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Memorial de la penitencia: Fray Luis de Granada

febrero 17, 2016

Primeramente acúsese de no venir tan aparejado a este sacramento de la penitencia como debiera, que es no traer aquel dolor y arrepentimiento de sus pecados, ni aquel propósito tan firme de apartarse dellos como debiera traer.  De no traer tan examinada la consciencia y tan pensados sus pecados como debiera. De no haber tenido el día de la comunión aquel recogimiento que debiera, así antes como después della. De no haber cumplido tan presto y con tanta devoción la penitencia que le dieron. De no haber cumplido tan enteramente lo que el confesor le mandó. (Y aquí será bien explicar si en particular le mandó restituir algo, o cumplir algún voto, o ampararse de algún pecado, o de alguna peligrosa ocasión dél, que no cumpliese. Esto se debe decir, porque el confesor sepa mejor cómo se deba haber en esta parte con el penitente.)

PRIMER MANDAMIENTO

(“Honrarás a Dios sobre todas las cosas”.)

Por cuanto, como dice San Agustín, Dios es honrado con las tres virtudes teologales, que son fe, esperanza y caridad, aquí conviene tratar de las obras que contra estas tres virtudes hubiéremos hecho. Y conforme a esto se acuse el penitente primero acerca de la fe, si dubdó en algún artículo de la fe ; porque el que duda en la fe, es infiel.  Y ya que no dubdase, a lo menos si vaciló o titubeó algún tanto en las cosas della. Esto es venial.

Si se puso a querer escudriñar con curiosidad las cosas de la fe. Si cree en sueños, agüeros, suertes o hechicerías, o usó de alguna cosa destas. Si dá crédito o trae consigo nóminas supersticiosas con figuras y nombres oscuros y no conoscidos. Si hizo algunas devociones para algún mal fin, o vano, como para que alguien muriese, etc.  Acerca de la blasfemia que toca a la fe, acúsese si blasfemó de Dios o de sus santos.  Si se indignó contra Dios, o murmuró, o se quejó dél por los trabajos que le da, como si no fuese justo y misericordioso.  Si con esta indignación se deseó la muerte, y la pidió, o dijo a Dios que no le agradecía la vida que llevaba.

Acerca de la esperanza, mire si en los trabajos y adversidades que le vienen, tiene aquella confianza en Dios nuestro Señor que debe tener, acompañada con aquel esfuerzo y consolación que la confianza viva ordinariamente trae consigo.  Si por el contrario, puso toda su confianza en las criaturas, y en los favores y valías del mundo.  Si desconfió de alcanzar perdón de sus pecados o enmienda  de su vida. Si por el contrario, con la confianza del perdón dellos perseveró en mala vida, o dilató la penitencia para la vejez, o para la hora de la muerte.

Acerca de la caridad, acúsese si no amó a Dios sobre todas las cosas con todo su corazón y ánimo, como es obligado.  Si todas las buenas obras que hace, las hace por algún interés, por algunos respetos humanos, más que por amor de Dios. Si tiene cuidado cada día de encomendarse a Dios.  Si le da gracias por los beneficios que dél ha recibido. Y principalmente por le haber criado, redimido y hecho cristiano, no moro, ni hereje.  Si sabe las oraciones de cristiano, y doctrina cristiana.  Si persigue a los siervos de Dios, y a los que se confiesan, o comulgan, o rezan ; y si escarnece o murmura dellos.  Si se puso en peligro de ofender a Dios haciendo cosas que dubdaba si era pecado mortal.

SEGUNDO MANDAMIENTO

(“No jurarás el nombre de Dios en vano”.)

Si juró mentira sabiendo que lo era, o dubdando si lo era, o no mirando bien si era verdad lo que juraba. Si juró prometiendo alguna cosa lícita, la cual no cumplió, o no tenía intención de cumplir cuando la juró. Si juró, amenazando a sus criados, sin intención de hacer lo que juraba, también esto es mortal. Pero si después le pareciese que era mejor perdonar, y usar de misericordia más que de rigor, no será obligado a lo cumplir.

