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San Pío V, el Papa inquisidor que confirmó el Rito Prístino de la Santa Misa contra reformadores anticristianos y dijo que un hereje no puede ser electo Papa

noviembre 5, 2015

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Nació en un pueblo llamado Bosco, en Italia, en 1504. Sus padres eran muy piadosos y muy pobres. Aunque era un niño muy inteligente, sin embargo hasta los 14 años tuvo que dedicarse a cuidad ovejas en el campo, porque los papás no tenían con qué costearle estudios.

Pero la vida retirada en la soledad del campo le sirvió mucho para dedicarse a la piedad y a la meditación, y la gran pobreza de la familia le fue muy útil para adquirir gran fortaleza para soportar los sufrimientos de la vida. Más tarde será también Pastor de toda la Iglesia.

Una familia rica notó que su hijo Antonio se comportaba mejor desde que era amigo de nuestro santo, y entonces dispuso costearle los estudios para que acompañara a Antonio y le ayudara a ser mejor. Y así pudo ir a estudiar con los Padres Dominicos y llegar a ser religiosos de esa comunidad, Nunca olvidará el futuro Pontífice este gran favor de tan generosa familia. 

En la comunidad le fueron dando cargos de muchos importancia: Maestro de novicios, Superior de varios conventos. Ayunaba, hacía penitencia, pasaba muchas horas por la noche meditación y oración. Viajaba a pie, sin capa, en silencio profundo o hablando únicamente a sus compañeros de las cosas de Dios. Y muy pronto el Sumo Padre, el Papa Pablo IV, lo nombró obispo. Tenía especiales cualidades para gobernar.

Gran defensor de la Fe, se dio a la tarea de perseguir las herejías y confirmar a perpetuidad las condenas contra los herejes y los agentes ocultos de la Sinagoga, especialmente las condenas establecidas por el Papa Pablo IV en la Bula

Gran defensor de la Fe, se dio a la tarea de perseguir las herejías y confirmar a perpetuidad las condenas contra los herejes y los agentes ocultos de la Sinagoga, especialmente las condenas establecidas por el Papa Pablo IV en la Bula “Cum ex apostolatus officio”.

El protestantismo estaba invadiendo todas las regiones y amenazaba con quitarle la verdadera fe a muchísimos católicos. Su celo contra la herejía lo ocasionó ser elegido como inquisidor de la fe en Milán y Lombardía y en 1557 el Papa Pablo IV le nombró cardenal e inquisidor general para toda la cristiandad. Y él, viajando casi siempre a pie y con gran pobreza, fue visitando pueblos y ciudades, previniendo a los católicos contra los errores de los evangélicos y luteranos, y oponiéndose fuertemente a todos los que querían atacar nuestra religión.

Muchas veces estuvo en peligro de ser asesinado, pero nunca se dejaba vencer por el temor. Con los de buena voluntad era sumamente bondadoso y generoso, pero para con los herejes demostraba su gran ciencia y sus dotes oratorias y los iba confundiendo y alejando, en los sitios a donde llegaba.

 En 1559 fue transferido a Mondovi donde restauró la pureza de la fe y la disciplina, gravemente dañadas por las guerras del Piamonte. Frecuentemente llamado a Roma, mostró su firme celo en todos los asuntos en que fue consultado. Así ofreció una insuperable oposición a Pio IV cuando éste quiso admitir a Fernando de Medici, entonces con sólo trece años, en el Sacro Colegio. De nuevo fue él quien derrotó el proyecto de Maximiliano II, emperador de Alemania, de abolir el celibato eclesiástico.

Al morir el Papa Pío IV, San Carlos Borromeo les dijo a los demás cardenales que el candidato más apropiados para ser elegido Papa era este santo cardenal. A pesar de sus lágrimas y súplicas, fue elegido papa, con gran alegría de toda la Iglesia.

Antes se acostumbraba que al posesionarse del cargo un nuevo Pontífice, se diera un gran banquete a los embajadores y a los jefes políticos y militares de Roma. Pío Quinto ordenó que todo lo que se iba a gastar en ese banquete, se empleara en darles ayudas a los pobres y en llevar remedios para los enfermos más necesitados de los hospitales. Cuando recién posesionado, iba en procesión por Roma, vio en una calle al antiguo amigo Antonio, aquel cuyos papás le habían costeado a él los estudios y lo llamó y lo nombró gobernador del Castillo Santángelo, que era el cuartel del Papa.

