Gabrielle Amorth afirma haber practicado 70 mil exorcismos… casi 2.25 exorcismos diarios…. ahora, con su marketing de “súper exorcista” hasta desmiente al propio Bergoglio, quien a través de Lombardi negó haber realizado un exorcismo express.
«Si el padre Lombardi lo desmintió quiere decir que no entendió nada»
En cambio, el padre Amorth, sacerdote y exorcista, insistió en que se trató de un exorcismo. «Lo que hizo el Papa Francisco fue un verdadero exorcismo; si el padre Lombardi lo desmintió quiere decir que no entendió nada». Es la opinión de padre Gabriele Amort, que habló en un programa radiofónico italiano (“Un giorno da pecora”) sobre el episodio del domingo pasado. «Eso fue un verdadero exorcismo, y les puedo decir más: el chico al cual el Papa exorcisó, hoy, a las 11.30, vino a verme», subrayó.
¿Y qué tiene el chico? «No se trata de un chico, tiene 43 años, una esposa e hijos. Se llama Ángel y está poseído por cuatro demonios. Hoy le hice un exorcismo largo». Entonces, le preguntaron en la entrevista radiofónica, ¿el Papa no logró curarlo? «Podemos decir que le hizo un exorcismo, porque un exorcismo también es el que se hace poniendo las manos en la cabeza de la persona y rezando, sin recurrir a los exorcismos escritos».
«El Papa antes se reunió con estos jóvenes, después se le acercó un sacerdote y le dijo que este chico, que es mexicano, estaba poseído por cuatro demonios», indicó Amorth, según el cual la posesión en cuestión «es una venganza del demonio en contra de los obispos mexicanos, porque ellos no se opusieron al aborto como habrían debido. Este joven solo será liberado cuando los obispos se arrepientan de no haber intervenido; tendrán que hacer penitencia pro no haber intervenido».
Y, con respecto a las declaraciones del padre Lombardi, indicó el experto italiano: «Yo tengo tres casos de exorcismos que hizo Juan Pablo II, sin ningún libro de exorcismos».

El supuesto exorcismo con el supuesto exorcisado y el supuesto exorcista…
Primero, la paparruchada de los obispones italianos: «el Papa realizó un verdadero exorcismo»
Paparrucha o paparruchada: Noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre la gente.
(Transcrito de Vatican Insider)
Al final de la misa de Pentecostés en la Plaza San Pedro, el Papa Francisco, imponiendo las manos sobre la cabeza de un enfermo, habría pronunciado una oración para librar del demonio o un verdadero exorcismo. Lo sostienen los exorcistas que entrevistó la transmisión “Vade Retro” de Tv2000, la emisora de la Conferencia Episcopal Italiana.
Plaza San Pedro, cerca del Arco de las Campanas. La misa de Pentecostés terminó hace pocos minutos. El Papa Francisco parte, como siempre, hacia los enfermos que asistieron a la celebración. El Pontífice se acerca a un chico. El sacerdote que lo acompaña lo presenta a Francisco con algunas palabras que, por el ruido, se desvanecen en el aire. Pero la expresión de Francisco cambia repentinamente. El Papa parece ensimismado y concentrado, extiende las manos hacia el joven rezando intensamente.
«Los exorcistas que vieron las imágenes no tienen ninguna duda: se trató de una oración para librar del Maligno o de un verdadero exorcismo», indicó Tv2000. El próximo programa, del viernes, estará dedicado a la «batalla de Papa Francisco en contra del Diablo y sus seducciones».

Nada de nada…
Se autodesmiente canal de obispones italianos:
«El Papa rezó, pero no hubo ningún exorcismo»
(Transcrito de Vatican Insider)
«El Papa llevó a cabo un gesto de atención especial y de bendición particular para el chico, no fue un exorcismo». Lo dijo Dino Boffo, director de Tv2000, hablando en vivo a través del canal de la Conferencia Episcopal Italiana sobre la oración de Francisco al final de la ceremonia del domingo pasado, cerca del Arco de las Campanas.
