Skip to content

El problema principal de la “Nueva Misa” no es el latín… sino el Sacrificio de la Misa

marzo 15, 2016

Un servicio Protestante dicho en latín no deja de ser un servicio Protestante

(Pbro. Dr. Joaquín Sáenz y Arriaga) 

Como un niño de diez años lo sabia antiguamente para cada Sacramento se necesita la propia MATERIA y la propia FORMA.  Sólo así es valido el Sacramento.  En la Eucaristía, la MATERIA son el ,pan y el vino; y la FORMA son las palabras de la CONSAGRACION, dichas por el Sacerdote, en nombre y representación de Cristo, con el poder de Cristo, en virtud de las cuales tienen lugar el cúmulo de prodigios, que, en lenguaje católico, se llama la, TRANSUBSTANCIACION. en lugar del pan y del vino queda ahí, bajo las especies eucarísticas, el CUERPO, LA SANGRE, EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO; todo Cristo en todo el pan y todo Cristo en cada parte de ese pan; todo Cristo en todo el vino y todo Cristo en cada gota de ese vino.  La FORMA son palabras precisas que indican la especial naturaleza y efecto de cada Sacramento, administrado por una persona cualificada que quiere “hacer lo que la Iglesia hace” en esta administración.

Haciendo una clara distinción entre la fe. personal y la moral, por un lado, y la intención, por otro, el CONCILIO DE TRENTO establece, por lo qué toca al ministro, que “representando como representa, en esta función sagrada no a su propia persona, sino a la de Cristo, el ministro del sacramento, consiguientemente, sea él bueno o sea malo, válidamente los consagra y confiere, con tal de que USE LA MATERIAY LA FORMA SIEMPRE USADA EN LA IGLESIA CATOLICA, según la institución de Cristo, y CON LA INTENCION DE HACER LO QUE LA IGLESIA HACE en esta administración”.  Catecismo del Concilio de Trento, capitulo primero, Parte II, cuestión XIX.

Hasta que vino el Vaticano II, los simples fieles católicos nunca tuvieron necesidad de preocuparse acerca de la intención de sus sacerdotes que ofrecían la Santa Misa, ni del efecto que su intención pudiera tener sobre la validez de sus Misas.  Los católicos sabían que, aunque un sacerdote hubiera perdido su fe o su vida moral su Misa seguiría, sin embargo, siendo el Sacrificio del verdadero Cuerpo y la verdadera Sangre de Jesucristo, mientras ese sacerdote quisiese hacer “lo que hace la Iglesia”. Y NI EL SACERDOTE NI LOS SIMPLES FIELES TUVIERON NUNCA LA DUDA DE QUE LO QUE LA IGLESIA PRETENDE HACER EN LA MISA ES OFRECER EL INCRUENTO SACRIFICIO DEL CUERPO Y DE LA SANGRE DE CRISTO”.  En las actuales circunstancias, aún para las personas que defienden la “posible” validez de la “nueva misa” es necesario investigar, no la fe o las virtudes del celebrante, sino si el “ministro presidente,” tiene o no tiene la intención de hacer lo que la iglesia hace o lo que hacen en su “CENA” los protestantes.  Recordemos la famosa definición que la “INSTRUCCION GENERAL” nos dio de la “nueva misa” en el n° 7: “La Cena del Señor o Misa es la sagrada reunión o asamblea del pueblo de Dios, reunido bajo la presidencia del sacerdote para celebrar el MEMORIAL DEL SEÑOR”.

