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Forista presenta evidencias de las herejías de María Valtorta y su “Poema del Hombre Dios”

julio 22, 2014
Maria Valtorta en 1948, sospechaba estar inspirada por el diablo.

Maria Valtorta en 1948, dijo que sospechaba estar inspirada por el diablo.

Presentamos ahora los comentarios de Rocca Secca quien nos hace el gran favor de puntualizar algunas de las muchas herejías y errores del texto atribuido a la italiana María Valtorta, quien vivió a mediados del siglo pasado, y que hoy en día se difunde en toda la Neo Iglesia como doctrina reveladora para poder entender algunos “oscuros pasajes” de los Evangelios. 

Como antecedente se puede leer la condena del Santo Oficio y las herejías de Valtorta en: 

En 1959 Ottavianni condenó al Índex los escritos de María Valtorta y sus “misterios luminosos”

Añadimos en azul algunos comentarios de la Redacción de Foro Católico.

(Enviado por Rocca Secca) 

He leído no más de una décima parte del primer volumen del Poema del Hombre Dios y puedo asegurar que está lleno de herejías y falsedades. Por lo tanto, los 10 libros deben de ser una inmensa cloaca.

Ahora bien, el gran engaño es que también tiene muchas cosas buenas. EScenas sentimentales que mueven el corazón y bueos consejos. Esto es naturals porque incluso el más pérfido de los hombres puede enseñar cosas buenas mezcaldas con el error. No estoy diciendo que María Valtorta fuera una pérfida pero sí que escribió por obra de un pérfido llamado Satanás. Lo atrayente de este libro, como de cualquier libro, de videncias es el deseo que imbuye en el lector de conocer cosas ocultas. Ahora bien, si para saber algo bueno hemos de contaminarnos con el error mal vamos. Esas mismas cosas buenas que uno busca pueden encontrarse en buenos libros, sin contaminación de ningún tipo.

FC: precisamente, la falsificación más peligrosa es la que más se asemeja a la verdad. Por ejemplo el Anticristo, cuando aparezca, para muchos será Cristo en su segunda venida, por eso es tan peligroso el tema del “Reinado Social” y el Milenarismo cabalista de Lacunza y sus seguidores como los lefebvrianos.

Confieso mi entusiasmo cuando empecé a leer el libro y digo que aunque algunas cosas me parecían buenas otras me parecían cuando menos raras, pero el ANSIA de saber me cegaba. Finalmente doy gracias a Dios por haberme detenido un momento para volver a leer los textos RAROS con mucha atención y ya no me ha cabido duda alguna. En consecuencia he roto el libro y lo he tirado a la basura. Comentando el asunto con certa persona me dijo sabiamente: “Si quieres conocer la voluntad de Dios para los momentos concretos en que vivimos acude a visiones aprobadas por el Magisterio, como las de Lurdes y Fátima”.

FC: ese consejo de apoyarse en las visiones aprobadas como Lourdes, La Salette y Fátima es precisamente el camino de los católicos.

Antes de exponer los errores que he encontrado quiero responder algunas cuestiones que se han planteado en este y otros foros:

1ª. La obra fue introducida en el Índice pero el Índice ha dejado de existir. ¿A qué debemos atenernos? la respuesta es que el Índice no ha dejado de existir. Lo que mandó la Autoridad en su momento fue que el Índeice quedaba cerrado y O SERÍA ACTUALIZADO a partir de entonces. Por lo tanto, la censura moral recaída sobre cada una de las obras allí introducidas se mantiene.

FC: además la autoridad legítima nunca eliminó el Índex, el antipapa Pablo VI no tenía ninguna autoridad para eliminarlo, y si hubiese sido Papa verdadero y lo hubiese eliminado, eso no le quitaría un gramo de veneno espiritual a los escritos ahí señalados durante cuatro siglos y hubiese sido un monstruoso acto de impiedad, de ausencia total de misericordia, lo cual es imposible para un verdadero vicario de Cristo.

2º. Hay quien dice que fue introducido en el Índice no porque la obra tuviera errores sino porque había sido publicada sin permiso del obispo ordinario y, por lo tanto, siendio materia religiosa sin el “nihil obstat” y el “imprimatur” fue introducida en el Índice sin más motivo que éste. Ahora bien: Esto hay que demostrarlo. De todas maneras, aunque así hubiera sido basta leer unos pocos capítulos para encontrar errores gravísimos. Y estos errores los puede encontrar un seglar mínimamente formado en teología, que coteje el libro con los documentos de la Iglesia publicados en Denzinger o con las afirmaciones de santo Tomás de Aquino sobre el respecto.

FC: como señalas, es absurdo afirmar que se indexó la obra de Valtorta solamente porque se publicó sin permiso eclesiástico; si tuviese verdadero valor y apego a la Verdad, bastaba con regularizar el permiso necesario. Y como bien dices, la obra de Valtorta desborda herejía, soberbia, impiedad y banalidad por los cuatro costados.

3º. dicen que las revelaciones no pueden ser meramente inventadas porque hay gran cantidad de detalles geográficos ciertos, algunos de los cuales ni siquiera aparecen en las Sagradas Escrituras. Y María Valtorta no era ciertamente una estudiosa especialista de la geografía palestinense antigua. Esto es cierto y también una de las razones del atractivo de su lectura. Alguien tuvo que informarle de todos estos datos. Respondo que es así, pero ese alguien no fue Dios. Porque donde está Dios no está el error. ¡Qué astuto es Satanás! Nos cuenta verdades geográficas y nos miente sobre lo que de verdad nos importa, las verdades eternas.

FC: así es… Lucifer es el más docto geógrafo e historiador que hay en el mundo, su principado, y esa fue una de las razones por las cuales la propia Valtorta se preguntaba si sufría de alguna obsesión demoníaca, como las videntes alternas de Lourdes citadas por monseñor Cristiani en la Influencia de Satán en el Mundo Moderno.

4º. Si todo fuera una estrategia satánica, una tremenda mezcla de verdades y mentiras. ¿No se hubiera dado cuenta María Valtorta? Respondo: ¿Tenía que darse cuenta? ¿Había estudiado teología? Además notemos algo curioso: he leído que afirmó en diversdas ocasiones que temía ser engañada por el diablo. ¡Algo vió! En efecto, los verdaderos videntes tienen certeza completa de que la noticias que hacen públicas provienen de Dios o de sus santos. Los niños de Fátima no dudan de que fue María quien les habló, no el demonio vestido de María. Igualmente Santa Bernardita de Lurdes sabía que le había hablado María, no el demonio vestido de María. Esto es lógico. Pensemeos; ¿cómo puede una persona anunciar al mundo que Dios le ha enseñado tal o cual cosa si ella misma tiene dudas de ello y piensa que quizás haya sido el demonio? La respuesta es inmediata: Tú quieres que yo crea cuando tú mismo, el supuesto vidente, tienes DUDAS SOBRE EL ORIGEN de la supuesta revelación. Cree tú primero y luego creeré yo. En resumen, LA PROPIA MARÍA VALTORTA DUDABA.

FC: alrededor de María Valtorta se congregaron algunos emisarios de la Sinagoga que la impulsaban a creer en sus visiones, como sucedió en Garabandal.

Sobre las obras de María Valtorta, un neosacerdote con típico apellido  hebreo declaró:

“Yo estuve grandemente impresionado al encontrar en la obra de María Valtorta los nombres de seis o siete pueblos que están ausentes del Antiguo y Nuevo Testamento. Estos nombres sólo son conocidos por unos pocos especialistas, y por medio de fuentes fuera de la Biblia… [...] Ahora, ¿como pudo ella saber esos nombres?

(Paul Dreyfus, Escuela Francesa de Biblia y Arqueología, Jerusalén)

5º. Dirán algunos que quien no dudó fue Pío XII. Porque en 1948 recibió la vistia de unso sacerdotes y él, dicen, les autorizó a imprimir lo que le habían mostrado. Ahora bien, esta autorización no es tal. Es como si les dijera, me parece bien. Imprímanlo, pero obviamente siguiendo el procedimiento adecuado, obteniendo el imprimatur y el nihil obstat. En cuanto a la opinión personal de Pío XII sobre el manuscrito no hay tal. Solamente le fueron mostradas unas pocas páginas, como no podía ser de otra manera. No se iba a sentar en un sillón y dedicar 48 horas para leerlo mientras aquellos esperaban que acabara, sentados en un banco. Y ya he dicho que libro tiene cosas buenas. Si no las tuviera no engañaría a nadie.

FC: en insidia pira… como en Garabandal con el Padre Pío, las supuestas visitas y la “aprobación” de Pío XII a los escritos de Valtorta son las típicas afirmaciones gratuitas que ante la ausencia del Papa Pacelli éste ya no las puede desmentir, igual con el Padre Pío quien no puede desmentir su supuesto “apoyo y bendición” a Garabandal.

6º. Dirán algunos que el manuscrito ha recibido el imprimatur y el nihil obstat de un obispo en tiempos presentes. Así como están las cosas hoy en día no me sirve para nada la opinión de un solo obispo. Desde los años 60 están apareciendo libros con nihil obstat eimprimatur y son libros heréticos. Algunos incluso con permiso de conferencias episcopales. Como comprenderéis no voy a cambiar mi fe y tragrme los errores de María Valtorta simplemente porque un obispo me lo diga. Ni aunque fueran cien. La fe es un don de la Gracia y quien rechaza la fe pierde la Gracia.

FC: si en 1966 fue “eliminado” el Índex de Libros Prohibidos por un decreto del cripto hebreo Montini Alghisi (alias Pablo VI) ¿qué caso tiene incluir el imprimatur en los libros posteriores como no sea para engañar a los crédulos que sospechan de la ortodoxia de un texto?.

Ahora quiero añadir unos puntos introductorios más antes de establecer errores en lo poco que he leído del libro pero que ha sido intolerablemente demasiado.

1º. Es imposible que Jesús llamara a María Valtorta “mi pequeño Juan”. Jesús llama a las personas por su verdadero nombre, que es el del bautismo. Ése es el nombre bendecido por Dios. No digan que ea un apelativo cariñoso porque María era una mujer y “Juan” es nombre de varón y Jesús no hace cosas anti-naturales. A mí me parece que Satán, haciéndose pasar por Jesús, llama a María Juanpara dar más importancia a las revelaciones. Quiero decir que todos los apóstoles son varones y en ellos acabó la revelación. Por lo tanto, llamando a María con el nombre de uno de ellos “Juan, el evangelista” es una manera sutil de indicar que Jesús está hablando a una prolongación espiritual de Juan, el evangelista. Es una manera sutil de acentuar lo que dice el libro, que es una clarificación de cosas del Evangelio “que han quedado oscuras” y es una manera sutil de colocar a estas revelacione privadas por encima de todas las demás rvelaciones privadas, como las de Lurdes y Fátima en las que, obviamente Jesús no habla con uno de sus apóstoles.

FC: es evidente que la susodicha “visión” también quería ensalzar la vanidad de María Valtorta, quien en realidad no gozaba de fama de santidad.

Hay quien dice que “mi pequeño Juan” es un apelativo amoroso porque Juan significa “amado de Dios”. Repito que Jesús no hace cosas raras ni anti-naturales llamando a una mujer con nombre de varón. Si Jesús hubiera querido un apelativo que significara “amada de Dios” podía haberla llamado -TEÓFILA. Es lo que hace el doctor san Francisco de Sales cuando llama Teófila a la supuesta destinataria de su libro Introducción a la Vida Devota.

Además acabo de descubrir que Juan no significa “amado de Dios” sino “fiel a Dios”. En todo caso, si hubiera querido llamar a María Valtorta “fiel a Dios” la hubiera llamado JUANA y no JUAN. Repito que es un intento de Satanás de presentarse a sí mismo como Jesús y de presentar a María Valtorta como una prolongación del evangelista Juan.

2º. Recuerdo ahora que el supuesto Jesús le dice a María Valtorta que las visiones que va a tener son una clarificación de algunos momentos del evangelio que son, no ya difíciles sino “IMPOSIBLES de entender” sin las visiones que va a recibir. Esto es sencillamente herético. Una cosa es que haya cosas de las Sagradas escrituras que sean más difíciles que otras y otra cosa es que sean imposibles de entender sin las visiones de María Valtorta. Si esto fuera así los escritos de María Valtorta serían subidos a la categoría de COMPLEMENTO NECESARIO de las Sagradas Escrituras.

FC: si esas visiones fueran indispensables para entender los Evangelios, Jesús no los hubiese restringido durante 19 siglos…

Repito, ciertamente la LUZ que tenemos para interpretar las Sagradas Escrituras aumenta, por gracia del Espíritu Santo, a lo largo de la historia de la Iglesia. El propio Pío XII dice que en los últimos tiempos florecerán con nuevas luces los estudios bíblicos. Pero una cosa es tener más luz sobre algo de lo que ya se tenía luz y otra cosa es decir que no había luz en absoluto y ahora la hay. Esto es blasfemia contra el Espíritu Santo porque es decir que aunque ha inspirado a los escritores sagrados no lo ha hecho en cambio con la Iglesia para entender su mensaje. Y esto es loq ue hace precisamente María Valtorta, poner en boca de Jesús que algunos textos del Evangelio son “IMPOSIBLES de entender sin las visiones” que le va a dar.

3º. Nos debería llamar la atención que los muchos detalles que da sobre lo que hizo Jesús y demás personajes en las escenas que va presentando entran en contradicción con las escenas que presenta la VENERABLE SOR MARÍA DE JESÚS DE ÁGREDA. ¿Quién tiene razón?