«Como director, no puedo no apelar el pacto de transparencia y confianza que existe con los espetcadores –indicó Bofo–, y admito que este episodio ha creado en mí cierto disgusto y tristeza, por haber, involuntariamente, determinado la difusión de una noticia verdadera, pero solo en parte, porque el Papa no se reconoce en la palabra “exorcismo”». «No culpo a nadie –indicó el director de Tv2000– y asumo la responsabilidad, además de pedir disculpas por haber enturbiado la verdad de los hechos y por las personas involucradas; en particular pido disculpas al Santo Padre. No queríamos achacarle un gesto que no tenía intención de llevar a cabo. Este episodio, para nada clamoroso, que aparece hoy en los periódicos no nos deja con muy buena imagen, pero nos servirá como enseñanza. Y nunca volverá a suceder».
Ayer por la tarde, el director de la Sala de prensa del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, había precisado que en la Plaza San Pedro Francisco «no pretendía llevar a cabo un exorcismo, sino simplemente rezar por el sufrimiento de una persona que le presentaron».

Qué afán de mistificar y “espritualizar” a la Vaticueva… les urge crear credibilidad, pero lo quieren lograr en base a paparruchas…

La imposición de manos al estilo protestante… la misma que se puede ver en las charlatanerías de cualquier pastorcillo de barrio yanqui. La piba pone cara de ¿y a éste qué le pasa…?
“El exorcismo del Papa Francisco el domingo de Pentecostés”
(Transcrito de Religión Digital)
El canal TV2000 de los obispos italianos asegura que el papa Francisco ha realizado una plegaria de liberación del demonio en un niño enfermo que asistió el domingo a la misa de Pentecostés en la plaza de san Pedro del Vaticano.
El hecho, aseguraron varios expertos consultados por el programa Vade Retro del canal de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), que lo desvela en su página web, se produjo al final de la misa de Pentecostés, cuando el papa Bergoglio se acercó a saludar a un grupo de enfermos.
El papa, sonriendo, se acercó a un muchacho y el sacerdote que le acompañaba se lo presentó, mientras le decía algunas palabras, que no se logran escuchar en el vídeo emitido por la TV de los obispos.
Vade Retro explicó que la cara del papa cambió de manera imprevista. Francisco se mostró “pensativo y concentrado, a la vez queextendió las manos sobre la cabeza del joven, rezando intensamente”.
En las imágenes se ve al niño, aunque con el rostro oscurecido por TV2000, como abre la boca, mientras el papa sigue rezando con las manos apoyadas en su frente.
“Los exorcistas que han visto las imágenes no tienen dudas: se ha tratado de une plegaria de liberación del demonio o de un exorcismo”, precisó TV2000, que dedicará el viernes próximo un programa a “la batalla del papa Francisco contra el diablo y sus seducciones”.
PENTECOSTÉS Y LA PLENITUD DE LA FUNDACIÓN DE LA IGLESIA
Resumen de Fiesta de Pentecostés escrito por el P. Juan Croisset en su Año Cristiano, traducido por D. José María Díaz Jiménez, presbítero; editado en 1864
(Texto completo en sección Espiritualidad)
Entre todas las creaturas no hay ninguna, dicen los Padres, a que Dios se haya aplicado más, por decirlo así, ni que le haya costado tanto como el hombre.
El Padre le delineó, por decirlo así, creándole: el Hijo lo perfeccionó, redimiéndole: el Espíritu Santo le acabó santificándole. El Padre, formando al hombre, dice un devoto orador cristiano, le dio la razón para conocer, el apetito para amar, la libertad para obrar con mérito: El Hijo, reformando a este mismo hombre le dio la Fe para gobernar su razón, la Caridad para dirigir y rectificar su apetito, la Gracia para fortificar su libertad; y el ESPÍRITU SANTO, para dar la última mano a esta obra, añade la inteligencia a la Fe, el ardor y el celo a la Caridad, la fuerza y magnanimidad a la Gracia; de suerte que puede decirse que el Padre nos hizo hombres; que por Jesucristo hemos sido hechos cristianos, y que el ESPÍRITU SANTO nos hace santos. Este es en algún modo todo el fondo y la sustancia de este gran Misterio.
