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“Jesucristo, ruina y resurrección de muchos y blanco de contradicción”: P. LUIS LAPUENTE 1554-1624

marzo 26, 2016

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“MEDITACIONES ESPIRITUALES”

I

Los judíos no quisieron recibir al Mesías y rechazaron la salvación que su Redentor les ofrecía

Después que el santo anciano Simeón hubo satisfecho su devoción, abrazando tiernísimamente al divino Niño Jesús, lo devolvió a sus padres, cuyo gozo era grande por lo que acababan de oír. Más para los santos las más puras alegrías son de corta duración, y así sucedió a María y José al escuchar las últimas palabras del profeta: “Este  Hijo a quien tanto amáis, ese Hombre-Dios venido al mundo para salvar a todos los hombres, no los salvará a todos; para gran número de ellos será ocasión de escándalo y muchos se perderán a causa de Él…..”.

!Oh Dios mío, qué insondables son tus designios divinos! Un Salvador de las almas, ocasión de su pérdida, y no de la pérdida de algunas, sino de gran número de ellas….! Triste misterio de la perversidad humana!  Los judíos no quisieron recibir al Mesías, antes por el contrario, cerraron los ojos a la luz y rechazaron la salvación que su Redentor les ofrecía. Y de este modo, volviendo contra ellos la misma misericordia del Señor, se hicieron más culpables y más desgraciados por el abuso de los medios que para su salvación Dios les había concedido.

 Considera para quiénes fue Jesucristo piedra de escándalo y ocasión de ruina y no te desanimes ni te escandalices de la verdad: Para los ciegos voluntarios, para los hombres ingratos y envidiosos, para los escribas y fariseos, para los pecadores empedernidos que se obstinaron en ser malvados porque Él era santísimo y no podían perdonarle su purísima vida, sus milagros, sus beneficios, su virtud y la estimación y amor del pueblo, a quienes con esos divinos medios atraía. Ni menos le podían perdonar que les echase en cara sus vicios, corrupción e hipocresía. Para que se vea cuán evidente es que a quién la divina misericordia no salva y justifica, esa misma bondad de Dios es ocasión de condenación y ruina.

II

Ven la verdad y se niegan a seguirla

¿Para cuántos cristianos es hoy Jesús piedra de escándalo y escollo contra el que se estrellan y se pierden lastimosamente. Ven la verdad y se niegan a seguirla; Jesús los espera con paciencia y les insta a que vayan a su Corazón, lleno para todos de ternura ; les prodiga sus beneficios, los llama con su gracia, golpea de continuo su corazón, pero en vano. El mismo exceso de bondad es causa, por el abuso que de ella hacemos, de que aumente el exceso de los pecados y la dureza de corazón de aquellos que se hacen sordos a su voz.  ¿Estaré yo, !Dios mío!  en el número de los que pisotean la sangre del Salvador?  ¿Será para mí causa u ocasión de ruina?  ¿Despreciaré sus gracias y le obligaré, bien a su pesar, a separarse de mí?

Pero, ¿por qué la sangre del Redentor del mundo, no salva, en efecto, a todos aquellos por quienes fue derramada en el Calvario?  ¿Por qué la gracia no eleva a todas las almas  al grado de perfección y bienaventuranza a que Dios N. S. las llama?. Porque Jesucristo es, y será siempre, blanco de contradicción.  Lo fue durante su vida, de todas las maneras y de parte de todos ; lo es aún todos los días.  Sus milagros, su doctrina, su vida, su misericordia, su misma divinidad, todo en Él, ha sido atacado y combatido.

¿Qué horrible contradicción no experimentó en el Calvario de parte de los pecadores?  Pero aquellos, al menos, no lo conocían y por eso pudo decir, y dijo a su Padre: “Perdónalos, porque no saben lo que se hacen”.  !Pero cuán penoso, para su divino Corazón, es verse contradecir por los mismos a quienes ha iluminado con tan abundantes luces!.  Amar los placeres y alabanzas, no querer negarse a sí mismo, ni seguir la doctrina ni los ejemplos del divino Maestro, es contradecir a Jesucristo; más aún, es combatirle.  ¿Y no es eso lo que yo hago todos los días?  Mis palabras son para Dios, pero mi vida está en contra de Él; y mi conducta, mi proceder, los afectos de mi corazón, todo está en contradicción con las máximas de su Evangelio, que es el Evangelio de la cruz.