FC: también se debe tener mucho cuidado con las supuestas revelaciones a Ágreda -de origen hebreo- porque tampoco están aprobadas por la Iglesia. Ciertamente fueron retiradas del Índex, pero su difusión finalmente fue cancelada y el último papa que estudió el tema mandó silencio perpetuo sobre la dicha obra.

Puestos a creer en una revelación privada yo me quedo con sor María de Jesús de Ágreda:

1º. Porque es venerable y María Valtorta no.
2º. Porque hizo milagros y María Valtorta no.
3º. Porque María de Jesús de Ágreda afirma ser cierto que santa María le hablaba y, en cambio, la propia María Valtorta dice que quizás le hablaba Satán y no Jesús.
4º. Porque Dios de alguna manera confirmó la santidad de vida de sor María de Jesús haciendo que su cuerpo permanezca incorrupto y hermoso como una flor. Yo lo he visto en una urna de cristal en el convento de Ágreda (España).

FC: mejor sería ejemplificar con Juan Diego, Bernadette Soubirois, los pastorcitos de Fátima que con el texto y el proceso de beatificación de María de Jesús Ágreda, los cuales fueron silenciados indefinidamente por León XIII, luego de conocer ciertos hechos graves que dejó por escrito el Papa Clemente XIV quien la vetó y ordenó un absoluto silencio sobre el caso.

Además, los escritos de Ágreda, junto con los de Lacunza, son promovidos por los veterocatólicos, fundados por el “cardenal” de Praga Von Schwarzenberger, antecesor de los “tradicionalistas” Billot, Le Floch, Lefebvre y de la FSSPX.

Los datos de sor Ágreda según sus propios defensores revelan otro elemento de sospecha:

La monja María Coronel de Arana descendía de neo-conversos por ambas partes, aunque los partidarios afirman que sólo por el lado de su padre Francisco Coronel, pero rebuscan mucho para falsificar la “hidalguía” de su madre Catalina de Arana, por el materno, lo cual es falso y quien descendía de los Arana… tan conversos como Beatriz Enríquez de Arana, la amante de Colón o su primo Diego de Arana, perseguido y muerto en La Española en 1493, por los abusos cometidos contra los aborígenes.

4. Finalmente quiero traer a colación un aspecto esencial de todo el asunto. La propia persona de María Valtorta. No me cabe duda de que esa mujer deseaba amar a Jesús. No me cabe duda de que deseaba ser una buena católica. Entonces se plantean dos preguntas decisivas:
¿Cómo es posible que fuera engañada de tal manera por Satanás y ella no se diera cuenta completa de ello, aunque a veces sospechaba?
¿Cómo es posible que de un corazón bueno salga un libro satánico? ¿No le son imputables todos los desvaríos del libro? ¿No la protegió Jesús?.

Mi OPINIÓN sobre las dos cuestiones es:

No se dió cuenta porque estaba loca. Sí, ya sé que los últimos años de su vida estuvo loca. Pero me parece que antes ya lo estaba. Quizás una LOCURA INCIPIENTE que después desarrolló plenamente. Era una locura incipiente que l eimpedía distinguir lo que era real de lo que no lo era. Tenía una imaginación tremendamente fértil y quizás era una mujer muy inteligente. Y Satanás necesitaba eso, para inducir en la mente todas sus comunicaciones. Ahora bien, he oído muchas veces que SÁTANÁS USA DE LOS LOCOS, no de todos pero sí de algunos.

Ahora bien, SI ESTABA LOCA NO LE ERA IMPUTABLE. No pecó y, por lo tanto, no fue desprotegida por Jesús.

Yo creo que el libro de María Valtorta ha sido tan sólo una treta más de Satanás para engañarnos, en esta época en que Dios le ha dejado con bastante libertad para pervertir incluso a la más alta jerarquía de la Iglesia.

Como me he extendido mucho no hablaré ahora de los errores que he encontrado, aunque ya he indicado uno fundamental. El que pretende que durante 2.000 años algunos textos del evangelio han sido incomprensibles y que pueden entenderse ahora gracias al libro de María Valtorta.

En un próximo correo añadiré lo que me falta por decir.

Un saludo a todos.

FC: agradecemos y esperamos una extensión sobre los errores de María Valtorta.

Julio 21: San Daniel y las profecías de la Iglesia en los últimos tiempos

julio 21, 2014
San Daniel fue arrojado a los leones y no lo devoraron

San Daniel fue arrojado a los leones y no lo devoraron

Cuando el rey Nabucodonosor invadió a Jerusalén se lo llevó prisionero a Babilonia junto con otros jóvenes. Al darse cuenta de las cualidades de este adolescente, Nabucodonosor lo hace instruir en todas las ciencias políticas y sociales de su país.

Daniel salva a Susana, pintura de Sebbastiano Ricci

Daniel salva a la casta Susana, pintura de Sebbastiano Ricci

Siendo este profeta todavía muy joven, unos jueces quisieron hacer pecar a una mujer casada y como ella no aceptó las infames pretensiones de ellos, la calumniaron inventando que la habían visto pecar con un joven. La gente creyó la calumnia y la llevaban para matarla a pedradas, cuando apareció Daniel. Llamó a los dos jueces y los interrogó uno por uno, por separado, y les preguntó:

  “¿Dónde estaba Susana cuando ella cometió la falta?” Uno respondió: “Debajo de una acacia”. Y el otro dijo: “Debajo de una encina.” Entonces Daniel les dijo: “Ustedes estaban acostumbrados a hacer pecar a mujeres sin fe y sin valor, pero ahora se encontraron a una mujer que cree y es valiente. Su hermosura los sedujo y creyeron poder hacer que ella ofendiera a Dios, pero no lo lograron. Ahora tendrán el pago de su delito”. Y el pueblo condenó a muerte a estos dos impuros calumniadores y alabó a Dios por la sabiduría que le había concedido a Daniel.

  Los enemigos de la religión acusaron a Daniel porque tres veces cada día se arrodillaba en la azotea de su casa a adorar y rezar a Dios. En castigo fue echado al foso donde había leones sin comer. Pero Dios hizo el milagro de que los leones no lo atacaran, y esto hizo que el rey creyera en el verdadero Dios.

  El joven se abstenía de tomar bebidas embriagantes y de consumir alimentos prohibidos por la Ley de Moisés, y Dios le concedió una inmensa sabiduría, con la cual logró escalar los más altos puestos de gobierno hasta llegar a ser primer ministro bajo los gobiernos de Nabucodonosor, Baltasar, Darío y Ciro. A su gran sabiduría, a su habilidad para gobernar y a su santidad debe él que a pesar de los cambios de gobierno lograra conservar su cargo durante el reinado de cuatro reyes.

  Daniel recibió de Dios la gracia de revelar sueños y visiones. Soñó Nabucodonosor que estaba viendo una estatua inmensa con cabeza de oro, pecho de plata, piernas de hierro y pies de barro y que una piedrecita se desprendía del monte e iba creciendo hasta llegar y chocar con la estatua y volverla polvo. Y Daniel le explicó que este sueño significaba que vendrían varios reinos en el mundo, uno muy rico, como de oro, otro menos rico, como de plata, y un tercero muy fuerte como de hierro y otro más débil como de barro, y que la verdadera religión, que al principio sería muy pequeña, iría creciendo hasta lograr dominar todos los reinos. Esto se ha cumplido con la religión de Cristo que empezó siendo tan pequeñita y ahora está extendida por todo el mundo y es más extensa que cualquier reino de la tierra.

  Dios anunció que al rey Nabucodonosor por haber cometido maldades y ser orgulloso, lo iba a volver loco. Nabucodonosor le pidió a Daniel que le rogara a Dios que le cambiara el castigo por alguna obra buena, y el Señor le dijo que para librarse de los castigos tenía que dar limosnas a los pobres.

   Daniel fue un profeta tan estimado que pudo corregir a los mismos jefes de gobierno de su tiempo y sus correcciones fueron recibidas con buena voluntad. Ante el pueblo apareció siempre como un hombre iluminado por Dios y de una conducta ejemplar y como un creyente de una profunda piedad y devoción.

La profecías de los últimos tiempos fueron fijadas por el Arcángel Gabriel al profeta San Daniel para los últimos tiempos

San Pablo supo que debía desengañar a las almas seducidas y extraviadas y les dijo:

  “Os ruego hermanos míos, que ninguno de vosotros se deje engañar de ninguna manera como si el día del Señor estuviera a punto de llegar. Ya que el hijo de Dios no descenderá por segunda vez antes de que hayamos visto aparecer al hombre de pecado, al hijo de perdición, que se declara como el adversario, elevándose sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta sentarse en el santuario de Dios, exhibiéndose ahí como si él fuera Dios…” 1

  He aquí un hecho preciso, enunciado por el Espíritu Santo y enunciado claramente por San Pablo con el fin de disipar los temores a los que abandonaban algunos espíritus y para ayudar a los cristianos fieles a mantenerse en guardia contra los falsos sistemas en las predicciones inciertas y aventuradas.

  Pero lo que se desprende del pasaje que acabamos de citar, lo cierto e innegable, es que antes del fin del mundo aparecerá sobre la tierra un hombre terriblemente perverso, investido de un poder de cierto modo sobrehumano que, atacando a Jesucristo, emprenderá contra Él una guerra impía e insensata. Por el temor que inspirará ese hombre, y sobre todo por su doblez y su capacidad seductora, conseguirá conquistar la casi totalidad del universo, erigirá altares para sí mismo y  forzará a todos los pueblos a adorarlo.

  Este hombre misterio excepcional por su maldad, ¿será de nuestra raza? ¿Serán humanos los rasgos de su rostro? ¿Correrá sangre como la nuestra en las venas de ese corifeo del error y de la corrupción? O bien, como han afirmado algunos ¿será una encarnación de Satán, un demonio salido del infierno travestido de forma humana? O, como han sostenido otros doctores, ¿no será este ser impío sino un mito, un personaje alegórico, en que las Sagradas Escrituras, y los Padres han querido englobar a todos los tiranos y perseguidores en una visión de conjunto;  poner de relieve la imagen colectiva de todos los impíos y de todos los herejes que han combatido contra Dios y Su Iglesia desde el origen de los tiempos?

  Estas interpretaciones dispares no pueden conciliarse con el texto positivo y conciso de los libros sagrados. La casi totalidad de los doctores y de los padres, San Agustín, San Jerónimo, Santo Tomás, afirman claramente que ese terrorífico malhechor, ese celoso de la impiedad y de la depravación será un ser humano.  El sabio Bellarmino demuestra que no es posible dar otro significado a las palabras de san Pablo y a las de Daniel capítulo XI, versículo 36, y 37. 2. San Pablo habla de ese gran adversario de forma sustantiva llamándole hombre: “El hombre de pecado, el hijo de la perdición”. Daniel nos enseña que atacará todo lo que es respetable y sagrado, que se levantará con audacia contra el Dios de los dioses y estimará en nada al Dios de sus padres: “Is Deum patrum suorum non reputabit”. (Éste no considerará en nada al Dios de sus padres) El Apóstol añade que Jesucristo lo matará… Todos estos rasgos y características evidentemente no pueden aplicarse a un ser ideal y abstracto; no corresponden más que a un individuo de carne y hueso, a un personaje real y determinado.

  La profecías de los últimos tiempos fueron explicadas por el Arcángel Gabriel al profeta San Daniel para los últimos tiempos:

 “Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.”

 “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.”

Asís

Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército (La Iglesia) junto con el sacrificio perpetuo (la Misa); y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.

La profecías hablan de la batalla final contra la Iglesia:

Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo.

Y se engrandeció hasta el ejército del cielo (La Iglesia Católica); y parte del ejército y de las estrellas (los fieles y los clérigos) echó por tierra, y las pisoteó.

Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos (El Papado), y por él fue quitado el continuo sacrificio (La Santa Misa), y el lugar de su santuario fue echado por tierra (la sede usurpada). 

Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército (La Iglesia) junto con el sacrificio perpetuo (la Misa); y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó. 

Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia (sino del Averno); y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos (fieles de la Santa Iglesia).

Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes (Contra Cristo), pero será quebrantado, aunque no por mano humana.

 ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?

Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. 

La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días.

Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?

El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.

Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. 

Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. 

Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.

Unidad en la Fe

El top-forbes Carlos Slim (Haddad) propone jornada laboral cabalista de 33 horas a la semana (11+11+11)

julio 18, 2014
Slim

Publicitado por Forbes como el billonario más billonario, lanza la cabalización de la jornada laboral y la eliminación práctica de la jubilación.

(Sitio hebreo Jinuj.net):  Entre los apellidos de judíos españoles es fácil reconocer oficios , designados en árabe , ó en hebreo, como: Amzalag : joyero; Saban: jabonero; Nagar: carpintero; HADDAD: herrero ; Hakim: médico.

Los primeros once grados de la Masonería, como veremos más adelante, están destinados a transformaral «Profano» en «Hombre verdadero», en el sentido masónico; la segunda serie, que va del grado 12 al 22 debeconsagrar al Hombre «Pontífice judío»; y la serie tercera, del grado 23 al 33, ha de consagrar al Pontífice «Rey  judío» o «Emperador kabalístico».

(Mgr. León Meurin S.J.. El número treinta y tres en la Masonería. Filosofía de la Masonería. Editorial NOS Madrid, 1957. pág. 29-35)

(Con información de utilmahora.com y dineroeimagen.com)

Slim insiste en Paraguay que solo se debe trabajar 3 días a la semana

El empresario mexicano Carlos Slim habló en la apertura del encuentro donde el tema que le tocó disertar se denominó Crecer juntos – Estado y empresas.