La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, que hace el asunto de la solemnidad de este día, es propiamente la fiesta de la consumación de todos los misterios de la Religión y la célebre época de la publicación de la Ley y del establecimiento de la Iglesia. Esta Iglesia había sido formada por Jesucristo antes de su Ascensión a los cielos; pero estaba todavía digámoslo así, en la cuna aquellos diez días en que los Apóstoles y discípulos estuvieron encerrados en el Cenáculo; y hasta el día de Pentecostés no se mostró en público esta Esposa de Jesucristo: este día fue cuando tomó como posesión de la herencia prometida a los descendientes de Abraham, y entró en todos los derechos que había perdido la Sinagoga y en todas las prerrogativas que el Salvador le había dado; y así era justo que esta fiesta fuese una de las más solemnes. No se duda que los mismos Apóstoles, como se ha dicho, la instituyeron entre los primeros fieles por el interés que tenían por no dejar en el olvido un suceso que les era tan glorioso a ellos y tan ventajoso a la Iglesia. San Lucas refiere la prisa que tenía san Pablo de encontrarse en Jerusalén para celebrar la fiesta de Pentecostés: es probable que fuese ya la que celebraban los cristianos, porque no se ve que los Apóstoles celebrasen las fiestas de los judíos.
Habiendo llevado el Salvador a sus Apóstoles y discípulos al monte de las Olivas el día de su gloriosa ascensión para hacerles a todos testigos de su triunfo, les prometió enviarles el Espíritu consolador, que derramaría sobre ellos, todos sus dones, de los cuales quedarían llenos, todos ellos con cuyo auxilio comprenderían todas las verdades que él les había enseñado. Que abrasados entonces de aquel fuego divino, e ilustrados de las más puras luces de la gracia, se les infundiría un valor indecible y una fortaleza que les haría vencer sin trabajo los mayores obstáculos. Que entonces predicarían con una santa osadía y un suceso maravilloso su nombre y su Evangelio en medio de Jerusalén, en toda la Judea, en la Samaria, y por toda la tierra. Pero que para disponerse a recibir un don tan grande del Cielo, les ordenaba ir a encerrar en Jerusalén, y estar en retiro y en oración los diez días que faltaban. Esta orden fue ejecutada religiosa y exactamente. Habiendo subido Jesucristo al Cielo del modo que dijimos el día de la Ascensión; los doce Apóstoles y los demás discípulos, un número de unos ciento veinte, en los cuales consistía entonces toda la Iglesia, teniendo a su frente a la Santísima Virgen que era todo su consuelo, se retiraron a Jerusalén, y se encerraron en una casa grande que habían elegido para su retiro. El paraje más santo de esta casa era el cenáculo; que era una gran sala en lo más alto de la casa, sitio retirado, lejos del ruido, y muy apropósito para hacer oración.
Habiendo llegado el día de Pentecostés, estando congregados todos los discípulos con la Madre de Dios en el lugar donde acostumbraban hacer sus oraciones, a eso de las nueve de la mañana, estando en oración, se oyó de repente un gran ruido, como de un viento impetuoso que conmovió la casa, se oyó en toda la ciudad. Este ruido, este viento y esta impresión sensible eran símbolos de la presencia de la divinidad, y así como antiguamente en el Sinaí los truenos, los relámpagos y el monte echando humo la majestad de Dios se manifestó. Lo que sucedió entonces, fue todavía más prodigioso. El viento torbellino que venía del Cielo fue acompañado como de un globo de fuego, cuyas llamas, habiéndose parado repentinamente en forma de lenguas de fuego, se derramaron sobre toda aquella santa congregación, y se asentaron sobre la cabeza de cada uno de ellos. Lo que se veía no era un fuego real y material, sino señales exteriores, y apariencias sensibles de los efectos que el Espíritu Santo producía interiormente en cada uno de los discípulos, llenos del Espíritu Santo, se sintieron al mismo instante abrasados de aquel divino fuego, ilustrados de las luces sobrenaturales que les daban una perfecta inteligencia de los más altos misterios y de las más sublimes verdades, animados de un valor y una santa osadía no conocían hasta este entonces, y, finalmente, convertidos de repente en otros hombres.