Si juró, amenazando a los que no eran sus criados, de hacer cosa que fuese pecado mortal, es mortal.  Si juró de no hacer algún bien, como emprestar o fiar, o visitar, o predicar.  Si por el contrario juró de hacer algún mal. Aquí también se acuse de los juramentos de maldiciones, que son muy comunes, así como tal o tal cosa me venga o me acontezca, si por ventura ha caído en ellos.  Si fue causa de alguno jurar falso, o de no cumplir el juramento lícito que juró.

Si tiene por costumbre jurar a menudo, lo cual es cosa muy peligrosa, por el peligro en que vive de jurar algunas veces mentira. Si deja de reprehender a sus hijos o criados cuando les ve jurar muchas veces.  Acerca de los votos,  si quebrantó algún voto, o si dilató mucho el cumplimiento dél. Si hizo voto de hacer algún mal, o de no hacer bien, ninguno de los cuales votos obliga. Y mire bien si le conmutan algún voto, que sea con gran prudencia.

TERCER MANDAMIENTO

(“Santificarás las fiestas”.)

Si quebrantó las fiestas  haciendo o mandando hacer obras serviles en ellas, si no fuese poca cosa.  Si dejó de oír misa entera en los tales días sin causa legítima.  Si está en la misa, y en los oficios, y lugares sagrados con aquella devoción y reverencia que debe ; o si está allí mirando, o hablando, o riendo, o murmurando como no debe.  Si no procuró que sus esclavos, criados e hijos la oyesen. Si gastó todo el día de la fiesta en juegos y vanidades. Si fue negligente en oír los sermones. Si estando descomulgado asistió a los oficios divinos, o recibió algún sacramento.

CUARTO MANDAMIENTO

(“Honrarás padre y madre)

En este mandamiento se manda lo primero del cuidado que tienen los hijos de sus padres, y los padres de sus hijos.  Lo segundo del que tienen los siervos de sus señores, y los señores de sus siervos. Lo tercero  del que tienen los prelados de sus súbditos, y los súbditos de sus prelados.  Lo cuarto del que tiene la mujer de su marido, y el marido de su mujer. Lo quinto del que tienen los yernos para con sus suegros, y los suegros para sus yernos. Porque todo esto va casi por una mesma regla.  Y aquí también conviene examinar cómo se ha habido el hombre con los ancianos y con los bienhechores.

Pues conforme a esto, examine primeramente el hijo si despreció, o desacató, o maldijo a sus padres. Si los desobedeció en cosas justas.  Si no los socorrió en sus necesidades. Si se deshonró o afrentó de sus parientes por ser bajos o pobres.  Si no cumplió los testamentos de sus padres.  Si les deseó la muerte por heredarlos.  También miren los padres si tienen cuidado de sus hijos : conviene a saber, de les enseñar las oraciones y doctrina cristiana. De los reprehender y castigar cuando hacen lo que no deben, o andan en malas compañías.

De los ocupar en alguna cosa, porque no anden ociosos y vagabundos. Si los tratan con sobrado regalo, y los crían en sus voluntades, dejándolos cumplir todos sus apetitos.  Lo mesmo han de mirar los señores para con sus criados y esclavos, por la mesma orden.  Y allende desto, miren si los proveen competentemente de lo necesario.  Si tienen cuidado de los curar y sacramentar en sus enfermedades.   Si los dejan estar amancebados, o en otro pecado mortal pudiéndolo remediar. 

Entre suegros y yernos o nueras, se mire si hay pasiones, o malas palabras, o desearse las muertes por herencias.  Entre casados, mire el marido si trata mal a su mujer de palabra o de obra, o no la provee de lo que es necesario.  Si la mujer trata mal a su marido, desobedeciéndole, injuriándole, o dándole motivo para perder la paciencia y poner la boca en Dios. Si es celoso sin haber causa para ello.

El súbdito mire si desobedeció a sus mayores, o a las leyes o mandamientos puestos por ellos. Si los despreció en su corazón. Si murmuró y quejó dellos. Si juzgó temerariamente sus cosas a mal fin, diciendo que las hacen por pasión o interés, o por otros respetos humanos.   Si desacató por palabra u obra las personas constituidas en dignidad.  Si despreció o no honró a los viejos, o si escarneció o hizo burla dellos.  Si fue ingrato a sus bienhechores, olvidándose de sus beneficios, (o lo que peor es),  dándoles mal por bien.