El presidente empresarial de la Fundación Círculo de Montevideo insistió, como ya lo había hecho en varios países, en su propuesta de jornadas laborales de 11 horas por tres días a la semana, informó Patricia Vargas, periodista de ÚH.

La idea de una menor jornada laboral no es nueva para Slim, que hace dos años, en una conferencia organizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), señaló que ello daría cuatro días libres para “dedicarlos a la familia, a innovar, cultivarse o a crear”.

En su alocución en nuestro país, Slim dijo que los dos grandes por grandes retos de los próximos años serán la educación y desempleo. 

También sostuvo que se requiere más innovación y tecnología e inversión. “Hay países que en vez de resolver el desarrollo solo se meten en grandes problemas”, señaló y tomó como ejemplo el caso de Europa. Slim añadió que la modernización es fundamental para el desarrollo.

Por otro lado, afirmó que estamos viendo una sociedad de servicios cada vez más acentuada, con grandes cambios tecnológicos. Sin embargo, sostuvo que la tecnología  provoca desempleo porque antes se necesitaba 10 personas y ahora solo se requiere de una, gracias a la tecnología.

El empresario sorprendió con las declaraciones en un foro político empresarial organizado por el Círculo de Montevideo.

El mexicano también habló del tema de las jubilaciones, al plantear que lo mejor es que las personas trabajen más años, hasta los 70 o 75 años y no hasta los 60 como ahora se acostumbra y está planteado en la ley mexicana.

El empresario asegura que pronto nos enfrentaremos a una nueva forma de trabajar, por lo que también es indispensable que los servicios públicos y privados laboren las 24 horas del día.

Julio 17 de 1967 Pablo VI (Montini Alghisi) sustituyó el Juramento Antimodernista de San Pío X con el “credo” arrianoide

julio 17, 2014
S.S. San Pio X: "Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío."

S.S. San Pio X: “Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío.”

El 1° de septiembre de 1910, el santo Papa Pío X promulgó su Motu Proprio

“Sacrorum Antistitum”

Motu Proprio
SAN PÍO X
Algunas normas para rechazar el peligro del modernismo

Venerables hermanos: Salud y bendición apostólica

El peligro del modernismo subsiste

Nos parece que a ningún Obispo se le oculta que esa clase de hombres, los modernistas, cuya personalidad fue descrita en la encíclica Pascendi dominici gregis (1), no han dejado de maquinar para perturbar la paz de la Iglesia. Tampoco han cesado de atraerse adeptos, formando un grupo clandestino; sirviéndose de ello inyectan en las venas de la sociedad cristiana el virus de su doctrina, a base de editar libros y publicar artículos anónimos o con nombres supuestos. Al releer Nuestra carta citada y considerarla atentamente, se ve con claridad que esta deliberada astucia es obra de esos hombres que en ella describíamos, enemigos tanto más temibles cuanto que están más cercanos; abusan de su ministerio para ofrecer su alimento envenenado y sorprender a los incautos, dando una falsa doctrina en la que se encierra el compendio de todos los errores.

Ante esta peste que se extiende por esa parcela del campo del Señor, donde deberían esperarse los frutos que más alegría tendrían que darnos, corresponde a todos los Obispos trabajar en la defensa de la fe y vigilar con suma diligencia para que la integridad del divino depósito no sufra detrimento; y a Nos corresponde en el mayor grado cumplir con el mandato de nuestro Salvador Jesucristo, que le dijo a Pedro -cuyo principado ostentamos, aunque indignos de ello-: Confirma a tus hermanos. Por este motivo, es decir, para infundir nuevas fuerzas a las almas buenas, en esta batalla que estamos manteniendo, Nos ha parecido oportuno recordar literalmente las palabras y las prescripciones de Nuestro referido documento:

«Os rogamos, pues, y os instamos para que en cosa de tanta importancia no falte vuestra vigilancia, vuestra diligencia, vuestra fortaleza, ni toleréis en ello lo más mínimo. Y lo que a vosotros os pedimos y de vosotros esperamos, lo pedimos y lo esperamos de todos los pastores de almas y de los que enseñan a los jóvenes clérigos, y de modo especial lo esperamos de los maestros superiores de las Ordenes Religiosas.

Los estudios de filosofía y teología

»I – Por lo que se refiere a los estudios, queremos y mandamos taxativamente que como fundamento de los estudios sagrados se ponga la filosofía escolástica.

»Ciertamente que si hay alguna cosa tratada con excesivas sutilezas o enseñada superficialmente por los doctores escolásticos; si algo no concuerda con las doctrinas comprobadas posteriormente, o que incluso de algún modo no es probable, está lejos de Nuestra intención el proponer que hoy día se siga (2). Es importante notar que, al prescribir que se siga la filosofía escolástica. Nos referimos principalmente a la que enseñó Santo Tomás de Aquino: todo lo que Nuestro Predecesor decretó acerca de la misma, queremos que siga en vigor y, por si fuera necesario, lo repetimos y lo confirmamos, y mandamos que se observe estrictamente por todos. Los Obispos deberán, en el caso de que esto se hubiese descuidado en los Seminarios, urgir y exigir que de ahora en adelante se observe. Igual mandamos a los Superiores de las Ordenes Religiosas. A los profesores advertimos que tengan por seguro que, abandonar al de Aquino, especialmente en metafísica, da lugar a graves daños. Un pequeño error en los comienzos, dice el mismo Santo Tomás, se hace grande al final (3).

»Puestos así los fundamentos filosóficos, se deberá proceder a levantar con todo cuidado el edificio de la teología.

»Estimulad con todo vuestro esfuerzo Venerables Hermanos, los estudios teológicos, para conseguir que, al salir del Seminario, los sacerdotes sepan apreciar esos estudios y los tengan como una de las ocupaciones más gratas. Nadie ignora que entre las muchas y diversas materias que se ofrecen a un espíritu ávido de la verdad, la Sagrada Teología ocupa el primer puesto; ya los sabios antiguos afirmaban que a las demás ciencias y artes les correspondía el papel de servirle, como si fueran sus esclavas (4).

»A esto hay que añadir que son dignos de elogio quienes ponen su esfuerzo en aportar nuevo lustre a la teología positiva -siempre con el respeto que se debe a la Tradición, a los Padres y al magisterio eclesiástico (y esto no se puede decir de todos)- con luces tomadas de la verdadera historia.

»Ciertamente que hoy hay que tener más en cuenta que antes la teología positiva, pero sin que la teología escolástica salga perjudicada; debe llamarse la atención a los que elogien la teología positiva de tal modo que parezcan despreciar la escolástica, pues así hacen el juego a los modernistas.

»En lo que se refiere a las ciencias profanas, basta con remitirnos a lo que sabiamente dijo Nuestro Predecesor: Trabajad con denuedo en el estudio de las cosas naturales, pues así como ahora causan admiración los ingeniosos inventos y las empresas llenas de eficacia de hoy día, más adelante serán objeto de perenne aprobación y elogio(5) Pero todo esto sin detrimento alguno de los estudios sagrados; ya lo advierte también nuestro Predecesor, con estas serias palabras: Si se investigan con detenimiento las causas de estos errores, se advierte que consisten principalmente en que hoy, cuanto con mayor intensidad se cultivan las ciencias naturales, tanto más se marchitan las disciplinas fundamentales y superiores; algunas de ellas incluso han caído en el olvido, otras se tratan de un modo superficial e insuficiente y, lo que ya es indignante, se les arrebata el esplendor de su dignidad, manchándolas con enseñanzas perversas y con doctrinas monstruosas (6). Mandamos, pues, que en los Seminarios las ciencias naturales se cultiven teniendo en cuenta estos extremos.

Selección de profesores

»II.-Es necesario tener presentes estas disposiciones Nuestras y de Nuestros Predecesores, a la hora de escoger los Superiores y los profesores de los Seminarios y de las Universidades Católicas.

»Todo aquel que de cualquier modo estuviese tocado por el modernismo, sin ninguna consideración deberá ser apartado de los puestos de gobierno y de la enseñanza; si ya los ocupa, habrá que sustituirlo. Igual hay que hacer con quienes de modo encubierto o abiertamente alienten el modernismo, alabando a los modernistas y disculpándolos, criticando la Escolástica, los Padres y el magisterio eclesiástico, haciendo de menos a la obediencia a la potestad eclesiástica en quienquiera que la ostente; y también hay que obrar así con quienes se aficionen á las novedades en materia de historia, de arqueología o de estudios bíblicos; y con quienes dan de lado a las disciplinas sagradas, o les anteponen las profanas.

»En esto, Venerables Hermanos, sobre todo en la elección de profesores, nunca será demasiada la vigilancia y la constancia; los discípulos saldrán a los maestros. Por estos motivos, con conciencia clara de cuál es vuestro oficio, actuad en ello con prudencia y con fortaleza.

»Con La misma vigilancia y exigencia se deberá conocer y seleccionar a quienes deseen ser ordenados. ¡Lejos, lejos de las Sagradas Ordenes el amor a las novedades! Dios aborrece los espítus soberbios y contumaces.

»Nadie podrá obtener de ahora en adelante el doctorado en Teología y en Derecho Canónico, si no ha cursado antes los estudios de filosofía escolástica. Y, si lo obtiene, será inválido.

»Decretamos que se extienda a todas las naciones lo que la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares determinó en 1896 con respecto a los clérigos seculares y regulares de Italia.

»Los clérigos y sacerdotes que se inscriban en una Universidad o en un Instituto católico, no deberán estudiar en ninguna Universidad civil las disciplinas de las que ya haya cátedra en aquellos. Si en algún sitio se hubiese permitido esto, mandamos que no se vuelva a hacer.

»Los Obispos que estén al frente de estas Universidades o Institutos, cuiden con toda diligencia de que se observe en todo momento lo que hemos mandado.

La prohibición de libros

»III.-Igualmente los Obispos tienen la obligación de velar para que no se lean los escritos modernistas, o que tienen sabor a modernismo o le hacen propaganda; si estos escritos no están editados, deberán prohibir que se editen.

»No se deberá permitir que los alumnos de Seminarios y Universidades tengan acceso a esta clase de libros, periódicos y revistas, pues no son menos dañinos que los contrarios a las buenas costumbres; incluso hacen más daño, porque corroen los fundamentos de la vida cristiana.

»El. mismo juicio merecen las publicaciones de algunos escritores católicos -por lo demás, bien intencionados-, que, poco formados en teología y contagiados de filosofía moderna, se dedican a armonizar esta filosofía con la fe y hasta pretenden, según dicen, que la fe saque provecho de ello. Precisamente porque estos escritos se leen sin recelo, dado el buen nombre de sus autores, es por lo que representan un mayor peligro para ir paulatinamente deslizándose hacia el modernismo.

»En materia tan importante como ésta, Venerables Hermanos, procurad desterrar con energía todo libro pernicioso que circule en vuestras diócesis, por medio incluso de una prohibición solemne. Por más que la Apostólica Sede se esfuerce en eliminar esta clase de escritos, son ya tan abundantes, que faltan las fuerzas para localizarlos a todos. Así, puede suceder que se eche mano de la medicina cuando la enfermedad se ha contraído hace tiempo. Queremos, pues, que los Obispos cumplan con su obligación sin miedo, sin prudencia de la carne, sin escuchar clamores de protesta, con suavidad, ciertamente, pero imperturbablemente; recuerden lo que prescribía León XIII en la Constitución apostólica Officiorum ac munerum: Los Ordinarios, incluso actuando como delegados de la Apostólica Sede, deben proscribir y alejar del alcance de los fieles los libros y los escritos perjudiciales que se editen o se difundan en sus diócesis (7). Estas palabras conceden un derecho, pero también imponen una obligación. Nadie puede pensar que cumple con esa obligación si denuncia algún que otro libro, pero consiente que otros muchos se difundan por todas partes.

»Y no os confiéis, Venerables Hermanos, por el hecho de que algún autor haya obtenido el Imprimatur en otra diócesis, porque puede ser falso o porque le ha podido ser concedido con ligereza o con demasiada blandura o por un exceso de Confianza en el autor; cosa ésta que puede ocurrir al- una vez en las Ordenes Religiosas. Sucede que, así como no a todos conviene el mismo alimento, libros que en un lugar pueden ser inocuos, en otro lugar pueden ser perniciosos por una serie de circunstancias. Así, pues, si algún Obispo, después de asesorarse debidamente, cree conveniente prohibir en su diócesis alguno de estos libros, le concedemos sin más facultad para hacerlo, e incluso le mandamos que lo haga. Pero llévese a cabo todo esto con delicadeza, limitando la prohibición al clero, si ello bastara; los libreros católicos tienen el deber de no poner a la venta los libros prohibidos por el Obispo.

»Ya que hemos tocado este punto, miren los Obispos que los libreros no comercien con mala mercancía por afán de lucro, pues en algunos catálogos abundan los libros modernistas elogiados profusamente. Si estos libreros se niegan a obedecer, no duden los Obispos, después de llamarles la atención, en retirarles el título de libreros católicos; y más todavía si tienen el título de libreros episcopales. Si ostentan el título de libreros pontificios, habrán de ser denunciados a la Santa Sede.

»Por último, queremos recordar a todos lo que se dice en el artículo XXVI de la Constitución Officiorum: Todos aquellos que han obtenido permiso apostólico para leer y retener libros prohibidos, no pueden por eso leer ni retener los libros o periódi cos prohibidos por el Ordinario del lugar, a no ser que en el indulto apostólico se haga constar la facultad de leer y retener libros condenados por quienquiera.

