a los judíos? ¿Te crees tú mejor que ellos? ¿Has leído siquiera al apóstol Pablo, cómo advierte a los creyentes cristianos a no ensoberbecerse ni a jactarse contra los judíos (Ro.11.17-25) ¿Por qué no sentir mejor amor y tristeza y orar continuamente por el pueblo de Israel como hacía el apóstol Pablo, hasta el punto de desear estar perdido él en lugar de ellos? (Ro.9.1-3; 10:1-2) Muchos de vosotros habéis caído en lo mismo que cayó el pueblo judío al creerse mejor que los demás porque ellos se creían “el pueblo de Dios”. (Ro.2.17-29) Es de pena y para llorar.

      • diciembre 20, 2013 4:36 pm

        Josué.

        Una cosa es no ensoberbecerse, como bien señalas, y otra muy distinta es dejarse llevar al matadero espiritual.

        Unidad en la Verdad

  3. marzo 31, 2013 8:29 pm

    San Bernardo de Claraval: Ora Pro Nobis!!!!

  4. Josué permalink
    diciembre 20, 2013 4:22 pm

    Con este tipo de homilías, nada tiene de extraño que luego, el pueblo persiguiera con saña a los judíos: Ellos eran los malos porque habían crucificado al Señor; nosotros somos los buenos, los cristianos, porque lo hemos aceptado. Incluso no es lo que decía el predicador, sino el cómo lo decía: con un espíritu nada misericordioso, sino lleno de una supuesta “santa ira”. Pero desde el punto de vista teológico es una aberración pensar que si nosotros hubiéramos estado en lugar del pueblo judío, lo hubiéramos hecho mejor. Olvidamos que Cristo murió por todos; y eso quiere decir que TODOS, JUDÍOS Y GENTILES, somos pecadores. Como está escrito: “no hay justo ni aun uno” (Ro.3.9-10) Ni siquiera se nos ocurre pensar que si Cristo viniera otra vez, lo más probable es que no se identificara con nada de nada de las religión cristiana institucionalizada, sea la que sea. “El que tenga oídos para oír, oiga”. En cuanto a la actitud del pueblo “cristiano” (profesante) en relación al pueblo de Israel, si hubieran conocido lo que el apóstol Pablo enseña en los capítulos 9-11 de su epístola a los Romanos, hubieran sido llenos de santo temor y los hubieran respetado, e vez de perseguirlos. Sobre todo el capítulo 11. Saludos

    • diciembre 20, 2013 4:35 pm

      Josué.

      Si San Bernardo lo decía, ha de ser por algo… ¿no lo crees?. Si la Virgen advierte contra una futura impostora, “una falsa virgen” de estirpe hebrea, por algo es también.

      Unidad en la Verdad

    • Veritas permalink
      diciembre 21, 2013 4:22 am

      Jesucristo murió para redimir a TODO el que lo aceptara. ¿Cómo va a obligar a salvarse al que voluntaria y explícitamente no quiere hacerlo? Entonces, ¿para qué nos dio la libertad? Es fácil decir “quién sabe si nosotros habríamos actuado mejor que ellos”, pero no tenemos que viajar en el tiempo para demostrar que podemos ser diferentes, y no por mérito propio sino por gracia de Dios (Él da la gracia y uno la acepta o la rechaza)… Pues ¿qué no hoy más que nunca podemos caer todos en apostasía? Ver la Verdad es una gracia de Dios y como toda gracia, debe pedirse.
      ¿De verdad cree usted que no se les respetó? De hecho se les respetó tanto que mire usted hasta donde han llegado… A ser dueños del mundo, ni más ni menos (Pobres, pobres, pobres). ¡Qué maraña de sandeces! Es precisamente defendiendo la Verdad que mostramos que se puede actuar mejor y ser fiel. Los que contemporizan, esos sí que vuelven a crucificar a Cristo una y otra vez.

      A FC: Los argumentos del forista Josué son falaces. O está muy confundido o tiene muy mala voluntad. ¿Este tipo de argumentos son lo que se llama dialéctica hegeliana? Escuché este término en un vídeo que publicaron recientemente, pero no me quedó cien por ciento claro qué es y como funciona.