III

Contradicción y persecusión,  señal de vida para los escogidos y de condenación para los réprobos

Los judíos, que llevaron la irrisión sacrílega hasta a insultar a Jesús en la cruz, no eran un pueblo más enemigo de Jesucristo que muchos cristianos.

!Ah!  Si su Corazón pudiera tener pena y aflicción en la gloria, la tendría más por esto que por todo lo demás, y lo que es más triste, serían las manos de los cristianos, de los que hacen profesión de vida espiritual y perfecta, los que le harían las más profundas heridas a causa de la ingratitud y tibieza de nuestros corazones. He de espantarme, pues, de los juicios de Dios y compadecerme de la perdición de tanta multitud de infieles y malos cristianos, procurando que el cuchillo del dolor traspase mi alma, como traspasó la de la Virgen, y suplicando a este benditísimo Señor que su venida no sea para mí ocasión de muerte, sino para mi resurrección, y que sea para mí señal de vida y no de ruina.  Que yo crea en Él, en Él espere, y a Él ame; que siga sus huellas hasta el Calvario, procurando que mis palabras y obras sean siempre copia e imitación de las suyas.

Y si de aquí se me siguiere que muchos me contradigan y persigan, como contradijeron y contradicen a Cristo, y persiguieron su vida hasta ponerle en una cruz, donde fuese señal de vida para los escogidos y de condenación para los réprobos, he de gozarme, como se gozaba el Apóstol San Pedro en su martirio de que me tratasen lo mismo que a mi divino Capitán y Maestro.

!Oh Jesús mío, que sois blanco de contradicción ; para unos signo de resurrección, y para otros de muerte eterna!  Yo os pido humildemente que seáis para mí Salvador, lumbre y gloria, como el santo anciano Simeón profetizó en el templo. Os lo pido por los dolores de vuestra santísima Madre y por los que Vos mismo padecisteis. Conservadme, Señor, en el camino recto, aunque sea áspero y erizado de pedernales, y llevadme adonde os bendiga y alabe por los siglos de los siglos con vuestra Madre santísima, vuestro padre nutricio San José, el santo anciano Simeón y todos los ángeles y santos.

IV

“Oposición absoluta entre Jesucristo y el mundo.”

Una de las más constantes y espantosas revelaciones del Evangelio es la oposición absoluta, irreconciliable y eterna que existe entre Jesucristo y el mundo.  El divino Maestro que daba al pérfido Judas el dulce nombre de amigo en el momento en que, por un beso traidor, le iba a entregar a los sayones; el que en la cruz oró al Eterno Padre por los que le crucificaban ; el mansísimo Cordero que no tenía más que palabras de perdón y de misericordia para con los ladrones, las adúlteras y toda suerte de pecadores, no habla del mundo una sola palabra que no sea para anatematizarlo, maldecirlo y condenarlo.  !Oh maravillosa e incomprensible conducta de un Dios que ha nacido y sufrido, y va a morir, por los pecadores del mundo!.  Jesucristo ha tocado y curado nuestras llagas, purificado las manchas de nuestra alma, resucitado hasta a los muertos corrompidos; pues bien, en el momento en que ora por todos los hombres, para que todos se conviertan y vivan de su fe y de su amor, excluye hasta de sus divinas oraciones dos cosas solamente: El infierno y el mundo. 

El infierno, porque es el mal sin remedio, la malicia eterna, porque el infierno no puede arrepentirse ni amar, porque el infierno se nutre y vive del odio, y la misericordia de Dios no tiene allí donde ejercitar su perdón. Y el mundo porque, a semejanza del infierno, “está fijo todo él en el mal”, porque vive y se nutre sólo del vicio y del pecado; la luz de la verdad no puede entrar en él, porque si un pecador puede convertirse, el mundo no se convertirá.

En efecto, la víspera de su muerte, cuando el divino Maestro derrama de su corazón torrentes de amor sobre sus discípulos para todos los hombres, no tiene para el mundo más que palabras de espantosos anatemas, (Jn 15, 19 – 17, 9-16).  Palabras divinas que prueban con luz meridiana que existe una ciudad terrena enemiga de Dios, fundada sobre el mal y el pecado ; una Babilonia abiertamente opuesta a la Jerusalén celestial y a su Rey eterno, que es Cristo, y que todos los que forman parte de aquella Babilonia, si no se convierten y abren los ojos al sol que ilumina a todo hombre, irremisiblemente serán reprobados.