Había entonces en Jerusalén una infinidad de judíos que habían concurrido de todas las partes a celebrar la fiesta de Pentecostés. Porque aunque la distancia de los lugares pudiere dispensarles de encontrarse en Jerusalén en los días de las grandes festividades, no obstante, había muchos que acudían a tales fiestas por piedad y por devoción: por este motivo les llama la Escritura: viri religiosi: gentes amantes de la religión. Estos judíos extranjeros se juntaron con los de la ciudad, y acudieron al ruido que habían oído, de suerte que el Cenáculo, mejor dicho, la casa, fue rodeada bien presto de una multitud casi infinita de gentes de todas las naciones. Los Apóstoles, que sólo buscaban cómo comunicar el divino fuego de que estaban abrasados sus corazones, no aguardaron a que se les hiciese salir de su retiro, sino que se presentaron por sí mismos delante de todo aquel pueblo: no hubo quien no quedase sorprendido al ver que unos pobres pescadores, que apenas sabían la lengua de su país, hombres idiotas, groseros y estúpidos, predicaban públicamente a Jesucristo con una intrepidez, una elocuencia, una unción, que movían a todo el mundo; pero fue mucho mayor el pasmo, cuando todos aquellos diferentes pueblos, cada uno en su lenguaje diverso, advirtieron que cada cual los entendía, aunque no hablasen sino una sola lengua, que era la siriaca: lo cual aturdió a aquella multitud y les hizo decir: ¿Qué es esto que vemos? Jamás se vio cosa igual. ¿Estos hombres no son todos galileos? ¿Cómo entonces, les oímos hablar el lenguaje de nuestro país?
Todo esto acaba de cumplirse en la persona de aquellos en quienes admirarais tantos prodigios. Y aprovechándose el santo Apóstol de la disposición en que estaba aquella gente, y de la atención con que le oían, les hizo un sermón tan sólido, tan enérgico, tan eficaz, que no se sabía si el que les hablaba era hombre, o algún ángel. Les prueba sobre todo la divinidad de Jesucristo, del modo más fuerte del mundo; les dice cuánto es capaz de persuadirla en los más incrédulos, trae infinitas pruebas para ello; La establece por el testimonio de los Profetas, de modo que su razonamiento no tiene réplica. No disimula su perfidia y el deicidio que han cometido en la persona de su Salvador, del verdadero Mesías, a quien han crucificado: demuestra su gloriosa y triunfante resurrección; encuentra en la Sagrada Escritura toda la historia evangélica hasta la venida del Espíritu Santo, con todas las circunstancias de que este último misterio está acompañado: hace valer los textos que cita: desenvuelve el verdadero sentido de las figuras que trae: descubre su sentido oculto: apoya su explicación con razonamientos tan fuertes, tan sólidos, tan concluyentes, que se diría que había envejecido en el estudio de los libros santos, y que por medio de un largo uso se había formado en el arte de hablar y de discurrir según todas las reglas de la elocuencia. Cuando no hubiera habido otra maravilla en el misterio de este día, hubiera bastado esta para convencer a los espíritus más incrédulos.
¡Pedro, aquel pobre pescador, aquel hombre tan ignorante y tan grosero, qué jamás supo otra cosa que manejar sus redes; que casi se hizo viejo en una barca y en la pesca: aquel Apóstol tímido y tan cobarde que negó a su buen maestro a la solo reconvención de una criada o de un criado! ¡Juan, Jacobo, Bartolomé, Tomás, Andrés y todos los demás Apóstoles, en una condición tan vil, de un entendimiento tan oscuro, de una ignorancia todavía más crasa, al momento que han recibido al Espíritu Santo transformarse en los doctores más profundos y más ilustrados, en los predicadores más fecundos y elocuentes, en los héroes más magnánimos de la antigüedad, en los oráculos del mundo, tan penetrados de las luces de Dios, y tan consumados en la ciencia del Reino de Dios, como hasta entonces habían sido ignorantes, llenos de errores e incrédulos. ¿Cuánto no le costó a aquel divino Maestro el hacerles entender la celestial doctrina que había venido a establecer sobre la tierra, por más cuidado que había puesto en darles una inteligencia perfecta de ella? Todo lo que miraba a su divina persona estaba todavía escondido para ellos: su humildad les chocaba: su cruz era para ellos un escándalo: nada concebían en las promesas que les hacía: en lugar de la verdadera redención que debían esperar de Él, se figuraban una redención quimera, una redención temporal, cuya vana esperanza les tenía engañados. Veis aquí cuales eran estos hombres groseros, ignorantes y carnales antes de recibir el Espíritu Santo. Estos son, dice san Crisóstomo, los sujetos que el Espíritu Santo elige para hacerlos los doctores de la Religión y los oráculos del mundo. Le conviene que sean de este carácter; si hubieran sido menos idiotas y menos groseros, no hubieran sido una prueba tan clara y tan convincente de la divinidad de Jesucristo, de la virtud omnipotente del Espíritu Santo, de la verdad y autenticidad de nuestra Religión, de la santidad y de la verdad de su doctrina.