      • diciembre 21, 2013 11:23 am

        Veritas.

        Como bien precisas, el respeto es un deber hacia lo divino y su orden creado, nunca hacia lo opuesto a su orden.

        El cabalista Hegel, es uno de los padres del luciferismo filosófico, llamado fenemenología o mejor dicho anti filosofía; puesto que se opone al orden divino de todo lo creado y a este orden le opone la meteria, al hombre mismo y a toda la creación para afirmar que la Verdad no existe, no es real.

        En términos gráficos la dialéctica hegeliana es una especie de juego de cubiletes donde se oculta una bolita y se cambia de posiciones hasta que nadie sabe “dónde quedó la bolita”.

        Para Hegel es imposible conocer a Dios, la sabiduría de Dios se reconoce en la Naturaleza, la idea de conocer a Dios es subjetiva, sólo existe en el sentimiento…

        Unidad en la Fe

      • Veritas permalink
        diciembre 21, 2013 11:55 am

        Entiendo. Gracias por la respuesta. Debiéramos llamar a Hegel el padre de lo absurdo y a sus seguidores los absurdistas.

      • Jorge de Jesús permalink
        diciembre 21, 2013 9:46 pm

        Foro Católico:
        Kant y Hegel, los antifilósofos ¿Eran hebreos? ¿En que se basa el hebreo satanista Kissel Mordekay “Karl Marx” para elaborar sus “teorías sociales, políticas y económicas”? Agradecería sus respuestas.

      • diciembre 22, 2013 10:02 am

        Jorge.

        Emmanuel Kant sí, y no tenemos pruebas de Hegel, quien se dice que era alemán, pero su cabalismo idológico es manifiesto.

        Kissel Mordekay era satanista en lo confesional y hebreo en lo carnal. Sus versos sobre el infireno lo delatan. Además fue un genísaro preparado en la mismísima villa Rothschild, en Londres; al igual que muchos anti filósofos, anti teólogos, anti economistas, etcétera.

        Unidad en la Verdad

    • El Caudillo permalink
      marzo 27, 2016 1:11 pm

      Ay, pobresitos judíos…¡¡¡ELLO MATARON A DIOS, A LOS PROFETAS, A LOS APÓSTOLES Y A LOS CRISTIANOS DE ANTAÑO, NECIOS MODERNISTAS!!!

      • marzo 27, 2016 1:34 pm

        Caudillo.

        Ya no eran judíos de fe, sino cabalistas apóstatas.

        Unidad en la Verdad

      • Restaurador permalink
        marzo 27, 2016 4:18 pm

        Caudillo:

        Acuérdate que los profetas, los apóstoles y los cristianos de antaño eran hebreos que dejaron su religión judía o mosaica y se convirtieron al cristianismo por los preceptos del Mesías, Nuestro Señor.

        “¡Qué son los judíos, sino verdaderos cristianos!” (Forista Alicia) El ERROR es confundirlos con las serpientes hebreas talmúdico-cabalistas, deicidas, racistas e imperialistas de la Sinagoga de Satanás.

        Al fundar la Iglesia Católica, Nuestro Señor dio cumplimiento a la religión mosaica e instituyó el Cristianismo como Su Reino perenne. La Ley de Moisés MURIÓ como semilla y preparación para el Nuevo y Eterno Testamento de Cristo. El judaísmo ya no existe como religión, porque murió como muere la semilla para dar paso al fruto, el Cristianismo.

  5. diciembre 20, 2013 6:46 pm

    Josuesín: te transcribo un brillante párrafo que describe a la perfección al pueblo del cual eres simpatizante, el cual dicho sea de paso es culpable de los males de la Iglesia y los del mundo:

    “….El carácter distintivo del pueblo judío, después que Cristo vino al mundo es su anticristianismo. Odian a Cristo como un traidor salido de su raza. Le odian porque consideran que les ha decepcionado: cuando debía haberles traído grandeza dominadora sobre todos sus enemigos, los otros pueblos, no ha hecho sino atarlos al yugo dominador de estos pueblos.