V

Una sola cosa es imposible a la misma bondad divina: Salvarnos mientras seamos del mundo

Esa oposición absoluta entre Jesucristo y el mundo es tal, porque el mundo es la contradicción de Jesucristo en su doctrina, en sus planes, en sus fines altísimos y divinos. La doctrina de Cristo es la verdad, que es el mismo Cristo: Camino, Verdad y Vida.  La doctrina del mundo es la falsedad y la mentira; los planes de Cristo son salvar al mundo por la humildad, la abnegación y la cruz; el mundo sólo vive para perder a los hombres, haciéndolos vivir para la soberbia y el placer.  El fin de Cristo es elevar, ennoblecer y en cierto modo deificar la naturaleza humana; el del mundo, embrutecerla por las tres concupiscencias, que son la esencia del mundo y degradarla con toda suerte de vicios infames y de pecados, que convierten en bestias a los hombres creados para la gloria.

No puede darse mayor oposición, ni más cruda guerra; son como la luz y las tinieblas, la verdad y la mentira, el espíritu y la materia, el cielo y el infierno, Dios y Satanás. Aunque hayamos sido pecadores, como la Samaritana, como la Magdalena, como Pedro, como Pablo, como otros mil más, aun nos podemos salvar. Jesús nos puede mirar con ojos de misericordia, y nos salvaremos.

Una sola cosa es imposible a la misma bondad divina: Salvarnos mientras seamos del mundo, obremos como el mundo, o vivamos de la doctrina del mundo. Hay pues, en el hombre y en su alma, como dos regiones separadas y opuestas; la una elevada y noble, donde brilla la luz de la verdad y la justicia; y la otra miserable y baja, en donde rugen las malas pasiones, los vicios y las concupiscencias, como un populacho alborotado, en contra de la Ley de Dios y de la doctrina de Cristo.

Ese es el mundo dentro de cada uno de nosotros; pero al reunirnos en sociedad, cada hombre trae a ella ese fondo de malicia que, uniéndose a la perversidad de muchos, todo lo emponzoña y pervierte, hasta hacer del mundo la imagen del infierno. El criterio del bien y del mal, pervertido, llamando  vicio a la virtud, y virtud al pecado; falsas máximas, aceptadas como verdades evidentes; un evangelio del demonio y de la carne en abierta oposición con el de Cristo, el lujo, la ambición y todos los pecados capitales constituidos en reyes e ídolos de las gentes. Todo eso, y todavía mucho peor que eso, es el mundo.

Mira, por tanto, que el mundo que debes odiar, como lo odiaba Cristo N. S., so pena de ser réprobo y excluido hasta de las oraciones de tu Redentor, es, en primer lugar, el conjunto de máximas por las que se rigen los mundanos, abiertamente opuestas a las del Evangelio. En segundo lugar, el mundo se constituye por esa sociedad en donde gentes, que se llaman cristianas porque están bautizadas, se reúnen para gustar placeres; en donde se olvidan los preceptos de la moral cristiana, se hacen, o dicen, o representan cosas que Jesucristo reprueba, maldice y condena por medio de la Iglesia.  El mundo, en una palabra, es la sociedad de Satanás, la ciudad del mal, que defiende y da derechos al error y al vicio, la que está en abierta lucha con la ciudad de Dios.

A este mundo renunció el cristiano en el bautismo, y a él tiene que renunciar todo el que quiera seguir a Cristo, porque no puede haber unión entre la luz y las tinieblas, entre el mundo que no conoció a Cristo, ni lo quiso recibir, ni lo recibirá jamás, y Cristo, que nos prohíbe amar el mundo y las cosas del mundo, (Jn, II, 15).

VI

Querer unir al mundo con Jesucristo, es ultrajar a Jesucristo

De lo anterior se deduce que el espíritu de Cristo, que es la verdad y el bien absoluto, y el espíritu del mundo, que es la mentira y el mal, han formado aquí abajo dos reinos, que tienen sus máximas, sus leyes, sus ciudades y sus ciudadanos. Estos dos imperios, el de Jesucristo y el de Satanás, se han repartido toda la tierra, comprenden a todos los hombres. Todos tenemos que pertenecer, pues, a Babilonia o a Jerusalén, a Jesús o a Belial, porque es imposible pertenecer a las dos ciudades a la vez, como también lo es el no ser de ninguna. Esta es la situación de todos los hombres. En el exterior podemos tal vez vivir confundidos, como viven confundidas las plantas sanas con las venenosas; pero hay algo interior que nos distingue: el principio que nos mueve a obrar, las máximas que nos rigen, el Evangelio que practicamos. Y Dios, que no juzga por lo exterior, sabe bien quiénes son los suyos, y quiénes sus enemigos.

