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Debemos aprovechar nuestras faltas para humillarnos por el conocimiento de nuestra miseria

enero 25, 2015
San Juan Crisóstomo, santo patrono de los predicadores.  «Con frecuencia, el diablo mismo nos es de gran utilidad; hay que saber hacerle servir para nuestro provecho. Así la ganancia que nos proporciona será inapreciable» (Homilía al pueblo de Antioquía).

San Juan Crisóstomo, santo patrono de los predicadores.

San Juan Crisóstomo, santo patrono de los predicadores:

«Con frecuencia, el diablo mismo nos es de gran utilidad; hay que saber hacerle servir para nuestro provecho. Así la ganancia que nos proporciona será inapreciable» (Homilía al pueblo de Antioquía).

TOMADO DE EL ARTE DE APROVECHAR NUESTRAS FALTAS. P. TISSOT: SEGUNDA PARTE CAPÍTULO I

  1. No desanimarnos, ni siquiera asombrarnos, después de nuestras caídas, son disposiciones indispensables y, al mismo tiempo, altamente saludables. …

Está claro que este provecho no viene de los pecados en sí mismos, sino de la misericordia de Dios y de la gracia de Jesucristo, que hace servir nuestras iniquidades para su bondad, y nuestras flaquezas para nuestra salvación. El estiércol es corrupción y podredumbre y, no obstante, como dice San Bernardo, «el labrador y el jardinero se sirven de él para hacer que la tierra produzca frutos más hermosos y abundantes.

De la misma manera, Dios se sirve de nuestras faltas para hacer producir a nuestra alma numerosos frutos de virtudes, y su bondad, que sabe siempre utilizar nuestras voluntades y acciones desordenadas para la belleza del orden divino, se digna también emplearlas para nuestro adelantamiento» (Epist. 82, ad. Oger).

Este provecho será mayor si, por una parte, perseguimos nuestras faltas con odio más vivo y con guerra más implacable, y por otra, colaboramos más activamente con los designios de Dios, que las ha permitido para nuestro bien.

Es necesario secundar los planes del Redentor que la Iglesia nos descubre; combatir a Satanás con sus propias armas; volver contra él sus malas artes; y encontrar remedio en las mismas heridas que nos causa [3]. Haciéndolo así, comprobaremos con feliz experiencia lo que dice San Juan Crisóstomo: «Con frecuencia, el diablo mismo nos es de gran utilidad; hay que saber hacerle servir para nuestro provecho. Así la ganancia que nos proporciona será inapreciable» (Homilía al pueblo de Antioquía). San Agustín resume esta ganancia en pocas palabras. Todo contribuye al bien de aquéllos que aman a Dios, dice repitiendo a San Pablo: sí, todo, hasta las caídas, omnia, imo ipso lapsus in peccata; porque nos queremos levantar más humildes, más vigilantes y más fervorosos; nam ex casu humiliores, cautiores et fervetiores resurgunt» (De corrupt. et grat., cap. I. [4]).

Este es el pensamiento de San Francisco de Sales: «Benditas imperfecciones, que nos hacen reconocer nuestra miseria, nos ejercitan la humildad, en el desprecio de nosotros mismos, en la paciencia y en la diligencia» (Carta 811).

 

2 comentarios leave one →
  1. enero 25, 2015 8:19 pm

    Que hermoso….! Lo bueno de reconocer nuestra condición pecadora, nos ayuda a comprender la grandeza de Dios y nuestra debilidad.

  2. Arturo permalink
    febrero 1, 2015 11:37 am

    Porque somos seres caidos y sin la intervención divina ninguna gracia puede brotar solamente de nuestra debil voluntad e inclinacion al pecado, hermoso.

    Santa María, ruega por nosotros pecadores

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