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Müller: los obispones lefebvrianos, están “excomulgados sacramentalmente” por cismáticos; Gustavo Gutiérrez, padre de la “teología” de la liberación… “siempre fue ortodoxo”

diciembre 23, 2013
Müller jugando al trenecito:  "no son los hijos los que hacen la validez del Sacramento sino el consenso entre cónyuges conscientes del sacramento. En muchos países hay sólo restos de la tradición cristiana, se ha perdido el sentido".

Müller jugando al trenecito: “no son los hijos los que hacen la validez del Sacramento sino el consenso entre cónyuges conscientes del sacramento. En muchos países hay sólo restos de la tradición cristiana, se ha perdido el sentido”.

Entrevista a Gerhard Ludwig Müller realizada por Gian Guido Vecchi – para “la Lettura”  

del Corriere della Sera, publicada el pasado 22 de diciembre de 2013 

(Traducción de Foro Católico)

La entrada al Palacio del Santo Oficio es un portón con marcos de hierro, dentro del cual se elaboró una más pequeña  que en el Vaticano nombran la Puerta Ratzinger, por quien fue el guardián de la Fe por más de 23 años y quien tenía la llave que le permitía abrir sin mover el muy pesado portón, hasta que se retiró. Su sucesor en la Congregación más antigua e importante, la de la Doctrina de la Fe, es el Arzobispo Gerhard Ludwig Müller, de 66 años, quien fue nombrado el año pasado por Benedicto XVI y confirmado en septiembre por Francisco.

Un hombre imponente, que en la entrada de su estudio puso la estatua de un obispo a caballo elevando la custodia, una tradición de su antigua diócesis, la de  Ratisbona. La gusta recordar que cuando lo habló con Bergoglio, “pensé que estaría en la silla por seis horas, pobre caballo”.  

Es hijo de un obrero, y por dieciséis años docente en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich, de Baviera. Müller es el teólogo elegido por Ratzinger como curador de su propia obra y, al mismo tiempo, amigo y “discípulo” de Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación. Así lo pintan como conservador o progresista, dependiendo de las circunstancias, “¡pero la esquizofrenia no es mía!”.

Tiene muy clara su tarea: “El primer objetivo de la Congregación es promover la Fe para la salvación del hombre, pero el segundo es defenderla”.

Y no evade ninguna pregunta: desde impartir los sacramentos a los divorciados vueltos a casar, hasta las nuevas “herejías”, incluido el “riesgo de particularismo” en la Iglesia: “Algunos interpretan la Evangelii Gaudium como si el Santo Padre quisiera favorecer una cierta autonomía de las iglesias locales, la tendencia a distanciarse de Roma. Pero esto no es posible. El particularismo, como el centralismo, es una herejía. Sería el primer paso hacia la autocefalía”.*

Gerhard Ludwig Müller, amigo y discípulo de muchos años de su paisano Ratzinger Tauber.

Gerhard Ludwig Müller, amigo y discípulo de muchos años de su paisano Ratzinger Tauber.

¿En qué sentido, Excelencia? 

La Iglesia Católica está compuesta por iglesias locales pero es una. No existen iglesias “nacionales”, somos todos hijos de Dios. El Concilio Vaticano II explica en términos concretos la relación entre el Papa y los obispos, entre el primado de Pedro y la colegialidad. El Romano Pontífice y los obispos en forma individual son de derecho divino, instituidos por Jesucristo. También la colegialidad y la colaboración entre los obispos, cum Petro et sub Petro, tienen aquí su fundamento. Pero los patriarcados y las conferencias episcopales, tanto históricamente como en la actualidad, pertenecen al derecho eclesiástico, humano. Los presidentes de las conferencias episcopales, aunque importantes, son coordinadores, nada más, ¡no son vicepapas!. Cada obispo tiene una relación directa e inmediata con el Papa. No podemos tener una descentralización en las conferencias, con el peligro de un nuevo centralismo: con la presidencia que recibe toda la información y los obispos inundados de documentos, sin el tiempo de prepararse.

¿Y qué quería decir Francisco cuando hablaba de “conversión del papado” y escribía que las conferencias deberían tener “alguna auténtica autoridad doctrinal”? 

El Papa partió de la reflexión sobre el ejercicio del primado que hizo Wojtyla en el `95 con la Ut unum sint. El sentido es claro en la dimensión ecuménica y también respecto a la colegialidad. En cuanto a las conferencias, con ciertas condiciones, tienen una autoridad también magisterial: cuando, por ejemplo, preparan un catecismo local, tratan acerca del misal, gobiernan universidades y facultades teológicas. Trabajan en una dimensión concreta, el Papa no puede saber todo lo que ocurre en cada país. Se trata de encontrar un equilibrio práctico. No podemos aceptar antiguos errores, como el conciliarismo, el galicanismo o por el contrario un curialismo…

El 2013 ha visto la renuncia de un Papa. ¿Ha cambiado algo en el papado? 