Tal definición -que era la oficial- no contiene ninguna mención del SACRIFICIO, ni de la REAL PRESENCIA, que de este Sacrificio resulta, DEL CUERPO Y DE LA SANGRÉ DE CRISTO, y puede aplicarse a cualquier otra reunión del pueblo de Dios o a la misma Cena protestante, que era lo que en realidad buscaban los autores del “Novus Ordo”.Y. aunque es verdad que, como un resultado de las legítimas protestas de los “tradicionalistas”, esta definición fue cambiada, a pesar de haber sido ya aprobada con la firma de Paulo VI, sin embargo, la nueva teología y los propósitos expresados en ella, quedaron como base y alma de la “nueva misa”.  Una Iglesia que, confecciona una “nueva misa”, es necesariamente una “nueva Iglesia”, “Lex orandi”, “Lex est Credendi”.  “Como oramos, así creemos”. Y cualquier sacerdote que intenta hacer lo que esa  “nueva Iglesia” hace NO ESTA OFRECIENDO UNA VERDADERA MISA, QUE SEA ACEPTA Y VALIDA .Y los católicos que reciben la “comunión” de esta “asamblea” -aunque sea dicha en latín sobre la TUMBA DE SAN PEDRO en Roma o en la mesa de una cafetería, NO RECIBEN EL CUERPO Y LA SANGRE DE JESUCRISTO, sino sólo pan y vino, o cualquier otra materia que quieran emplear los “ministros presidentes”.

Y que ninguno quiera refutarnos en esta nuestra decisiva no aceptación de la “nueva misa”, diciendo que, al menos, algunas versiones de esa “nueva misa” contienen todavía las palabras “sacrificio”, y “el Cuerpo y la Sangre de Cristo”.  También las contiene la SANTA CENA de Tomás Cranmer, el en un tiempo arzobispo católico de Canterbury, que entre 1547 y 1553 destruyó la Fe católica en Inglaterra, destruyendo la Misa. Y cualquiera, que conozca la historia de la primera REFORMA en Inglaterra, se da perfecta cuenta de la manera como el Vaticano II -en un plan mundial, esta vez está siguiendo exactamente el mismo proceso de este apóstata del siglo XVI.  Al dar margen para establecer la “nueva misa”, introdujo cautelosamente las mismas herejías del protestantismo anglicano: El primer paso fue el cambiar el LATIN por la “lengua del pueblo”.  El segundo paso: Cambiar el ALTAR (representación del Calvario) por la “mesa”.  El tercer paso: Cambiar el tradicional y secular CANON de la MISA por “cuatro oraciones eucarísticas”, que excluyen la verdadera noción de un verdadero SACRIFICIO.  La única diferencia está en que Cranmer confesó sinceramente que el objeto de su REFORMA era destruir la IGLESIA CATOLICA ROMANA,” la gran meretriz, la pestífera Sede de Roma”, introduciendo una “NUEVA SANTA CENA”, que no contuviese nada que pudiera ser “envuelto” para asemejarse “a la nunca suficientemente execrada Misa”. los actuales sucesores de Cranmer prefirieron evidentemente un veneno más lento a una puñalada más descarada, como nos lo dio a entender el Cardenal de Westminster John Heenan “Hubiera sido temerario introducir a un mismo tiempo todos esos cambios.  Evidentemente era más prudente hacer esos cambios gradual y suavemente.  Si todos los cambios se hubieran introducido simultáneamente, todos os hubierais confundido” Carta Pastoral del 12 de octubre de 1969.  PAULO VI Y EL VATICANO II SIGUIERON UN METODO IDENTICO AL USADO POR CRANMER.

Entre las 27 razones dogmáticas, citadas por los Cardenales Ottaviani y Bacci, como una justificación para rechazar la “nueva misa”, la número 11, que trata del cambio de la FORMA de la Consagración, tiene especialísima importancia.  Desde la INFALIBLE DEFINICION del Concilio de Trento, publicada por San Pío V en 1566, ningún católico habla dudado de la enseñanza de la Iglesia respecto a la FORMA de la Consagración de la Misa.  CADA FORMA ES NECESARIA.  Para la

consagración del pan: “HOC EST ENIM CORPUS MEUM”. (Porque ESTE es mi CUERPO). Para la Consagración del vino: “HIC EST ENIM CALIX SANGUINIS MEI, NOVI ET AETERNI TESTAMENTI: MYSTERIUM FIDEI: QUI PRO VOBIS ET PRO MULTIS EFFUNDETUR IN REMISSIONEM PECCATORUM”. (Porque este es el cáliz de mi SANGRE, del nuevo y eterno TESTAMENTO: MISTERIO DE FE: que será derramada por vosotros y por MUCHOS, para remisión de los pecados).

