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Expertos en “reproducción asistida” probables reos de excomunión latae sententiae: obispón chileno

octubre 5, 2013

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La manipulación de embriones humanos que desemboca en la muerte deliberada de algunos de ellos es un aborto provocado en forma conciente y por tanto quienes participen de éste son culpables y reos de excomunión en el acto (latae sententia) y quedan en automático fuera de la Iglesia Católica,

Hasta el obsipón de la Neo Iglesia en Concepción, Chile, Fernando Natalio Chomalí Garib, lo tiene claro…

(ACI/EWTN Noticias)

Muchos científicos que trabajan en la industria de la reproducción asistida –donde los procedimientos suponen abortos en las etapas iniciales de la vida humana- desconocen que están excomulgados latae sententiae. Según el Arzobispo de Concepción (Chile), Mons. Fernando Natalio Chomalí Garib, esto se debe a un gran “analfabetismo” en cuestiones éticas y la labor de la Iglesia es invitar a estas personas a descubrir el valor de la vida.

En una entrevista concedida el 27 de septiembre en Roma a ACI Prensa, Mons. Chomalí explicó que muchos de estos profesionales “son muy ignorantes en materia teológica, moral y ética, y la tarea de la Iglesia es hacerles ver lo que están haciendo para que descubran que la ciencia no puede atentar contra la vida del hombre, no puede atentar contra la vida humana, y ese es un camino pedagógico que nos gustaría mostrar”.

“Ahora, si una persona en conocimiento y conciencia de causa, con libertad, destruye embriones estamos en presencia de una actitud abortiva, la Iglesia es muy clara en que es una excomunión latae sentencia, pero yo tengo la impresión de que hay una gran cantidad de científicos que no perciben realmente la gravedad y el peso que significa generar vida humana para destruirla y a nosotros nos corresponde hacer ver que la ciencia es una ciencia realmente humana cuando al conocimiento científico se le suma la sabiduría y creo que hoy día falta sabiduría y el gran aporte que puede hacer”.

Mons. Chomalí es miembro del comité directivo de la Pontificia Academia para la Vida, y visitó la semana pasada el Vaticano para preparar la reunión que el dicasterio celebrará durante el próximo mes de febrero.

Latae sententiae es un término latino utilizado en el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, quiere decir que una pena se aplica ipso facto, es decir, la Latae sententiae implica una aplicación automática de la pena canónica, sin necesidad de declaración por una autoridad eclesiástica.

Una pena de Latae sententiae puede ser una excomunión, prohibición o suspensión, aunque la excomunión no necesita una amonestación previa, las otras dos sí. La excomunión prohíbe el ejercicio de ciertos derechos bautismales y puede implicar restricciones en cuanto a la participación en los acontecimientos litúrgicos, el gobierno de la Iglesia y la recepción de beneficios de la iglesia.

La Iglesia es muy clara; no se puede generar vida humana para ser destruida bajo ningún punto de vista y que no se pueden extraer células madre de embriones porque eso significa la destrucción de seres humanos, de manera que quienes atentan de esta manera contra la vida humana están automáticamente fuera de la Iglesia.

Mons. Chomalí explicó que en este sentido “estaríamos digamos en una situación de destrucción de la vida humana, lo cual es inadmisible desde todo punto de vista. Pero la Iglesia alienta positivamente la investigación de las células madre obtenidas a partir del cordón umbilical”.

“Nosotros creemos que la ciencia cuando está orientada al bien del ser humano en la línea de la terapia, porque siempre va a ser un bien para el hombre”, concluyó.

La Pontificia Academia para la Vida fue instituida por el Beato Juan Pablo II en el año 1994 para afrontar los temas que afectan al respeto a la vida desde el punto médico, biológico, filosófico, teológico, para dialogar y profundizar en los distintos aspectos que ofrecen las nuevas tecnologías y la medicina en miras al respeto incondicional de la vida humana.

3 comentarios leave one →
  1. octubre 6, 2013 1:25 pm

    Cabe añadir que los que buscan la reproducción asistida van en contra del derecho divino, pues se oponen en principio a la voluntad de Dios de otorgarles hijos como y cuando Él lo disponga.

  2. Candela permalink
    octubre 8, 2013 8:03 am

    Alicia, la cuestión esencial es la que dices.

    Además, generalmente, para procurar un sólo embarazo, se ‘desechan’ muchos ‘niñitos’. El Profesor Lejeune fue el testigo experto que dilucidó en favor de los niñitos ‘congelados’, en el primer juicio, en EEUU, cuando la madre se oponía a la acción pretendida por el padre de ‘dejarlos’ morir. La madre pretendía que otra los pudiese hacer vivir, antes que matarlos. Indudalemente, no concebía que el mal era más profundo.

    Es decir, hoy se sabe de antemano -premeditación- que muchos niñitos -‘embriones’-serán ‘abortados’ de otro modo. Le denominaba, en vez de ‘campo de concentración’ a los congeladores ‘recintos de concentración’ en ¿Qué es el embrión humano?

    .

  3. Candela permalink
    octubre 8, 2013 8:04 am

    JÉRÔME LEJEUNE, fundador de la genética moderna:

    Se refirió a la Organización Mundial de la Salud diciendo: “he aquí una institución para la salud que se ha transformado en una institución para la muerte”. Esa misma tarde escribe a su mujer y a su hija diciendo: “Hoy me he jugado mi Premio Nobel”. Tenía razón, ya que nunca se lo dieron. No querían a un científico que se opusiera a la agenda abortista.

    Lejeune también rechazó los conceptos ideológicos que se utilizan para justificar el aborto, como el de “pre-embrión”…

    El doctor Jérôme Lejeune fue invitado por el Senado de Francia tres años antes de su muerte, para que ofreciese su documentada opinión sobre el tema del aborto. Una de las opiniones fuertemente arraigada en dicha cámara, era la que sostenía que hay embarazos que deben ser interrumpidos, cuando los antecedentes o el pronóstico parecen ser irreversiblemente malos. Cuando se le otorgó la palabra al Dr. Lejeune, planteó un caso: “Tenemos un matrimonio en el que el marido es sifilítico terciario incurable, y además decididamente alcohólico. La mujer está desnutrida y sufre tuberculosis avanzada. El primer hijo de esa pareja muere al nacer; el segundo sobrevive, pero con serios defectos congénitos. Al tercer hijo le ocurre lo mismo y se le suma el hecho de ser infradotado mentalmente. La mujer queda embarazada por cuarta vez. ¿Qué aconsejan ustedes hacer en un caso así?”. Un senador del bloque socialista manifestó categóricamente que la única solución para evitar males mayores, era practicar un “aborto terapéutico” inmediato. Lejeune hizo un largo y notorio silencio; bajó la cabeza por unos segundos en medio de su expectante mutismo; volvió a alzarla y dijo: “Señores Senadores, pónganse de pie, porque este caballero acaba de matar a Ludwig van Beethoven”…

    Dice una página modernista.

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