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Las profecías -o plan- de Anás Ratzinger Tauber acerca de la Iglesia y el mundo en 1970: “Su verdadera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con fuertes sacudidas…”

enero 8, 2014
Un plan maestro llevado a cabo con diligencia.

Un plan maestro llevado a cabo con diligencia.

Interesante fragmento de lo que Anás Ratzinger Tauber esperaba en 1970 de la Iglesia que encabezó durante décadas -como poder tras el trono- y luego como antipapa usurpador titular:

“…la Iglesia  ya no será nunca más la fuerza dominante en la sociedad”

(Fragmentos de “Fe y futuro” Joseph Ratzinger, 1970)

Demos un paso más. También en esta ocasión, de la crisis de hoy surgirá mañana una Iglesia que habrá perdido mucho.

Se hará pequeña, tendrá que empezar todo desde el principio. Ya no podrá llenar muchos de los edificios construidos en una coyuntura más favorable. Perderá adeptos, y con ellos muchos de sus privilegios en la sociedad.

Se presentará, de un modo mucho más intenso que hasta ahora, como la comunidad de la libre voluntad, a la que sólo se puede acceder a través de una decisión.

Como pequeña comunidad, reclamará con mucha más fuerza la iniciativa de cada uno de sus miembros.

Ciertamente conocerá también nuevas formas ministeriales y ordenará sacerdotes a cristianos probados que sigan ejerciendo su profesión: en muchas comunidades más pequeñas y en grupos sociales homogéneos la pastoral se ejercerá normalmente de este modo.

Junto a estas formas seguirá siendo indispensable el sacerdote dedicado por entero al ejercicio del ministerio como hasta ahora.

Pero en estos cambios que se pueden suponer, la Iglesia encontrará de nuevo y con toda la determinación lo que es esencial para ella, lo que siempre ha sido su centro: la fe en el Dios trinitario, en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la ayuda del Espíritu que durará hasta el fin. La Iglesia reconocerá de nuevo en la fe y en la oración su verdadero centro y experimentará nuevamente los sacramentos como celebración y no como un problema de estructura litúrgica.

Será una Iglesia interiorizada, que no suspira por su mandato político y no flirtea con la izquierda ni con la derecha.

Le resultará muy difícil. En efecto, el proceso de la cristalización y la clarificación le costará también muchas fuerzas preciosas. La hará pobre, la convertirá en una Iglesia de los pequeños.

El proceso resultará aún más difícil porque habrá que eliminar tanto la estrechez de miras sectaria como la voluntariedad envalentonada.

Se puede prever que todo esto requerirá tiempo. El proceso será largo y laborioso, al igual que también fue muy largo el camino que llevó de los falsos progresismos, en vísperas de la revolución francesa –cuando también entre los obispos estaba de moda ridiculizar los dogmas y tal vez incluso dar a entender que ni siquiera la existencia de Dios era en modo alguno segura– hasta la renovación del siglo XIX.

Pero tras la prueba de estas divisiones surgirá, de una Iglesia interiorizada y simplificada, una gran fuerza.

Porque los seres humanos serán indeciblemente solitarios en un mundo plenamente planificado. Experimentarán, cuando Dios haya desaparecido totalmente para ellos, su absoluta y horrible pobreza. Y entonces descubrirán la pequeña comunidad de los creyentes como algo totalmente nuevo. Como una esperanza importante para ellos, como una respuesta que siempre han buscado a tientas.

A mí me parece seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles. Su verdadera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con fuertes sacudidas. Pero yo estoy también totalmente seguro de lo que permanecerá al final: no la Iglesia del culto político, que fracasó ya en Gobel, sino la Iglesia de la fe.

Ciertamente ya no será nunca más la fuerza dominante en la sociedad en la medida en que lo era hasta hace poco tiempo. Pero florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte”.

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8 comentarios leave one →
  1. Jorge Rodríguez permalink
    enero 8, 2014 7:27 am

    Yo creo que es profético. Pero nó si se toma como que se refiere a la Iglesia Conciliar de Roma. Yo creo que encaja perfectamente con el resto fiel, el pusillus grex.

    • enero 8, 2014 9:31 am

      Jorge.

      Tal vez encaje como algo semejante a la realidad, pero más bien como parte de los Protocolos de los Sabios de Sión, no como una verdadera profecía.

      Unidad en la Verdad

  2. christus imperat permalink
    enero 8, 2014 3:45 pm

    esto suena a los protocolos de los sabios de sion, esta es la tendencia de la neo iglesia, en uno de sus “carismas actuales” es el camino NEOcatecumenal que precisamente tiene esa proyección conozco a algunos y asi piensan.

  3. enero 8, 2014 4:43 pm

    Interesantes revelaciones de Ratzinger.
    Alguien siniestro decía que hay algo más fuerte que el miedo para dominar a las masas y es la esperanza, pero hay que saberla administrar……
    Han sabido vender bien caras las falsas esperanzas…..

    • Norman permalink
      enero 9, 2014 10:29 am

      Quiroga,

      Dónde están las falsas esperanzas que el papa emérito ha vendido a las masas? Especifica para poder entenderte.

  4. enero 8, 2014 10:51 pm

    Parece un informe de un infiltrado de alto grado a sus superiores diciendo: “Misión Cumplida”. Una autentica estratagema maligna la del rabí Tauber.

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