De los treinta y seis Papas, que sucedieron a San Pío V, NI UNO solo se atrevió a cambiar UNA SOLA palabra de la forma de la Consagración.  Y hasta hace diez años, aun los más atrevidos liturgistas -conociendo tan bien como los otros católicos que cualquier cambio substancial ponía en peligro la misma validez de la Misa- todos estaban de común acuerdo en que NADIE, NI SIQUIERA UN PAPA podría o se atrevería jamás a tocar las palabras de la CONSAGRACION, ni todo el Canon, por la misma razón.  Hasta que entra en escena el progresista pontífice, exiliado a Milán por Pío XII, y escasamente en menos tiempo que fue necesario para que el pueblo se acostumbrase a ver a un Papa sin tiara, el mundo tuvo que aceptar que la única Misa permitida de aquí en adelante, es una NUEVA MISA, con FORMULAS abreviadas de la CONSAGRACION y, a lo menos en una de ellas, con una oficial traducción MUTILADA.  Los buhoneros de la “nueva misa” no perdieron ningún detalle.  No era precisamente por motivos estéticos o decorativos por los que, en el pasado, todos los impresores de los Misales Romanos estaban obligados a imprimir la “FORMA DE LA CONSAGRACION” con tipos sobresalientes, distintos de los demás y colocados independientemente.  La razón de esta prescripción era para que, aun visualmente, sobresaliese la acción sacrifical de los adjuntos meramente narrativos que precedían y seguían estas palabras.  Esas palabras de la FORMULA, pronunciadas en tono distinto, solemne e imperativo, renuevan incruentamente el SACRIFICIO DE LA CRUZ, porque el celebrante las pronuncia en nombre de Cristo, con el poder, de Cristo, en representación de Cristo, para poner a CRISTO en estado de víctima sobre el altar.  Muy ingenuos tendríamos que ser para pensar, que-es tan sólo “un accidente” por el que los reformadores han cambiado la misma impresión, en sus oraciones eucarísticas, en las que desaparecen las fórmulas de la Consagración, para darnos una versión mutilada de la misma narración de lo que acaeció en la última Cena del Señor.

Estando en este punto, en el cambio substancial de las fórmulas de la Consagración, la prueba principal de la INVALIDEZ SACRILEGA de la “nueva misa”, parece no sólo conveniente, sino necesario dedicar un estudio especial, en el próximo número de TRENTO a demostrar que en la “nueva misa” sí hay cambios, y cambios substanciales en las palabras y en el sentido de la FORMA DE LA CONSAGRACION de la Misa tradicional, la verdadera única Misa de la Iglesia Católica, porque es la única en la que se perpetúa el SACRIFICIO CRUENTO DE LA CRUZ, de una manera incruenta.

Pero, antes, es necesario hacer ver a los fieles, el TRUCO inmenso, que con increíble audacia, se ha hechos al hacer estos cambios substanciales y sacrílegos, no en la versión latina de la “nueva misa” sino en las innumerables traducciones vernáculas. Dos motivos parecen obvios para llevar a este truco a los reformadores del siglo veinte: el primero, poder asegurar, al parecer con verdad, a todos los impugnadores, que, substancialmente, la, nueva misa es la MISA TRADICIONAL, porque -las. fórmulas consecratorias en la versión latina que se supone es la oficial, aunque  no la única, de la, Iglesia, las formulas consecratorias del pan y del vino, son las mismas, en latín.  Pero contra este truco increíble, debemos decir que, por orden de las Conferencias Episcopales, los sacerdotes han de celebrar,”la nueva misa” en lengua vernácula no en latín y con asistencia del pueblo. En segundo lugar, el pueblo que no entiende el latín,, ni en la Misa tradicional no debía oír la FORMULA ya que el sacerdote debía pronunciarla en voz baja; ahora, en cambio, sí escucha y entiende lo que se dice, con lo que insensiblemente va aceptando las herejías protestantes No se puede dar una raz6n satisfactoria para estos cambios, sino el facilitar, la CENA PROTESTANTE, suprimiendo la MISA CATOLICA.