    El segundo carácter distintivo del pueblo judío es su ambición por DOMINAR EL MUNDO. Lo que Cristo ha hecho, debe hacerlo su raza. El pueblo judío, que tiene conciencia de su destino eterno a través de la historia de la humanidad, quiere que las promesas que les fueron hechas y que él ha entendido siempre en un sentido carnal, logren cumplimiento…….a los judíos les cabe entonces la misión de ser los disolventes de los pueblos cristianos, con la conciencia clara de que cuanto hagan para corromper esos pueblos, apartándolos de Jesucristo y de los lazos de su vida tradicional, es tarea preparatoria de su futura dominación”.

    Padre Julio Meinvielle. ( “Los tres pueblos bíblicos por la dominación del mundo”, pág 27-28).

  6. Candela permalink
    diciembre 21, 2013 2:24 pm

    FC, preciosa concisión.

  7. Ario permalink
    abril 22, 2014 2:47 am

    FC que me dices a esto

    En estas fechas tan señaladas…. Lo digo bien alto y orgulloso , soy pagano y orgulloso , mi influencia no esta en Israel dado que mi sangre es del norte. Jesucristo es otra deformación judia de el autentico Kristo Lucifer del pueblo Ario.

    El atraso que sufrió Europa durante toda la Edad Media gracias a la Iglesia con su decadente cristianismo fue letal..

    Que el Imperio Romano abrazara el cristianismo no fue un medio para mejorar su sociedad, sino que fue el único modo de mantener el poder en un gigantesco imperio en el que la expansión del cristianismo a lo largo y ancho de la sociedad romana hacía a la postre imposible el mantenimiento del poder si no se controlaba institucionalmente.

    Al cristianismo y su Iglesia les debemos un milenio de atraso social, tecnológico y moral. La Edad Oscura? No sabes lo que es? Pues eso, un milenio de represión tecnológica y moral en esencia, y social también, pues si bien este último ámbito tampoco se vio muy comprometido por la Iglesia directamente, hay que tener en cuenta que los avances sociales se han desarrollado a la cola del desarrollo tecnológico, ya que es éste el que permite una infraestructura en el que una mayor parte de la sociedad tenga acceso a una mejor calidad de vida y equitativa con respecto a las demás “castas” o “clases”.

    Que el paganismo es obsoleto y bla bla bla bla…?? No creo que Odín exista, pero desde luego estoy seguro de que de haber sido el Ásatrú el eje religioso en el que se hubieran desarrollado los valores occidentales (aunque es imposible que no se hubiera utilizado por el poder como medio de control), se habría permitido un desarrollo tecnológico como el que hemos conocido desde los últimos 200 años, un fomento de unos valores propios de la sangre europea que llevamos, y no de los del lobo disfrazado de oveja, tan propio del cristianismo y del judaísmo. Y aquí está el principal problema que hay con esas corrientes judaicas, que niegan la naturaleza del ser humano y del propio mundo, mientras que el paganismo fomentaba la naturalidad, propia del nacionalsocialismo y del pueblo nórdico. En definitiva, en parámetros de “bien” y “mal”, actualmente tenemos mucho más que ver con Odín que con Jehová.

    • abril 22, 2014 1:38 pm

      Ario.

      ¿Qué te decimos?: que no sabes lo que dices…

      Unidad en la Verdad

    • Juan permalink
      abril 11, 2015 1:06 pm

      Claro, la Edad Oscura, esa época en la que gracias al catolicismo floreció el arte y la literatura, se crearon Universidades, surgieron grandes doctores, etc. Menos mal que ahora vivimos felices en una época de consumismo desenfrenado, libertinaje, arte extraño y feo, doctrinas venenosas, etc. Lo que hay que leer….