La gente se admiró al saber que el nuevo Pontífice había sido un niño muy pobre y comentaban que había llegado al más alto cargo en la Iglesia, siendo de una de las familias más pobres del país.

Pío Quinto parecía un verdadero monje en su modo de vivir, de rezar y de mortificarse. Comía muy poco. Pasaba muchas horas rezando. Tenía tres devociones preferidas La Eucaristía (celebraba la Misa con gran fervor y pasaba largos ratos de rodillas ante el Santo Sacramento) El Rosario, que recomendaba a todos los que podía. Icono de Santa Catalina de Siena y la Santísima Virgen por la cual sentía una gran devoción y mucha confianza y de quién obtuvo maravillosos favores.

Las gentes comentaban admiradas: – Este sí que era el Papa que la gente necesitaba”. Lo primero que ordenó fue que todo obispo y que todo párroco debía vivir en el sitio para donde habían sido nombrados (Porque había la dañosa costumbre de que se iban a vivir a las ciudades y descuidaban la diócesis o la parroquia para la cual los habían nombrado). Prohibió la pornografía. Hizo perseguir y poner presos a los centenares de bandoleros que atracaban a la gente en los alrededores de Roma.

En su caridad visitó hospitales y se sentaba al lado de la cama del enfermo, consolándoles y preparándoles para morir. Lavó los pies de los pobres y abrazó a los leprosos. Se comenta que un noble inglés se convirtió al verle besar los pies de un mendigo cubiertos con úlceras. Era muy austero y desterró el lujo de su corte, elevó el orden moral, trabajó con su amigo íntimo, San Carlos Borromeo, para reformar el clero, obligó a los obispos a que residieran en sus diócesis y a los cardenales a llevar vidas de simplicidad y piedad. Disminuyó los escándalos públicos relegando a las prostitutas a barrios distantes y prohibiendo la lidia de toros.

Puso tal orden en Roma que los enemigos le decían que él quería convertir a Roma en un monasterio, pero los amigos proclamaban que en 300 años no había habido un Papa tan santo como él. Las gentes obedecían sus leyes porque le profesaban una gran veneración.

En las procesiones con el Santísimo Sacramento los fieles se admiraban al verlo llevar la custodia, con los ojos fijos en la Santa Hostia, y recorriendo a pie las calles de Roma con gran piedad y devoción. Parecía estar viendo a Nuestro Señor.

Publicó el Misal de siempre (Bula Quo Primum Temore)  y la edición de La Liturgia de Las Horas, o sea los 150 Salmos que los sacerdotes deben rezar. Publicó también un Catecismo Universal. Dio gran importancia a la enseñanza de las doctrinas de Santo Tomás de Aquino en los seminarios, porque por no haber aprendido esas enseñanzas muchos sacerdotes se habían vuelto protestantes.

Aunque era flaco, calvo, de barba muy blanca y bastante pálido las gentes comentaban: “El Papa tiene energías para diez años y reformas para mil años más”.

Reforzó la observancia de la disciplina del Concilio de Trento, reformó el Císter y apoyó las misiones del Nuevo Mundo. En la Bula In Cuna Domini proclamó los principios tradicionales de la Iglesia de Roma y la supremacía de la Santa Sede sobre el poder civil.

Pero el gran pensamiento y la preocupación constante de su pontificado parecen haber sido la lucha contra los herejes. 

En Alemania apoyó a los católicos oprimidos por los príncipes heréticos. En Francia animó la Liga con sus consejos y con ayuda pecuniaria. En los Países Bajos apoyó a España. En Inglaterra, finalmente, excomulgó a Isabel I, abrazó la causa de María Estuardo y le escribió para consolarla en prisión. En el ardor de su fe no dudó en mostrar severidad contra los disidentes, cuando fue necesario, y en dar un nuevo impulso a la actividad de la Santa Inquisición, por lo que ha sido inculpado por ciertos historiadores que han exagerado y mentido sobre su conducta. En 1566 proclamó el Motu Proprio Inter munltiplices, en el cual confirmaba todas las enseñanzas y sanciones dadas por el Papa Pablo IV en su eminentísima Cum ex apostolatus officio, declarando nula la elección de un hereje como Papa. 