 

Anuncios
24 comentarios leave one →
  1. marzo 15, 2016 10:59 am

    GUARDA HERNAN J Y BARBON DIEGO M S DE
    H

  2. Inés. permalink
    marzo 16, 2016 1:58 am

    Si después de leído este magnífico texto todavía hay alguien que se empecine en sostener la validez de “la luterana misa conciliar” Y NO VE CON CLARIDAD ABSOLUTA LA PERVERSIDAD E IMPIEDAD DE SUS INSTIGADORES, entonces no habrá nada que le convenza.

    Este texto no deja el menor resquicio para la duda. En ese falso sacrificio luterano NO ESTÁ PRESENTE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Sería monstruoso, e impío en extremo, pensar que Dios avalase semejante farsa con su presencia.

    ¿QUIÉN PODRÁ ALEGAR IGNORANCIA UNA VEZ LEÍDO?

  3. Paulina permalink
    marzo 17, 2016 4:25 pm

    Foro Católico, o alguna otra persona, que pueda ayudarme con este duda….
    ¿Cómo se conmemoraba la Semana Mayor anteriormente? ¿Que ritos se seguian, jueves y viernes Santos?
    ¿Cómo se celebraba anteriormente la misa de la Santa Vigilia Pascual?
    ¿Los cantos también eran en latín?
    Gracias de antemano

    • Morales (ve a misa) permalink
      marzo 18, 2016 5:11 pm

      Yo voy a misa Paulina y tú deberias hacer lo mismo es más deja este foro en este instante y vete a confesar por no ir a misa en Semana Santa. oiste??

  4. marzo 18, 2016 7:13 pm

    ¿a que misa lo mandas?

  5. marzo 21, 2016 10:28 am

    Muy bueno el artículo que reproduce aquí, Foro Católico. Es muy interesante observar la desviación que se ha vivido entre los católicos fieles durante el pasar de los años. Cuando comenzó la hecatombe Conciliar del Vaticano II, quedó claro que el problema no era la “nueva misa”, sino la nueva fe que esta representaba, la nueva creencia que la liturgia de Paulo VI manifestaba abiertamente. El texto del Padre Arriaga va en ese sentido.
    Lamentablemente, la ambigua (¿ambigua?) posición de Marcel Lefebvre y de los sacerdotes por él formados trastocó esta realidad: la lucha, el centro del “combate” ya no era la fe, sino la “Misa Tridentina”. Basta a cualesquiera ver quienes eran los primeros aliados de lefebvre y como poco a poco se fueron separando. Todos aquellos que se habían formado en seminarios o institutos de estudios anteriores al Concilio Vaticano II, terminaron rompiendo con el arzobispo, mientras que éste se rodeo y perpetuó en el gobierno de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a aquellos que él había podido educar y preparar debidamente.
    El “tradicionalismo” no fue la reacción a la herejía y apostasía en masa que implicó el Vaticano II, fue la reacción contra la resistencia católica a la Iglesia Conciliar del Vaticano II. El tradicionalismo no fue, sino, el nombre que en los ambientes que se decían católicos (y que aún se dicen así) tomó el ritualismo de raíz anglicana, anglocatólico y tractariano. Ese espíritu, desviado, ritualista, ceremoniero, pero carente de fondo, carente de fe, que lo único que busca es la Misa, aún a costa de renunciar a los principios de la fe es lo que podemos apreciar en muchísimo sitios que se dicen “tradicionalistas” y “católicos”.
    La pregunta, tan acertada de Carlos Antonio Grünwaldt se podría complementar de esta manera: “Y ese sacerdote, que celebra la Misa Tridentina ¿Tiene la fe católica?”. Hoy es preferible tener la fe antes que la Misa Tridentina, de hecho, es preferible quedarse en casa, rezar el rosario todos los días, leer las Sagradas Escrituras y pedirle a Dios tener la Gracia de no caer de la Gracia.
    Saludos en Cristo Nuestro Señor,
    Raúl

    • marzo 21, 2016 11:10 am

      Buen comentario Raúl.