Por supuesto la renuncia de Benedicto XVI ha sido sorprendente, un caso absolutamente nuevo: ha dicho que le faltaban las fuerzas para llevar a cabo esta gran tarea, tanto más onerosa en esta época de globalización de la información. Decidió que se pudiera elegir un nuevo Papa, y ahora Francisco es “el” Papa. Ratzinger es como un Padre para la Iglesia y su pensamiento permanece; Francisco le llama a menudo para enfatizar la continuidad teológica. Pero solo una persona puede ser el Papa, no un colectivo. No hay dos. Es el fundamento y principio permanente de la unidad de la Iglesia. Elegido por los cardenales pero instituido por el Espíritu Santo.

¿Y su rol ha cambiado? Francisco dice que la Iglesia “no es una aduana”… 

Es cierto, ¡tampoco la Congregación lo es! El Papa tiene el carisma de expresarse no sólo con conceptos teológicos sino también a través de imágenes cercanas al corazón de la gente, que expresan la cercanía de Jesús con todos nosotros. Nosotros, los teólogos, corremos siempre el riesgo de cerrarnos en el mundo de la reflexión académica. Y Francisco no va por otro camino: sino que combina la ternura del pastor y la ortodoxia, que no es una teoría cualquiera, sino la recta doctrina expresada en la plenitud de la Revelación. El primer guardián de la fe es Pedro y su sucesor en el Episcopado de Roma. Y nosotros, en la Congregación, estamos directamente a su servicio.

Müller lanzando agua bendita con un limpiador de retretes.

Müller lanzando agua bendita con un limpiador de retretes.

Sobre la exclusión de los sacramentos a los divorciados y vueltos a casar, Hans Küng ha escrito: “El Papa quiere avanzar, el Prefecto de la Fe lo frena”. 

Mire, en Maguncia tenemos una gran carnaval tradicional… Yo estoy y estaré siempre con el Papa. La verdad es que no podemos aclarar estas situaciones con una declaración general. Sobre los divorciados y vueltos a casar civilmente, si están pensando que el Papa o un Sínodo pueden decir: recibirán sin más la Comunión. No es posible. También la praxis de los ortodoxos de la “segunda unión” no es uniforme y ellos mismos la toleran, sin favorecerla. Un matrimonio sacramental válido es indisoluble: esta es la praxis católica reafirmada por Papas y Concilios, en fidelidad a la Palabra de Jesús. Y la Iglesia no tiene la autoridad de relativizar la Palabra y los Mandamientos de Dios.

Francisco ha dicho que los sacramentos no son para los “perfectos” y pueden ser una “ayuda”… 

Ciertamente que el sacramento es una gracia, ¡no somos pelagianos! El Papa ha hecho referencia justamente a este aspecto medicinal. Pero hay condiciones objetivas. Una situación irregular en el matrimonio es un obstáculo objetivo para recibir la Eucaristía. No debe ser visto como un castigo: no lo es. Y no impide participar en la Misa.

¿Y entonces no hay nada por hacer? 

Las cosas no son así. Debemos buscar la combinación de los principios generales y la situación particular, personal. Encontrar soluciones a los problemas individuales, pero siempre sobre el fundamento de la doctrina católica. No se puede adecuar la doctrina a las circunstancias: la Iglesia no es un partido político que hace encuestas para buscar consenso. Es necesario un diálogo concreto, pastoral. Hay situaciones diferentes que deben valorarse de manera diferente.

Gerhard Ludwig Müller, obispón de Ratisbona y discípulo del hebreo Lehman, será el nuevo prefecto del ex Santo Oficio.

Gerhard Ludwig Müller, ex obispón de Ratisbona y discípulo del hebreo Lehman, sleccionado como prefecto del ex Santo Oficio por Ratzinger Tauber.

¿La solución es la anulación del matrimonio? 

Si se dan las condiciones para declararlo nulo, sí. Para esto tenemos los tribunales eclesiásticos…

¿Pero es posible si tienen hijos? 

Sí, no son los hijos los que hacen la validez sino el consenso entre cónyuges conscientes del sacramento. En muchos países hay sólo restos de la tradición cristiana, se ha perdido el sentido (del matrimonio), hay una confusión total.

¿Cuáles son hoy las nuevas herejías?

Los problemas se concentran en la antropología. Falta una conciencia de la dimensión trascedente del hombre, de su vocación divina. El sentido de la dignidad humana. Pienso en las nuevas esclavitudes, en los pobres, en el aprovechamiento de las mujeres, en los abusos no sólo sexuales sobre menores, en los enfermos vistos como un costo a eliminar, en la vida reducida a la funcionalidad productiva, en las condiciones de trabajo: una organización económica que tiende a destruir la vida de la familia con grave daño para la vida misma, los hijos…

Habiendo fracasado las tratativas, ¿cuál es la posición de los lefebvrianos?