QUINTO MANDAMIENTO

(“No matarás”)

Cuanto al ánima, mire primeramente si mató espiritualmente a su prójimo, incitándole, o dándole consejo u ocasión para pecar mortalmente, que es pecado de escándalo.  Si le acompañó, o dio favor, o ayuda para algún maleficio. Cuanto al cuerpo, si mató, o procuró, o deseó la muerte a su prójimo, o se la pidió a Dios.  Si tuvo odio formado contra alguno, deseando tomar dél venganza, y cuánto duró en ese odio. Si tiene quitada la habla a alguno con escándalo de los prójimos.  Si anda en bandos o los favoresce. Si amenazó a otro con malas palabras. Si no quiso perdonar, (a lo menos en el fuero de la consciencia), a quien humildemente le pidió perdón.  Si habiendo ofendido a otro por palabra o por obra, no le quiso pedir perdón por sí o por tercera persona, o no satisfizo bastantemente por la ofensa hecha.

SEXTO MANDAMIENTO

(“No fornicarás”)

Dado que en todos los pecados se pueda pecar por pensamiento, por palabra o por obra, en este más expresamente suele acaescer esto que en cualquier otro.  Y de cualquier manera destas tres que se peque, se ha de declarar la calidad y circunstancias de la persona con quien pecamos. Pues este orden : Acerca de los pensamientos acúsese si fue negligente en resistir con presteza a los pensamientos deshonestos. Si consintió en ellos deseando ponerlos por obra, si pudiera.   Si se deleitó maliciosamente en ellos, viendo lo que hacía.  Acerca de las palabras, si habló palabras torpes y deshonestas, deleitándose en las tales pláticas.   Si por palabra o por escrito, o por tercera persona, solicitó a pecar.

Acerca de las obras, si pecó en este pecado por obra consumada. Si pecó  por obras no consumadas, o con segunda persona. Si por dádivas o promesas falsas o verdaderas, o por otros medios, procuró violar la castidad ajena. Si no se quiso apartar de las ocasiones deste pecado, como son compañías o conversaciones peligrosas, o cohabitación de las puertas adentro, que es la mayor de todas las ocasiones.  Si lee libros deshonestos que le puedan provocar a mal. Si no se armó con ayunos, u oraciones, o sacramentos, u otros remedios espirituales cuando se vió muy tentado deste vicio.

En los pecados carnales es necesario declarar las circunstancias de la persona con quien pecaste ; porque según son diversas las calidades de las personas, así son diversos los pecados. Porque pecar con soltera, es simple fornicación ; con casada, adulterio ; con doncella virgen, estupro ; con parienta, incesto, y con persona religiosa y dedicada a Dios, sacrilegio, o adulterio espiritual. Y por esto siempre se ha de declarar la tal circunstancia en este pecado, no solo cuando se comete por obra, sino también por solo pensamiento y deseo, pues para Dios todo es una manera de pecado.

(Casados)

Entre los casados, si pagan uno a otro el débito de la justicia matrimonial.  Si por alguna vía procuran impedir el fruto de la generación. Si guardan el orden y uso natural. Si conosció parienta de su mujer dentro de  los grados prohibidos, es impedimento que dirime el matrimonio si esto acontesciese antes ; pero si fue después, no puede pedir la deuda del matrimonio sin dispensación del prelado.

SÉPTIMO MANDAMIENTO

(“No hurtarás”)

Si tomó alguna cosa ajena por engaño, rapiña, usura o simonía.   Si retiene alguna cosa ajena contra la voluntad de su dueño, y no se la restituye. Y no basta tener propósito de restituir adelante, si con efecto no restituye luego, aunque sea cortando por alguna cosa de las que pertenescen a la decencia de su estado, mayormente cuando el acreedor padesce grave daño.

Si retiene la paga de sus criados, o trabajadores, o mercaderes contra la voluntad dellos. Si no restituye alguna cosa que hallase o viniese a sus manos, sin saber de quien era. Si comprando u vendiendo hizo algún engaño, o en la mercadería, o en el precio, o en el peso y medida.  Si compró de quien no podía vender, como son esclavos o menores.  Si tomó dellos alguna cosa que no podían dar. 