    • Arturo permalink
      abril 12, 2015 2:17 am

      Qué podemos esperar de un tipo que se trago completa toda doctrina hebrea y cabalista que crearon los ideologos nazis para corromper el nacionalsocialismo, porque si mi amigo ario… Eso que tu dices lo impulsaron los mismos hebreos infiltrados en la maquinaria doctrinal del Tercer Reich, si esos que tu mismo odias, y al igual que FC la verdad es que no sabes lo que dices

      • Julián Restrepo Henao permalink
        abril 13, 2015 8:01 am

        Arturo:

        ¿Quiénes fueron esos “ideólogos nazis”, según tú hebreos, que se infiltraron en el Tercer Reich para diseminar la doctrina “hebrea y cabalista” con el fin de corromper al Nacionalsocialismo?

        ¿Tan IDIOTA era Hitler para ti, Arturo?

      • abril 13, 2015 4:34 pm

        Julián.

        Te podemos decir que el propio Hitler reconoció antes de morir que la última logia masónica era su Estado Mayor.

        Unidad en la Verdad

      • Julián Restrepo Henao permalink
        abril 13, 2015 4:46 pm

        Foro Católico:

        Claro que sí; es correcta tu cita, y está documentada en archivos como así también en el diario personal del fiel Ministro Goebbels. Pero Hitler se refirió a sus generales, y no a los supuestos ideólogos que se infiltraron en el Tercer Reich para diseminar la doctrina “hebrea y cabalista” con el fin de corromper al Nacionalsocialismo, como erróneamente señala el forista Arturo.

        Me gustaría que Arturo nos diga a quién/quiénes se refiere en concreto, para poder acercarnos, con elementos concretos, a la verdad.

      • Arturo permalink
        abril 13, 2015 6:15 pm

        Julián ahí tenemos el famoso “Cristianismo positivo”

        Así, bajo el régimen nacionalsocialista, el programa de una “religión conforme a la raza” tuvo como una de sus metas, despojar al cristianismo de todo rasgo judaico. Este “cristianismo” que debía ser purgado de sus elementos hebreos y se infundía con elementos indoeuropeos, se conoció con el término, creado por Alfred Rosenberg, de “cristianismo positivo” y que fue base del movimiento de los “Cristianos Alemanes” (Deutsche Christen, y también a veces llamado posteriormente “cristianismo ario”). Dicha doctrina contenía elementos de una religión sui generis en competencia con las dos iglesias y en sus rasgos fundamentales no contenía elementos, propiamente, del cristianismo tradicional. Esta doctrina, pensada como una fe de transición, rechazaba el Antiguo Testamento, negaba el origen hebreo de Jesús de Nazaret (considerándolo un ario), afirmaba que San Pablo, como judío, había falsificado el mensaje de Jesús, y enseñaba que “El pueblo alemán no es heredero del pecado original, sino noble por naturaleza”. Todo ello seguía un plan a largo plazo de descristianizar Alemania y revertir gradualmente el proceso de la evangelización de siglos atrás, utilizando exactamente el mismo método que la Iglesia usó contra el paganismo mediante el sincretismo religioso, y de este modo hacer retornar al pueblo a sus tradiciones originales. Los proponentes principales del “cristianismo positivo” (Rosenberg, Himmler, Goebbels y Bormann) eran bastantes conocidos por su rotundo rechazo al cristianismo. Rosenberg, junto con Robert Ley y Baldur von Schirach, respaldó el Movimiento de la Fe Germánica (Deutsche Glaubensbewegung), neopagana, que rechazaba ampliamente las concepciones judeocristianas de Dios, y que fue formado bajo el Tercer Reich con la intención de reemplazar las instituciones cristianas tradicionales y reducir su influencia.
        El 3 de diciembre de 1928, Joseph Goebbels había escrito: “El movimiento Nacionalsocialista defiende un cristianismo positivo sin atarse a una determinada confesión. En él tiene su puesto tanto el protestante como el católico y el cristiano-alemán.”

        Extraído de la Metapedia

      • Julián Restrepo Henao permalink
        abril 13, 2015 11:10 pm

        Arturo:

        Por favor, no te vayas del tema. ¿Qué tiene que ver la INDISCUTIDA HEREJÍA del “Cristianismo positivo” -avalada por Hitler- con esos “ideólogos nazis”, según tú hebreos, que se infiltraron en el Tercer Reich para diseminar la doctrina “hebrea y cabalista” con el fin de corromper al Nacionalsocialismo?