A los obispos se les ha revocado la excomunión canónica por las ordenaciones ilícitas, pero permanece la sacramental, de facto, por cisma: se han alejado de la comunión de la Iglesia. No cerramos la puerta, nunca, y los invitamos a reconciliarse. Pero también ellos deben cambiar de actitud, aceptar las condiciones de la Iglesia católica y el Sumo Pontífice como criterio definitivo de pertenencia.

Pretenden que la gente crea que müller y Bergugly son enemigos por culpa de Gustavo Gutiérrez, cuando en realidad los tres son grandes camaradas.

Para Müller el hereje marxista Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación, siempre ha estado en la ortodoxia católica.

¿Qué puede decir del encuentro entre Francisco y Gutiérrez, el 11 de septiembre?

En las corrientes teológicas se dan momentos difíciles, se discute y se aclara. Pero Gutiérrez siempre ha estado en la ortodoxia. Nosotros, europeos, debemos superar la idea de ser el centro, sin tampoco subestimarnos. Ampliar los horizontes, encontrar un equilibrio: esto lo he aprendido de él. Para abrirme a una experiencia concreta: ver la pobreza y también la alegría de la gente. Un Papa latinoamericano ha sido un signo del Cielo. En la reunión Gustavo estaba emocionado. También yo. Y también Francisco.

5 comentarios leave one →
  1. Domenico permalink
    diciembre 23, 2013 7:04 pm

    Con todo lo tendenciosa que puede ser esta traducción, tomemosla para que a los de este foro les quede bien claro que hay un solo Papa, aquí palabras tomadas de la entrevista:

    “Pero solo una persona puede ser el Papa, no un colectivo. No hay dos. Es el fundamento y principio permanente de la unidad de la Iglesia. Elegido por los cardenales pero instituido por el Espíritu Santo”. Los Caifás y Anás hacen sus valiosas aportaciones a este foro.

    Respecto a la FSSPX, no hay ningún problema con seguir escuchando lo de cismáticos y excomulgados. Ya lo vienen diciendo desde hace muchos años. Lo cierto es que la excomunión es inválida. Son más católicos los de la “Teología de la Liberación”

  2. Inés. permalink
    diciembre 24, 2013 2:48 am

    Gustavo Gutiérrez tiene de ortodoxo y jesuita lo que los “usurpadores” de Vicarios y discípulos de Cristo , es decir : NADA. Y ni siquiera la sombra de la NADA.

    • Tomás permalink
      marzo 1, 2014 3:08 am

      Inés

      Desde el punto de vista de la Fe es como Ud. dice. Pero Müller juzga la realidad a través de la lente modernista y por eso para el, Bergoglio y Ratzinger, Gutiérrez es “católico”.

      Los lefebvrianos a su vez están fuera de la secta modernista, pues si bien no son católicos, aparentan serlos.

  3. Diogenes Corvalan permalink
    noviembre 3, 2014 12:11 am

    Juan Pablo II con su firme decision de fortalecer el ecumenismo, Venedicto XVI con el prudente pero progresivo apoyo a la Teologia de la Liberacion y ahora, el tan. bien visto por muchos ( me incluyo) acercamiento a estos pensamientos del padre Gutierrez por parte. de nuestro neo Sumo Pontìfice Francisco I , (a DIOS gracias!!!!!! ) más otros cambios en nuestra. querida Iglesia haràn que lo sembrado en “tierra pedregosa” antes y resembrado despuès en ” tierra fèrtil” dën fruto bueno y abundante en muchos lugares de nuestro mundo. Nuestros niños nos piden de mil formas “dennos un mañana y construiremos un mundo mejor”, nuestros abuelos quieren dar lo suyo antes de ir a “descansar en los brazos de JESÙS ” , y, muchos jovenes y adultos creemos que con la participación de ” todos los hombres y mujeres de buena voluntad” un neo y buen mundo es posible. QUE DIOS NUESTRO SEÑOR TOME TODO DE NOSOTROS, POR QUE A ÈL LE PERTENECEMOS, LA MAMÄ MARÍA INTERCEDA POR NOSOTROS, Y EL ESPIRITU SANTO NOS ORIENTE EN TODO MOMENTO PARA QUE NUESTRO DIOS PADRE ETERNO. ILUMINE NUESTROS CORAZONES PARA EL BIÈN OBRAR” Amèn.

    • noviembre 3, 2014 9:54 am

      El problema es que ningún fruto bueno en Francisco ni en la Neo Iglesia herética… todo lo contrario.

      A menos que tengas ojos y no veas…

      Unidad en la Verdad

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