Pero es fácil engañarse a uno mismo ; mira que Dios ve si amas la cruz o el placer, si tu guía es el Evangelio o las máximas del mundo, si amas el retiro de la oración o la disipación de las reuniones mundanas, si la modestia o el lujo, si el recato en el vestir o la loca tiranía de la moda, y así verás a qué ciudad perteneces, si a la ciudad de la luz y de Cristo, o a la de las tinieblas y Belial, y si eres de Cristo o de Satanás, si de los predestinados o de los réprobos. Recuerda que no puedes engañar a Dios, “porque es imposible servir a dos señores”.  Querer unir al mundo con Jesucristo, es ultrajar a Jesucristo. El mundo desea esta concordia, porque es su modo de engañar a los incautos, pero Jesucristo no la quiere, porque tal unión le ultraja sobremanera.

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15 comentarios leave one →
  1. Inés. permalink
    enero 16, 2014 12:43 am

    Dice el P. Lapuente en otra parte citando al Apóstol San Pedro, (Hech. 4, 12) :

    “No hay otro nombre más que el de Cristo con el que los pueblos puedan ser salvos. Y cuántos pueblos y cuántos hombres reniegan o se separan de Él, caminan por los senderos de su perdición hasta el abismo de todas las desgracias.

    “En vano buscarán los pueblos quien los salve. Ni reyes, ni sabios, ni políticos, nadie los podrá salvar fuera de Jesucristo N. S., o de quien confiesa, ama y defiende a Jesucristo, y practique y haga practicar su santa Ley, quien oiga su voz y siga su doctrina”.

    “Fuera de Él, tinieblas de errores en el entendimiento y toda suerte de vicios en el corazón. Y así como para redimir al mundo e iluminarle con la luz de su doctrina, y salvarle, fue preciso que viniera Jesucristo, así para que vivan los hombres en santidad y justicia hace falta la doctrina de su sagrado Evangelio”.

    “¿Qué os diré, Señor, a la hora de la muerte si me hallo desnudo de virtudes y privado de vuestra gracia? ¿Qué excusa podré alegar , y que he de responder cuando me preguntéis por qué no me quise salvar?”

    La respuesta a tan tremendo interrogante la da el santo anciano Simeón : Porque Cristo es, ha sido siempre y será, blanco de contradicción y piedra de escándalo, para que se vea lo que hay en el interior de cada alma.

  2. pepe pecas permalink
    enero 16, 2014 2:06 pm

    Totalmente formativo para la cristiandad.

  3. Apologeta permalink
    junio 7, 2014 9:11 am

    FC me gustaría me aclarase una cuestión si no le importa. Hace unos años hice algo a unas personas de lo que me arrepiento de corazón. Todo este tiempo lo dejé estar, pensando que con ello la cosa se olvidaría, pero no ha sido así. Ahora aquel acto no me deja dormir. Mi conciencia me está volviendo loco y no se como solucionarlo. Tengo miedo a revivir en esas personas aquella humillación de nuevo y sin embargo, esas personas las veo casi a diario, pues son parte de mi familia. ¿Podrías aconsejarme al respecto? ¿Que debo hacer? Necesito tranquilizar mi mente y mi corazón.

    • junio 8, 2014 10:44 am

      Apologeta.

      Lo mejor es buscar a un buen sacerdote, de verdad, para confesarte.

      Entre tanto, hacer un examen de conciencia general, arrepentirse, pedir perdón a Dios, rogar a María con el Santo Rosario y hacer obras de bien a esas personas en lo posible, y otras personas en su nombre.

      Gracias a Dios que tu conciencia no te deja tranquilo, eso es una gracia en sí mismo.

      Unidad en la Fe

      • Apologeta permalink
        junio 8, 2014 12:13 pm

        Muchas gracias FC. Ayer pedí perdón a una de esas personas y lloré mientras lo hacía, no podía contenerme. Ella no me perdona porque el daño fue mucho y es difícil perdonar. Con la otra persona lo haré mañana. Esta noche antes de irme a dormir rezaré a la Virgen María para que me de fuerzas.