      Lo que nos parece falta decir es que Lefebvre nunca tuvo realmente el propósito de defender la verdadera Misa, ni la Fe como bien precisas.

      Varios de sus allegados iniciales como monseñor Des Lauriers y el propio Barbará, fueron testigos de que Lefebvre continuaba celebrando en “ocasiones especiales” el rito de Pablo VI. Además de que en la FSSPX no permitió a muchos seguir el ritual auténtico de San Pío V, sino que los obligaba a suplantarlo con el de Juan XXIII. Ese fue uno de los motivos que supuestamente provocó la división con los “sedevacantistas” Kelly, Sanborn, Cekada y compañía.

      Además, desde que conocimos la militancia cabalista de su padre René (MI6 y partisanos hebreos), así como muchos hechos de Marcel Lefebvre, nos dimos cuenta de que no podemos aceptarlos a él y a su FSSPX como auténticos defensores de la Verdad.

      Unidad en la Verdad

      • marzo 21, 2016 11:40 am

        increiblemente inaudito

      • Claudio permalink
        enero 28, 2017 4:57 pm

        Foro católico: Por favor, ¿me pasaría las pruebas de que Monseñor Lefebvre celebraba la misa nueva en privado?

        • enero 30, 2017 10:45 am

          Uno de los denunciantes fue el obispo Gerard Des Lauriers y otro un feligrés que acudió a la misa (Novus Ordo) del sepelio de la hermana de Marcel Lefebvre.

          En el caso de Des Lauriers, afirma que Lefebvre lo hizo por más de dos años, y la dejó “no por convicción sino por conveniencia política”…

          http://www.traditioninaction.org/Questions/B409_Lefebvre.html

          Unidad en la Verdad

      • Claudio permalink
        enero 30, 2017 12:42 pm

        Si la Iglesia no tiene Papa desde los días del Vaticano II, entonces ya no hay cardenales legítimamente creados. Pero entonces, ¿cómo volverá la Iglesia a tener Papa, si la disciplina habitual sólo otorga a los cardenales el poder de elegir Papa? La Iglesia podría haber ordenado que hubiese “electores del Papa” no-cardenales capaces de hacerlo, pero no podemos ir por una vía distinta a la que establece la disciplina ordinaria, que establece que sean los cardenales quienes lo elijan.

        FC: al parecer tienes razón.

        Se es hereje “material” si se contradice objetivamente lo que Dios ha dicho; se es hereje “formal” si se hace eso pertinazmente, es decir, sabiendo que se está negando la palabra o la voluntad de Dios. Ahora bien, la vía ordinaria con que la Iglesia averigua la pertinacia (y con ella las consecuencias sociales de la herejía profesada: excomunión, pérdida del cargo, etc.) es por medio de admoniciones (62) autorizadas al delincuente y despreciadas por éste (CIC [1917], can. 2314.1).

        FC: no es precisamente así, es de Derecho Divino que el hereje pertinaz no requiere de “admoniciones autorizadas” luego despreciadas para ser hereje formal; aunque el último derecho eclesiástico pide que se le advierta al hereje para que sea pública y notoria su obstinación y por tanto su condena canónica ante los ojos de la Iglesia Militante.

        Pero, simplemente la pérdida de la fe, sin más, es suficiente para que un sacerdote incurra en apostasía y por ende pierda todo oficio eclesiástico ipso facto sin necesidad de declaración (CIC [1917], can. 188.4) y quede inhabilitado para participar, votar o ser votado en cónclave (Bula Cum ex apostolatus (1558) de los papas Pablo IV y San Pío V).

        Pero nadie puede amonestar al Papa con autoridad (can. 1556) (y los obispos sólo pueden serlo por su superior, el Papa [can. 1557], que no lo ha hecho). Por lo tanto, la pertinacia, y en consecuencia la herejía formal, no puede probarse.