Los censores de oficio

»IV .-Pero no basta con impedir la lectura y la venta de los libros malos, sino que es preciso también evitar su edición. Por consiguiente, los Obispos han de conceder con mucha exigencia la licencia para editar.

»Dado que son muchas las cosas que se exigen en la Constitución Officiorum, para que el Ordinario conceda el permiso de editar, y como no es posible que el Obispo pueda hacerlo todo de por sí, en cada Diócesis deberá haber un número suficiente de censores de oficio, para examinar los libros. Recomendamos encarecidamente esta institución de los censores, y no sólo aconsejamos sino que mandamos taxativamente que se extienda a todas las diócesis. Deberá haber en todas las curias diocesanas censores de Oficio, que examinen los escritos que se vayan a editar; se deberán elegir de entre ambos cleros, que merezcan confianza por su edad, su erudición, su prudencia, que mantengan un firme equilibrio en lo que se refiere a las doctrinas que se deben aprobar y las que no se deben aprobar. A ellos se deberá encomendar el examen de los escritos que, según los artículos 41 y 42 de la Constitución citada, necesitan autorización para ser publicados; el Censor expresará su juicio por escrito. Si este juicio fuera favorable, el Obispo autorizará la publicación, con la palabra lmprimatur, que irá precedida de la expresión Nihil obstat y la firma del Censor.

»Igual que en las demás otras, también en la Curia romana se han de instituir censores de oficio. Serán nombrados por el Maestro del Sacro Palacio, oído el Cardenal Vicario de la Urbe y con el consentimiento y la aprobación del Sumo Pontífice. Será el Maestro del Sacro Palacio quien designe el censor que deba examinar cada escrito, y también él dará la autorizaci6n de publicar -igualmente podrá hacerlo el Cardenal Vicario del Pontífice o quien haga sus veces-, siempre precedida, como queda dicho, de la fórmula de aprobación y de la firma del Censor

»Sólo en cjrcunstancias extraordinarias y muy excepcionalmente, según el prudente juicio del obispo, podrá omitirse el nombre del Censor.

»El nombre del Censor no deberá ser conocido por el autor, hasta que emita un juicio favorable, para evitarle molestias mientras está examinando el escrito o por si no autoriza la publicación.

»Nunca se deberá nombrar censores Religiosos sin primero pedir la opinión reservada de su Superior Provincial o, si es en Roma, del Superior General; ellos darán fe de las buenas costumbres, de la ciencia y de la rectitud doctrinal de la persona designada.

»Advertimos a los Superiores Religiosos del gravísimo deber que tienen de no permitir que ninguno de sus súbditos publique nada. sin que medie la aprobación de ellos mismos o del Ordinario.

»Por último. advertimos y declaramos que quien ostente el título de censor no podrá nunca hacerlo valer ni nunca lo ha de utilizar para refrendar sus opiniones personales.

“Una vez dichas estas cosas en general, mandamos que en concreto se observe lo que estatuye en el artícuo 42 la Constitución Officiorum con estas palabras: Está prohibido que, sin previa autorización del Ordinario, los clérigos seculares dirijan diarios o publicaciones periódicas. Si usan mal de esa autorización. se les deberá amonestar v privar de ella.

»En cuanto a los sacerdotes que son corresponsales o colaboradores de prensa, dado que con frecuencia escriben en publicaciones tocadas con el virus del modernismo, los Obispos deben cuidar de que no traspasen los límites permitidos. v. si es preciso, retírenles la autorizaci6n. Advertimos seriamente a los Superiores Religiosos que hagan lo mismo: si no hacen caso de esta advertencia, deberán jntervenir los Ordinarios con autoridad delegada del Sumo Pontífice.

»Se hará todo lo posible para que los periódicos y las revistas escritas por católicos tengan un censor. Su trabajo consistirá en leer todo lo escrito, después de publicado, Y, si encuentran algo incorrecto, deberán exigir una rápida rectificación. Esta misma facultad tendrá el Obispo, incluso contra la opinión favorable del Censor.

La asistencia a Congresos y Asambleas

»V.-Ya hemos citado los Congresos y las Asambleas, como lugares en los que los modernistas tratan de defender y propagar públicamente su pensamiento.

»De ahora en adelante, los Obispos no permitirán, sino por rara excepción, que se celebren asambleas de sacerdotes. Y aun en el caso de permitirlas, que sólo sea con la condición de que no se trate en ellas de asuntos que únicamente competen a los Obispos o a la Sede Apostólica; que nada se proponga o se reclame en detrimento de la potestad sagrada; que en absoluto se hable en ellas de nada que huela a modernismo, a presbiterianismo o a laicismo.

»A estas asambleas o congresos, autorizados uno a uno por escrito y en momento adecuado, no deberá asistir ningún sacerdote de otra diócesis a quien su Obispo no se lo permita por escrito.

»Los sacerdotes deberán siempre tener presente la seria advertencia de León XIII (8): La autoridad de sus Obispos ha de ser santa para los sacerdotes; tengan por cierto que, si el ministerio sacerdotal no se ejerce bajo el magisterio de los Obispos, no será
.ni santo, ni eficaz, ni limpio.

El Consejo de Vigilancia

»VI.-¿De qué serviría, Venerables Hermanos, que diésemos órdenes y preceptos, si no se observaran puntual y decididamente? Para tener la alegría de ver que estas prescripciones se cumplen, Nos ha parecido conveniente extender a todas las diócesis lo que, ya hace años, decidieron los Obispos de la Umbría (9): Para arrancar los errores que se han difundido y para evitar que se sigan divulgando o que sigan surgiendo maestros de impiedad que mantengan vivos los perniciosos efectos que ha producido esta divulgación, el Santo Sínodo determina que. siguiendo el ejemplo de San Carlos Borromeo, en cada di6cesis se cree un Consejo compuesto por sacerdotes de uno y otro clero, cuyo cometido sea estar atentos para ver qué nuevos errores nacen y con qué nuevas técnicas se difunden, e informar de ello al Obispo, para que. debidamente asesorado, ponga los remedios que apaguen el mal desde su mismo comienzo. a fin de que no se divulgue haciendo cada vez más daño a las almas. o que no eche raíces y crezca, lo cual sería peor.

»Este Consejo, que queremos se llame de vigilancia, mandamos que sea creado cuanto antes en cada una de las diócesis. Las personas que de él formen parte, cumplirán con su cometido del mismo modo que hemos establecido para los censores. Cada dos meses tendrán una reunión con el Obispo; lo que en esa reunión traten o decidan será secreto.

»Por razón de su oficio, tendrán las siguientes atribuciones: estar alerta para descubrir cualquier indicio de modernismo en los libros y en la enseñanza; determinar, con prudencia. pero con rapidez y eficacia, lo que sea preciso para conservar sano el clero y la gente joven.

»Tengan cuidado con los vocablos de nuevo cuño, y recuerden los consejos de León XIII (10): No se deberá tolerar en escritos católicos los modos de decir que siguiendo la corriente a las novedades malas, se burlen de la piedad de los fieles, propongan un nuevo estilo de vida cristiana, unos nuevos preceptos de la Iglesia, unas nuevas aspiraciones espirituales, una nueva vocación social del clero, Una nueva civilización cristiana, y otras muchas cosas parecidas. Nada de esto Se tolerará ni en los libros ni en las conferencias.

Las Sagradas Reliquias y las tradiciones piadosas

»No se olviden de prestar atención a los libros que tratan de tradiciones piadosas locales o de las Sagradas Reliquias. No consentirán que en periódicos o revistas piadosas se hable de estos temas sin respeto o con desprecio, ni pretendiendo dar criterio, principalmente -como ocurre con frecuencia-, si se afirma que son cosas relativas o se emiten opiniones basadas en prejuicios.

»Acerca de las Sagradas Reliquias, hay que tener en cuenta lo siguiente: si los Obispos -que son los únicos que tienen esta facultad- saben con certeza que una reliquia no es auténtica, la deben retirar del culto de los fieles; si una reliquia no tiene su «auténtica» (certificado de autenticidad), por haberse perdido en alguna revolución civil o por alguna otra causa, no se deberá proponer al culto público hasta que el Obispo no la haya debidamente reconocido. No se echará mano del argumento de prescripción o de presunción fundada sino cuando se pueda basar en la antigüedad del culto, como recomienda el Decreto de la Congregación para las Indulgencias y para las Sagradas Reliquias, del año 1896: Las reliquias antiguas se deben seguir venerando como siempre, a no ser que en un caso particular haya motivos para pensar que son falsas.

»Cuando se trate de juzgar las tradiciones piadosas, se deberá tener presente que la Iglesia ha obrado en esto siempre con tanta prudencia, que no permite que estas tradiciones se pongan por escrito si no es con toda cautela y sin antes hacer la declaración mandada por Urbano VIII; y aun actuando así, no afirma la verdad del hecho: se limita a no prohibir que se crea en él, a no ser que para ello falten argumentos humanos. La Sagrada Congregación de Ritos, hace treinta años decretaba (11): Esas apariciones o revelaciones no fueron ni aprobadas ni condenadas por la Sede Apostólica, que solamente permite que se crea piadosamente en ellas con fe humana, conforme a la tradición de que gozan, confirmada por testimonios y documentos apropiados. Quien se atenga a esto nada debe temer, pues la devoción a alguna aparición, en lo que respecta al hecho, lleva implícita la condición de que ese hecho sea verdad, y entonces se llama relativa; pero también se llama y es absoluta porque se fundamenta en la verdad, ya que se dirige a las personas de los Santos que se quiere honrar. Esto mismo se ha de decir de las Reliquias.

»Por último, encomendamos a este Consejo de vigilancia que no pierda de vista en ningún momento a las instituciones sociales ya los escritos sobre cuestiones sociales, para que no se introduzca en ellos nada de modernismo, sino que se atengan a las prescripciones de los Romanos Pontífices.

Ultimas recomendaciones

» VII.-Para que no caiga en olvido lo que aquí mandamos, deseamos y ordenamos que todos los Obispos, en el plazo de un año después de publicado este documento, y más adelante cada tres años, manden un informe detallado y jurado a la Sede Apostólica acerca de todos los extremos que en esta Carta hemos desarrollado; asimismo lo harán acerca de las doctrinas que estén de actualidad entre el clero, de modo particular en los Seminarios y en los demás Institutos católicos, incluidos los que no estén sometidos a la autoridad del Ordinario. Lo mismo ordenamos a los Superiores Generales de las Ordenes Religiosas».

La enseñanza en los Seminarios y Noviciados

Confirmamos todo esto, urgiéndolo en conciencia, contra quienes, sabedores de ello, no obedezcan; y añadimos algunas particularidades que se refieren a los alumnos de los Seminarios ya los novicios de los Institutos religiosos.

En los Seminarios, las enseñanzas deben de estar programadas de modo tal que toda su planificación lleve a formar sacerdotes dignos de llevar ese hombre. No se puede pensar que la combinación de todas las enseñanzas vaya a ir en detrimento de la piedad. Todo ello toma parte en la formación, y son como las palestras en donde con una preparación diaria se ejercita la sagrada milicia de Cristo. Para conseguir un ejército bien entrenado, dos cosas son absolutamente necesarias: la doctrina que cultiva la mente y la virtud que perfecciona el alma. La una exige que los jóvenes alumnos seminaristas se instruyan en aquello que tiene más íntima relación con los estudios de las cosas divinas; la otra exige una singular categoría en la virtud y en la constancia. Observen, pues, quienes enseñan las asignaturas y la piedad, qué esperanzas da cada uno de los alumnos, y examinen las disposiciones que cada cual tiene; vean si se dejan llevar por su manera de ser, si son proclives al espíritu profano; si tienen disposiciones para ser dóciles, inclinados a ser piadosos, si no son dados a tenerse en buen concepto, si saben aprender lo que se les enseña; miren si van hacia la dignidad sacerdotal con rectitud de intención, o si se mueven por razones humanas; observen, por último, si poseen la santidad y la doctrina convenientes para esa vida; si faltara algo de esto, miren si al menos se podría asegurar que se proponen adquirirlo con decisión. Ofrecen no pocas dificultades estas averiguaciones; si les faltan las virtudes alas que Nos hemos referido, cumplirán los actos de piedad hipócritamente, y se someterán a la disciplina sólo por temor y no por convencimiento interior. Quien obedezca servilmente o rompa la disciplina por superficialidad o por rebeldía, está muy lejos de poder desempeñar el sacerdocio santamente. No se puede pensar que quien menosprecia la disciplina en casa no se apartará de ningún modo de las leyes públicas de la Iglesia. Si un Superior ve que algún muchacho está en estas malas disposiciones, adviértale de ello una y otra vez y, después de la experiencia de un año, si ve que no se corrige, deberá dimitirlo y ni él ni ningún otro Obispo lo volverán a admitir.

Condiciones para acceder al sacerdocio

Hay dos cosas que se requieren absolutamente para promover a alguien al sacerdocio; una vida limpia junto con una doctrina sana. No se olvide que los preceptos y consejos que los Obispos dirigen a quienes se inician en las sagradas Ordenes, también se aplican a quienes se preparan para ellas: «Hay que procurar que estos elegidos estén adornados de sabiduría celestial, de buenas costumbres y de una continua observancia de la justicia. ..Que sean honestos y maduros en ciencia y en obras…, que en ellos brille toda forma de justicia.»