        Te vuelvo a preguntar: ¿Quiénes eran, según tú, los “ideólogos hebreos” que “engañaron” a Hitler con el fin de corromper al Nacionalsocialismo? Te lo pregunto porque no conozco a ninguno…

      • Buscador permalink
        abril 10, 2016 9:46 am

        Julian, esos ideológos infiltrados los puedes encontrar en el libro INFILTRACIÓN MUNDIAL de Salvador Borrego

  8. ivan permalink
    abril 23, 2014 8:39 am

    Los que propagais el odio al prójimo y pecais,una a una,contra las Bienaventuranzas y contra todo el Sermón de la Montaña,tendreis que responder un día ante Dios,que es Testigo y Juez de toda maldad humana.Y por cierto,lo que dijese San Bernardo no es Palabra de Dios.Me dan mucha pena aquellos que creen en un dios que no es el Padre Celestial,que hace salir el sol sobre buenos y malos y llover sobre justos e injustos.Para algunos los Santos Evangelios son masones,judaicos y marxistas.Lo único que os vale,lo que seres aparecidos,sin saber exactamente quienes eran, decían a pastores,en medio de señales que los demonios tambien pueden hacer.Allá vosotros si estais encantados de dejaros engañar.Siempre hay embaucadores y siempre habrá los que se dejan embaucar.Ruego por vosotros,para que dejeis de adorar seres difrazados de luz,que os alejan del Evangelio y os hacen entrar en las tinieblas del error y el horror.

    • abril 23, 2014 5:12 pm

      Ivan.

      Eso ¿se lo dices tú a San Bernardo de Claraval, doctor de la Iglesia, luz de su época… y santo como pocos…?

      Luego se nota que para ti es más importante defender al hebreo deicida que reconocer la justicia de las palabras de Jesús, de los apóstoles y de los santos que siempre han alertado contra la Sinagoga.

      Unidad en la Verdad

      • 2 Tesalonicenses 2 permalink
        abril 10, 2015 10:03 am

        Redacción, ¿a que se refiere San Juan cuando dice “He aquí, yo entregaré a aquellos de la Sinagoga de Satanás QUE DICEN SER JUDÍOS PERO QUE NO LO SON, SINO QUE MIENTEN;…”?

        Apocalipsis 3:9

      • abril 10, 2015 5:09 pm

        Se refiere a los cabalistas, que se dicen judíos pero que en realidad no lo son.

        Los verdaderos judíos, como los apóstoles y los primeros discípulos, dejaron de serlo hace 20 siglos para hacerse cristianos. Los que no se hicieron cristianos y siguieron diciéndose judíos, en realidad son usurpadores del nombre; porque en realidad traicionaron la Fe Mosaica, la cual esperaba con devoción a Cristo Nuestro Señor.

        No se debe confundir con los “judíos mesiánicos” actuales, quienes dicen que ya aceptaron a Cristo y esperan que vuelva, porque en realidad son los precursores del Anticristo y cuando arribe el hombre de pecado van a salir a su encuentro con palmas y toda la pompa mesiánica tratando de convencer a los católicos que es la segunda venida de Cristo para implantar su “Reinado Social”.

        Unidad en la Verdad

      • Julián Restrepo Henao permalink
        abril 11, 2015 9:15 am

        2 Tesalonicenses 2:

        Es el sofisma por excelencia que, recurrentemente, utilizan las serpientes talmúdica-cabalistas, racistas e imperialistas de la Sinagoga de Satanás, para sustraerse de toda crítica; como así también el “Holocausto”.

      • Buscador permalink
        marzo 27, 2016 4:14 am

        Una pregunta. ¿Cristo cuando dejó de ser judío? Lo digo porque Jesús era judío.

      • marzo 27, 2016 12:00 pm

        Buscador.

        Cuando se conoce algo o a alguien no hay lugar para la fe, la fe opera cuando algo es deconocido.