      • junio 8, 2014 12:46 pm

        Apologeta.

        Jesús y María son nuestro refugio en las debilidades y pecados arrepentidos. Luego lo más importante será que tú mismo te perdones.

        Si lo logras, harás mucho bien a muchos. Y no olvides quién es el que no quiere el perdón y el arrepentimiento.

        Unidad en la Fe

      • Apologeta permalink
        junio 8, 2014 1:09 pm

        No tengo un rosario y no se como conseguir uno. ¿Puedes darme alguna idea? Gracias

      • junio 9, 2014 11:47 am

        Lo publicaremos pronto.

        Unidad en la Fe

  4. Francisco permalink
    octubre 14, 2015 4:47 pm

    El Sínodo de la familia celebrado en estos momentos en la Vaticueva pretende lo que sentencia el artículo al final: Unir al mundo con Jesucristo y con ello ultrajar a Jesucristo.

    Ayer por EWTN, Bermúdez y Dupuy entrevistaron a una pareja de divorciados rejuntados que darán testimonio en el Sínodo y en plena transmisión de televisión expresaron: “Los divorciados y vueltos a casar con otra persona, si tienen un acto de contrición perfecto, y se confiesan, son perdonados y pueden participar de la Misa”; esto contó con la aprobación y ratificación de los dos conductores: “Y no quedan excluidos o excomulgados de la santa Iglesia Católica, por lo que pueden recibir el sacramento de la eucaristía”.

    _Conclusión.

    Todos se al cielo, sigan pecando, Dios perdona todo.
    Divorciado célibe = idiota anacrónico

    ___La verdad.

    Divorciado sin matrimonio sacramental casado de nuevo por lo civil = concubinato = pecado mortal = excomunión

    Divorciado con matrimonio sacramental no anulado y casado de nuevo por lo civil = adulterio = pecado mortal = excomunión

    • Clemente permalink
      octubre 17, 2015 2:35 pm

      También vi el maquiavélico programita que en paralelo a la emisión televisiva, fue transmitido por Radio Católica Mundial y curiosamente, no ha sido aún subido al canal Youtube de EWTN Español.
      El “matrimonio” Caravia (AKA: Caradura) se ufanan de ser ambos divorciados y vivir en castidad: abstinencia sexual, como de catequizar y evangelizar a divorciados re-juntados sobre que no cometen pecado si viven juntos como “hermano y hermana” y que con un acto de contrición perfecto como cita arriba Francisco, pueden comulgar; pero evitando el escándalo de aquellos que, al verles comulgar, podrían pensar que lo están haciendo en pecado mortal, por lo tanto recomiendan hacerlo en una parroquia donde su situación no sea conocida ( tal como indica Familiaris Consortio 84 ).
      Lo farisaico de la situación, es que por no escandalizar a personas que los conozcan, van a otra parroquia donde, como no los conocen, no habría escándalo y les sería lícito comulgar. Por otra parte, esta gente parece más preocupada de no ofender al mundo, que de no ofender a Dios, a quien no mencionan jamás.
      El planteamiento se torna más aberrante con declaraciones como la del prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica Raymond L. Burke del año 2008: “Un sacerdote debe negar la comunión a una persona divorciada y vuelta a casar por lo civil o que conviva, si esa comunión va a ser causa de escándalo para la comunidad”.
      Otro fariseo urgido por el qué dirán las personas y no por pecar contra Dios y aún peor, sugiere solapadamente buscar un sacerdote que desconozca la situación de pecado mortal del parroquiano y engañarlo para poder comulgar porque eso no es escándalo.
      Por último, todos estos falsos católicos sufren amnesia por conveniencia de las palabras de Nuestro Señor Jesucristo que San Mateo cita: “Ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón”.
      Y los divorciados re-juntados Caravia y todos los Caraduras por el estilo, ya cometieron adulterio en sus corazones.

  5. La Verdad permalink
    octubre 16, 2015 11:41 pm

    Simple, hermoso y verdadero.

  6. rot permalink
    marzo 28, 2016 1:52 pm

    ¿porque apartaron a Iustinus Pranaitis del sacerdocio siendo que el denunció a los talmúdicos?

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