Habríamos dicho ya bastante acerca de la honestidad de vida, si no fuera porque no es fácil separarla de la doctrina que cada cual asimile y las opiniones propias que defienda. Mas, como se dice en el libro de los Proverbios: Al hombre se le conoce por su sabiduría (12); y como dice el Apóstol: Quien… no permanece en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios (13). Cuando hay que dedicarse a aprender tantas y tan variadas cosas como nuestro tiempo enseña, de nada mejor se puede echar mano que de las luces que proporciona el progreso humano. Así, pues, si quienes forman parte del clero quieren llevar acabo su tarea según exigen estos tiempos, si quieren con fruto exhortar a la sana doctrina y argumentar contra quienes la impugnan (14), si quieren aprovechar \ para la Iglesia las realizaciones del genio humano, es necesario que adquieran ciencia y no una ciencia vulgar, y es necesario que se mantengan firmes en la doctrina. Hay que luchar contra enemigos bien preparados, que con frecuencia unen un alto nivel de estudios a una ciencia construida con astucia, cuyas teorías erróneas y vibrantes están expuestas con gran aparato de palabras, para que parezca que están diciendo algo nuevo y peregrino. Por eso hay que preparar seriamente las armas, es decir, han de adquirir gran riqueza de doctrina todos aquellos que se disponen a pelear en una tarea santísima y particularmente ardua.

Como la vida del hombre es tan limitada, que apenas si puede tomar un sorbo del abundante manantial que es el conocimiento de las cosas, hay que moderar el ansia de aprender y recordar estas palabras de San Pablo: no elevarse por encima de lo debido (15). Por esta razón, como los clérigos tienen la obligación de estudiar mucho y seriamente, ya en lo que se refiere a las Escrituras, como a la Fe, a las costumbres, a la piedad y al culto -la así llama- da ascética-, ya lo que se refiere a la historia de la Iglesia, el derecho canónico, a la elocuencia sagrada; con objeto de que los jóvenes no distraigan su tiempo con otras cuestiones, recortándolo de lo que es su principal estudio, prohibimos terminantemente que lean periódicos y revistas, por buenas que sean; los Superiores que no cuiden extremadamente esto, han de sentir gravemente culpable su con- ciencia.

Medidas contra la infiltración del modernismo

Para evitar toda posibilidad de que el modernismo se infiltre disimuladamente, queremos no sólo que se observe lo que decíamos en el número segundo más arriba transcrito, sino que además mandamos que cada doctor, al acabar los estudios de su segundo año, presente a su Obispo el texto que se propone explicar, o las cuestiones o tesis que va a exponer; aparte de esto, se deberá observar cómo lleva sus clases durante un año; si se ve que se aparta de la buena doctrina, esto será motivo para que se le haga abandonar la docencia. Por último, aparte de la profesión de fe, habrá de entregar a su Obispo el juramento, cuya fórmula se incluye más adelante, debidamente firmado.

También entregarán a su Obispo este juramento, además de la profesión de Fe, con la fórmula prescrita por Nuestro Antecesor Pío IV, y las definiciones añadidas por el Concilio Vaticano I:

I.-Los clérigos que se inician en las Ordenes mayores; a cada uno de ellos habrá que entregarle antes un ejemplar de la profesión de fe y otro del juramento, para que lo consideren detenidamente y conozcan también la sanción que lleva consigo la violación del juramento, como más adelante diremos.

II.-Los sacerdotes que se destinen a oír confesiones y los oradores sagrados, antes de que se les conceda autorización para ejercer sus funciones.

III.-Los Párrocos, Canónigos, Beneficiarios, antes de tomar posesión de su beneficio.

IV .-Los oficiales de las curias episcopales y de los tribunales eclesiásticos, incluidos el Vicario general y los jueces.

V .-Los predicadores en tiempo de Cuaresma.

VI.-Todos los oficiales de las Congregaciones Romanas o de los tribunales, ante el Cardenal Prefecto o el Secretario de la Congregación o tribunal correspondiente.

VIl.-Los Superiores y doctores de las Familias Religiosas y de las Congregaciones, antes de tomar posesión de su cargo.

La profesión de fe a que nos hemos referido y el documento impreso con el juramento han de ser expuestos en un tablón de anuncios especial en las Curias episcopales y en las oficinas de todas las Congregaciones Romanas. Si alguien osara violar este juramento -lo que Dios no permita- será acusado ante el Tribunal del Santo Oficio.

JURAMENTO CONTRA LOS ERRORES DEL MODERNISMO

Yo…, abrazo y acepto firmemente todas y cada una de las cosas que han sido definidas, afirmadas y declaradas por el Magisterio inerrante de la Iglesia, principalmente aquellos puntos de doctrina que directamente se oponen a los errores de la época presente. y en primer lugar: profeso que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser ciertamente
conocido y, por tanto, también demostrado, como la causa por sus efectos, por la luz natural de la razón mediante las cosas que han sido hechas, es decir, por las obras visibles de la creación. En segundo lugar: admito y reconozco como signos certísimos del origen divino de la religión cristiana los argumentos externos de la revelación, esto es, hechos divinos, y en primer término, los milagros y las profecías, y sostengo que son sobremanera acomodados a la inteligencia de todas las épocas y de los hombres, aun los de este tiempo. En tercer lugar: creo igualmente con fe firme que la Iglesia, guardiana y maestra de la palabra revelada, fue próxima y directamente instituida por el mismo verdadero e histórico Cristo, mientras vivía entre nosotros, y que fue edificada sobre Pedro, príncipe de la jerarquía apostólica, y sus sucesores para siempre. Cuarto: acepto sinceramente la doctrina de la fe transmitida hasta nosotros desde los Apóstoles por me- dio de los Padres ortodoxos siempre en el mismo sentido y en la misma sentencia; y por tanto, de todo punto rechazo la invención herética de la evo- lución de los dogmas, que pasarían de un sentido a otro diverso del que primero mantuvo la Iglesia; igualmente condeno todo error, por el que al dep6- sito divino, entregado a la Esposa de Cristo y que por ella ha de ser fielmente custodiado, sustituye un invento filosófico o una creación de la conciencia humana, lentamente formada por el esfuerzo de los hombres y que en adelante ha de perfeccionarse por progreso indefinido. Quinto: Sostengo con toda certeza y sinceramente profeso que la fe no es un sentimiento ciego de la religión que brota de los escondrijos de la subconsciencia, bajo presión del corazón y la inclinación de la voluntad formada moralmente, sino un verdadero asentimiento del entendimiento a la verdad recibida por fuera por oído, por el que creemos ser verdaderas las cosas que han sido dichas, atestiguadas y reveladas por el Dios personal, creador y Señor nuestro, y lo creemos por la autoridad de Dios, sumamente veraz

» También me someto con la debida reverencia y de todo corazón me adhiero alas condenaciones, declaraciones y prescripciones todas que se contienen en la Carta Encíclica Pascendi y en el Decreto Lamentabili, particularmente en lo relativo a la que llaman historia de los dogmas.

»Asimismo repruebo el error de los que afirman que la fe propuesta por la Iglesia puede repugnar a la historia, y que los dogmas católicos en el sentido en que ahora son entendidos, no pueden conciliarse con los auténticos orígenes de la religión cristiana.

Condeno y rechazo también la sentencia de aquellos que dicen que el cristiano erudito se reviste de doble personalidad, una de creyente y otra de historiador, como si fuera lícito al historiador sostenerlo que contradice a la fe del creyente, o sentar premisas de las que se siga que los dogmas son falsos y dudosos, con tal de que éstos no se nieguen directamente. Repruebo igualmente el método de juzgar e interpretar la Sagrada Escritura que, sin tener en cuenta la tradici6n de la Iglesia, la analogía de la fe y las normas de la Sede Apostólica, sigue los delirios de los racionalistas y abraza no menos libre que temerariamente la crítica del texto como regla única y suprema. Rechazo además la sentencia de aquellos que sostienen que quien enseña la historia de la teología o escribe sobre esas materias, tiene que dejar antes a un lado la opini6n preconcebida, ora sobre el origen sobrenatural de la tradición católica, ora sobre la promesa divina de una ayuda para la conservación perenne de cada una de las verdades reveladas, y que además los escritos de cada uno de los Padres han de interpretarse por los solos principios de la ciencia, excluida toda autoridad sagrada, y con aquella libertad de juicio con que suelen investigarse cualesquiera monumentos profanos. De manera general, finalmente, me profeso totalmente ajeno al error por el que los modernistas sostienen que en la sagrada tradición no hay nada divino, o lo que es mucho peor, lo admiten en sentido panteístico, de suerte que ya no quede sino el hecho escueto y sencillo, que ha de ponerse al nivel de los hechos comunes de la historia, a saber: unos hombres que por su industria, ingenio y diligencia, continúan en las edades siguientes la escuela comenzada por Cristo y sus Apóstoles. Por tanto, mantengo firmísimamente la fe de los Padres y la mantendré hasta el postrer aliento de mi vida sobre el carisma cierto de la verdad, que está, estuvo y estará siempre en la sucesión del episcopado .desde los Apóstoles (16); no para que se mantenga lo que mejor y más apto pueda parecer conforme a la cultura de cada época, sino para que nunca se crea de otro modo, nunca de otro modo se entienda la verdad absoluta e inmutable predicada desde el principio por los Apóstoles (17).

»Todo esto prometo que lo he de guardar íntegra y sinceramente y custodiar inviolablemente sin apartarme nunca de ello, ni enseñando ni de otro modo cualquiera de palabra o por escrito. Así lo prometo, así lo juro, así me ayude Dios, etc.»

LA PREDICACIÓN SAGRADA

Como quiera que después de una detenida observación Nos hemos dado cuenta de que sirven de poco los cuidados que los Obispos ponen para que se predique la Palabra, y esto no por culpa de los oyentes, sino más bien por causa de la arrogancia de los predicadores, que exponen la palabra de los hombres y no la de Dios, hemos creído oportuno divulgar en lengua latina, y recomendar a los Ordinarios el documento que, por mandato de Nuestro Predecesor León XIII, fue publicado por la Sagrada Congregación de Obispos y Regulares, el día 31 de julio de 1894, y enviado a los Ordinarios de Italia ya los Superiores de las Familias y Congregaciones Religiosas :

Piedad y doctrina

1.º «En primer lugar, por lo que se refiere a las virtudes de que deben estar adornados de manera muy eminente los oradores sagrados, tengan buen cuidado los Ordinarios y los Superiores de las Familias religiosas de no confiar es santo y salutífero ministerio de la palabra divina a quienes no sean piadosos con Dios ni amen a Jesucristo, Hijo de Dios y Señor nuestro, y no desborden de sí esta piedad y este amor. Si estas dotes faltan en los predicadores de la doctrina católica, no conseguirán ser más que bronces que resuenan o unos címbalos que tañen (18) ; jamás les debe faltar aquello de lo que procede la fuerza y la eficacia de la predicación evangélica, es decir, el celo por la gloria de Dios y por la salvación eterna de las almas. Esta necesaria piedad que deben tener los oradores sagrados ha de traslucirse muy particularmente en la manera de manifestarse su vida, no vaya a ser que la conducta de quienes predican esté en contradicción con lo que recomiendan sobre los preceptos y las costumbres cristianas, y no destruyan con obras lo que edifican de palabra. Esa piedad no debe resentirse de nada profano: debe estar adornada de gravedad, para que se vea que de verdad son ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios (19). De lo contrario, como acertadamente advierte el Doctor Angélico: si la doctrina es buena y el predicador es malo, éste es ocasión de blasfemia de la doctrina divina (20).

Pero a la piedad y las demás virtudes cristianas no les debe faltar ciencia; es evidente por sí, y la experiencia así lo confirma, que quienes no poseen abundante doctrina -principalmente doctrina sagrada- no pueden expresarse con sabiduría, no con rigor sistemático, ni con fruto; y tampoco quienes confiados en su innata facilidad de palabra, suben al púlpito con desenfado, casi sin prepararse. Estos ciertamente dan palos en el vacío, e inconscientemente son causa de que la palabra divina sea despreciada y objeto de burla; a ellos se les pueden aplicar sin restricción las palabras divinas: Ya que tú has rechazado la ciencia, yo te rechazaré también, para que no ejerzas mi sacerdocio (21)»

«Predicad el Evangelio…»

2º. – «Por consiguiente, que los Obispos y los Ordinarios de las Familias relgiosas no confíen el ministerio de la palabra a ningún sacerdote, sin que antes les conste que tiene una notable cantidad de piedad y de doctrina. Vigilen atentamente para que sólo hablen de las cosas que son propias de la predicación divina. En qué consisten estas cosas lo dijo el mismo Cristo nuestro Señor: Predicad el Evangelio… (22). Enseñándoles a observar todo lo que os he mandado (23). A lo cual Santo Tomás comenta: Los predicadores deben dar luz en lo que hay que creer, orientar en lo que hay que hacer, decir lo que hay que evitar, y ya apremiando, ya exhortando, no cesar de predicar a los hombres(24) . El Concilio de Trento dice: Poniéndoles de manifiesto los vicios que deben abandonar, y las virtudes que les conviene adquirir, para que puedan eludir la pena eterna y alcanzar la gloria del cielo (25). Todo esto lo resumió Pío IX escribiendo así: Predicando a Cristo crucificado, y no a sí mismos, anuncien al pueblo con claridad y sencillez los dogmas y preceptos de nuestra santa religión, valiéndose de un lenguaje serio y elegante; expongan a todos con detalle cuáles son sus correspondientes deberes, aparten a todos del pecado, enciéndalos en piedad; de esta forma, los fieles, alimentados con la palabra de Dios, se apartarán de todos los vicios, se sentirán inclinados a la virtud y podrán verse a salvo de las penas eternas y alcanzarán la gloria del cielo (26). De todo esto resulta evidente que los temas sobre los que hay que predicar son el Símbolo de los Apóstoles, la ley de Dios, los Mandamientos de la Iglesia, los Sacramentos, las virtudes y los vicios, los deberes de estado, los Novísimos del hombre, y las demás verdades eternas».