LEPANTO

En 1570 cuando Soliman II atacó Chipre, amenazando toda la cristiandad occidental, no descansó hasta unir las fuerzas de Venecia, España, y la Santa Sede. Los mahometanos amenazaban con invadir a toda Europa y acabar con la Religión Católica. Venían desde Turquía destruyendo a sangre y fuego todas las poblaciones católicas que encontraban. Y anunciaron que convertirían la Basílica de San Pedro en pesebrera para sus caballos. Ningún rey se atrevía a salir a combatirlos.

Trabajó incesantemente por unir a los príncipes cristianos contra el enemigo heredado, los turcos. En el primer año de su pontificado ordenó un jubileo solemne, exhortando a los creyentes a la penitencia y a la limosna para obtener de Dios la victoria. Apoyó a los Caballeros de Malta, enviando dinero para la fortificación de las ciudades libres de Italia, suministrando contribuciones mensuales a los cristianos de Hungría, y se esforzó sobre todo para unir a Maximiliano, Felipe II y Carlos para defender la cristiandad. En 1567, con el mismo propósito, recogió de todos los conventos el diezmo de sus réditos. Por su cuenta organizó una gran armada con barcos dotados de lo mejor que en aquel tiempo se podía desear para una batalla.

Obtuvo que la república de Venecia le enviara todos sus barcos de guerra y que el rey de España Felipe II le colaborara con todas sus naves de combate. Y así organizó una gran flota para ir a detener a los turcos que venían a tratar de destruir la religión de Cristo. Envió su bendición a D. Juan de Austria, comandante en jefe de la expedición, recomendando que dejara atrás a todos los soldados de mala vida. Puso como condición para estar seguros de obtener de Dios la victoria, que todos los combatientes deberían ir bien confesados y habiendo comulgado.

Hizo llegar una gran cantidad de frailes capuchinos, franciscanos y dominicos para confesar a los marineros y antes de zarpar, todos oyeron misa y comulgaron. Mientras ellos iban a combatir en las aguas del mar, el Papa y las gentes piadosas de Roma recorrían las calles, descalzos, rezando el rosario para pedir la victoria.

Los mahometanos los esperaban en el mar lejano con 60 barcos grandes de guerra, 220 barcos medianos, 750 cañones, 34,000 soldados especializados, 13,000 marineros y 43,000 esclavos que iban remando. El ejército del Papa estaba dirigido por don Juan de Austria (hermano del rey de España).

Los católicos eran muy inferiores en número a los mahometanos. Los dos ejércitos se encontraron en el golfo de Lepanto, cerca de Grecia. El Papa Pío V oraba por largos ratos con los brazos en cruz, pidiendo a Dios la victoria de los cristianos. Los jefes de la armada católica hicieron que todos sus soldados rezaran el rosario antes de empezar la batalla.

Era el 7 de octubre de 1571 a mediodía. Todos combatían con admirable valor, pero el viento soplaba en dirección contraria a las naves católicas y por eso había que emplear muchas fuerzas remando. Y he aquí que de un momento a otro, misteriosamente el viento cambió de dirección y entonces los católicos, soltando los remos se lanzaron todos al ataque. Uno de esos soldados católicos era Miguel de Cervantes el autor de El Quijote.

Don Juan de Austria con los suyos atacó la nave capitana de los mahometanos donde estaba su supremo Almirante, Alí, le dieron muerte a éste e inmediatamente los demás empezaron a retroceder espantados. En pocas horas, quedaron prisioneros 10,000 mahometanos. De sus barcos fueron hundidos 111 y 117 quedaron en poder de los vencedores. 12,000 esclavos que estaban remando en poder de los turcos quedaron libres.

En aquel tiempo las noticias duraban mucho en llegar y Lepanto quedaba muy lejos de Roma.

Pero ese 7 de octubre de 1571, el Papa Pío V estaba trabajando con los cardenales, cuando, de repente, interrumpiendo su trabajo, abriendo la ventana y mirando el cielo, exclamó, “Un alto en el trabajos; nuestra gran tarea ahora es dar gracias a Dios por la victoria que acaba de dar al ejército cristiano”.  Varios días después llegó desde el lejano Golfo de Lepanto, la noticia del enorme triunfo. Estalló en las lágrimas cuando oyó hablar de la victoria que dio al poder turco un golpe del que nunca se recuperó. 

El cuerpo incorrupto de San Pío V permanece en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma.

El cuerpo incorrupto de San Pío V permanece en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma.