        FC: lo que afirmas, erróneamente, equivale a afirmar que el CIC 1917 se disparó solo en un pie. Tu error parte de afirmar que un Papa verdadero puede ser hereje, cuando no es así, tal y como lo enseña Pío IX en la Pastor Aeternus. Igualmente la Iglesia enseña, de Derecho Divino a través de la Cum ex apostolatus que un hereje no puede llegar a ser un Papa válido.

        Efectivamente, el mismo Derecho Divino a través de la Pastor Aeternus enseña que nadie puede juzgar a la Primera Sede, precisamente por la Infalibilidad Papal. Pero si el que ocupa la sede papal es un usurpador, nada tiene de contradictorio que pueda ser juzgado, y lo es, por su propio crimen, el cual lo evidencia como un salteador, un falso pastor, un lobo con piel de oveja, un ANTIPAPA.

        ¿Pero no podría presumirse la pertinacia por la insistencia de estos Papas en los nuevos caminos, contra toda la Tradición y sus testigos actuales? Respuesta: tal vez; pero no socialmente, esto es, en lo que concierne a la pérdida del cargo, la cual, si no queremos que las sociedades se colapsen, debe ser no sólo presumida, sino también demostrada.

        FC: no hay tal “presunción”. Es evidente la apostasía, para quienes tienen ojos y quieren ver.

        Y precisamente la Iglesia ya había previsto esta realidad de antipapas usurpadores en la gran Bula Cum ex Apostolatus de Pablo IV, confirmada por San Pío V en Intermultiplices. Realidad que ya había sido profetizada por San Daniel, San Juan, el Papa San Pío V, San Roberto Bellarmino, San Francisco de Asís, el gran papa León XIII en su visión y la posterior composición del Exorcismo, el Papa San Pío X, la Virgen en La Salette y probablemente en Fátima… y muchos doctores y teólogos…

      • Claudio permalink
        febrero 1, 2017 12:43 pm

        ¿Podría presumirse la pertinacia en Juan Pablo II?

        Uno puede entender que una respuesta rápida e imprudente a tal pregunta tan difícil podría llevar fácilmente a hundirse en la posición del Sedevacantismo. Si Juan Pablo II realiza con suficiente frecuencia afirmaciones o declaraciones que llevan a la herejía, no puede demostrarse tan fácilmente que él está consciente de estar rechazando algún dogma de la Iglesia. Según parece, en su comportamiento, Juan Pablo II está profundamente convencido de que él hace lo mejor en el servicio a la Iglesia [12]. ¿Cómo es posible que algunos sujetos pretendan demostrar con certeza moral que el Papa, en su corazón, esto es, en su interior, realmente espera y desea causar y traer un gran mal sobre sus súbditos y que debido a su maldad es que el promulga leyes malvadas? No es posible. Como típico liberal, Juan Pablo II está esparciendo declaraciones y concesiones ambiguas con el fin de complacer al mundo. Podría suceder que él realice declaraciones heréticas sin incluso darse cuenta de ello, y así, no podría acusársele de herejía formal [13]. Por lo tanto, mientras no exista una prueba irrefutable, es más prudente abstenerse de juzgar.

        • febrero 2, 2017 10:54 am

          La apostasía pública, notoria y escandalosa de Wojtyla (si es que alguna vez fue cristiano) es mucho más que simple pertinacia.

          En cuanto a la herejía tal cual, lo que no pudimos es evitar reírnos ante la ingenua aseveración:

          “Si Juan Pablo II realiza con suficiente frecuencia afirmaciones o declaraciones que llevan a la herejía, no puede demostrarse tan fácilmente que él está consciente de estar rechazando algún dogma de la Iglesia… está profundamente convencido de que él hace lo mejor en el servicio a la Iglesia”.

          Nos causa extrañeza que alguien que se dice católico, más menos instruido, confunda la conciencia de modificar o mutar las enseñanzas de la Iglesia con un simple traspié involuntario.