Así este prodigio hizo tanta impresión en los espíritus que el fruto de este primer sermón de san Pedro fue la conversión de tres mil personas. Nadie ignora las pasmosas maravillas que se siguieron. ¡Qué de milagros, qué de conversiones milagrosas en medio de Jerusalén! ¡Qué de prodigios en toda la Judea, en la Samaria, y conforme a la palabra de Jesucristo, en todo el mundo! Eran precisos los milagros para establecer la Iglesia de Jesucristo: en todos tiempos habrá milagros en esta Iglesia, pero ¿No puede decirse que el establecimiento de la Iglesia es un milagro permanente y el más grande y el más estupendo y el más convincente de todos los milagros?
Doce pobres pescadores, tales como los hemos pintado, sin armas, sin dinero, sin arte, sin apoyo, forman el designio de establecer en todo el mundo una nueva religión, y de empezar la obra construyendo y condenado todas las demás religiones del mundo.
Todos estos pueblos creyeron y abrazaron esta santa Ley, se sujetaron a esta moral a pesar de la corrupción del corazón humano, a pesar de la soberbia del espíritu, a pesar de todas las preocupaciones de interés y de nacimiento. La Religión cristiana ha visto expirar el paganismo en medio de los fuegos que se encendían de todas las partes para exterminar a los cristianos. La sangre de más de diez y seis millones de Mártires ha sido como la semilla de los fieles. No solo han abrazado la fe las ciudades, sino que los más vastos desiertos se han poblado de santos anacoretas. La Cruz se ha plantado hasta sobre la corona de los Emperadores, y hace su más bello adorno. Buscad después de esto, pedid otro mayor milagro. Este milagro es permanente, y subsistirá hasta la consumación de los siglos, y este milagro es el maravilloso efecto de la bajada del Espíritu Santo en este día. Veis aquí cual ha sido la virtud de este misterio que celebramos, y cuál ha sido el fruto de la fiesta de Pentecostés.
Unidad en la Fe
Clérigos que habitan en la Vaticueva formaron un equipo de futbol llamado “Los Mártires” y compiten en la “Clericus Cup”
Su equipo, llamado “Los Mártires” disputa contra el equipo “Mater Eclesiae” el sábado 18 de mayo la final de la Clericus Cup”
En lugar de unirlos la Fe, los une el gusto por el deporte…
(Transcrito de Romereports.com/ Martín Rodríguez)
North American College
“Nos gusta jugar duro, pero también nos gusta rezar duro”.
Y en cada entrenamiento es precisamente eso lo que hacen.CHRIS SEILER
North American College
“Hay jugadores que competían en la Universidad, otros en equipos semi profesionales y otros que desde pequeños han jugado en la escuela porque les gustaba este deporte”.
CHRISTOPHER BERNABE
North American College
“Son de Portland, de Nueva York, e incluso vienen de Texas”.