El Papa en acción de gracias mandó que cada año se celebre el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y que en la Letanía de Loreto se colocara esta oración “María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros”. Propagador del título de Auxiliadora fue este Pontífice nacido en un pueblecito llamado Bosco. Más tarde un sacerdote llamado San Juan Bosco, será el propagandista de la devoción a María Auxiliadora.

San Pío V acabó con el poder del Islam formando una alianza global de las ciudades italianas, Polonia, Francia, y toda la Europa cristiana, y comenzó las negociaciones para este propósito cuando murió de litiasis, repitiendo “ ¡Oh Señor, aumenta mis sufrimientos y mi paciencia!”. Era el 1° de mayo de 1572 y contaba 68 años. Dejó un recuerdo de una virtud poco común y una integridad inagotable e inflexible.

Fue beatificado cien años más tarde por Clemente X (1672), y canonizado por Clemente XI en 1712. A sus muchos milagros se puede añadir su cuerpo incorrupto, el cual puede ser visto a menos de dos metros de distancia en un altar lateral de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

El único papa canonizado en más de 600 años. Antes de él habían pasado tres siglos después del último papa canonizado, y después de él pasaron otros tres siglos hasta la canonización de San Pío X.

El único papa canonizado en más de 600 años. Antes de él habían pasado tres siglos después del último papa canonizado, y después de él pasaron otros tres siglos hasta la canonización de San Pío X.

(Con información de MENDHAM, Vida y Pontificado de San. Pio V (Londres, 1832 y 1835); Acta SS., I mayo; TOURON, Hombres ilustres de la orden de Santo Domingo, IV; FALLOUX, Historia de San Pío V (París, 1853); PASTOR, Gesch. der Papste, ARTAUD DE MONTOR, Historia de los Papas (Nueva York, 1867); Papa Pío V, el Padre de la Cristiandad, en Dublín Review, LIX (Londres, 1866), 273.

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17 comentarios leave one →
  1. E. Mario permalink
    mayo 5, 2013 3:56 pm

    MUNDO CRISTIANO

    ¡¡¡Vivan los súper papas Inocencio III, Adriano IV, San Gregorio VII, Pablo IV, San Pío V, Nicolás IV y el resto de los legítimos!!!

    ¡¡¡Viva el Concilio Ecuménico IV de Letrán!!!

    “Y yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella.” (San Mateo, Cap. XVI, Vers. 18. Straubinger)

    “…al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará.” (Nuestra Señora)

    ¡¡¡CRISTO REY VENCIÓ A LA SINAGOGA DE SATANÁS CON SU RESURRECCIÓN!!!

    LA SALETTE

    P. S.: ¡¡¡EXCELENTE POST!!! 😉

    • Carolius permalink
      mayo 6, 2013 3:13 pm

      “súper papas”, ¿Será ésta una forma reverente, o correcta, de nombrar a estos insignes sumos pontífices? Sólo pregunto, entiendo el punto y yo comparto la alegría de que la Iglesia cuente con estas grandes personas.

      • E. Mario permalink
        mayo 6, 2013 7:18 pm

        Intelligenti pauca. 💡 😉

        LA SALETTE

  2. E. Mario permalink
    mayo 6, 2013 8:53 am

    MUNDO CRISTIANO

    ¡¡¡VIVAN LOS PAPAS QUE LUCHARON SABIA Y ENFURECIDAMENTE CONTRA LAS SERPIENTES DE LA SINAGOGA DE SATANÁS!!!

    ¡¡¡¡¡¡VIVA SAN PÍO V!!!!!!

    (15) “Conozco tus obras: no eres ni frío ni hirviente. ¡Ojalá fueras frío o hirviente! (16) “Así, porque eres tibio, y ni hirviente ni frío, voy a vomitarte de mi boca.” (El Apocalipsis del Apóstol San Juan, Capítulo III. Straubinger)

    LA SALETTE

  3. mayo 6, 2013 10:20 pm

    San Pío V: Defensor de la fe, martillo de los herejes, espada que el Altísimo usó para atravezar el corazón de los otomanos, Supremo Comandante de los Ejércitos Cristianos….
    ¡ORA PRO NOBIS PECATORIBUS!

  4. Inés permalink
    mayo 7, 2013 3:40 am

    Mario :

    Me uno a su alegría.

  5. tomás permalink
    noviembre 6, 2013 8:58 am

    Recemos para que Dios le regale a la Iglesia cuanto antes un Papa, de ser posible un segundo San Pío V.