Más sermones y menos «conferencias»

3º – «Pero no es raro que a los modernos ministros de la palabra divina se les dé poco de esta riquísima e importantísima cantidad de cosas; las dejan de lado como si fueran algo desusado e inútil y casi las rechazan. Se han dado cuenta de que estas cosas que hemos citado no son precisamente las más apropiadas para arrancar esa popularidad que tanto apetecen; buscan sus propias cosas, no las cosas de Jesucristo (27), y esto lo hacen incluso durante los días de cuaresma y en los demás tiempos solemnnes del año. No sólo le cambian el nombre a todo, sino que ahora sustituyen los sermones de siempre por una especie de discursos poco adecuados para dirigirse a las mentes, a los que llaman CONFERENCIAS, que se prestan más a elucubraciones que a mover las voluntades ya estimular las buenas costumbres. No se convencen de que los sermones morales aprovechan a todos, mientras que las conferencias apenas si son de provecho para unos pocos; si en la predicación se lleva acabo un examen detenido de las costumbres, inculcando la castidad, la humildad, la docilidad a la autoridad de la Iglesia, de por sí se rectificarán las ideas equivocadas en la fe y se dará acogida a la luz de la verdad con mejor disposición de ánimo. Los conceptos equivocados que muchos tienen sobre la religión, sobre todo entre los mismos católicos, se deben achacar más a las malas inclinaciones de la concuspiscencia que a una actitud errada de la inteligencia, como afirman estas palabras divinas: Del corazón salen los malos pensamientos. ..las blasfemias (28). Haciendo referencia a las palabras del Salmista: Dijo el insensato en su corazón: Dios no existe (29), San Agustín comenta: en su corazón no en su cabeza».

Predicar con sencillez

4º – «De todas formas no hay que tomar lo que hemos dicho como si estas maneras de dirigir la palabra sean por sí reprobables, sino por el contrario, si se hace bien, pueden ser grandemente útiles e incluso necesarias para combatir los errores con que la religión es atacada. Pero hay que eliminar absolutamente del púlpito las maneras pomposas de hablar, que no hacen más que dar vueltas alas cosas en vez de animar ala buena conducta; que se refieren a lo que es más propio de la sociedad civil que de la religión; que miran más a la elegancia en el decir que. al logro de frutos. Todas estas cosas son más propias de ensayos literarios y de discursos académicos, pero no concuerdan en absoluto con la dignidad y la categoría de la casa de Dios. Los Discursos o conferencias que tienen por objeto defender la religión contra los ataques de los enemigos aun cuando a veces sean necesarios, no son cosa que esté al alcance de todos, sino que hay que ser muy capaz para ello. Pero incluso estos eximios oradores se han de andar con gran cautela, pues es- tas defensas de la religión sólo convienen si así lo aconsejan las circunstancias de lugar, de tiempo y de género de oyentes, y cuando se vea que no van a quedar infructuosas: es innegable que el juicio acerca de la oportunidad o no, corresponde a los Ordinarios. Además, en esta clase de discursos confíese más en la fuerza de la doctrina sagrada que en las palabras de la sabiduría humana; que la exposición tenga fuerza y sea lúcida, no ocurra que en las mentes de los oyentes queden grabadas más profundamente las teorías falsas que la verdad que se les opone, o que sobresalgan más las objeciones que las respuestas. De manera especial habrá que no abusar de estos discursos, sustituyendo por ellos a los sermones, como si éstos fuesen de menor categoría y menos eficaces, dejándolos, por consiguiente, para predicadores y oyentes vulgares; es muy cierto que a la gran masa de fieles les son altamente necesarios los sermones sobre las buenas costumbres, pero esto no quiere decir que deban tener menos categoría que los discursos apologéticos; de manera que los sermones se han de predicar por oradores de gran prestigio, sin tener en cuenta si el público oyente es de lo más elegante o de lo más corriente, y, al menos de vez en cuando, se deberán organizar estos sermones con especial cuidado. si no se hace así, la mayoría de los fieles estará siempre oyendo hablar de los errores, que casi todos ellos detestan; pero nunca oirá hablar de los vicios y pecados que a ellos y a todos nos acechan y manchan».

La Sagrada Escritura, fuente de predicación

5º. – Cuando el tema escogido para los sermones no es desacertado, hay otras cosas, muy graves, que producen lástima, si se consideran el estilo y la forma del discurso. Como espléndidamente dice Santo Tomás de Aquino, para que de verdad sea luz del mundo, el predicador de la palabra divina ha de reunir tres condiciones: primero, la solidez de doctrina, para no desviar de la verdad; segundo, claridad de exposición, para que su enseñanza no sea confusa; tercero, eficacia, para buscar la alabanza de Dios y no la suya propia (30). Pero la verdad es que, las más de las veces, la forma de hablar hoy día no está poco lejos de esas claridad y sencillez evangélicas que deben ser sus características, sino ..que más bien está toda cifrada en filigranas oratorias y en temas abstractos, que Superan la capacidad de entender del pueblo corriente. Es cosa verdaderamente lamentable, dan ganas de llorar con e las palabras del profeta: Las criaturas pidieron pan y no hubo quien se lo diera (31). Y también es muy te triste que con frecuencia falte en los sermones contenido religioso, ese soplo de piedad cristiana, esa fuerza divina y esa virtud del Espíritu Santo que mueve las almas y las impulsa hacia el bien: para conseguir esta fuerza y esta virtud, los predicadores sagrados siempre han de tener presentes las palabras del Apóstol: Mi palabra y mi predicación no consisten en persuasivos vocablos de sabiduría humana, sino en mostrar el espíritu y la virtud (32). Quienes confían en persuasivos vocablos de sabiduría humana, casi nada o nada tienen en cuenta la palabra divina ni las Sagradas Escrituras, que ofrecen el más poderoso y abundante manantial para la predicación, como no hace mucho tiempo enseñaba León XIII, con estas importantes palabras: «Esta característica virtud de las Escrituras, que procede del soplo del Espíritu Santo, es la que da autoridad al orador sagrado, le otorga la libertad de apostolado, le confiere una elocuencia viva y convincente. Quienquiera que esgrime al hablar el espíritu y la fuerza de la palabra divina, ése no habla sólo con palabras, sino con firmeza, con el Espíritu Santo y lleno de confianza (33). Hay que decir que actúan a la ligera y con imprudencia quienes predican sus sermones y enseñan los preceptos divinos como si solamente utilizaran palabras de ciencia y de prudencia humanas, apoyándose más en sus propios argumentos que en los divinos. La oratoria de éstos, aun cuando sea brillante, necesariamente carecerá de vigor y será fría, puesto que le falta el fuego de la palabra de Dios, y por eso estará lejos de tener esa fuerza que es propia de la palabra divina: Viva es la palabra de Dios, y eficaz, y penetrante como una espada de doble filo que llega hasta los entresijos del alma (34). Además de que las personas más sabias están de acuerdo en que las Sagradas Escrituras son de una maravillosa, variada y rica elocuencia, adecuada a las cosas más grandes, San Agustín también lo comprendió así y habló de ello ampliamente (35); incluso es algo que se pone en evidencia en los oradores sagrados de mayor categoría, y quienes deben su fama a una asidua frecuentación ya una piadosa meditación de los Libros Sagrados así lo afirmaron, dando gracias a Dios (36)».

»La Biblia es, pues, la principal y más asequible fuente de elocuencia sagrada. Pero quienes se constituyen en pregoneros de novedades, no alimentan el acervo de sus discursos de la fuente de agua viva, sino que insensatamente y equivocados se arriman a las cisternas agrietadas de la sabiduría humana; así, dando de lado a la doctrina inspirada por Dios, o ala de los Padres de la Iglesia y a la de los Concilios, todo se les vuelve airear los nombres y las ideas de escritores profanos y recientes, que toda- vía viven: estas ideas dan lugar con frecuencia a interpretaciones ambiguas o muy peligrosas».

Buscar el fruto sobrenatural en la predicación

»Otra manera de hacer daño es la de quienes hablan de las cosas de la religión como si hubiesen de ser medidas según los cánones y las conveniencias de esta vida que pasa, dando al olvido la vida eterna futura: hablan brillantemente de los beneficios que la religión cristiana ha aportado a la humanidad, pero silencian las obligaciones que impone; pregonan la caridad de Jesucristo nuestro Salvador, pero nada dicen de la justicia. El fruto que esta predicación produce es exiguo, ya que, después de oirla, cualquier profano llega a persuadirse de que, sin necesidad de cambiar de vida, él es un buen cristiano con tal de decir: Creo en Jesucristo (37)».

»¿Qué clase de fruto quieren obtener estos predicadores? No tienen ciertamente ningún otro propósito más que el de buscar por todos los medios ganarse adeptos halagándoles los oídos, con tal de ver el templo lleno a rebosar, no les importa que las almas queden vacías. Por eso es por lo que ni mencionan el pecado, los novísimos, ni ninguna otra cosa importante, sino que se quedan sólo en palabras complacientes, con una elocuencia más propia de un arenga profana que de un sermón apostólico y sagrado, para conseguir el clamor y el aplauso; contra estos oradores escribía San Jerónimo: Cuando enseñes en la Iglesia, debes provocar no el clamor del pueblo, sino su compunción: las lágrimas de quienes te oigan deben ser tu alabanza (38). Así también estos discursos se rodean de un cierto aparato escénico, tengan lugar dentro o fuera de un lugar sagrado, y prescinden de todo ambiente de santidad y de eficacia espiritual. De ahí que no lleguen a los oídos del pueblo, y también de muchos del clero, las delicias que brotan de la palabra divina; de ahí el desprecio de las cosas buenas; de ahí el escaso o el nulo aprovechamiento que sacan los que andan en el pecado, pues aunque acudan gustosos a escuchar, sobre todo si se trata de esos temas cien veces seductores, como el progreso de la humanidad, la patria, los más recientes avances de la ciencia, una vez que han aplaudido al perito de turno, salen del templo igual que entraron, como aquellos que se llenaban de admiración, pero no se convertían (39)».

Deber grave de los Obispos

»Siendo, pues, deseo de esta Sagrada Congregación, por mandato de nuestro Santísimo Señor el Papa, cortar tantos y tan grandes abusos, apremia a los Obispos ya los Superiores de las Familias Religiosas para que con toda su autoridad apostólica se opongan a ellos y cuiden de extirparlos con todo su empeño. Habrán de recordar lo que les ordenaba el Concilio de Trento (40) -tienen obligación de buscar personas iddóneas para este oficio de predicar-, conduciéndose en este asunto con la mayor diligencia y cautela. Si se tratase de sacerdotes de su propia diócesis, cuiden los Ordinarios de no autorizar nunca para predicar a nadie cuya vida, cuya ciencia y cuyas costumbres no hayan sido antes probadas (41), es decir, si no se les ha encontrado idóneos por me- dio de un examen o de algún otro modo. Si se trata de sacerdotes de otra diócesis, no permitirán que suban al púlpito, sobre todo en las festividades solemnes, si no consta antes por escrito la autorización de su propio Ordinario, garantizando sus buenas costumbres y su aptitud para ese oficio. Los Superiores de las Ordenes, Sociedades o Congregaciones Religiosas no autorizarán a ninguno de sus súbditos para que prediquen, y mucho menos los recomendarán ante los Ordinarios, si no están debidamente convencidos de su honestidad de vida y de sus facultades para predicar. Si después de haber autorizado por escrito a un predicador, comprueban que éste se aparta en su predicación de las normas que en este documento establecemos, deberán obligarle a obedecer; y si no hiciera caso, le deberán prohibir que predique, incluso si fuese menester con las penas canónicas que parezcan oportunas».

Hemos creído conveniente prescribir y recordar todo esto, mandando que se observe religiosamente; Nos vemos movidos a ello por la gravedad del mal que aumenta día a día, y al que hay que salir al paso con toda energía. Ya no tenemos que vernos, como en un primer momento, con adversarios disfrazados de ovejas, sino con enemigos abiertos y descarados, dentro mismo de casa, que, puestos de acuerdo con los principales adversarios de la Iglesia, tienen el propósito de destruir la fe. Se trata de hombres cuya arrogancia frente a la sabiduría del cielo se renueva todos los días, y se adjudican el derecho de rectificarla, como si se estuviese corrompiendo; quieren renovarla, como si la vejez la hubiese consumido; darle nuevo impulso y adaptar- la a los gustos del mundo, al progreso, a los caprichos, como si se opusiese no a la ligereza de unos pocos sino al bien de la sociedad.

Nunca serán demasiadas la vigilancia y la firmeza, con que se opongan a estas acometidas contra la doctrina evangélica y contra la tradición eclesiástica, quienes tienen la responsabilidad de custodiar fielmente su sagrado depósito.

Hacemos públicas estas advertencias y estos saludables mandatos, por medio de este Motu proprio y con conciencia de lo que hacemos; habrán de ser observados por todos los Ordinarios del mundo católico y por los Superiores Generales de las Ordenes Religiosas y de los Institutos eclesiásticos; queremos y mandamos que se ratifique todo esto con Nuestra firma y autoridad, sin que obste nada en contra.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el 1 de septiembre de 1910, año octavo de Nuestro Pontificado.

PÍO PP. X

NOTAS

(1) Del 8 de septiembre de 1907
(2) León XII, encíclica Aeterni Patris
(3) De ente et Essentia, introducción
(4) León XIII, carta apostólica, 10 de diciembre de 1889
(5) Alocución Pergratus Nobis a los investigadores de la ciencia, del 7 de marzo de 1880
(6) Ibidem
(7) 25-1-1897: ASS, vol. 30, pag.39
(8) Encíclica Nobilísima, 8-2-1884
(9) Actas de la Reunión de Obispos de la Umbría, Noviembre de 1849. tit. II, art. 6
(10) Instrucción S. C. NN. EE. EE., 27-1-1902
(11) Decreto dl 2 de mayo de 1877
(12) Prov. 12, 8
(13) 2 Jn. 9
(14) Tit. 1, 9.
(15) Rom., 12, 3
(16)San Irineo
(17) Tertuliano, De praescr, c. 28
(18) I Cor. 13, 1
(19) i Cor 4,1
(20) Comm. in Matth. V
(21) Os 4, 6
(22) Mc 16 15
(23) Mt 28,20
(24) Ibidem
(25) Sesión V, cap. 2 De Reform.
(26) Encíclica 9-XI-1846
(27) Filip 2,21
(28) Mt. 15,19
(29) Salm 13, 1
(30) Ibidem
(31) Tren 4, 4
(32) I Cor. 2, 4
(33) I Tes 1, 5
(34) Hebr. 4, 12
(35) De Doctr. Christ., IV, 6, 7
(36) Encíclica de Studiis Script. Sacr., 18-XI-1893
(37) Cardenal Bausa, arzobispo de Florencia, ad iuniorem clerum, 1892
(38) Ad Nepotian
(39) Cfr. San Agustín, in Matth. XIX, 25
(40) Sesión V, c.2 De reform.
(41) Ibidem

Pablo VI promovió el anticonceptivo natural, que nada tiene de "natural"...

Pablo VI (el hebreo Montini Alghiusi) eliminó el juramento antimodernista para todo nuevo sacerdote…

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

FÓRMULA
QUE SE DEBE EMPLEAR PARA LA PROFESIÓN DE FE
EN LOS CASOS EN QUE LO PRESCRIBE EL DERECHO
EN LUGAR DE LA FÓRMULA TRIDENTINA
Y DEL JURAMENTO ANTIMODERNISTA

(17 de julio de 1967)

Profesión de Fe

Yo, N., creo con fe firme y profeso todas y cada una de las cosas que se contienen en el Símbolo de la fe, a saber:

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

También acepto y retengo firmemente todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres, propuestas por la Iglesia, sea definidas por un juicio solemne, sea afirmadas y declaradas por el magisterio ordinario, tal como son propuestas por la misma, en especial las que se refieren al misterio de la santa Iglesia de Cristo, sus Sacramentos, el Sacrificio de la Misa y el Primado del Romano Pontífice.

San Simón Stock y el escapulario del Carmen

julio 16, 2014

Historia de la Devoción a
Nuestra Señora
del Monte Carmelo

Según tradición carmelita, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la fe crisitana ; siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Monte Carmelo, en el lugar mismo desde donde Elías viera la nube, que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios. Estos religiosos se llamaron Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, y pasaron a Europa en el siglo XIII , con los Cruzados, aprobando su regla Innocencio IV en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor, y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio bendijo ese hábito y le otorgó varios privilegios, no sólo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo. Llevando éstos el escapulario, que es la reducción del que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima Virgen verse pronto libres del Purgatorio, si hubieran sido fieles en observar las condiciones impuestas para su uso.

    1. El escudo carmelitano

El Escudo Carmelitano es un emblema verdaderamente bello por su sencillez, celebre por su antigüedad y sagrado significado.

Esta compuesto de fondo blanco en la parte superior y marrón la inferior, representa el vestido que la Stma. Virgen llevo en vida y el hábito de los carmelitas.

Así mismo la parte inferior marrón indica el Monte Carmelo donde vivió la Stma. Virgen durante su vida mortal, la Cruz fue agregada por San Juan de la Cruz en la época de la reforma, representado a Nuestro Señor Jesucristo.

En el centro de color marrón (Monte Carmelo), se encuentra una estrella plateada, que representa a la Stma. Virgen María.

El fondo blanco de la parte superior significa que el profeta Elías contemplo a la Stma. Virgen María en una nubecilla blanca, en el mismo fondo se posan dos estrellas, doradas las cuales representan a dos grandes profetas N.N.P.P. Elias y Eliseo.

En la parte superior del escudo se encuentran doce estrellas las cuales significan la corona de la Stma. Virgen María, simbolizan los doce grandes favores y gracias que concedió a su orden y de manera especial, los doce privilegios y gracias singulares con el que el Señor ensalzó a María.

De la corona que se encuentra en la parte superior del Escudo sale un brazo que sujeta una espada, se le atribuye al Santo Patriarca Elías, termina en un punta en llama de fuego con esta dio muerte a los falsos profetas de Baal en el Torrente de Gison, por la honra de Nuestro Señor Dios Padre.

A la vuelta de la espada hay una inscripción en latín que dice: ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCITUUM, Me abrazo, me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.

  2. Promesas  “Su misma nobleza de origen, decía el Papa León XIII, su venerada antigüedad, su extraordinaria propagación, así como los saludables efectos de piedad por él obtenidos, y los insignes milagros obrados por su virtud, lo recomiendan con el mayor encarecimiento”. A él ha vinculado la Virgen dos maravillosas promesas: 

Primera promesa 

  Es la gran promesa, el privilegio de preservación o exención del infierno para cuantos mueren revestidos con el Escapulario Carmelitano. Orando con fervor a la Virgen S. Simón Stock, General de la Orden Carmelitana, apareciósele circundada de ángeles la Stma. Virgen (15 de Julio de 1251) y entregándole, como prenda de su amor maternal y de ilimitado poder, el Santo Escapulario, prometióle que cuantos murieren revestidos de él no se condenarían. Las palabras de la Virgen fueron éstas:

“El que muriere con el Escapulario no padecerá el fuego del infierno”.

Segunda promesa

  Estando orando el Papa Juan XXII, se le apareció la Virgen, vestida del hábito carmelitano, y le prometió sacar el purgatorio del sábado después de la muerte al que muriese con el Escapulario. María dijo al Papa: “Yo Madre de misericordia, libraré del purgatorio y llevaré al cielo, el sábado después de la muerte, a cuantos hubieses vestido mi Escapulario”.

Tal es el privilegio Sabatino, otorgado por la Reina del Purgatorio, a favor de sus cofrades carmelitas, el Papa Juan XXII y promulgado por éste en la Bula Sabatina (3 de Marzo de 1322) aprobada después por más de veinte sumos pontífices. Por él, el Sábado siguiente a la muerte de los cofrades carmelitas, o como lo interpreta la iglesia, cuanto antes, pero especialmente el sábado, según declaración del Paulo V, la Virgen del Carmen, con cariño maternal, los libra de la cárcel expiatoria y los introduce en el Paraíso.

El Papa Paulo V expidió el 20 de enero de 1613 el siguiente Decreto:

“Permítase a los Padre Carmelitas predicar que el pueblo cristiano puede piadosamente creer que la Bienaventurada Virgen María con sus interceciones continuas, piadosas sufragios y méritos y especial protección, ayudara después de la muerte, principalmente el sábado, día a ella dedicado, a las almas de sus cofrades que llevaren el habito carmelitano”.

  Condiciones para ganar estos privilegios

Para merecer la primera Promesa de la perseverancia final, se requiere haber recibido el Escapulario de manos de sacerdote, llevarlo siempre puesto, especialmente en la hora de la muerte, e inscribir el nombre en el libro de la cofradía.

Para ganar la segunda Promesa, el privilegio Sabatino, sobre los tres requisitos anteriores, se exige guardar castidad, según el propio estado, rezar siete padrenuestros, 7 avemarías y 7 glorias.

Guardar abstinencia (si pueden hacerlo) los miércoles y los sábados; esta obligación puede un confesor conmunitarla por otros rezos.

  3. Indulgencias plenarias.-Quienes llevan el escapulario del Carmen se unen a la familia carmelita y pueden ganar indulgencia plenaria el día en que le imponen el escapulario y los siguientes días:

  • 16 de mayo (San Simón Stock).

  • 16 de julio (Virgen del Carmen).

  • 20 de julio (San Elías Profeta).

  • 1 de octubre (Santa Teresa de Lisieux).

  • 15 de octubre (Santa Teresa de Jesús).

  • 14 de noviembre (Todos los Santos Carmelitas).

  • 14 de diciembre (San Juan de la Cruz).

  B. CONDICIONES.

  1. Para la promesa de salvación. Se requiere:

  • Tener impuesto el escapulario. (Basta hacerlo una sola vez).

  • Llevarlo puesto. Puede sustituirse por una medalla. Tanto la medalla como el escapulario deben estar bendecidos.

  • Devoción a María; procurar imitarla; desear ser buenos hijos suyos. El escapulario son dos trocitos de tela que simbolizan una vestimenta. Y quien viste el hábito de María debe vivir como Ella, ejercitando las virtudes cristianas. De modo que el hábito-vestido vaya unido al hábito-virtud.

.  2. Para el privilegio sabatino. Se precisa, además de lo anterior: Guardar la castidad propia de su estado. (La confesión recupera la situación perdida).

  Rezar el oficio parvo de nuestra Señora. Este rezo puede sustituirse por la abstinencia de carne los miércoles y sábados. También se mencionan otras posibles sustituciones: el rezo del oficio divino o del Rosario. Para las indulgencias. Se necesitan los requisitos propios de las indulgencias, más las condiciones del escapulario en la promesa de salvación.

  3. La medalla.-San Pío X (Santo Oficio, 16.XII.1910) decretó que el escapulario, después de su imposición, puede sustituirse por una medalla de metal que lleve por un lado una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por el otro una imagen de la Santísima Virgen (suele ser del Carmen).

   C. BENDICIÓN E IMPOSICIÓN

Para la bendición y para la imposición del escapulario hay varias fórmulas. Unas aprobadas para las diferentes ramas del Carmelo, otras de carácter más general.

Unidad en la Fe

Hasta la Neo Iglesia reconoce que las canonizaciones son infalibles… pero hay “canonistas” insidiosos

julio 11, 2014
Sciaca: "comparto la tesis de algunos canonistas autorizados que sugieren evitar la fórmula utilizada para la definición de las verdades de fe"... ¿cuáles canonistas autorizados?

Pinocho Sciacca: “comparto la tesis de algunos canonistas autorizados que sugieren evitar la fórmula utilizada para la definición de las verdades de fe”… ¿cuáles canonistas autorizados?

(Transcrito de Vatican Insider/ Andrea Tornielli)

¿Cuando el Papa proclama un nuevo santo, extendiendo el culto a toda la Iglesia, es infalible? Muchos teólogos, la mayoría, creen que sí, y esto es lo que normalmente se dice y se enseña. Interrogamos al respecto al obispo Giuseppe Sciacca, famoso canonista y secretario adjunto del tribunal de la Signatura Apostólica. 

¿El Papa es infalible cuando proclama un nuevo santo?

«Según la doctrina común y prevalente, el Papa, al proceder con una canonización, es infalible. Como se sabe, la canonización es la sentencia con la que el Pontífice declara solemnemente que un beato goza de la gloria del cielo y extiende su culto a la Iglesia universal, preceptiva y definitivamente. No se discute, pues, si la canonización es expresión del primado de Pedro. Pero al mismo tiempo no debería considerarse infalible según los criterios para la infalibilidad que encontramos definidos en la constitución dogmática “Pastor aeternus” del Concilio Vaticano I». 

¿Esto significa que, según su opinión, el Papa puede equivocarse al proclamar un santo?

«No he dicho esto. No pretendo negar que la sentencia emitida en las causas de canonización tenga un carácter definitivo; sería temerario (es más, impío) afirmar que el Papa puede errar. Pero lo que digo es que la proclamación de la santidad de una persona no es una verdad de fe, porque no pertenece al conjunto de las definiciones dogmáticas y no tiene como objeto directo o explícito ninguna verdad de fe o de moral, contenida en la revelación, sino solamente un hecho indirectamente relacionado. No es casual que ni el Código de derecho canónico de 1917 ni el Código actual ni el Catecismo de la Iglesia católica expongan  la doctrina de la Iglesia sobre las canonizaciones». 

Monseñor, pero hay que reconocer que la mayor parte de quienes apoyan la infalibilidad cuentan con un aliado considerable: Santo Tomás…

«Claro, lo sé muy bien. Tomás de Aquino (FC: le quita el título de santo) es el autor más prestigioso que sostiene esta tesis (FC: para él el Doctor Común es solamente un “autor prestigioso”). Pero hay que decir que el uso del lenguaje y del concepto de infalibilidad en épocas tan lejanas del siglo XIX, es decir del Concilio Vaticano I, corre el riesgo de caer en el anacronismo (FC: para el “canonista” las definiciones dogmáticas del Vaticano Primero pueden ser anacrónicas”) . Santo Tomás situaba la canonización a mitad de camino entre las cosas de la fe y los juicios sobre los hechos particulares que pueden ser contaminados por falsos testimonios, a pesar de concluir que la Iglesia no podía equivocarse: sostenía, efectivamente, que “es pío creer que el juicio es infalible”. He dicho, y repito, que la “Pastor aeternus” define rigurosamente y acota el concepto de infalibilidad pontificia que, anteriormente, podía absorver y contener o ser asimilado al concepto de “inerrancia” o “indefectibilidad” de la Iglesia. La canonización es como una doctrina a la que no es lícito oponerse, pero que no se define “de fe” en cuanto debe ser necesariamente creída por todos los fieles»

FC: si no es lícito, entonces es ilícito… entonces ¿por qué lo hace?.

¿Y qué hacemos con las palabras de Papa Benedicto XIV (Próspero Lambertini), que en su “De servorum Dei beatificatione et beatorum canonizazione” afirma que “suena a herejía” la tesis de la no infalibilidad?

«Es una tesis no vinculante, pues forma parte de su obra de gran canonista, pero en el ámbito de doctor privado. No tiene que ver con su magisterio pontificio». 

FC: entonces cuando la Iglesia la ha sostenido como doctrina común que las canonizaciones son infalibles, como doctrina próxima a ser de fe… ¿se debe dudar de ella, a pesar de ser impío?

Pero también en una nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de mayo de 1998, se alude a la infalibilidad en las canonizaciones.

FC: esa nota demuestra que hasta la Neo Iglesia sostiene la infalibilidad de las canonizaciones. 

«Se trata de un pasaje claramente explicativo, y no definitorio en relación con los contenidos. El argumento recurrente según el cual la Iglesia no puede enseñar o favorecer el error es intrínsecamente débil en este caso. Pero decir que un acto no es infalible no significa afirmar que sea un acto erróneo o que necesariamente engañe. De hecho, el error podría haber sido muy raro o incluso nunca haber existido. La canonización, sobre la que todos admiten que no deriva inmediatamente de la fe, nunca es una verdadera definición en materia de fe o de costumbres…». 

FC: insidia total: “no lo sé, no hay prueba en contra, pero puede ser falible… aunque sea impío decirlo” 

¿Hay elementos históricos que autoricen su postura?

«Me parece que revela la autoconsciencia, por lo menos problemática, que los Papas tenían de la infalibilidad en las canonizaciones la fórmula de la llamada “protestatio”, en vigor hasta el Pontificado de León X. Los Pontífices, inmediatamente antes de proceder al acto de la canonización, afirmaban solemne y públicamente que no pretendían hacer nada que fuera en contra de la fe, de la Iglesia católica o del honor de Dios. También se pueden citar las breves oraciones que monseñor Antonio Bacci, después cardenal y gran cultor del “stylus Curiae”, pronunciaba en nombre del Papa durante los ritos de canonización en San Pedro, después de la preparación del abogado consistorial, con expresiones que no siguen la tesis “infalibilista”, por ejemplo “inerrans oraculum” (inerrante, no infalible oráculo), “immutabile sententiam” (inmutable, no infalible sentencia), “expectatissimam sententiam” (esperadísima, no infalible sentencia).

FC: ¿si es inmutable, no es infalible?. La insidia lleva a los falsos teólogos a entender negro donde dice blanco.

Aún más; un historiador como Heinrich Hoffmann (FC: hebreo) admite que una objeción sobre la infalibilidad podría provenir (dentro del entonces rito de canonización en vigor hasta la reforma de Pablo VI) del hecho de que inmediatamente antes de la solemne delcaración, los Pontífices manifestaran algún recelo, “mentem vacillantem”, invocando “specialem Sancti Spiritus assistentiam” (una asistencia especial del Espíritu Santo)». 

FC: otra insidia del “canonista”… si los papas invocan la asistencia del Espíritu Santo, ¿se supone que atenta contra la infalibilidad, en lugar de confirmarla? 

Perdone, pero, entonces, ¿qué es la canonización?

«Es la clausura definitiva e irreformable de un proceso, es la sentencia final de un íter procesual histórico y canónico, relacionado siempre con una cuestión de hecho, histórica. Englobarla en la infalibilidad significaría extender la infalibilidad misma mucho más allá de los límites definidos por el Concilio Vaticano I». 

FC: precisamente lo que afirman los lefebvrianos como Álvaro Calderón Robello.

Pero en la actualidad, en el instante de la proclamación, el Papa dice “decernimus e definimus”, es decir “decretamos y definimos”. Suena a una “definición”…

«Es por ello que comparto la tesis de algunos canonistas autorizados que sugieren evitar la fórmula utilizada para la definición de las verdades de fe y que proponen la fórmula, más correcta, de “declaramus”, es decir “declaramos”. Y, de hecho, como escribe un teólogo “clásico” de la escuela romana del siglo pasado, como monseñor Antonio Piolanti, entre las condiciones necesarias para identificar la infalibilidad se exige que el Pontífice manifieste explícitamente, de alguna manera (como sucedió en 1854 con la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, o en 1950 con el de la Asunción), en el “stylus” de la fórmula, además del contexto, la intención de proponer a toda la Iglesia, como dogmática, una verdad contenida en el depósito de la revelación». 

Asís versión 2.0: convoca Sinagoglio a partido de fútbol entre herejes

julio 11, 2014
barza messi

Entre otros de diversas confesiones… jugarían Roberto Baggio, Zinedine Zidane, Lionel Messi, Francesco Totti, Gianluigi Buffon y el entrenador portugués José Mourinho.

(ACI)

El emblemático exjugador de la selección de Argentina y excapitán del Inter de Milán (Italia), Javier “Pupi” Zanetti, volverá a una cancha de fútbol a pedido del Papa Francisco para un partido interreligioso por la paz.

El volante argentino jugará junto con el italiano Roberto Baggio y el francés Zinedine Zidane. También es probable que participen del juego Lionel Messi, Francesco Totti, Gianluigi Buffon y el entrenador portugués José Mourinho. Esta vez el “Pupi” vestirá los “colores de la paz”, informa L`Osservatore Romano.

Zanetti explicó a través del diario del Vaticano que está organizando “un partido querido explícitamente por el Papa Francisco”, en el que jugarán futbolistas de todas las religiones en nombre de la paz y del diálogo, y que se realizará el lunes 1º de septiembre en el Estadio Olímpico de Roma.

Al respecto, el exjugador preguntó: “¿Cuántos valores pueden ser testimoniados así, simplemente, gracias a un partido? Como los que queremos afirmar el próximo primero de septiembre en Roma, en donde reuniremos a futbolistas de todas las religiones para hacer entender, con un gesto simbólico, que es posible construir un mundo en paz, hecho de diálogo, de respeto por los otros, por quienes, aunque tengan ideas diferentes de las mías, no son mis enemigos, sino ocasión de crecimiento y de riqueza”.

En sus años como profesional así como en su vida personal y familiar, Javier Zanetti ha demostrado su ser católico. Por ello el Santo Padre le encomendó la organización, a través de su fundación “Pupi” y con la colaboración de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, el primer “Partido interreligioso por la paz”.

La Pontificia Academia de las Ciencias confirmó que se prevé la participación de muchas estrellas del mundo futbolístico, aunque no ha dado mayores detalles al respecto.

De dónde llega el nuevo presidente del vatibanco

julio 11, 2014
Franssu, un cachorro de los Rothschild...

Franssu, un cachorro de los Rothschild…

(Transcrito de ABC)

Hace poco más de un año Jean-Baptiste de Franssu recibió una llamada telefónica del Vaticano. Al otro lado de la línea estaba el español Lucio Ángel Vallejo Balda. El contenido de la conversación puede resumirse en pocas palabras: le invitaba a incorporarse a una comisión de expertos que revisaría la estructura económico-administrativa del Vaticano.

Para el presidente de Incipit, una consultora con base en Bruselas especializada en estrategia y en fusiones y adquisiciones, fue una doble sorpresa. Primero, porque aunque colabora con varias instituciones de caridad de Estados Unidos, no había trabajado directamente con la Iglesia católica. Y segundo, porque tenía sólo tres minutos para responder.

De Franssu es un experto en gestión de activos y presidió la Federación Europea de Fondos y Gestión de Activos. Según su currículum fue CEO de la sociedad de inversión Invesco Europe y director del Groupe Caisse des Dépôts et Consignations, las cajas de ahorros francesas.

El caso es que aceptó trabajar con monseñor Vallejo Balda. Y eso que no recibiría ninguna compensación económica por su ayuda. Aunque la comisión terminó sus trabajos en abril, dos meses antes el Papa pidió a de Franssu que fuera miembro del nuevo Consejo de Economía de la Santa Sede, encargado de marcar las políticas económicas de la Santa Sede y de sus departamentos financieros.

Nació en Francia en 1963, está casado y tiene 4 hijos. El martes cumplió 51 años. No lleva ni siquiera uno en la órbita del Vaticano, y es el principal candidato a convertirse en presidente del nuevo Ior. Le tocarádirigir la Fase 2 de la transformación que ha ordenado Francisco.

Su experiencia en gestión de activos no le servirá directamente, porque todo apunta a que el Ior se centrará en las tareas propias de una pequeña banca comercial, y que otro departamento, el Apsa, se hará cargo de las tareas de banca central. Pero aunque el Ior cambie, sigue siendo enormemente simbólico.

Posible conflicto de intereses

Los detractores de de Franssu han avisado de un posible conflicto de intereses. Su hijo Louis Victor trabaja para el Promontory Group, la consultora americana que ha revisado las 19.000 cuentas que tenía el Ior. La Autoridad de Información Financiera, el organismo vaticano que vigila que no haya lavado de capitales, no lo considera un problema, ya que fue contratado después de que venciera el contrato con la consultora. También Promontory asegura que no viola sus reglas sobre contratación de familiares de clientes actuales o del pasado.

Se convertirá en el tercer presidente que tiene el Ior en los últimos tres años. Llega en medio de un proceso de reforma que está bien encaminado pero que necesita nuevas caras y nuevas energías. Para concluirlo, cuenta con el apoyo del cardenal George Pell, prefecto de Economía, y del Papa Francisco. No bastan, necesitará armarse de paciencia para no tener que seguir la estela de sus predecesores.

Ateos ofrecen cinco euros por cada crucifijo retirado de edificios públicos en España… (FC: pero en monedas de plata…)

julio 9, 2014
Ateos

¡Qué barato pagan su camino al precipicio…!

(ACI/EWTN Noticias)

Por cada símbolo religioso que sea retirado de las instalaciones de un organismo financiado con dinero público, la Asociación Valenciana de Ateos y Librepensadores pagará cinco euros.

La campaña ¨Descuelga un crucifijo por los servicios públicos¨, pretende ¨incentivar razonada y económicamente¨ el cumplimiento de la aconfesionalidad del Estado que define la Constitución. Escuelas, hospitales, cuarteles, juzgados, ayuntamientos, cientos de edificios son susceptibles de acogerse a una campaña que, con un presupuesto total de 2.500 euros, espera retirar 500 crucifijos.

“Queremos devolver los símbolos religiosos a su lugar natural, que son las iglesias, los templos o los conventos. Los crucifijos que recojamos los depositaremos en instituciones religiosas que es donde tienen que estar”, explica Antonio Pérez Solís, presidente de la asociación. Según el barómetro del CIS de abril de 2014, el 26,1% de la población española se declara no creyente, agnóstica o atea.

El procedimiento de recogida de los símbolos parece sencillo. “La campaña incluye cualquier organismo estatal, autonómico o local que realice su función en la Comunidad Valenciana. El responsable del centro es quien contactará con la asociación. No podemos pedir a un empleado que descuelgue el crucifijo porque no tiene la facultad de hacerlo y se mete en un lío”, explica Solís. “¿Estarán por la labor los directores de los centros?

El gobierno regional de Valencia, regido por el Partido Popular, – liberal- ha exigido en numerosos centros públicos, (escuelas, hospitales, etc) que se retiren los símbolos religiosos basándose en “la aconfesionalidad del Estado reflejada en la Constitución”. La campaña defiende la laicidad porque “cualquier persona puede llevar símbolos o textos sagrados de su confesión donde quiera que vaya sin necesidad de que el Estado se los proporcione”.

La Asociación Valenciana de Ateos y Librepensadores recuerda que “los símbolos religiosos no tienen ninguna funcionalidad objetiva que ayude a prestar un servicio público mejor o de forma más eficiente”.

El presidente de la Asociación Valenciana de Ateos y Librepensadores, –que recibe una subvención oficial- añade que “es en las zonas rurales donde más continúan haciendo uso de esos símbolos religiosos en dependencias públicas, sobre todo en las escuelas y bibliotecas porque dicen que no vulnera el derecho de los padres a la libre educación”.

Roma niega documentos de abusos en Australia porque “reflejan deliberaciones confidenciales”

julio 7, 2014
Peter McClellan: ¿por qué unos documentos sí, y otros no...?

Peter McClellan: ¿por qué unos documentos sí, y otros no…?

(RD/Agencias)

El Vaticano se negó a proporcionar a investigadores de Australia algunos documentos internos sobre supuestos abusos cometidos a niños por parte de miembros del clero, informaron hoy fuentes locales.

El presidente de la Comisión Real sobre Respuestas Institucionales a los Abusos Sexuales, Peter Mc Clellan, informó hoy a un grupo de apoyo a las víctimas que el Vaticano proporcionó algunos de los documentos solicitados, pero retuvo otros.

El Vaticano envió una respuesta escrita a la comisión, la de más alto nivel de investigación en Australia, señalando que los documentos que reflejan deliberaciones internas de la Iglesia son confidenciales y no aptas para su publicación, según consignó la agencia de noticias Dpa.

McClellan investiga hasta qué punto las autoridades eclesiásticas australianas siguieron órdenes de Roma para proteger a los sacerdotes acusados de abuso sexual a niños.

Leanie Sheedy, fundador de una red en Australia de apoyo a las víctimas, acusó a la Iglesia católica de despreciar la opinión pública australiana.

“No me sorprende”, dijo a la televisión ABC, tras expresar que siente que “la Iglesia católica cree que está por encima de las leyes de Australia y probablemente del mundo”.

 

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