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La maxiconfusión Ratzinger-Bergoglio, ambos enemigos del verdadero Papado

mayo 3, 2013
Ya no solo está el Papa, está también el “Papa emérito”...

Tornielli: «Ya no solo está el Papa, está también el “Papa emérito”…»

La situación que se viven hoy en el Vaticano y en toda la Iglesia católica no tiene precedentes en la historia moderna de la Iglesia. Y nunca había sucedido que un Papa renunciara a la cátedra del obispo de Roma por la falta de fuerzas.

(Transcrito de Vatican Insider / Andrea Tornielli)

Desde ayer el Vaticano tiene dos Papas que viven a pocos metros de distancia, dentro del mismo kilómetro cuadrado de territorio, el del estado más pequeño del mundo. El obispo de Roma, Francisco y su predecesor ahora están hombro con hombro: el primero en el pleno de sus poderes tras la elección del 13 de marzo, el segundo retirado, «escondido» al mundo, que pasará el último periodo de su vida en oración y estudio. 

Mientras el Papa emérito estaba en Castelgandolfo, en el palacio que da hacia el lago, el problema no había surgido. La presencia de Joseph Ratzinger, discreta como siempre, no se advertía (solo llamó la atención cuando su predecesor lo visitó el 23 de marzo). Sin embargo, desde ayer, que volvió al Vaticano para vivir en el ex-monasterio de clausura “Mater Ecclesiae” oportunamente reestructurado para acogerle y a su pequeña “familia”, Benedicto XVI volvió a ser una presencia, un punto de referencia dentro de los muros del Vaticano. La decisión de no querer difundir las imágenes ni el video de su regreso es más que comprensible (solamente se difundió una foto para tranquilizar a los que temen por sus frágiles condiciones de salud debidas a la edad, mismas que, cabe recordar, fueron el motivo de la renuncia). Pero, aunque su presencia será muy discreta, seguirá siendo una presencia importante. Ya no solo está el Papa, está también el “Papa emérito”, como el mismo Benedicto XVI decidió hacerse llamar, eligiendo la categoría canónica existente. 

La situación que se viven hoy en el Vaticano y en toda la Iglesia católica no tiene precedentes en la historia moderna de la Iglesia. Y nunca había sucedido que un Papa renunciara a la cátedra del obispo de Roma por la falta de fuerzas. La humildad y la discreción de Ratzinger impedirán que se convierta en un estorbo para su sucesor, por lo que no se transformará en la referencia para los descontentos o desilusionados por el nuevo Pontificado. 

En algunos ambientes tradicionalistas han sido criticadas varias decisiones de Francisco, a quien le acusan de excesiva sobriedad, de no usar algunas insignias y algunos paramentos. Le acusan, incluso, de haber empezado a destruir el mismo primado petrino por haber acentuado su papel de “obispo de Roma” (el primero y más antiguo de los títulos del Papa) y por haber nombrado a un grupo de ocho cardenales «consejeros» que le ayudarán en la reforma de la Curia y le darán sugerencias sobre el gobierno de la Iglesia. Los críticos subrayan una presunta discontinuidad con Benedicto XVI y dicen que se está acercando la demolición del mismo papado y de la sacralidad de la figura papal. 

Estos críticos, listos para interpretar cualqueira de los gestos de Francisco como una señal de esa “ruptura” con su predecesor, parecen no querer reconocer que, más que muchas de las decisiones de Francisco, fue la renuncia de Benedicto XVI lo que en un cierto sentido desacraliza la figura papal. Fue su decisión de abandonar el papado, después de haberse dado cuenta de no contar con las fuerzas físicas necesarias para conducir el timón de la barca de Pedro, la que canceló todos los altos puestos de la Curia romana (los colaboradores más cercanos al Papa y los responsables de los dicasterios fueron “confirmados” por el Papa Francisco «donce aliter provideatur», por lo que podrá haber cambios en el horizonte) y la que desencadenó la elección de un nuevo Pontífice, además de crear la situación inédita de los “dos Papas”

Pero sería un error atribuir a este gesto de Benedicto XVI, aunque se trate de un gesto revolucionario e histórico, una verdadera «discontinuidad». Con su decisión, Ratzinger ofreció su contributo para hacer que el ministerio petrino vuelva a sus orígenes: el Papa es el sucesor de Pedro, el pastor de la Iglesia que preside en la caridad, el custodio de un tesoro que no le pertenece, ese “depositum fidei” que debe transmitir. No es un emperador de por vida ni un súper-gobernador de las Iglesias. Ciertas formas históricas e históricamente justificadas, un cierto énfasis en la figura papal, habían llegado mucho más allá de esa esencia original: optar por alejarse, optar por no considerarlas adecuadas en el presente, no debilita de ninguna manera el papado. 

En el fondo, no importa si el Papa usa o menos mitras enormes y preciosas, si usa las férulas de oro del pasado, si se sienta en un trono de madera dorada. Todos estos símbolos acentúan visualmente la universalidad del ministerio pontifical, así como su excepcionalidad. Con su renuncia, Benedicto XVI demostró que ya no son indispensables los “inmuebles” de la sacralidad del Papa reinante. Y así, se retiró, como sucede con los obispos en las diócesis del mundo cuando alcanzan  cierta edad. Con su renuncia, Ratzinger acercó la figura del Papa a la de los demás obispos, sin destruir la esencia ni las prerrogativas del primado petrino.

Entonces, existe una continuidad, una profunda sintonía, una visión común que une al Papa emérito y al nuevo Pontífice, el obispo de Roma: se trata de la mirada de fe y de la consciencia de que el único conductor de la Iglesia es el Señor, aquel que no la deja a la deriva. La excepcional “normalidad” de un Papa que renuncia por motivos relacionados con la edad y que se retira para vivir «escondido al mundo» al lado de su sucesor indica justamente todo esto.

4 comentarios leave one →
  1. Luis permalink
    mayo 4, 2013 10:19 am

    No entiendo mucho del sentido del artículo pero si he entendido bien, cuendo dicen que tanto Ratzingen como Bergoglio han minimizado la figura terrenal del pontifice para acentuar que la Barca de Pedro la LLeva el Señor. No esta bien eso? Tal vez mi conocimeinto de teología no sea mucho(por nod ecir que nulo) pero si la Iglesia de siempre continúa y sigue hasta el find e los tiempos Que importa si es un papa o son dos o si usa o no usa determinados ornamentos? perdonen si sueno blasfemo pero tal vez alguien puieda explicarme
    Gracias

    • mayo 4, 2013 1:06 pm

      Luis.

      Con gusto te explicamos.

      Simple y sencillamente no puede haber dos o más papas legítimos ocupando la sede Papal.

      La Iglesia basas su infalibilidad, su primado de jurisdicción y su unidad característica en un solo Papa. Así lo fijó Nuestro Señor Jesucristo y así debe ser hasta el fin de los siglos.

      Pero hay periodos en la historia en los cuales se ha presentado un impostor como si fuera Papa. Lo novedoso es que hoy en día tenemos dos impostores.

      Y precisamente de ahí la confusión, programada desde hace meses, o años…

      La intención es acostumbrar a los «perplejos» de que un Papa ya no es tan importante para la Iglesia.

      Unidad en la Fe

  2. francisco contreras permalink
    mayo 5, 2013 3:20 pm

    Entonces la sede está vacante.

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