A pesar de que proceden de lugares muy diversos, todos tienen una cosa en común: son sacerdotes o seminaristas en alguna Universidad Pontificia de Roma y viven en el Colegio Norteamericano. Pero no todo es juego y diversión. Su equipo, llamado “Los Mártires” disputa contra el equipo “Mater Eclesiae” el sábado 18 de mayo la final de la Clericus Cup.CHRIS SEILER
North American College
“Dios llama al sacerdocio a hombres normales y corrientes, a los que les gusta el deporte y también competir”
CHRISTOPHER BERNABE
Colegio Norteamericano
“Estás deseando salir a competir, salir a enfrentarte con tus hermanos”
Aseguran que con frecuencia lo más interesante no es lo que ocurra en el marcador sino las lecciones que se aprenden en el terreno de juego.CHRISTOPHER BERNABE
Colegio Norteamericano
“Muchas veces, aprendes a ser humilde viendo las grandes habilidades de los demás, descubres que no eres tan bueno como creías, y aprendes a enfrentarte con tus propias limitaciones y debilidades”.Dicen que aquí es más fácil entender lo que quiso decir Juan Pablo II cuando describió el deporte como una escuela de virtudes.
Schönborn pretende que le crean que preguntó a una mujer a quién votar en el Cónclave y que le dijo al oído: “Bergoglio….”

¡¡¡¡Y…. ¿¿¿de veras te la creyeron….??!!!!
Como de costumbre en estos embustes de la Sinagoga de Satanás, no sabemos qué es más sorprendente: que los fariseos crean que les funcionan esas paparruchadas, o que la estupidización esté tan bien cimentada que los “perplejos” se las crean…
El embustero hebreo Schönborn le apuesta a la idiocracia.
(Transcrito de Vatican Insider / Andrea Tornielli)
El arzobispo de Viena, Christoph Scönborn, afirmó hace algunos días que recibió personalmente dos “signos fuertes” sobre el hecho de que el cardenal Jorge Mario Bergoglio era el elegido para el trono de Pedro.
El purpurado austriaco, alumno de Joseph Ratzinger y considerado como uno de los “papables” durante el último Cónclave, habló de la elección de Francisco en Londres, durante una conferencia ante 5 mil personas en el Royal Albert Hall, organizada por la Holy Trinity Brompton Church, en donde celebró la misa siguiendo el rito antiguo.
Scönborn dijo que solo un evento sobrenatural es capaz de explicar la velocidad con la que fue elegido el purpurado argentino, que no figuraba entre los candidatos más fuertes según los análisis de muchos vaticanistas.
El arzobispo de Viena explicó que el 12 de marzo por la tarde, cuando el Cónclave ya había comenzado, ninguno de los cardenales sabía quién habría sido elegido: “Fue una experiencia extraordinaria del Espíritu Santo… Nosotros fuimos guiados por el Espíritu Santo hacia este hombre que estaba sentado en el último rincón de la Capilla Sixtina: este hombre es el elegido”.
Schönborn añadió: “yo recibí dos señales fuertes: de una puedo hablar, de la otra no, porque sucedió en el Cónclave. Se trata de verdaderas señales a través de las que el Señor me indicaba que era él”. El cardenal explicó que después de la misa ‘pro eligendo Pontifice’, celebrada por los purpurados en San Pedro el 12 de marzo por la mañana, se encontró con una pareja de amigos latinoamericanos.
“Hermanito… ahora sí exageraste de embustero con los goyims…”
“Me los encontré afuera de la Basílica y les pregunté: ‘ustedes que tienen al Espíritu Santo, ¿pueden darme un consejo para el Cónclave que va a empezar dentro de pocas horas?’. La mujer me susurró al oído: ‘Bergoglio’, y esto me sorprendió mucho: si estas personas dicen ‘Bergoglio’, será una indicación del Espíritu Santo”.
Una segunda señal llegó durante las horas del Cónclave, que concluyó al día siguiente, el 13 de marzo. “Estoy seguro -dijo Scönborn- de que muchos de nosotros recibimos señales semejantes en el Cónclave, porque de lo contrario no habría sido posible llegar a la elección tan rápidamente”.
Las palabras del arzobispo de Viena ayudan a entender la dinámica de lo que sucedió dentro de la Capilla Sixtina; debido a su formación (la pertenencia al grupo de “Communio”) y a sus relaciones de amistad, Scönborn era considerado como uno de los posibles electores de “papables” como los cardenales Angelo Scola, arzobispo de Milán, o Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos. En cambio, parece ser que desde las primeras votaciones tenía las ideas muy claras sobre el purpurado argentino.

Oye Moshe…. ¿qué Aaron?… ¿ya oíste la que se inventó el rabbí Schöenborn…?….