        Jesús, en cuanto a Dios, era el autor de la Doctrina que creían los judíos, no el creyente. Y esa Doctrina fue confirmada y perfeccionada por Él para que los verdaderos judíos se convirtieran al Cristianismo.

        Jesús conoce desde la eternidad al Padre y al Espíritu Santo tan bien como a Sí mismo. En cambio, los apóstoles sí creían en el Mesías, y luego creyeron que Jesús lo era, pero no lo conocían con certeza humana, por eso tuvieron que realizar un acto de fe.

        Jesucristo en cuanto a Dios y en cuanto a Hombre era el objeto de la Fe Judía, no un seguidor de la misma. Igualmente de la Fe Cristiana es el objeto, no un creyente.

        Jesús no decía como todo judío “creo en el advenimiento del Mesías”, porque Él mismo era el Mesías. Él contestó a la pregunta de si era el Mesías: LO SOY. Igualmente no dice “Creo en Jesucristo”, porque Él es objeto de la Fe Cristiana y aseguró que “VERÁN AL HIJO DEL HOMBRE VENIR CON GLORIA Y MAJESTAD”, no dijo veremos…

        El acto de fe realizado por los apóstoles y los discípulos cristianos fue rechazado por los cabalistas como Anás, Kaifás y sus muchos seguidores, quienes desde ahí apostataron de la Fe Judía para adoptar el cabalismo, y más adelante el talmudismo.

        En un caso similar, en las apariciones verdaderas de Nuestra Señora en Fátima, al rezar el Rosario la Virgen no recitaba el Ave María, aunque seguía las cuentas de su rosario, porque no se alaba a sí misma. Es una de las pruebas de la falsedad de las apariciones de Medjugorje donde los videntes afirman que la Gospa sí recita el Ave María.

        Unidad en la Verdad

      • Buscador permalink
        marzo 27, 2016 5:17 pm

        Gracias por la respuesta. Ahora lo veo más claro.

      • marzo 27, 2016 9:21 pm

        Gracias por la pregunta.

        Unidad en la Verdad

    • abril 12, 2015 8:14 pm

      A casi un año del comentario de “Iván” podemos notar que es el mismo discurso farisaico que el de Rosa P.C . De Carvajal ( mismo es idéntico, hasta en las faltas (typo)
      🙂 como bien notó Julián)

  9. albgatmty permalink
    mayo 11, 2014 6:03 pm

    Cuál es la opinión de Foro Católico sobre la carta del Rabino Isaac Kaduri, y la relación que hace entre el regreso de Jesús y la muerte del ex primer ministro israelí Ariel Sharon???

  10. albgatmty permalink
    mayo 11, 2014 9:43 pm

    Estoy naturalmente suponiendo que la revelación que le fue dada al Rabino Isaac Kaduri es verdadera, y no se refiere al usurpador que se menciona en Juan 5-43.

    Si pueden agregar esto último al mensaje anterior para dejarlo más claro…

    • Odin permalink
      marzo 27, 2016 2:14 pm

      Yo creí que este era el foro católico pero veo que es un foro de supremacistas blancos eso explica tanto antisemitismo y discusiones infinitas para justificar a Hitler.
      No se equivoquen de bando amigos!!

      • marzo 27, 2016 9:19 pm

        Odín.

        No te equivoques con nosotros.

        Rechazamos todo “supremacismo”, racismo o cualquier doctrina anticristiana. Por lo mismo rechazamos el supremacismo hebreo, el negro, el blanco, el rojo o el que sea.

        Sobre “discusiones infinitas” para justificar a Hitler… nos interesa la verdad, no impporta si justifica o condena a Hitler o a quien sea.

        Y no tenemos problema con ello, nos atenemos a los HECHOS, por eso no nos “equivocamos de bando”.

        Unidad en la Verdad

  11. agosto 14, 2016 1:26 pm

    EL DEICIDIO, por el Dr. Antonio Caponnetto

    ¡¡¡ LA VERDAD OS HARÁ LIBRES !!!

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