    • Jorge de Jesús permalink
      noviembre 6, 2013 8:55 pm

      tomás:
      Eso no será posible, ya que Nuestra Señora de La Sallete reveló a Melanie Mathieu en 1846: “Roma (a partir de 1958) se convertirá en la sede del Anticristo”; además de que la Santa Misa sería profanada, lo cual se cumplió con la imposición del rito montiniano del hebreo y hereje antipapa Paulo VI en su perversa intención de abolir el rito pristino confirmado en 1570 por San Pío V.

  6. noviembre 8, 2013 9:53 am

    Felicitaciones por publicar éste hermoso artículo. San Pío V UN VERDADERO PAPA CATÓLICO ROMANO.

    • noviembre 8, 2013 10:27 am

      Raúl Miguel.

      Gracias por el comentario, esperamos podamos tener más trabajos que permitan conocer la realidad de los avisos que nos dieron muy oportunamente los papas verdaderos acerca de enemigos de la Iglesia y de la Fe.

      Por cierto, ¿podrías apoyarnos en la explicación del Quo Primum Tempore de San Pío V?, sobre todo en relación a las modificaciones realizadas por papas posteriores en algunas rúbricas, nunca en el Canon.

      Unidad en la Verdad

      • noviembre 10, 2013 2:22 pm

        Estimados,
        Gracias a ustedes por la publicación del artículo. Me parece un tema muy interesante el de las modificaciones a las rubricas del Misal y me he puesto a trabajar en eso. Creo que una de las cosas por las que debemos rechazar el “Misal” de Roncalli radica en dos motivos: primero porque fue promulgado por un no católico y en segundo lugar porque alteró el cánon. Me pondré a trabajar al respecto,
        Vuestro en Cristo
        Raúl

  7. noviembre 10, 2013 2:24 pm

    Estimados, muchísimas gracias a ustedes por la publiación de éste artículo sobre la vida de San Pío V. Ya me pongo a trabajar sobre las modificaciones a las rúbricas.

    Saludos en Nuestro Señor,
    Raúl

  8. diciembre 22, 2013 4:05 am

    Es increíble la ceguera y el propagandismo de personajes e institutciones infames. Cuántas personas mandó matar el gran papa Pío V y otros papas?

    FC: ninguna.

    Santa Inquisición? Qué tiene de “santa”? Cuántos sangre derramada por la “Santa” Inquisición?

    FC: ninguna. La Inquisición en realidad salvó a muchos de que las autoridades civiles los condenaran a muerte sin siquiera saber si eran culpables o no. Y en el caso de que los encontrara culpables de crímenes contra el estado, sólo en ese caso y depués de un proceso amplio y profundo, los entregaba a las autoridades civiles.

    En más de 300 años, la Inquisición salvó a miles, y solamente 48 fueron condenados a morir por las autoridades luego de los procesos llevados por la Inquisición. Esa es la verdad, investígala.

    Al menos el papa Juan Pablo II tuvo el valor de reconocer que esa infame institución cometió crímenes.

    FC: el hebreo Wojtyla Katzarowsky solamente fomentó el chantaje de la Sinagoga, su madre y maestra.

    Quítense esa venda que cubre sus ojos y sean imparciales en ver la historia de la iglesia Católica, sus instituciones y sus líderes. Jesús ordenó amar a los enemigos no torturarlos y matarlos.

    FC: Él mismo, en Persona, arrojó a los mercaderes a latigazos del Templo de Su Padre, dándonos el ejemplo de cómo debemos combatir a los enemigos de Cristo, infiltrados en la Iglesia y que la han convertido en una Cueva de Ladrones, la Vaticueva.

    • El Caudillo permalink
      noviembre 6, 2015 1:39 pm

      OTRO PROTESTONTO MISERABLE. ANATEMA PARA ÉL.

  9. noviembre 8, 2015 1:41 pm

    Son tiempos muy confusos, pero en esta noche oscura que pasa la Iglesia (militante) podemos (debemos) alzar la mirada a la luna, que es María, y nos iluminará en el camino para llegar a la salvación. No en vano se apareció en Fátima y dio nueva eficacia al Rosario (como declaró Sor Lucía) antes de que sucedieran todas estas cosas. Así, si alguna vez te asaltan pensamientos de tristeza o confusión, sólo coge el Rosario, mira a María, y ama, entonces nada te turbará, porque haciendo esto seguro te salvarás.

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