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“SOBRE LOS ORÍGENES DE LA FRANCMASONERÍA”: EL ABATE BARRUEL

octubre 14, 2015
El cabalista Jacobo de Molay, quemado en la Isla del Judío o Isla Maldita en París.

El cabalista Jacobo de Molay, quemado en la Isla del Judío o Isla Maldita, en París.

EL ABATE BARRUEL

“COMPENDIO DE LAS MEMORIAS, PARA SERVIR A LA HISTORIA DEL JACOBINISMO”

Unos derivan la Francmasonería de los Caballeros del Temple, otros la hacen venir de los Maniqueos, y otros de los antiguos misterios del paganismo ; los más docenales pretenden remontarse hasta Salomón y hasta los primeros Patriarcas.  Esta última opinión es ridícula y dice con harta claridad a los Francmasones que toda esta moral, y todos estos misterios de sus Logias no habían sido inventados sino para dispensarlos de la Revelación y de todos los misterios del Evangelio. Dicho origen es mucho más sospechoso en los que derivan su Francmasonería de las escuelas secretas del antiguo paganismo, y nos da evidentemente el derecho de decir a los Francmasones   ¿Descendéis de esos pretendidos sabios, de esos pretendidos filósofos Persas, Egipcios, Griegos, Romanos o Druidas que, reducidos a las luces de la razón, no conocieron del Dios de la naturaleza mas de lo que la razón había podido decirles de él?

Vosotros sois los hijos del Deísta, o bien del Panteísta, y llenos de la doctrina de vuestros padres buscáis el modo de perpetuarla. Así como ellos, no véis más que superstición y preocupaciones en todo aquello de donde el resto de los hombres cree haber sacado verdades con las luces de la Revelación. Todo el Cristianismo y sus misterios no son, pues, para vosotros sino un objeto de menosprecio y de odio. 

Confrontemos los  últimos grados Masónicos con el dogma, con el lenguaje, y con los símbolos de los Templarios, y la semejanza será asombrosa.

Confrontemos los últimos grados Masónicos con el dogma, con el lenguaje, y con los símbolos de los Templarios, y la semejanza será asombrosa.

Vosotros detestáis todo lo que detestaban los sofistas del paganismo y los sofistas iniciados en los misterios de los presbíteros de ídolos ; pero estos sofistas y estos presbíteros detestaron el Cristianismo y se mostraron sus más grandes enemigos. Después de todas vuestras confesiones, ¿qué podemos ver, pues, en vuestros secretos, si no es el mismo odio y el mismo empeño de aniquilar toda religión que no sea la de vuestros pretendidos sabios desprovistos de las luces de la Revelación?

Sobre su origen hay una opinión más común entre ellos, y es aquella que se les refería a todos, haciendo derivar sus misterios de los antiguos Caballeros del Temple. Aunque estos Caballeros estuviesen inocentes de todos los delitos de que se les había acusado, ¿cuál podía ser el objeto, sea religioso, sea político de la Masonería, perpetuando estos misterios bajo el nombre y los emblemas de aquella Orden? ¿Los templarios habían traído a Europa una religión, o bien una moral desconocida?  ¿Por ventura es esto lo que habéis heredado de ellos?  Luego en este caso, vuestra religión y vuestra moral no es la del Cristianismo. ¿Su fraternidad y su beneficencia es lo que hace el único objeto de vuestros secretos? Pero valga la buena fe, ¿los Templarios habían añadido algo a estas virtudes evangélicas? ¿Es la religión de Jehová o la unidad de Dios compatible con todos los misterios del Cristianismo?  ¿Por qué, pues, todo cristiano no masonizado  no es para vosotros sino un profano?

Ya no es tiempo de responder a estas reconvenciones, a saber, que la Religión se alarma vanamente y que su objeto fue siempre extraño a las Logias Masónicas,  que este nombre, y este culto de Jehová, que los masones convienen todos en haber recibido de los Caballeros del Temple, no son ajenos del Cristianismo.

