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Otra curación extraordinaria en Lourdes

marzo 4, 2012

Danila Castelli, ya no pidió curación física sino cuidado maternal de Nuestra Señora, y obtuvo ambos

La curación de Danila Castelli: es reconocida como “algo inexplicable en el estado actual del conocimiento científico”,  tras veinte años de investigaciones.

Danila, natural de Bereguardo, cerca de Pavía, tiene hoy 66 años, y para ella el sentido de lo que sucedió en su vida es muy claro:

En 1981, Danila, casada con un ginecólogo tenía 35 años y cuatro hijos cuando se le diagnosticó un cáncer extraordinariamente virulento que le producía tumores en cualquier parte del cuerpo. Durante ocho años visitó diversos hospitales de toda Italia en busca de una solución que se tornaba cada vez más inverosímil. Sufrió ocho operaciones y vivía empastillada para soportar los dolores. Pero “no sufría tanto por mí como por mi marido y mis hijos”, confiesa, “porque me sentía como una madre con la maleta siempre en la mano, que partía de casa sin saber nunca si iba a volver“: “Veía el dolor en su rostro, y era verdaderamente duro de aceptar”, explicó este viernes a diversos medios italianos.

La enfermedad la acercó más a Dios: “Fue una hermosa historia de amor con Cristo. En aquellos ocho años vivó momentos de intimidad con Dios que sólo pueden experimentarse cuando estás verdaderamente mal. Y cuando fui curada, mi primera oración fue pedirle que me ayudase a amarle del mismo modo que cuando estaba crucificada con Él“.

Un feliz viaje de novios

Porque en 1989 los médicos tiraron la toalla y le recomendaron que buscase un lugar tranquilo para pasar sus últimos días. Danila y su marido decidieron ir entonces a Lourdes, pero no tanto buscando un milagro -ya habían ido otras veces con la esperanza de la curación- como buscando pasar en compañía de la Virgen un último “viaje de novios”.

Esta vez, la Signora Castelli no le pidió un milagro a María. Ante la perspectiva de perder la vida con sólo 43 años, lo que hizo fue confiarle a su familia:

“Le pedí que no los dejase solos, que estuviese siempre cerca de mis hijos“.

Danila Castelli, voluntaria en Lourdes

Lo que no esperaba, tras formular su oración, es que de inmediato se iba a sentir aliviada. De forma instantánea dejó de sentir dolor, pero tanto como el dolor disminuía crecía su confusión:

Hice todo el viaje de vuelta en silencio. El momento más duro en el hecho de creer es ese momento de incredulidad en el cual el Señor te pide un gran acto de fe”. Danila no creía lo que le estaba pasando…

Cuando se verificó la curación, se convirtió en una más de las personas que acuden regularmente a Lourdes a ayudar a los enfermos. “Es una gran mujer que se ha tomado en serio el Evangelio“, dice su confesor, Don Giovanni: “Y lo que más me satisface es que, entre tantas malas noticias, pueda leerse una tan hermosa”.

(Con información de Il Giorno de Pavía y de Il Ticino)

AVE MARIA, GRATIA PLENA, DOMINUS TECUM

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One Comment leave one →
  1. Domus Aurea permalink
    marzo 5, 2012 11:59 am

    Me encanta: aceptó la muerte con toda paz… sólo pidió por sus hijos, como buena madre que sabe que ya no estará presente físicamente para cuidarlos… y LA MADRE le alcanzó la gracia de permanecer en esta tierra un poco más como testimonio de su Gracia… Extraordinario.

    Dios quiera que ese experiencia la mantenga siempre “lista para partir” a nuestro hogar primigenio y las cosas de ese mundo no ahoguen lo que el Señor hizo en su alma.

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