Si por sola razón de vender fiado vendió la cosa por más del justo precio, no habiendo otra causa legítima para ello a juicio del prudente confesor.  Si trata en compañía de otro a pérdida o ganancia, pero salvo siempre el principal. Si en el juego hizo engaños, y ganó con ellos.  Si jugó cantidad excesiva a su estado.  Si jugó con menores lo que ellos no podían jugar. Si en el juego juró, o peleó, o dijo malas  palabras.

Si hizo  bien y fielmente el oficio de que tenía salario, ora sea trabajador o depositario, o mayordomo, o guarda, u oficial de algún señor ; porque este tal será obligado a (reparar), los daños que nascieron de su descuido.  Si el que ha de distribuir oficios públicos o beneficios, o algunas otras cosas, es aceptador de personas, dándolas por respetos humanos y no conforme a las leyes de la justicia distributiva. Si por su voto se dio algún oficio o beneficio a personas indignas.  Si no pagó los diezmos a la Iglesia.

OCTAVO MANDAMIENTO

( “No levantarás falso testimonio”)

Este mandamiento tiene dos grandes ramos. En uno están los pecados que se hacen en los juicios por parte del juez, y de los procuradores, y de los testigos, y del actor, y del reo. En el otro ramo entran las infamias, detracciones, murmuraciones, escarnios, juicios temerarios, sospechas, mentiras, lisonjas.  En cuanto a la primera parte, considere el penitente si es juez, o procurador, o testigo, etc. , y conforme a esto se acuse de lo que toca a su oficio.  En cuanto al segundo ramo, primeramente mire si levantó algún falso testimonio.

Si la mujer con celos o con ira pone boca en otra, diciendo que es mala mujer, o inducidora para obras deshonestas, o hechicera, o ladrona cuando le falta alguna cosa de su casa, porque esto también es falso testimonio cuando se dice con poco fundamento.  Si dijo mal de alguno con mala voluntad, y con intención de le hacer mal, que se llama detracción.

Si dijo de alguno delito grave y secreto con que la persona quedase infamada, aunque no lo diga con intención de le hacer mal. Y dado caso que sea verdad lo que dice, todavía está obligado a restituir la fama que quitó.   Si oyó de buena gana al que detraía de su prójimo cuando le infamaban, sabiendo que era inocente.  Si murmuró de vidas ajenas. Si escarneció o mofó de los defectos naturales o morales de sus prójimos.

Si juzgó temerariamente los dichos o hechos del prójimo, echando a mala parte lo que se podía hacer a buena.  Y si, (lo que es peor), dijo a otros por cosa cierta lo que él juzgó en su corazón. Si es sospechoso, tomando ocasión de cualquiera cosa liviana para sospechar mal.   Si  sembró discordias entre los prójimos, revolviendo unos con otros, diciendo las culpas de unos contra los otros, de donde se suelen seguir grandes odios. Si dijo alguna mentira en perjuicio o en provecho del prójimo, o de alguna otra manera.   Si con información falsa alcanzó lo que por derecho no podía. Si descubrió el secreto que le fue encomendado.  Si abrió cartas ajenas.

(Nono y décimo mandamiento quedan preguntados en el sexto y séptimo mandamiento arriba tratados.)

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4 comentarios leave one →
  1. A Te nunquam separari permittas permalink
    febrero 17, 2016 6:53 pm

    Muy provechoso este memorial.

    Sancta Maria, Mater Dei, ¡ora pro nobis peccatoribus!

  2. Inés. permalink
    febrero 18, 2016 1:12 am

    A TE NUNQUAM :

    Por completo de acuerdo con Vd.

    Y tan super necesario en el siglo I, como en el XII, como el XVI o como en el XXI , y lo será por los siglos de los siglos , porque todos somos pecadores y estamos más que necesitados de las gracias de este maravilloso sacramento.

  3. Tom permalink
    febrero 19, 2016 10:27 am

    Saludos.

    Donde encontrar hoy curas con quien confesarse?

    • febrero 19, 2016 10:45 am

      Tom.

      En Brasil no sabemos. Podrías buscar a algún sacerdote anciano que esté semi-oculto y no se haya entregado a la Roma apóstata. También, si son algunas almas, se podría hacer el esfuerzo para invitar a un sacerdote de la CMRI o de la Sociedad Sacerdotal Trento.

      Unidad en la Verdad

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