          Son muchos, entre ellos el propio Lefebvre, quienes acusaron a los falsos papas (en su cara y por interpósitas personas) de predicar herejías. Desde el libro de George de Nantes (Yo acuso a Pablo VI de cisma, herejía y escándalo), hasta otros muchos autores, fuera y dentro del Vaticano, se les dijo en prosa y en verso que eran viles atentados contra la Fe.

          Y ahora tú nos vienes con no se saben el Catecismo Carol Wojtyla, uno de los genios maléficos más temibles del siglo XX, o su jefe doctrinal Joseph Ratzinger, de igual manufactura.

          La postura de salvar a los antipapas es sumamente cobarde, contemporizadora, y en el peor de los casos de disimulada complicidad.

          Y a tu autopregunta/autorespuesta:

          “¿Cómo es posible que algunos sujetos pretendan demostrar con certeza moral que el Papa, en su corazón, esto es, en su interior, realmente espera y desea causar y traer un gran mal sobre sus súbditos y que debido a su maldad es que el promulga leyes malvadas? No es posible. Podría suceder que él realice declaraciones heréticas sin incluso darse cuenta de ello, y así, no podría acusársele de herejía formal

          La Iglesia te responde que ante la herejía, cisma y apostasía manifiesta de un usurpador del papado o de otra dignidad eclesiástica, no hay necesidad de juzgar los corazones para que el culpable sea manifiesto y condenado a excomunión, más la pérdida de todo oficio y dignidad, e inhabilitado para ser electo Sumo Pontífice.

          La respuesta se nos brindó a través del Papa Pablo IV (Cum ex apostolatus):

          “Incurren en excomunión ipso facto todos los que conscientemente osen acoger, defender o favorecer a los desviados o les den crédito, o divulguen sus doctrinas; sean considerados infames, y no sean admitidos a funciones públicas o privadas, ni en los Consejos o Sínodos, ni en los Concilios Generales o Provinciales, ni en el Cónclave de Cardenales, o en cualquiera reunión de fieles o en cualquier otra elección.”

          “Agregamos que si en algún tiempo aconteciese que un Obispo, incluso en función de Arzobispo, o de Patriarca, o Primado; o un Cardenal, incluso en función de Legado, o electo PONTÍFICE ROMANO que antes de su promoción al Cardenalato o asunción al Pontificado, se hubiese desviado de la Fe Católica, o hubiese caído en herejía. o incurrido en cisma, o lo hubiese suscitado o cometido, la promoción o la asunción, incluso si ésta hubiera ocurrido con el acuerdo unánime de todos los Cardenales, ES NULA, INVÁLIDA Y SIN NINGÚN EFECTO; y de ningún modo puede considerarse que tal asunción haya adquirido validez, por aceptación del cargo y por su consagración, o por la subsiguiente posesión o cuasi posesión de gobierno y administración, o por la misma entronización o adoración del Pontífice Romano, o por la obediencia que todos le hayan prestado, cualquiera sea el tiempo transcurrido después de los supuestos antedichos. Tal asunción no será tenida por legítima en ninguna de sus partes, y no será posible considerar que se ha otorgado o se otorga alguna facultad de administrar en las cosas temporales o espirituales a los que son promovidos, en tales circunstancias, a la dignidad de obispo, arzobispo, patriarca o primado, o a los que han asumido la función de Cardenales, o de Pontífice Romano, sino que por el contrario todos y cada uno de los pronunciamientos, hechos, actos y resoluciones y sus consecuentes efectos carecen de fuerza, y no otorgan ninguna validez, y ningún derecho a nadie.

          Unidad en la Verdad

      • Claudio permalink
        febrero 2, 2017 3:13 pm

        Y como demostraría el sedevacantismo que JP II estaba plenamente consciente de que rechazaba dogmas y que él no pensaba que hacía lo mejor para la Iglesia? No es más prudente tratarlo como ¨hereje material¨?? Cómo conocen el interior de una persona y sus pensamientos?? JP II era un loco pero no podemos saber con exactitud sus pensamientos.

