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Dos héroes murieron en México al salvar a veinte bebés

febrero 16, 2015
Mientras en los congresos  legislativos aprueban el asesinato de bebés, aún existen personas que se sacrifican por ellos.

Mientras en los congresos legislativos aprueban el asesinato de bebés, aún existen personas que dan sus vidas por salvar a los pequeños.

Regresó a salvar a “sus pequeñitos”

CIUDAD DE MÉXICO, – Minutos antes de que el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa explotara, varias enfermeras alcanzaron a salir.

Mónica Orta Ramírez, encargada del área de terapia intensiva, decidió regresar por seis de los ocho bebés prematuros a su cargo que continuaban ahí: quedó atrapada en el fuego que le provocó 80 por ciento de quemaduras en su cuerpo.

Segundos antes de la explosión, Mónica Orta Ramírez se negó a salir del Hospital Materno Infantil sin uno de sus pacientes.

“¡Vámonos, Mónica! ¡Vámonos, Mónica!”, le gritó un médico a la enfermera de 32 años mientras desalojaban el nosocomio por el intenso olor a gas.

“Ay, doctor. Es que tengo un chiquito bien grave”, contestó la trabajadora de terapia intensiva y regresó, según relató a la mamá de la enfermera el mismo médico que le pedía que salieran.

Luego vino la explosión y nadie supo de ella.

Mónica Orta tuvo el corazón para permanecer junto a su pequeño paciente, aún a costa de su propia vida.

Mónica Orta tuvo el corazón para permanecer junto a su pequeño paciente, aún a costa de su propia vida.

Cinco horas después, sus compañeros la encontraron en el Hospital General de Balbuena, a donde ingresó como desconocida y con quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo.

La enfermera vive en Tlalnepantla con su esposo y sus tres hijos, todos menores de edad. Nadie supo qué pasó con el bebé que quería salvar.

“Es una persona que da todo. Tiene tres chiquitos y no sabemos como decirles. Nomás le pido a Dios que le eche muchas ganas con mi chiquita”, narró su madre, María de Lourdes Ramírez.

Por la tarde, su esposo, Álvaro Orta, informó a sus familiares que Mónica seguía grave y que estaba conectada a un respirador artificial.

Permaneció para ayudar a paciente

Jorge Luis Tinoco. Su vocación era para el servicio, hasta el final...

Jorge Luis Tinoco. Su vocación era para el servicio, hasta el final…

Apenas hace un mes se graduó como trabajador social. Llevaba siete años como camillero en el turno nocturno del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa.

Jorge Luis Tinoco Muñoz, el camillero que falleció a causa de las graves heridas que sufrió tras la explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, era un joven de 27 años, y que en su trabajo procuraba “regalar sonrisas” como lo hizo el pasado 6 de enero al convertirse en un Rey Mago para entregar juguetes en el Hospital Pediátrico Moctezuma.

Escribió el mensaje “Gracias por ayudarnos a regalar sonrisas a los niños con cáncer el Día de Reyes, con esto nuevamente intentamos fomentar el amor por los niños y las tradiciones”.

Tinoco Muñoz tenía “tan buen corazón”, como lo describen sus amigos en Facebook, que no sólo se disfrazó de Rey Mago o payaso para alegrar a los pequeños internados en distintos hospitales, además alimentaba y se encariñaba con ellos.

“Este niño es una muestra de existe gente buena en el mundo y tengo el gusto de ser parte de esa gran equipo de trabajo que día y noche cuidamos de él, no sólo como paciente, si no le dimos amor y cariño. Se lleva una parte de nosotros, una muestra de que el amor es real”, expresó.

Tras su hospitalización, los médicos reportaron que Jorge Luis tenía quemaduras en hasta el 97% de su cuerpo, por lo que su condición era muy grave.

Desde Iztapalapa se trasladaba hasta Cuajimalpa a cubrir su guardia de la noche en el hospital en donde comenzó a trabajar a los 20 años para ayudarse con sus estudios a los que iba por la mañana.

Hijo único y soltero vivía con su mamá Sandra Irma, trabajadora del hospital Rubén Leñero al que llegó, así como con sus tíos. “Un muchacho muy tranquilo, sin vicios, muy trabajador”, describió su tío Jorge Alfonso. 

El miércoles cubrió su turno para salir la mañana de ayer. Le decían Wailord por su robusta complexión, y traía en mente estudiar derecho en la UNAM. “Muy aplicado,  de los pocos amigos que saca la cara por ti”, narró su amigo Jorge.

Horas de angustias buscando a su hijo

En cuanto escuchó la explosión, Cinthia Bolaños corrió desesperada desde su casa en el centro de Cuajimalpa, al Hospital Materno Infantil.

Se quedó pasamada. Su angustia creció cuando los médicos no supieron decirle si uno de los dos bebés con quemaduras de segundo y tercer grado era su hijo. No entendía el porqué. Mucho más tarde recordó que desde que quedó ingresado, tras su nacimiento prematuro hace un mes, no portaba brazalete de identificación.

Hacia mediodía ya había llamado a todos lados, recorrido hospitales, revisado las listas de Locatel en una zozobra creciente, hasta que alguien le dijo que al hospital ABC de Santa Fe habían llevado a la mayoría de los bebés.

Llegó angustiada al nosocomio. Todavía debió esperar un par de horas hasta que una enfermera la llevó a los cuneros e identificó a su pequeño.

Tras una prueba de ADN realizada en conjunto con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal se determinó que, en efecto, uno de los seis bebés ahí internados era suyo, y que afortunadamente sólo tenía algunos golpes.

“La vida me regresó , cuando me dijeron que mi hijo estaba en condiciones de ser dado de alta”, dice mientras su pequeño cuerpo aún tiembla por la incertidumbre vivida.

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7 comentarios leave one →
  1. Juan permalink
    febrero 17, 2015 1:30 am

    Esos sacrificios perdonan muchos pecados, la caridad hace muchísimo, Dios los tenga en su gloria.

  2. Candela permalink
    febrero 17, 2015 4:50 pm

    Así es, Juan.

  3. Inés. permalink
    febrero 18, 2015 2:29 am

    Juan :

    Seguramente así será. Todos lo deseamos .

  4. febrero 18, 2015 11:02 am

    Dios tenga en su Santa Gloria a estos heroés.

  5. Empera permalink
    febrero 18, 2015 11:54 pm

    Hola hermanos presten atención miren de nuevo el video en el mín1: 31 Bergoglio ni siquiera dijo “El cuerpo de Cristo” Él distribuye la hostia como galletas sin decir nada. Esto puede ser una cena protestante pero no la celebración del sacrificio de la Santa Misa.

    • carolius permalink
      febrero 19, 2015 10:51 am

      Esas situaciones vienen dándose desde hace unos cincuenta años, hay muchas muestras de ello. Dentro de lo malo lo bueno es que no se trata de la Sagrada Eucaristía, no está ahí la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo, por ser inválidas las consagraciones de estos herejes (inválidas no por su herejía, claro, sino por la invalidez de las ordenaciones sacerdotales y la modificación hecha en las palabras de la consagración.

  6. febrero 19, 2015 2:59 pm

    Otra vez Empera y su bergofobia que nada tiene que ver con el post.

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