Y si la política comparte las alarmas de la Religión, ¿cuál será en este caso el efugio de los adeptos, que juran vengar la libertad, la igualdad y todos los derechos de su asociación ultrajada por la destrucción de los Templarios?  En vano se alegaría la inocencia real, o pretendida de estos demasiado famosos Caballeros.  El intento de la venganza, que ha podido perpetuarse cerca de cinco siglos, no recae sin duda en la persona de Felipe el Hermoso, de Clemente V, sobre la de los otros Reyes y de los Pontífices que a principios del siglo XIV contribuyeron a la abolición de esta Orden.

Este propósito de la venganza no tiene objeto, o bien recae sobre los mismos herederos y sobre los sucesores de estos Reyes, y de estos Pontífices,  y se ha perpetuado como la escuela misma de los principios y de los misterios que se nos dice haber pasado de los Templarios a los Masones.  Pero entonces,  ¿qué son estos hombres, y estos principios, que no se pueden vengar sino por la muerte de los Reyes y de los Pontífices?  Y, ¿qué son las Logias, en donde perseveran en este propósito y en este juramento después de 480 años?

 No hay necesidad de examinar si Jacobo de Molay y su Orden fueron inocentes o culpables ; si los Templarios son, o no son, los padres de los Masones. Basta lo que es incontestable, basta que los masones se den a los Templarios por antepasados suyos. Desde entonces el juramento de vengarlos, y toda la alegoría oculta bajo este juramento, no muestra más que una asociación siempre amenazadora y siempre conspiradora contra los Jefes de la Religión y los Jefes de los Imperios.

Esta presunción, o también esa especie de demostración que resulta de las confesiones que nos hacen los Francmasones mismos sobre el origen de sus misterios, adquiere todavía mayor fuerza cuando uno se resuelve a recorrer los verdaderos monumentos de la historia sobre estos Templarios, padres de las Logias Masónicas.

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Hugo de Payens, fundador de los pobres caballeros del Templo. Sin duda grandes ejemplos de virtud y de valor en los primeros tiempos de su institución.

La Orden de los Caballeros del Temple establecida por Hugo de Paynes, y confirmada en 1146 por Eugenio III, dio sin duda grandes ejemplos de virtud y de valor en los primeros tiempos de su institución.  A la verdad estos Caballeros se distinguieron desde luego por todo el celo que la caridad cristiana podía inspirar a favor de los fieles a quienes la devoción llamaba en este tiempo a visitar Tierra Santa. No se pueden menos de admirar los prodigios de su valor contra los sarracenos, pero es necesario distinguir aquí los tiempos de su primer fervor, y los de su relajación y corrupción.

Ya muchos años antes de su extinción, la historia los acusa de haber convertido en tinieblas la luz de sus predecesores, de haber abandonado su primera vocación por los proyectos de su ambición y los placeres de la disolución ; de haber hecho traición más de una vez a los Príncipes Cristianos para hacer abortar sus proyectos: En una palabra, de haberse vuelto en hombres tan pérfidos y tan desarreglados, como sus predecesores habían sido fieles y religiosos.  Los hechos jurídicos de su proceso han escapado a la voracidad del tiempo ; su importancia los hizo conservar en muy grande número. Consulte el historiador la recopilación que ha hecho de ellos Mr. Dupuy, Bibliotecario del Rey. Este es el verdadero medio de formar el juicio sobre la inocencia o sobre los crímenes de esta famosa Orden.

Rey Felipe IV.

Rey Felipe IV. Desde el principio prometió renunciar a todas estas riquezas, y cumplió su palabra religiosamente, porque ni una sola posesión de los templarios fue aplicada a su Corona, según el testimonio más constante que le da la historia.

Se ha dicho que Felipe el Hermoso y Clemente V habían concertado entre sí la destrucción de los Templarios; pero esta pretensión desaparece por las cartas del Rey, y por las del Papa.  Clemente V no puede creer al principio las acusaciones, y aún cuando le es imposible resistir a las pruebas que Felipe le ofrece, se halla tan poco de acuerdo con este Príncipe que cada paso del uno y del otro en este gran negocio, ocasiona quejas y disputas interminables sobre los derechos del Soberano y sobre los de la Iglesia.

Se ha dicho que este Rey había buscado cómo apoderarse de las inmensas riquezas de los Templarios; pero desde el principio prometió renunciar a todas estas riquezas, y cumplió su palabra religiosamente, porque ni una sola posesión de los templarios fue aplicada a su Corona, según el testimonio más constante que le da la historia, (véase Luyette, Rabeu, Mariana).

Se habla del espíritu de venganza que dominaba a este Príncipe, y no se halla en el discurso de aquel largo proceso ni una sola ofensa particular de que el mismo Príncipe tuviese que vengarse de los Templarios. En su defensa no hay una sola palabra que suponga en él la referida ofensa, o el deseo de vengarla, y hasta este momento la amistad había unido a su Gran Maestre con Felipe el Hermoso, que le había hecho padrino de uno de sus hijos. Se pretende principalmente que la violencia y los tormentos hayan arrancado las confesiones de los Templarios, pero en la muchedumbre de las informaciones recibidas se señalan más de doscientas confesiones, como hechas libremente y sin el menor uso del tormento.

El tormento no se aplicó sino a uno solo, y si le obliga a confesar, son absolutamente las mismas confesiones que doce Caballeros, sus co-hermanos, habían hecho con entera libertad. Muchas de estas confesiones se recibieron en los Concilios, en donde los Obispos comienzan declarando que los Templarios no sean puestos en tormento, y que los que “hubiesen confesado por temor de los tormentos sean mirados como inocentes”, (Véase Concilio de Raben, Rubeus Hist. Raben Lib. 6)

Por otra parte, Clemente V, lejos de favorecer los designios de Felipe el Hermoso contra los Caballeros del Temple, declara nulos los procedimientos de este Príncipe, y suspende en seguida a los Obispos, Arzobispos, Prelados e Inquisidores de Francia.  En vano el Rey le acusa de favorecer los crímenes de los Templarios.  Clemente no se rinde sino después de haber preguntado él mismo, y hecho preguntar en su presencia a setenta y dos Caballeros; y les pregunta, no como Juez que busca culpables, sino como un hombre interesado en hallarlos inocentes para justificarse de la nota de haberlos favorecido; y oye de su boca las mismas confesiones repetidas, confirmadas “libremente y sin violencia”. Envía las personas más respetables con el interrogatorio a los superiores, a quienes la edad, o las enfermedades impiden presentarse ante él, y quiere que se les lean las deposiciones hechas por sus co-hermanos a fin de que se sepa si reconocen ser verdaderas. No quiere sobre todo otro juramento que el de responder “libremente y sin temor, espontáneamente y sin cocción”, (Epistol. Clem. V Regibus Galliae, Angliae, Siciliae).

El Gran Maestre, y aquellos otros superiores de diversas provincias deponen y confiesan también las mismas cosas, y aún las repiten, y muchos días después aprueban la extensión de sus confesiones hechas por los Notarios públicos, y sólo entonces el Papa revoca sus amenazas y la suspensión de los Obispos franceses, y permite que en Francia se sigan, para el juicio de los Templarios, las órdenes de Felipe el Hermoso.  Pero dejemos esto a un lado, y atengámonos a las confesiones que solo la fuerza de la verdad arranca de los Caballeros.

El resultado de estas confesiones era que, al tiempo de su recepción, los Caballeros del Temple renegaban de Jesucristo, pisoteaban la Cruz y la cubrían de esputos; que el Viernes Santo era para ellos un día consagrado en especial a estos ultrajes; que substituían la adoración de la Cruz por la adoración de una cabeza monstruosa; que prometían entregarse los unos a los otros para los goces más opuestos a la naturaleza; arrojaban a las llamas a los hijos nacidos de un Templario; se obligaban bajo juramento a seguir sin excepción las órdenes del Gran Maestre; a no perdonar ni a lo sagrado, ni a lo profano, a mirarlo todo como lícito para el bien de su Orden, y principalmente a no violar jamás los horribles secretos de sus misterios nocturnos, bajo la pena de los más terribles castigos, (Ved en las piezas justificativas referidas por Dupuy el extracto de los registros).

Muchos, haciendo estas confesiones, añadieron que habían sido forzados a estos horrores por la violencia, la prisión y los más crueles tormentos; que habrían querido imitar el gran número de aquellos  a quienes estos mismos horrores habían obligado a pasar a otras Órdenes Religiosas, y que no se habían atrevido a causa del poder y de las venganzas con que se les amenazaba. En esta declaración pública testificaron con sus lágrimas el más ardiente deseo de ser reconciliados con la Iglesia.

Clemente V, no pudiendo resistir a tantas pruebas, entendió en fin de donde provenían las quejas sobre las frecuentes traiciones de que los Príncipes Cristianos habían sido víctimas en sus guerras contra los sarracenos, y consintió que se prosiguiese la causa de los Templarios.  Entonces fueron oídos en París ciento cuarenta de estos Caballeros, a excepción de tres, que dijeron que no tenían conocimiento de los crímenes imputados a su Orden.  El Papa no creyó deber contentarse con esta información hecha por Religiosos  y Gentileshombres franceses, y pidió otra nueva, que se recibió en el Poitou delante de los Cardenales y otras personas nombradas por él mismo; y las mismas confesiones se repitieron siempre, y con la misma libertad.

El Gran Maestre y los jefes las renovaron por tercera vez en presencia del Papa. Las informaciones continuaron durante muchos años en París, Champaña, Normandía, Quercy,  Languedoc y Provenza. Sólo en Francia resultaron de ellas más de doscientas confesiones de la misma naturaleza. No variaron en Inglaterra en el Sínodo de Londres, donde se emplearon dos meses en las propias informaciones y donde setenta y ocho Caballeros confesaron las mismas infamias.  Las mismas hubo también en Irlanda, en donde cincuenta y cuatro Caballeros se confesaron igualmente culpables. Por último, en Italia, en los Concilios de Rávena, de Bolonia, de Pisa y de Florencia, todas las informaciones dieron también el mismo resultado, aunque los Obispos se mostrasen muy activos para absolver a los Caballeros que lograsen justificarse.

Cuando se han puesto en duda los crímenes de esta Orden, no se ha pensado bastante en la muchedumbre de estas confesiones y la diversidad de las naciones que las oyeron.  Sería un hecho muy extraño en la historia que tantos Caballeros oídos en Francia, en Inglaterra, en Italia, en Irlanda y en Escocia se hubiesen dado por culpables de los más grandes horrores, y sería un  delito mucho más extraño todavía, y mucho más afrentoso para la naturaleza humana, que tantos Obispos, tantos Gentileshombres, tantos Magistrados y tantos Soberanos, hubiesen supuesto que estas confesiones habían sido hechas con toda la libertad posible, en el caso de que no hubiesen sido arrancadas sino por el temor, la violencia y los tormentos. Pero para honor de la humanidad, no es así como fueron juzgados los Templarios en Francia, ni en otras partes se había agitado causa más importante. Por todo lo que nos queda de documentos auténticos sobre este famoso proceso, es imposible dejar de convenir en que nunca se han tomado más precauciones para no confundir al inocente y al culpable.

El vulgo podrá dejarse arrastrar por las protestas tardías de Guy, y de Molay, porque el vulgo no distinguirá jamás la firmeza y la constancia de la virtud, de la pertinacia de la desesperación, y no sabe que un falso honor tiene sus mártires así como los tiene la verdad. Jacobo Molay ha perseverado en sus confesiones durante tres años, y las ha renovado a lo menos tres veces; los reproches de algunos hermanos y un honor mal entendido le obligan en fin a contradecirlas, pero no suministra prueba alguna de su inocencia; y su sola retractación no bastará para demostrar la injusticia de su condenación y la falsedad de las confesiones que han hecho tantos otros Caballeros.

Aún mucho menos daremos fe a la fábula de Molay apelando y emplazando a Felipe el Hermoso y al Papa Clemente para que compareciesen ante el Tribunal de Dios  en el espacio de un año, porque la historia varía igualmente sobre el día y sobre el año en que Molay sufrió su sentencia.  !Tales son los hombres de quienes los Francmasones hacen gloria de descender! 

La impiedad de los Templarios no era propuesta a los hermanos como modelo de las opiniones que debían seguir en Religión más que en los últimos grados de su iniciación, a los que pocos Masones eran admitidos. Se les decía que el Dios de los Cristianos no fue más que un falso profeta, justamente condenado a muerte para expiar sus propios crímenes, y no los del género humano. Confrontemos los  últimos grados Masónicos con el dogma, con el lenguaje, y con los símbolos de los Templarios, y la semejanza será asombrosa.

20 comentarios leave one →
  1. Restaurador permalink
    octubre 14, 2015 12:50 pm

    ¡¡¡ EXCELENTE POST !!! 😯

  2. octubre 14, 2015 3:23 pm

    La impiedad de estos herejes era incuestionable….ahora en dia el aparato sionista de los mass media sobretodo el cine, los reinvindica como guerreros romanticos al servicio de la humanidad y demas estupideces, pasando por alto la usureria que practicaban como el satanismo invivito en el seno de la orden.

    De hecho, los revolucionarios franceses gritaban vitores diciendo que Jacque de Molay habia sido vengado cuando ejecutaban sacerdotes y quemaban iglesias.

    Execrable quinta columna cabalista se inflitró en ese entonces en el seno de la Iglesia!

  3. Majo permalink
    octubre 15, 2015 8:35 am

    El origen del misterio de la iniquidad y de babilonia la grande la madre de las rameras se remonta al Genesis. Uno de los Enoc es metatron el de la cabala y misterios hechicerias, magia, brujerías. Cam Nimrod. Simon el mago Etc. Esas enseñanzas secretas continuaron en el tiempo. Efectivamente hay una facción que nace por el año 1100, 1300, pero eso no significa que todos los caballeros de Cristo hayan sido sodomitas, o sat{anicos. Eran custodios de la sabana santa y a eso le decian que adoraban el diablo, más los otros cargos. Francia necesitaba el dinero que los caballeros tenían. Etc.No hay que comprar todo lo que venden los protestantes y los enemigos de la Iglesia.

    Pergamino de Chinon: El documento contiene la absolución impartida por Clemente V.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Pergamino_de_Chinon

    Unidad en la Fe y en la Verdad.

    • octubre 15, 2015 6:13 pm

      No Majo.

      Ese pergamino es una propuesta que los infiltrados llevaron al Papa Clemente, y él, naturalmente la rechazó… no es correcto afirmar que es su absolución cuando en realidad la desautorizó y los condenó…

      Unidad en la Verdad

      • Majo permalink
        octubre 15, 2015 9:55 pm

        ¿Y San Bernardo de Claraval? ¿A que sector pertenecía? ¿Y los pobres caballeros de Cristo, todos merecían morir de esa manera?
        Presiento que se debe investigar bien, no sea que hayan pagado justos por pecadores, ya que los francmasones ademas de mentirosos, son amantes del mammon, y el rey de Francia tenía problemas económicos en su reino. No conozco detalles, se que hay varios investigadores de las rutas y afirman que viajaban a sudamérica, antes de ser descubierta. Y como ustedes cuentan con bastante buena información tal vez conozcamos la verdad de la historia completa. Gracias.y siempre unidad.

      • octubre 15, 2015 11:49 pm

        Majo.

        Es mentira lo de los viajes a América de los templarios, son puros mitos cabalistas. Los que sí visitaban Norteamérica, consta, eran los nórdicos. Ellos descubrieron la isla de Terranova. Busca la historia de Leif Erikson.

        San Bernardo luchaba a muerte contra los herejes, recuerda su sermón a los cruzados en presencia del Rey de Francia: “¡Hay de aquella espada que no regrese ensangrentada!”…

        Y es otro mito que mataron a todos los templarios… hasta donde sabemos solamente quemaron a los que confesaron y luego se retractaron con la intención de confundir,como parte de un ritual de sacrifico a Baphomet…

        Fíjate cómo el cabalista Jacobo De Molay, al ser quemado en la Isla del Judío, en lugar de pedir perdón a Dios para quienes lo sentenciaron, los maldijo… y los masonetes se glorian de que según ellos la maldición se cumplió…

        ¿Te parece a ti que es un mártir?

        Unidad en la Verdad

      • Majo permalink
        octubre 16, 2015 11:32 am

        No, no creo un martir, un católico no dice maldiciones. Además la revolución francesa tiene mucho de venganzas. Si leí que hay dos corrientes el RITO TEMPLARIO que inician en el año 1118 y otro el RITO DE LA ESTRICTA OBSERVANCIA. que inician en 1314. No se si son correctos los nombres, no estan identificados quienes son porque eso son secretos de las sociedades de misterios. Más los otros grupos que conforman el misterio: babilonia la grande la madre de todas las rameras. Y nosotros debemos estudiarlos para entender el misterio.y por qué nuestro Señor los lleva al lago de fuego. Gracias.

  4. octubre 15, 2015 12:22 pm

    Y sobre dante estaba masonizado? En su divina comedia pone a Felipe el hermoso entre los codiciosos

    • octubre 15, 2015 6:18 pm

      ¿Tú crees que la Divina Comedia es un libro doctrinal y se debe tomar como revelación o algo así?

      La obra fue sancionada por el Índex y muchas cosasa fueron desautorizadas… a pesar del nivel artístico.

      El hecho es que los templarios de De Molay sí eran codiciosos prestamistas, contra la moral y la doctrina. Además de todos los otros crímenes, como narra claramente el propio Papa Clemente, quien personalmente escuchó docenas de confesiones sin torturas ni nada de esas acusaciones…

      Lo que llama la atención es la súbita defensa en la Gran Prensa de los Templarios… ¿será porque ya la están reorganizando para servir al Anticristo como narra Wast?…

      Unidad en la Verdad

      • Rosa Blanca permalink
        octubre 16, 2015 6:04 pm

        La Divina Comedia es un libro de una hermosura sin igual y una obra cumbre de la literatura mundial. Y su último capítulo es la narración exacta de la Visión Beatífica. tal como narran los místicos y los que han vivido Experiencias Cercanas a la Muerte (en sus siglas ECM en español y NDE en inglés). Dante Alighieri fue un místico, y posiblemente también un santo. Y por tanto, aunque no libro doctrinal, si un libro que alimente el alma del buscador de Dios.

        Sobre los Templarios…Dios ya habrá hecho justicia a los que los asesinaron. Pero el hecho de que el rey y el papa que los exterminaron sin piedad murieron ese mismo año, entre enormes sufrimientos. No me corresponde decir a mi si fue una maldición o un castigo divino. Pero ambos murieron el mismo año en que mandaron matar a los Templarios, a los que debemos honra y reconocimiento.

        Los Templarios veneraban a la Sábana Santa, según las últimas investigaciones, y al ponerla en imagen de madera o piedra, al representarla como aparece el Señor en la Síndone, daba una impresión extraña y de allí la mentira de que daban culto al demonio Bafomet. Que lo adoraban lo inventaron los malvados y diabólicos protagonistas de esta triste historia.

        Quiero honrar a los Templarios, víctimas de la demoníaca Iglesia medieval. Desde aquí mi reconocimiento a ellos por su valentía. Fueron los precursores de la Nueva Iglesia, siete siglos antes. Por eso GRACIAS, HERMANOS.

      • octubre 16, 2015 11:31 pm

        Madame Rosa Lilith Carvajal Baalbek Manchievich de Blank.

        Que tú llames hermanos a los templarios de De Molay, cuando él lanzó la maldición satánica y además fue inmensamente rico y poderoso por la usura prestamista y otros graves crímenes… nos revela bien claro qué es lo que eres…

        Independientemente de que fueron cientos los fiscales, abogados y testigos -incluyendo el propio Papa Clemente- quienes establecieron, sin lugar a dudas, la certeza de las confesiones de sodomía, luciferismo, blasfemia, idolatría, opresión y chantaje practicado en medio de la secta… justamente igual que la que hoy practican sus descendientes, los francmasones.

        Unidad en la Verdad

      • octubre 17, 2015 12:40 pm

        wast ? hugo wast?
        un ejercito demoníaco de templarios … ya existe se llama IDF

  5. octubre 17, 2015 2:27 pm

    Rosa Lilith de Molay.

    Confesaste de propia boca tu simpatia por el luciferismo, cabalismo y monstruosidades que practicaban los templarios y ahora sus hijos, los masones.

    Eres una hereje contumaz y rebelde.

  6. Inés. permalink
    octubre 20, 2015 12:19 am

    cristosvincit :

    Tiene Vd. razón.

    Como bien dice el Abate Barruel : “Los masones tienen a los Templarios por antepasados suyos. Los consideran como “padres” de las Logias Masónicas, así que confiesan de plano su vinculación y directísimo parentesco.

    La Sra. Lilith de Molay se acaba de definir de pies a cabeza con su comentario, cosa que, dicho sea de paso, no hacía falta porque ya sabíamos por otros semejantes de qué lado están sus simpatías.

  7. octubre 21, 2015 12:20 am

    @Inés:

    Agregó a lo anterior: Monseñor Meurin dice: “Los templarios fueron corrompidos en Palestina. En sus reuniones secretas renunciaban a Cristo y se entregaban a la perversión.

    Y los grados 9,10,11 del rito escoces son en honor del hereje de Molay que son los de “Elegido de los 9”, “elegido de los 15” e “Ilustre caballero elegido” respectivamente, en los cuales se les hace jurar la venganza de la muerte del “Gran Maestre” ( De Molay).y el grado 30 “el caballero kadosh” que jura venganza sobre Papas y Reyes por la muerte de los templarios.

    Y la bateria de aplausos del grado 33 se hacen asi: 5 aplausos, 3 aplausos,1 y 2 aplausos haciendo la suma 5+3+1+2=11, siendo en el año 5312 cuando quemaron a de Molay por herejia y blasfemia siendo el año 1312 de la era Cristiana.

    Con lo dicho, Madame Rose Blank Lilith Baalbek de Azazel, confiesa su luciferismo, panteismo, y hebraísmo que la hace una hereje, abierta y manifiesta.

    O acaso la madame Rose Blank, goza de aplaudir en honor al quemadito, quiza?

  8. enero 5, 2016 11:01 pm

    http://canariasenhora.com/#!/pedro-picapiedra-y-pablo-marmol-eran-masones una buena semblanza sobre el carácter luciferino de los Picapiedras.

  9. Adhuc permalink
    julio 25, 2016 4:17 am

    Cómo murieron Clemente V y Felipe?, los amenazo antes de morir que no durarían ni dos meses…

  10. Restaurador permalink
    septiembre 2, 2016 8:44 pm

    LA MASONERÍA EN EL MUNDO SEFARDÍ (PARTE I)

    http://www.enlacejudio.com/2011/06/15/la-masoneria-en-el-mundo-sefardi-parte-i/

    LA MASONERÍA EN EL MUNDO SEFARDÍ (PARTE II)

    http://www.enlacejudio.com/2011/06/17/la-masoneria-en-el-mundo-sefardi-parte-ii/

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