        • febrero 3, 2017 10:34 am

          No sabemos el “sedevacantismo”… pero los católicos sí te podemos responder que es muy simple:

          Si tú, que no sabes mucho de religión, al igual que nosotros… que tampoco obtuvimos doctorados en Teología, en Derecho Canónico y en Filosofía, como los eminentísimos antipapas recientes… tú a pesar de eso sabes que Wojtyla fue un multihereje…

          Pero… contra lo cual no hay duda admisible es que Wojtyla, al igual que todos los otros cinco antipapas más recientes, TODOS SIN EXCEPCIÓN, hicieron el canónico JURAMENTO ANTIMODERNISTA a la hora de profesar como sacerdotes, e incluso aceptaron las penas canónicas que implicaba violar el juramento, las cuales consistían en la ex comunión ipso facto desde siglos anteriores.

          Ese solo juramento firmado y declarado en forma consciente, por la traición del mismo, hace reos de inmediato a los sacerdotes culpables de herejía, sin necesidad de declaración alguna.

          Dirás que no es cierto, pero entonces desprecias injustamente el objeto preciso del dicho juramento.

          Unidad en la Verdad

      • Claudio permalink
        febrero 3, 2017 1:50 pm

        ¿Acaso no sería cismático decir que la Iglesia perdió su cabeza invisible?.

        • febrero 3, 2017 2:53 pm

          No. Porque eso ha sucedido 260 veces.

          La sede vacante o fallecimiento de un papa es una situación ordinaria en la Iglesia. Lo que es poco común es que se encumbre un usurpador como Pedro Pierleoni o durante el Gran Cisma de Occidente (4 décadas).

          Por otra parte, lo que sí es extraordinario y además estaba previsto, es que habría un tiempo en que un usurpador lograría atraer sobre sí todo el reconocimiento de la Iglesia Universal, tal como lo prevé la Cum ex apostolatus, extraordinaria Bula Papal que clarifica perfectamente lo que hoy sucede y que los línea media se resisten a leer y comentar.

          Unidad en la Verdad

  6. marzo 21, 2016 12:02 pm

    la misa luterana es mucho mas catolcia que la misa del NUEVO ORDOMISAE tienen por ejemplo el anus dei antiguo, el padre nuetro antiguo, el credo de nicea, y la consagracion antigua dcien que quita los pecados del mundo y no el actual catocio , lstima qeu en realidad y a pèsar de esto no tienen la ordenacion y estan excomulgados pero solo en su texto son mas catlicos qeu los actuales catolicos qeu la tienen mas reformada aún

  7. Rosa Pravda Cohen, Viuda de Kahal permalink
    febrero 1, 2017 7:11 am

    En efecto. como dice el forista Claudio, jamás volverá a haber papas de la Iglesia derogada en 1965. No hay ya cardenales, ni obispos. ni sacerdotes de la Antigua Iglesia.

    La Iglesia Nueva y Reformada la sustituyó, y solo su colegio cardenalicio es válido, siendo extinto e irrecuperable el anterior, una vez muerto el último cardenal nombrado por Pio XII.

    Por tanto, papado de la Antigua Iglesia jamás volverá a haber.

    • febrero 1, 2017 12:17 pm

      Madame Lillith Blank-Mankievich (alias madame Rosa Blanca Pardo Colón de Carvajal).

      La Santa Iglesia Católica es una institución perenne, para siempre. Por eso hay millones de fieles, sacerdotes, obispos y papas en la Iglesia Purgante y la Iglesia Triunfante. Al final ambas, junto con la Iglesia Militante, serán Una Sola.

      Pero mientras tanto, es de los más divertido y emocionante luchar contra la Sinagoga de Satanás y combatir a la Gran Prostituta. Esa ramera que llamas Iglesia Nueva y Reformada, y que hoy pretende sustituir a la verdadera Esposa de Cristo.

      Unidad en la Verdad

Trackbacks

  1. El problema principal… el Sacrificio de la Misa | Fuegofrío.. yrania europa89 hirania hirania89 hurania

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: