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La Edad Media, edad de la Luz

agosto 15, 2015

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(Fragmento tomado de la obra de H. Belloc, Europa y la Fe)

He dicho en el capítulo anterior que la Edad Oscura puede compararse a un largo sueño de Europa; un letargo que se inicia en la fatiga de la vieja sociedad, en el siglo V, y que termina en la primavera y surgimiento de los siglos XI y XII. La metáfora, por supuesto, es muy simple, porque ese sueño fue un sueño de guerra, y durante esos siglos, Europa se encontraba manteniendo desesperadamente sus posiciones contra el ataque de todas aquellas fuerzas que deseaban destruirlas: el Islam, ardiente y refinado, por el Sur; los bárbaros paganos analfabetos, por el Este y por el Norte. De todos modos, Europa fue relevada o despertada de su sueño. He dicho que tres grandes fuerzas, humanamente hablando, operaron el milagro: la personalidad de San Gregorio VII, la breve aparición -debida a un feliz accidente- del Estado normando, y finalmente, las Cruzadas.

Los normandos de la Historia, los verdaderos normandos franceses que conocemos, se agitan en el panorama histórico una generación después del año 1000. San Gregorio fue de esa misma generación. Cuando se inició el esfuerzo normando, era un joven; murió, después de realizar una gran obra, en 1085. Y en la medida en que puede hacerlo un hombre solo, él, el heredero de Cluny, rehizo a Europa. Inmediatamente después de su muerte se oyó hablar de las Cruzadas. De estos tres hechos procede el vigor de una Europa joven, fresca y renovada.

Mucho más pudiera añadirse. Esa época fue iluminada y clarificada por la constante carga caballeresca contra el musulmán. El Asia fue rechazada de los Pirineos, y a través de los pasos de los Pirineos cabalgaron siempre los grandes aventureros cristianos. Los vascos -un pueblo pequeño y extraño- fueron el corazón de la reconquista, pero el valle del torrente de Aragón fue su canal. La vida de San Gregorio es contemporánea de la vida del Cid Campeador. Y en el mismo año de la muerte de San Gregorio, Toledo, el sagrado centro de España, fue arrancada de manos de los mahometanos y de sus aliados los judíos, y conservada firmemente. TODO EL SUR DE EUROPA VIVIÓ ESPADA EN MANO.

Roldan

Esta es una historia sobre la batalla de Roncesvalles por Roldán y sus valientes paladines. De cómo defendió al ejército de Carlomagno de un ataque de los moros.

En ese preciso instante aparece el romance: las grandes canciones, la mayor de todas, la Canción de Rolando; fermentó entonces la mente europea, anhelante después del letargo, penetrando en campos inexplorados. Y el escepticismo alerta que flanquea y acompaña la marcha de la Fe cuando ésta se muestra más vigorosa comenzó también a hacerse oír.

Hubo hasta una expansión allende los límites orientales, y fue reclamada una parte de la infructífera llanura báltica. Despertaron las letras y la filosofía. Había de aparecer pronto el mayor de sus exponentes: Santo Tomás de Aquino. Brotaron las artes plásticas, el color y la piedra. Retornó en pleno la sátira, y los largos viajes, y la contemplación. En general, el momento era de expectación y adelanto: la primavera.

Pero siguiendo el objeto de estas páginas debo dirigir la atención del lector a esas tres fuentes tangibles de la nueva Europa que, como ya he dicho, fueron los normandos, San Gregorio VII y las Cruzadas.

De los normandos podemos decir que en la Historia desempeñan un papel parecido al de las mirae o estrellas nuevas, que resplandecen de pronto en la oscuridad del cielo nocturno por unas horas, semanas o años y se pierden luego o se confunden en la infinitud de todas las cosas. No será historiador, en verdad, quien pretenda que Guillermo el Conquistador, organizador y creador de lo que hoy llamamos Inglaterra; Roberto el Diablo, conquistador de las Sicilias; o cualquiera de los grandes nombres normandos que iluminan a Europa en los siglos XI y XII, hayan sido parcialmente escandinavos. Fueron galos; de corta estatura, de lúcido designio, de golpe vigoroso y de filosofía positiva. No tenían relación alguna con el norteño, alto, suave y sentimental, de quien sus remotos antecesores llevaban su nombre ancestral.

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Movido por el mismo espíritu de su predecesor, el Beato Urbano II resolvió convocar el Concilio de Clermont en noviembre de 1095 en el sur de Francia, la nación de corazón de guerrero, la misma que por muchos siglos había dado el tono a toda Europa. Respondiendo al llamado del Papa más de 200 Arzobispos y Obispos, 4.000 eclesiásticos y 30.000 legos. Los más famosos santos y doctores lo honraron con su presencia ilustrándolos con sus consejos.

Hablaré ahora del Papado y de las Cruzadas. San Gregorio VII, la segunda de las grandes fuerzas regeneradoras de la época, era de estirpe toscana campesina, de tipo etrusco, y, en consecuencia, de habla italiana. Su nombre era Hildebrando. Entender su carrera es la piedra de toque para saber si el historiador entiende la naturaleza de Europa. Porque San Gregorio VII no impuso nada en Europa. No hizo nada nuevo. Reforzó tan sólo el ideal con la realidad. Provocó una resurrección del cuerpo: unió la Iglesia centralizada con el Occidente. Por ejemplo, por ese entonces era ideal de doctrina y tradición, costumbre inmemorial, que el clero fuera célibe. San Gregorio hizo del celibato eclesiástico disciplina universal.

La tremenda majestad del Papado se imponía a la mente humana como una vasta concepción política, desde hacía tiempo inmemorial. San Gregorio organizó esa monarquía y le dio instrumentos de gobierno propios.

La unidad de la Iglesia había sido la imagen constante sin la cual no podía entenderse la existencia de la Cristiandad: San Gregorio hizo que esa unidad fuera tangible y visible. Los historiadores protestantes, que en su mayoría ven en el hombre un fenómeno esporádico, dejan al descubierto por medio de esa errónea interpretación el origen de su anemia cerebral, y prueban que la fuente de su alimento intelectual no procede de la fuente de la vida de Europa. San Gregorio no fue un inventor, sino un renovador. No trabajó sobre su material, sino dentro de él; y su material fue la naturaleza de Europa: nuestra naturaleza.

Llena está la Historia de los abrumadores obstáculos que hombres como él habían de encontrar. Están en lucha no sólo contra el mal sino también contra la inercia y con los intereses locales, la visión confusa y los horizontes limitados. Siempre se consideran derrotados, como se consideró derrotado San Gregorio al morir. Y siempre demuestran a la posteridad que han hecho mucho más que cualquier otro hombre. La Europa que dejó a su muerte San Gregorio fue el monumento de ese triunfo de cuya consumación él dudara. Y el temor de ese fracaso le hizo decir al morir: “He amado la justicia y odiado la iniquidad; por eso muero en el destierro”.

Inmediatamente después de su desaparición tuvo lugar el estupendo esfuerzo galo de las Cruzadas. Las Cruzadas fueron el segundo de los grandes alzamientos armados de los galos. La primera, siglos atrás, había sido la invasión gala de Italia y Grecia y de las costas del Mediterráneo, en los antiguos tiempos paganos. La tercera, siglos después, había de ser la ola de la Revolución y de Napoleón. El prefacio de las Cruzadas fué escrito en las interminables y ya triunfantes guerras libradas en España por la Cristiandad contra el Asia. Éstas habían enseñado el entusiasmo y el método por medio del cual podía rechazarse con lentitud al Asia, que durante tanto tiempo y en su plenitud había sitiado a Europa.

 De éstas procedían la ciencia militar y la aptitud para sufrir el cansancio que hizo posible la marcha de 2 mil millas sobre Tierra Santa. Las consecuencias de este tercer y último factor en el renacimiento de Europa son tantas, que sólo puedo dar de ellas una lista.

El Occidente, aun primitivo, descubrió por conducto de las Cruzadas la gran cultura, la acumulada riqueza, las fijas tradiciones civilizadas del Imperio Griego y de la ciudad de Constantinopla. Y descubrió también, en una nueva y vívida experiencia, el Oriente. El solo hecho de recorrer tantas tierras, el solo hecho de ver tantos lugares, tantos hombres, expandió y rompió las murallas de la mente de la Edad Oscura.

El Mediterráneo se cubrió de naves cristianas, y recobró con fértil rapidez su puesto de gran ruta de intercambio.

Europa despertó.

Toda la arquitectura se transforma y surge un estilo totalmente nuevo : el gótico. Aparece entre las instituciones de la Cristiandad la concepción de los parlamentos representativos, de origen monástico, transportada con éxito al orden civil. Surgen las lenguas vernáculas y con ellas los comienzos de nuestra literatura: el toscano, el castellano, la langue d`Oc, el francés del norte, y algo después, el inglés.

Aun aquellas lenguas primitivas que habían conservado siempre su vitalidad desde épocas inmemoriales, el celta y el germano, adquieren nuevas fuerzas creadoras y producen una literatura nueva. Surge la institución fundamental de Europa, la Universidad; primero en Italia, inmediatamente después en Paris, que se convierte luego en centro y tipo de todo el sistema.

Los gobiernos civiles centrales comienzan a corresponder a sus límites naturales: se fija ante todo la monarquía inglesa; se une el reino de Francia; pronto han de cambiarse las regiones de España. Ha nacido la Edad Media.

San Luis Rey de Francia.

San Luis Rey de Francia.

La flor de este experimento fundamental en la historia de nuestra raza fue el siglo XIII. Eduardo I de Inglaterra, San Luis de Francia, y el Papa Inocencio III fueron los prototipos de sus dirigentes. Europa se renovaba por doquier: se construían nuevas murallas blancas alrededor de las ciudades; nuevas catedrales góticas en su interior, nuevos castillos en las montañas; las leyes se codificaban; se descubrían los clásicos; volvieron a debatirse activamente las cuestiones filosóficas, produciendo en su primer esfuerzo la cumbre del poder expositivo, con Santo Tomás, el más fuerte y viril de los intelectos que la sangre europea haya dado al mundo.

Dos características destacan la época para los que se hayan familiarizado con su arquitectura, sus letras y sus guerras: una nota de juventud y una de satisfacción. Pudo imaginarse entonces que Europa se había asentado y que el sueño imborrable de una sociedad satisfactoria parecía haberse materializado para siempre en el seno de la comunidad de los cristianos.

Pero ni esa perduración ni ese bien le son permitidos a la humanidad, y el gran experimento, como lo he llamado, estaba destinado a fracasar. Mientras floreció, todo lo que es característico de nuestra ascendencia y naturaleza europea estaba visiblemente presente en la vida diaria, tanto en las pequeñas como en las grandes instituciones de Europa.

Nuestra propiedad de la tierra e implementos estaba bien dividida entre muchos o entre todos; produjimos al campesino; mantuvimos la independencia del artesano; fundamos la industria cooperativa. En el orden de las armas surgió el tipo militar que vive de acuerdo a las virtudes propias de las armas y detesta los vicios que de ellas pueden nacer. Y por sobre todo, esas generaciones fueron fortalecidas por un apetito de verdad intenso y viviente, por una gran percepción de la realidad. Vieron lo que tenían ante su vista, y llamaron las cosas por su nombre. Nunca estuvieron tan acordes con los hechos, las fórmulas políticas o sociales; jamás estuvo tan unida la masa de nuestra civilización… Y a pesar de todo, no duró mucho.

A mediados del siglo XIV, la decadencia de la Fe se hacía evidente en forma trágica. Se toleraban nuevos actos de crueldad, triunfaban las intrigas; la vacuidad se hizo notar en la frase filosófica y en la sofistería del argumento, y eso marcó el cambio en el curso de la corriente. No fué una institución del siglo XIII, sino una del siglo XIV, la que ocasionó el relajamiento: el Papado se tornó profesión y perdió su libertad; los parlamentos tendieron a la oligarquía; las ideas populares se fueron borrando de la mente de los gobernantes; las órdenes monásticas nuevas, vigorosas y democráticas, contaminadas por la riqueza, comenzaban a fluctuar; aunque estas últimas pueden siempre rehabilitarse.

Y por añadidura sobrevino el terrible accidente de la Muerte Negra. Aquí moría la mitad de la población; allí, un tercio; más allá, un cuarto; y el gran experimento de la Edad Media no pudo reiniciarse después de este golpe.

Los hombres se aferraron aún a su ideal durante ciento cincuenta años más. Las fuerzas vitales desarrolladas llevaban todavía a Europa de una perfección material a otra; el arte de gobernar, la sugestión literaria, la técnica de la pintura y la escultura (elevadas en algunos lugares por una visión mejor, degeneraron en otros por un peor gusto) se desenvolvieron y multiplicaron en todas partes.

Pero la realización suprema del siglo XIII fue considerada efímera al finalizar el XIV, y en el XV era ya manifiesto a todos que la tentativa de fundar una Europa simple y satisfecha había fracasado.

Las causas fundamentales de este fracaso no pueden analizarse. Podrá decir alguno que la ciencia y la historia eran muy débiles aún; que la parte material de la vida no era suficiente; que faltaba el conocimiento cabal del pasado, necesario para obtener la permanencia; o se podrá aducir que el ideal era demasiado elevado para el hombre.

Yo, por mi parte, me inclino a creer que otras voluntades distintas de las mortales se disputaban el alma de Europa, como combaten diariamente por la conquista de las almas individuales, y que esa batalla espiritual que se desarrolla perpetuamente sobre nuestras cabezas fue vuelta contra nosotros por un tiempo, a raíz de algún accidente. Si es fantástica esta sugestión (y sin duda lo es), no hay otra, de cualquier modo, que sea completa.

Ni siquiera el ensordecedor estruendo impidió que escucháramos el disparo de la gran bombarda acertando y derrumbando una parte de las Murallas Teodosianas. Subí rápido a las almenas de la muralla. Contemplé con horror que las primeras líneas de los jenízaros marchaban hacia la Puerta Romana. Nuestro ejército aún no estaba preparado y estábamos indefensos ante un ataque inmisericorde. Constantino, al ver que todo estaba perdido, se quitó las insignias imperiales y se lanzó a la defensa de la Puerta Romana, donde antes de morir dijo a su guardia varega: -¿No hay un solo cristiano aquí dispuesto a dar la vida? Constantino, Señor del Mundo cayó muerto en la Puerta Romana, despojado de su gloria y de su cabeza. Yo, un simple guardia varego, no compartí el destino del .

Ni siquiera el ensordecedor estruendo impidió que escucháramos el disparo de la gran bombarda acertando y derrumbando una parte de las Murallas Teodosianas. Subí rápido a las almenas de la muralla. Contemplé con horror que las primeras líneas de los jenízaros marchaban hacia la Puerta Romana. Nuestro ejército aún no estaba preparado y estábamos indefensos ante un ataque inmisericorde.
Constantino, al ver que todo estaba perdido, se quitó las insignias imperiales y se lanzó a la defensa de la Puerta Romana, donde antes de morir dijo a su guardia varega: -¿No hay un solo cristiano aquí dispuesto a dar la vida?
Constantino, Señor del Mundo cayó muerto en la Puerta Romana, despojado de su gloria y de su cabeza. Yo, un simple guardia varego, no compartí el destino del  emperador.

Con el siglo XV habían de sobrevenir la prueba y la tentación supremas. La caída de Constantinopla y el abandono de Grecia, el redescubrimiento del pasado clásico, la imprenta, los nuevos grandes viajes (la India, al este; América, al oeste), habían llevado a Europa (en el corto lapso de una vida humana, entre el 1453 y 1515) repentinamente a una tierra nueva, mágica y peligrosa.

A las provincias europeas, sacudidas por una tempestad intelectual de descubrimientos físicos, perturbadas por una expansión abrupta e indigerida del mundo material, de las ciencias físicas y del conocimiento de la antigüedad, les sería ofrecido un fruto que cada una podría probar a voluntad, pero cuyo gusto habría de llevar a males que ningún ciudadano europeo habría soñado hasta entonces; a cosas que hubieran hecho temblar a los criminales intrigantes y crueles tiranos del siglo XV, si les hubiera sido dado contemplarlas, y a un desastre que casi volcó la nave de nuestra historia, haciendo que se perdiera para siempre su carga de letras, de filosofía, de artes y del resto de nuestra potencialidad.

Ese desastre se llama comúnmente la Reforma. No pretendo analizar sus causas materiales, porque dudo de que alguna de ellas fuera íntegramente material. Prefiero, más bien, analizar el suceso y demostrar cómo los antiguos límites de Europa se mantuvieron firmes, aunque resquebrajados, resistiendo los embates de la tempestad; cómo esta tempestad pudo no haber arrasado sino las partes periféricas recientemente incorporadas, no fortalecidas en grado suficiente por la Fe y las costumbres propias de los hombres ordenados, las Alemanias exteriores y Escandinavia.

El desastre no hubiera sido de magnitud tan considerable, y Europa hubiera podido rehacerse una vez pasada la tormenta, si una excepción de importancia fundamental no hubiera determinado la crisis más intensa del temporal. Esa excepción fue la apostasía de Gran Bretaña.

Y simultáneamente con la pérdida de esta antigua provincia del Imperio, una nación, y sólo una, de aquellas que no habían sido criadas por el Imperio Romano, resistió el golpe y preservó la continuidad de la tradición cristiana: esa nación fue Irlanda.

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37 comentarios leave one →
  1. agosto 15, 2015 8:45 pm

    ¡EXCELENTE Y ESCLARECEDOR POST! 💡 😉

  2. Inés. permalink
    agosto 16, 2015 1:35 am

    Y hoy, como entonces, “otras voluntades distintas de las mortales se disputan el alma de Europa y del mundo”….. Se trata de una batalla teológica.

    Y “esa batalla espiritual se desarrollará perpetuamente sobre nuestras cabezas”…. Hoy, mañana y siempre, hasta que Nuestro Señor vuelva.

  3. El Angel Exterminador permalink
    agosto 16, 2015 10:33 am

    ¿Conocen la Iglesia Católica Palmarina?

    https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_cat%C3%B3lica_palmariana

    • agosto 16, 2015 3:41 pm

      No existe una “Iglesia Católica Palmariana”, sino una iglesia cismática en el Palmar de Troya.

      Unidad en la Verdad

      • agosto 16, 2015 3:56 pm

        antes había a la derecha un link hacía un blog palmariano: ¡que bien que lo habéis quitado! (pero a mí me sirvió, porque leí y me documenté dos días) — entre los comentadores de muchos blogs andan sueltos muchos palmarianos: son muy discretos y difícil de detectar. — valdría la pena abrir aquí una serie de entradas bien documentadas y esclarecedoras…

      • agosto 17, 2015 2:57 pm

        g.

        ¿Cuál blog?…

        Unidad en la Verdad

  4. agosto 16, 2015 3:17 pm

    Si Europa no vuelve a ser cristiana va a desaparecer,

    • académico y librepensador permalink
      agosto 17, 2015 12:58 pm

      ¿Entonces no había una cultura en Europa antes del siglo I?

      FC: pregúntaselo a los griegos y romanos… quienes tuvieron el acierto de rescatar gran parte de las verdaderas ciencias, aunque luego contaminadas con idolatría y supersticiones paganas, que la Iglesia tuvo el gran acierto de desmontar mediante la verdadera Fe.

      No sabia que toda la cultura europea surgió con Constantino,

      FC: qué tontería… cualquier estudiante de nivel básico conoce la historia mínima y sabe que los pueblos indoeuropeos formaron una cultura europea, y que la cuna se reconoce en Grecia, 300 años antes de Cristo. Constantino apareció hasta seis siglos más tarde.

      yo pensaba que la filosofia y el arte griego formaban parte de la cultura europea, pero tienes razón un pueblo tan brillante como los griegos no podria ser de origen europeo.

      FC: ¿y qué son… africanos, extraterrestres… qué parte de que Macedonia y Atenas están en Europa no puedes entender?. Además, no era “el pueblo griego” el que realmente despertó a la filosofía verdadera, fueron un pequeño grupo de sabios, entre los que destacan solamente tres griegos, europeos, no extraterrestres: Sócrates, Platón y Aristóteles. Los demás griegos no alcanzaban a mucho más, por siglos, hasta el nacimiento de San Agustín y los Padres de la Iglesia seis o siete siglos más tarde; así como los escolásticos, ocho siglos después, en plena Edad Media.

      “Fe de erratas” para los historiadores: “Los antiguos griegos no eran de origen europeo”.

      FC: el origen prístino de los griegos (para los “librepensadores” prístino significa el más antiguo, el inicial) los griegos, como todos los pueblos indoeuropeos, y en realidad todos los pueblos proceden de medio oriente, probablemente del actual Irak, donde se establecieron los descendientes del Arca de Noé.

      • agosto 17, 2015 3:52 pm

        Foro Católico:

        Tú dices: “fueron un pequeño grupo de sabios, entre los que destacan solamente tres griegos, europeos, no extraterrestres: Sócrates, Platón y Aristóteles.”

        Pregunta no capciosa: ¿Por qué consideras que Sócrates, Platón y Aristóteles destacaron por encima de Heráclito? Muchas gracias.

      • agosto 17, 2015 7:08 pm

        No solo destacaron en todo sobre el relativista Heráclito, ya que como explica Santo Tomás de Aquino, los tres mencionados son la base de la Filosofía Clásica y muy por encima de todos los filósofos de la antigüedad. Aristóteles, y en segundo lugar Sócrates, ambos llevaron el uso de la razón un grado que no fue superado hasta 15 siglos más tarde, por los escolásticos.

        Unidad en la Verdad

      • agosto 18, 2015 9:20 am

        Foro Católico:

        ¿Por qué crees que el ateo Friedrich Nietzsche fue un ferviente defensor de Heráclito, hasta el grado de escribir un libro sobre el precitado griego?

      • agosto 18, 2015 9:39 am

        Julián.

        Precisamente por el relativismo que ambos defendían.

        Unidad en la Verdad

  5. agosto 16, 2015 4:05 pm

    Aquí tenéis un blog casi hermano… casi porque es nacionalista francés… Nunca he detectado cosas sospechosas en sus entradas. Además son fanáticos —en buen sentido—, de la Edad Media.

    Dirección: https://bibliothequedecombat.wordpress.com/

  6. agosto 16, 2015 6:47 pm

    En este foro no se puede hacer comentarios disidentes porque los borran, no saben ni entienden que están obrando contra la Palabra y van a rendir cuenta al fina de los días.

    • agosto 17, 2015 2:59 pm

      Julio.

      Sí “disidentes”, pero no blasfemos…

      Y si insistes en blasfemias protestantas, te vamos a bloquear.

      Unidad en la Verdad

      • El Angel Exterminador permalink
        agosto 17, 2015 3:35 pm

        Francisco será juzgado por el nuevo Sanedrín de Israel. Si el Che Bergoglio no se retracta de sus declaraciones que hizo sobre los judíos, no tendrá derecho a entrar a la tierra de Israel o Jerusalén, y será juzgado el 20 de septiembre de 2015.

        http://www.noticiacristiana.com/iglesia/israel/2015/07/papa-francisco-sera-juzgado-por-el-nuevo-sanedrin-de-israel.html

      • agosto 17, 2015 4:20 pm

        Si he dicho o cometido blasfemia contra Dios le ruego me lo haga saber y pediré disculpas y no volveré a hacerlo, pero si llama blasfemia ir con la verdad contra las mentiras dogmáticas y religiosas, tienen la palabra para responder y exponer lo que crea que sea correcto. Si me bloquean por estas cosas tienen quien los va a juzgar, y si yo cometo blasfemia también sé a quien tengo que rendir cuentas. Sean coherentes y sabios para salvación, no sean interpretes de pensamientos de humanos corruptos, que han cambiado la verdad por la mentira (Rom 1: 25).

      • agosto 17, 2015 7:11 pm

        Siempre respondemos y exponemos lo que sabemos es correcto. Pero tus insidiosos y absurdos ataques contra la Madre de Dios no te los vamos a consentir.

        Unidad en la Verdad

      • Servidor permalink
        agosto 18, 2015 6:33 am

        Los protestantes siempre tienen en boca las Escrituras como el Demonio cuando tentó a Jesús en el Desierto. De tal padre tales hijos, sí, los protestantes son hijos del Demonio, tienen por padre a Satanás y siguen su ejemplo.

      • agosto 18, 2015 9:08 am

        Yo escribo lo que está en la Biblia y no son absurdos ni insidiosos, es verdad y siempre tienen referencias bíblicas exactas.

      • agosto 18, 2015 9:34 am

        Julio.

        Ni siquiera eres capaz de reconocer la salutación angélica a la Siempre Virgen María….

        Unidad en la Verdad

    • agosto 20, 2015 12:04 pm

      que biblia lees la biblia de los cristianos osea la septuaginta o la de lutero masoretica?

  7. agosto 16, 2015 7:49 pm

    Cuando lo postee en mis redes sociales esta publicación, recibi una sarta de gente liberaloide de la mas variada índole hasta de varios docentes de mi plantel, pero les dije” la verdad aunque oculta, es la verdad”.

    Por ello el kahal hebreo cierne sus fauces contra Europa, con Plan Kalergi, ateismo, gobiernos de izquierda, promocion de los LGTB, y demas basura que corroe la raíz cristiana del continente.

    Pero triunfara la Cruz, y esta vez para siempre, se acabara la historia y vendra la metahistoria…la victoria total de Nuestro Señor, entonces su reino no tendra fin.

    Mientras tanto, a vivir apegado a la verdadera fe, sin claudicar como Constantino a las puertas de Constantinopla!.

  8. Patricio permalink
    agosto 16, 2015 8:21 pm

    La Iglesia medieval nunca sostuvo que la Tierra era plana, y en la Edad Media nadie lo creyó.
    Los papas nunca trataron de censurar el cero, la disección humana o los pararrayos, ni mucho menos intentaron excomulgar al cometa Halley”.
    Esos son mitos oscurantistas sobre una época iluminada, igual que el juicio y condena a Galileo.
    Inventos como el reloj mecánico, los lentes, la impresión, la contabilidad se desarrollaron en la segunda mitad del medioevo. En el campo de la física, aparecen las teorías sobre el movimiento acelerado, la inercia, la rototraslación de la tierra.

    La verdad sobre el juicio a Galileo.
    https://www.aciprensa.com/controversias/galileo.htm

    • agosto 17, 2015 4:34 pm

      @Patricio.

      Así es estimado, esos mitos de que la Iglesia es oscurantista y enemiga del progreso y las ciencias es producto de la propaganda de la Ilustracion iluminista del XVII.

      En estas entregas, el Dr. Thomas Woods explica magistralmente lo relativo al caso de Galileo:

      https://www.youtube.com/watch?v=tu9PkZEgx28 (1 parte)
      https://www.youtube.com/watch?v=VNjlGXx7gfA (2 parte)
      https://www.youtube.com/watch?v=eOyhzvOjeOM (3 parte)

    • Académico y librepensador permalink
      agosto 17, 2015 4:45 pm

      Oye y ¿realmente quemaron a Giordano Bruno?

      Digo porque con eso de que todo es puro invento a lo mejor solo lo “quemaron” moralmente.

      • Patricio permalink
        agosto 18, 2015 9:46 am

        Giordano Bruno no era propiamente un científico, más bien un charlatán que utilizaba el copernicanismo como defensa de sus “teorías”: entre ellas, que existen vastos mundos habitados por seres inteligentes (iguales o superiores a las personas humanas) y acabó sosteniendo y justificando errores teológicos y doctrinas heréticas sobre la Revelación, Encarnación y Redención de Jesucristo.
        En 1600, Bruno fue quemado como consecuencia de su condena por la Inquisición romana, proceso llevado a cabo por el cardenal Belarmino y el entonces cardenal Borghese, futuro Papa Pablo V.

      • agosto 18, 2015 12:14 pm

        Patricio.

        Pero debes indicar claramente que fue condenado a la hoguera por las autoridades civiles, no por la Inquisición Romana.

        Unidad en la Verdad

      • Patricio permalink
        agosto 18, 2015 2:10 pm

        Ciertamente FC.
        Bruno fue quemado vivo en la hoguera por las autoridades civiles romanas el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori.

    • Servidor permalink
      agosto 18, 2015 6:53 am

      Si en la Biblia se habla de la Tierra redonda: “Él es el que está sentado sobre la redondez de la tierra” (Isaías 40,22), o hasta de la gravedad: “Cuelga la Tiera sobre la nada” (Job 26,7), y de otros más aspectos.
      Nos quieren hacer creer que los de la Edad Media eran imbéciles, que los egipcios eran los únicos sabios y que las tribus de Sudamérica eran civilizadas.
      Ahora dicen que menos mal que todos tienen acceso a educación ¿perdona? que yo sepa antes la educación era de ricos y fue gracias a un Santo (cuyo nombre ahora no me acuerdo) que creó escuelas para pobres.

      FC: así es, muchos santos y reyes cristianos fueron los promotores de la educación media y superior para el pueblo. Las escuelas se le atribuyen al emperador Carlo Magno, de ahí la escolástica. Pero debemos evitar ensalzar las escuelas para párvulos, sobre todo porque la educación es potestad de los padres, no del Estado. Las escuelas primarias solamente son aconsejables en ciertos casos y con ciertos requisitos, no todas las escuelas son aceptables ni recomendables, menos las del Estado, como lo precisaba Chesterton.

      Al igual que las Universidades fueron invento católico, o incluso ahora en España todos manifestándose a favor de la Sanidad pública o colegios mientras critican y borran el recuerdo de Franco, cuando fue Franco quien trajo las instituciones públicas, los pantanos para el agua, etc.

      Se vuelven en contra de quien les dio el bien, bueno, es algo que pasa desde el pecado original, desde que el ser humano se volvió en contra del Bien supremo.

      • Patricio permalink
        agosto 18, 2015 10:02 am

        ¿Quién inventó la Universidad?
        Fórum Libertas.

        Parece la pregunta rencorosa de un estudiante angustiado por los exámenes. Pero la cuestión tiene más calado de lo que a simple vista parece. Influenciados por los best-sellers y la falta de cultura actual, más de uno podría atribuir el mérito a “científicos librepensadores” de la Edad Media, que pretendían liberar al pueblo de la superstición y la ignorancia, a intelectuales que no querían someterse a los estamentos religiosos. La realidad es distinta: también apasionante, pero sin extrañas conspiraciones.

        La Iglesia fundó las primeras universidades. Estableció así las bases para el gran avance humano y cultural de Europa. Esto ocurrió en la época que hoy se quiere denominar peyorativamente como la “Edad Media”. La Iglesia siempre ha favorecido el estudio de las ciencias y las artes. La razón y la fe, lejos de ser contradictorias, se complementan.

        Las escuelas monásticas y las escuelas episcopales.

        A partir del siglo IX, con el florecimiento de la vida monástica, empiezan a surgir escuelas cobijadas en los monasterios. Se trata de una institución docente para formar a sus monjes, aunque en bastantes lugares se añade una escuela exterior que recibe otros estudiantes.

        La lista de las escuelas monacales de prestigio es interminable: Jarrow, York, San Martín de Tours, San Gall, Corbie, Richenau, Montecasino…

        Paralelamente los Obispos y los cabildos crean en las ciudades centros docentes similares a las que ya funcionaban en los monasterios. Cobran importancia sobre todo desde el siglo XI.

        Estas escuelas, llamadas episcopales, nacen a la sombra de las catedrales. Las de más renombre son las de Reims, Chartres, Colonia, Maguncia, Viena, Lieja.

        Tanto las escuelas monásticas como las episcopales comparten un mismo programa de estudios: la enseñanza de las siete artes liberales: el trivio (gramática, retórica y dialéctica) y el cuadrivio (aritmética, geometría, astronomía y música).

        Estudio General y Universidad.

        Hacia el siglo XII empiezan a enseñar maestros que no están vinculados a ninguna escuela monástica o episcopal determinada y nace el fenómeno de la “movilidad” estudiantil (el preludio de los hoy famosos erasmus). Los centros pasan a ser promovidos directamente por los Papas y los Reyes.

        Paulatinamente se sustituyen las escuelas monásticas por estos nuevos centros a los que se les denomina Studium Generale (estudio general). El adjetivo general indica que están abiertos a estudiantes de todas las nacionalidades y que se imparten todas las disciplinas científicas.

        Fueron los Studium Generale de más competencia los que se convirtieron en universitas (universidades). El documento más antiguo en el que aparece la palabra universitas con este significado es del papa Inocencio III e iba dirigido al Estudio General de París.

        Toda universidad admitía estudiantes y maestros de las distintas naciones y aspiraba a dar títulos que fueran universalmente valederos. Esta necesidad de universalidad hace que se recurra a autoridades universales como los papas y reyes para que expidan las “licencias”.

        Este hecho lleva a los historiadores a afirmar que “hay pocas universidades en cuya partida de nacimiento no se encuentre un documento pontificio o por lo menos la intervención de un delegado de la Santa Sede”.

        Las primeras universidades

        El primer centro de Estudio General que recibió el permiso para expedir licencias (convirtiéndose por tanto en Universidad) fue la de Bolonia en 1158 y procedía de la anterior escuela eclesiástica. Ésta a su vez se originó como fusión de la escuela episcopal y la teológica del monasterio camaldulense de San Félix.

        El canciller de la escuela episcopal de Nôtre Dame auspició la formación de la segunda de las universidades, la de París. Esta fue la mayor y más famosa de todas y por sus aulas pasaron figuras como San Alberto y Santo Tomás de Aquino, San Ignacio y San Francisco Javier.

        El documento mas antiguo que contiene la palabra UNIVERSITAS utilizada para un centro de estudio es una carta del papa Inocencio III al Estudio General de París.

        Un grupo de estudiantes ingleses formados en París se instalaron en las escuelas monacales de Oxford y organizaron los estudios como en su Universidad de origen. El papa Inocencio IV le privilegia con una carta de 1254. Fue el nacimiento de una Universidad cuya fama perdura hasta el día de hoy: la Universidad de Oxford.

      • Académico y librepensador permalink
        agosto 18, 2015 10:35 am

        Foro Catolico una pregunta por favor
        ¡¡¡¿Y Giordano Bruno era tan terrible para quemarlo vivo?!!!

      • agosto 18, 2015 12:21 pm

        Así lo consideraron las autoridades civiles, no la Iglesia.

        La Inquisición Romana, o la Española, jamás quemaron a nadie, como malamente inventaron los “librepensadores”… y mucho menos fueron “millones”, ni “cientos de miles”, ni “miles”, ni siquiera cientos los herejes ejecutados por las autoridades civiles en los tres siglos de la Inquisición Española.

        Unidad en la Verdad

      • Patricio permalink
        agosto 19, 2015 3:19 pm

        Fueron prácticas protestantes la caza y quema de brujas como la persecución y masacre de católicos mediante: confiscación de los bienes de la iglesia, saquear, profanar y destruir iglesias, incendiar monasterios, exiliar sacerdotes y obispos, torturas físicas, pena de muerte con desmembramiento, decapitación y quema en la hoguera.

  9. agosto 17, 2015 11:45 am

    Quería consultaros una cosa, y es que desde hace poco me viene el escrúpulo de que cuando rezo mentalmente no rezo como se manda y no sirve de nada. Por ejemplo, si estoy paseando rezando el Rosario mentalmente, me viene el pensamiento de que la oración se debe pronunciar por la boca pues sino se cumple mal. Yo sé que existe la oración vocal y mental, pero de la mental he leído que sólo se entienden las meditaciones o contemplaciones y las vocales son aquellas que se pronuncian por boca y se entienden el Padrenuestro, Avemaría, etc, por tanto ¿si rezo por un Avemaría mentalmente está mal?
    Reconozco que muchas veces no rezo en voz alta por vergüenza, otras veces es por no causar mucho ruido o molestia.

    • agosto 17, 2015 3:23 pm

      La respuesta es: son puras tentaciones y el asedio del fariseísmo.

      Lo exterior es secundario, la oración se hace con alma, mente y cuerpo…. en ese orden.

      Unidad en la Verdad

  10. septiembre 20, 2015 6:18 pm

    ¿Qué sucede con la masacre y esclavitud de africanos e indígenas de América cuyos descendientes, lamentablemente, conforman una gran parte de sus feligreses ?

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